Nota de autor:

Estoy cerca de llegar a los 30 capítulos. Y hasta este momento es la historia a la que más tiempo le he dedicado, aunque ese tiempo no se me ha redituado con los hits que quisiera (sigue en el cuarto lugar).

Pero dejémonos de cháchara. Según declaraciones recientes de los cuerpos negociadores, el 24 de enero de este año se da por concluida la cuarta ronda, empezando cinco días de receso obligatorio en los cuales el equipo negociador del gobierno tendrá que regresar a Bogotá, a rendir cuentas ante el presidente. El 31 de enero retoman de nuevo los diálogos por 11 días hasta el 10 de febrero. Les adelanto, el 3 de febrero cumpliré mis 20 añitos.

Agreguemos a eso la presencia el 22 de enero de 2013 del embajador Roy Chadderton, lo cual ha dado a indicar que el gobierno venezolano ha optado por reiniciar sus labores de mediador entre ambas partes, volviendo al equipo internacional de países mediadores (compuesto por Chile, Venezuela, Noruega y Cuba). O dándolo a entender desde una perspectiva Hetaliana, José ha vuelto a las rondas de negociaciones. Personalmente Chadderton no es de mi agrado, (por lo que hizo durante la crisis del 2008, atizando los ánimos, encendiendo el fuego de la guerra en instantes muy delicados para el continente) pero está el hecho de que (muy a mi pesar, así no me guste) es necesaria la presencia de Venezuela para que los diálogos puedan fluir. Sin embargo, esto no es síntoma de que la situación política actual de Venezuela esté en su mejor momento: aún no se sabe si Chávez volverá a asumir sus funciones, o esté vivo, o muerto. Maduro está asumiendo realmente las funciones gubernamentales, mientras que Elías Jaua (un ser nefasto que parece ser el Goebbels del chavismo) intenta por todos los medios sostener al gobierno chavista ante la comunidad internacional, encubriendo el evidente desastre social que empieza a manifestarse con más evidencia en la nación Venezolana.

Además de eso, se ha tocado un tema evidentemente polémico. Los negociadores de las FARC han sugerido la "legalización" de cultivos ilícitos de hoja de coca, para uso "medicinal" y "ancestral" como una alternativa para la política de desarrollo agrario sostenible. Hasta este instante, lo que ha habido es un prudente silencio oficial al respecto. Algunos sectores de la sociedad colombiana han rechazado de tajo esta propuesta, pero esto no está exonerado de polémica, pues se han adelantado al punto de "política antidrogas".

Pero el punto está en las consideraciones sobre la "constitucionalidad" del acuerdo final. Varios sectores de la oposición (como es el senador Iván Cepeda) han considerado incluir los acuerdos a los que lleguen en La Habana en el marco constitucional colombiano. Pero está el hecho de que la constitución contempla que solo los acuerdos internacionales suscritos entre uno o más países pueden ser incluidos. El acuerdo no puede ser incluido en el marco constitucional, puesto que no se está negociando con un estado soberano, sino que es una negociación entre una organización guerrillera (y terrorista) y el gobierno nacional. La otra propuesta surge desde el seno de los negociadores de las FARC-EP: la convocatoria a una asamblea nacional constituyente. Las FARC nunca consideraron el hecho de que la constitución actual de Colombia, (aprobada en 1991) fue gracias al esfuerzo de los estudiantes universitarios que promovieron en su momento la consulta popular de 1990 (la legendaria "séptima papeleta") en la que se convocaba a una asamblea nacional constituyente que reformara la constitución de 1886, hasta ese momento vigente. Esto se debió a la posibilidad de un futuro acuerdo de paz entre las guerrillas y el gobierno en ese momento. Ya en 1991, bajo el gobierno de César Gaviria, los constituyentes representados en Álvaro Gómez Hurtado, Antonio Navarro Wolff y Horacio Serpa Uribe aprueban, sancionan y promulgan la constitución hasta el momento vigente.

La constitución hasta este momento tiene 34 reformas constitucionales. Lo más prudente en este instante es evitar seguir interfiriendo con el sentido constitucional original de la carta de 1991. Y coincidencialmente la extrema derecha (comandada por Álvaro Uribe) también pide a los gritos una constituyente.

De acuerdo a las declaraciones de Luis Eduardo Garzón (ministro delegatario para el diálogo social) el único punto en común entre la derecha y la izquierda es la insistencia a convocar a una Constituyente. Tiene razón en afirmar que "los extremos se tocan".

Como siempre, disfruten de la lectura.

Capítulo 28: Un cruce de reproches.

"la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento"

Artículo 22, capítulo I, título V de la Constitución política de Colombia.

La Habana, el 24 de enero de 2013 por la mañana.

Los últimos reportes del ejército no resultaban ser tan alentadores. El ELN había recrudecido sus acciones delictivas con nuevos secuestros masivos en las regiones de los montes de María, en el departamento de Córdoba. Después de esto, los contactos con el alto mando de esta guerrilla se habían suspendido de forma unilateral, mientras se intentaba de mil y un formas conseguir el rescate de los plagiados.

El desayuno fue un poco más agradable, aunque rutinario como siempre. Desayunaron esta vez bajo cubierto, en el comedor de la casa, debido al mal clima, que parecía amenazar con una pertinaz lluvia. Posteriormente cada quien se alistó y se arregló, saliendo de forma rutinaria al exterior en donde un auto oficial esperaba ya por todos cinco. Sí, para alegría de Juan Pablo, José había retornado de nuevo a la mesa de negociaciones.

Sin embargo intenta disimular su felicidad en medio de un rictus de seriedad falsa. Siente que de cierto modo, le vuelve el alma al cuerpo al sentirlo cerca, que puede darle el apoyo que necesite a pesar de que tenga que enmascarar su posición política.

Ese día en especial adicional a la negociación, tendrían que atender a la conferencia de prensa conclusiva de la primer ronda del año 2013. Durante los últimos días las tensiones se minimizaron principalmente por concordancias a las que habían conseguido llegar después de tediosas y largas negociaciones. Aunque también la acerada oposición a los acuerdos se acrecentaba cada día en algunos sectores.

Al bajar del auto, los asedió de nuevo la prensa. Las preguntas eran insistentes sobre el estado de salud del presidente Chávez. Como siempre, José se mantuvo en un silencio hermético e indiferente sobre la situación de su presidente, que se hacía cada vez más y más confusa, aunque los informes del hospital daban a entender que se estaba recuperando de forma acelerada.

Pero antes de ingresar tenía que hacer una llamada muy especial a alguien a quien estimaba.

―si señora Ripoll,… sí, sí, la tengo siempre en cuenta cada vez que puedo. ―le decía Colombia desde el teléfono― a pesar de aquel asuntico del "ublime"[1]que se lo perdono, aunque conociendo a Núñez el pobre se revolcaría en su tumba… si, si… mis más sinceras felicitaciones a su hija señora Ripoll, espero que el niño sea parecido a la madre… apenas pueda voy a visitarlos, por lo pronto yo estaré al pendiente, adiós

Colgó. Una sonrisa sincera se esbozó en su rostro.

―¿por qué tan feliz? ―inquirió el noruego

―adivina quien tuvo a su bebé ―le respondió el colombiano.

No era para menos. Shakira había tenido a su bebé el pasado 22, y a pesar de estar atareado con todo lo que respectaba a los diálogos, había conseguido el tiempo necesario para darles las sinceras felicitaciones a la pareja conformada por la artista y el futbolista Gerard Piqué. Ya les enviaría el pertinente regalo.

Ingresaron de nuevo hacia la sala de conferencias, en donde les esperaban. Chadderton había llegado antes, discutía algunos puntos con el jefe negociador del gobierno, mientras todos tomaban algo de jugo de naranja servido por los ayudas de cámara, antes de iniciar la última ronda de negociaciones de la tercera etapa del proceso, y primera del año en curso.

―damas y caballeros, hoy damos por concluida esta etapa de negociaciones, además de agradecer el retorno a la mesa de diálogos de los observadores de la república bolivariana de Venezuela ―dijo Iván Márquez dando inicio a la ronda― y también de paso abrigamos en nuestros corazones que el comandante Hugo Chávez se recupere de sus dolencias, para que pueda seguir rigiendo los destinos de nuestra nación hermana.

José intento amordazar esa patente frustración que lo invadía, con un rictus de severidad impasible.

―basta de cháchara, debemos de apresurarnos para pasar a la próxima etapa. ―exclamó el nórdico.

Empezaron la ronda del día. Todos tomaron sus correspondientes lugares, se leyó el acta de la ronda anterior.

―como ustedes sabrán, en estos momentos la mayoría de los gremios del primer sector productivo han logrado exponer sus propuestas durante los foros realizados el año anterior. ―comenzó Humberto de la Calle.

―no todos, señor De la Calle. ―intervino Andrés París.

Eso causó notoria incomodidad entre los negociadores del gobierno, en especial de parte de la representación de Colombia. Recordaba claramente como intentó convencer a Laufoture que interviniese en los foros, proponiendo sus ideas.

Días atrás, en las playas de Varadero…

Tenía que discutir con él. A pesar de que era el día de receso y se habían prometido firmemente en no hablar ni de trabajo ni de política, tenía que conocer las razones que llevaban a que el gremio ganadero se marginara.

Se había retirado a un reservado en el bar. Le habían servido un ron dorado, cortesía de la casa, se aseguró de que no había nadie a la vista, y telefoneó rápidamente al presidente de FEDEGAN, el señor Lafouré.

ya le dije que ni yo, ni FEDEGAN piensan participar en un circo que se puede prestar a manipulacionesdecía el líder gremial desde el otro lado de la línea.

los foros señor Lafouré, no son organizados directamente por el secretariado o el gobiernorespondió Colombia es necesario poner en discusión propuestas sensatas que vengan de ustedes para poder sentar precedentes, evitar repetir errores.

respeto que otros gremios se hayan decidido a intervenir en los foros, pero sabe bien que FEDEGAN no lo hará, usted más que nada entiende todo lo que ha sucedido, los despojos, los asesinatos.

¿cree que no sé lo que sucede?, carajo lo padezco todos los días espetó el colombiano de ojos verde esmeraldasolo estoy pidiendo que tenga un poco de maldita voluntad para con el proceso, necesitamos que todos pongan de su parte

yo lo estimo, pero no es admisible que nos sentemos a dialogar con los asesinos que nos han acosado durante años. espetó irritado e iracundo el líder gremialcuarenta años, cuarenta malditos años de muerte y despojo, ¿y ahora ellos vienen a llenarse la boca diciendo que son unos "nuevos próceres de la patria" mientras nos descalifican a nosotros como vulgares saqueadores y asesinos? Eso me parece inadmisible en un amplio sentido.

Frente a esos argumentos no tenía nada que rebatir.

no soy yo el que va a verse afectado con esta terquedad, la imagen de su gremio se va seguir deteriorando, ¡entienda, maldita sea!

le repito que no intervendremos, simplemente es cuestión de dignidad. le respondió el líder gremial de FEDEGANEspero que tenga un buen día.

Colgó. Vio que Matthew Williams se acercaba hacia la barra, intentó cubrirse con la carta, no tenía que dejarse ver. Ocultó su celular, e intentó disimular su frustración. Aun así, sería difícil hacer entender a José Félix Lafouré que todo sería diferente.

Sin embargo, a pesar del tiempo, el mismo aún tenía sus serias dudas frente a todo el proceso.

No todos estaban de acuerdo. Era cierto que había división, desconfianza entre muchos sectores de su propia sociedad. Incluso entre el mismo rondaba esa misma desconfianza. Los procesos pasados habían sido farsas bien planeadas, evidentes muestras de la franca necesidad política de las FARC de reafirmarse ante la comunidad internacional. Pero las evidentes diferencias del actual proceso con los anteriores marcaban un precedente: las condiciones, la situación actual, la coyuntura geopolítica latinoamericana no permitía que el conflicto siguiera enquistándose con mayor ahínco. Ya otros movimientos insurgentes en el globo habían depuesto las armas. El ETA, que había colaborado de forma tal vez demasiado abierta con las FARC ya se había decidido a deponer las armas hace ya cerca de cuatro años[2]. El respaldo político a la guerrilla era nulo en el país, aunque el respaldo de base estaba en el extranjero, además del respaldo a la posición de supuesta "beligerancia"[3] en algunos países seguía existiendo de forma evidente.

Los cruces verbales se acrecentaban. Era notoria la acerada oposición de los negociadores de la guerrilla hacia el proceso de restitución. Las unidades de restitución de tierras hacían lo que podían a pesar de la presión enorme a la que eran sometidas, y aun así ellos negaban de frente su responsabilidad directa en lo que respectaba al despojo. Tantas pruebas, tantos testimonios, gráficos estadísticos de toda clase y tipo no servían de absolutamente nada en ese momento.

Y además de eso estaba la acerada y creciente oposición de parte de la derecha más recalcitrante, que no parecía amainar bajo ningún sentido y termino. Uribe era el peor, escamoteando el proceso en sí, poniéndolo en entredicho, atacando de una forma infantil y estúpida a Juan Manuel Santos.

El escenario era demasiado lamentable.

—… por tanto, no consideraremos ninguna de las proposiciones de la contraparte con respecto a algunos puntos sobre la tan famosa "restitución" que pretende seguir perpetuando la desigualdad del campesinado, y de paso, nosotros jamás hemos expoliado de forma arbitraria a los campesinos —dijo entonces Márquez.

—los procesos de restitución no son lo que usted cree… las unidades de restitución hacen un enorme esfuerzo para resarcir el daño que todos los actores del conflicto han generado en contra de la población colombiana, ¿cree usted que una pobre familia de campesinos es una persona que no merece tener un pedazo de tierra para poder subsistir? —inquirió airado Humberto de la Calle.

—la tierra es, y debe de ser una propiedad colectiva, nunca deberá de pertenecer a una sola persona. —le respondió el jefe negociador de la guerrilla.

—Hay algo que está consagrado en la constitución y es protegido por la misma: se llama "propiedad privada". —contrapunteó Frank Pearl— Colombia es un estado social de derecho, no un estado socialista.

Eso dejó al menos callado a Márquez.

Juan Pablo seguía analizando de forma concienzuda todo lo que había sucedido. Era cierto que los puntos de concordancia se habían acrecentado un poco, pero las confrontaciones entre ambos cuerpos negociadores eran evidentes, en especial entre los puntos con respecto a la política de restitución de tierras, en donde los negociadores de la guerrilla eran demasiado persistentes en escamotear.

Ya entonces eran las tres de la tarde. Los ayuda de cámara sirvieron algo de limonada a todos los integrantes a la mesa, posteriormente declararon receso, se retiraron unos segundos de la sala hacia los patios interiores para descansar un poco de la rutina persistente de los diálogos y la marcada tensión entre los opuestos. Eran sencillamente posturas demasiado intransigentes en ese momento, el anacronismo de la lucha armada, la consecución del poder por la vía de las armas, un imposible para las FARC a esas alturas del paseo.

José estaba sentado en una de las bancas del jardín, bajo un árbol de mangos. Juan Pablo se acercó hacia él.

—¿Quieres uno? —le dijo el colombiano.

—no deberías.

Sonrió. Había un mango en el árbol, rojo, exquisito, en su punto de maduración perfecta. Pero el problema estaba en que el mango pendía de una rama muy alta, y tal vez demasiado delgada para el peso de Colombia. Pero no hizo caso, y se trepó con una agilidad impasible, como si fuera un simio al árbol. José estaba preocupado por lo que pasaba en ese instante, y miraba consternado, con el corazón en la mano como el joven de cabellos negros y ojos verde esmeralda se trepaba al árbol en búsqueda del exquisito mango.

—No lo hagas, podemos comprar mangos en otro lado! —exclamó azorado el venezolano.

José no entendía el porqué de la locura de Juan en ese instante. La rama crujió, sin embargo Colombia era persistente. Y ya estaba cerca del mango cuando repentinamente la pobre rama no resiste más y cede.

Un grito, el ruido repentino de la caída, José se asusta. En medio del barullo de ramas y hojas estaba entonces su hermano, sucio de tierra, con la elegante guayabera beige desgarrada. Pero con una sonrisa que nadie se la quitaba y el mango en la mano.

—IDIOTA, COMO SE TE OCURRE HACER ESTO MIENTRAS ESTÁS EN UNA REUNIÓN IMPORTANTE—le espeta el venezolano de cabellos fuego iracundo—DEBERÍA DE DARTE UN BUEN PAR DE PESCOZONES PARA QUE DEJES HACER IDIOTECES COMO ESTAS, ESTÚPIDO!

Colombia hizo carita de cachorrito regañado. El mango estaba entre sus manos, rojo, exquisito. Y aun mirándolo de forma inocente le dice a Venezuela.

—¿aún lo quieres?

Y le ofreció el mango.

Casualmente Carlos les observaba desde el pasillo cercano. La escena era divertida en cierto modo, ya estaban cerca a terminar el receso. Como cómplice sutil, le dijo a gritos a ambos.

—acéptale el mango José, no cualquiera se atreve a correr un riesgo así. —le dice alegremente el cubano.

Sonrojado, le acepta el mango. Casualmente los mira Humberto de la Calle.

—y dime, ¿Qué te pasó?, ni que te hubieses caído de un tercer piso —exclamó alegremente el jefe negociador del gobierno.

No quiso responder. Sin embargo, José responde por él.

—si viera, el idiota este se trepó a un árbol de mangos, por un maldito mango! —luego agregó de nuevo iracundo— CASI SE MATA!

A pesar de todo, don Humberto entendió de forma implícita lo que sucedió. El susodicho mango lo tenía en la mano el venezolano. Se echó a reír, una risa profunda, suelta y sincera, agradable al oído. Los dos miraron al ex constituyente perplejos.

Regresaron entonces al salón de conferencias. Ninguno de los negociadores del gobierno preguntó sobre lo que había sucedido con Juan durante el receso. Algunos negociadores de las FARC estaban un tanto interesados por lo que había sucedido, pero Juan Pablo enmascara su tonta sonrisa con un rictus severo y frío.

Terminaron la ronda del día. Leyeron el acta, y se retiraron hacia la sala de prensa en donde los periodistas ya esperaban por respuestas. La rueda de prensa tenía que iniciar en ese momento. Todos se ubicaron en la mesa larga, en donde darían las correspondientes declaraciones a la prensa, después de haber dado por concluida la tercer ronda de diálogos, y la primera ronda del año 2013.

—damas y caballeros, les rogamos que sus preguntas sean concretas y precisas. Tendrán un tiempo límite de 15 minutos, y un límite claro de 3 preguntas por medio. —anunció el jefe de prensa— les rogamos también que eviten repetir preguntas que hayan hecho ya otros medios durante la rueda de prensa. Comenzaremos con Karl Thørbjon Lübdjin, del periódico sueco Aftønbladet.

Preguntó concisamente sobre algunas cuantas proposiciones sobre un posible cese al fuego en futuros meses, además de la controversia que había levantado la mediación noruega entre los sectores de extrema derecha europea.

—la señorita Patricia Restrepo de W radio Colombia. —anunció el jefe de prensa.

Preguntó sobre la negación frontal de los negociadores con respecto a los procesos de Restitución. Naturalmente, Márquez empezó una contraofensiva verbal, restándole importancia a los mismos, aludiendo que los procesos no eran válidos en sí y que no existía fundamento alguno.

La insistencia en la evasión obvia de la responsabilidad de la guerrilla en su actuar y proceder era evidente.

—Como nosotros hemos expresado al respecto, estamos en contra del proceso de "restitución" que en realidad pretende legalizar las tropelías históricas que han cometido durante años la oligarquía ganadera y rural en contra de los campesinos colombianos —dijo Márquez.

La rabia en el interior de la representación de Colombia no se hizo esperar. Sin embargo Noruega advierte esa evidente ira. Antes de que interviniese, lo ataja.

—contrólate, no sería bueno demostrarles a ellos que tienen la razón —le dijo el noruego suavemente.

Terminó entonces la corresponsal del sistema W radio, prosiguiendo la rueda de prensa.

—prosigue Ángela Patricia Janiot de CNN en español.

La pregunta estaba dirigida al cuerpo negociador del gobierno.

—¿hay alguna opinión sobre los pronunciamientos hechos por José Felix Lafouré, presidente de la federación de ganaderos de Colombia?

Silencio. El jefe negociador del gobierno se aprestó a intervenir, pero Colombia lo ataja de forma repentina.

—con respecto a las declaraciones del señor Lafouré, tengo que admitir que en parte le doy la razón. —dijo Colombia, eso generó una reacción sorpresiva entre todos los negociadores de las ambas partes— todos tenemos cierto grado de desconfianza frente a todo este proceso debido a amargas experiencias anteriores. Pero eso no es excusa para desatar un ataque en contra de aquellos que hacen lo que pueden por conseguir la paz.

Todos lo oían con atención.

—… solo espero que el señor Lafouré entienda la verdadera dimensión de lo que sucede, y quizás en un futuro haga a un lado los viejos rencores para que pueda hacer sus aportes a la mesa de diálogos en medio de un ambiente equitativo, y así de una vez conseguir la reconciliación y la concordia.

Ya después de esto, y terminadas todas las preguntas se aprestó a salir de la sala de prensa.


[1] Colombia se refiere a un lapsus ocurrido en medio de la apertura de la cumbre de las américas. Shakira era la encargada de cantar el himno nacional colombiano. En una de las estrofas se equivoca, ya que en vez de "sublime" comete el gazapo de pronunciar la palabra "Ublime". El profe Súper-O se consternaría si la oyera, y no dudaría en corregirle ese gazapo que tuvo el tamaño de la torre Colpatria.

[2] El Euskara Ta Askatasuna y sus brazos políticos Euskal Herria y BATASUNA depusieron las armas en 2010.

[3] En 2008 la asamblea nacional venezolana reconoció el estatus de "Beligerancia" de las FARC-EP. Hasta el momento es el único país que ha reconocido abiertamente a la guerrilla como un grupo "beligerante".

Pero tenemos que entrar a explicar el concepto de Beligerancia política: según el derecho internacional, un grupo armado es "beligerante" cuando decide tomar las armas para deponer al estado bajo una premisa política diferente a la estatal, respetando las reglas básicas del derecho humanitario. Esto entra en una consideración distinta, dado que sería como reconocer la existencia de una virtual "guerra civil" en el país, cosa que no ha vuelto de nuevo a suceder desde hace más de 100 años atrás (la guerra de los mil días fue la última guerra civil en territorio nacional, terminada por los acuerdos de Wisconsin, Chinácota y Neerlandia). Debido a que la guerrilla de las FARC violan todas y cada una de las estipulaciones del DIH, agregado al hecho de no contar con un fuerte respaldo político para considerarse una fuerza alterna igual o superior al estado, el estado de "beligerancia" es simplemente una suerte de título vacío sin reconocimiento de la comunidad internacional.