Capitulo 28
"Mi lugar"
"Rachel, hija. ¿Estás segura que no te quieres quedar un poco más?"
"No, mama ya te dije que me tengo que ir hoy, tengo los boletos"
"Pero solo serán cinco días, es la cena y-"
"No, mama, no me quedare para esa fecha y sabes por qué", La interrumpe molesta y Shelby resopla
La morena se encontraba guardando las maletas en la camioneta de su madre para que esta la llevara al aeropuerto.
Luego de la discusión con su padre acerca de su difunto hermano, prefería marcharse lo antes posible y no crear más tensión.
Dentro de unos cinco días se conmemoraba la fecha de la muerte de Marcus Berry y sabia que si no se iba en ese instante, iba a tener que quedarse para pasar el mal rato de un homenaje deprimente al cual ya no quería pertenecer.
Su hermano era más que el triste recuerdo que su padre quería perpetuar.
Hiram no le hablo en lo que quedo del domingo y ella al siguiente día, muy temprano, fue por los boletos que la iban a llevar de regreso a Los Ángeles.
Quinn por su parte, también estaba lista para regresar. Si Rachel se iba entonces ella la iba a acompañar. Después de todo, era la única razón por la cual había viajado a Lima. La misma morena le hizo el favor de comprar otro boleto cuando la rubia le comento que deseaba regresar con ella.
Milagrosamente Rachel no protesto.
"Quinn, ¿Tú también te marchas tan rápido?", Shelby pregunta al ver como la rubia acomodaba su gran maleta en la parte trasera mientras Rachel guardaba las cosas de sus animales muy cerca
"Si, Shelby, ya es hora de que vigile lo que esté haciendo Santana con el negocio", Bromea
"Pero dijiste que tenias algunos asuntos que arreglar aquí, ¿Por eso viniste no?", Pregunta la acostumbrada curiosidad
"Sí, bueno…", Lleva su cabello detrás de la oreja sin perder la sonrisa, "Digamos que ahora mis asuntos aquí se están trasladando", Mira de reojo a Rachel que no perdía detalle de la conversación
Shelby mira a su hija y luego vuelve a mirar a Quinn. Repite ese gesto al menos cuatro veces hasta que abre y cierra la boca sin decir nada por unos minutos. Al final sonríe ampliamente.
"Que bien, que bien, iré por mi abrigo", Guiña un ojo a Quinn y entra a la casa
La pequeña morena rueda los ojos. Ella sabía que su madre sospechaba algo sobre ella y Quinn desde el primer momento en que la rubia piso la casa, pero luego con más tiempo hablarían de eso.
"Iré por Picasso, ya Dalí está en su canasta", Rachel se para al lado de la rubia que amarraba perfectamente su bufanda verde en el cuello, "Quinn…", La otra voltea a mirarla, "¿Yo soy un asunto?", Remarca la última palabra con seriedad
"No entiendo"
"Le dijiste a mi madre que viniste por un asunto y sé que viniste para hablar conmigo, ¿O no es así?"
"Asa es", Muestra sus dientes
"No me gusta que me llames asunto, suena como un negocio", Dice y mira sus pies un poco nerviosa
Quinn se muerde el labio y la mira con ternura
"¿Cómo quieres que te llame?"
"De ninguna forma, es solo que…"
"No le has dicho nada a tus padres de nosotras, por eso digo que vine por un asunto, para no causar más alboroto entre los Berry"
"No había mucho que decir, tú nunca quisiste tener una etiqueta y mi madre es una chismosa", Mira fugazmente dentro de la casa, "Si le digo algo no me dejara en paz"
"Pero yo creo que ya sabe algo"
"Debe tener una novela armada en su cabeza, aun no le quiero decir nada"
"¿Aun?", Alza una ceja, "Lo que quiere decir que planeas hablarle de lo nuestro luego"
"Ahora mismo no existe lo nuestro, Quinn"
"Pero si va a volver a existir, Rachel", Se acerca hasta quedar a centímetros de la morena
Rachel traga saliva y suspira retrocediendo unos pocos pasos
"Iré por Picasso", Anuncia y se marcha
Quinn se queda con una buena sensación luego de eso. Rachel estaba un poco más abierta al dialogo con ella y en esta ocasión no descarto nada sobre un futuro, que para la rubia iba a ser muy pronto.
Cuando la periodista entra a la casa en busca de su perro, se encuentra con su padre sentado en la sala mirando el noticiero de la tarde.
"Ven, muchacho", Le susurra a Picasso que emocionado corre hasta ella para que lo sujetaran de su correa
Rachel se queda mirando un poco más a su padre que no volteo a verla. Desde la discusión no le hablo, de hecho se encerró en su cuarto y tampoco bajo a comer. Shelby lo excuso diciendo que tenia dolor de cabeza, pero Rachel sabía que era simplemente por no querer hablar con ella.
La morena no iba a dar su brazo a torcer, la decisión de seguir adelante no era solo por ella, si no por todos en su familia. Amaba a sus padres y no quería que siguieran sufriendo luego e 14 años de la perdida de Marcus.
Si su padre estaba molesto y no le quería hablar, está bien, luego se le pasaría, pero ahora se marchaba, no tenía tiempo y realmente deseaba darle un abrazo de despedida.
"Papa… Ya me voy", Dice por lo bajo
El hombre gira un poco la cabeza y asiente lentamente mirándola
"Solo faltan cinco días, Rachel. Aun puedes arrepentirte", Espeta esta vez mirando la pantalla del televisor
"No tengo nada de que arrepentirme y no quiero hablar de eso, yo solo-"
"Buen viaje", Fue cortante
Rachel sintió dolor por esa actitud. Suspira con los ojos cerrados y se arriesga a caminar un poco más, con la correa de Picasso en la mano, para dejar un beso fugaz en el costado de la cabeza de su padre
"Adiós", Susurra con tristeza y vuelve a salir de la casa
Muy pocas veces discutía con sus padres, pero al tocar el tema de Marcus estaba mentalizada en que Hiram se iba a molestar, sin embargo, no esperaba una actitud tan inmadura y cerrada por parte del hombre.
Al salir se encuentra con su madre muy risueña junto a Quinn, como era costumbre.
"Es hora de irnos", Anuncia subiendo a Picasso en el asiento trasero, mientras que Shelby camina rumbo al asiento del conductor
Quinn mira el espacio en la parte de atrás y luego delante. ¿Se iba a sentar con los animales? Estaba en un proceso de adaptación a ellos, sin embargo, eran aproximadamente 30 minutos hasta el aeropuerto en donde Picasso estaría seguramente encima de ella.
Rachel ve el gesto nervioso en la mirada de la otra y decide ella ocupar el lugar al lado de sus mascotas
"Ve delante, Quinn", Dice y la rubia va tranquila
"¿Les molesta si coloco algo de música", Pregunta Shelby
"Por mi está bien", Quinn acepta y Rachel no responde porque estaba ocupada acomodando el cierre de la canasta estilo jaula que tenia Dalí
La rubia la mira por el espejo y voltea de inmediato al notar algo
"¿El no tiene su jaula para viajar? Es un perro muy grande", Mira a Picasso que felizmente estaba sentado olfateando
"En al aeropuerto me darán una, no tengo una jaula grande para él. Solo Dalí tiene la suya, además les tiene algo de miedo, si compro una es probable que llore cuando la vea"
"¿Y cómo viaja? ¿Siempre te dan una?"
"Las dos únicas veces que ha viajado en avión fueron cuando mi padre me lo regalo, era un cachorro y ahora, pero generalmente lo llevo conmigo en Chester cuando vamos a otra ciudad cercana, por eso no le compro una jaula de viaje"
"Hija, ¿Aun funciona ese auto?", Pregunta por el escarabajo
"Si, mama"
"Está muy viejo"
"Chester está bien, mama", Defendía su vehículo
"Es gracioso que lo sigas llamando así", La mujer mayor reía
"Es su nombre"
"Es un auto"
"¿Por qué discutimos sobre esto?"
"Porque deberías andar en un transporte más seguro"
"Mi auto es seguro", Habla con algo de duda ante eso porque recordaba las veces que se había dañado incluso haciéndola llegar tarde al trabajo
"Pero esta viejo, ahora que trabajas en un puesto importante en el periódico deberías comprar otro"
"Me gusta mi auto", Seguía firme
"¿Qué carro tienes tú, Quinn?", Shelby cambia el rumbo
"Un Mercedes"
"¡Wow un mercedes! Esos son lindos autos, con estilo, no como el de Rachel", Bromeaba sin apartar la vista de la carretera
"Creo que el auto de Rachel es muy lindo, es un clásico y muy pocas personas lo conservan tan bien, es genial que lo tenga", Quinn explica con tranquilidad al notar como la morena ya se comenzaba a incomodar por las indiscreciones de su madre
Ninguna volvió a hablar nada mas acerca del tema de los autos, pero si comenzaron a hablar sobre hornear Brownies y Rachel deseo tener alguno para comer.
Quince minutos después estuvieron en el aeropuerto. Eran las 4:40 de la tarde en Lima y verificaron el vuelo que pronto saldría.
Registraron a las mascotas, llevaron a Picasso para su jaula en donde Rachel permaneció a su lado durante los minutos en que ella tenía que abordar por otro lugar, ya que el animal estaba muy nervioso a diferencia del gato que se mantuvo tranquilo.
Quinn miraba todo con mucho detalle, cada vez le parecía más adorable el comportamiento de Rachel con sus hijos
¿Cómo sería la morena si llegara a ser madre de verdad algún día? Sonreía como tonta de tan solo imaginarlo.
Era increíble como en tan poco tiempo Quinn se había vuelto tan soñadora con la periodista.
"Lo que hace el amor", Se dice a sí misma en susurro
"¿Qué dices?", A Shelby a su lado le pareció haber escuchar algo
"Que me parece adorable como Rachel trata a sus animales"
"Si, saco eso de Hiram"
La morena luego de dejar a Picasso y Dalí camina hasta las otras dos mujeres
"Es hora, tenemos que abordar y creo que ya debes salir de esta área mama", Sujeta una maleta y mira a su madre que había entrado a la parte donde solo llegaban los pasajeros antes de ser inspeccionados para abordar
Una persona de seguridad le dijo que solo pasarían los que tuvieran boletos, ella dijo que el suyo estaba en la maleta y siguió caminando. Rachel se puso nerviosa y Quinn no paraba de reír.
Esa mujer era todo un caso.
"Hasta luego, Shelby, ha sido un placer poder compartir contigo estos cortos días", Quinn la abraza con mucho cariño
"El placer ha sido mío, querida. Espero nos visites pronto y podamos también reunirnos con Judy"
"Así será, creo que nos veremos muy seguido, de hecho te sorprenderás", Expresa con un tono de misterio
"¿Por qué lo dices?"
"Rachel luego te informara", Le da otro corto abrazo y camina hasta la zona de inspección
"¿A qué se refiere, Quinn?", Pregunta a su hija que miraba con el ceño fruncido a la rubia
"No lo sé, no le hagas mucho caso", Niega con la cabeza
"Esperaba poder compartir mas días contigo, Rachel"
"Nos veremos el próximo mes, recuerda"
"Pero este mes es importante, hija"
"Sabes porque lo hago, mama. No quiero seguir aferrada a una fecha triste, prefiero recordarlo con más alegría, no de esa forma"
"Tu padre está muy afectado por lo que le dijiste, él te ama y le duele que no le des la razón, pero te entiendo y por eso respeto tu decisión", Acariciaba los hombros de su hija
"Creo que debe ir con un especialista, a terapia como lo hice yo", Shelby detiene sus movimientos y la mira seria
"No creo que quiera, Rachel"
"Lo necesita y es hora de que tu como su esposa lo ayudes"
"No es fácil, sabes cómo es de testarudo"
"¿Quieres seguir sufriendo de esta manera la muerte de Marcus? Con una habitación llena de su cosas y con una cena para recordar cómo murió en donde todos solo lloran? no es sano, mama"
"Lo sé, hija, me duele más que nada en el mundo esos detalles, yo le he dicho a Hiram que deberíamos donar algunas cosas de Marcus y él solo grita o se aleja con sus pájaros"
"Se comporta como un niño caprichoso porque sabe que lo que está haciendo no es bueno", Espeta al tiempo que escucha el ultimo llamada para su vuelo.
Ya Quinn la esperaba del otro lado
"Buen viaje, hija", La abraza con mucha fuerza
"Te amo, mama y… Habla con él sobre el tema, por favor", Susurra en su oído
"Te prometo que lo haré", Besa ambas mejillas de su hija, tal cual lo hacía cuando era una niña
Rachel se sonroja un poco y se aleja hasta la zona de inspección en donde pasa sin problemas y tanto ella como Quinn del otro lado agitan sus manos para despedirse una vez más de la mujer que, casi llorando, hacia el mismo gesto.
Ambas pasan por otra puerta, muestran sus boletos y abordan rumbo a Los Ángeles.
Se sientan juntas en el avión. Rachel justo al lado de la ventana y Quinn del pasillo. Estuvieron en silencio la primera media hora en donde la morena solo observaba por la ventana como el sol se ocultaba
"¿En qué piensas?", Pregunta Quinn cerrando la revista en sus manos
"En nada, solo miraba…", Gira para observar esta vez a la rubia
"¿Aun estas molesta por mi viaje a Lima?", Ladea la cabeza curiosa, pero Rachel no responde, solo se encoge ligeramente de hombros, "¿Eso qué significa?"
"Que da igual si me molesto o no, tú no te detendrás"
"Lo dices como si fuera lo peor del mundo", Expresa con tristeza
"No es tan malo ni tan bueno para mí, no sé cómo sentirme, pero lograste parte de lo que querías, supongo", La seguía mirando
"¿Qué no me echaras a patadas?"
"Tener mi atención, ¿Eso querías no?"
"Si, eso quería, aunque esperaba mucho mas"
La morena mira al frente y queda en silencio por unos minutos
"No soy impulsiva y eso hace que necesite más tiempo ¿Sabes?", La mira fugazmente, "Sé que es inevitable que algo duela, pero esta vez quiero pensar más en mi", Confiesa tranquila haciendo círculos con el dedo índice en su pierna
"Rachel, mírame", Toma su mano derecha y recibe la atención de los ojos chocolate, "No soy una experta en estas cosas, pero creo que no importa cuánto miedo tengamos, cuanto nos alejemos por caprichos o discutamos por estupideces, nos amamos y aunque el mundo se acabe mañana… Lo que tiene que pasar pasara y estaremos juntas"
Se miran a los ojos por un largo rato mientras sus manos permanecían entrelazadas sin ninguna incomodidad.
No dijeron nada mas, no lo necesitaban y aunque fueron varias horas hasta Los Ángeles, aquello se sintió realmente agradable porque hay personas que nacen para estar en un lugar, incluso cuando el momento solo necesite un confortable silencio.
"No sé si existe el destino, pero en caso de que el universo incluya ese lugar, deseo permanecer allí hasta que decidas regresar"
