Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Capítulo 29
Edward colocó a Dominique sobre sus dos pies y le acomodó la faldita del vestido amarillo, el bendito vestido amarillo más horrendo que había visto en su vida, pero que extrañamente a su hija y esposa les encantaba.
Las amaba, pero en ocasiones simplemente no las entendía.
—¿Te ha gustado la casa? —preguntó bajando a su altura para verla directamente a los ojos.
—No lo sé, no tiene una alberca de pelotas —respondió cruzándose de brazos—, tampoco hay un tobogán y no se me da muy bien subir y bajad las escaleras, me podlía caed.
—Eso no pasará.
—¿Cómo lo sabes?
—Porque Bella y yo te ayudaremos a aprender a subirlas y bajarlas para que no ocurran esos accidentes, nunca dejaríamos que te hicieras daño.
—Lo sé, Edward, ustedes me aman mucho, tanto como yo los amo a ustedes.
Edward sonrió y besó la regordeta mejilla de su pequeña e inocente Dominique, quien era completamente ajena al sentimiento que lo embargaba cada vez que la escuchaba decirle que lo amaba o cuando le pedía jugar con ella a ser su príncipe que la llevaba por helado.
—También tendrás tu propia habitación —prosiguió Edward con la lista de los pros que tenía la casa—, no tendrás que compartir con Will, podrás tener toda la habitación para ti solita, la pintaremos del color que quieras y no tendrás que compartir tu baúl de juguetes con los juguetes de Will.
—Me gusta compatid con Will, lo quiero mucho.
—Él también te quiere mucho, princesa —aseguró rindiéndose, tal vez esa no era la casa indicada, no importaba cuánto le hubiera gustado el sótano con la mesa de billar—. Ahora vamos con Bella y Will, nos deben estar esperando en la cocina.
La búsqueda de casa era más complicada de lo que aparentaba, su departamento había sido puesto en venta, con los ahorros que tenían y el préstamo bancario sería suficiente para comprar una casa lo suficientemente grande para los cuatro, por esa parte estaban cubiertos, el verdadero problema era encontrar la casa ideal para ellos.
Habían visto cerca de quince casas y ninguna terminaba de convencerlos, cada una de ellas tenía una imperfección que los hacía renegar de elegirla.
Desde un balcón sin protección para niños, hasta las escaleras con puntas demasiado afiladas y barandales anchos en donde Dominique podía meter su cabeza y las cosas terminarían mal. Como padres, su mayor preocupación era mantener a sus hijos sanos y salvos, y si eso significaba no tener una mesa de billar y un minibar en el sótano, entonces no lo tendría por mucho que le hubiera encantado la idea de pasar tiempo en ese lugar y convertirlo en su guarida de hombre.
La búsqueda por la casa perfecta continuaba y las opciones se reducían.
—No queremos otro vecindario, mis cuñados, suegros y el preescolar de mi niña están en este vecindario, no podemos alejarnos —discutió Bella.
—No nos alejaríamos demasiado, solo lo suficiente para encontrar más opciones que tal vez les sean de su agrado.
Se despidieron de la agente inmobiliaria, prometiendo pensar si decidían buscar en otro vecindario, no les agradaba la idea, pero tenían que encontrar una casa y dejar el pasado atrás, comenzar una nueva etapa como la familia que eran.
—¿Puede tener un glanero? —preguntó Dominique mientras era acomodada en su silla—. Y podemos tener pollitos, patitos, ovejitas, cerditos, caballitos, perritos, gatitos, vaquitas…
Edward terminó de abrochar el cinturón de Dominique y se acomodó en su asiento de conductor, puso el auto en marcha mientras entrelazaba su mano con la de Bella y escuchaba atentamente como la lista de animales que podían tener en el granero iba aumentando.
—Una ballena no puede vivir en el granero, cielo, es muy grande y necesita agua.
—Podemos metedla en una bañera, a mí me gusta tomar baños de budbujas ahí, a la ballenita también le gustará.
Amaba a su hija con todo su corazón y amaba mucho más poder escuchar su parloteo sin sentido y su lógica de por qué tener un pulpo en otra bañera era buena idea.
…
Dominique sonreía mientras sacaba sus obsequios de la caja que Ashley le había mandado, Santa también había dejado cosas para ella en la casa en donde se encontraba su hermanita, así como ella misma había encontrado regalos con nombres de sus hermanas bajo el árbol, Bella había mandado los paquetes días antes a Ash y Bev, así que ahora las tres podían abrirlos y disfrutar de ellos en compañía de la otra.
Tal vez solo era una pantalla y no pudiera abrazar a sus hermanitas como quería, pero era todo para Dominique, sabía que Ash era feliz en donde estaba, tanto como ella lo era junto a Bella y Edward, y se sentía inmensamente feliz, por primera vez en su corta vida sentía que estaba en el lugar indicado.
—Me encanta —chilló Ash abriendo un set de maquillaje infantil de colores.
—Solo tienes nueve años, no necesitas maquillaje —habló Mike—, tú eres preciosa tal y como estás ahora.
—Solo es brillo, Mike —aseguró Bella sonriendo suavemente, Dominique había aprendido que nadie podía estar enojado con su Bella cuando ella sonreía de esa manera—, Santa se aseguró de que fueran tonos claros para una niña tan pequeña.
—Sí, Mickey —habló Tyler—, además nuestra preciosa Ash solo lo usará en casa, es para que se divierta.
—Papi Ty tiene razón, papi Mike, solo lo usaré en casa y me lavaré cuando ya no lo haga.
Dominique no entendía por qué Bella y Edward tenían una enorme sonrisa en la cara, tampoco entendió por qué Ashley les había llamado así, y mucho menos comprendió por qué Tyler había dicho que era el mejor regalo de todos, Dominique sabía que el mejor regalo era el caballito de madera que Santa había dejado en casa del abuelito Charlie. Pero no dijo ni una palabra, porque Dominique tenía las cosas muy claras, si Ash y Bev eran felices llamándolos de esa forma, ella también lo era, después de todo Dominique tenía a Bella y Edward con ella… y también a Will, que en ese momento tenía en la boca la mordedura de plástico que Santa le había dejado.
…
Enero pasaba rápidamente y con los días, Bella y Edward aprendían lo difícil que era tener a una hiperactiva niña de cinco años y a un bebé a punto de cumplir el año, juntos eran dinamita pura.
Dominique era una niña ruidosa, a la que le encantaba tener el volumen alto en la televisión, cantar a todo volumen, gritar junto con Will y pasearlo por todo el departamento con la ayuda de una manta y con la completa colaboración de Will.
Bella los adoraba, daría todo por sus hijos, pero después de encontrarlos con el bote de chocolate entre sus manos y las bocas y ropa llena de polvo café, quiso amarrarlos en su silla y portabebés y mantenerlos ahí por al menos una hora.
Era difícil, pero nunca cambiaría la felicidad en los ojos de sus hijos, los momentos malos en donde Dominique no soportaba estar tanto tiempo con Will habían quedado en el olvido, Sandy decía que Dominique veía a Will de la misma manera que veía a sus hermanas, no había duda para ella que Will era su hermano.
Por otro lado, también estaba el asunto de contarle la verdad, ambos tenían miedo de tocar ese tema, Sandy les había explicado que no existía una forma de saber cómo actuaría al descubrir la verdad, podría tomarlo bien y aceptarlos como sus verdaderos padres, como también podría llorar y pedir por Lauren, podría tener un retroceso si se negaba a creer en sus palabras.
Creían que sería buena idea que Dominique hablara con sus hermanas sobre el asunto, pero Ashley no podía explicar por qué Tyler y Mike eran sus padres, después de todo Lauren era la madre biológica. Bev era muy pequeña como para saber qué decir, y por como ya no pedía por Lauren, creían que la estaba olvidando.
La única que podía ayudarlos era Nicole, ella era la mayor, Dominique confiaba en ella, sería de gran ayuda que ella estuviera presente cuando le contaran la verdad, pero había un problema con ese plan.
Vivian y Tom se negaban a tomar sus llamadas.
Bella les llamaba al menos dos veces por día, quería saber cómo se encontraban, quería decirles que no estaban solos, después de todo eran una enorme familia que se necesitaban para salir adelante.
Habían decidido antes de recuperar a las niñas que siempre se mantendrían en contacto por el bien de ellas, siempre pensando en lo que sería mejor y evitándoles todo el sufrimiento posible, pero ahora parecía que Vivian y Tom no querían tener ningún tipo de relación con ellos.
Fue hasta finales de enero cuando el teléfono sonó a media tarde que todo estalló, Bella respondió antes de que el sonido despertara a sus dos pequeños guerreros de su siesta, ahora que habían caído rendidos de cansancio prefería no molestarlos.
—Hola, Ty. ¿Cómo has estado? —preguntó mientras se preparaba un sándwich de mermelada con mantequilla de maní, ahora que estaba sola podía aprovechar y tomar un refrigerio antes de que sus hijos despertaran.
—Es un caos, Bella —gimió Tyler del otro lado de la línea—, pensé que las cosas mejorarían, pero simplemente han empeorado.
—¿Tyler? ¿Qué ocurre, de qué hablas?
—De Vivian y Tom, de eso hablo.
—No entiendo, Ty.
—Llevamos dos semanas aquí en Arizona, vivimos en el mismo vecindario a sólo unas cuantas cuadras de distancia.
—Lo sé, me mostraste fotos, ¿recuerdas? Me presumiste tu increíble pileta y lo cerca que estarían las niñas.
—Pues todo se fue a la mierda después de que Vivían nos cerrara la puerta en la cara.
—No entiendo.
—No hay mucho que entender, fuimos a visitarlas, darles una sorpresa ya que ellos no nos habían visitado, pero al llegar, Vivían abrió la puerta e inmediatamente la cerró en nuestras caras, hizo que Ash tirara la tarta que les habíamos llevado, fue tan horrible, Bella.
—No puedo creer que Vivian hiciera eso, prometimos mantener a las niñas en contacto.
—Pues parece que no nos quiere cerca, quieren que Nicole olvide a las niñas y toda su vida —respondió Tyler con molestia—. Entiendo que sea difícil, Nikki es una adolescente, eso es más complicado que lo que tenemos nosotros, pero para eso estamos, somos familia. Ella era como mi hermana, me recordaba tanto a mi hermana, pero ahora también perdí a Vivian y lo peor es que mis hijas perdieron a su hermana mayor.
Bella llamó a Vivian, a sus padres, suegros, hermanos y cuñados, llamó a todo aquel que tuviera un teléfono y relación con los Smith, no iba a dejar que Vivian hiciera algo tan atroz como alejar a Nicole de sus hermanas, esa no era la solución, y no habría ninguna si creían que Nikki podría olvidarse de todos esos años junto con Lauren y las niñas.
Vivian no respondió y cuando le llamó a Tom al trabajo, este colgó después de decirle que los dejaran en paz, ellos estaban haciendo su vida y no querían que Nicole se negara a cooperar con ellos.
Las cosas no estaban nada bien, mientras que Ash, Bev y Dominique hablaban por horas, riéndose, contándose chistes, anécdotas, nuevas experiencias y revelando una que otra travesura, todo eso se perdía Nikki, y Bella realmente lo sentía mucho por ella.
…
Bella dejó que Dominique saliera corriendo, saltando y girando del elevador, era una niña bastante activa, difícilmente podía mantenerse quieta por más de cinco minutos, Will se divertía viéndola dar giros a cada paso que daba.
Cada día se hacía más difícil mantener a los dos tranquilos, Will quería imitar a su hermana mayor y desde que había comenzado a hablar, Bella había aprendido que cuando Will gritaba con demasiada efusividad "Dom", es que había problemas.
Sin embargo eran pequeñas travesuras que quedaban resueltas en cuestión de minutos, sus niños podían ser demandantes, pero eran buenos hermanos que se querían y por el momento eso debía bastar.
Caminando detrás de Dominique, empujando la carriola en donde Will descansaba pataleando y agitando sus manitas, Bella temía que su niño comenzara a gatear en cualquier momento, si bien le emocionaba que Will creciera, también tenía pavor al pensar en todas las travesuras que sus dos hijos podrían llegar a hacer apenas Will pudiera seguir a su hermana.
Frunció el ceño al ver como Dominique se detenía en seco y regresaba junto a ella, aferrándose a la carriola, Dominique detestaba a los extraños, estaba orgullosa de que su niña entendiera que debía alejarse de los desconocidos.
Bella estaba a punto de preguntar si necesitaba o buscaba a alguien del piso o del edificio, cuando la mujer que cubría parte de su cabeza con un sombrero demasiado grande para su gusto y unas gafas oscuras que le tapaban la mitad del rostro, se dio la vuelta.
Conocía perfectamente a esa mujer, Charlie le había mostrado una fotografía cuando tenía tan solo nueve años, la mujer de aquella foto vestía de manera sencilla, tenía brackets y una bonita sonrisa que podía iluminar cualquier habitación.
Pero en ese momento al ver a Renée Dwyer de pie enfrente de la puerta de su departamento, lo único que quería hacer era sacarla del edificio a rastras.
—Bella... —llamó Dominique tironeando de su blusa—. ¿Podemos entrar a casa?, quiero hacer pis.
—Claro que sí, amor.
Tomando con más firmeza la carriola y con su niña caminando junto a ella, pasó junto a Renée, quien tan solo la observaba detenidamente, como si la estuviera analizando, Bella la detestó un poco más por esa razón.
—Isabella...
Bella la ignoró, de igual modo ignoró la sensación de escalofríos que recorrió su columna.
Abrió la puerta del departamento, entró y cerró la puerta detrás de ella, esperó con todas sus fuerzas que ella entendiera la indirecta y se marchara, pero los toques en el timbre y su voz llamándola la hicieron enfurecer.
Condujo a los niños a la sala, le quitó la chaqueta a Dominique y sacó a Will de la carriola, dejándolo sobre la alfombra rodeado de almohadones.
—Quiero que te quedes aquí con Will, no le quites la mirada, ¿de acuerdo?
—De acuerdo —respondió Dominique—. ¿Quién es ella?
—Una mujer sin importancia.
—¿Segura? Te has puesto de malas.
Bella suspiró y le sonrió a su pequeña niña para tranquilizarla.
—No me agrada, eso es todo, pero tú no tienes que preocuparte, solo cuida que Will no haga travesuras.
—Lo prometo.
Bella asintió y dejando a sus niños regresó a la puerta en donde Renée seguía tocando y llamándola.
—¿Qué quieres? —preguntó abriendo la puerta.
—Solo hablar, Isabella, soy tu madre y estoy preocupada.
—No me hagas reír, Renée —bufó cruzándose de brazos y recargando su hombro contra el marco de la puerta—. Parir no te da el derecho de llamarte madre, así que ahórrate tus palabrerías mal ensayadas y dime de una pu... de una buena vez —se retractó temiendo que sus niños escucharan malas palabras provenientes de ella— qué haces aquí, ¿por qué ahora y no hace cinco años?
Bella observó cómo Renée abría su bolso y sacaba el recorte del periódico con la noticia del encuentro de las niñas, Bella no había querido ver ninguno de esos periódicos, eran solo notas amarillistas que no revelaban ningún tipo de sentimientos.
—Me enteré de lo que ha pasado, apenas regresé de Italia.
—¿Y?
—Estoy dispuesta a ayudarte con la niña —declaró mientras sonreía—, sé que no ha de ser sencillo tener a una niña tan pequeña, pero sé que juntas lograremos que se sienta en casa.
Bella se rio sin poder evitarlo, era impresionante lo que estaba escuchando.
Ahora más que nunca confirmaba que romper aquella fotografía en mil pedazos después de que Charlie se la entregara fue la mejor decisión de su vida, la mujer que tenía enfrente no había dejado de ser la Renée hambrienta de atención que había dejado Forks tantos años atrás.
—¿Me los presentas?, en los periódicos no dicen ningún nombre, me has dejado completamente intrigada.
Bella detuvo la puerta cuando Renée intentó abrirla, era demasiado.
—Lo diré una sola vez, Renée, lárgate de mi casa.
—¿Disculpa?
—Lo que escuchaste, quiero que te vayas de mi casa.
—Isabella, sé que estás un poquito molesta, pero esta no es forma de tratar a tu madre.
—¿A mi madre?, tú no eres mi madre.
—Yo te traje a este mundo, te cargué por nueve meses, sacrifiqué muchas cosas para que nacieras.
—¿Y eso resuelve todo el daño que hiciste? Nos dejaste a Charlie y a mí sin mirar atrás, tu familia me repudió, se negaron a aceptarme y dijeron que yo no era miembro porque tú así se los habías pedido.
—Era solo una niña, una niña siendo madre de otra niña.
—Tenías veintiuno, Renée, no eras más que una irresponsable chiquilla consentida.
—No te permito que me hables de esa forma, Isabella, soy tu madre te guste o no.
—No lo eres, Renée, nunca lo fuiste y nunca lo serás, llegar aquí y aparentar un amor fraternal que no existe no te hace madre, te hace una zor... buscona avariciosa, alguien que quiere el protagonismo después de que su ex le pusiera el cuerno.
—Yo solo quiero enmendar mi error, comenzar a pasar tiempo contigo, con los niños.
—Es demasiado tarde, Renée, no vengas a querer hacerte la madre arrepentida, porque no te queda.
—Eres madre, sabes que a veces las situaciones te superan.
—Pero yo nunca dejaría a mis hijos, nunca me pasó ni me ha pasado por la cabeza estar lejos de ellos, en cambio tú... pasaste treinta años sin que te importara lo que pasaba en mi vida.
—Yo...
—No, no es un reclamo —prosiguió Bella, prohibiéndole que hablara—, no me importa lo que hagas con tu vida, Renée, no me importa lo arrepentida que estés o por la puñetera razón que vinieras a mi casa cuando no eres bien recibida, nada de eso me importa, porque tú, Renée, no significas nada para mí, ni hoy ni nunca.
—Isabella... yo... tú... tú no entiendes.
—Entiendo perfectamente, Renée, no me importa tu arrepentimiento, no me importa nada de lo que digas o puedas hacer, solamente déjame en paz, y por última vez te lo digo, lárgate y no vuelvas.
Cerró la puerta dejando a Renée con la palabra en la boca.
...
Dominique le entregó uno de los cubos a Will, él solo los lanzaba una y otra vez y se reía a carcajadas mientras lo hacía, ese era su juego favorito en todo el mundo, a Dominique le encantaba jugar con él, pero cuando era la décima vez que le entregaba los cubos, se volvía aburrido.
Escuchaba la voz de Bella a través de la puerta, estaba muy enojada y le gritaba a la mujer, no podía entender bien las palabras que decían, pero sí entendía que Bella estaba molesta con la visita de la mujer.
Si a Bella no le gustaba esa mujer, entonces a ella tampoco le gustaba.
—Creo que está muy enojada, tenemos que podtadnos bien para que no nos degañe —le dijo a Will volviendo a tomar el cubo—, y si se enoja, te culparé a ti, te quiero, pero me gusta más Bella cuando me dice que me quiere mucho, a ti te pueden degañar, eres un bebé y no entenderías mucho.
Will le sonrió estirando las manos para que le diera el cubo, Dominique lo tomó como su aceptación a culparlo de todas sus travesuras.
Escuchó como la puerta se cerró con más fuerza de la necesaria, Edward lo hacía en ocasiones y Bella terminaba reprendiéndolo por haber asustado a Will.
Bella apareció y les sonrió, podía notar que seguía enojada con la mujer, la cual, por los golpes en la puerta, continuaba ahí afuera.
—¿Qué te parece ver una película en mi habitación? —preguntó Bella tomando el teléfono de su soporte.
—¡Sí! Quiero ver Trolls otra vez.
—Está bien, espérame en la habitación mientras hablo por teléfono y preparo palomitas.
Dominique asintió y empujó a Will sobre uno de los almohadones, Will estaba tan acostumbrado a ser llevado a rastras sobre una manta que solo estiró sus manos y piernas y dejó que Dominique arrastrara el almohadón hasta llegar a la habitación.
Diez minutos después podía escuchar a la mujer protestar, pero las voces de la película eran mucho más fuertes, así que decidió ignorar lo que pasaba afuera.
Will estaba en el regazo de Bella mientras comía las galletas que le daba, ella estaba comiendo palomitas con queso, eran sus favoritas en todo el mundo.
—¿Puedo preguntadte algo? —habló llamando la atención de Bella.
—Claro que sí, princesa.
—¿Quién era ella?
—Bueno...
—Ella dijo que era tu mamá.
—¿Escuchaste eso? —preguntó poniéndose derecha, parecía aterrada—. ¿Qué tanto escuchaste?
—No mucho —se encogió de hombros—, solo escuché eso. ¿Ella es tu mamá?
—Sí, lo es.
—¿Y por qué estás enojada con ella?
—Bueno... ella... ella se fue cuando yo era muy pequeña.
—¿Se fue?
—Sí.
—¿Por qué se fue?
—No lo sé, creo que no era feliz con el abuelito Charlie y conmigo, ella quería... quería una vida diferente.
—¿Una vida diferente? ¿Cómo es eso?
—No lo sé, cariño, realmente no lo sé.
—¿Estás triste porque ella no se quedó contigo?
—No es tristeza, estoy enojada porque ella vino aquí, cuando yo no la quiero cerca de nosotros.
—¿Podemos estar enojadas con nuestras mamás?
Bella acomodó a Will en la cama y lo rodeó con almohadones dejando en sus piernitas el platito con galletas, para después atraer a Dominique a sus brazos.
—En ocasiones —prosiguió Bella—, solo en ocasiones y cuando realmente lo sientas puedes enojarte con mamá.
—¿Cuáles son esas ocasiones?
—Todo el mundo se equivoca, las mami también lo hacen y muchas veces esos errores lastiman demasiado a sus hijos, Renée nos dejó al abuelito Charlie y a mí cuando yo era muy pequeña, ambos la necesitábamos y ella se marchó, sin importarle cómo nos sentiríamos.
—¿Cuánto dura ese enojo?
—A veces muy poco, otras veces no tanto, por ejemplo, a veces te enojas conmigo porque no te dejo comer dulces por las noches, pero ese enojo no dura mucho tiempo.
—No lo hace, ya no está cuando me lees cuentos.
—Exactamente, ese enojo dura muy poquito, pero hay otros que son difíciles de ignorar.
—Entonces... —dudó en hablar mientras jugaba con uno de los mechones del cabello de Bella.
—¿Qué pasa, cariño?, sabes que puedes contarme todo lo que quieras.
—¿Puedo estar enojada con Lauren?
Bella se quedó en silencio por un minuto, Dominique esperaba pacientemente a que ella respondiera, necesitaba saber que lo que sentía por ella era lo correcto.
—¿Estás enojada con ella?
—Sí, hizo mucho daño a muchas personas, te hizo daño a ti y a Edward y a mis hermanitas y nunca la voy a perdonar por eso.
—¿Qué daño hizo?
—Se llevó a la princesa como las brujas de los cuentos y nunca se lo voy a perdonad, Lauren es mala.
...
Bella se debatía entre llamar o no, Tyler había pasado de la tristeza y el pesar al enojo y un poco de odio con Vivian, no solo lo había lastimado a él, sino a las niñas, y eso no era nada fácil de perdonar.
También estaba molesta con ella, pero le otorgaba el beneficio de la duda, conocía a Vivian, la mujer alegre y fuerte que podía controlar a sus tres hijos nunca lastimaría de manera intencional a un par de niñas inocentes que solo querían ver a su hermana mayor.
Necesitaba hablar con ella, que Vivian le explicara que solo tuvo un mal día, que no quería agredir ni hacer sentir mal a las niñas de ninguna manera. La Vivian que conocía las hubiera abrazado y llenado de mimos, las hubiera hecho sentir seguras y queridas, nunca les hubiera cerrado la puerta y negado a hablar con ellas.
Antes de que se arrepintiera marcó el número, escuchó el tono de marcado por un largo minuto antes de ser mandada a la contestadora automática, bufando volvió a marcar.
Lo mismo ocurrió las siguientes cuatro veces, hasta que por fin levantaron el teléfono.
—¿Vivian? ¿Eres tú, Vivian?
—No es buen momento, Bella.
—Vivian, yo solo quiero...
—No es el momento —le interrumpió con brusquedad—. Te diré lo mismo que le dije a Tyler, mantén la distancia, no quiero a mi hija cerca de ellas.
—¿Qué? ¿De qué estás hablando?
—Trece años, Isabella, las cosas no son tan sencillas para nosotros como lo son para ustedes, ustedes tienen niñas pequeñas, yo una adolescente que vivió más tiempo con esa... mujer.
—Tampoco es fácil para nosotros, tenemos niñas pequeñas que quiere a Lauren, que...
—Te pido que no la vuelvas a nombrar en mi presencia —la cortó—, y esto es lo mejor, entre más rápido se olviden de Nicole y Nicole de ellas, será más sencillo seguir adelante.
—Esa no es la respuesta, son hermanas, se necesitan.
—No, no lo son, y agradecería que no volvieras a llamar.
Bella se quedó con el teléfono pegado a su oreja, sin poder creer lo que había escuchado.
Hola!
Dominique tiene las cosas claras, necesita una alberca de pelotas en su nueva casa jajajaja
Reneé apareció en escena, esperemos que no cause más problemas, aunque con su aparición hizo que Dominique hablara acerca de cómo se siente con respecto a Lauren.
Y Vivian y tom alejandose, todos pasan por distintos retos, veremos qué más pasa
Muchas cosas están pasando, el momento que tanto se espera está por llegar
Yanina, gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor.
Déjenme sus comentarios, opiniones, críticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.
Nos vemos la siguiente semana
