Disclaimer I: Todos los campeones (ejemplo: Amumu) dentro de ésta historia pertenecen a la compañía/empresa Riot Games, Inc. Yo sólo soy una persona que crea ésta historia en base a el mundo de League Of Legends.

Disclaimer II: Todos los nombres de invocadores o el nombre de el protagonista dentro de ésta son creaciones mías. En cuyo caso un autor "x" con una historia "x" contenga mis mismos nombres o personajes, es pura coincidencia.


Capítulos VI: Aventuras. - Parte 10: El banco de la Academia y algunas otras cosillas...


-Hola-Dije en un tono tímido y con una sonrisa más que nerviosa, quise llamar la atención de Fiora. Ella se encontraba delante mío, hablando con su grupo. Entre ellos se encontraban: Jarvan, los hermanos Garen y Lux Crownguard; Shyvana, Quinn, y por alguna extraña razón, en medio de ellos se encontraba La Hija de las Estrellas: Soraka.

Si, hola. Hola es lo que me hubiera gustado decir al querer acercarme al grupo de demacianos. Pero no, simplemente decidí alejarme de ellos. Irme hasta a uno de los cuantos pilares que se encontraban por el Gran Lobby y apoyarme en uno de ellos. Y con mi sombrero tapando mis ojos me centré en simplemente, observarlos...


Desde la otra punta de el Gran Lobby.

-Entiendo, ¿entonces estará listo antes de nuestro regreso a Demacia?- Preguntó con total seriedad El Ejemplo de Demacia.

-En efecto, lo estará. Solo debe darle al menos dos días de reposo para que su cuerpo se recupere de el tratamiento que le hemos dado- advirtió la Hija de las Estrellas. Vestida con su aspecto de "Soraka Divina". (Se los dejo a su imaginación el color de pelo y demás cosas).

-Entiendo. Aunque el viaje será la semana que viene, prefiero que él esté presente. Mi padre no dará el discurso si el no está a su lado. Ya sabe como es. Ha visitado Demacia en varias ocasiones, señorita Soraka.

-Si, y las veces que he podido pisar aquellos senderos de mármol, siempre me han tratado de la mejor manera- Soraka sonrió.

Todo el grupo dio una sonrisa mutua, excepto una: Fiora. Simplemente, la espadachín se centraba en mirar atentamente a lo que detrás de sus compañeros se encontraba: El Ensombrerado. El pequeño apodo temporal -o eso creía- que le habían impuesto a Nakt.

Una que otra risilla venía en medio de el silencio ante los comentarios de todos, pero aunque se intente disimular, una mirada seria nunca pasa desapercibida.

-¿Sucede algo malo, Fiora?- Habló Quinn al oído de Fiora, tomando levemente el brazo de su compañera.

-N-no... solo recordé que tengo un compromiso... es todo- contestó nerviosa.

-Oh, entiendo- Quinn sólo sonrió un poco.


Unos minutos más tarde...

-Bueno, discúlpenos por haberla molestado señorita Soraka.

-¿Molestarme?. Claro qué no. Siempre será de mi agrado el compartir algunas palabras con ustedes- Luego de eso, todos el grupo se despidió de Soraka. Excepto Fiora, que se quedó estática observando al joven.

Y estática también estaba, al ver como él se aproximaba a sus compañeros que tontamente charlaban distraídos entre ellos.

-Ejem... disculpen mi interrupción campeones- Di una reverencia para complementar mis disculpas. Me sentía algo avergonzado. No es de mi agrado interrumpir a las personas.

-¿Huh?- fue al unisono ese simple sonido al igual que como todos voltearon.

Mientras que Garen, con una expresión seria observaba al ensombrerado, Quinn, con el ceño fruncido, también analizaba al que tenía frente a ella. Mientras que, Shyvana y Lux, simplemente observaban con una pequeña mueca que podría describirse como, ¿una sonrisa?.

-No te disculpes muchacho, dime, ¿que necesitas?- Jarvan tomó la posta de el tema.

-¿Podría... y si no le es de mucha molestia, quitarle un segundo de su tiempo a la campeona Laurent, señor Jarvan?- comenté, todo eso mientras bajaba un poco mi sombrero.

Todo el grupo se miró mutuamente. Garen y Lux así como Shyvana y Quinn se miraron cara a cara. Mientras que Jarvan, miraba a Nakt.

-Entiendo, pues, si nos das algo de tiempo para arreglar unos asuntos, ella será toda tuya, muchacho- la respuesta de Jarvan había sorprendido a más de uno en ese momento. Hasta hizo que la mismísima Fiora se sonroje. No era, ni es, común en alguien como Jarvan, el príncipe de Demacia acceder a tal cosa. ¿A que habrá venido tal decisión?.

-Mi príncipe. No diga esas cosas- murmuró avergonzada la campeona de mechón carmesí. A lo cual, Jarvan solo rió.

-Si gusta, podría comunicarle mi finalidad con la que requiero la presencia de la señorita Laurent, señor... ejem- contestó cabizbajo.

-Para nada. Solo danos ese pequeño tiempo y ella estará disponible- Ambos campeones, Shurimanos y Demacianos (Nakt y Jarvan), asintieron. El muchacho se alejó luego de dar una reverencia. Y dejó al grupo solo, otra vez.

En el silencio que se apreciaba en ese momento, Fiora aún seguía sonrojada. Mientras que Lux, intentaba no reír. Característica que la diferenciaba de el resto del grupo. La seriedad antes situaciones particulares.


Los minutos pasaban. La aguja media del reloj así como la más pequeña se movían. Lentas. Suaves hacía marcar la siguiente hora del día. Sin prisa pero sin pausa. Situación qué, obviamente, incomodaba al joven. Incomodidad que representó no solo en el constante golpeteo de su pie izquierdo contra el suelo, sino, además, con los incesantes suspiros y frotes de sus dedo medio e índice y pulgar de su mano derecha la cual formaba círculos.

-Muy bien, ya puedes irte Fiora- Jarvan autorizó a la espadachín su retiro. Mostrando una media sonrisa sin develar su dentadura.

-D-de... de acuerdo, mi príncipe. Hasta luego a todos- nervios en su voz, el color en su rostro igual que su mechón. Su mano derecha temblaba.

Fiora avazó alguno cortos, pero rápidos pasos, ella estaba insegura y confundida. Dio media vuelta, observó a su príncipe y transformó un leve ceño fruncido de desconcerción, en uno de seguridad.

-¿No desea algo más, mi señor?- dijo con su figura erguida.

-No, ve Fiora. Más tarde cuando regreses te contaremos todo. ¿Estás de acuerdo?- sonrió el príncipe demaciano a la espadachín. A lo cuál ella asintió sonriente. Le dedicó una reverencia con su cabeza a sus compañeros, y luego de haber dado media vuelta, se acercó al ensombrerado. Él simplemente, apoyado en esa columna, alzó levemente su cabeza, y con media sonrisa, se acercó también a su, prematura, amiga.


Luego de un berrinche, uno que otro bufido y un par de risas, terminé por explicar a Fiora, mi necesidad de que ella me guíe hacía allí. Aún con una ridícula sonrisa en mi rostro, ambos caminabámos hacía el Banco de la Academia. Durante el trayecto al banco, ninguno de nosotros dos dijo nada, supuse que ella aún estaba algo enojada. Eso me hacía sonreír más. Aunque espero que se le haya pasado.

Una vez llegamos a la entrada de el bar, Fiora dandome una señal con su mano me indicó que sigamos de largo, más precisamente seguir un pasillo que se encontraba frente a el bar, básicamente el pasillo era una "L".

Mientras caminábamos, un suspiro proveniente de la campeona se dejó escuchar.

-¿Sucede algo malo Fiora?.-Pregunté preocupado por el bienestar de la espadachín demaciana.

Ella volteando su rostro me miró.-No, estoy bien, gracias por preocuparte.-Contestó con los ánimos abajo.

-¿Segura que bien?.-Arquee una ceja, aunque en vano era ya que por mi sombrero no se podría apreciar.

Ella nuevamente volteó su rostro con una mueca de sorpresa total.-"¿Por que rayos se precupa por mi?".-Esa pequeña pregunta resonaba como tambor de orquesta dentro de la cabeza de Fiora.

-¿Hola? Nakt a Fiora, ¿hay alguien ahí?.-Pregunté mientras agitaba mi mano derecha frente a Fiora.

Ella agitando su cabeza como si saliendo de un trance se tratase miró a otro lado, parecía timida.

-Si, estoy bien.-Reiteró la demaciana mientras contemplaba como una sonrisa se demarcaba en su rostro y notaba como un cambio de ánimo en ella se dejó ver.

-Está bien.-Respondí con una sonrisa.-, pero si sucede algo, no dudes en avisarme, ¿de acuerdo?.-Añadí contento.

Luego de eso, Fiora, la cual en su rostro se podía apreciar una sonrisa de oreja a oreja, me llevó directo a el banco de la academía de la liga.

Lugar el cual era -a simple vista- una puerta doble de madera, la demaciana se acercó a aquella puerta bastante sencilla la cual, no había nada que destacar, y tomando los picaportes de dicha puerta, me miró.

-Bienvenido a...-Dijo mientras abría de par en par la puerta.-El banco de la Liga.-Dijo con entusiasmo Fiora para luego pasar dentro de el banco.

El banco, lugar donde tenía que cambiar aquél bono, era bastante grande para encontrarse detrás de una puerta tan pequeña. ¿Por que pequeña? Básicamente por las enormes dimensiones de la Academia, ver algo una puerta de dos metros y medio por un metro cincuenta era demasiado pequeño. No soy de juzgar el tamaña. Pero como dice el refrán, las cosasa grandes viene en envases pequeños.

El Banco de la Academia de Guerra consistía en una estructura demasiado simple, pero en la simpleza es donde se encuentra lo bello. Seis columnas de un color blanco beige, casi imitando un amarillo, o un color hueso, sostenían el techo que resguardaba de el derrumbe. Bajo ellas, o más bien, detrás de ellas se encontraban una fila de sillas que se separaban de cuatro en cuatro. Al fondo de todo, una gran puerta de lo que al parecer sería hierro, dos guardias la custodiaban y solo dejaban el paso a algunos yordles. Supuse que era la caja fuerte. El resto de lo que era el banco, no tenía nada destacable, sólo una alfombra roja que guíaba a las personas a las cajas en donde irían a ser atendidas, pasillo el cual su suelo se encontraba hecho de marmol y a sus lados, el pasillo tenía tres filas de -lo que alcancé a contar ya que nos dirigimos directamente a una caja a ser atendidos- doce sillas.

Todo el banco estaba hecho en marmol y sus columnas hechas de cuarzo, además de ello, se encontraban, a sus lados, escritorios de gran tamaño, supuse que ahí se llebaban a cabo transacciones más complejas que simplemente un bono de dinero.

Todo el lugar se encontraba lleno de, desde yordles hasta humanos o uno que otro campeón o invocador, y los que solían atender el lugar eran ni más ni menos que, muy a mi pesar, yordles. Malditos, están metidos en todo.

Mientras todo eso que yo contemplaba, me percaté que ya nos encontrabamos en la caja.

-Espere un momento señorita Fiora.-Dijo un yordle amablemente mientras se levantaba de su silla y se iba a los adentros de el banco.

Ladee mi cabeza de una forma un poco bruta. Casi sientí como si me hubiera asustado.

-Ya les dije todo, no te preocupes.-Me comentó Fiora, sonriente.

-Entiendo.-Contesté suspirante.

Fiora, la cual hace un momento se veía contenta, me miró preocupada-¿Sucede algo malo, Nakt?

-No, es que...-*carraspeo*.-Ahh... no me gusta la idea de ser atendido por un yordle.-Dije en voz baja.

-¿Por que?.- Preguntó guardándose las risas del momento.

-En si la especie me agrada, pero me resulta muy incomodo intentar hablar seriamente con alguien que tuviese una patata en su boca.-Dije en el intento de evitar reírme.-Me dirás que no te sucede lo mismo.-Dije entre risas.

Fiora, en un intento de evitar reír me miró.-Cállate o nos... nos echarán.-Respondió con una leve jadeo entre medio.

-De acuerdo, de acuerdo, me callo.-Contesté alzando ambas manos en señal de defensa, acto seguido, un suspiro lleno de alivio vino por parte de Fiora.

-Ufff... gracias.-Agradeció suspirante.

Luego de un rato, aquél yordle el cual destacaba por su pelaje de color violeta y ojos negros, salió de una puerta que se encontraba a la izquierda de el todo de el lado de las cajas.

-Disculpen la tardanza campeones.-Se disculpó el yordle azul sentándose de nuevo en su silla.

-No se disculpe caballero.-Contesté.

El chico al hablar, había antes aclarado su garganta provocando que su voz se vuelva gruesa, y tosca, cosa que provocó sorpresa en el yordle el cual comenzó a mirar intimidado a el muchacho.

-D-de acuerdo.-Contestó nervioso.-¿Po-podría e-entregarme el... el...?.-Comenzó a tartamudear y temblar, estirando su pequeña mano.

-¿El bono?.-Pregunté.

-Si.-Contestó rápidamente mientras asentía.

Metiendo mi mano dentro de mi bolsillo izquierdo saqué el bono y antes de entregarlo, mientras le daba una última ojeada lo estiré un poco para evitar que una que otra arruga indeseada se viera.

-Sirvase caballero.-Dije entregando el bono.

El yordle por alguna razón, mientras temblaba tomó el bono y engrapando el mismo en una papel lo metió dentro de una carpeta la cual sacó de debajo suyo.

-¿Ves eso?.-Dijo Fiora a mi oído señalando la carpeta, yo asentí.-Esa carpeta guarda todos tus movimientos dentro de el banco, ¿entiendes?

-Entiendo.-Contesté.-¿Algo más?

-Sí. Si algún día tienes un problema aquí en el banco, tienes que exigir que te dejen comprobar tus movimientos en esa carpeta.

-Ok, ¿alguna cosa más o es todo?

-Es todo, pero te recomiendo que no hagas muchas cosas aquí.

-¿Por que?

Ella la cual estaba algo alejada de mi, poniendose de puntillas se acercó a mi oído.-Malas lenguas dicen que hay muchas estafas, por eso es mejor los acuerdos fuera de el banco que dentro, ¿entiendes Nakt?

Yo me alejé de ella y la miré.-¿Eh? ¿No sería al reves?.-Constesté.

De nuevo, la demaciana se acercó a mi oído de puntilas y me dijo: -Yordles...-

Me alejé de ella. No dije nada, no quiero ser racista, pero eso si que fue muy, muy racista.

-Bien, está listo señor, ¿como quiere que le entregue el dinero?.-Preguntó el yordle.

Yo en eso miré a Fiora.

-Debes decidir de que forma quieres que te entreguen el dinero, si en piezas grandes o cambio.

-Entiendo.-Dije y voltee mi cabeza a ver al yordle.-¿Como funciona la moneda aquí? Disculpe mi ignorancia cabellero.

-No se disculpe señor.-Contestó el yordle.-Bien, nuestra moneda funciona así: Tiene las piezas de oro más grande que son de valor mil, después de ellas vienes las de valor quinientos, seguido de ello viene las de valor doscientos y cien, también de valor cincuenta, y, por último, las de valor diez.

-...- Asentí ligeramente. -Bien, creo qué ya sé como lo querré.

-Bien, entonces señor, ¿de que forma desea que se le sea entregado el oro?.-Reiteró su pregunta el yordle bancario.

-Me gustaría la mitad de el oro en piezas de quinientos, la otra mitad en piezas de cién y la mitad de esa en piezas de cincuenta, si no es mucha molestia.-Contesté tranquilo.

-No será problema.-Respondió el yordle.-Deme diez minutos, ya vuelvo.-Sonrió el bancario y se fue de nuevo por aquella puerta a la izquierda de el todo.

Luego un buen rato, más precisamente quince minutos, ya cuando mi paciencia se agotaba así como la de Fiora por los leves pero repetidamente golpecitos a la mesa de la caja con nuestros dedos, el bancario llegó con tres bolsa, una grande, otra mediana, y por último, una más pequeña; todo dentro de una caja de cartón. He de admitir ¡Qué vaya! ¡Que fuerza tienen los yordles! ¡Esa caja era tres veces más grande que su cuerpo!.

-Bien, entonces dijo: 50% de el oro en piezas de quinientos, el otro 25% en piezas de cién y el oro restante en piezas de cincuenta, ¿no es así?

-No, no se equivoca caballero.-Contesté.

-Bien, aquí tiene señor Nakt. Disfrute su oro.-Contestó el yordle entregándome aquella bolsa.

Yo tomé las bolsas y volviendo agradeciendo el servicio, me largué de allí.

-Bien, muchas gracias caballero.-Sonreí.

-No, gracias a usted campeón. Vuelva pronto.-Me devolvió la sonrisa el yordle.

-Claro.-Contesté sarcástico y junto a Fiora salimos de el banco.

Ya cuando los dos nos encontrábamos casi cerca de la salida al jardín trasero -en el Gran Lobby-, Fiora con un tono dudoso habló.

-¿A que vino el tono sarcástico?.-Arqueó una ceja la demaciana.

Yo giré a verla.-Ni loco vuelvo a ese lugar, entre que el bancario tenía voz de niña y que se tardó media eternidad en traerme ésto, prefiero hacerte caso.-Contesté entre risas.

-Entiendo.-Agregó la demaciana sonriéndome enternecidamente.


Luego de haber llevado aquellas bolsas a mi habitación, todo en compañía de Fiora, propuse la idea de sentarnos en una banca. A charlar... no debí hacerlo...

Ambos mirábamos al bosque de la Academia.

-¿Y bien?.- Fiora habló.

-¿Y bien qué?.- giré mi cabeza para mirarla.

-¿Que harás con tanto dinero? Bueno... no es mucho, pero es algo.

-No lo sé, ¿que hiciste tú, la primera vez?.- volvimos a mirar al bosque.

-Lo guardé. Ese dinero que te dieron a ti, es un simple vuelto de pan allí en Demacia si lo comparas con la riqueza de las familias de la alta sociedad demaciana.

-Entiendo.

Ambos suspiramos. Nos mirarmos al mismo tiempo, y reímos al unisono.

-Ahm... Nakt.- habló algo, avergonzada.

-¿Sí, Fiora?.- giré a verla.

-Quiero decirte algo.

-Claro, dime.- sonreí un poco.-Para que están los amigos, ¿no?.- al decir eso, noté como algo en ella hubiera cambiado. Como si algo le hubiera molestado. Como si, su humor, había cambiado.

La espadachín demaciana alzó la vista. Se levantó, y me agarró la mano.- Ven, quiero decirtelo... pero en privado.

-¿Eh?

Ella soltó mi mano al llegar al Gran Lobby, pero con aquella mano que tomó la mía, me hizo señales para que la siga. Hice caso. Después de todo, necesitaba saber, que es lo que le sucedía.


Un rato antes, de llegar a lo que supuestamente era el destino que la espadachín había demarcado, el protagonita se percató de algo. Algo que no se había percatado antes; y sí, puede que suene tonto, pero cuando se está en una situación así, muy pocos lo hacen. El protagonista no se percató, que la espadachín lo había llevado hasta la zona de Demacia.

Y antes de que pudiese preguntar algo, la demaciana abrió una puerta. La puerta, de SU habitación. Tomó la mano de el protagonista, y ésta se cerró... dejando solo la vista de la puerta. Y sin poder entrar dentro.

Pasó un largo rato hasta que pudimos entrar. La vista que nos proporcionaba sólo la puerta de la habitación de la campeona ahora nos permitía entrar dentro. Pero ahora viajamos por el suelo de la habitación de la campeona.

Ésta extraña vista viajó hasta la cama de la campeona. Dos bultos se encontraban en ella. Uno más largo que el otro. Eran Fiora y Nakt.

-Debiste decirme...- el muchacho en ropa interior se destapó y se sentó en la cama.

-Mis líbido fue más fuerte que yo... lo siento, Nakt.- agachó su cabeza. Yo tomé su mano. Le sonreí.

-No te preocupes Fiora. Todo está bien. Pero de ahora en más, quiero que seamos sinceros. Uno con el otro. ¿Estás de acuerdo?

-...- Fiora simplemente asintió.-¿Con que sinceridad? Uhmm... interesante.

-Ejem...- me quise levantar. De un movimiento rápido, y como una gran felino, la campeona encima mío estaba. Entre cerré mi ojos.

-Nakt...- dijo en un tono lujurioso, tocándose...

-Ya qué...- El protagonista miró a un costado. Miró a aquella vista que antes teniamos y nos sonrió. La vista se oscurece. Pronto, o quién sabe, sabremos que sucedió entre estos dos.


Nota de autor: ¿Que larga espera, no es así? Je...

Seguramente muchos de ustedes se estarán preguntando el por que estuve tan ausente aquí en FF. Y seguramente cuando les comente que me sucedió, les parecerá más una excusa... aunque yo también lo pienso, que una justificación a mi tan extensa ausencia.

1º Razón: La primer razón es qué entré dentro de un hiatus. Algo que si, o sí, debía tomarme. ¿Por qué?. Pues, muy sencillo, me estaba quedando sin ideas. Como les dije anteriormente, yo tengo una carpeta llena de cosas las cuales, dentro de ella, se encuentra el contenido (¡Ojo! Esas ideas sin desarrollar, ¿a que me refiero sin desarrollar? Básicamente son ideas, pero que a la vista del lector, no se entenderían. Ya qué no están explicadas, no están del todo escritas. No están ortográficamente corregidas, etc. Son, en simples palabras: vagas ideas) listo para volcar dentro del texto para hacer, corregir, y que el lector (ustedes), lo comiencen a leer.

2º Razón: La segunda razón, es más simple, y en pocas palabras: mi laptop hizo "puf". "¿Como Ezeki3l que tu laptop hizo "puf"?" Se preguntarán. Muy sencillo: no la puedo usar más. La muy jodida tarda al menos una hora o una hora y media en encender. La carpeta de la historia, no sé si pueda abrirla. ¡Vamos! que necesito conseguir una nueva laptop.

Seguramente ustedes se cuestionarán el hecho de qué haya escrito esta parte de la historia, algo así como: "¿Si tu laptop hizo "puf", como es posible que hayas escrito el episodio?", o algo así, ¡Muy sencillo! En mi casa, hay dos computadoras. Una de ellas, era mía, y la otra, pertenece a mi hermano mayor el cual permite que todos la utilicemos. Algo así como una computadora familiar. En fin, gracias a qué él me la presta, yo puedo lograr escribir. Y ahora que estoy de vacaciones mejor.

Así que bueno, espero que no se les haya hecho muy larga la ausencia de mi persona. Ahora me despido. ¡Yo soy Exeki3l, y nos leemos en la próxima lectores! Bye, bye ^-^/