Antes de volver…
Deidara suspiro cansinamente mientras se perdía observando el cielo, su mente divagaba en los recuerdas de su charla con la Hyuga. Ella le conto una gran parte de su historia la ultima vez que la vio.
-Es inmenso hmm.
-¿qué dices? – pregunto un pelirrojo a su lado.
El rubio desvió sus ojos hacia el mayor con cierto aire de aburrimiento. Convencer a Sasori de abandonar el país de Ko para ir a Konoha fue todo un reto, pero al final lo consiguió bajo la amenaza de que iría solo aunque muriera en el camino. Después del ataque a Amegakure y su terrible parto el pelirrojo lo llevo a ese país para que se recuperara, teniendo en cuenta que era una extensión mas de la aldea oculta entre la lluvia era el lugar perfecto para mantenerlo a salvo. Suspiro, aun tenia la duda de porque Itachi no impidió ese viaje, quizá porque cuando todo eso paso el estaba de viaje y no tuvo tiempo de llegar, y él, bueno, él estaba medio muerto como para objetar algo.
– Nada importante hmm – susurro volviéndose a perder en sus pensamientos.
Recordó la tan esperada visita de Naruto y Gara para reafirmar la alianza de paz, recordaba la discusión de Sasori e Itachi por la cercanía de este último con Suki y con él, también recordaba como fue a buscar a la Hyuga para exigirle respuestas. Claro que recordaba todo eso porque él lo vivió, al igual que sus momentos como pareja oficial de Uchiha, padre de tres mocosos y a la espera de otros dos, también recordaba su ultimo combate; todos esos meses eran claros para él, de alguna forma era su realidad. Lo que no tenia mucho sentido era la platica con la Hyuga, todo lo que ella le conto, la manera en como su cuerpo fue usado durante la guerra, como por alguna misteriosa razón algunos miembros de akaksuki aparecieron con vida tras la guerra. La estancia en Konoha, su relación con Sasori, su ruptura por culpa del Uchiha, su depresión, su juicio, su primer embarazo, su locura, la llegada a Ame, su caiad y su recuperación, la aceptación de Suki en su vida.
La mujer se lo platico con todos los detalles que sabia (que fueron bastantes) pero aun no podía terminar de encontrarle sentido a ese pasado, por mas que lo intentara no podía imaginar que él vivió todo eso, sonaba tan irreal como un sueño.
Por otro lado, durante estos meses Sasori lo cuido con mucho esmero, claro, aprovechando cualquier oportunidad para robarle un beso, algo a lo que no se oponía, apostaba que no llegaron más por su mala salud. Algunas veces se preguntaba a que estaba jugando al serle infiel al Uchiha, tal vez era su nuevo modo para reconocer su pasado, porque no podía negar que los labios del pelirrojo le hacían sentir la adrenalina y la pasión del momento, algo que secretamente había deseado antes de morir, pero que ahora no podía disfrutar libremente por su relación con el Uchiha, y ahí estaba otra de sus grandes dudas, ¿desde cuando le daba tanta importancia el imbécil ese? No es que le desagradara, todo lo contrario, el simple hecho de recordar sus labios lo hacían temblar, incluso la simple calidez de su mano sobre la suya lo…bueno, lo hacia sentir extraño, tan diferente a como se sentía con Sasori, y era frustrante sentir cosas tan diferentes pero fuertes por ambos.
Al llegar a Konoha Naruto realmente se sorprendió por su presencia, su nerviosismo e inusual seriedad lo delataban, los invito a su casa como miembros del consejo de Amegakure, lo que le ayudo para que Sasori estuviera ocupado mientras hablaba con la Hyuga, algo le decía que el jinjuriku le cubría las espaldas.
– Deidara san, es bueno saber que estas mejor.
– Eso depende de que entiendas por mejor hmm, puedo usar mi chakra pero mi cuerpo aun esta débil.
– Es natural, tu recuperación llevara tiempo. Espero que Naruto kun no te asfixie, esta…apenado por no llegar a tiempo.
El rubio torció una sonrisa.
– ¿Realmente no podía hacer mucho o si hmm?
– No, no podíamos hacer nada…- susurro la mujer apenada.
– ¿Qué paso? con él… – fue directo al motivo de su presencia en Konoha.
– Un par de días después de regresar de Ame recibimos la noticia del ataque, Itachi partió de inmediato acompañado de su hermano y su equipo; otro grupo, Naruto y yo partimos poco después; cuando llegamos la aldea era un caos, muchos heridos y varias bajas, además de la gran destrucción del domo. A ti…bueno, nos dijeron que te encontraron desangrándote cerca de los campos de entrenamiento, pudieron atenderte pero…solo pudieron recuperar a uno de los bebes, por mas que buscaron no pudieron dar con el otro y ustedes dos se debatían entre la vida y la muerte. Después nos informaron que varios niños de otros clanes se perdieron el mismo día… entre ellos Suki.
La Hyuga guardo silencio esperando la reacción del rubio, quien solo veía la taza de te frena él, sin saber muy bien que sentir.
– Cuando quisimos verte – continuo – resulto que no podíamos porque Sasori san ya te había sacado de la aldea.
Deidara apretó con fuerza la taza.
– ¿solo así hmm?
– No pudimos llegar para evitarlo.
– Basura, el maldito Uchiha pudo encontrarme sin problema hmm – grito, hasta ahora se daba cuenta lo furioso que estaba con Itachi por dejarlo a su suerte en esos momentos.
– Tenia que escoger Deidara san. Escoger buscarte a ti, buscar a Suki y al otro bebe, quedarse para proteger a Shisui y Kotta o ir a buscarte a Ko… ¿Tu que hubieras hecho? – cuestiono mirándolo directamente a los ojos, a lo que el rubio bajo la mirada.
– Aunque estés molesto con él por esto, estoy segura que tú hubieses hecho exactamente lo mismo.
– ¿Por qué estas tan segura hmm? – soltó con un suspiro.
– Porque esos niños son su debilidad, antes y después de perder la memoria.
– Tonterías.
La Hyuga solo sonrió.
– Cuando Suki nació fuiste capaz de cuidarla a pesar de tu locura, fue ella lo primero que le mostraste a Sasori cuando fuiste a buscarlo, y fue a través de ella que Itachi san pudo acercarse a ti…y estoy segura que fue por protegerla a ella y a los gemelos por lo que terminaste tan mal.
El artista frunció el ceño apretando los dientes, nuevamente centro su mirada en la peliazul y dejo escapar un suspiro resignado.
– El día del ataque la lleve a ese lugar para decirle lo que me contaste, incluso que Itachi no era su padre, tuvimos una discusión por haber ocultado algo tan importante según ella pero de un momento a otro Raijin y su compañero aparecieron, intentamos escapar y apenas pude ocultarla pero sabia que la encontrarían y si no quitaba de en medio al imbécil de Raijin la mocosa la pasaría muy mal si la capturaban, además confiaba que en cuando vieran mi arte enviarían ayuda, solo que no contaba con que en ese momento iniciarían un ataque hmm. El combate no fue fácil porque no podía malgastar mi chakra pero al final tuve que hacer uso de toda la fuerza que tenia, pude matarlo pero el imbécil de su compañero aprovecho la oportunidad para herirme, la mocosa salió del escondite y lo enfrente pero mientras ambos peleaban otro grupo de ninjas apareció me inmovilizaron y me abrieron de par en par como si fuera un cerdo, es todo lo que recuerdo.
– Ya veo – susurro la mujer. Un silencio se extendió entre los dos – después de averiguar donde y con quien estabas, Itachi san puso a salvo a Shisui y Kotta y fue en busca de Suki, no hemos sabido nada de él desde entonces.
– Imbécil hmm – acostó su rostro sobre la mesa, de pronto se sintió sin ánimos de seguir hablando – los mocosos le importan demasiado hmm, le asustaba la idea de que algo malo les pasara, algo como esto me imagino.
– El no va a descansar hasta encontrarlos – sonrió la Hyuga – el problema es que Itachi san puede perderse fácilmente en medio de esta situación.
El artista le miro curioso desde su lugar.
– Mato a su familia y eso lo cambio, de alguna forma el tener una nueva oportunidad contigo lo hizo recuperar una faceta que creía olvidada, pero ahora…bueno, Itachi siempre ha sido consiente de que en cualquier momento tu puedes regresar con Sasori, si eso pasa su único consuelo serán sus hijos, pero si de golpe los pierde a ellos y a ti…él es muy fuerte pero todos tenemos un limite.
– ¿insinúas que me quede con él por lastima hmm?
– No, solo te digo que antes de decidir que hacer pienses bien las cosas, y entiendas tus propios sentimientos y deseos.
El rubio se cruzo de brazos molesto.
– Tonterías.
– Si, lo se – tomo un sorbo de te - ¿veras a los niños antes de irte?
– ¿Los niños? ¿Cuales niños?
– A Shisui y al nuevo bebe.
– ¿Qué hacen ellos aquí hmm?
– Sasuke san los trajo para ponerlos a salvo.
– ¿bromeas? – Murmuro pero ante la franca negativa de la Hyuga supo que era en serio – maldito Uchiha menor.
Un par de horas después Deidara recorría las calles de Konoha buscando ordenar sus pensamientos. Intentaba desentrañar la mente del Uchiha mayor y no podía evitar compararlo con Sasori, y los maldecía a los dos por complicarle la existencia, y se maldecía a si mismo al darse cuenta de que sus pasos lo habían llevado a la academia. Dio media vuelta y se fue, era absurdo buscar al moustro cuando tenia la oportunidad perfecta para liberarse de esa carga.
Los días transcurrían con monotonía para el pequeño Shisui, Konoha y la familia de su tío eran geniales pero su primo era pequeño y a pesar de quererlo se aburría, su tía era muy dulce y atenta pero no era como la abuela Usagi, y el tío Sasuke, bueno, no era como Itachi y mucho menos como Deidara, además faltaban sus hermanos. Guardo sus cosas en su mochila y se dispuso a salir de la academia. Se sentó a esperar que su tía llegara por él, no podía irse solo a casa y eso era molesto, era como estar encerrado en esa aldea.
– Es detestable – gruño cruzando los brazos.
– Si, lo mismo opino hmm.
El pequeño abrió los ojos al reconocer esa voz, volteo lentamente en la dirección de la que provenía para encontrarse a Deidara sentado en el suelo con los brazos cruzados mientras apoyaba su espalda en la pared, tenia la mirada fija en la acera de enfrente, estaba exactamente como lo recordaba, solo que sin la enorme panza.
– ¿o…outo sama? – pregunto inseguro.
– Claro que no, soy el kasekage de la arena – ironizo molesto frunciendo el ceño - ¿Quién mas podría ser hmmm? – le miro.
–¡Outo sama! – el pequeño se lazo a los brazos del mayor desconcertándolo – p…pensé que…estabas..que…tu habías….muerto – logro decir en medio de los sollozos.
El rubio sintió un fuerte golpe en el pecho que amenazaba con romper su aparente indiferencia. El mocoso solía llorar cuando hacia un berrinche, prueba de lo consentido que estaba, pero no era comparado con esto, su llanto era silencioso con ligeros espasmos que estremecían su cuerpo, además de que lo abrazaba como si no hubiese un mañana, lo cual le causaba cierta incomodidad. Lentamente el artista correspondió el abrazo de manera torpe.
– Quiero volver a casa – suplico sin separarse de él.
El rubio lo miro un tanto confundido y dejo escapar su suspiro número algo, sin duda era más fácil crear arte que cuidar mocosos.
– La respuesta es no – dijo con frialdad el Uchiha menor.
– No es una pregunta hmm.
– Amegakure no es un lugar seguro para "MIS" sobrinos – le encaro.
Ambos se retaban con la mirada, sentados a ambos lados de una mesa cuya cabecera era ocupada por un nervioso Naruto.
– Eso lo decido yo hmm.
– ¿solo o con tu nuevo amante? – el rubio apretó los puños.
– No-te-importa hmm.
– Itachi quiere lo mejor para ellos.
– Y lo mejor es que vuelva a su casa.
–¡Eso no lo sabes!
Deidara quería hacerle estallar en mil pedazos, estaba harto de tanta pedantería, si alguna vez creyó que Itachi era odiosamente insoportable estaba muy equivocado, Sasuke lo superaba y por mucho.
– Lo se…porque Itachi es el padre, porque Itachi es MI pareja y por yo…¡soy el otro padre demonios hmm! – se levanto de la silla apoyando las manos sobre la mesa – así que me los llevo y punto.
La tensión era palpable y ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder, eso le quedo claro cuando el Uchiha también se puso de pie.
– He…Sasuke, Deidara, ahh… bueno, en este caso…Deidara tiene razón dattebayo – se rasco la cabeza nervioso – puede llevárselos, es el padre después de todo – el aludido sonrió de medio lado – pero el viaje puede ser peligroso para él y el bebe, ninguno de los dos esta al cien por cierto – ahora fue el turno del Uchiha para sonreír ladinamente.
– Bien – siseo el rubio al tiempo que se dirigía a la salida – una vez que el renacuajo se recupere vendré por ellos – y salió sin esperar respuesta.
Afuera se encontraba un ansioso Shisui.
– ¿Ya nos podemos ir? – le miro anhelante.
– Ven conmigo, y sin esperar respuesta salió del lugar.
Caminaron hasta llegar al hospital, en cuyo interior fueron conducidos por una enfermera hasta un cuarto en un área de seguridad. El cuarto era pequeño y en el centro estaba una caja de cristal transparente. El rubio acerco un banco a un costado de la caja y subió a Shisui en el. Los ojos del niño se abrieron por la sorpresa. Dentro de la caja estaba una bebe muy pequeña para su gusto, su piel era ligeramente mas oscura que la suya pero su cabeza tenia una mata de pelo rubio.
–¿E..es él? – apoyo sus manos sobre el cristal.
– Si, es una de los gemelos, Itachi fue a buscar al otro y a Suki. Este es una niña pero por ahora esta muy débil y no puede viajar, así que necesito…– guardo silencio – bueno, necesitamos que la cuides por nosotros.
El niño estaba perdido contemplando al bebe frente a él.
– Entiendo… – hablo de pronto con mucha seriedad, lo haré, no te preocupes outo sama. – sonrió.
– No lo haré.
– Deidara – llamo Shisui con tal seriedad que el rubio levanto una ceja expectante, nunca lo había llamado por su nombre – ¿ya pudiste recordar?
– ¿Qué cosa hmm?
– La memoria – susurro bajito volteando a verlo.
– ¿Cómo lo…
– Desde que nos llevaste al domo, ese día hiciste cosas que nunca haces con nosotros, fue extraño así que…bueno, pensé que tu locura había vuelto, por eso te observe, fue solo cuestión de tiempo para darme cuenta.
El rubio lo observo con la boca abierta notando el drástico cambio de carácter.
– Eres un maldito genio hmm.
– Nunca me tome en serio los entrenamientos, de haberlo hecho todo seria diferente – bajo la mirada avergonzado – prometo que a partir de ahora ya no será así.
– Eso estaría bien… – miro al bebe un momento antes de volver la vista a Shisui – aunque parte de tu comportamiento es porque nunca se te exigió ser perfecto y creo que Itachi hizo eso para que vivieras como un niño normal, y los niños no asisten a los enfrentamientos siendo niños así que tranquilo hmn.
Los artistas abandonaron Konoha días después con ideas muy distintas en su cabeza. Sasori se dio cuenta que el rubio frente a él ya no era el mismo chiquillo imprudente que fue su alumno en sus días como akaksuki, tampoco era el hombre resentido con la vida en el que se convirtió tras su abandono; el chico que caminaba frente a él no actuaba por conformismo, derrotado por las circunstancias, esté hacia las cosas por convicción, tomando todas las adversidades para moldearlas a su antojo y hacerlas estallar en la cara de la vida misma, cambiando todo, volviéndolo efímero, igual que su arte. El por su parte seguía buscando la eternidad, aquello que permaneciera, sus objetivos ahora eran tan diferentes, realmente, nunca fueron los mismos. La pregunta era… ¿tendría oportunidad con este nuevo Deidara? Él esperaba que si, aunque muy en el fondo se preguntaba que era lo que realmente quería del joven a su lado.
– Volveremos a Amegakure – informo de pronto el rubio sn dejar de avanzar.
–No es la mejor opción.
– No te lo estoy preguntando hmn.
–– Volveremos a Ko – y continuo avanzando dejando al rubio atrás .
Deidara apretó los puños conteniendo su creciente ira – te dije que volveré a Ame contigo o sin ti.
– No estas en condiciones de ser insolente.
– ¡Y tu no estas en condiciones de obligarme a estar contigo después de lo que me tiraste a la basura! – grito furioso logrando que Sasori se detuviera de golpe. Bien, si su maestro no quería regresarlo a Ame por las buenas, tendría que ser por las malas – Hasta ahora te has limitado a esperar que yo recuerde pero nunca te me has contado porque – y al llegar a este punto algo dentro de él pareció romperse, un dolor tan profundo que no sabía que estaba ahí – ¿por qué preferiste creer una mentira y echarme justo cuando más te necesitaba? – y en contra de su voluntad las lagrimas comenzaron a correr por sus ojos, jurarìa que ahora era la memoria de su corazón la que tomaba el control de sus emociones.
– Si no recuerdas no tiene importancia.
– ¡Pero paso! ¡Tú me dejaste cuando estaba volviéndome loco! ¡No creíste en mí! ¿por qué?
– No tiene caso recordar – murmuro Sasori sin atreverse a verlo.
Por varios minutos la respiración de Deidara lucho por volver a la normalidad, por volver a tomar control de sus propias emociones. Sin apartar la vista del pelirrojo, entiendo de golpe cual era la diferencia entre los dos hombres que habitaron su vida, la diferencia que los llevo y los llevaría al éxito o al fracaso, la diferencia que aunque a una parte de él le doliera, lo llevaría a tomar una decisión cuando llegara el momento.
– Tienes razón, ya no tiene caso hmn, nunca lo tuvo y por eso terminamos así – susurro mientras retomaba el camino. Regresaría a Amegakure, regresaría para continuar lo que había dejado pendiente.
Hola hola hola, he regresado luego de casi un mes de ausencia…o más…no recuerdo, pero…me falto la inspiración no para escribir je, sino para…corregir jojojo.
Este capitulo va aquí para que a partir del próximo ya nos vayamos encaminando al final de la historia, de verdad espero que les guste mucho mucho mucho. A mi si me gusto jojojo. Agradesco a los que me leen, de verdad muchas gracias ^^.
KaruChry.- jajajaja, no tenía pensando matar a Itachi…aunque no sería mala idea…no se, le daría mas dramatismo a la historia, ya sabes, Itachi muerto y Deidara descubriendo que al que quería realmente era a él, pero aun así…en honor a la muerte de su gran amor, ser feliz al lado de su segundo amor…no se, puede ser jojojo. Muchas gracias por seguir esta historia, Lamento la demora, procurare ya no tardarme tanto…ya falto poco para terminar, de veras deveritas. Gracias de verdad ^^.
