Ni los personajes, ni la historia son míos, por mas que quisiera y pese a los ruegos que les hago a las chicas CLAMP estas no me quieren ceder ni tantito a los personajes de Sakura Card Captor. Y pues lo mismo pasa con Christinne Feehan que dice que no me regalará la historia de Fuego Oscuro, así que solo puedo adaptarlos sin fines de lucro. Espero y disfruten de este capitulo.

Aclaraciones:
letra normal : son los dialogos
letra cursiva: pesamientos, conversaciones mentales, y/o recuerdos


Sakura condujo el autobús hacia el andén de la carretera, aparcó, y descansó la cabeza contra el volante. Se sentía como si hubiera estado conduciendo desde siempre, pero fueron las condiciones de la carretera y conducir bajo la lluvia lo que finalmente había derrotado su menguante fuerza, no las horas nocturnas. Exhausta, luchó por mantener los ojos abiertos. En cualquier caso, se había mantenido sobre la autopista hasta que encontró una confusa bifurcación en la carretera. Había tomado a la derecha en el cruce, esperando que no se supusiera que debía tomar la carretera de la izquierda. Le picaban los ojos, se sentía desfallecer.

Su corazón casi se detuvo cuando una nube de vapor pasó a través de la ventana que había abierto un poco, esperando que el aire frío la reavivara. Eriol Hiragizawa apareció de repente en estado sólido a su lado, después siguió en seguida hacia Shaoran, con la preocupación tallada en su apuesta cara. Sakura apoyó la cabeza hacia atrás contra el asiento, demasiado cansada para cuestionarle.

- ¿Cuánto hace que está así? - Exigió Eriol.

- Le han disparado. - Dijo Sakura sin abrir los ojos. – Le dije que durmiera, que yo os encontraría.

Eriol se inclinó cerca de Shaoran, rasgándose su propia muñeca con los dientes, y presionando la herida firmemente sobre la boca de Shaoran.

- Toma lo que libremente te ofrezco para que podáis vivir ambos, tú y tu compañera.- Fue inesperadamente gentil, su voz una mezcla de preocupación e hipnótica compulsión.

Shaoran se movió entonces, por primera vez en horas, su mano se elevó débilmente para sujetar la muñeca de Eriol y mantenerla en su boca. Eriol empezó el ritual del canto sanador y desde varias millas de distancia, el resto de los Cárpatos, enlazados como estaban con su telepatía única, se unieron a él. Todos ellos sentían la debilidad y el dolor de Shaoran. Todos ellos sabían que no iría a la tierra como necesitaba.

Sakura se empujó a sí misma fuera del asiento del conductor y se tambaleó por el tráiler hasta que pudo caer de rodillas junto a Shaoran.

- ¿Va a estar bien, Eriol?

- Está débil. Acudió a la batalla ya con su fuerza mermada. Utilizó su energía mental para encontrar la tormenta y ocultar el autobús. - Eriol parecía preocupado, sus ojos llenos de preocupación. - Debe ir a la tierra y sanar. Necesita dormir el sueño de nuestra gente.

Shaoran se alzó, la sangre de sus ancestros fluía fuerte en sus venas.

- Estaba perdida de nuevo, ¿verdad?

- No estaba perdida. - Protestó Sakura, con voz adormilada. - Simplemente buscaba un buen lugar de descanso.

Eriol se encogió de hombros.

- Tomó un desvío equivocado hace unas pocas millas. Os conduciré hasta los otros. Debes dormir, Shaoran.

- Debo proteger a Sakura. - Fue una declaración implacable, una orden dada por alguien que acostumbraba a ser obedecido.

Sakura apoyó la cabeza contra la pierna de él.
- Ahora mismo puedes ofrecer tanta protección como un fideo mojado, Shaoran. Yo te protejo a ti. - Tendría que haberle mirado, pero no tenía la energía necesaria para levantar la cabeza. - ¿Lo ves? Por una vez yo soy la responsable.

Eriol sacudió la cabeza hacia ellos.

- Tenéis los dos un aspecto lamentable. No tengo más elección que ofrecer mi protección. Yo conduciré. Vosotros dos descansad.

- Buena idea. - Dijeron Shaoran y Sakura simultáneamente.

Shaoran bajó la mano hasta encontrar la de Sakura y entrelazó los dedos con los de ella, conectándolos. Se contentaron con quedarse en silencio durante un rato, el balanceo del autobús era curiosamente reconfortante.

Entonces el pulgar de Shaoran empezó a moverse, un roce gentil ligero como una pluma hacia adelante y atrás por los nudillos de ella.

- Necesito sentir tu cuerpo junto al mío. - Murmuró por lo bajo.

Sakura oyó la urgencia de su necesidad en su voz. Él nunca intentaba escondérsela, nunca le preocupaba sentirse vulnerable. Estaba exhausta, tanto que fue un esfuerzo levantarse hasta el otro lado del sofá. Se deslizó junto a él, encajando su cuerpo con el de él. Shaoran instantáneamente enredó un brazo alrededor de ella. Ella se sintió como si estuviera en casa, a salvo y protegida, donde pertenecía. Cerró los ojos y durmió, sin notar que Shaoran le había dado un leve empujón mental para ayudarla a caer en el sueño pacíficamente.

Sakura se despertó sólo una hora más tarde mientras Eriol aparcaba el tráiler en el lugar elegido y abría la puerta a los otros. Tomoyo entró rápidamente, un suave grito de alarma escapó cuando vio a su hermano y a Sakura. Su mano fue a la garganta.

- ¿Eriol? - Su etérea voz vaciló durante un momento mientras buscaba ser tranquilizada por su compañero.

- Necesita más sangre y la tierra para sanar. – Ofreció Eriol.

Shaoran se empujó hasta una posición sentada, sus ojos negros se movían sobre su familia reunida a su alrededor.

- No parezcáis tan preocupados. No es como si nunca hubiera resultado herido antes. No es nada. - Se volvió para bajar la mirada hacia Sakura.

Ella simplemente no tenía energías para moverse. Tendida, con el cuerpo pesado como plomo, sólo miró amorosamente hacia la cara de él. La mano de él le acariciaba la mejilla, después se colocó alrededor de su cuello. Shaoran la estaba mirando como si ella fuera su mundo entero.

Tomoyo acarició hacia atrás el pelo de Sakura.

- Eres maravillosa, Saku, tan valiente. Puedo sentir la terrible debilidad de tu cuerpo.

Sakura se las arregló para mostrar una sonrisa macilenta.

- No me digas que Shaoran estaba difundiendo un informe detallado mientras ocurría todo.

- Por supuesto. Necesitábamos saber por si acaso algo iba mal y teníamos que volver para ayudar. - Explicó Tomoyo. - Para ayudar con la ilusión, creamos en las mentes de los que nos vieron viajando por la autopista el recuerdo del tráiler viajando con nosotros. Si las autoridades preguntan a cualquiera, dirán que todos los vehículos viajaron juntos la noche pasada, mucho antes de la horrible batalla que ocurrió donde habíamos acampado.

- Un comentarista deportivo habitual, ¿eh, Shaoran? - Preguntó Sakura, molesta porque él hubiera gastado incluso más energía de lo que había pensado ella en principio. Ni la asombraba que pareciera tan gris y cansado. - Llevadle a donde sea que se supone que tenga que ir y enviadle a dormir y dejadme descansar.

La mano de Shaoran se apretó alrededor de su nuca.

- No podemos separarnos. Tienes que comer algo antes de dormir, Sakura. No has tomado nada en veinticuatro horas.

Las cejas de ella se arquearon.

- Oh, entiendo. Tú no tienes que cuidar correctamente de tí mismo, pero yo sí. Así no va a funcionar, Shaoran. Puedes gruñirme todo lo que quieras, pero si insistes en imponerme esta relación a la fuerza, puedes cuidarte bien de ocuparte de ti mismo para que no haya posibilidad de que me dejes sola.

Shaoran sintió el curioso derretimiento en la región de su corazón que siempre causaba ella. Sakura estaba intentando de veras sermonearlo, ser dura, pero su voz vacilaba, el temor por su bienestar era claramente evidente. Se inclinó para rozar un suave beso en su boca.

- Harás lo que digo, cielo, como prometiste.

Los ojos de Sakura llamearon con fuego.

- Con que esas tenemos. Uno de vosotros traedme un martillo. Uno bien grande. Este claramente necesita que alguien le golpee la cabeza para que recupere el sentido común. Debe haberlo perdido en alguna parte del bosque. Idiota, no soy tu hija para que me des órdenes. Soy una mujer adulta perfectamente capaz de tomar mis propias decisiones. Ahora por una vez en tu vida, haz lo que se supone que debes hacer y ir a la tierra o como sea que llames a eso.

Eriol cometió el error de permitir que se le escapara un risa, después apresuradamente intentó cubrirla con una tos. Shaoran levantó la mirada hacia él, notando que los ojos le sonreían abiertamente.

- Estoy seguro de que todos tenéis cosas que hacer. - Señaló con mordacidad.

- En realidad no. - Respondió Takashi.

Touya sacudió la cabeza.

- Esto es mucho más entretenido, Shaoran. Ya sabes, todavía estoy trabajando en esta cosa de las relaciones, así que es necesario que observe muy de cerca.

Chiharu eligió un acercamiento más inocente.

- Naturalmente nuestra preocupación es por ti y por Saku, Shaoran. Nada es más importante que ayudaros.

Eriol sonrió burlonamente hacia él.

- Esto es iluminador. Soy nuevo en esto, Shaoran, y no me importa aprender cómo manejar a las mujeres apropiadamente cuando se niegan a ser obedientes.

Las cejas de Tomoyo se elevaron.

- Ya te mostraré yo obediente. - Amenazó.

Shaoran gimió.

- Largaos, todos.

- Lárgate tú también. - Ordenó Sakura, acomodando su cuerpo entre los cojines. - Necesito dormir.

Él podía oír más allá de la debilidad de su voz.

- No es seguro, pequeña. No podemos quedarnos aquí. Estamos siendo cazados, y ninguno de nosotros puede permanecer sobre la tierra en nuestras horas de debilidad. Hay cuevas cerca. Estarás cómoda allí, lo prometo.

Las pestañas de ella revolotearon por un momento, el latido de su corazón fue audible a todos ellos.

- Es esa cosa de murciélagos de nuevo, ¿no? - Forzó el humor en su voz. - Creo que voy a tener que ir a terapia si vamos a seguir haciendo esa cosa. Los lugares cerrados no son de mi agrado.

- Le haré dormir. - Dijo Shaoran gentilmente.

- Hazlo entonces. - Elevó los párpados lo suficiente como para captar la preocupada expresión de Tomoyo. Cuando miró a los ojos, pudo leer la preocupación de sus caras. - ¿Qué pasa? ¿Qué va mal?

Los ojos negros de Shaoran súbitamente volvieron a la vida, ardiendo con una fiera protección. Su mirada se deslizó sobre su familia.

Sakura suspiró pesadamente y se sentó, empujando su salvaje masa de pelo, que estaba enredada por todas partes.

- Shaoran, estoy demasiado cansada para imaginármelo. ¿Por qué está preocupado todo el mundo? Es injusto mantenerme en la ignorancia sólo porque no estoy familiarizada con vuestras necesidades.

- Él debe dormir nuestro sueño en la tierra. – Farfulló Chiharu, sin atreverse a mirar a Shaoran.

- ¿No es eso lo que vamos a hacer? Voy a ir a esa caverna. Dormiré mientras él está en la tierra. - Dijo Sakura. - Ese es el plan.

Chiharu sacudió la cabeza, ignorando el gruñido de advertencia de Shaoran.

Sakura puso una mano sobre la boca de Shaoran para silenciarle.

- Cuéntame.

- No irá a la tierra. Dormirá como un mortal contigo sobre la tierra porque teme dejarte vulnerable a un ataque.

Hubo un silencio mientras Sakura digería la información.

Estaba claro que Shaoran no estaba complacido con la interferencia de Chiharu. Muy gentilmente Sakura le acarició el cuello con dedos amorosos, aliviándole mientras pensaba en todo esto. Finalmente se encogió de hombros.

- Entonces ponme a dormir, y los dos podemos ir a la tierra. - La idea le revolvía el estómago; sonaba como un entierro. Pero si estaba completamente inconsciente, era un pequeño inconveniente si eso ayudaba a Shaoran.

Su calmada declaración arrancó un jadeo colectivo de admiración.

- ¿Haría semejante cosa voluntariamente por Shaoran? - Preguntó Tomoyo, apretando la muñeca de Sakura. - Sufres mucho en los espacios confinados. Shaoran nos lo contó.

Sakura se encogió de hombros.

- No sufriré si estoy dormida. - Señaló. - Hazlo ya, Shaoran, estoy cansada.

Y lo estaba. Su cuerpo se sentía pesado e incómodo. No le miró, no quería que él viera la repulsión y el horror que la idea de ser enterrada viva reflejaba en sus ojos. Los brazos de Shaoran se deslizaron alrededor de ella y llevaron su pequeño cuerpo al cobijo del suyo, su corazón se hinchó de orgullo por ella. No necesitaba ver su expresión para leer sus verdaderos pensamientos. Una parte de él moraba en su mente como una sombra. El terror que el enterramiento y las cuevas suponían para ella estaba claro, aunque estaba dispuesta a hacer el sacrificio por el bien de su salud.

- Es un grandioso regalo el que me ofreces, Sakura, pero es imposible. Mi cuerpo puede detener el latido de mi corazón y pulmones. El tuyo no. Te asfixiarías en la tierra. Puede que tarde un poco más, pero mi cuerpo finalmente sanará. - Le aseguró.

Sobre su cabeza, los ojos negros de Shaoran llamearon hacia su familia. Nadie se atrevió a desafiar esa mirada, excepto Eriol, que le sonrió. Tomoyo mantuvo una garra mortal sobre la mano de Eriol para impedir que su compañero irritase aún más a su hermano.

- Por favor prepara a Sakura una sopa de verduras. - Instruyó Shaoran a su hermana.

Sakura sacudió la cabeza con decisión.

- Ya no puedo comer nada, Tomoyo, pero gracias. Sólo quiero dormir una semana o así.

Shaoran miró fijamente a su hermana, una rápida y firme mirada que ella pudo interpretar fácilmente.

Asintió casi imperceptiblemente.

- Vamos, dejemos que se arreglen un poco.

Takashi dejó escapar un gruñido bajo con la garganta.

- Chiharu, Nakuru necesita tus poderes sanadores. Yo la llevaré, y tú trae las hierbas.

Las cejas de Chiharu se elevaron.

- ¿Olvidas que tenemos un huésped al que entretener? Iba a prepararle la cena y después pasear con él.

Takashi la cogió por el brazo justo sobre el codo.

- No me provoques, Chiharu. No tengo mucho paciencia.

Ella le lanzó una mirada arrogante.

- No tengo que responder ante ti, bárbaro. Ni ahora, ni nunca.

- Touya puede pasear con tu precioso invitado por los bosques. Enviaré a Spinel a cazarle. - Soltó Takashi. – Tú te quedarás conmigo.

- Creo que te has pasado. - Chiharu le miró fijamente. – Me marcho por un tiempo, me tomo unas pequeñas vacaciones.

Hubo un silencio momentáneo. La cabeza de Shaoran se alzó, sus ojos negros ardían, pero refrenó la violenta protesta que fluía de él. Touya se detuvo en el acto de dirigirse al autobús, su cara al mismo tiempo se volvió de piedra. Incluso Eriol se congeló cuando Chiharu dejó caer la bomba.

- ¿Con ese humano? - Siseó Takashi suavemente, amenazadoramente, entre dientes.

Chiharu levantó la barbilla beligerantemente.

- No es asunto tuyo.

La mano de Takashi se deslizó hacia arriba por el brazo de ella hasta la nuca. Le cogió la barbilla en con la mano, manteniéndola inmóvil mientras inclinaba la cabeza hacia ella. Su boca se lanzó sobre la de ella allí mismo, delante de todos. Caliente. Ardiente. Barriendo todo lo que había habido antes y reemplazándolo con calor, con fuego al rojo vivo. Takashi levantó la cabeza reluctantemente.

- Eres mía, Chiharu. Nadie más te tendrá.

- Tú no puedes decidir eso. - Susurró ella, se presionó la boca con la mano, sus ojos abiertos de par en par por la sorpresa.

- ¿No? - Le colocó ambas manos sobre los hombros. – En presencia de nuestra familia, te reclamo. Te reclamo como mi compañera. Te pertenezco. Te ofrezco mi vida. Te doy mi protección, mi lealtad, mi corazón, mi alma, y mi cuerpo. Tomo en mi los tuyos para protegerlos. Tu vida, felicidad y bienestar serán apreciados y colocados sobre los míos propios siempre. Eres mi compañera, unida a mi por toda la eternidad y siempre a mi cuidado. - Pronunció las palabras en voz alta, con decisión, furioso con ella porque no pudiera verlo, que negara el conocimiento de su derecho sobre ella.

- ¿Qué has hecho? - Gimió Chiharu. Miró a Shaoran. – No puede hacer esto. Nos ha unido sin mi consentimiento. No puede hacerlo. Díselo, Shaoran. Tiene que obedecerte. - Sonaba al borde de la histeria.

- ¿Nunca te has preguntado por qué Takashi no perdió sus sentimientos como Touya y yo? - Le preguntó Shaoran amablemente. - Reía cuando nosotros no podíamos. Sentía deseo cuando nosotros no podíamos.

- Con toda groupie humana a la que echaba el ojo. No quiero semejante compañero. - Dijo Chiharu firmemente. - Retíralo, Takashi, ahora mismo. Retíralo.

- Bueno, esto ya es demasiado. - Soltó Takashi. - Soy tu compañero, y lo sé desde hace ya algún tiempo. Simplemente te niegas a verlo.

- No quiero un compañero. - Protestó Chiharu. - No tendré a ningún hombre pomposo dirigiendo mi vida.

Las duras facciones de Takashi se suavizaron hasta una sensual belleza masculina.

- Afortunadamente para ti, Chiharu, no soy pomposo. Necesito discutir esto contigo a solas. Ven conmigo.

Ella estaba sacudiendo la cabeza incluso mientras el la arrastraba hacia el autobús.

Cuando se fueron, Tomoyo se volvió hacia su hermano.

- ¿Lo sabías? Todo este tiempo, ¿lo sabías?

- Lo sospechaba. - Respondió Shaoran. - Takashi veía colores. Los retuvo mucho tiempo después de que Touya y yo los perdimos. Cuando Yue atacó a Chiharu, Takashi se convirtió en un monstruo como ningún otro que yo haya intentado controlar. Estuvo enfurecido durante semanas, tanto que Touya tuvo que prestarme sus fuerzas para mantenerle bajo control.

- No lo noté. - Dijo Tomoyo suavemente.

- Le mantuvimos lejos de ti porque estaba tan violento y enfadado, nos preocupaba su cordura. Después de perder a Yue, no queríamos preocuparte con la posibilidad de perder a Takashi también. Comprendí que estaba experimentando no sólo la necesidad masculina de proteger sino también la culpa y la rabia, la violación y traición que sentía Chiharu.

- Fue a tierra durante algún tiempo. - Recordó Tomoyo.

- Le envié a dormir para mantener a salvo a mortales e inmortales por igual. Estaba tan perturbado, sentía tanto dolor, no pude hacer otra cosa. Chiharu necesitaba tiempo para permitir que la horrible experiencia se debilitara lo suficiente para que Takashi pudiera hacer frente a su dolor.

- Es por eso por lo que está tan callado, tan a disgusto consigo mismo estas últimas semanas. - Tomoyo dio un codazo a Eriol. - ¿Por qué ha esperado tanto para reclamarla?

Eriol se encogió de hombros con su gracia elegante y casual.

- Hace mucho que no hemos tenido mujeres que nacieran cerca de su compañeros. No conozco ningún caso como eso, así que no puedo responder. Quizás la proximidad permita al hombre muchos más años de libertad.

- ¿Libertad? - Tomoyo le miró fijamente. - No me hables de libertad masculina, compañero. Tú robaste mi libertad del mismo modo que Takashi ha robado la de Chiharu.

Sakura conmovida, intervino en la conversación.

- Ella no puede rechazarle, ¿verdad? Quiero decir, estos son tiempos modernos. Los hombres no pueden llevarse a la fuerza a las mujeres contra su voluntad, ¿verdad?

- Una vez un hombre de los Cárpatos recita las palabras rituales a su auténtica compañera, están unidos, alma con alma. Ella no puede escapar de él. - Dijo Eriol suavemente.

- ¿Por qué? - Preguntó Sakura, volviendo la cabeza para ofrecer a Shaoran el pleno beneficio de sus censuradores ojos verdes.


Ta chan fin del capitulo de esta semana, que les pareció? a que no se esperaban lo que sucedió en este capitulo? porque la verdad yo no, tuve que leerlo mínimo tres veces para saber que no lo estaba leyendo mal. Bueno de antemano esta chiquilla toda loca que se hace llamar Love les agradece los comentarios a quien guste dejar uno.
No se si actualizarles como regalo un capitulo mas el día martes o esperarme hasta el próximo domingo como ha venido siendo costumbre en mi, de todos modos por si acaso no puedo ya que me tocará hacer la cena de noche buena les deseo tengan una MUY FELIZ NAVIDAD (n_n) y espero que se la pasen en grande y nada de excesos ehh ;D y espero se diviertan con sus amigos y familia.

Ahh se me olvidaba paso haciendo propaganda de un nuevo fic. que apenas va comenzando se llama *redoble de tambores* Guerra entre las dimensiones, esta muy bueno la verdad y pues pensé que podrían darle una vueltita y leerlo aunque sea un poquito que nada les cuesta, por si se me había olvidado mencionarlo el fandob es de CCS, gracias por su atención en este anuncio un tantito fuera de lugar.

Hasta pronto ;D