Capitulo 29

Rin sabía que había cometido un error, mas no se arrepentía. En las escaleras del avión que la llevaría a Francia y de paso a su nueva vida, lanzaba al aire un beso, llevándose este, todo su amor consigo, con la esperanza que algún día logre llegar, a los labios del hombre a quien ella mas amaba.

Sesshomaru despertó amordazado, el golpe en su cabeza fue tan fuerte, que le costó unos momentos enfocar la vista y reconocer el lugar donde se encontraba. A sus pies una figura femenina, poco a poco tomaba forma, la cual por cierto no era de su agrado.

-Creí que despertarías antes.

-…

-No espero que me dirijas la palabra, solo estoy aquí para advertirte, no desean deshacerse de ti, pero si sigues interviniendo, no les dejas otra opción.

Se acerco peligrosamente a su rostro, el aroma a cigarrillo inundo sus sentidos provocándole asco, esa mujer en todos los sentidos de la palabra le producía repugnante.

-Donde esta Rin.

-Lejos, esta mañana partirían con ella a Francia, para desposarse con Kohaku, suerte para él, cuando la encontró estaba dispuesta. Bien rápido se olvido de ti

-….

-Por cierto, la llave se la llevo mi padre, así podrán acceder a la herencia de la huérfana, pero no te preocupes por ella, Kohaku la desea, de seguro será amable, cuando la haga su mujer.

Un gruñido escapo de los labios de Sesshomaru, en su intento por soltar el amarre que lo aprisionaba y obligaba a escuchar a esa loca.

Si no lograba nada con ella por la fuerza, debía tener mucha psicología.

-Kagura, se que tu padre te manipula si me ayudas a acabar con ellos serás libre, o acaso no es lo que deseas.

-Te deseo a ti

-¿Más que la libertad?

-Jamás seré libre, después la pelea contigo desaparecí, pero él me encontró y me puso bajo amenaza, no puedo traicionarlo me matara.

Yuki decía tantas maldiciones, que Miroku le tapaba los oídos a Sango, estaba furioso, pocas veces se había visto así, y solo una antes, por culpa de una mujer, no sabía por dónde comenzar a buscarlos, Ah y Un estaban en el hospital, pero aun no despertaban para contar lo que ocurrió, recordó que Rin se había llevado su moto, ¡Como no lo pensó antes! Pero si le había puesto un GPS al bendito vehículo, abrió su celular y comenzó el rastreo, Miroku vio la esperanza en sus ojos y se propusieron partir lo antes posible, si tenían suerte encontrarían a Rin antes que la sacaran del país, era el actuar más lógico en esos casos, Sango al saber que solo interferiría, decidió ir a ver a Kagome, la cual no se encontraba muy bien de salud al parecer y no salía casi de su casa.

Sesshomaru sintió las asquerosas caricias de Kagura sobre su pecho, llegando desde la espalda, donde ella se encontraba apoyada, le abría la camisa suavemente, susurrando en su oído y lamiendo su lóbulo, esto provocaba escalofríos en él, pero no de manera sensual, se estaba sintiendo sucio con cada roce de sus manos, la desesperada mujer en su afán de saciar su platónica obsesión, bajo la mano hasta acariciar el miembro del hombre por sobre la ropa, mas este no parecía reaccionar.

-¿No me deseas aun?, pues bien tendré que ser más agresiva en mi intento de excitarte.

Quedo desnuda frente a él, acariciándose sola intentando ser sensual, esperando algún tipo de reacción por parte del macho, pero este la miraba con cara de aburrido y levantando una ceja, si eso era lo mejor que tenia estaba perdida, no parecía excitarlo lo mas mínimo, en cambio con Rin, ahí si era distinto, el ver su desnudes lo volvía loco.

Grave error acordarse de ella en esos momentos. Se empezó a excitar.

-mmm. ¿Parece que resulta?- dijo en tono pícaro, a sus ojos, sus movimientos estaban causando el efecto deseado en él, pero en realidad, solo existía un cuerpo que lo volvía loco y no era precisamente el que tenía en frente.

Se puso de rodillas para estar a la altura de su futuro amante, el que por cierto estaba sentado en el piso con los brazos hacia arriba atados y las piernas flectadas, una parada la otra caída hacia el lado, unidas por los tobillos, de nuevo comenzó a pasar su mano sobre el pantalón y cuando se proponía a bajar la cremallera para liberarlo.

-Podría sacar una foto en estos momentos, así me quedaría con Rin.

Fue el nunca bien oportuno comentario de Yuki, apuntando con su arma la cabeza de Kagura, quien en vano, trataba de tapar su cuerpo, en un ataque atrasado de pudor.

-Te demoraste.

-No me demore, te recuerdo que Rin es mi protegida no tu, creí que la encontraría aquí.

-Como llegaste.

-Seguí el GPS de la moto, esta tirada en el galpón siguiente de este, ¿Sabes donde estas?

-…

En un aeropuerto de aviones privados. De seguro ya se llevaron a Rin.

-Suéltame.

-¡Ah! Si, Disculpa, jajaja.

Tenía que reconocer que se parecía bastante a Rin, solo ellos podían reír en un momento así. - Kagura al no ser el centro de atención, aprovecho de vestirse.

-¿Qué haremos con ella? - Pregunto Yuki complicado.

-Dejarla.- respondio Sesshomaru seguro.

-¿No me entregaran? – Preguntaba Kagura desconcertada.

-Has lo que quieras, cuando derrotemos a Naraku, no abra quien te de ordenes.

No lo podía creer, después de todo lo que había hecho ella, Sesshomaru al parecer no guardaba rencor a su persona.

-¿Por qué? Porque me dejas ir.

Como lo más obvio respondió, mirándola de reojo

-Nadie debe ser obligado a nada, no eres un objeto.

-Mira quien lo dice. – Acoto Yuki, asiendo alusión a como era de posesivo con Rin. Pero con una sola mirada del demonio, guardo silencio sepulcral.

Kagura desconocía la sensación, por primera vez, ella era tratada como persona, su padre desde muy joven la había utilizado para sus propósitos, ella no conocía otra forma de vivir, por eso temía a la libertad.

Sesshomaru se dirigía a la puerta de salida, cuando Kagura corrió muy rápido colocándose frente a fente, cuando sus miradas se conectaron, pudo ver el descanso en los ojos de la mujer, mientras esta se deslizaba despacio hacia el suelo, apoyándose en él, la afirmo de los brazos bajando con ella despacio, era lo menos que podía hacer, después de interponerse entre él y el disparo que se acciono cuando intento abrir la puerta, aun el sonido retumbaba en sus oídos, pero ahora debía ponerle atención a la mujer que sentía como su vida, escapaba de su maltrecho cuerpo.

-Sabes, ahora sede libre. - Escapaba de los labios.

-…

Sesshomaru solo la sujetaba sin decir palabras, cualquier cosa dicha estaba demás.

-Se feliz por mi.- fue su ultimo y único deseo sincero, antes de cerrar sus ojos y no abrirlos más.

Encontraba cruel dejar su cuerpo tirado ahí, pero Miroku prometió encargarse de él, partirían de inmediato en viaje, si esa niña boba, creyó por un momento, que si se sacrificaba ella, estaría el resto bien, se equivocaba, si ella se casaba y les entregaba la herencia, todo por lo que habían luchado perdería sentido.

Sango llego a la casa de Kagome para darle una sorpresa, su amiga no estaba enterada de su liberación y seria genial sorprenderla, pero al llegar, la madre de esta la saludo algo preocupada.

-Hola Sango ¿como estas? - Al parecer su mamá no estaba enterada de nada.

-Bien señora muchas gracias por preguntar, vine a ver a Kagome, Rin me contó que esta enferma.

-Puede llamarse asi.

-¿Disculpe?

- Que ella te cuente.

Siempre sonriente, la Señora Higurashi invito a pasar a su visita y le indico que subiera sola a ver a su hija, tendrían mucho de que hablar.

Cuando entro en su cuarto, la vio acostada, tapándose la cara con las manos, parecía mareada.

-Hola Kagome.

La aludida de un brinco se sentó en su cama, al ver a su amiga sana y salva en vez de abrazarla se puso a llorar.

-¿Kagome qué te pasa? Estas bien. - Preocupada la miraba Sango, acercándose lentamente.

-Claro que sí, me da gusto verte, estaba tan preocupada por ti. La abrazo.

-Entonces, ¿lloras por felicidad?

-Claro que sí. Rin ya lo sabe.

-Si.

Iba a contarle de la desaparición de Rin y Sesshomaru, pero su amiga se veía distinta y muy sensible, prefirió callar.

-¿Que te sucede?, estas distinta. – Pregunto Sango con cierto nerviosismo.

-¡Te vas a enojar conmigo! Dijo escindiéndose infantilmente entre las sabanas, no se conocían hace mucho, pero la amistad que se había dado entre las tres chicas era poderosa.

-Cuéntame, te apoyaré en lo que sea que necesites. - Con una mirada tierna quería darle confianza a su amiga.

-Sango, ¡estoy embarazada!

No podían viajar en un vuelo comercial, los retrasaría, aunque confiaban en que si Naraku se fue en un avión privado, este debería hacer varias paradas para cargar combustible y llegar a su destino, Sesshomaru hizo una llamada y partieron a un galpón que la empresa administraba, ahí encontraron también un avión particular, pero nada de pequeño, que los esperaba listo para partir, irían solo ellos dos, Miruku se quedaría a proteger al resto y darle sepultura al cuerpo de Kagura, después de todo por ella seguía vivo aquel bello demonio.

Rin en el avión era observada por Kohaku, quien le había dicho a su padre que no recordaba a la niña en su infancia, pero sí, claro que la recordaba, habían jugado juntos en más de una ocasión, en aquella casa antigua, la alegría de Rin inundaba ese lúgubre ambiente y lo ayudaba a sonreír, luego en la escuela, ella sin saber que eran parientes, siempre lo trato con cariño y atención haciéndolo olvidar la tristeza de su corazón, de ser una niña dulce y alegre ahora se veía como alguien que había perdido el alma, se parecía a él y eso no le gustaba, se prometió a sí mismo no obligarla jamás a tocarlo, el matrimonio seria solo de papel, y haría lo posible por protegerla de su padre, de quien bien sabia, no tendría ninguna compasión con ella, en el cautiverio de Sango, pudo compartir con su hermana pequeños momentos, en su cabeza y corazón se repetía la culpa, ella le transmitía que no lo odiaba por tenerla encerrada, sentía compasión por él y si decidía hacer lo correcto, jamás lo volvería a dejar solo, ¿Como podía no odiarlo, si el mismo lo hacía? Miraba a la muchacha una vez mas, cruzaron las miradas y lo que le dedico fue, ¿una sonrisa? ¡No podía ser! ¿Porque lo torturaba? Era mas fácil si lo odiaba.

Naraku estaba sentado cerca ser ellos, por ende no podía acercarse a ella, era peligroso crear desconfianza en quien fue su maestro y ahora su dueño, podía deshacerse de él en cualquier momento, obvio después del enlace.

Sesshomaru se acomodo al lado del piloto al momento de emprender el vuelo, Yuki estaba impresionado, ¿el demonio sabia pilotear un avión? La verdad es que no, solo se sentaba ahí para no tener que hablar con el guardaespaldas, una parte del viaje al menos, así lo hacía con su papá, para viajes de más de una hora, de hecho el piloto recibía una "propina" por dejarlo sentar ahí en silencio, pero no había necesidad de contar la verdad, que creyeran lo que quisieran.

Al poner un pie en el aeropuerto, Rin supo que su error era de grandes proporciones, ¡era más que obvio que la buscarían Sesshomaru y Yuki!, a la vez se sentía una estúpida, al reaccionar como lo hizo con su amor, no podía desconfiar de su demonio, no tenía motivos, sabía que había tenido razón en no querer casarse aun con ella solo para escapar, si se había arriesgado justamente él pidiéndole matrimonio, ¡Que rayos tenía en la cabeza!, ¿Por qué actuó así?, Rin perdió el poco brillo que le quedaba. Tres autos los esperaban para escoltarlos y llevarlos a la casa de Madame D´ntre, era su fin, un hombre alto, de cabello claro, casi dorado, lentes oscuros, gabardina y sombrero se acerco a ella, apretando fuertemente su brazo, cuando la muchacha cedió al dolor, Kohaku intervino.

-Si la maltratas no sirve, no esperaras que el ejecutivo del banco, la vea con moretones.

-Tienes razón hijo. – Apoyando su mano en el hombro del muchacho.- Además no creo que te sirva a ti adolorida.

Rin solo sintió escalofríos, ¿También la obligarían a acostarse con Kohaku?, ¿Tanto era su odio?, pero si no la conocían..

Kohaku la subió a uno de los vehículos, pero la actitud del varón era distinta, mas no confiaría en ellos, llegando a la casa a guiaron a un dormitorio bastante antiguo, estaba lleno de polvo, nadie lo ocupaba hace mucho tiempo, en eso alguien toco la puerta.

-Te traje algo de comer, debes tener hambre.

-No gracias. –No probaría bocado alguno de esa gente, podrían envenenarla.

Kohaku leyendo su pensamiento, probo la comida que sostenía en los brazos y sin permiso entro a la habitación, depositando la bandeja con los alimentos en una mesita redonda con sillas, aunque él se sentó en la cama.

-Come, no me hagas repetirlo.

-¿No quieres que tu futura esposa sea delgada?

-No te obligare a nada que no quieras, ahora come, mañana será un día difícil para ti.

-¿Me presentaras mas pariente?

-No "primita" mañana nosotros seremos maridos y mujer.


Hola Chicas! Como estan? yo colapsada, les pido disculpas por la demora, no pude prestarle atencion antes, recien ahora tuve unos momentos.

Chicas no lo aseguro pero creo que mañana se viene el penultimo capitulo, terminaria la historia el domingo porque me pidieron un epilogo.

cuidense y nos vemos amañana