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Durante la noche, Sakura empaquetó sus cosas de aseo en unas pocas maletas para combatir la ansiedad. Entró en su dormitorio y encontró el maletín que había guardado debajo de la cama con dosel.
Empezó a cargar su ropa favorita, sus fotos, y todo lo que tenía algún valor sentimental para ella.
Estudió de nuevo la habitación, sabiendo que ninguno de sus muebles quedaría bien en la casa de Sasuke. Tendría que donarlos a la caridad. Alguien tendría suerte, tal vez una de las mujeres de la manada los querría. No parecían del estilo de Konan, sino se los ofrecería.
El móvil de Sakura sonó en el escritorio, y casi tropezó en su prisa por agarrar el teléfono. Respondió rápidamente.
"¿Estás bien?"
"Sí."
Sasuke estaba sin aliento.
"Sal fuera, cariño. Tenemos a seis de esos bastardos. Quiero que les eches un vistazo."
Sakura notó que afuera estaba oscuro cuando regresó a la sala de estar. Konan había puesto su escopeta abajo y empujaba la pistola en el frente de sus vaqueros. Tiró de su camisa por encima y abrió camino.
Sakura la siguió por las escaleras y a través del complejo. La parte de atrás eran todo plazas de parking cubiertas y un aparcamiento abierto. Vio dos furgonetas blancas. Sasuke estaba de pie junto a una, y se agitaba sobre ellas. Su camisa estaba rota. Tenía un arañazo en la frente, pero le sonrió y ella no pudo evitar sonreírle de vuelta.
Sasuke esperó hasta que se acercó antes de agarrar la puerta corredera para abrirla.
Dentro había tres hombres. Estaban atados, sangrando y magullados. Naruto estaba sentado en el asiento del pasajero con una pistola, se veía como un Alfa muy malvado, pero le hizo un guiño a Sakura. Estudió a los tres hombres, sintiendo que su corazón se hundía mientras miraba a Sasuke.
"No está aquí."
Sasuke asintió con la cabeza.
"Entonces probemos con el otro grupo."
Sakura le siguió hasta la segunda furgoneta blanca. Un hombre al que ella no conocía vigilaba esa puerta. Agarró el mango y Sasuke puso su brazo alrededor de su cintura mientras el otro miembro de la manada abría la puerta.
Sakura se mordió el labio y miró a aquellos tres Hombres-Lobo atados y golpeados brutalmente. La luz no era la mejor en esta furgoneta, pero sus ojos se fijaron en un solo hombre.
"Es ese."
"Lo sabía." gruñó Sasuke al lobo Alfa. "Estás muerto. Esta vez nadie te va a salvar."
El hombre gruñó bajo la cinta adhesiva que estaba alrededor de su cara. Unos fríos y acuosos ojos verdes miraron a Sakura, pero ella le devolvió la mirada en lugar de alejarse.
"Supongo que ahora soy la que ríe último, ¿eh, imbécil? Solo puedes correr por tu vida, ¿verdad?" le espetó al violento lobo Alfa, sabiendo que era Sasuke quien le daba la fuerza para hacerlo.
Envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Sasuke y se apartó de la furgoneta, deseando olvidar esos fríos y aterradores ojos verdes.
"Así que… ¿se acabó?"
Sasuke la empujó con más fuerza entre sus brazos.
"Los chicos van a conducir a estos gilipollas a nuestro territorio. Vamos a averiguar quién demonios son, y entonces sí, habrá terminado."
Se volvió y gruñó al hombre mayor, mostrando unos mortales dientes caninos que habían crecido mucho.
"Yo mismo le quitaré la maldita cabeza."
El tipo que sujetaba la puerta de la furgoneta, la cerró. Luego se subió al asiento del conductor y Sakura permaneció allí temblando mientras la furgoneta retrocedía.
Naruto saltó desde la otra furgoneta, mientras otros dos miembros de la manada subían a ella, y la segunda furgoneta también se alejó.
Madara se acercó, su camiseta también estaba desgarrada y sus vaqueros estaban muy sucios. Estaba claro que no era el tipo de jefe que se sentaba y dejaba que otros hicieran el trabajo sucio. El alto y guapo lobo Alfa extendió las manos como si se diera cuenta de que capturar a esos Hombres-Lobo renegados era todo un día de trabajo.
"Misión cumplida."
"Gracias." dijo Sakura a Madara con suavidad.
"No, gracias a ti." dijo Madara riendo entre dientes. "Eras el cebo."
Sasuke le besó la frente.
"Casi me volvi loco por haberte dejado sola. Vamos a coger algo de tu mierda y llegar a casa. Tengo planes."
"Sí. Vamos donde Sakura."
Konan se rió mientras Naruto se acercaba a ellos.
"No puedo esperar a que veas su casa."
Sasuke asintió y colocó el brazo sobre su hombro, claramente decidido a mantenerla cerca. Sakura le miró y se sintió nerviosa mientras regresaban a su edificio. Esperaba que Sasuke no tuviera la misma reacción de Konan.
Konan tomó la delantera cuando se dirigieron hacia arriba y Sakura se encontró casi arrastrando los pies. Resultó que su nerviosismo no estaba fuera de lugar. Cuando Sasuke entró por la puerta, se detuvo como si se hubiera topado con una pared invisible.
Sakura observó cómo sus ojos se abrieron al entrar en su apartamento. Después, se volvió hacia ella, mirando fijamente a Sakura como si no la reconociera.
Sakura le sonrió, ocultando su temor, esperando que Sasuke no pudiera olerlo.
"He empaquetado mis cosas. Está todo sobre mi cama. El resto lo donaré a la caridad."
Sasuke parpadeó y parecía físicamente pálido como nunca le había visto antes. Era extraño que pudiera luchar contra Hombres-Lobo mortales sin ningún problema, pero su apartamento le chocara tan notablemente.
Naruto y Madara permanecieron en silencio, inusualmente quietos, haciéndose evidente que también estaban sorprendidos.
Sasuke apartó la mirada de ella para mirar de nuevo alrededor del apartamento. Luego soltó su mano y entró en el dormitorio.
"Ayudenme, idiotas." La voz de Sasuke apenas era humana. "Es una mujer. Empaquetan una gran cantidad de mierda."
Naruto y Madara le siguieron hasta su dormitorio, los dos todavía estaban tranquilos. Konan suspiró una vez que estuvieron solas.
"No está bien."
"¿Por qué está tan alterado?" preguntó Sakura, aunque sabía que los hombres probablemente podrían oírlo.
Konan le dio una sonrisa de empatía, y susurró al hablar.
"Lo superará. Ellos son realmente muy orgullosos. Es una cosa de lobo, y tú tienes una mierda mejor. Sasuke te encontró sin nada en el bosque. Proveyó todo para ti. Ahora entra aquí. Acaba de tener una bofetada de puta realidad."
Sakura avanzó rápidamente hacia la puerta del dormitorio. Naruto y Madara miraban a Sasuke con el ceño fruncido en sus hermosos rostros.
Sasuke estaba ante su tocador, con su joyero abierto.
Levantó la 'pulsera de teni s' con diamantes de su abuela. La dejó caer y recogió algunos de sus anillos de diamantes antes de gruñir suavemente.
"¿Sasuke?" la voz de ella estaba temblorosa.
Él se volvió y la expresión de sus ojos casi la asustó. Parecía confundido, tal vez incluso herido, y ella fue hacia él por instinto.
"No me llevaré eso." cerró la tapa de su joyero. "Mis cosas están en la cama."
Sasuke frunció el ceño.
"No me dijiste que venías de esto."
"¿De qué? ¿De un museo?"
Sakura usó las mismas palabras de Konan, pensando por primera vez cuanto le encajaban. Su antigua vida ahora parecía muy fría, desde que tenía a Sasuke.
"Nada de esto importa, pero… ¿quieres saber algo? Tú me has dado las cosas que siempre he querido. Un verdadero hogar. Felicidad."
Sakura se acercó más, hasta que ambos se tocaron.
"Amor. Gran sexo. Me haces gustarme a mí misma. Me siento atrevida y sexy cuando estoy contigo. Me vuelves traviesa de una manera que nunca pensé que tendría la oportunidad de ser."
Sakura sonrió con ese pensamiento.
"Me haces sentir viva. El conocimiento de que cada noche, cuando me sostienes en tus brazos, estoy en el único lugar del mundo en el que quiero estar… eso es lo único que me importa."
Sakura le abrazó porque no pudo resistirse.
"Tú me das a ti mismo, Sasuke."
Él se agachó y acarició su cara con la parte posterior de los nudillos antes de sonreír lentamente.
"¿Realmente lo vas a donar a la caridad? Odio esta mierda, pero dormiría en una cama rosa y blanca si tú estuvieras en ella. Me sentiría menos sexy, pero lo haría."
El alivio y la felicidad llenaron a Sakura.
"Eso se ha ido. Adoro mucho más tu cama. Tiene unos muelles geniales. También tiene mejores recuerdos."
Sasuke se rió entre dientes antes de mirar otra vez su cama.
"Podríamos darle a la tuya una oportunidad."
"¿Estás bromeando?"
Sakura le lanzó una mirada de horror.
"¿Esa vieja cosa? Se rompería en pedazos al segundo en que nos desnudáramos."
Sasuke le plantó un beso que la dejó sin aliento.
"Tu joyero se viene. Mi madre habría matado por esa mierda. Eres una mujer. Apuesto a que parte de esto es de tu familia. Mi madre tenía algunos bonitos anillos de su familia que eran heredados. Decía que las chicas hacían eso."
Sakura asintió.
"Es cierto."
Sasuke se volvió y levantó el joyero. Se lo entregó suavemente.
"Tú llevarás esto. Nosotros llevaremos las bolsas."
Sakura sonrió y salió de la habitación. Konan estaba allí, tratando de parecer casual, pero le hizo un guiño de conspiración.
"Buena salida." susurró Konan cuando se acercó a Sakura. "Estoy impresionada."
"Quise decir cada palabra." le dijo Sakura solemnemente. "Este lugar, ahora se siente sin vida para mí. Compré posesiones para llenar el agujero de mi vida. Era todo lo que tenía. Ninguna de esas cosas me hizo feliz, pero Sasuke sí lo hace."
La sonrisa de Konan se ensanchó.
"Definitivamente, eres la mujer correcta para ser la compañera de Sasuke."
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