Hola Mundo…. No, no soyun fantasma, soy yo Little tigress *ni el grillo se oye*

Oh, lo sé, lo sé y lo siento. He tenido una ausencia de. No sé ni cuánto tiempo, meses creo. Bueno, espero que no hayan perdido el interés en este fanfic mientras no estuve…. Lo lamento, pero de veras, las ganas no se aparecían, la inspiración parecía que se había mudado…. Es complicado, aun así espero que disfruten el capitulo :D

Espero les guste :D

Capitulo 29:

El hombre de ojos cafés me observaba con expectación. Su mano seguía estirada hacia mí, pero le ignore. Me puse en pie con Peng detrás mío. Los dos nos quedamos juntos, pegados hombro con hombros por cualquier cosa que pudiera llegar a suceder. Un hombre que vestía ropa grisona se nos acerco, era enorme e intimidante, era como ver a un gorila metido en pantalones caros.

-Esta bien.- Suspiro el albino retirando su mano al ver que yo no le hice caso a su ofrecimiento.

-Vamos.-dijo después y con una seña de su mano el gorila calvo nos indico que siguiéramos al hombre blanco.

Gruñí por lo bajo sin poderlo evitar. Peng me tomo el hombro y en su mirada pude ver exactamente lo que yo intentaba ocultar en ese momento, sus ojos vidriosos eran los de apenas un niño, un niño asustado cuyo plan falló, como un joven a quien de repente le arrebataran parte de su vida… Era alguien que no estaba templado, no estaba hecho para el trabajo… Era yo reflejándome en sus ojos.

Agache la mirada, igual comenzaba a sentir el dolor en el puente interno de la nariz… Me ardían los ojos y me picaba la garganta, no quería hacerlo, no frente a Peng, que por extraño que suene, estaba más asustado que yo. En frente de nosotros, el hombre albino seguía caminando, le seguí a pasos lentos, Peng junto a mí y el guardia se encontraba custodiando nuestra retaguardia.

Fuimos guiados hacía un automóvil negro, no tuve tiempo de ver la marca, el modelo o nada por el estilo, pero por el interior automatizado, blindado y asientos de cuero, deduje que era algo sumamente caro. Comencé a moquear, intenté disimularlo al sentarme junto a Peng. Estábamos en la parte de atrás cuando los otros dos hombres subieron y encendieron los motores, salimos directo a la carretera.

Vi, curiosa, como Peng se aferraba a la mochila como si su vida dependiera de ello, intente mantener la calma y dejar que todo pasará… Me recargué en la ventana, que extrañamente no estaba bloqueada, podía abrir y cerrar la ventana del auto a voluntad, cosa que me extrañó, puesto que Tai Lung nos había dejado encerrados las veces anteriores.

Suspiré, no me quedaba de otra, observé el paisaje por varias horas, tarde o temprano llegaríamos a nuestro destino, literalmente.

PO_

Estaba sudando, no faltaba mucho para volverme a enfrentar a Tai Lung. El sol había descendido considerablemente, casi era de noche, estrellas comenzaban a verse en el cielo, la luna ya hacía acto de presencia. Me quede perdido en el cielo el tiempo suficiente para que uno de los lobos que nos conducían a la gruta me diera un golpe en la nuca.

-Despabílate, niño tonto.-dijo con una sonrisa ladina y una carcajada de hiena.

Gruñí, pero no hice el mas minino ademan de atacar, estaba en una enorme desventaja táctica, numérica, sin mencionar que nos encontrábamos en una pequeña lancha de motor en medio de un rio enorme. Respiré con fuerza, solo para intentar tranquilizarme. Al final decidí quedarme quieto, me cruce de brazos e hice un molesto puchero, cosa que le dio risa a los hombres que iban ahí. Aun así decidí mantenerme impasible, imperturbable.

Shifu asintió como aprobándome mi reciente, y muy inusual, golpe de madurez. Le correspondí con una sonrisa triste, no quise que se viera así, pero en esos momentos una verdadera sonrisa era una proeza que no podía realizar. EL resto del camino fue en silencio salvo por el constante ronroneo del motor del bote y los chapoteos que hacía el agua cuando era golpeada por las aspas…. Era relajante, hasta cierto punto.

Me deje llevar, por algún motivo una paz enorme comenzó a invadirme. Recordé a mis padres, a mi madre que en paz descanse y a mi padre, el señor ping, el dueño de la franquicia de pizzerías más deliciosas y aun así no apreciadas. Pensé en Tigresa, sus ojos, hermosos ojos del color del fuego, su cabello rojizo, ahora naranja, y… Todo, su memoria me llenaba, se metía en mi ser y llenaba aquellas grietas en mi corazón, en mi alma. De alguna forma lograba reparar y sanar aquellas heridas que la vida, oh bendita sea, me había hecho con los años. Quedarían cicatrices, sí, muchas de las cosas que había afrontado en mis escasos dieciocho años de vida me perseguirían por siempre, pero Tigresa, aunque fuera solo en mis recuerdos, lograba ayudarme a superar.

Pensé en ella todo el camino hacia la gruta de la flauta de no sé qué más.

Por algún motivo el destino dejó de importarme, la venganza ya no tenía sentido. Solo sentía la paz fluir en mí, cosa que me alteró. Me había escapado de aquel maldito que había matado a mi madre, que yo sé que mayó a mi madre, y ahora volvíamos hacia él…. Mi mente no se alteró, pero la paz desapareció al momento de recordar ese detalle. Metí la mano en mi bolsillo de manera disimulada, sentí el crujiente pergamino en mi mano sudorosa, lo toque solo unos minutos… recordé lo que debía hacer, pero lamentablemente ya no podía hacer nada, estaba atrapado, sin teléfono ni ninguna otra forma de comunicarme con Tigresa….

Mis pensamientos se vinieron abajo cuando divisé la entrada de la cueva, que debería haber estado oscura como boca de lobo, pero Tai y sus hombres la tenían iluminada con lámparas de xenón y otras cosas que no me importaban demasiado. Entramos con el bote y uno de los hombres que iba a bordo se bajó de un salto y amarró el bote a un muelle improvisado que había mandado hacer Tai Lung cuando llegamos.

Otros tres hombres me bajaron a empujones, resbalé con la humedad de la piedra en mi pie se sostenía, no caí aunque esos lobos tuvieron algo de que reírse por un rato. Gruñí bufé, hice de todo excepto lo que quería, arrojarme contra ellos y romperles la nariz. Shifu iba detrás de mí, ambos nos íbamos con mucho cuidado por los estrechos pasillos de piedra, pues una escolta de guardias estaba ahí, delante y atrás de nosotros, listos para ahogarnos de ser necesario.

Caminamos unos minutos hasta llegar a lo que parecía ser el corazón de la gruta. Esperaba escucha la voz de Tai Lung gritando ordenes, diciendo cosas, insultando me o a Shifu, pero no fue así. La realidad era muy diferente de mis expectativas. Al fondo de la cueva, como niño regañado en el rincón, se encontraba la mente maestra de todo este… desastre, el hombre de cabello gris y ojos anaranjados estaba parado, mirando hacia abajo, parecía solo un niño, un cachorrito que había hecho algo malo, pero no sabía qué. Me compadecí de él, solo por un segundo, un mísero segundo antes de saber la razón de que aquel hombre estuviera tan intimidado.

-Saludos, Po.-me congelé al escuchar esa voz tan… No sé, ¿Formal? ¿Educada?, hablándome en ese tono…. Parecía como si de verdad me conociera desde antes.- Nos conocemos al fin.-

Continuara…

Ahora si me dio por dejarlos en suspenso ¿Quién será el villano misterioso? Apuesto a que no adivinan XD… Pero si lo hacen… Shhhhhh, no me agradan los spoilers X3

Lamento el capitulo tan corto, pero de momento es lo único que mi seco cerebro logró sacar.

Aun asi espero les haya gustado :3

Bueno, ya ven que últimamente he estado ausente por un tiempo…. Hmmm, no sé que tan seguido voy a poder actualizar, pero prometo que ya no serán los… ¿Cinco? ¿Cuatro meses?, bueno ya no tardaré tanto XD

Ya saben, cualquier duda, sugerencia o comentario, critica, lo que sea es bienvenido.

Hasta luego :D