CAPITULO 29: En el calor de la batalla II

Theo con la cabeza de Mcgonagall y Blaise, con Ginny aturdida y en shock en sus brazos, encontraron un pasillo alejado de la refriega. Y un aula vacia. Entraron y cerraron la puerta. Aseguraron la zona, y Blaise dejo a la muchacha recostada en el suelo. Se quito la tunica, y la envolvio con ella.

-Peliroja...-la llamo, pero ella no reaccionaba- Eh peliroja...Ginny, Ginny! Reacciona...estas bien?

Tal y como las palabras salieron de sus labios, Blaise se caponeo mentalmente. La chica acaba de ver como decapitaban a su profesora, habia hecho caida libre por el hueco de una escalera en un intento desesperado y suicida de escapar de una muerte segura...y lo unico que se le ocurria era preguntarle si estaba bien...

Ella tardo unos minutos en empezar a reaccionar. Cerro los ojos, y acurrucandose contra el pecho de Zabini, rompio a llorar. El solo atino a mirar a Theo confuso, quien se encogio de hombros. El moreno solo atino a abrazarla con cuidado y palmearle la espalda. No sabia que hacer en esas situaciones, y opto por lo mejor que se le ocurrio...dejar que ella se desahogara.

Nott se sento cerca de la pareja, e intento ayudar a la chica cogiendole del hombro. No tenia mucha experiencia con muestras de emotividad. Pero habia estado con Luna lo suficiente como para saber que a veces, lo unico que la gente necesita, es sentir que hay alguien cerca.

Ginny lloro durante un buen rato, aferrada con desesperacion a la pechera de la camisa de Blaise. Poco a poco, se fue calmando.

-Zabini...-susurro algo mas tarde

-Estoy aquí...

-Gracias...

-No me las des, preciosa...

-Me has salvado la vida...

-Era lo menos que podia hacer...como no iba a salvarte, preciosa? Si te llega a pasar algo no se que habria hecho...

Ella sonrio un poco, y se separo de el. Cuando sus ojos se posaron sobre el bulto que era la tunica de Nott, su expresion cambio. Theo se asusto. La muchacha que tenia en frente, no demostraba ira. Ni rabia. Era algo distinto. Esa muchacha tenia la expresion de alguien que ha cogido toda su ira y su rabia, las ha metido en un alambique y las ha destilado tantas veces que solo queda un concentrado tan denso y puro que cabria en un dedal.

-Chicos...-dijo ella finalmente

-Si?- le respondieron casi al unisono, sorprendidos por la aparente metamorfosis de la chica.

-Sabeis donde estan las cocinas y como entrar?

-Claro...-esta vez fue solo Blaise.

-Llevame alli. Y coged a la profesora...

-Pero que pretendes hacer en las...-empezo Blaise. Ella no le dejo hablar.

-Se acabaron las medias tintas...-Dijo la peliroja poniendose en pie- Esto acaba aquí, Acaba ahora. Esto no quedara asi. Si quieren luchar contra Hogwards...todo Hogwards luchara.

Tardaron unos minutos en llegar a las cocinas. Y al entrar, el panorama era desolador. Todos los elfos domesticos estaban aterrados y acurrucados apelotonados en una de las esquinas.

-Dobbie? Dobiie!- Grito Ginny tal y como entraron.

-Si?- dijo una vocecilla aguda saliendo de entre la marea de cuerpos aterrados.

-Dobbie, llama a todos los elfos. YA!

Los dos slytherins no cabian en si de asombro, no sabian porque Ginny estaba haciendo todo esto. En pocos minutos, todo un batallon de elfos estaban en formacion delante de la peliroja.

-Escuchadme bien. TODOS VOSOTROS- aullo la griffindor- estan atacando el castillo, supongo que lo sabreis.

-Lo oimos desde aquí señorita...suena terrible...-dijo una elfina.

-Es terrible.- corroboro la peliroja- Los alumnos del colegio estan luchando, y muriendo...

-Pero los profesores los protegeran!- dijo otro elfo

-Conociais a Minerva Macgonagall?- pregunto la peliroja, toda dulzura. Al ver que los elfos asentian con la cabeza continuo- Y la apreciabais?

-Era muy amable siempre con todos nosotros...-esta vez fue Dobbie.

Ginny camino hasta Theo, y aparto la tunica dejando que los elfos vieran lo que habia dentro. Algunas de las pequeñas criaturas se desmallaron. Otras gritaron aterradas. Otras, como Dobbie, se pusieron furiosas.

-La profesora Mcgonagall murio protegiendome. Me salvo la vida. Y esto es lo que le hicieron. Si no nos ayudais, si no luchais, muchos otros acabaran como ella. Eso es lo que quereis? Dejareis que eso pase?

-Pero que podemos hacer nosotros?-susurraron algunos elfos.

-Que que podeis hacer?- les grito furiosa Ginny- vosotros serviis al colegio, no?

Todos asintieron con las cabezas.

-Pues yo soy Ginevra Molly Weasley, miembro de la casa de Griffindor, alumna de este colegio! Y os digo que salgais ahi fuera! Y que lucheis! Teneis magia! Teneis armas! Vais a permitir que esos asesinos destrullan nuestro hogar? Que destrullan el castillo? Que maten a los alumnos? Que se hagan con el control? Quereis servirlos a ellos? Cuanta sangre estais dispuestos a limpiar? Y si teneis que limpiar sangre...cual preferiis tener que recoger del suelo? La de los mortifagos? O la de aquellos a quienes los mortifagos mataron?

Los elfos reaccionaron. Se miraron unos a otros. Dobbie fue el primero en reaccionar.

-Harry Potter y sus amigos estan alli?- Pregunto con cierta ansiedad

-Harry Potter esta luchando.

-Si Harry Potter lucha, Dobbie luchara! Dobbie protegera a Harry Potter!- Dijo cogiendo un cuchillod de trinchar y saliendo corriendo por la puerta como un loco.

Pocos segundos despues, los cientos de elfos presentes salieron de su estado de estupor, y empezaron a moverse. Lento al principio. Con un frenesi desquiciado poco despues. Se armaron con cuchillos, tenedores, cucharones, trinchantes, rodillos de cocina, sartenes y cacerolas. Y poco despues, salieron en trompa por las puertas, otros hicieron PLOP y desaparecieron chillando que no dejarian que esos magos malos destrozaran su hogar y mataran a sus alumnos. A fin de cuentas, un elfo siempre protege a sus amos, y Ginny les habia dicho que sus amos eran todos los alumnos que estaban luchando y muriendo por defender el castillo.

Ginny se quedo alli, depie, como una estatua, con la mirada perdida, en medio de la marabunta de elfos que corrian hacia la salida gritando como posesos. Theo lo vio todo con los ojos como platos. Nott habia estudiado mitologia clasica, y una unica imagen le vino a la memoria. La de Morrigane, la diosa celta de la guerra. Una diosa que cuando lloraba, era que alguien iba a morir. Y cuando vio el rostro de Ginny, y las lagrimas que le surcaban el rostro, supo que no eran lagrimas de tristeza. Eran de furia. Y supo tambien, a ciencia cierta, por quien lloraba Ginny. Aquella muchacha peliroja lloraba por los que iban a morir. Y esos, eran los mortifagos.

-Zabini...-susurro Ginny cuando las cocinas se quedaron vacias.

-Si?

-El 11 de agosto es mi cumpleaños...esta cerca.

-Si...asi es...

-Pensabas hacerme un regalo?

-Ahora que lo se...si...

-Ya se que quiero que me regales...

-Lo que tu quieras...

Ella se giro, y lo miro de frente. Theo se asusto de la expresion de aquella chica. A Blaise le dio un escalofrio.

-Quiero para mi cumpleaños las cabezas de todos los mortifagos que nos encontremos por el camino de aquí a que termine la batalla.

Blaise tardo dos segundos en reaccionar. Para sorpresa de Theo, vio a su amigo ponerse serio por primera vez en mucho tiempo. Mas que serio, su expresion solo podia calificarse de solemne.

-Si eso es lo que mi peliroja quiere...lo tendra...-dijo por fin el moreno. Y miro a su alrededor. Encontro algo que le gusto. Sonrio de manera sadica.

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Neville lanzo una maldicion y se volvio a parapetar tras la improvisada trinchera que le suponian varias mesas volcadas del aula en la que se habian refigiado tras tener que retirarse.

Varios estudiantes luchaban a su lado. Parvati no daba abasto taponando heridas y lanzando enervates a aquellos que yacian inconscientes en el suelo a su alrededor. La chica estaba en shock. Se movia de manera mecanica con la mirada perdida. Neville la miro y sonrio con amargura. No le extrañaba.

Todos los que habian visto como Padma desaparecia bajo el pie de un gigante que habia atravesado el techo de la sala en la que estaban antes se habian quedado igual. Por no mencionar el sonido de carne aplastandose y el crujir de 200 huesos rompiense al mismo tiempo hasta quedar reducidos ha astillas. Y los pocos que no habian estado conmocionados ante esa vision, lo estuvieron cuando el pie del gigante se retiro y vieron lo que habia quedado de la muchacha.

Los sonidos de los gritos, las arcadas...el olor a sangre y vomito aun atormentaban a Neville. El chico sabia que lo que vio, oyo en ese instante,...era algo que lo acompañaria el resto de su vida. Sobretodo por las noches. Sobretodo en sus pesadillas. Porque despues de eso...estaba seguro de que las tendria...

El griffindor respiro hondo, se tomo unos segundos para tranquilizar sus nervios. Cerro los ojos, se mentalizo, y al abrirlos de nuevo volvio a asomarse por encima de las mesas volcadas e hizo llover malciones sobre los atacantes. Neville lanzaba las bombardas encadenadas unas con otras. Chorros de fuego salian a raudales de su varita antes de volver a agazaparse para esquivar las maldiciones del enemigo.

Neville grito ordenes a los que luchaban a su lado. Los coordinaba. No tenia en mente volver a perder a otro amigo. En lo que llevaban de dia...ya habia perdido suficientes...

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Luna miro a su alrededor. Se habia perdido. Cuando les habian llegado noticias de que Voldemort iba a atacar el colegio, la orden y los aurores habian salido en estampida. Aprobechando la confusion y las prisas, ella se habia colado enter las filas de los que ibana ir de refuerzos. Cuando se metieron en la sala de los menesteres desde la cabeza del puerco, se vio arrastrada por la entrada en combate de todos los presentes.

Consiguio correr hacia un lado para que dejaran de empujarla y arrastrarla. Y ahora, estaba sola. En mitad de Hogwards, cuando el colegio era zona de guerra. Suspiro. Y se puso en movimiento. Caminaba dando saltitos, como si bailara al ritmo de una musica que solo ella podia oir.

Hubo un momento en el que un mortifago rezagado se topo de frente con la muchacha de cabellos rubios y unos enormes ojos azules que lo miraron con inocencia y sorpresa. Para estupor del mortifago, La muchaha le sonrio radiante.

-Disculpe...sabe como puedo ir al Gran Comedor? Con todo derrumbado no consigo orientarme...

El enmascarado habia comenzado a levantar su varita pero la pregunta de la chica lo dejo petrificado unos segundos. Luna volvio a sonreir, y antes de que el hombre de la capa negra pudiera reaccionar, Luna lo habia petrificado. Luego le lanzo unas cuerdas magicas y con un hechizo levitatorio, lo dejo amarrado y atado, colgando cabeza abajo, de una de las estatuas del pasillo.

En ese pasillo, solo se escucho la risita alegre e inocente de Luna, y siguio su camino, dando vueltas perdida en aquellos pasillos alejados. Y a los pocos minutos, comenzo a tatarear, mientras seguia dando saltitos, caminando como si bailara, haciendo ondear tras de si su larga melena, y dejando a su paso, un leve vaho de aroma a manzanas y miel.

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Casi una docena de Mortifagos estaban discutiendo entre susurros en una de las mazmorras. De hecho, era una de las mazmorras que usaban en el colegio como aulas de pociones. No se habian dado cuenta de que el aula no tenia ventanas. Y solo una puerta de acceso.

Mientras discutian, no se dieron cuenta de que por debajo de la puerta, un liquido empezaba a entrar. Lentamente al principio, impulsada por magia despues, llenando todo el suelo de la mazmorra. No se dieron cuenta como poco a poco, el liquido trepaba contra toda las leyes de la gravedad por las patas de las mesas, y comenzaba a llenar los muchos calderos vacios que los alumnos usaban en sus clases. No se dieron cuenta de nada.

Cuando la lenta y sutil marea empezo a menguar, uno de los mortifagos se callo. Olio el aire. Parpadeo confuso.

-Eh...no creeis que huele a algo raro?

-Estamos en un aula de pociones...aqui huele raro siempre...

-No no,...lo digo en serio...huele como...como,...

-Si! Tienes razon...no huele como ha ha aceite? Aceite y...whisky de fuego...no?

-Muy bien chicos...-canturreo Zabini mirandolos desde la rendija de la puerta entreabierta- Aunque un poco tarde...

Antes de que los mortifagos pudieran reaccionar, vieron una cabeza peliroja asomarse a tambien a la rendija. Y solo oyeron una palabra...

-INCENDIO!

EL suelo prendio como si estuviera cubierto de polvora. Theodore cerro la puerta y agarrando a sus dos amigos, los empujo a un lado. Los gritos histericos no tardaron en oirse. Pero no se oyeron mucho tiempo. Porque una violenta explosionn arranco la puerta de la mazmorra de los mismos goznes que la sostenian y una lengua de fuego brutal y violenta salio despedida a mas de 10 metros de distancia, lanzando a diestro y siniestro pedazos calcinados de cuerpos y ropas, moviliario y mascaras de plata retorcidas, derretidas y enegrecidas por la explosion.

Y alli estaba Ginny. Impasible ante las llamas. Blaisse la miro, y supo que nunca la habia visto tan bella. Ni tan terrorifica. Ginny parecia arder con el mismo calor e intensidad del fuego que la iluminaba. Y lo peor era su expresion. Una completa indiferencia en su rostro contrastaba con la insatisfaccion de su mirada. Acababan de quemar vivos a doce mortifagos...y para ella...no era suficiente.

-Blaise...-susurro Theo al final- ya te dije que doscientos litros de aceite de lamparas eran demasiados...traerlos levitando hasta aquí ha sido demasiado arriesgado...

-Que quieres que te diga Theo...-le respondio el moreno encogiendose de hombros- No sere yo quien le diga a Ginny como deben de ser las llamas de sus velas de cumpleaños...

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Draco estaba a la derecha de su Señor, en uno de los patios traseros del castillo, mirando con angustia como alas enteras del castillo eran demolidas. Como alas enteras ardian iluminando la noche. Como en algun punto de las mazmorras, una explosion hacia volar por los aires todo un muro y una seccion de aulas. Oia los gritos. Veia a los gigantes rondar por los alrededores blandiendo sus enormes mazas. Y sabia que cada vez que descendian y ascendian de nuevo, el golpe habia segado la vida de alguien. Tal vez lo conociera. Tal vez no. Solo queria cerrar los ojos y convencerse de todo lo que veia era una pesadilla.

Voldemort le habia ordenado a el, y a unos cuantos mas, que permanecieran a su lado. Decia que Potter saldria en algun momento a su encuentro. Y que si tardaba mucho, el mismo le ayudaria a encontrarle.

Draco oia a su tia Bellatrix dar saltitos extasiada a su lado, danzando a la luz de los incendios, ansiosa por entrar en batalla y participar en la carniceria. Sintio asco de que la misma sangre de esa demente corriera por sus venas.

En algun momento, su padre, tambien enmascarado, se coloco a su lado. Y le coloco la mano en el hombro.

-Hoy empieza el futuro, hijo mio...-le susurro

-Si padre...-le espeto con un tono de voz neutro. Moviendo la cabeza hacia lo que quedaba del antaño bello colegio, añadio- Eso es lo que nos depara el futuro...lo que tanto hemos buscado...no es maravilloso?

Unos ojos grises como el hielo se clavaron en otros identicos. Padre e hijo se miraron. Interrogante el primero ante lo criptico y extraño de las palabras del segundo. Pero el brillo de rabia y odio en los ojos de Draco, hizo que su padre tuviera un escalofrio. Lucius acabo por retirar la mano con cierto reparo del hombro de su hijo. Era como si el cuerpo de su descendiente lo hubiera quemado.

Por un momento, Lucius miro el castillo en llamas y la batalla campal que tenia delante, y el escalofrio volvio. Y como si de una profecia se tratara, supo que no podria olvidar las palabras de su hijo. Viendo a adolescentes poco mas que niños luchando a muerte con asesinos, gigantes y licantropos mientras el infierno se cernia sobre todos ellos...tuvo el presentimiento de que ganara quien ganara...todos habrian perdido algo.

"Eso es lo que nos depara el furturo...lo que tanto hemos buscado...no es maravilloso?" le repitio la voz de su hijo el memoria, mientras veia como un mortifago en la distancia lanzaba un avada a una niña que no tendria mas de quince años. Una niña que estaba en el suelo, abrazada al cadaver de otra niña que no tendria mas de 16. Una de ellas llevaba un uniforme verde. La otra no alcanzaba a verlo. Estaba demasiado cubierta de sangre, barro, y Merlin sabia que mas.

Lucius se pregunto si seria una sangre pura, o una sangresucia. Pero de pronto se dio cuenta, de que eso, ya no importaba. El cadaver de la chica estaba ya tendido sobre el cadaver de la otra. Y sintio nauseas. "Eso es lo que nos depara el furturo...lo que tanto hemos buscado...no es maravilloso?"

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Luna seguia perdida. Pero encontro una de las puertas que salia del castillo a los jardines. Decidio ir por ahi, quizas dando un rodeo, podria entrar por la puerta principal, aunque lo dudaba. Uno de los jardines ardia en un incendio, y tuvo que caminar hasta el linde del bosque prohibido para poder dar un rodeo y volver por el camino norte hasta el colegio. Cuando se acerco a los arboles, siguiendo el sendero, algo se movio en los arbustos. Dio un respingo y suspiro aliviada al ver a Fiorence.

-Hola Fiorence...eres tu. Me has asustado...-dijo llevandose la mano al pecho.-No se si me recordaras...soy Luna Lovegood, estudie adivinacion contigo hace algun tiempo...

-Te recuerdo...-dijo el centauro- Sabes que esta pasando en Hogwards?

-Si...los mortifagos y los seguidores de quien tu ya sabes estan atacando. Quieren matar a Harry Potter...

-Y que haces tu aquí?- El centauro la miro sin saber si la chica era una demente o solo estaba en shock

-Me he perdido, buscaba un camino para volver a la entrada principal y reunirme con mis amigos.

-Pero...es peligroso...

-Sera mas peligroso si no hacemos nada...no crees?- le respondio ella con ciera inocencia ladeando la cabeza.

El centauro la miro asombrado, pero acabo sonriendo con cierta amargura, y asintio con la cabeza.

-Monta en mi grupa, Luna Lovegood, acompañame. Luego yo mismo te llevare al colegio si lo deseas.

-A donde vamos?- Pregunto ella mientras subia sobre Fiorence.

-A que les cuentes lo que me has contado a mi a los otros centauros...

-Ah...vale...-repuso ella simplemente.

Poco despues, Luna Lovegood sonreia con los ojos abiertos de manera exagerada mientras se agarraba a las crines de Fiorence, y cabalgaba sobre un centauro a toda velocidad a traves del bosque prohibido.

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-Corred hacia aquí!-Grito Molly Weasley a un despavorido grupo de estudiantes. Tonks, Lupin, Alastor Moody y Arthur los cubrian disparando como locos oleada tras oleada de maldiciones. Aquellos eran los ultimos mortifagos que aun quedaban en esa seccion del castillo.

-Hay que reagruparnos y juntar a todos los alumnos que aun esten vivos como sea!- aullo Hestia Jones por encima del estruendo del combate que tenia lugar a su espalda.

-Es lo que intentamos!- Le chillo furiosa Molly- Fred! George!

Los gemelos descendieron de su posicion elevada con las escobas y se posaron en el suelo al lado de su madre.

-Daros una vuelta por ahi y decidles a todos los chicos que veais que vengan hacia aquí! Este area es segura! Sobretodo que traigan a los heridos! Tenemos varios medimagos que se ocuparan de ellos! Y madam Pompfrey tambien esta aquí! Daros prisa! E id con cuidado!

Los gemelos solo asintieron mordiendose la lengua. No era ni momento ni lugar para bromas. Montaron en las escobas y hombro con hombro, cubriendose las espaldas mutuamente, como siempre, salieron volando a toda velocidad, dejando una estela roja a su paso, en busca de supervivientes, grupos rezagados y estudiantes heridos o perdidos.

Dieron varias vueltas por la zona, Toda el ala Oeste estaba bajo el control de los aurores y la orden, salvo escaramuzas aisladas que los gemelos se encargaron en persona de apaciguar. Hasta que quince minutos, vieron algo que nunca habrian jurado que podrian ver. Luna Lovegood entro por una ventana destrozada a lomos de un Thestral, mirando a su alrededor como si todo fuera normal.

-Lunatica?- Pregunto Fred asombrado

-Que haces tu aquí?- Pregunto George.

-Sabeis donde esta Harry Potter?- Pregunto Luna ignorandolos con alegre entusiasmo.

-Eh...no...

-Sabeis donde estan los profesores?- inquirio ella de nuevo.

-No...pero te podemos llevar con la orden y los aurores...

A Luna se le ilumino el rostro

-Hay aurores y esta aquí la orden? Genial! Tengo que hablar con ellos. Tenemos un plan...

-Un plan?

-Tenemos?-George queria sacudir a la muchacha por desquiciarle en un momento como ese- Tu y quien mas?

-Ya lo vereis...-dijo ella con una enorme sonrisa- Es una sorpresa...

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Los aurores y la orden escucharon a Luna con fascinacion, se miraron entre ellos y se encogieron de hombros. Se reagruparon, y asaltaron el ala norte. Alli la situacion era mala. Muy mala. Hostigaron a los mortifagos desde un solo flanco obligandolos a retroceder, y ceder terreno. Avanzaban despacio, y no les dejaron mas opcion que salir a los jardines, al exterior del castillo. Alli estuvieron atrapados.

Los jardines de esa zona estaban en llamas. No tenian mas remedio que retroceder hasta el bosque. Pero mientras avanzaban de espaldas a los arboles disparando a los aurores y a los que ellos consideraban traidores, no vieron a Fiorence encabezando a toda una manada de centauros. Ni como estos tensaban sus arcos. El rugir de la batalla no les dejo oir el sedoso TLUNK de las flechas al dispararse. Y no oyeron el silvido de los proyectiles en el aire.

Una lluvia de muerte perforante cayo sobre los mortifagos haciendo el silencio en los jardines del norte. Luna lo vio todo todavia montada en el thestral. Su expresion soñadora no habia cambiado. Vio morir a los mortifagos asaetados con su mirada inocente e infantil, con sus ojos, como siempre, un poco demasiado abiertos, como si fuera una niña eternamente sorprendida, que mira el mundo como si no lo viera, como si lo que viera, fuera una fantastica y maravillosa realidad alternativa.

Los gemelos vieron a Luna dar la vuelta al thestral y alejarse de alli, como si simplemente estuviera dando un paseo a caballo, y toda la muerte, sangre y destruccion a su alrededor fuera solo un escenario de fondo. Los gemelos se miraron, y se encogieron de hombros con un escalofrio. La inocencia puede ser algo brutalmente despiadado en ocasiones...

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Dobbie entro en el gran salon gritando como un demente poseido por todas las furias del infierno, blandiendo un cuchillo de trinchar y con una cacerola repiqueteandole en la cabeza y tapandole los ojos. Pero no iba a permitir que algo tan nimio y trivial como no ver tres en un burro le detuviera.

De un manotazo aparto un poco su casco improvisado y arremetio contra el primer mortifago que se interpuso en su camino dandole un cuchillazo lo mas fuerte que pudo a la altura de la rodilla. El mortifago se fue al suelo de la impresion con un chillido. Pero Dobbie iba demasiado acelerado como para detenerse en su desquiciada carrera, y aullando como un poseso, puso rumbo al siguiente mortifago. Del que habia en el suelo se encargo una elfina domestica pocos segundos despues. El pobre desgraciado, lo ultimo que vio antes de que la inconsciencia se lo llevara fue una inmensa sarten de hierro colado iendo a toda velocidad hacia su cara. Lo ultimo que escucho fue un sonoro y estruendoso CLUNCHHHHH cuando aquel en apariencia inofensivo instrumento de cocina se estrello contra su cara.

Otro pequeño elfo domestico se convirtio en el terror de los mortifagos que aun quedaban en el Gran Salon, porque al pequeño se le habia ocurrido armarse con un fajo de varillas metalicas para hacer brochetas. Aquel elfo, de nombre Minper, era pequeño hasta para los estandares de los elfos domesticos. Pero aquello se convirtio en su gran ventaja. Porque corriendo a toda velocidad, se dedico a clavar las duras varillas con puntas terriblemente afiladas en los empeines y tobillos de todos los pies que vio con amplias tunicas negras.

Minper no mato a nadie aquella noche. De hecho, ni siquiera los hirio gravemente. Pero a todos aquellos a los que Minper ataco...o bien no podian correr, o bien directamente no podian ni andar. Todos aquellos a los que Minper ataco, pasaban a ser automaticamente, presas faciles de la oleada imparable de furiosos elfos que venian detras, sobretodo de los que llevaban armas contundentes.

Cuando un escuadron de aurores consiguieron entrar en el gran salon, se encontraron a los elfos aporreando a una veintena de enemigos que gemian y se arrastraban por los suelos con sartenes y rodillos de cocina. Y a Dobbie encima de la mesa del profesorado, con su cuchillo ensangrentado en la mano, enhardeciendo a sus camaradas a continuar la lucha para expulsar al enemigo de su hogar, y no permitir que hicieran daño a mas alumnos, que nadie mas acabara como la buena de Minerva Mcgonagall...El efecto hubiera sido mas dramatico y emotivo si Dobbie se hubiera dado cuenta, que su cacerola, volvia a taparle los ojos.

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Hagrid estaba furioso. Muy furioso. Habia cargado su ballesta otra vez y disparaba a todo lo que viera con tunica negra y mascara plateada. De hecho, disparaba a todo lo que no llevara uniforme de alumno o no reconociera como profesor.

Estaba en la entrada de una de las aulas. Taponandola por completo. Se habia jurado a si mismo que nadie, absolutamente nadie, pasaria por ahi. Dentro del aula, los llantos de una treintena de alumnos aterrados, heridos, y los silencios de algunos de ellos que ya estaban muertos, mantenian su rabia en ebullicion constante. Aquello era imperdonable. Esos bastardos estaban atacando a sus niños.

El era el guardabosques de Hogwards, era el guardian de las llaves del castillo. Y esos cabrones habian irrumpido alli. En su hogar. Habian demolido muros y secciones enteras. Habian prendido fuegos. Habian atacado a los alumnos. Habian atacado a SUS alumnos. Habian MATADO a sus alumnos. Y eso el no se lo perdonaba. El los habia cuidado siempre. Los habia protegido de los peligros del bosque. Lo habian hecho profesor. El les habia enseñado. Los habia visto crecer. Año tras año. Curso tras curso. Generacion tras generacion...y esos cabrones habian atacado...

Hagrid vio a un licantropo girar por la esquina y sin apuntar, disparo con su ballesta. No le hacia falta. Tenia años de experiencia. Le dio entre los ojos. Antes de que el cadaver de aquel monstruo diera contra el suelo, el semigigante ya habia recargado la ballesta y seguia ojo avizor al siguiente que osara acercarse a sus niños.

Aquel hombre de tamaño descomunal seguia resoplando como un toro. Lenta, pesada, produndamente. No habia podido proteger a los que ya habian muerto. Pero Hagrid se habia hecho un juramento a si mismo: ni uno mas de ellos moriria mientras le quedara un soplo de vida. Ni uno. Pasara lo que pasara. A cualquier precio.

Se paleo el carcaj que llevaba en la cintura. Aun le quedaban 30 flechas. Y su paraguas colgaba a su espalda. Suficiente. Y si no lo era. Los despedazaria con sus propias manos...

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Luna se habia vuelto a perder. Miraba a su alrededor palmeando distraidamente el cuello del Thestral. Hasta que una voz la saco de su ensimismamiento.

-Vaya vaya...-susurro un licantropo saliendo de las sombras- Que tenemos aquí...

-Hola...Me llamo Luna Lovegood...

-No me importa como se llama mi cena, pequeña...

Luna lo miro con los ojos muy abiertos y sonrio ampliamente. Unos segundos despues, mientras el hombrelobo se acercaba a ella gruñendo y contoneandose amenazador, Luna miro fijamente a algun punto detras de su espalda.

-Yo que tu no haria eso, Sr licantropo...-susurro Luna ampliando su sonrisa. Con los ojos muy abierto y extasiados

-Y porque no deberia?- rio el hombre bestia a pocos metros ya de Luna y su Thestral, que se removia inquieto y rebufaba encarandose al enemigo.

-Porque se enfadara...-dijo Luna llanamente, como si eso fuera lo mas normal del mundo.

-Quien?- rio sadico

-Yo- retumbo la voz de Theodore Nott a sus espaldas, mientras salia varita en mano apuntando a la espalda del imbecil que amenazaba a su Luna. Antes de que aquel desgraciado se hubiera podido girar, Theo ya lo habia dejado inconsciente. Aunque ni la inconsciencia le borro la cara de sorpresa del rostro.

Luna desmonto del Thestral y corrio hacia Nott mientras la criatura esqueltica se dedicaba a patear con saña el cuerpo inconsciente. Ambos muchachos se abrazaron. Theo la miro enfadado.

-Que diablos haces aquí Luna? Deberias estar en algun lugar seguro!

-Pero no podia dejarlos solos! Vine a ayudar!

-Pero Luna...-ella le interrumpio

-He montado en Centauro Theo! Y he conocido a la manda! Y ayude a los aurores a tender una trampa a los mortifagos y murieron todos porque los centauros los asaetaron sin que lo vieran!- Luna hablaba lenta y soñadoramente. Theo no salia de su asombro.

-Que bien...-Grazno al final- Supongo...

-Has venido con Blaise Zabini?- inquirio la rubia algo preocupada de pronto

-Si, esta en el pasillo de al lado con Ginny. Yo vine siguiendo a este licantropo. Estamos asegurando la zona.

-Me alegro mucho de verte...

-Y yo a ti, Luna...te he hechado de menos. Me estaba volviendo loco sin saber si estabas bien...

-Oh! He estado muy bien! Hasta cuando me capturaron los mortifagos y estuve semanas encerrada en una celda!

-Que?- Theo la miro con el panico dibujado en el rostro

-No te preocupes!- estallo ella alegremente- Harry me rescato con Ron y Hermione! Ademas, Draco me trato muy bien! Solo me decia que gritara para que todos los demas se pensaran que me estaba torturando! Nunca me hizo daño...-añadio con entusiasmo, como si eso lo explicara todo.

-Luna...creo que vas a tener que contarme toda la historia mas despacio...desde el principio...y con mas detalles...-Theo se apreto el puente de la nariz sacudiendo la cabeza. La vision del mundo y de los hechos de Luna nunca dejaria de sorprenderle.