Descargo de responsabilidad: los personajes no me pertenecen y la historia es de Enthralled, yo sólo traduzco con su permiso

Capítulo 28: Reglas básicas

BPOV

El día siguiente pasó sin ningún acontecimiento a destacar, fui a trabajar en la escuela primaria y una vez más tuve que prepararme para salir corriendo a la universidad. Debí parecer demasiado ansiosa por irme porque Mandy se dio cuenta de que parecía más apresurada que de costumbre.

–Elizabeth, te ves diferente hoy ¿hay algo que quieras compartir con la clase? –preguntó ella con sus ojos brillando por la diversión.

Entendí su juego de palabras y me reí entre dientes, lo que me sorprendió, raramente me reía tan despreocupadamente –¿por qué piensas eso ahora? –sonreí.

–Bueno, por un lado, has tenido esa sonrisita todo el día. Sin mencionar el hecho de que pareces estar casi flotando el día de hoy –se rió.

–Oh, Mandy, debes estar imaginando cosas. Soy la misma que has visto todos los días –mi voz sonó inusualmente ligera y mi humor se volvió incluso más ligero. Con una sacudida, me di cuenta de que debía estar actuando de manera muy diferente a como lo hacía normalmente. Maldita sea, debería haberme parecido a un pozo negro de desesperación si ella pensaba que estaba diferente hoy, tendría que tratar de dejar de parecer tan deprimida todo el tiempo.

–No te creo nada, sigo pensando que hay más en esas flores de lo que quieres admitir, pero no es asunto mío, así que no voy a preguntar más –dijo ella alegremente con evidente curiosidad. Continuó empacando sus cosas y luego se volvió hacia mí otra vez –Pero, si hay algo más, me lo dirás, ¿verdad? –Ella fingió fruncir el ceño y su labio inferior sobresalía como cuando alguno de nuestros estudiantes hacía un puchero cuando no obtenía lo quería.

–Serás la primera en saberlo –le devolví la sonrisa, sabiendo que era muy poco probable que le transmitiera ese tipo de información, de todas formas, le seguí la corriente. Mandy era buena conmigo, así que lo menos que podía hacer era parecer complaciente.

Aunque, ella no sabía que tenía toda la razón. Las cosas eran diferentes, cuarenta y ocho horas habían cambiado más cosas de las que quería admitir. No pude evitar sentirme emocionada ante la idea de ver a los Cullen otra vez. A pesar de que la noche que había pasado con ellos unas noches antes había sido dolorosa, larga y algo confusa, había disfrutado verlos de nuevo, había estado entre los míos y eso había restaurado una parte de mi vida pasada otra vez. Inconscientemente me había vuelto a conectar con el pasado que había intentado olvidar con tanto ahínco. No tenía idea de cuánto duraría o cómo me las iba a arreglar el día en que se fueran de mi vida otra vez, pero en este momento, no parecía importarme.

Finalmente entendí que en el fondo nunca superaría la experiencia increíble de Edward. No importaba cuánto tratara de negarlo, no podría olvidarlo. No quería olvidar el corto tiempo en el que sentí que pertenecía a su mundo, no quería olvidar la época en la que me sentí hermosa. Incluso si no entendía por qué tuve la suerte de estar cerca de Edward, me había sentido como parte de una familia. Una vez que experimentas eso, no puedes volver el tiempo atrás, así que, por ahora, por una vez, me divertiría y lidiaría con las consecuencias después. Estaba decidida a vivir el momento porque, como bien sabía, los momentos podrían desaparecer sin previo aviso.

Si fuera honesta conmigo misma tendría que admitir que la verdadera razón por la que estaba emocionada era por la idea de estar cerca de Edward otra vez. No quería admitirlo, pero estar cerca de él, el poder llenarme con su aroma y el poder hablar con él me hacía sentirme viva de nuevo. Las observaciones de Mandy sobre mi comportamiento lo demostraban. En lugar de seguir automáticamente la rutina que seguía al comenzar un nuevo día, mi perspectiva ahora era mucho más brillante y sentía una tranquilidad en mi espíritu que no había sentido en mucho tiempo, pero, no me detendría a detallar estos pensamientos, a pesar de que estaban justo bajo la superficie.

–Bueno, me voy ¿vas a la universidad? –me preguntó Mandy mientras recogía su bolso y las llaves de su auto.

–Estoy justo detrás de ti –respondí, sabiendo que tenía una cita pendiente y no había forma de que llegara tarde a ella. Traté de convencerme mentalmente de que no quería decepcionar a mis alumnos por llegar tarde, pero a mi mente solo vinieron los rostros de tres alumnos y solo uno se quedó en mis pensamientos.

Llegué al estacionamiento de la facultad, parqueé en mi lugar de siempre y apagué el auto. Doblé el espejo retrovisor hacia abajo, para verificar mi aspecto antes de dirigirme hacia adentro. Mandy tenía razón, tenía una sonrisita estúpida en mi cara de la que ni siquiera era consciente.

¿De dónde venía eso?

Incliné la cabeza de un lado al otro examinando las diferencias que eran evidentes para cualquiera que me mirara y aún más interesante que mi pequeña sonrisa era la expresión de mi cara, mis ojos eran más brillantes y mis mejillas parecían casi enrojecidas. Claro, me había alimentado esta mañana, como lo hacía la mayoría de las mañanas, pero me veía, bueno... viva, emocionada y nuevamente, no me permití admitir realmente de dónde venía todo esto, pero era intrigante. Por primera vez en años, sentí... esperanza.

Dejé de mirarme en el espejo, tomé mis cosas, salté fuera del automóvil, encendí la alarma de mi auto y alisé mi ropa antes de dirigirme a uno de los edificios más grandes, en dónde se encontraba mi pequeña oficina. Tenía horarios de atención para los estudiantes dos veces por semana, pero gracias a Dios hoy no era uno de esos días, reunirme con Edward, Alice y Jasper no era algo que quisiera interrumpir.

Eran solo las cuatro de la tarde, así que podía revisar mi correo electrónico y adelantar un poco el papeleo antes de que llegaran. Me reí sabiendo que nada de eso sucedería porque necesitaría cada momento libre para calmarme antes de que aparecieran.

Entré en el edificio y vi que Janice ya estaba en su lugar detrás del escritorio, como casi todos los días. Ella llevaba años trabajando en la universidad y era un miembro respetado entre los colegas, sin embargo, también era muy conocida porque conocía todos los chismes del campus, sabía exactamente lo que estaba sucediendo en la vida de cada persona, salvo en la mía. Pareció haber renunciado a mí hace aproximadamente un año cuando se dio cuenta de que todo lo que hacía yo era trabajar, una vez me preguntó por mi marido cuando notó el anillo de bodas que llevaba en el dedo, pero había saciado su curiosidad rápidamente al decirle que era viuda, a nadie le gustaba entrar en ese terreno y recordé la expresión de su rostro ese día, no volvería a mencionar ese tema de conversación.

–Buenas tardes, Janice ¿Cómo va tu día? –Le pregunté, tratando de tener una conversación educada.

Parecía complacida de verme, pero estaba nerviosa como si se muriera de ganas por decirme algo –Bien, bien –Sus palabras fueron rápidas y algo descorteses cuando ella se adelantó omitiendo los cumplidos –Pensé que no tenías horario de atención los miércoles, Elizabeth – exigió apurada.

–No tengo

–Bueno, hay tres personas esperando fuera de tu oficina que parecen pensar lo contrario. Son las mismas personas que estuvieron en tu oficina la otra noche. Creo que los llamaste 'amigos de la familia' –terminó, mirándome con curiosidad, con su cabeza inclinada hacia un lado y sus comentarios hicieron que mi cabeza empezara a dar vueltas.

¡Oh mierda! Ya están aquí...

–Oh, tienen una cita conmigo esta tarde, pero no los esperaba hasta dentro de media hora más o menos –respondí, esperando que ella lo dejara pasar, se podía tener esperanza, pero la conocía demasiado bien como para saber que no lo dejaría pasar.

–Una cita, ¿eh? Ni siquiera pasó por mi mente –su voz comenzó a desvanecerse en señal de decepción, parecía que sus suposiciones acababan de sufrir un golpe, entonces pude ver que sus ojos cambiaban.

–¿Qué quieres decir? –Le pregunté, curiosa por la expresión que había cruzado su rostro. Janice normalmente era muy fácil de entender, pero esta me dejó perpleja.

–Oh, nada, es solo que esos amigos tuyos son increíblemente apuestos. Nunca había visto gente tan hermosa, toda junta. Y tan agraciados... –continuó, antes de que encontrara la necesidad de interrumpirla.

–Sí, son guapos, supongo que tienen buenos genes, deberías ver al resto de la familia. En cuanto a su gracia, todos tomaron clases de ballet cuando eran más jóvenes –agregué tratando de reprimir la sonrisa cuando le dije otra gran mentira.

Janice estaba pasando saliva, sin duda porque se moría de las ganas de decirle a cada miembro de la oficina que estaba pasando mi tiempo con bailarines profesionales muy apuestos. ¿Quién sabe todo lo que se retorcería esta historia por lo que Janice "creía" que había descubierto? Si ella se estaba divirtiendo, ¿cuál era el daño al agregar más leña al fuego?

Ella lo hará de todos modos... bien podría hacerlo más entretenido para ella.

–Bueno, eso es ciertamente interesante, así que no te quito más tiempo, ya llevan aquí por lo menos quince minutos, puede que no quieras que sigan esperando –me sonrió alegremente, aunque pude ver fácilmente que esperaba más detalles "sucios" sobre las personas atractivas que esperaban, esta vez estoy segura, ansiosamente afuera de mi puerta.

Le deseé a Janice un buen día mientras me dirigía a mi oficina. Pero, antes de que pudiera llegar muy lejos, Lynn apareció. La jefa del departamento sonrió alegremente cuando me vio acercarme y me saludó.

–Elizabeth, pensé que no te vería hoy. Solo quería agradecerte nuevamente por haber sido tan amable y haber aceptado planear la fiesta de este año. Sé que con tu experiencia será un éxito aún mayor que el de la última vez –dijo con su genuina sonrisa cada vez más amplia.

–Lynn, no hay problema la verdad... cualquier cosa que pueda hacer para ayudar –le respondí, esperando que mi sonrisa se viera tan genuina como la de ella.

–Me tomé la libertad de poner algunos libros de invitaciones y listas de invitados en tu oficina mientras estabas fuera. Espero que esté bien –preguntó.

–Eso será de gran ayuda, te mantendré informada por correo electrónico sobre cómo van los preparativos ¿te parece? –Le respondí, sabiendo que ella estaría feliz con casi todo lo que se me ocurriera excepto un tema de 1970 lleno de pantalones acampanados y camisas con cuello de mariposa. No.… algo más elegante este año, lo resolveré.

–¿Estás segura de esto? Sé que es mucho trabajo y con tu trabajo diario, las clases nocturnas y administrar parte de la carga de clases en línea... es mucho trabajo, Elizabeth –dijo tentativamente y ahora parecía un poco preocupada de que ella podría haberme llevado un poco más allá de mi límite, pero con la esperanza de que estuviera a la altura del desafío.

–Lynn, te prometo que todo va a salir bien. Son solo algunas reuniones con proveedores y llamadas telefónicas ahora y algunas más cuando nos acerquemos al evento. Creo que será más difícil encontrar un vestido nuevo este año. Además, ¿qué más haría en mis fines de semana? –Le pregunté con un toque de burla en mi voz.

–Bueno, si estás segura…

–Absolutamente, lo pasé muy bien planeando el evento del año pasado. Espero que este sea aún mejor –mentí descaradamente con la esperanza de terminar la conversación y seguir adelante con cosas más importantes, como sacar a los Cullen del pasillo y entrar a mi oficina.

–Maravilloso. Bueno, mantenme informada y gracias de nuevo. Realmente aprecio que te hagas cargo de esto. Recuerdo cuando yo solía planearlo... era mucho trabajo, pero al final valía la pena por completo. Y, Elizabeth, asegúrate de enviarme tu lista de invitados. Los vi esperando pacientemente a que llegaras. ¿Janice me dijo que eran viejos amigos de la familia? –preguntó buscando confirmar el chisme que ya se estaba regando.

Pude ver la expresión de curiosidad claramente escrita en su rostro. Al igual que en la escuela primaria, la idea de que yo tuviera "amigos" era la información más interesante que cualquiera podía tener. Yo era una abeja obrera sin vida, así era como me veían y ahora que otras personas venían a verme, era el centro de atención y este hecho no me hacía sentir nada cómoda.

–Sí, no debería hacerlos esperar más y gracias por invitarlos. Veré si están interesados en asistir –concluí, despidiéndome y deseándole buenas noches a Lynn antes de girar y dirigirme hacia mi oficina.

Y ahí estaban, hablando entre ellos en voz baja. Oyeron que me acercaba y cada uno de ellos se volvió hacia mí. Otra vez, busqué en mi bolso mi juego de llaves para entrar en mi pequeña oficina. Mientras más rápido entráramos, más rápido saldríamos de la vista de cada par de ojos en el edificio. Ya podía captar las tensiones de la conversación con mi sensible oído y no era bueno. No necesitaba ese tipo de información continuamente cada vez que venía a trabajar, tenía suficiente de qué preocuparme.

Abriendo la puerta, me hice a un lado para que ellos entraran. Alice me abrazó y luego se inclinó para recoger las cosas que Lynn me había dejado en el piso, mientras Jasper extendía su mano, me sonrió dulcemente e inclinó la cabeza, lo cual tomé como un saludo amistoso, Jasper nunca había sido de los que hablan mucho.

Edward extendió su mano y cuando la tomé, esos flashes familiares de electricidad pasaron a través de mí. Le miré a la cara, centrándome en sus intensos ojos, aunque podía decir que tenía esa misma hermosa sonrisa torcida en su rostro. Después de solo un momento, me obligué a apartar mi mirada lejos de él. Mantener el control era importante para no hacer algo estúpido como jadear o, peor aún, perder el equilibrio. Les indiqué que tomaran asiento, y cada uno de ellos se sentó en mismo lugar que habían ocupado hace unas noches.

Encontré el control remoto y cambié el reproductor de CD a una sinfonía de Rinaldo's Suite Sarabande, una melodía oscura que seguramente alejaría a los oídos curiosos de cualquier conversación que pudiéramos tener.

Poniendo el control remoto de vuelta en el cajón, me volví para hablarles –Lamento haberlos hecho esperar. Creía que nuestra reunión era a las 4:30 –comencé.

–Lo era, pero Alice no pudo contenerse –me respondió Edward sonriendo a su hermana con aire de suficiencia.

–Eso no es justo, pudiste hablar con ella ayer, yo tuve que esperar otras cuarenta y ocho horas antes de poder verla, así que llegar temprano no es nada del otro mundo–replicó ella con una sonrisa tensa, mientras que sus ojos se veían como si pudieran disparar dagas.

–Ok, está bien. No pasa nada, ustedes realmente están actuando como niños –Bromeé y mi sonrisa creció. Mi pecho se hinchó, dándome cuenta de lo feliz que estaba de que estuvieran aquí, y nada más que ansiosos de verme –Me siento aliviada de no haber llegado tarde a nuestra cita ¿Podemos ir al grano?

–Bella, ¿esto es realmente necesario? Quiero decir, hemos vivido entre humanos durante años y es obvio que no necesitamos saber qué tenemos que hacer para que esto funcione –resopló Alice.

–Bueno, de hecho, es necesario. He hecho todo lo posible por mantener un perfil bajo los últimos dos años y no voy a perder eso ahora. Mis reglas son muy simples y realmente no deberían molestar a ninguno de ustedes. Solo necesito que entiendan lo que necesito de ustedes en esta situación –Esperé que la expresión de mi rostro demostrara que hablaba en serio y que no cedería.

–Te escuchamos –respondió Jasper por los tres.

–Antes que nada, siempre deben dirigirse a mí como Elizabeth o Beth cuando estemos en público. No puedo explicar por qué mis amigos o algunos estudiantes de repente me han empezado a llamar 'Bella'. Si es necesario, pueden llamarme Sra. Marsten, lo que detesto tanto como 'Profesora Marsten' –miré primero en dirección a Jasper, él sonreía alegremente hacia mí. Luego miré a Edward, que fruncía los labios y continué –Prefiero la interacción casual de mi primer nombre público. Cuando estemos en privado, responderé felizmente a Bella, pero esta regla se debe seguir o no podré seguir viéndolos –les expliqué.

–Bueno, eso es muy fácil. ¿Por qué crees que en la tarjeta pusimos una simple 'B'? –dijo Alice con una risita en su voz.

–Sabíamos que eso podría interpretarse como 'Bella' en tu mente o, esperábamos que 'Beth' fuera aceptable para el resto de la sociedad ya que te conocen por ese nombre –terminó Edward por su hermana y su sonrisa se hizo más amplia mientras trataba de tragarse la risa que pude escuchar que comenzaba a formarse en su garganta.

¿Podría sentirme como una imbécil más grande? Sabía que todo esto era elemental, pero no podía renunciar al control de cómo la gente me percibía aquí. Tenía que mantener las apariencias por mi cordura –Oh, ni siquiera me había dado cuenta de eso –me volví hacia Alice y Jasper antes de volver a hablar –Por cierto, estoy segura de que Edward ya se los mencionó, pero gracias a los dos por las flores. Fue toda una sorpresa y fue muy lindo que me recordaran con un gesto tan hermoso –les dije sin mucha convicción.

–Estamos muy contentos de que te hayan gustado –dijo Jasper y su tono era tranquilo como de costumbre.

–Bella, ya sabemos la primera condición ¿Qué sigue? –Preguntó Alice, comenzando a parecer impaciente.

–Mi segunda condición es que para que tomen mis clases, deben tomarlas como asistentes. Es decir, no puedo darles ningún tipo de calificación…

–Bella –Edward suspiró –todos tenemos la intención de trabajar por nuestras calificaciones. No esperamos que nos des un trato especial por nuestra –su frente se arrugó mientras buscaba la palabra correcta –relación. Ya hablamos sobre eso

–Yo sé eso –No tenía dudas de que el trabajo que me entregarían los tres sería el mejor ejemplo de escritura de primer año que hubiera conocido. Ese no era el problema –El trabajo no es el problema, el problema es que la mayoría de personas en esta oficina ya los han visto y no quiero que haya ningún tipo de conflicto de interés en sus mentes. Si ellos me preguntan, puedo explicar que son asistentes en mis clases porque simplemente les interesa mi estilo de enseñanza o puedo dar una explicación parecida. Seguro que todos pueden ver cómo esta situación podría volverse en mi contra –terminé mi línea de pensamiento

–Realmente necesitamos los créditos –respondió Alice.

En mi estómago se empezaron a formar nudos de los nervios y temí que pudieran cambiar de opinión con mis condiciones. Mi corazón comenzó a hundirse antes de que surgiera una sugerencia –Bueno, si todos terminan quedándose aquí, puedo hacer que los alumnos asistentes pasen al siguiente semestre cuando nadie está mirando. Puedo hacer eso –dije, esperando que tomaran esta opción.

–Bueno, no sabíamos que podías hacer eso –bromeó Edward y su sonrisa era cautivadora –Ciertamente podemos hacer eso. ¿Qué sigue? –preguntó.

–Bueno, aparte de eso, mi última condición debería ser la más fácil para ustedes –mi voz salió demasiado apresurada, lo que solo aumentó mi nivel de ansiedad.

–Bella, estoy seguro de que es algo muy simple –La voz de Jasper era tranquila como siempre y lo probó enviándome una ola de calma, estaba agradecida por eso.

–Sí, ¿cuál es tu última condición? –preguntó Alice ya sin paciencia alguna, era imposible no notar la molestia en su voz.

–Bueno, cuando estemos juntos en el campus, es esencial que todos actúen apropiadamente. Hasta ahora, nadie sabe nada de ustedes excepto que son viejos amigos de la familia. Sé que son muy buenos para estar cerca de los humanos y necesito que esas maravillosas habilidades de actuación continúen. Realmente no estoy tratando de ser demasiado cuidadosa, pero no puedo arriesgarme a que me descubran –le contesté, mientras miraba directamente a Alice, tratando de que entendiera que a veces se entusiasmaba demasiado.

Alice rodó sus ojos otra vez –Bella, todas estas 'reglas básicas' –ella usó sus dedos para crear comillas en el espacio frente a ella –son completamente innecesarias. Hemos estado haciendo esto por mucho más tiempo que tú –comenzó.

Cortésmente la interrumpí –Alice –puse una pequeña sonrisa –es como dije ... sé que pueden hacer estas cosas, pero no está demás repetirlas. Es esencial que todos aquí en la universidad sigan considerándome la misma profesional, adicta al trabajo, para poder seguir trabajando aquí sin que me descubran

–Bella, tus condiciones son más que razonables. Te puedo garantizar que todos cumpliremos tus deseos. No tienes nada de qué preocuparte, lo prometo –me aseguró Edward.

Me encontré devolviéndole la sonrisa –Gracias. Agradezco su disposición para permitirme sentarme aquí y divagar. Me siento mucho mejor ahora que todos estamos en la misma página. Sé que suena tonto, pero solo quiero permanecer fuera del radar

El silencio en la habitación era ensordecedor, incluso mientras el estéreo seguía tocando. Todos nos sentamos allí, inseguros de qué decir a continuación cuando la voz alta y hermosa de Alice llenó la habitación –Bella, ¿de qué estabas hablando exactamente con esa mujer al final del pasillo... antes de venir a vernos para tener nuestra pequeña reunión? –preguntó ella con curiosidad.

–¿Mujer? Ah, te refieres a mi jefa, Lynn. Estábamos hablando de un evento que me obligó a planear para la universidad. Solo una pequeña fiesta... –Continué, antes de que Alice saltara de su asiento.

–¿Fiesta? ¿Qué tipo de fiesta? –Las palabras salieron de ella con entusiasmo.

–Es solo una fiesta anual que la universidad ofrece para los estudiantes de honor y los becados, junto con los docentes y los donantes. Planeé el evento el año pasado y me pidieron que volviera hacerlo. No es gran cosa, la verdad es más una molestia para mí, pero por mantener feliz a mi jefa, pasaré por el trabajo pesado de realizar otra actuación impresionante

–¿No estás olvidando algo? –intervino Alice nuevamente.

Mi frente se arrugó mientras trataba de darle sentido a lo que estaba preguntando –¿Olvidando algo? No sé a qué te refieres –le respondí.

–La oí claramente decir que deberías invitar a tus amigos. Asumo que se refería a nosotros – respondió ella, con el pulgar apuntando a su pecho, con una intensa esperanza brillando en sus hermosos ojos dorados y oscuros.

–Uh... lo hizo. Pero, no querrían venir a esto, ¿o sí? Es decir, es un evento realmente aburrido con un altavoz y comida que no pueden comer. Sin mencionar que habrá un baile más tarde, en la noche. Eso no puede ser nada interesante para ustedes –continué antes de ver a Edward rodar los ojos y a Jasper llevar su mano a su frente, frotándola como para calmar la tensión que estaba empezando a crecer.

–¿Baile? –chilló Alice –¿Qué tipo de atuendo se debe usar?

–Semiformal. Algo corto y apropiado para un cóctel ¿Por qué? –Estaba empezando a ponerme nerviosa, aterrorizada podría haber sido un mejor adjetivo.

Edward soltó una tos corta, que yo sabía que era realmente una risa, tratando de no dejarme entender lo que le divertía, pero no entendía para nada el motivo de su risa. Jasper parecía tener náuseas mientras que Alice parecía eufórica.

–¿Alguien me puede decir qué es tan gracioso? –Exclamé, comenzando a molestarme por no entender lo que sucedía.

–Bella, sabes que Alice se vuelve loca con este tipo de eventos. Te das cuenta de que acabas de abrir la caja de Pandora, ¿verdad? – dijo Edward, esta vez con esa sonrisa torcida suya creciendo tanto como su rostro lo permitía.

–Bella, por favor déjanos ir. Por favor. Esto será como ese baile de graduación hace tantos años –dijo antes de verme estremecerme. Se detuvo, sus ojos se abrieron mientras llenaba sus pulmones de aire antes de continuar –Puedo ayudarte a encontrar un vestido, podemos prepararnos juntas y será muy divertido... –suplicó antes de interrumpirla.

–Alice, este evento no es nada divertido. Te lo prometo, no te perderás nada –respondí, con la esperanza de que ella me creyera y pudiéramos seguir adelante.

Inmediatamente después de que la última palabra salió de mis labios, vi a Jasper hacer una mueca de dolor. Miró a su esposa, que parecía completamente decepcionada, con los ojos tristes, los labios fruncidos y los hombros caídos, como si acabara de quitarle un cachorro de sus diminutos brazos. Me di cuenta de que Jasper estaba reaccionando por el repentino cambio de humor de su esposa y eso no me gustaba.

Tomé un gran aliento –Alice, si realmente quieres venir, me han pedido que los invite. Supongo que se debe al hecho de que a la mayoría de mis colegas les gustaría saber qué tipo de 'amigos' tengo, pero si estás de acuerdo con esa razón, me complacería agregarlos a la lista de invitados. Sin mencionar que algunos de los miembros del personal van a babear por todos los miembros de tu familia, esperando un baile o algo así. ¿Eso te haría feliz? –Le pregunté con mi cabeza inclinada hacia un lado con una sonrisa en mis labios, como le diría una madre a su hijo triste.

–¡SÍ! –Exclamó, un poco más fuerte de lo que me hubiera gustado. Jasper puso su mano sobre la de ella, haciéndole un gesto para que se calmara un poco.

–Bueno, me alegro de que eso esté resuelto. Pero no es hasta dentro de un par de meses. Todavía tengo que planear todo y ni siquiera he llamado a la Casa de la Universidad para ver qué sábados en la noche todavía están disponibles –hablé de nuevo con mi mano sobre los libros de invitaciones que Alice había traído desde el pasillo.

Estaba concentrada en Alice y ni siquiera vi el intercambio entre ella y Edward.

–Oh, no, Alice, esa no es una buena idea. Estoy seguro de que Bella... –Edward comenzó antes de que Alice mirara en su dirección con una mirada que le hizo dejar de hablar al instante, haciendo que levantara las manos como si se estuviera rindiendo. En ese momento, una sonrisa amable pasó por sus labios.

Me di cuenta en ese momento de que los dos estaban teniendo otra conversación silenciosa y privada, y por lo que parecía, Alice le estaba ganando en argumentos. Esperé impacientemente a que alguien me diera una pista sobre qué estaba sucediendo exactamente.

–Alice, ¿qué estás pensando? –Le pregunté, con cautela, tenía miedo de su respuesta.

–Bueno, sé lo ocupada que estás, tuve que suplicarte solo para poder asistir a tus clases para poder verte más de una vez a la semana –comenzó y una sonrisa comenzó a cruzar maliciosamente sus rasgos antes de que ella continuara –así que creo que podrías necesitar un poco de ayuda

–¿Ayuda? ¿Ayuda con qué? –pregunté, manteniendo mi tono casual. Recordé que con Alice a veces tenía que tener cuidado clínico y parece que esta era una de esas veces.

–Ayuda con la planeación del evento, soy excelente planificando fiestas y como dije cuando viste mi habitación en la casa la otra noche, estoy preparada para casi cualquier cosa. Te ayudaré a organizar esta pequeña fiesta tuya. Puedo ayudarte con todo, podemos elegir el tema, los colores, la comida –sacó la lengua después de esto, sugiriendo su disgusto por la comida humana –la música... podemos empezar con las invitaciones que tienes allí, si hay algo apropiado. Puede que tengamos que hacer algo personalizado de otra manera, pero... –continuó ella.

–Alice, realmente aprecio tu disposición de ayudar, pero no podría someterte a esto, esta es mi carga y lo podré hacer, sólo necesito hacer algunas llamadas telefónicas, hablar con algunos proveedores, reunirme con alguno. Puedo hacerlo los fines de semana y todavía nos veremos. Encontraré tiempo para ti, lo prometo

Alice se veía decepcionada de nuevo. UGH! No podía soportar esto, así que cedí. ¡Soy muy débil!

–De acuerdo, podría necesitar algo de ayuda. Estoy segura de que eres una planificadora de fiestas profesional, por lo que tu ayuda sería realmente útil. Pero te lo advierto... este es un evento universitario complicado. Nada llamativo, nada exagerado o excesivamente caro –Establecí algunas reglas básicas más, esta vez por una razón completamente diferente.

–Lo entiendo. Aburrido –Ella me miró y su sonrisa burlona estaba volviendo rápidamente a su rostro delicado.

–No es exactamente aburrido, más bien tradicional, sereno, con un poco de diversión para los estudiantes –inicié, mientras Alice sacaba los libros de invitaciones de debajo de mi mano y fuera del escritorio. Ella comenzó a mirar las muestras, con una obvia mirada de disgusto por las muecas que hacía.

–Esto no servirá. Tendremos que ir a la ciudad y conseguir otras alternativas... –se quejó Alice antes de sentir la necesidad de interrumpir esta conversación.

–Alice, repasaremos todo esto, pero el tiempo se está agotando y tenemos clases a las que asistir. Tú y yo podremos reunirnos pronto y juntar algunas ideas ¿De acuerdo?

Para entonces, me había apartado de mi escritorio y Alice llegó donde estaba parada besándome suavemente en ambas mejillas.

–Nos divertiremos mucho. Este será todo un evento, diferente a todo lo que la universidad haya visto. Te haremos brillar, Bella –Ella sonrió, obviamente complacida consigo misma mientras las ideas empezaban a correr por su cabeza.

No necesito brillar. Solo necesito que sea moderadamente exitoso. Estoy segura de que entre las dos, haremos que eso suceda