Capítulo 4

Benjamín POV

-Tenemos el video del ataque a la INTERPOL –Charlie ingresó furibundo lanzándome un cd –¡Lo que pasó allí, fue un desastre!

Asentí.

-Deberíamos retirarnos ¿no? –Kate se cruzó de brazos –Rose le disparó a Emmett por si no te has enterado –susurró luego poniendo los ojos en blanco.

Charlie se quedó en silencio, sin palabras.

-¿Qué quieres que revise? –metí el cd en mi ordenador.

-Quiero que descubras que se robaron –me palmeó la espalda.

Tomé aire.

-¡Lo tengo! –exclamé a los pocos minutos de revisar la cinta.

-¿Y?

-Robaron unos datos, de un ordenador principal –señalé.

-¿Qué datos? –Mary, la policía, insistió.

Agrandé la filmación y aclaré la calidad para leer el monitor.

-¡Bingo! –sonreí mostrándome.

-Tienen los datos de los sitios donde podrán conseguir el último componente –aclaró pateando el escritorio.

-¿Dónde están esos componentes? –presionó Charlie.

-Hay más de una docena en Europa –respondí señalándole la lista.

-¡Puta mierda!

-La lista cambia cada cuatro días, en menos de cuatro días harán el próximo golpe –comentó Mary.

-¿Cómo los encontramos? –preguntó Alice –¿Cómo sabremos dónde están? ¿Dónde se esconden y a hacia dónde van?

-Motores turbo diésel –susurró Edward –Suspensión magnética…

-El fabricador –interrumpí.

-Exacto, son autos exclusivos, no son del mercado.

-¡Quiero una lista, ya! –ordenó Charlie alejándose.

-Clark –corrí detrás de él –Creo que vamos a necesitar autos nuevos, los otros, pues… ya sabes… quedaron –realicé una mueca de asco.

-Sí, lo sé.

-Unos que no puedan ser controlados con tecnología.

-Bien –asintió.

-Tengo una idea –levanté mi dedo índice.

Nos dirigimos a una fiesta de coches BMW.

-A todo culo –susurré mirando a mí alrededor.

Charlie tenía en mano un catálogo con los precios y detalles de cada coche.

-¿Acaso son de oro? ¿Viste los precios de estos autos?

-Sí, lo sé –tomé una copa de champagne.

-No puedes robártelos –me miró fijamente.

-¡Oigan! -un hombre de traje y calvo nos señaló –¿Qué hacen aquí? ¡Deberían ir a trabajar, vagos!

-¿Disculpe? –Charlie lo miró atónito.

-¡Deja de beberte el champagne! –me quitó la copa –Es para invitados, para personas importantes, de dinero –levantó sus cejas.

-¿Y qué le hace pensar que no somos de dinero? –pregunté resonándome el cuello.

-Esa vestimenta –señaló mi sudadera.

-¿Qué tiene de malo?

-Es de pobre, mire a su alrededor –todos vestían traje –Por favor váyanse de aquí, no es agradable verles el rostro.

El hombre se alejó altanero.

-Ahora sí que me he cabreado –gruñí.

-Aun así, no puedes robarte los coches –indicó Charlie riéndose.

-No los robaré, tranquilo, le daré una lección a este tipo –revisé mi billetera.

Al cabo de una hora

-Le agradecemos su compra –el hombre calvo se inclinó hacia mí.

-Claro –sonreí falsamente.

-Y le pido disculpas por… pues –parecía nervioso –por el altercado de hace rato. No quise insultarlo.

Había comprado la mitad de los coches en exhibición.

Charlie contuvo la risa.

-Si necesita algo más, solo pídamelo –indicó dándose la vuelta.

-¡Ch, ch, ch! –lo llamé –Si necesito algo –dije acercándomele.

-Dígame señor –asintió.

-A mi amigo –señalé a Charlie –le gustó su reloj –parecía ser uno caro.

-¿Este? –señaló su reloj preocupado.

-Sí, ese –asentí serio –Mi amigo lo quiere –puse mi mano frente a él.

Se quitó el reloj –Pues aquí tiene, señor –sonrió incómodamente.

-Oh, y me gusta su chaqueta, ya sabe, la próxima vez tendré que ir de traje, la sudadera no es lo mejor para esos eventos –ironicé.

Se quitó la chaqueta y me la entregó –Bien, gracias por su gran compra, señor, hasta luego –se despidió rápidamente.

-También su camisa, es muy agradable ese color rosa pastel –intenté no reírme al pedirle su camisa.

El hombre tragó saliva y se quitó la camisa –Aquí tiene señor, ¿algo más?

-No, así está bien –sonreí –Ahora váyase, su aspecto andrajoso no es de mi agrado –suspiré.

-Gran humillación –susurró Charlie a mi lado.

-Se lo merecía –le guiñé un ojo.

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Bella POV

-Este es el número cinco en la lista de fabricantes –indicó Alice con una lista en mano –Vamos a averiguar si este tipo sabe algo de DOBLE A –palmeó mi hombro.

-Voy con ustedes –Jasper nos siguió.

-Nah –ella lo frenó –Esto es trabajo de chicas –se corrió el cabello del rostro.

-Bien, gracias por discriminarme –refunfuñó mirando a Trucks que esperaba en el coche.

-Yo me quedo –indicó ella.

Caminamos hacia el taller donde estaba probando unas armas extrañas.

-¿Hola? –Alice se acercó lentamente.

-Oh… hola nena –el tipo la observó baboso.

Caminé detrás de ella –Que invento más interesante –señalé el artefacto que tenía en mano.

-¿Te gusta, nena? –me miró de arriba abajo.

-Sí, claro que sí –Alice rozó su brazo derecho.

-¿Qué están buscando aquí? –preguntó lamiéndose los labios.

-Estamos buscando algo con mi amiguita –Alice jadeó.

-¿Sí, que cosa? –el tipo parecía hipnotizado.

Intenté no reír.

-Nos interesa saber más de tus modelos –musité.

-¿Qué modelos?

-Unos muy específicos –aclaré.

-¿Cuáles, nena?

-Unos coches con carrocería reforzada –desabotoné dos botones de mi camiseta –Y con rampas –lo miré fijamente.

Se puso serio de repente.

-No sé de qué modelos hablas, nena –mintió.

-No nos mientas, baby –Alice acarició el cuello del tipo.

-Deberían irse –indicó poniéndose de mal humor.

Alice lo tomó del cabello y le pegó una patada en el rostro, partiéndole la nariz –¡Maldita puta! –exclamó él.

-¡Dame la información!

-¡Suéltame perra!

-¡Mi amiga te romperá todos los huesos, imbécil, dinos la verdad, solo queremos una dirección, es todo! –exclamé.

-Bien, bien, suéltame –suplicó sollozando.

Ingresamos en su oficina, se sentó frente a un ordenador.

-Joder, perra –se tapó la nariz con un paño, le sangraba mucho.

-¡Vamos, dame la información! –Alice presionó.

-Ya voy… estoy intentando hacerlo lo más rápido posible, pero el sistema es lento –se atajó –¿Y por qué buscan a DOBLE A?

-Parece que él tiene algo nuestro –respondí.

Miré mi reloj, se estaba tardando mucho.

-Oye, ¿Por qué tardas tanto? –lo empujé.

-Es lento, te lo he dicho –indicó nervioso.

-¡Este hijo de puta nos cagó! –grité al ver un botón rojo debajo del escritorio –¡Le avisó a DOBLE A!

-¡Joder! –Alice volteó para avisarle a Jasper cuando notamos que dos tipos con metralletas nos apuntaban del otro lado de la ventana.

-¡Abajo! –la tiré al suelo cuando las balas traspasaron el vidrio.

-Ahhhhhhhhhhh –gritó el muchacho cayendo al suelo ensangrentado.

-¡Lo mataron! –exclamé furibunda y desenfundé un arma para defendernos.

Oí a Jasper disparando a lo lejos –¡Oigan! ¡Malditos!

Corrí hacia un rincón mientras Alice intentaba frenar la hemorragia del muchacho –¡Te traicionaron! ¡Mira lo que te hicieron! ¡Dame la información! ¡Los haremos pagar!

-Dw- Dwy –tosió sangre.

-¡Vamos, dímelo!

-Dwyer está en esto –musitó para luego morir.

Me levanté de donde estaba para disparar cuando noté que Rose estaba atacándonos –¡Rose, no! –grité mirándola a los ojos.

Se quedó paralizada mirándome.

Uno de los tipos abrió fuego nuevamente hacia mí.

Alice salió de otro costado y le disparó en la cabeza matándolo.

Rose se asustó y salió corriendo –¡Rose! ¡Ven! –corrí tras ella.

Tomó una bajada hacia un subterráneo –¡Rose! ¡Déjame hablar!

Siguió corriendo sin mirar atrás.

-¡Detente! –bajaba unas escaleras a toda velocidad, no la podía dejar ir –¡Rose! –me abalancé sobre ella, caímos unos escalones juntas –Escúchame, por favor –supliqué mirándola.

-¡Nooo! –me pegó una cachetada y se levantó para seguir corriendo.

-¡Rose! ¡Basta! ¡No nos hagas esto, queremos ayudarte! –la perseguí abalanzándome sobre ella nuevamente.

Me agarró del cabello y tironeó con fuerza –Ahhhhhhhhhhh –grité retorciéndome –¡Bastaaaaa! –la golpeé con el puño –¡Ya basta!

-¡Suéltame, maldita! –me pegó en la nariz.

-Ahhh –la solté para tocarme la nariz.

Volvió a alejarse unos escalones, mientras tropezaba con la multitud de gente.

Me levanté y corrí hacia ella, la tomé de la blusa, se la rasgué.

-¡Suéltame! –repitió empujándome de una patada, caí al suelo.

-¡Rose! ¡Somos tu familia! –grité mientras se metía dentro del vagón del subte.

Me miró del otro lado del vidrio confundida.

Intenté levantarme, estaba muy dolorida, no lograba moverme con facilidad, tenía alguna costilla quebrada.

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Stefan POV

Pete murió de un disparo en la cabeza, corrí hacia el coche, no deseaba morir, eran realmente peligrosos.

La policía se me abalanzó –¡Maldita sea! –la empujé zafándome de ella.

El rubio le disparó a las llantas, doblé en una esquina, desesperado llamé a Alistair –¡Mataron a Pete! ¡Vienen por mí!

-¡Corre, aléjate de ellos, imbécil! –exclamó del otro lado.

Corrí entre la gente, intentando perderme.

-¡Oye! –el rubio me seguía.

Frené y me di la vuelta para dispararle.

Descargué mi arma –¡Mueeeeere!

La gente comenzó a moverse de un lado a otro, gritaban y corrían sin rumbo.

-¡Córranse idiotas! –me tapaban la visión.

Volví a correr, alejándome, mientras recargaba el arma.

Una bala me rozó la pierna izquierda, volteé furioso –¡Hijo de perra! –disparé al azar, no lograba verlo en el amontonamiento.

Seguí corriendo, llegué a una parada de autobús a pocos metros, me subí al bus que estaba a punto de partir, rengueando –¡Acelere! –grité apuntándole con el arma en la cabeza al conductor.

Cerró las puertas y aceleró.