Buenaaaaas, primero que nada y para seguir con mi antigua tradición (creo que comenzó allá por el capítulo dos xD) perdón por la tardanza, aunque esta vez me he portado como una estudiante muy aplicada en comparación con la anterior xD. Bueno el caso es que tengo el capítulo escrito desde hace casi tres semanas pero han sido una absoluta locura, trabajar doce horas no da para mucha imaginación y después he tenido problemas varios por lo que mi tiempo se iba en un montón de mierda que me hinchaba las narices y me quitaba de hacer las cosas que de verdad me apetecían. Pero ya estoy aquí, ya veremos cuando vuelvo xq ahora tengo que leer los siguientes capítulos del libro xq no me acuerdo de ná xD, espero que pronto si no me crecen los enanos como en estas últimas tres semanas.

El título me ha salido un poco friki, (espero tu nota unicornio xD) pero no tenía ninguno y se me ha ocurrido mientras trabajaba, me he empezao a escojonar yo sola y la clienta se me ha quedado mirando con cara rara o_O como si estuviese pensándose si salir corriendo xD. Amos que casi pierdo un cliente por ser tan simple y gilipollas así que tenía que ponerlo y compartirlo con vosotros xD
¡SE ME HA CORTADO EL TÍTULO! se ha quedao a mitad, así sólo parezco friki (que lo soy) pero no loca :S (que también)
Título completo: Un anillo para gobernarlos a todos... ¿Qué? ¿Que me he confundido de saga?... mierda...

En fin, que espero que os guste ^-^ y que ya nos leemos. X3


Pansy se removió en la cama, intentando retener unos segundos más el sueño en el que se hallaba sumida, que escapaba con rapidez. Cuando por fin abrió los ojos le costó unos segundos darse cuenta de dónde estaba, la agradable habitación de Hermione le dio los buenos días con sus estanterías llenas de libros, se giró con rapidez deseando verla nada más despertar pero la cama estaba vacía. Paseó la vista por el cuarto, un poco confusa, hasta que la vio sentada en la mesilla en la que se exhibía su casa de muñecas. Se la quedó mirando un minuto, estaba sentada con la piernas cruzadas y sostenía un mueble de estilo colonial en miniatura en las manos, mirándola mientras dormía.

-Raro.- Fue lo primero que dijo con la voz rasposa y apenas audible mientras se restregaba los ojos y carraspeaba para tratar de no parecer un octogenario carajillero.

-¿Qué es tan raro?- Le preguntó la castaña sonriéndole, subiéndose a la cama y apartando un mechón de pelo que le caía sobre los ojos.

-Despertarme y que estés ahí mirándome, es raro.- Contestó, con una voz ligeramente más suave, cogiendo la mano de la leona al vuelo y dándole un suave beso en la palma

-Pero, ¿es un raro bueno? ¿o un raro malo?- Preguntó recostándose sobe el pecho de la Slytherin y acariciando sus labios con la mano que había quedado libre.

-Ummmmm.- La morena hizo como si se lo pensase unos segundos, disfrutando del delicado tacto de los dedos de la castaña en los labios. -Creo, que es bastante bueno. Desde luego mucho mejor que despertarme y ver a Davies, Greengrass y Bulstrode despeinadas y sin maquillar en las camas de alrededor.- Fingió un escalofrío y Hermione no pudo reprimir la carcajada. -Y hacerte reír nada más despertarme es todavía mejor.- Sonrió con cara de bobalicona.

La Gryffindor se aupó sobre los codos para poder besar a su chica con ternura, le encantaba poder sacar aquel lado de la serpiente, ése lado que nadie más que ella podía ver y que mucha gente pensaba que ni siquiera existía.

-¿Qué? ¿Un polvete mañanero?- Le dijo con descaro después de pegarle un bocado en los labios, levantando las cejas y sonriendo de forma pícara.

-Mmmmmmm.- Gruñó la leona mientras se reía por el desparpajo de su chica. -Te iba a decir que no pero, ¿a quién le importa si nos retrasamos un poco para la primera clase?- Mientras hablaba se había subido sobre la morena que la miraba con cierta sorpresa en la mirada.

-Vaya, ¿quién eres tú y qué has hecho con mi novia?- Ronroneó en el cuello de la Gryffindor recorriéndolo y haciéndole cosquillas con la nariz.

-¿Tienes alguna queja?- Le preguntó con media sonrisa en la cara y la ceja levantada.

-Absolutamente ninguna, pero es más divertido cuando te sonrojas y no atinas a contestar nada coherente.- Sonrió mirándola de lado.

-¡Oh! Cállate ya.- Ordenó besándola con fuerza mientras sonreía.

Pansy acarició la espalda de la Gryffindor bajando con rapidez hacia su trasero, asiéndolo con fuerza y rozando su zona más sensible, notó cómo crecía su propia excitación al sentir el escalofrío que la recorrió y el gemido apenas contenido dentro de su boca. Apretó aún más fuerte y la hizo rodar sobre su espalda hasta quedar sobre la leona que la rodeaba con las piernas en alto. La morena empezó a mover la pelvis contra su centro sin romper el beso en ningún instante, cada vez que movía las caderas sentía los jadeos de su chica a la que parecía que le faltaba el aire, por más que tomase no parecía tener suficiente. La mano de Pansy se deslizó con gentileza entre la ropa interior de Hermione, acarició y separó sus labios con los dedos índice y anular mientras con el corazón empezaba a masajear lentamente el clítoris de la castaña que se retorcía de placer bajo la serpiente.

La leona cogió el borde de la camiseta de la morena y la subió de un tirón dejando sus pechos perfectos a la vista, le hizo sacar la cabeza y se la dejó enrollada alrededor de los hombros. Alzó las manos tratando de contener la exuberancia desbordante de su chica, apretó con delicadeza viendo cómo el cuerpo de Pansy se estremecía por su contacto e incrementaba la presión entre las piernas de la castaña que suspiró con fuerza al sentir los dedos de la serpiente introducirse en ella, con suavidad pero con decisión.

Hermione arqueó la espalda al sentir a la Slytherin dentro de ella, la abrazó con fuerza y la hizo darse la vuelta quedando sobre su cadera, moviéndose al compás de la morena. Que sonreía bajo la Gryffindor, gozando al ver el placer en el rostro de la leona, su rostro encendido y los labios húmedos y entreabiertos, los ojos cerrados en un éxtasis absoluto.

La castaña se bajó de Pansy, se quitó la ropa interior con rapidez e hizo lo mismo con el culot verde de la serpiente, que desapareció sobre su hombro con rapidez. La obligó a ponerse de costado y se introdujo entre sus piernas, encajando sus cuerpos a la perfección, lentamente al principio empezó a mover sus caderas escuchando el gruñido de placer de la morena. Al momento la Slytherin continuó el movimiento de Hermione, que se aferró con fuerza a su muslo, jadeando. Con las piernas entrelazadas continuaron hasta que por fin ambas fueron asaltadas con fuerza por el orgasmo, primero la leona y poco después la siguió Pansy que se quedó aferrada a las sábanas mientras sentía cómo todo su cuerpo desbordaba placer. Sintió como bajo ella la castaña empezó a moverse hasta trepar por la cama y quedarse abrazada a su espalda. Notó cómo le retiraba el pelo del cuello y dejaba un pequeño beso en su lugar, su mano se desplazó por el hombro y bajó por su brazo, subiendo y bajando con delicadeza, llegó hasta su mano y entrelazó los dedos de las dos, sosteniéndosela con firmeza la recogió hasta que la morena quedó envuelta en el abrazo de la leona. Apoyó la cabeza sobre su espalda y ambas se quedaron en silencio escuchando la respiración de la otra y sintiendo cómo el tiempo de estar juntas se marchaba con rapidez.

Por primera vez en mucho tiempo Pansy se sintió protegida, Hermione la abrazaba con fuerza como si no fuese a dejarla marchar nunca, pese a que era consciente de que aquella sensación no duraría mucho, se dejó llevar. Sentía el pecho desnudo de la castaña apretado con fuerza contra su espalda, podía oler su aroma a fresas habitual, notaba sus brazos alrededor de su cuerpo apretándola con fuerza y de forma posesiva, si se quedaba muy quieta incluso podía sentir los latidos de su corazón contra la espalda. Acercó la mano y besó la yema de sus dedos, se giró levemente para que la Gryffindor quedara sobre ella y se la quedó mirando a los ojos, hablando sin decir una sola palabra. La leona se acercó a ella y la besó con delicadeza en la mejilla, dejando la cara apretada contra su mejilla y la frente contra su sien, ambas sabían que era la hora de salir de su pequeño refugio particular pero ninguna de las dos quería decirlo en voz alta. Pansy se humedeció los labios y abrió levemente la boca, preparándose mentalmente para lo que tenía que decir.

-Te amo.- Le susurró sin dejar de mirarla a los ojos, no sabía cuando podría volver a estar con su chica en aquellas condiciones tan tranquilas y quería que supiese lo que sentía por ella. Aunque ella ya sabía que lo sabía, quería decírselo a viva voz y poder ver su cara cuando la escuchase.

Hermione se la quedó mirando sin ser muy consciente en un primer momento de lo que acababa de suceder. Separó sus manos y se tapó la boca cuando las palabras de la morena por fin hicieron impacto en su cerebro, entre sus dedos Pansy podía ver cómo sonreía pero las lágrimas empezaban a acumularse en sus preciosos ojos marrones. Una lágrima impactó en el pómulo de la Slytherin.

-Vaya, si lo llego a saber no te digo nada.- Sonrió, alzando la mano y retirando con suavidad otra lágrima que estaba a punto de caer.

-Idiota.- Dejó escapar Hermione en un suspiro agudo, sonriendo de oreja a oreja. Se inclinó sobre su chica y la besó con dulzura, saboreando con deleite los labios de Pansy. De repente la varita de la castaña empezó a vibrar con fuerza y a echar chispas por la punta.

-Genial, creo que tu varita se ha corrido.- Dijo Pansy rompiendo el beso y mirando hacia la mesita con extrañeza. Hermione se rió maldiciendo entre dientes.

-Eso es que se nos acaba el tiempo.- Explicó, abrazándose con fuerza al cuello de su chica e inhalando su dulce fragancia.

-Entonces será mejor que nos demos prisa, la primera clase es Defensa y si llegamos tarde Snape nos hervirá en uno de sus calderos.- Sonrió. -Bueno, por lo menos a ti, yo soy su favorita.- Le besó bajo la oreja mientras se incorporaba, se deshizo el nudo de la camiseta y fue a la busca de su ropa interior mientras Hermione hacía lo propio a sus espaldas.

Se vistieron sin quitarse la mirada de encima. Pansy aventajó a su chica, que iba con un poco de retraso, y se movió con rapidez para ponerse frente a ella y hacerle el nudo de la corbata, aprovechando para apoyar la cadera contra la de la castaña que sonrió mientras la envolvía en sus brazos.

-Eres tan hermosa que ni siquiera me ha dolido tocar esos colores.- Le dijo, colocando las manos sobre sus hombros y apoyando la frente contra la suya.

-Pues a mi me encantan tus colores, te sientan genial.- Contestó dejando un beso en su barbilla.

-Por supuesto que sí, a mi todo me sienta genial. Y lo sabes.- Dijo sonriendo con picardía, guiñándole un ojo.

Se separó unos centímetros de la castaña y la miró a los ojos, rompió el abrazo y agarró su mochila colgándosela del hombro derecho.

-¿Lista?- Preguntó con la mano en la manija de la puerta.

-No, espera.- Pidió Hermione rebuscando en sus bolsillos y sacando una cajita azul marino pequeña envuelta en un lazo plateado. -Es para ti.- Dijo dándosela con media sonrisa en la cara.

-No puede ser, yo no tengo nada para ti.- Se sorprendió la morena abriendo mucho los ojos.

-Yo no necesito nada más que a ti.- Fue la respuesta de la leona que enrojeció al mismo tiempo que Pansy.

Se quedó mirando el regalo unos segundos, sin terminar de asimilar el detalle de su chica, y por fin lo abrió con cuidado de no desgarrar el lazo. Dentro del estuche había un anillo de plata completamente liso, sin ningún tipo de inscripción o marca que pudiese delatar quién se lo había regalado.

-Sólo tienes que decir esto.- Ordenó Hermione enseñándole un papelito escrito con su letra menuda y rápida donde ponía "Gryffindor es superior". Pansy se revolvió, mirándola con la ceja levantada y una sonrisa de incredulidad.

-Anda que vaya una contraseña.- Protestó.

-Tenía que ser algo que ninguno de tus compañeros fuese a decir por accidente, para que no te ponga en un compromiso.- Sonrió con socarronería.

-No me dirás que lo has encantado tú misma.- Hermione negó con la cabeza.

-Encargado.- Sonrió. -Ahora dilo.-

-Gryffindor es superior.- Murmuró entre dientes y removiéndose incómoda.

Inmediatamente apareció una inscripción con letra de filigrana, era casi como un escudo formado con la primera letra entrelazada de sus nombres. La P se abrazaba a la H con delicadeza.

-Es precioso.- Murmuró Pansy. -Mucho menos cursi de lo que me imaginaba.-

-¿Creías que iba a ponerle corazoncitos rosa?- Preguntó Hermione sonriendo ampliamente, cuando la morena asintió con la cabeza le dio un pequeño empujón antes de cogerla de la corbata, atraerla hacia ella, pegarla a su cuerpo y darle un apasionado beso. -Tengo mucha más clase de lo que tú te crees, sangrelimpia.- Sonrió sin separarse del rostro de la Slytherin. -Con la mano derecha tanteó por su cuello hasta que encontró una cadenita, tiró de ella y sacó un anillo idéntico que se balanceaba entre sus dedos. -Sólo se puede activar el tuyo y, cuando lo hagas, sabré que estás pensando en mi.-

-Pues ya podrías habérselo encargado a un joyero muggle y que se viese la inscripción constantemente.- Contestó la morena mirándola a la cara con las mejillas arreboladas.

-Boba.- Dijo Hermione y le dio un suave golpe en la cadera con las suyas. -Bueno, así sabré que estás en un sitio lo suficientemente seguro como para activarlo.-

Al ver que la Slytherin no se movía, le cogió la cajita de las manos, sacó el anillo y se arrodilló frente a la morena. Le cogió la mano izquierda y le puso el anillo en el dedo índice, admiró cómo quedaba en las suaves manos de Pansy y le besó la palma.

-No te creas que te voy a decir que sí tan fácilmente.- Dijo la morena ayudándola a levantarse mientras la leona se reía de las ocurrencias de su chica.

-Contigo no hay nada fácil.- Contestó abrazándola con fuerza. -Y ahora vete, no podemos salir de aquí juntas.- Le cogió la cara, la miró a los ojos, le dio un suave mordisco en los labios, abrió la puerta y esperó a que saliese. Cuando iba a cerrar la puerta tras de sí, Pansy interpuso el brazo en la trayectoria de la puerta, abrió con fuerza, la agarró del cuello y la besó con pasión. Se separó de ella y se marchó a toda prisa sin mirar atrás.

Hermione cerró tras de sí, se recostó contra la puerta suspirando y se llevó la mano a los labios sin poder contener la sonrisa. No sabía cómo habían podido llegar a aquel punto pero todas las penalidades que habían pasado y las que les quedaban por pasar valdrían la pena por ver a la Slytherin feliz. Esperó unos minutos hasta que Pansy ya se hubiese podido alejar lo suficiente y salió, echando a correr hacia su torre para poder arreglarse un poco y hacer acto de presencia entre sus compañeros antes de acudir a la primera clase.

Pansy bajó las escaleras a toda velocidad, saltando los escalones de tres en tres, sabía que si no se alejaba rápido acabaría dándose la vuelta y volviendo a la habitación de Hermione. Llegó a la entrada de la gárgola y se frenó en seco recomponiendo su personaje antes de entrar al nido de víboras en el que vivía. Cuando hubo recuperado el ritmo cardíaco habitual y su palidez marmórea, dio la contraseña y entró. Sentada en el borde de uno de los sillones de cuero negro la esperaba Millicent que nada más ver a su amiga saltó de su asiento, como si quemase, y fue hacia ella con una cara de susto que logró acojonar a Pansy en un segundo.

-¿Qué pasa?- Le preguntó en un murmullo aterrado, acercándose a ella para evitar que las escuchasen el resto de Slytherins que revoloteaban por la sala.

-Esta mañana ha venido el profesor Snape a buscarte.- Le dijo con los ojos muy abiertos. -Le he dicho que habías salido a enviar unas lechuzas. Davies le ha dicho que ella no te había visto en toda la noche.- Apostilló.

-¿Qué ha dicho él?- Preguntó la morena sin saber que pensar de su profesor y asesinando mentalmente a su compañera por millonésima vez desde que había tenido la desgracia de conocerla seis años atrás.

-Nada, se ha dado la vuelta y se ha ido. Si hubiese sido algo sin importancia me habría dejado recado pero se ha marchado sin más y me he asustado por si estabas en algún lío.- Bulstrode se retorcía las manos de puro nerviosismo.

-Que yo sepa no estoy en ningún lío.- Contestó con fingida tranquilidad. -Seguramente quiera comentarme algo sobre el puesto libre de prefecto.- Improvisó. -O quizá quiera darme una medalla a la perfección, todos sabemos que la merezco de sobra.- Dijo alzando el mentón en su pose más altiva, inmediatamente Millicent empezó a reírse y Pansy se hizo la ofendida y se giró en dirección a su dormitorio para dejar la muda de la noche y coger los libros de la mañana, sin más dilación puso rumbo a la primera clase.

Acababa de terminar la segunda hora seguida de Defensa Contra las Artes Oscuras cuando el profesor Snape se acercó a su pupitre.

-Parkinson.- La llamó en su habitual voz grave y baja. -Haga el favor de esperar unos minutos.- Le ordenó, a lo que Pansy simplemente asintió con indiferencia mientras seguía guardando sus cosas en la mochila.

Cuando hubieron salido todos sus compañeros de clase el profesor la invitó a sentarse en el pupitre frente a su mesa. La morena tomó asiento y esperó con fingida tranquilidad a que le explicasen el motivo de esa pequeña reunión. Por fin tras terminar de organizar unos papeles, Snape alzó la vista y la miró directamente a los ojos.

-¿Porqué crees que estás aquí sentada?- Le preguntó juntando las manos e inclinándose sobre la mesa sin romper el contacto visual en ningún momento.

-No tengo la más remota idea, señor.- Contestó Pansy con tranquilidad modulando su voz para que no revelase el más mínimo temblor y procurando que su postura en la silla fuese relajada. Observando a su alumna, Snape sonrió, aunque apenas se notó más que una ligera curvatura de la comisura derecha de sus labios.

-Como siempre tu padre te tiene en la penumbra más absoluta.- Gruñó, Pansy se puso inmediatamente alerta aunque, obviamente, no se notó en su exterior.

"Ya está, me van a marcar como si fuese una maldita vaca y mi padre no se ha atrevido a decírmelo." Pensó con angustia mientras trataba de relajarse para no empezar a sudar, y demostrar así su nerviosismo.

-Hemos estado hablando, lo cual tampoco no es ninguna novedad, sabes que somos buenos amigos.- Dijo el profesor. -Tu padre está preocupado por ti, Pansy.- Dijo por fin bajando la mirada hacia sus manos entrelazadas.

-No entiendo porqué.- Fue la respuesta de la morena que luchaba interiormente contra sí misma para poder mantenerse quieta y supuestamente relajada.

-Bueno, estamos a punto de entrar en una guerra mágica, a mi me parece un buen motivo para estar preocupado.- La miró a la cara entre sus mechones de pelo negro y grasiento, aunque su profesor no pudo notarlo la alumna se relajó en su silla. -Durante la anterior guerra no eras más que un bebé, y por supuesto que tu padre sentía miedo por tu seguridad, pero te encontrabas en el bando adecuado para que no te sucediese nada malo. Ahora... ahora eres una adulta. Ya no te vale ser simplemente la hija de Patrick Parkinson para asegurar tu bienestar, de modo que tu padre me ha pedido que te dé lecciones particulares.-

Pansy se retrepó en su silla, inclinándose hacia su maestro con los ojos abiertos como platos y una sonrisa empezando a aflorar en los labios.

-Eso quiere decir, ¿que me vas a enseñar hechizos súper chungos, de ésos que tú sabes, con los que patearle el culo a los Gryffindor?- Se había puesto casi en pie mientras hablaba, con las manos apoyadas en la tabla de la mesa.

Por toda respuesta Snape se recostó en su silla con las manos cruzadas sobre las costillas y media sonrisa, más acentuada, en la cara.

-Qué más quisieras.- Le contestó por fin, acercándose de nuevo y mirándola a los ojos. -Ya sabes que, para tu padre, la mejor arma siempre es el conocimiento.- Mientras hablaba el entusiasmo de Pansy se desvanecía a toda velocidad deshinchándose como un globo, su alegría se deslizó por su cara hasta transformar su expresión en pesar, y se iba sentando poco a poco recuperando su postura en la mesa a cámara lenta. -Por lo que me ha dicho, quiere que te explique todo lo que sucedió durante la anterior guerra mágica para que puedas convertirte en un activo importante para nuestro Señor, debes empezar a hacerte un hueco a su lado para asegurar tu bienestar y el de tu familia.- Le explicó, para ése entonces la cabeza de Pansy reposaba sobre la tabla del pupitre y su rostro estaba enterrado entre sus brazos, incluso parecía que una enorme nube negra había hecho su nido sobre la cabeza de la morena.

-¿Éso quiere decir que me vas a dar clases de historia de la magia? ¿Ahora que por fin había conseguido sacármela de encima?- Dijo con un gemido la Slytherin, con la voz ahogada por el disgusto, ya no tenía ningún motivo para fingir aplomo, y por su postura derrotista sobre el pupitre.

El profesor Snape empezó a reír sin poder impedirlo, no era algo muy habitual en él pero la descarada Pansy solía sacarle la sonrisa sin demasiado esfuerzo y, desde luego, cuando no trataban de fingir superioridad ninguno de los dos, era de las pocas personas que le podían hacer reír de aquella manera.

-¡No te rías!- Le exigió dando un palmotazo sobre la mesa. -¡No es justo! ¡Ya me ha contado todas sus batallitas de la guerra! Me las sé de memoria... y son muy aburridas- Gimió dejando caer de nuevo la cabeza sobre los brazos.

-Las batallitas que te ha contado tu padre me consta que están sesgadas y muy dulcificadas.- Dijo Snape recuperando la seriedad, Pansy levantó los ojos acuosos para poder mirarle por encima de su antebrazo, como si se tratase de un perrito triste pidiéndole ayuda. -Cuando te las contaba no eras más que una niña y trataba de proteger tu mente infantil de la cantidad de cosas malas que sucedieron entonces, yo no puedo ni quiero omitir el más mínimo detalle sobre nada. Te explicaré las batallas, las estrategias, los caídos y el motivo de que cayeran y me aseguraré de que tú no cometas los mismos errores. No van a ser unas clases agradables, pero aprenderás a combatir junto a tus amigos, e incluso puede que a liderarlos. Si sabes escoger tus batallas y demostrarle tu lealtad incondicional, puedes llegar a convertirte en su mano derecha.-

"Yo no quiero ser su mano derecha, ni la izquierda ya que estamos." Pensó con amargura, un escalofrío recorrió su espina dorsal mientras camuflaba sus pensamientos a la atenta mirada de su profesor, era consciente de que el día en que le impusiesen la marca estaba un poco más cerca tras esa charla. "Yo sólo quiero irme a vivir a una comuna hippie de muggles con Hermione y dedicarme a hacer el amor todo el día."

-¿Qué piensas?- Le preguntó Snape en un murmullo.

-En ayudar a obtener la victoria a nuestro Señor.- Mintió Pansy con soltura y seguridad en sus palabras.

-Éso está bien.- Contestó. -Puedes marcharte.- La despidió levantándose. -Tendremos nuestra primera clase la noche del viernes, ¿te parece bien a las nueve?-

-Si dijese que tengo algo mejor que hacer, mentiría.- Sonrió Pansy levantándose a su vez y saliendo del aula.

Inmediatamente puso rumbo a la biblioteca a toda prisa, a aquellas horas Bulstrode ya debía estar empezando el trabajo de Cuidado de Criaturas Mágicas. Corrió hasta la puerta de la biblioteca y entró como una centella, chocando en su precipitación contra alguien que llevaba una pila de libros, lanzándolo al suelo y cayéndole encima.

-¡Por Morgana!- Gritó levantándose de un salto. -Mira por dónde caminas, demonios.- Al incorporarse miró hacia abajo y pudo ver al macaco colorado tirado en el suelo aún más rojo de lo normal por la vergüenza y la rabia, inmediatamente una enorme sonrisa de satisfacción se instaló en el rostro de la Slytherin y se quedó de pie ante él, con los brazos cruzados sobre el pecho, una mirada de superioridad y disfrutando a tope el momento.

-Mira tú por dónde andas, cabezahueca.- Le gritó desde el suelo, poniéndose de pie con esfuerzo por todos los libros que tenía esparcidos por encima, cuando ya estaba a punto de conseguirlo pisó un volumen especialmente grueso, resbaló y cayó de nuevo al suelo de culo. Pansy comenzó a reírse del Gryffindor y sus apurados esfuerzos por recuperar la compostura, poniéndolo todavía aún más rojo y nervioso pese a que parecía que ya no era posible.

Por fin la comadreja estúpida logró ponerse de rodillas, apilar los libros, levantarlos y desaparecer a toda velocidad. Por suerte para ambos la señorita Pince no estaba en la biblioteca y no pudo echarlos por todo aquel escándalo, así que cuando su diversión particular hubo acabado Pansy empezó a buscar a su amiga.

La encontró al fondo de la biblioteca, aquel era el lugar que más le gustaba a la morena por ser más tranquilo y estar más alejado de la bibliotecaria y porque ahí se habían producido todos sus encuentros con su castaña. Al notar su presencia Millicent alzó la vista de su trabajo.

-Ya pensaba que no ibas a venir.- Le reprochó con cierta amargura.

-Te dije que vendría y aquí estoy.- Contestó Pansy un poco a la defensiva. -Relájate un poco Mill, he tardado porque Snape quería hablar conmigo. Ya lo sabías, me lo has dicho tú.- Dejó su mochila sobre la mesa y la abrió empezando a sacar todos los materiales necesarios.

-Lo sé, lo siento.- Fue la respuesta de la grandullona.

-Está bien.- Concedió Pansy. -Me va a dar clases particulares de historia de la magia.- Le contó poniendo los ojos en blanco. -Mi padre se lo ha pedido.- Aclaró adelantándose a la pregunta de su amiga.

-¿Por qué?- Preguntó reprimiendo una risa de burla a costa de su amiga.

-Ni idea, pero no me libro de la historia ni muerta.- Se sentó con un bufido de hastío. -¡Merlín! Voy a acabar como el maldito señor Binns, un día me moriré y continuaré recibiendo clases de Historia de la Magia.- Abrió los ojos con el terror reflejado en ellos y entonces Bulstrode no pudo reprimir la risa. -¿Qué tienes?- Preguntó inclinándose sobre el trabajo de su amiga.

-No mucho, todavía estoy repasando para ver qué hay que buscar.-

Pansy entendió enseguida que Millicent no tenía ni idea de por dónde empezar a buscar así que se levantó sin decir una palabra, hizo que la acompañara y la llevó hasta la amplia sección sobre criaturas mágicas y empezaron a investigar en los índices de distintos libros hasta encontrar varios que podían servirles para su tarea. Se sentaron a la mesa y se dedicaron a trabajar duro para poder acabar su tarea.

Cuando por fin terminaron, Millicent se marchó hacia su siguiente clase mientras Pansy se quedaba en la biblioteca para poder hacer los deberes que les había puesto Snape. Tras casi una hora de concentración máxima su cerebro ya no aguantaba más y empezó a hacer dibujos en los márgenes del pergamino que usaba para sus apuntes cuando vio el anillo en su dedo índice, sonriendo lo hizo girar distraídamente. Alzó la vista mirando a todos lados para asegurarse de que no tenía a nadie cerca, se acercó la mano a la boca para poder musitar sin que nadie pudiese leerle los labios, pese a que sabía que no había nadie que pudiese verla.

-Gryffindor es superior.- Dijo en un tono de voz tan bajo que apenas se escuchó ella misma, por suerte fue lo suficientemente fuerte como para que en el anillo empezasen a brotar elegantes líneas en su pulida superficie formando el emblema que ya conocía y que tanto le gustaba.

Se levantó con la mano en los bolsillos, sabía que Hermione seguía allí. Fue a colocar los libros que había consultado mirando hacia su mesa, estaba inclinada sobre su tarea pero se incorporó de pronto llevándose la mano al pecho cogiendo el anillo a través de su camisa con fuerza, alzó los ojos y la miró con una sonrisa dulce en los labios. Pansy le respondió con fingida indiferencia, en aquella zona de la biblioteca había mucha más gente que podía ver sus reacciones, sin apenas mirarla aunque no le hacía falta porque Hermione sabía de sobra quién ocupaba sus pensamientos.