Bien, antes de cualquier cosa quiero anunciarles que están ante el último capítulo de "Mi Paciente" así es, es el último (claro, aún queda el epílogo). No hay palabras para describir la inmensa alegría que siento de haber terminado este fic, muchas gracias por TODO su apoyo, desde las personas que dieron follow/favorito o que dejaron un review desde que comenzó esta historia... hasta aquellos que poco a poco se fueron uniendo con el tiempo, en verdad significa mucho saber que cuento con su apoyo.

En verdad espero que disfruten de esta actualización en donde se cierran círculos y que en lo personal, es uno de es caps. favoritos :) nos leemos abajo...


CAPITULO 27

POV Katniss.

Lo extraño fue que me tomé muy a la ligera mi reciente despido. No me sorprendió en absoluto la decisión de Coin, o tal vez solo seguía en un estado de shock.

-¿Coin te despidió?- repitió Gale por quinta vez mientras me ayudaba a recoger todas mis cosas de mi ex consultorio. Al día siguiente solo iría a levantar un último registro de mis pacientes actuales para después marcharme de ese lugar, que me había dado tanto.

-Por quinta vez, si.

-Catnip, no creerás que habla en serio ¿verdad? Haymitch es el único que…- mi amigo bajó la voz hasta hacerla un susurro- que tiene la autoridad para tomar verdaderas decisiones

-Ella es mi jefa en este momento, debo de obedecerla- declaré mecánicamente y muy a mi pesar. Ni yo me creía que estuviera diciendo eso.

-Pareces resignada

Solo me limitó a hacer un encogimiento de hombros y cargo una caja para salir del lugar. Al llegar al estacionamiento puedo sentir la mirada de Coin desde la ventana de su oficina, lucho interiormente para no girarme y hacerle una seña obscena con la mano, tal como Johanna había hecho en la primera sesión que tuvimos juntas.

No puedo evitar sonreír ante ese recuerdo.

Gale se despide de mí con un abrazo y sostuvo la puerta del conductor de mi auto para permitirme entrar en él. Una vez que he arrancado, por el espejo retrovisor veo como poco a poco voy dejando Panem atrás, en ese justo momento es cuando me doy cuenta de lo que acabo de perder.

Mi alarma suena en punto de las 7:00 de la mañana, decidí ponerla a esa hora para tener cerca de 2 horas de margen antes de tener que ir a Panem por última vez. Siento la necesidad de quedarme recostada, aunque en seguida descarto esa idea. Voy a terminar bien con todo ese asunto.

-Katniss- me sorprende ver la rubia cabecita de mi hermana asomándose tímidamente por la puerta de mi recámara- ¿estás bien?

-Claro, patito ¿Por qué lo preguntas?- con un ademán la invito a tomar asiento en la cama junto a mí. No puedo evitar sentirme extrañada por su pregunta

-Rory me dijo que Gale le dijo que Coin te había despedido ayer y como llegaste tarde no quise molestarte- la vi intentando comunicarle una simple frase "tú no eres una molestia para mí"

-Es cierto- admito

-Y… eso quiere decir que yo…- comienza tímidamente y puedo leer su expresión, lo que me permite adivinar lo que está tratando de decir

-Prim, estas bajo mi tutela. El que haya perdido mi trabajo no significa ningún cambio para nosotras más que voy a tener que conseguir un nuevo empleo, tengo ahorros y aunado a eso tenemos el dinero de tu pensión alimenticia- le hablo con seriedad al tiempo que paso uno de mis brazos sobre sus hombros para abrazarla- todo va a estar bien.

-Pero…

-Tómalo por el lado amable, en lo que regreso a trabajar puedo pasar mucho más tiempo contigo, seré yo quién te acompañe a las citas con la Doctora Tate, podemos pasear y…

-¿Visitar a Peeta?- pregunta con cautela, no le respondo, solo me limito a dejar escapar un suspiro, estoy considerando la opción de hacer como si ella no lo hubiera mencionado, pero le debo una explicación.

-Peeta y yo no podemos vernos, no hasta dentro de un año- me pongo de pie para preparar la ropa que voy a ponerme

-¿Y eso?- no puedo verla pero casi podría jurar que tiene los brazos cruzados sobre su pecho

-Así lo acordamos y sí después de ese tiempo que es "oficial"- hago las comillas en el aire con mis dedos- para que él deje de ser mi paciente… podríamos intentar algo- cuando voy a girarme para ver su reacción, siento que me abraza por la espalda y comienza a dar brinquitos muy emocionada.

-¡Peeta y tú van a ser novios!- declara con su voz un poco más aguda de lo normal

-Solo si Peeta sigue sintiendo lo mismo por mí…- declaro separándola para poder verla de frente, en su rostro hay una duda

-¿Qué hay de ti?- pregunta en voz alta- ¿porque solo dependería de lo que Peeta sienta y no de lo que a ti te corresponde?

-Porque si por mi fuera… sin todo el asunto de la ética profesional…- las palabras se niegan a salir de mis labios, nunca fui muy buena expresando lo que siento, con la única persona que dejé entreverlos fue con Cato… y miren como terminó todo.

-Ustedes ya estarían juntos- termina mi hermanita por mí, apenas escucho esas palabras una sonrisa se dibuja en mis labios. Prim no dice nada más antes de volverá a abrazarme. Apenas nos separamos me deja sola y así poder arreglarme para mi último día de trabajo en Panem.

Al salir de la ducha me pongo un pantalón de mezclilla color azul marino y una blusa morada de botones, recojo mi cabello en una trenza, aplico un poco de maquillaje y estoy completamente lista. Bajo a desayunar junto a Prim unas tostadas que preparó para mí. Prometo desocuparme lo más pronto posible para pasar el resto de la tarde con ella y mi amiga Madge.

Llego al estacionamiento del hospital faltando 10 minutos para las nueve de la mañana. Antes de llegar al edificio principal, alcanzo a distinguir la tumba aun adornada por el reciente sepelio de Mags, un nudo se forma en mi garganta pero las palabras de Peeta vienen a mi mente "Piensa que ahora está mucho mejor" y eso es exactamente lo que hago. En cuanto entro en el edificio siento como el ambienta ha cambiado, es como si ya no perteneciera a éste lugar, es como revivir lo que sentí el primer día que llegué a hacer mis prácticas de la universidad.

-Autorización- me gruñe Clove que está sentada en el escritorio de la recepción, en sus ojos distingo una chispa de malicia al evidenciarme de esa manera- solo el personal de Panem puede entrar y hasta donde tengo entendido, tu ya no formas parte de él.

-Por si no lo sabe, hoy es mi último día- digo sacando mi gafete del fondo de mi bolsa- aún tengo autorización para estar aquí

-Pues asegúrese de ponerlo en un lugar visible- me dice con cierto tono de resentimiento en su voz y no me pone pero para que siga con mi camino

Decido no ir a la oficina de Coin, después de todo solo debo de hacer algunas evaluaciones a Finnick y a Johanna, por lo que no es una prioridad verla.

Hago el camino a mi consultorio en forma mecánica, no debo de pensar mucho en cada uno de mis pasos, pero en el último instante cambio de rumbo hacia los jardines. Si quiero despedirme correctamente del chico de cabello cobrizo es mejor no hacerlo en un lugar con cámaras.

Cuando giro a la derecha en un pasillo me sorprende ver la puerta de una habitación entreabierta, en el interior no hay ninguna luz encendida, supongo que a nadie le debe de importar si la cierro. Estoy con la mano casi en el pomo cuando escucho un leve canto en el interior.

"A dormir va la rosa
de los rosales;
a dormir va mi niño
porque ya es tarde.

Mi niño se va a dormir
con los ojitos cerrados,
como duermen los jilgueros
encima de los tejados.

Este niño tiene sueño,
muy pronto se va a dormir;
tiene un ojito cerrado
y otro no lo puede abrir."

Entro y mi sombra se proyecta en el suelo, las ventanas están todas cubiertas con periódico para evitar que la luz entre por ellas. En el borde de una cama puedo distinguir la silueta de una mujer, pero no logro identificar sus facciones, gracias a la penumbra, se mece lentamente al compás de su canción. Me atrevo a dar algunos pasos más para quedar frente a ella que apenas si se da cuenta de mi presencia, entre sus brazos tiene una pequeña almohada mientras canta de nuevo la canción de cuna.

A dormir va la rosa
de los rosales;
a dormir va mi niño
porque ya es tarde.

Mi niño se va a dormir
con los ojitos cerrados,
como duermen los jilgueros
encima de los tejados.

Este niño tiene sueño,
muy pronto se va a dormir;
tiene un ojito cerrado
y otro no lo puede abrir.

Me dispongo a dar otro paso más cerca de ella pero siento un leve toque en mi muñeca derecha, de mis labios sale un grito ahogado por el susto y al girarme me topo con el Doctor Latier que coloca un dedo sobre sus labios y me invita a salir.

"-El Doctor Beetee Latier, siempre se comporta de esa manera, creo saber la causa pero... Es un secreto-hizo un ademan de cerrar un cierre sobre su boca y me sonrió" recuerdo las palabras que Gale me dijo mi primer día de trabajo en forma oficial en Panem.

-Lo lamento, yo no pretendía entrar, es solo que quería cerrar la puerta, por si había un paciente en el interior que se sintiera incómodo- digo apenas cierra la puerta detrás de él. El hombre frente a mí es apenas media cabeza más alto que yo, lleva puestos unos anteojos de micas redondas y armazón grueso, mira nerviosamente en todas direcciones antes de siquiera pensar en hablar.

-Es mi culpa, no debí de haber dejado la puerta abierta- me responde casi susurrando- es un milagro que Wiress no se haya salido

-¿Wiress?- la curiosidad es más fuerte que yo

-Mi paciente, sufre de una psicosis causada por la pérdida de nues… de su bebé- se corrige al final de la grase pero casi puedo apostar a que iba a decir "nuestro" identifico el pánico en su mirada cuando se da cuenta de que no pasé por alto su error- por favor, señorita Everdeen…

-Dr. Latier…

-Beetee- me interrumpe

-Beetee, no se preocupe- me apresuro a añadir y coloco una mano sobre su hombro

-Solo nos tenemos el uno al otro, pensé en llevarla a otro hospital pero ¿Qué mejor lugar que en uno done yo trabajo y puedo atenderla personalmente?- empieza a susurrar más rápido y me cuesta un poco de trabajo seguirlo- no sabe lo complicado que fue el cambiarle el apellido para que la pudieran aceptar. Va en contra de todo lo ético pero…

-Beetee, tranquilo- aprieto levemente mi agarre para darle a entender que no voy a decir nada.

-La amo tanto- declara ignorándome

-Yo no he visto nada- le aseguro haciendo como que cierro mi boca con un candado- no tengo nada que perder, después de todo ya me despidieron- digo en broma pero solo recibo un asentimiento de su parte antes de que entre en la habitación.

Sigo con mi camino hasta los jardines del lugar, la imagen de Beetee sosteniendo a su esposa entre sus brazos mientras ella le canta a una almohada, invade mi mente. Sin poder evitarlo, todo este asunto me recuerda a mi situación con Peeta, pero la única diferencia es que al Doctor Latier no le importó arriesgar todo por el amor que le tiene a Wiress.

Me sentí muy egoísta.

-Hey, aquí está la chica en llamas- es como me saluda Finnick que está sentado en una banca cerca del roble done Peeta y yo nos besamos por primera vez. Una media sonrisa se dibuja en mis labios ante el recuerdo- Oh, oh. ¿Qué sucede? Te veo diferente.

-Me despidieron- digo sin rodeos sentándome a su lado.

-Descubrieron lo tuyo con Mellark- asegura y mueve las manos nerviosamente- se darán cuenta de Annie y… ¿Por qué dices que no?- se da cuenta de que agito mi cabeza en forma negativa.

-Fue mi culpa, Coin solo necesitaba una excusa para correrme y se la di… falté a trabajar por estar con Mags- hablo a pesar del nudo en mi garganta- cuando ella falleció.

-Algo había oído de eso, lo lamento- susurra tocando levente mis manos unidas en mi regazo- pero no entiendo porque te despediría por estar al lado de tu paciente que en ese momento te necesitaba.

-Porque si al estar con ella, yo descuidaba otras personas, bueno… supongo que entiendes- Finnick asiente con la cabeza y un mechón de su cobrizo cabello cae sobre su frente.

-Supones bien, me sorprendió el hecho de no verte por aquí los últimos días- una sonrisa se dibujó en mis labios- ¿Y qué va a pasar conmigo?

-Tengo que hacerte una evaluación para que el siguiente en tratarte sepa a qué se enfrente y que tanto progreso tuvimos en el tiempo de terapia- en verdad era un trabajo tedioso y si tomábamos en cuenta que Finnick estaba fingiendo su condición todo iba a ser un poco más complicado, solo por ese momento, en el fondo me molesté con él por eso- ¿Tu qué piensas hacer? No pues fingir para siempre.

-Si… sobre ese tema- dudó un momento y puso su dedo índice sobre su barbilla para verse pensativo- Yo… hum, bueno

-Dilo de una vez, Odair- dije con voz cansada, ya veía venir una de sus ocurrencias

-Annie tiene grandes posibilidades de ser dada de alta- contesta muy entusiasmado y sonríe ampliamente antes de continuar- escuché a su terapeuta platicar, con tu amigo, el Doc. Hawthorne, habló de que gracias a los medicamentos que le daban no pasaría mucho antes de que la dejaran salir, obviamente con algunas indicaciones.

-Me alegro mucho, en verdad- tomo una de sus manos y le doy un pequeño apretón antes de apartarla

-Gracias… ahora viene la parte donde me haces un favor- agrega medio en broma, medio enserio, sus ojos verdes se posaron sobre los míos dejándome ver algo de miedo en ellos- te lo iba a pedir después, pero ahora que debes irte es mejor que lo diga ahora. ¿Podrías ayudarme a salir? Ya sabes, decir que también estoy mejorando y todas esas cosas. Me informé al respecto y sé que dejan salir a los pacientes en grupos reducidos.

-Y tu quieres salir junto con el grupo de Annie- adiviné, pero el chico comenzó a negar con la cabeza, ahí fue cuando lo entendí- quieres salir antes para que no sea tan sospechoso y comenzar a planear un futuro con ella.

-Tú sí que me entiendes, chica en llamas. Creo que está cerca la primera ronda de evaluación donde revisan los candidatos a salir, quisiera entrar esta vez.

-Entiendo, supongo que puedo ayudarte con eso.- Casi puedo jurar que Finnick se moría de ganas por comenzar a brincar de alegría por mi respuesta pero por fortuna se contuvo.

Se me ocurrió que deberíamos de terminar esa entrevista en mi consultorio (bueno, mi ex consultorio) donde estaría la cámara de vigilancia que serviría como una prueba a la hora de que hiciera la recomendación de alta para él. Le hice algunas preguntas de rutina y sobre sus medicamentos, además de agregar que lo veía mejor y diferente, en su expediente anoté la recomendación para tomarlo en cuenta como candidato a salir de Panem. Sin darme cuenta habíamos llegado al final de la sesión.

-Bueno, eso es todo Finnick- hablé con dificultad gracias al nudo en mi garganta, en la cara del chico vi la duda, agité leve e imperceptiblemente la cabeza- fue un gusto atenderte- le tendí mi mano para que él la tomara.

-Gracias, en verdad Katniss- asintió con la cabeza y entendí lo que me quería decir entre líneas. Quise poder abrazarlo y despedirme de una buena manera de él, pero no era posible. Me dedicó un guiño antes de darse media vuelta y salir por la puerta.

Archivé el expediente de Finnick y me dispuse a tener una última entrevista con Johanna una vez que saliera de su sesión de grupo con mi amigo Gale.

Por la ventana de la estancia en la que ellos se encontraban pude distinguir a la chica. Fue una visión muy diferente a la primera que tuve de ella, antes su lenguaje corporal gritaba que estaba harta de encontrarse en ese lugar y que todo lo que se decía en la terapia era estúpido, pero ahora había cambiado… participaba en una forma más activa, pero moderada y con tan solo verla te dabas una idea de lo que estaba pensando, algo así como "Oye puede que esto no me guste, pero vamos a darle una oportunidad." En verdad me sentía orgullosa de todo su progreso.

No me saludó cuando atravesó la puerta de salida de la sala, pero eso ya me lo esperaba por lo que levanté la mano en forma de saludo y con la cabeza le indiqué que me siguiera al consultorio. Hicimos el camino en un cómodo silencio. Ella no preguntaba ni decía nada y por consiguiente yo no tenía que hacerlo. Abrí la puerta para invitarla a pasar, pero ella se plantó con los brazos cruzados sobre su pecho y con su semblante completamente serio.

-Hasta que te dignaste a venir, descerebrada- no pude evitar que una risita escapara de mis labios al escuchar mi apodo, después de mucho tiempo que ella se negaba a usarlo- no tiene gracia, ¿Dónde te habías metido?

-Te lo cuento una vez adentro- declaré haciendo una ademán para que entrara.

No le di muchos detalles, simplemente me limité a decirle que no había podido asistir por causas personales ya que no me sentía con muchos ánimos, ella solo asentía poco segura de que le estuviera diciendo la verdad o no. Pero eso era lo de menos, sabía que todo era en parte cierto.

-Eso no sirve de excusa, tenemos un horario predeterminado para nuestras sesiones y decides faltar a ellas en el momento justo en el cual comenzaban a gustarme- me reclamó con voz fría y un sentimiento de arrepentimiento me invadió, Johanna tenía razón, no me detuve a pensar en ella.

-Lo lamento

-No lo hagas, después de todo tu no lo podías controlar- se encogió de hombros para restarle importancia, pero en el fono sabía que le importaba más de lo que mostraba. Eso solo me ayudó a lamentar más mi actual situación- lo importante es que regresaste.

-Johanna, esto no es permanente… me despidieron y solo vengo a hacerte una nueva evaluación para la persona que te va a tender de ahora en adelante- aclaré con mucho cuidado, no sabía de qué manera iba a reaccionar.

-Pero…- sus ojos se comenzaron a llenar de lágrimas, algo que en verdad me sorprendió- no te puedes ir, ¿Qué va a pasar conmigo?- hizo la misma pregunta que Finnick, pero noté pánico en su voz

-Jo, no va a pasar nada malo. Te lo prometo. Solo vas a tener que asistir a terapia con otro psicólogo, inclusive cabe la posibilidad de que vuelvas con Gale- añadí al recordar que esa había sido su queja cuando nos conocimos

-¡Pero yo no quiero que Gale me atienda! Tú me has ayudado y quiero que así siga siendo- la palabra "dependencia" cruzó mi mente, enseguida lo anoté en el expediente de la chica lo que ocasionó que centrara su atención en mi mano mientras escribía. -Si así quieres llamarlo, está bien… pero yo no quiero volver a la vida que tenía antes, estoy cansada de desear mi propia muerte- hizo el ademán de ponerse de pie pero la miré fijamente a los ojos y negué despacio con la cabeza.

-No hemos terminado- hablé firmemente ocasionando que se quedara congelada en su lugar- yo solo quiero dejar todo esto claro para que te atiendan de una forma adecuada una vez que yo me vaya. Piensa que entre mejor lo haga, más posibilidades tienes de salir lo más rápido posible de este lugar.

-¿Qué pasa si no quiero salir? Recuerda que no tengo a nadie- susurró de manera apenas audible.

-Y si sigues aquí nunca vas a conseguir compañía

-¿Quién va a querer a una loca?- preguntó en el mismo tono de voz al tiempo que bajaba la mirada y que una lágrima rodaba por su mejilla

-Alguien que crea que a su vida le hace falta algo de locura- agregué seriamente, al principio pensé en decirle que ella no estaba loca o algo por el estilo, pero eso no me serviría para darle una motivación verdadera- así que tú decides cuánto tiempo quieres pasar aquí.

-Eso ya lo sé- y sin decir más se puso de pie para rodear el escritorio y parase frente a mí. Me puse a su altura unos segundos antes de que me rodeara con sus brazos, de inmediato respondí a su abrazo- pero siento que aquí es mi lugar.- Dicho esto, besó mi mejilla y susurró a mi oído un "Hasta luego descerebrada".

-Adiós, Johanna- respondí cuando nos separamos, por segunda vez un nudo se formó en mi garganta. Las lágrimas no salieron de mis ojos hasta que ella cerró la puerta al salir.

Coin no estaba en su oficina cuando pasé a buscarla para entregarle los expedientes de mis pacientes, por lo que opté por dejarlos sobre el escritorio con una simple nota en la que le explicaba la razón por la cual no la había esperada para dárselos personalmente. Firmé con mi nombre antes de salir con rumbo al área administrativa donde recogería mi último sueldo de mi trabajo en Panem.

En todo ese tiempo no llegue a toparme con mi amigo Gale o con otra persona que no fuera enfermera o enfermero auxiliar del lugar, al parecer todos estaban ocupados con el nuevo reacomodo de los pacientes tras mi despido; o tal vez así era como se veía el lugar para una persona completamente ajena del hospital.

Muchas ideas cruzaron por mi cabeza una vez que estuve en el estacionamiento. Una vez que me habían despedido no tenía la obligación de esperar un año para poder estar con Peeta, ¿no? Después de todo ya no importaba, pero casi al instante escuché a mi superyó* diciendo: "Claro que importa, Everdeen. Lo sabes muy bien. Además, tu le dijiste al chico que le ibas a dar ese tiempo… se hicieron una promesa". Así que no me quedaba otra opción.

Me dispuse a subir a mi carro no sin antes girarme para tener una última mirada del sito que me había dado mi primer oportunidad, el lugar donde había encontrado a mi mejor amigo, donde pude poner en práctica todo lo aprendido en mi carrera universitaria y algo de igual importancia, el lugar dónde me había reencontrado con Peeta, pero este vez no en el rol de vecinos, si no como el de mi paciente.

Mi vista viajó hasta la cripta común donde estaba enterrada Mags junto con otros pacientes e incliné un poco mi cabeza a manera de despedida. Ese día terminaba mi historia en Panem, pero eso solo significaba que tenía la capacidad de empezar otra de igual o mayor satisfacción profesional, bajé la vista al suelo donde se encontraba una grieta en el asfalto del estacionamiento, de ahí brotaba una plantita con una flor que reconocí al instante: un diente de león.

Con mucho cuidado lo tomé entre mis manos y lo levanté hasta la altura de mis ojos, la imagen de Peeta se dibujó en mi mente aquella tarde hace algunos meses cuando estábamos sentados bajo un roble, mientras él me extendía esa pequeña flor diciéndome que todo iba a estar bien…

Sin pensarlo, soplé para que las cipselas volaran a merced del viento.

FIN.


Si chicos, así termina el fic. Sé que tal vez muchos esperaban otra cosa pero me pareció correcto que cerráramos con esto ya que aquí fue donde la historia comenzó a tomar forma y es justo que todo termine aquí... pero no se desanimen que el epilogo está cerca jajaja, calculo que lo voy a estar subiendo hasta la próxima semana (ya lo tengo escrito) pero si veo que en verdad están ansiosos por leerlo podría actualizar antes, uno nunca sabe xD

Quiero que sepan que por poquito y no actualizaba hoy D: porque hasta el día de ayer no tenía escrito ni una tercera parte del capítulo, estaba pasando por un bloqueo de escritora gracias a una resaca literaria (Pfff! como odio que pase eso :v) pero me puse las pilas y aquí lo tienen Yaii lml .

Hum... muchas gracias a las personas que me dejaron un follow/favorito o review en el capítulo pasado, especialmente gracias a...

Berenicita Cullen, X, Coraline T, Guest y Zelouche, gracias por el apoyo :D

Otra cosita, el "superyó" que se menciona en el capítulo, se puede interpretar como el clásico ejemplo del "Angelito y el diablito" que se aparecen el los hombros de las personas cuando tienen que tomar una decisión. Pero en psicología se le llama de esta manera gracias a una teoría hecha por Freud :D y así jajaja.

Y las "cipselas" son las "cositas" del diente de león, o sea lo blanco que vuela una vez que soplamos como lo hizo Katniss :3 (solo para aclarar)

Bueno chicos, me despido por el momento y nos leemos la próxima semana (o tal vez antes) en el epílogo.

Los quiero mucho :*