Epilogo
Un pequeño peli-plata de unos seis años de edad está escondido entre las ramas de un árbol, mirando serio como abajo, caminando por el suelo y mirando a todos lados en busca de algo esta Kakashi.
El niño tiene facciones angelicales, muy lindas, se hacen notar aunque la mitad de su rostro este cubierto con una máscara igual a la que tiene Kakashi. Ante el tono de su piel resaltan más esos ojos de color amatista que brillan con astucia.
Aunque sea pequeño se parece mucho a Kakashi, solo que sus facciones son infantiles, además que a diferencia del ninja copy el niño tiene el pelo lacio, cortado en pequeñas capas que finalizan al terminar la nuca.
Viste un bermuda de color verde oscuro, unas sandalias azules y una camisa color negra que le queda levemente holgada.
En cuanto Kakashi sigue igual, no se le ve cambio físico.
El peli-plata mayor siguió su camino, hasta perderse de vista haciendo que el niño sonría triunfante y arrogante bajo la máscara.
- Esta vez conseguí esconderme bien de papá…
El pequeño ensancha los ojos sorprendido al oír esa voz masculina atrás de él.
- … seguro que eso estás pensando, ¿na? –Kakashi está de cabeza, con sus pies pegados a la rama de un árbol y sonríe de esa forma que le cierra el ojo.
El niño frunce el ceño y rápidamente se pone de pie, saltando a la siguiente rama, pero no contó con que su padre conociéndolo saltaría también y lo atrape en el aire.
Kakashi cae de pie al suelo con el pequeño peli-plata siendo tomado de la camisa por su mano derecha, como si agarrara del pellejo algún gato. El pequeño tiene mueca de enojo y sus brazos están cruzados.
- ¿Ahora donde está tu hermano?
- ¡No te lo diré! –exclama firme.
Kakashi sonríe bajo su máscara, y niega divertido.
Escondido entre los arbustos esta un pequeño peli-plata de unos seis años que se parece demasiado al otro, y no es para más, después de todo es su gemelo. Incluso también lleva puesta una máscara que le tapa medio rostro como a su hermano y padre. La ropa que lleva puesta es igual a la de su gemelo.
Los ojos amatistas del pequeño miran con preocupación cómo su padre ya atrapo a su hermano.
- ¿Debo salir y ayudarlo?...
El pequeño se tapa la boca para no soltar un grito de susto al oír esa voz atrás de él. Voltea viendo a su padre de pie sosteniendo a su hermano de la camisa como si fuera un gato, después voltea hacia donde estaban, viendo como una nube de humo los envuelve y al dispersarse deja ver dos troncos. El pequeño regresa su vista a los de atrás viendo como su padre le sonríe con burla.
- Tonto. –le dice el pequeño que es sostenido por Kakashi.
El pequeño frunció el ceño por el insulto de su hermano, pero aún está libre así que…
Cuando el pequeño intento irse corriendo Kakashi lo atrapo al igual que su hermano, haciendo que este patalee y manosee inquieto, intentando zafarse.
- Es imposible, déjalo… Yuki-kun. –Kakashi alza al mayor de sus hijos a la altura de su rostro y este lo mira berrinchudo.
- Yo soy Yuki. –dice el otro que no patalea y sigue con su mueca huraña, al primero que atrapo.
- Sí, yo soy Sakumo. –el que pataleaba le saca la lengua en un gesto infantil.
- No puedo creer que no nos reconozcas y te dices nuestro padre. –dice mirándolo con burla.
- Vaya que vergüenza. Cinco años tienen mis hijos y no los reconozco. –comenta despreocupado.
- ¡Tenemos seis años! –exclaman indignados los dos.
- Ni la edad de ellos me sé, soy una vergüenza como padre. –Kakashi niega con decepción. –Pero que bueno que me aclaran quien es quien, ya que hoy me sentí benevolente y no quise llevar a vacunar a ambos, así que lo rife a ver a quien le toca hoy… ¡y Sakumo-kun resulto ser el ganador! –exclama con emoción, al instante el segundo gemelo que atrapo se tensó y el primero frunció el ceño. – ¿No estas contento Yuki-kun? Tu que odias las agujas, no te vacunaremos hoy. –Kakashi alza a la altura de su rostro al primer gemelo que atrapo.
- ¡Sakumo también las odia! –exclama berrinchudo.
- Si, pobre Sakumo, hoy tendrá vacuna. –dice con falso pesar, y el desafortunado se tensó más.
- Lo admito, soy Sakumo. –le dice molesto, no dejara que vacunen a su hermano por él por mucho que le den miedo las inyecciones.
- ¿Es verdad eso? –Kakashi mira al otro gemelo que asintió, sonriendo apenado. –Ya lo sabía, jamás confundiría a mis hijos, se quién es quién y conozco su juego de fingir que son el otro… tanto tiempo intentándolo, deberían ya darse por vencidos, engañaran a los demás pero a su madre y a mi jamás, después de todo somos sus padres.
- A Raito tampoco lo engañamos. –el verdadero Sakumo sigue con su mueca huraña.
- Raito es observador. –Kakashi se muestra pensativo.
- Oto-san, ¿entonces nos engañaste con eso de las vacunas? –el verdadero Yuki mira curioso a Kakashi.
- ¿Ustedes que creen? –ambos lo fulminan con la mirada. –Los dos tendrán su vacuna hoy. –les dice burlón y ambos se estremecieron.
Sakura está sentada tras su escritorio. Nuevamente se cortó el cabello quedándole a la altura de los hombros. Viste un vestido de batita que se ciñe del busto donde tiene un escote cuadrado, de abajo del busto es suelto, luciendo esa gran barriga de embarazo.
Sentada frente al escritorio esta Yukiko quien su largo y lacio cabello lo lleva trenzado a un lado dejando caer algunos cortos mechones sobre sus mejillas. Viste un pantalón ceñido color negro, en la pierna derecha está amarrado su estuche de armas, sus sandalias ninja son negras, la blusa que trae puesta es blanca, ceñida y sin mangas, trayendo la bandana ninja amarrada en donde tiene el tatuaje ANBU.
- Ya tardaron. –Sakura frunce el ceño. –Si siguen así tus hijos serán como su padre, llegando a todos lados tarde.
- Supieron que les pondríamos una vacuna por la epidemia de gripe que está en la aldea y escaparon. Kakashi fue a buscarlos, pero seguro se está tomando su tiempo para molestarlos. –Yukiko se encoge de hombros con indiferencia y Sakura niega divertida.
- ¿Siguen temiendo a las inyecciones?
- Si… no son miedosos, pero las agujas son como su punto débil.
- Es porque son niños, todos los niños les temen. –comenta divertida. –Raito le temía cuando niño, ahora ya no. E Itachi les teme incluso más que él. –comenta más divertida. –Ayer que le puse la vacuna entre Sasuke y Raito tuvieron que sostenerlo, hubieras visto como pataleaba y se removía, incluso lloraba. –Sakura se muestra divertida recordando el show que hizo su pequeño de cinco años. –Fue como ver un mini Itachi haciendo berrinche.
- Está muy mimado. –Yukiko le sonríe burlona.
- ¿Qué puedo decir? Es el consentido de la casa. No solo lo mimo yo, Raito lo hace porque es su hermanito menor, Sasuke lo chifla también a su modo, siento que con Itachi intenta hacer lo que no pudo hacer con Raito cuando era pequeño. –Sakura se encoge de hombros con indiferencia.
- Bueno, es su culpa, ¿quién le manda desaparecerse los primeros ocho años de la vida de su hijo? –Yukiko amplía su sonrisa burlona y Sakura asintió dándole la razón.
- Aunque admito me divierte como Itachi imita a Sasuke en muchas cosas, queriendo parecerse más a él. –Sakura sonríe enternecida.
- De pequeños siempre quieren ser como sus padres, ya cuando crecen les entra cordura. –comenta burlona y Sakura ríe divertida.
- ¿Los gemelos siguen usando mascara?
- Ni para dormir se la quitan. –Yukiko suspira con pesadez. –Y para comer intentan hacerlo tan rápido como Kakashi, varias veces se han atragantado con la comida, pero según ellos no dejaran de hacerlo hasta que perfeccionen la técnica. –Sakura rio con más diversión. –Y no comen frente a otras personas que no seamos Kakashi y yo porque no quieren que nadie más les vea el rostro, son unos payasos, ni a la abuela dejan que se los vea… pobre vieja como sufre por eso y culpa a Kakashi por enseñarles malas mañas y no dejarla ver el rostro de sus nietos. –Yukiko ríe entre dientes y Sakura se muestra más divertida.
- ¿Y ya no piensas tener más?
- No, tuve dos de jalón y así estoy bien. –dice segura.
- ¿Y si sale un accidente? –pregunta divertida.
- ¿Cómo el tuyo? –Yukiko la mira burlona, apuntándole el vientre con la mirada.
- Ja ja ja… aunque no fuera planeado, bienvenido.
- ¿Qué más te queda decir? Ni que puedas devolverlo. –Yukiko le sonríe socarrona y Sakura la fulmina con la mirada.
La puerta es abierta haciendo que ambas volteen viendo a Kakashi en la entrada cargando a sus hijos como si cargara gatos del pellejo, a Sakura le resbalo una gota de sudor en la nuca que se hace más grande al ver que Yukiko ni se molesta por eso, ella cuando ve que Sasuke carga así a Itachi se lo surte.
- ¡Yo! –Kakashi sonríe de esa forma que le cierra los ojos y sus hijos siguen con su mueca, la de Yuki parece más berrinche y la de Sakumo es de coraje.
- Tardaron. –les dice seria Yukiko.
- Es que Sakumo-kun se hizo pipi en los pantalones y tuve que ir a casa a cambiarlo.
- ¡Mentira, ya no mojo mis pantalones desde los tres! –le grita indignado y Yuki ríe burlón. – ¡Dile eso a Yuki que los sigue mojando! –remata para joderse a su hermano por burlarse de él.
- ¡No es verdad, desde los cuatro que no lo hago! –Yuki sonrojado mira molesto a su hermano.
- ¡Aun así un año después que yo, niño meón!
- ¡No me digas así!
- ¡Te digo como me viene en gana!
Los gemelos se fulminan con la mirada. A Sakura le resbala una gota de sudor en la nuca, Kakashi ni con sus hijos tiene compasión, hace que por sus escusas se peleen.
- Entonces esa vez que encontré mojada la cama de ambos, ¿fue agua? –Kakashi los mira burlón y Sakura casi cae estilo anime, ese Kakashi es un cabrón y Yukiko como si nada, eso la hace mostrar más incredulidad.
Ambos gemelos se sonrojaron y fulminan con la mirada a su padre que había prometido no decir nada de ese accidente. Pero es que no fue culpa de ellos, hacía mucho frio y ellos antes de dormir tomaron mucho chocolate caliente… bueno si fue su culpa, su mamá les dijo que no tomen tanto porque ya se van a dormir pero a ellos les gustó mucho y no hicieron caso.
- Kakashi ya déjalos, suficiente es con que ahora los vacunaran. –por fin habla Yukiko y sus hijos palidecieron.
- Hai, hai. –Kakashi deja en el suelo al par de niños que sin pensarlo intentaron huir pero Kakashi fue rápido, cerró la puerta, se recargo en esta y saco su libro para comenzar a leerlo.
- ¿Dejas que lea eso enfrente de ellos? –pregunta incrédula Sakura apuntando a Kakashi.
- Algún día comenzaran a leerlo ellos también. –Yukiko se encoge de hombros y Sakura casi cae estilo anime.
- Mejor comencemos. –Sakura se pone de pie y los gemelos se tensaron para después mirar la ventana.
- Ni lo intenten. –Yukiko los mira de forma penetrante, tensándolos más. –Vengan. –ambos se acercan a donde está sentada su madre, con resignación total. –Si se dejan vacunar sin hacer escandalo los llevare a comer un helado saliendo de aquí. –Yukiko se inclina y les sonríe amigable.
Yuki sonrío con emoción y Sakumo intentando no sonreír como su gemelo, solo asintió.
- Ahora hagan todo lo que tía Sakura les pide. –les dice sin borra su sonrisa y agitándoles el cabello a ambos que se sonrojaron ante el gesto.
- Me sorprende como ese par de diablillos son tan obedientes con Yukiko. –Sakura suspira con pesadez mientras se pone de pie con dificultad gracias a su gran panza. –a ver niños, siéntense en la camilla.
Los gemelos miran a su madre que asintió y ambos resignados obedecieron, subiéndose a la camilla de un salto.
- Como la vez pasada primero se la puse a Sakumo-chan, ahora será Yuki-chan primero.
Sakura nunca logra identificarlos pero al ver que uno de ellos palideció ya supuso quien es Yuki, así que se acercó a él con aguja en manos.
- A ver Yuki-chan, descúbrete tu brazo izquierdo.
- Pero…
- Ya, primero yo Sakumo, entre más rápido mejor. –dice firme, interrumpiendo a su gemelo.
- Sakumo. –Yukiko mira al que hablo. –Tú no eres Yuki. –Sakumo bufa, ladeando su rostro a un lado.
- ¡¿Qué?! ¡¿No lo es?! Pensé que le había atinado. –exclama Sakura frustrada, nunca sabe quién es quién.
- Igual ponme la vacuna a mi primero tía. –le dice firme Sakumo.
- Sakumo. –Yuki lo mira y le sonríe levemente.
- No malinterpretes, lo hago porque quiero que esta tortura termine. –dice ladeando su rostro a un lado, ocultando su sonrojo.
Sakura se contiene por chillar enternecida, siempre se le ha hecho lo mono que es Sakumo cuando protege a su gemelo, ahora entiende que no dijo nada cuando los confundió para ser él el primero, en forma de protección a su hermano.
Yukiko y Kakashi sonríen levemente, siempre han sabido lo protector que es Sakumo con Yuki, aunque pelen siempre Sakumo protege a su hermano, así como Yuki a él, pero por el carácter es más Yuki el que necesita protección.
- Bueno Sakumo-chan, descúbrete el brazo. –Sakura le sonríe amigable.
- Lo hago pero déjeme de poner el "chan", ya no soy un niño. –le dice indignado.
- Oh, lo siento. –dice divertida y Sakumo frunce más el ceño pensando que se burla de él, igual bufo y se levanta la manga izquierda.
Sakumo ladea su rostro a lado contrario no queriendo ver la gran aguja que le meterán en el brazo. Yuki mira poniendo mueca de dolor, como si a él le estuvieran poniendo la vacuna. Cuando la aguja entro, Yuki se tapó la boca para no gritar del dolor, como si a él le hubiera dolido y Sakumo frunció el ceño, mordiéndose el labio y sus ojos se mostraron acuosos.
Kakashi alzo la vista de su libro y mostro diversión, mientras la pelinegra los mira tranquila.
- Listo. –Sakura le sonríe amigable a Sakumo. – ¿Verdad que no dolió?
- Póngasela usted y me dice. –le responde enojado, con los ojos más acuosos.
A Sakura le dio un tic nervioso, esos mocosos no respetan a nadie que no sea su madre, incluso a Raito lo respetan, pero con los demás que se jodan.
- Ahora tu Yuki-chan. –Sakura saca otra inyección y Yuki se le llenaron los ojos de lágrimas haciendo que Sakura borre su sonrisa, eso es lo más difícil de su trabajo.
- ¡Vamos Yuki! –Sakumo le toma la mano a su gemelo, dándole valor y este se descubrió su brazo izquierdo con su mano libre.
- Será rápido. –Sakura se siente enternecida por lo unidos que son esos dos.
Sakumo apretó la mano de su hermano y sus ojos se nublaron más cuando vio como meten la aguja en el brazo de su hermano que comenzó a llorar, saliendo de su boca gemiditos.
- Listo. –Sakura les intenta sonreír.
- ¡Dolió mucho! –Yuki brinca de la cama y corre hacia su mamá, a quien abrazo, escondiendo su cara en el estómago de ella y llorando con más ganas.
- ¡Ya no te queremos tía Sakura! –Sakumo le saca la lengua y también salta de la cama corriendo hacia Yukiko, también abrazándola y escondiendo su cara en el estómago de ella y Yukiko divertida les acaricia la cabeza.
Sakura queda echa piedra, ella solo los vacuno por su bien y los desgraciados le dicen eso, dejándola como la mala del cuento, y los desgraciados de sus padres no los regañan por groseros.
- Are, are… lloran por unas vacunas y cuando se caen, y raspan ni una lagrima. –comenta burlón Kakashi.
- ¡Ya veremos sino lloras cuando te pongan vacunas a ti! –le grita Sakumo con el rostro lleno de lágrimas mirando a su padre molesto y Kakashi le sonríe socarrón.
- Fueron unos niños muy obedientes, ahora vamos por su premio. –Yukiko les besa la cabeza a cada uno y ambos alzan su rostro emocionados, que estando lleno de lágrimas los hace ver más monos.
- ¡Itachi! –Raito llama a su hermano menor adentrándose en el bosque que está cerca de su casa, donde suele jugar su pequeño hermano.
Raito se ha convertido en un apuesto joven de catorce años. Su cabello lo tiene por debajo de la nuca, lacio y cortado en pequeñas capas. Se parece mucho a su padre cuando tenía su edad, lo único que lo diferencia es el color y la forma de su cabello, y el color de sus ojos. Viste una camisa de negra con un símbolo del Clan Uchiha en la espalda y un pantalón negro con una bolsa de armas atada a la pierna derecha. Sus sandalias son color azules y lleva su bandana amarrada en la frente.
El oji-verde se detiene al ver a su hermano con raspones y sucio en el suelo, fulminando con la mirada al árbol a un metro frente a él, donde hay varios kunai tirados en el suelo.
El pequeño Itachi es casi una mini copia de su difunto tío. Su lacio cabello negro lo tiene debajo de la nuca, cayéndole unos mechones más largos en las mejillas, llegándole por debajo de la barbilla. Sus facciones son infantiles y angelicales. Sus ojos son grandes y rasgados de color negros. Viste una camisa de azul con un símbolo del Clan Uchiha en la espalda y un pantalón blanco con una bolsa de armas atada en la pierna derecha. Sus sandalias son color azules.
- Itachi… oka-san te regañara porque otra vez andas con raspones y sucio. –Raito lo mira divertido, mostrándole una sonrisa cálida. – ¿otra vez entrenando con kunai? –pregunta con diversión.
- Ya que tú no me quieres enseñar, lo hago por mi cuenta. –Itachi hace un infantil puchero.
- No he tenido tiempo, he tenido muchas misiones y entrenamientos. –Raito lo mira apenado.
- Siempre dices lo mismo, lo que pasa es que no me quieres entrenar. –Itachi lo mira indignado.
- No es eso… pero prometo que mi próximo día libre…
- Te entrenare. –Itachi termina su frase. –siempre dices lo mismo. –Raito sonríe apenado.
- Ahora si lo haré, te lo prometo.
- ¿Enserio? –Itachi lo mira ilusionado.
- Enserio. –Raito lo mira enternecido y le dedica una cálida sonrisa. – ¿puedes levantarte?
- Me torcí el tobillo. –Itachi vuelve a hacer un puchero y Raito niega divertido, siempre es lo mismo.
- Vamos. Súbete a mi espalda. –Raito se pone en cuclillas, dándole la espalda e Itachi emocionado se sube en ella sin apoyar su pie lastimado.
Abraza el cuello de su hermano sin apretarlo y se le ve contento, adora que su padre y hermano lo lleven cargando en su espalda. Raito lo sostuvo firme por las piernas y se alzó, comenzando a caminar.
- Nii-san, oto-san vio que soy muy fuerte y comenzara a entrenarme pronto. –dice con arrogancia.
- ¿Eso te dijo? –pregunta divertido.
- Sí, me lo dijo esta mañana antes de irse a entrenar. –comenta de lo más feliz. –me vio lanzar varios shuriken en el árbol del patio y me felicito… dijo que ya estaba listo para ir con él a entrenar, que me hare tan fuerte como él y como tú. –presume arrogante.
- Seguro serás más fuerte que oto-san y que yo. –Raito sonríe ampliamente haciendo que sus ojos se cierren.
- Imposible, oto-san es muy fuerte. –comenta divertido y sonrojado.
- ¿Admiras mucho a oto-san, na Itachi?
- ¡Mucho! Cuando sea grande quiero ser como él… ¡o mejor aún!; ¡Como oka-san, ella intimida a oto-san y a tío Naruto!
- Oka-san es muy fuerte. –Raito ríe mostrando diversión.
- Le pediré que me enseñe a romper pisos con solo un dedo como ella lo hace y a romper esqueletos para rompérselos a Minato cuando me desespera.
- Eso no se hace Itachi, es peligroso. –le dice con reproche.
- Pero Minato es desesperante, un dobe como mi tío.
- Ya te ha dicho oka-san que no imites lo que oto-san dice, mucho menos sus acciones al golpear gente. –le advierte en forma de regaño.
- ¿Ni al golpear a dobe´s?
- Ni golpear dobe´s. –le dice divertido e Itachi suspira resignado.
- Es que se cree más fuerte que yo solo por ser mayor… pero solo es un bobo. –Itachi hace un puchero inflando los mofles y Raito se muestra más divertido.
- ¡Adelante! –Sakura que está sentada tras su escritorio alza la mirada a la puerta justo cuando esta se abrió dejando ver a Kaori y Kiba, quien tiene en brazos a su hija.
La pequeña Kimi es una hermosa niña de cinco años, su largo cabello castaño lo tiene recogido en dos coletas altas, con algunos mechones cayendo sobre su mejilla. Sus facciones son muy lindas y angelicales. Lleva puesto un lindo vestido de batita color rosa con adornos de flores blancas, y unas sandalias ninja color rojas.
- ¡Hola chicos! ¿Vienen a…?
Sakura no termino su frase ya que Kaori le hizo una seña poniendo la misma expresión de circunstancia que Kiba, haciendo que Sakura sonría nerviosa.
- ¡Hola tía Sakura! –exclama Kaori emocionada. – ¡vinimos a visitarte! –exclama enérgica.
- ¡Hola Kimi-chan! –Sakura se pone de pie sonriéndoles amigable mientras ellos se adentran.
- ¿Por qué no le cuentas a tía Sakura lo mucho que te divertiste hoy, Kimi-chan? –Kaori le sonríe nerviosa a su hija. –pobrecita, bajo engaños la trajimos a vacunar… los padres a veces somos crueles por el bien de nuestros hijos. –Kaori mira el horizonte con heroísmo.
Kimi asintió emocionada mientras su padre se sienta en la camilla sentándola a ella en sus piernas.
- A ver, cuéntame lo que hiciste hoy Kimi-chan. –Sakura se acerca a ellos, sonriéndole amigable, pero su sonrisa se tornó nerviosa cuando ve que Kiba sigue con su expresión de circunstancia, no es sorpresa para nadie como sobreprotege a su hija, la mima y verla llorar es peor para él que oler los pedos de Naruto.
- Se muy amable Sakura. –Kiba la mira suplicante haciendo que la peli-rosa se le marque más su sonrisa nerviosa.
- Hoy mis papis me llevaron al parque y me compraron todo el helado y dulces que quise tía. –explica muy feliz Kimi. –Te quise traer un helado, pero se me derritió, así que lo tuve que tirar. –Kimi la mira con tristeza haciendo que sus padres la miren con ternura.
- ¡Kyaaa…! Las niñas son tan monas, tienes que ser niña. –Sakura toca su vientre, sintiéndose ansiosa porque ya nazca su bebé. –no importa cariño, a la otra vamos juntas por ese helado. –Kimi asintió emocionada.
- Kimi-chan, mira a mami. –le dice Kiba en el oído con infinita ternura.
- ¿Por qué? –pregunta curiosa mirando a su papi.
- Tu solo hazle caso a papi y te compramos otro helado camino a casa. –Kaori sonríe nerviosa y su hija emocionada la mira, no importa la razón, si la recompensa es un helado lo hará gustosa, tal vez es un juego.
Kimi nota como su mami le sonríe apenada, a la vez que Kiba pone mueca de circunstancia y muestra dolor en la mirada al ver como Sakura acerca esa fea aguja al brazo de su bebita. Cuando Kimi siente un piquete en su brazo voltea viendo como sacan la aguja y comienza a llorar a todo pulmón y con mucho sentimiento haciendo que a Kiba se le acongoje el corazón.
Sakura la mira apenada, lo más difícil de esto es cuando los pequeños lloran así y Kaori vuelve a mirar el horizonte con heroísmo, ahora entiende porque sus padres también le mentían al llevarla a vacunar, hay cosas que solo un padre debe hacer.
- Ya princesa, solo fue un piquetito y fue por tu bien. –Kiba la abraza y le palmea la espalda.
- ¡Dolió mucho! –dice entre llanto, abrazando con fuerza el cuello de su papi.
- Lo se princesa, pero veras como con esto ya no te enfermas… e iremos por tu helado.
Kimi gimoteo asintiendo, por el helado todo vale la pena, pero no dejo de abrazar a su papi.
- ¡Kyaa…! ¿Cómo sería Sasuke-kun con una niña como hija? –Sakura vuelve a llevar su mano a su vientre, quiere una niña y no dejara de embarazarse hasta tenerla.
Sasuke está acostado de lado sobre el pasillo que conecta la casa del patio trasero, tiene su codo apoyado en el suelo y mejilla apoyada en la mano, se le ve aburrido al mirar hacia el patio, hoy no tuvo misiones, su entrenamiento termino y solo espera la hora en que Sakura salga del hospital para ir por ella.
- ¡Oto-san, oto-san! –Itachi llega corriendo a él y se arrodilla atrás de él. – ¿ya es hora de ir por oka-asan? –pregunta impaciente, comenzándolo a agitar.
- No. –Sasuke suspira con pesar, aún faltan horas y él ya desea acariciarle la barriga, no lo ha hecho desde la mañana.
- ¿Falta mucho? –Itachi también se muestra decepcionado, ya quería ir por su mami, la extraña, lleva casi todo el día sin verla.
- Si. –Sasuke vuelve a suspirar con profundo pesar.
- ¿Y me llevaras contigo a recogerla? –pregunta esperanzado.
- Ya te había dicho que sí. –Sasuke lo mira de reojo notando que está lleno de banditas y tiene un vendaje en el pie. – ¿Qué estabas haciendo?
- Entrenando. –Itachi se rasca la nuca, sonriéndole apenado. –nii-san me ayudo con mis raspones y me puso una crema para que no me duela el tobillo… es muy buena. –dice emocionado a la vez que se pone de pie y comienza a saltar. –mira, ya no duele… dijo que oka-san se la dio para sus lesiones en misiones y entrenamientos… le pediré una para mí, es muy buena pomada, además nii-san me dijo que me duchara para que oka-san no me viera y me regañe por estar sucio… y me dijo que cuando descanse me entrenara y dijo que seré más fuerte que tú y que él, y yo le dije que quiero ser tan fuerte como oka-san y romper montañas. –Itachi comienza a repartir golpes en el aire. –y le dije que quiero romperle el esqueleto al tarado de Minato, pero dijo que no era correcto… ¿no lo es oto-san? –Itachi lo mira curioso.
- No, solo dale una paliza cuando te desespere. –le responde indiferente, pero presto atención a todo lo que su hijo le dijo. –no lo mates o luego tu madre nos castigara a ambos. –Itachi asintió obediente.
- Pienso que los dobe no deberían existir en este mundo. –comenta pensativo.
- Pienso lo mismo Itachi. –Sasuke suspira con pesadez.
- Oto-san. –Itachi se vuelve a poner de rodillas. –quiero cenar barbacoa… ¿podemos cenarla hoy? Así oka-san no cocinara. –Itachi sonríe de oreja a oreja. –está cansada, mi hermanita pesa mucho, dejemos que descanse.
- Si. –Sasuke sonríe levemente y le revuelve el cabello, haciéndolo sonrojar. –hermana ¿ah?
- ¡Oka-san dijo que será niña! –exclama emocionado. –yo quiero que se parezca a oka-san… será muy linda, ¿verdad?
Sasuke le revolvió más el cabello, haciéndolo entrecerrar los ojos y que se sonroje más, cuando recibe mimos de sus padres y hermano no puede evitar sonrojarse.
- ¿Una pequeña mini-Sakura? –Sasuke se la imagino. –sino es una mini-Sakura le seguiré intentando hasta que la tengamos. –piensa decidido, el imaginarse a una pequeña idéntica a su esposa lo hizo desear mucho tener una niña.
Cuando Sakura salió del hospital se le hizo raro que Sasuke no estuviera esperándola, siempre va por ella y llega desde antes. Preocupada ella tomo el camino a casa, y cuando aviso su llegada nadie le respondió, más preocupada los empezó a buscar por toda la casa hasta llegar al patio.
No pudo evitar mostrarse enternecida al ver a Sasuke acostado boca arriba en el suelo completamente dormido, con Itachi también dormida acostado boca abajo encima de su padre y a Raito acostado de lado y dormido alado de ellos.
- Al parecer el clima los relajo tanto que los durmió. –sin poder evitarlo, niega divertida.
Recostada en la cama y apoyando su espalda en la cabecera esta Sakura leyendo un pergamino. Solo lleva puesta una playera de Sasuke que la tiene alzada dejando ver su gran vientre y las bragas. Sasuke solo llevando puesto un bóxer, esta acostado de lado hacia ella, acariciándole el vientre, ya la peli-rosa se acostumbró a que se lo esté toqueteando cada que se embaraza.
- Ya faltan pocos días para que nazca… deberías dejar de ir a trabajar. –le dice serio Sasuke.
- Ni hago nada, solo he estado poniendo vacunas… ni chakra he usado. –comenta despreocupada. –por cierto hoy llevaron a los gemelos… tan desgraciados como su padre. –comenta con rencor.
- ¿Qué esperabas? Son sus hijos… sería un milagro que no salieran como ese idiota, pero los milagros no existen y pronto habrán tres iguales en la aldea. –comenta con desagrado.
- Pues ya hay tres rostros misteriosos. –Sakura sonríe con diversión. –hace tanto que no veo el rostro de los gemelos… de hecho la última vez que los vi fue cuando tenían tres años, ya ni recuerdo como es, sin contar que con los años cambia. Con los tres usando mascara, el rostro se vuelve misterioso. Solo Yukiko los conoce. –comenta divertida y a Sasuke le resbala una gota de sudor en la nuca, pero se relaja cuando siente como ella le comienza a acariciar el cabello. –hay que dormir, ya es tarde. –Sakura se inclina y le da un beso de pico, pero Sasuke no la deja alejarse, con una mano le empujo la nuca hacia él y profundizo el beso, saben que no pueden llegar a más en estos días, pero por lo menos él tendrá sus besos.
En uno de los campos de entrenamiento están Sasuke, Naruto y Kakashi con sus hijos un poco más alejados viéndolos, según los llevaban a entrenar, pero como tomo la coincidencia que los tres agarraron mismo campo de entrenamiento empezó la típica pelea de Naruto y Sasuke, y Kakashi se puso a leer su libro.
Ahora los cuatro niños están viendo aburridos a sus padres, ninguno lo pela o se digna a entrenarlos como habían dicho.
- Todo es tu culpa dobe. –Itachi mira con desagrado a Minato.
Minato es un hermoso niño de pelo azul, se parece mucho a su padre cuando tenía su edad solo que sin las marcas en las mejillas y el tono de piel más claro. Lleva puesto un bermuda anaranjado y una playera amarilla con un espiral enfrente. Sandalias ninja azules y una bandana en la frente.
- ¡¿Por qué mi culpa?! –exclama indignado, fulminando con la mirada al pelinegro.
- ¡Por venir con tu padre al mismo campo de entrenamiento al que veníamos oto-san y yo! –responde molesto, fulminándolo con la mirada también.
Yuki y Sakumo se miran de reojo, el primero mostrándose resignado y el segundo fastidiado.
- ¡Para ese caso es tu culpa por escoger el mismo campo de entrenamiento que nosotros! ¡Además mi papi y yo podemos usar el campo de entrenamiento que queramos porque mi papi es el Hokage!
- ¡No es verdad, quien primero llega se lo queda!
Yuki y Sakumo les resbala una gota de sudor en la nuca, así empezó la pelea de Sasuke y Naruto.
- ¡En ese caso primero llegamos nosotros dattebayo!
- ¡No es verdad, nosotros llegamos primero!
- ¡A qué no, el dedo gordo de mi papi piso primero el campo de entrenamiento!
- ¡Siendo así; primero atravesó el campo uno de los pelos de oto-san!
- ¿Qué no fue la mano de oto-san sosteniendo su libro el que atravesó primero el campo? –pregunta Yuki mirando a su gemelo.
- ¡De hecho!
- ¡¿Ustedes también?! –Minato e Itachi fulminan con la mirada a los gemelos.
- ¡Me vale mierda teme! –ante el grito enfurecido de Naruto los niños regresan su atención a sus padres viendo que ya hay un clon alado de Naruto ayudándolo a hacer un rasengan. – ¡te digo que soy el Hokage y puedo usar el campo de entrenamiento que quiera, así que lárgate!
- ¡Conmigo no te aprovecharas del poder dobe estúpido, mis pelos atravesaron primero el campo de entrenamiento así que es mío! –grita enfurecido Sasuke formando un chidori.
- Mi postre a que tío Sasuke gana. –Sakumo mira a su hermano.
- ¡Va, el mío a que tío Naruto lo hace! –Yuki choca su mano con la de su gemelo.
Itachi mira emocionado a su padre, ansiando que mate al Hokage para que su papi sea el Hokage y mofarse de Minato. El peli-azul se ve ansioso porque su papi mate a su sádico tío para mofarse de Itachi.
- ¿Por qué no me dijeron que hoy es el día de traer a tu hijo al campo de entrenamiento? –comenta indignado Suigetsu entrando a escena con su hijo encima de sus hombros justo cuando Sasuke y Naruto están por impactar sus ataques, deteniéndose a solo unos milímetros mirando de reojo a Suigetsu.
El hijo de Suigetsu es como una mini copia suya en todo el sentido de la palabra, ni como negar que es su hijo. Es su orgullo, hasta el carácter lo tienen igual. El pequeño viste un overol blanco y una playerita morada.
- ¡El campo de entrenamiento lo gane yo! –gritan Naruto y Sasuke mirando enfurecidos a Suigetsu.
- ¿Ah? –Suigetsu los mira como los locos que son justo cuando atrás de él aparece Kakashi y le quita a su hijo tomándolo del overol como si fuera un gato que toma del pellejo, y rápidamente se alejó dejando al chamaco junto los demás niños, estando así en zona segura.
Suigetsu pone expresión de circunstancia al ver que ambos se acercan a él enfurecidos, tétrico y con poderosa técnica en manos. Ahora no hizo nada, no sabe porque lo quieren matar.
- ¡Oto-chan! –exclama acongojado el pequeño peliblanco.
- ¡Kya…! –Suigetsu grita como nenita y sale corriendo con esos dos locos siguiéndolo, queriéndolo matar solo por estar en el lugar y hora equivocada.
Mangetsu mira preocupado por donde se fue huyendo su padre, los demás pequeños curiosos y Kakashi sigue con la mirada en su novela.
- Bueno chicos, pónganse a jugar, no habrá entrenamiento hoy. –comenta despreocupado Kakashi.
- Pero ya que se fueron tío Sasuke y tío Naruto puedes entrenarnos a nosotros, el campo es nuestro. –le dice Yuki triunfante y Sakumo sonríe triunfante hacia los otros dos que los fulminan con la mirada.
- Voy en el mejor capítulo de la novela, mejor después. –responde Kakashi con simpleza.
- ¡Siempre la lees, ya te la sabes de memoria! –le grita Sakumo indignado.
- Eso no quita que me emocione cada que la leo. –responde con heroísmo y sus hijos lo fulminan con la mirada. –pórtense bien o les diré a sus madres. –sin más desaparece en una nube de humo reapareciendo en la rama de un árbol sentado y leyendo su novela con sus dos hijos queriéndolo matar con la mirada.
- ¡En sus caras! –Minato y Mangetsu los apuntan y les sonríen burlones, el segundo no sabe que pedo, pero adora joder a los demás.
Sakumo y Yuki los fulminan con la mirada e Itachi sonríe burlón.
En uno de los bosques que está en la aldea esta Sakura con Raito, la peli-rosa tenía que ir a buscar algunas yerbas medicinales ahí, y cuando iba camino al lugar se topó con su hijo que se ofreció a ayudarla.
- Oka-san si oto-san se entera de lo que andas haciendo se va a enojar. –comenta Raito mirándola preocupado mientras arranca las hierbas que le dijo.
- Tu padre es un exagerado, me trata como una invalida, si por él fuera me dejaba en cama con él acariciándome la barriga. –le dice indignado.
- Oka-san es que ya estás en los últimos días y tú haciendo esto… también me preocupas. –le dice acongojado al verla inclinarse para arrancar una hierba. – ¡te digo que yo lo hago, tu solo siéntate y dime cuales! –le dice alterado, corriendo hacia ella para ayudarla a enderezarse.
- Eres tan exagerado como tu padre, amor. –Sakura le besa la barbilla cuando se enderezo, al ser ahora más baja que su hijo ahí es donde alcanza y Raito se sonrojo. –puedo hacerlo, sino pudiera no lo haría. –Sakura le guiña un ojo y Raito suspira con pesadez, es tan cabezona. –además necesito estas hierbas, le había dado largas y son para hacer te para tu hermanita, de bebés les dan muchos cólicos y quiero tener todo listo para cuando nazca, con hierbas para toda clase de enfermedades que les dan a los bebés. –comenta acariciándose la barriga y Raito suspira resignado.
- Oka-san por favor, ve y siéntate, yo cortare las hierbas que me pidas. –le dice suplicante y Sakura suspira con pesadez.
- Los hombres son tan sobreprotectores. –Sakura roda los ojos. –está bien cariño, mira, ve a la orilla del lago y corta esas hierbas verde claro que parece tienen espinas en los costados. –le dice resignada, si su hijo sigue no dejándola hacer las cosas demoraran mucho, mejor hacerlo a su modo para ya terminar.
- Hai… ahora siéntate. –Raito la ayuda a sentarse bajo la sombra de un árbol.
Aliviado porque al fin haga caso le sonríe levemente y va por esas mentadas hierbas.
- Qué bueno que me la tope de regreso de mi entrenamiento o sino habría venido sola y ahorita anduviera haciendo esfuerzos que no debe hacer. –Raito suspira con pesadez.
Sakura mira a su hijo alejarse algunos metros y llegar a lago donde se puso en cuclillas para cortar las hierbas que le pidió.
Aburrida mira a todos lados en busca de algo con que entretenerse, de haber sabido que su hijo no la iba a dejar hacer nada hubiera traído algunos pergaminos para leer o algo así. En eso, cerca de un acantilado vio una flor sobresalir, esa la ocupa para hacer un medicamento para ella para después del parto. Con dificultad se puso de pie y camino hacia donde está la flor, solo son dos, las tomara y regresara para que su hijo no haga drama.
- Enserio que oka-san es una cabezona… lo mismo cuando estaba embarazada de Itachi, sino fuera porque oto-san y yo la descubríamos a tiempo ella haría muchas cosas riesgosas… no entiendo como sobrellevo todo cuando me esperaba a mi siendo que oto-san no estaba… estoy seguro que oto-san se ha de estar torturando pensando que ella hacia esas loqueras embarazada de mí y él no estaba ahí para detenerla y cuidarla. Es bueno que ahora estemos ambos para cuidarla. –Raito suspira con pesadez, pero alza la mirada al cielo notando como comienza a nublarse. –hay que terminar rápido con esto o nos agarrara la lluvia. –termina de cortar varias hierbas esperando ser suficientes, se endereza y voltea hacia donde está su madre, no viéndola.
Asustado pasa su mirada por todos lados buscándola y casi se infarta al verla en la orilla del acantilado, inclinada. Se contuvo para no gritarle y sobresaltarla, eso la podría hacer caer, ella es ninja, y lo que sea, pero embarazada pierde agilidad por la gran pansa, además que sabe que si hace ciertas cosas puede dañar al bebé.
Así que camino rápido hacia donde esta ella para tomarla en brazos y alejarla de ahí, la vio enderezarse con dificultad, pero como está muy en la orilla una roca se desprendió haciéndola resbalar y Raito se muestra aterrado.
Sakura se asustó y cerró los ojos sintiéndose caer, lo único que hizo fue abrazar su vientre. Entonces sintió que un brazo la rodea de la cintura, haciéndola abrir los ojos, viendo a su hijo que usa su mano libre y sus pies para sostenerse del risco, pero por el peso y la velocidad hace que sus pies y mano se entierre en la roca, haciéndole sangrar la mano, aun así uso chakra para afirmar el agarre hasta que al fin consiguió detener la caída, quedando así él afianzado a las rocas.
- ¡Sostente fuerte oka-san! –ordena serio y Sakura aliviada lo abrazo del cuello. – ¡¿en qué cojones estabas pensando?! –le grita enfurecido y Sakura se sobresaltó, es la primera vez que su hijo le grita y le habla así. – ¡te pusiste en peligro, sabes que no es lo mismo cuando estas embarazada, pierdes agilidad y por proteger al bebé no puedes hacer muchas cosas! –Raito está muy enojado, así se marca más el parecido con su padre.
- Yo… —los ojos de Sakura se llenan de lágrimas y a Raito se le paso el enojo al verla así, ahora se siente como mierda por hacer llorar a su madre, pero es que se preocupó tanto, ya se le hacía que caía, en esos segundos que llego a ella sintió que la perdería junto con su hermanito. –lo sien…
Sakura se corta haciendo una mueca de dolor y Raito la mira asustado.
- ¿Qué pasa? ¿Te golpeaste? ¿Te lastimaste? –pregunta alterado, pero baja la mirada al sentir algo mojarlo, asustado al pensar que es sangre, pero no es rojo lo que lo está mojando, es como agua. – ¿oka-san? –Raito la mira sin entender.
- Rompí fuente, Rai-chan. –le dice acongojada, viéndose asustada, asustando más a su hijo. –el susto me hizo romper fuente. –acongojada empieza a derramar lágrimas.
Raito sabe lo que eso significa, lo que lo asusta más. Mira hacia arriba notando que están a mediación del acantilado, solo siendo sostenidos por el agarre que él tiene al usar sus manos y pies que están bien afianzados en las rocas. Es difícil subir con una sola mano y más con el peso extra, sin contar que el camino está muy rocoso y frágil como para usar chakra para caminar, podría desprenderse una roca y hacerlos caer, si estuviera solo no sería problema pero con su madre en brazos en el estado en el que está.
- ¡Lo siento, fui muy descuidad, parezco yo la niña! –grita comenzando a llorar muy asustada, y abrazando más fuerte a su hijo.
Raito afirmo más el agarre, está igual de asustado, no hay nadie ahí, están muy alejados del pueblo y nadie viene ahí, no habrá nadie que los ayude. Pero necesita hacerla sentir segura, ahí está él para protegerla, no importa lo que tenga que hacer tendrá a salvo a su madre y a su hermano.
Diviso una cueva un poco más abajo, está más cerca que la cima del risco, llegar ahí hay menos probabilidad de resbalar porque alguna roca se desprenda.
- No te sueltes oka-san. –le dice serio.
Sakura asintió, y afirmo bien el agarre que tiene con su hijo. Sintiendo como él la carga estilo princesa, no quiso mirar, sabe que se soltó con la mano que se sostenía de una roca para cargarla así, confía en él, sabe que lo que sea que hará no pondrá en peligro a ninguno.
Al soltarse Raito consiguió hacer que sus pies queden pegados en el risco usando chakra, miro hacia donde está la cueva y corrió, siente el suelo debajo de él flojo, pero controlo bien su chakra para no caer. Ante cada paso que da se van desprendiendo rocas atrás de él, un poco más y llega, lo hará antes de que algo los haga caer a ambos, cuando lo consiguió salto hacia adentro de la cueva con su madre en brazos.
- ¿Estas bien, oka-san? –Raito la baja con suavidad y cuidado al suelo, para sentarla.
Sakura asintió y apoyo sus manos en el suelo, gimió de dolor al sentir una fuerte contracción.
- Necesitamos ayuda, el bebé va a nacer. –le dice serio Raito, viéndose acongojado.
- No me dejes sola Rai-chan.
Raito sintió que se le oprime el pecho, jamás vio a su madre así, tan suplicante y vulnerable, para él siempre su madre se vio como una mujer fuerte, algo caprichosa y cabezona, pero muy fuerte y bondadosa.
- No lo haré oka-san, me quedare contigo… solo que mandare a algunos clones para que busquen a oto-san y me ayude a sacarte de aquí para poder llevarte al hospital.
Sakura asintió sin que sus ojos dejen de derramar lágrimas, tiene mucho miedo y dolor.
- Un estorbo menos. –Sasuke sacude sus manos entre las suyas dejando a un chamuscado Suigetsu en el suelo.
- Ahora solo quedamos tú y yo teme. –Naruto también se sacude las manos y al instante se pone en posición de pelea a la par que Sasuke.
Ambos están listos para empezar una pelea, esperando mandar al hospital medio muerto al otro. Entonces el pelinegro se enderezo, sintió una extraña corazonada y Sakura le vino a la cabeza.
- Quédate con el campo de entrenamiento. –Sasuke da media vuelta dispuesto a regresar por su hijo e ir con Sakura, tiene la necesidad de verla y saber que está bien, no le gusto esa sensación.
- ¿Qué pasa teme? ¿Miedo? –el rubio sonríe de forma zorruna, pero alza el rostro al cielo cuando siente gotas de agua caerle, viendo como comenzó a llover y lo muy nublado que está el cielo. – ¡mierda, deje a Mina-chan en el campo de entrenamiento! –exclama preocupado, se ve que lloverá fuerte, tiene que recoger a su hijo antes de que la tormenta los alcance y empape a su retoño haciendo que se pueda resfriar.
- ¡Lleven a Mangetsu a casa, por favor! –grita moribundo Suigetsu.
- ¡Hai! –responde Naruto alzando una mano y sin voltear a verlo, yendo por el mismo camino de Sasuke, el cual se ve muy apurado.
- Y llévenme a mí a un hospital. –Suigetsu estira su mano hacia donde se van sonando acongojado, pero sin más cae noqueado.
Kakashi alza la vista de su novela al ver que empieza a llover haciéndolo suspirar con pesadez, ya había notado lo nublado del cielo pero esperaba que aquellos llegaran antes de que empezara a llover por sus hijos.
- ¡Genial, está lloviendo! –exclama Mangetsu con emoción, saltando, adora bañarse en la lluvia.
- ¡Se hará lodo y podremos tener una guerra de bolas de lodo! –grita emocionado Minato.
Yuki y Sakumo se miran entre si emocionados, Itachi sonríe de forma traviesa.
- Nada de peleas de lodo.
Kakashi aparece atrás de los gemelos asustándolos en el proceso al igual que a los demás.
- Al menos que quieran recibir nalgadas por sus madres. –una sonrisa burlona adorna su rostro al ver a los cinco estremecerse, y es que sus mamis enojadas dan miedo.
Cayó un relámpago cerca seguido de un fuerte trueno que asusto a los cinco.
- ¿Miedo? –Kakashi los mira burlón mientras se pone en cuclillas.
- ¡No! –exclaman enojados los cinco, aunque con las mejillas muy sonrojadas.
- Itachi.
Al oír a su padre Itachi corrió hacia donde esta él y lo tomo de la mano.
- Vamos con oka-san, oto-san, la extraño. –dice jaloneándolo.
- ¡Vamos Mina-chan, Mangetsu,-chan los llevare a casa! –les grita Naruto al llegar corriendo donde están ellos.
- ¡Si, vámonos! –gritan ambos corriendo hacia el rubio.
- ¿Nos vamos? –Kakashi mira a sus hijos. – ¿o quieren esa pelea de lodo? –pregunta burlón.
- ¡No molestes y vamos con oka-san! –le grita Sakumo tomando de la mano a su hermano.
- Hai. –divertido Kakashi comienza a caminar con sus hijos siguiéndole los pasos, muy pegados a él. –ahora recuerdo que no solo le temen a las inyecciones sino también a los truenos… y al parecer todos los mocosos les temen. –divertido ve como Itachi se le pega mucho a Sasuke al igual que Mangetsu y Minato a Naruto. – ¿Miedo? –Kakashi mira de reojo a sus hijos que casi le abrazan las piernas.
- ¡No! –le gritan ambos molestos, divirtiéndolo más.
- ¡Oto-san!
Los ocho se detienen y alzan la mirada viendo a Raito saltar desde un árbol, cayendo de pie frente a Sasuke.
- ¡Ven conmigo! –ordena exaltado.
Sasuke, Naruto y Sasuke fruncen el ceño, notaron que es un clon, además el ver al tranquilo Raito así de asustado o preocupado no es nada bueno.
- ¡Nii-san! –Itachi se suelta de su padre y se lanza a Raito.
- ¡Espera Itachi! –Sasuke no consigue detenerlo, Itachi termino de lanzarse a Raito que desapareció en una nube de humo haciendo caer a Itachi de lleno al suelo.
Minato soltó la carcajada apuntándolo al igual que Mangetsu. Los gemelos miran curiosos a su padre, Raito no le haría algo así a Itachi. E Itachi alza su rostro manchado de lodo y lágrimas, su hermano fue cruel.
- Es tu culpa por lanzarte así, era solo un clon. –Sasuke ya está en cuclillas alado de su hijo que se limpió las lágrimas con brusquedad usando su brazo derecho. –Naruto. –Sasuke mira al rubio que asintió e hizo aparecer cinco clones.
- Mi casa queda más cerca, llévalos ahí. –ordena Kakashi y el rubio asintió a la vez que cada clon tomo en brazos a cada uno de los niños.
- En un rato iré por ti. –Sasuke se endereza mirando a su hijo que asintió y sin más los clones del rubio se fueron llevándose a los niños.
- Ahí viene otro. –Naruto mira atrás de él viendo acercarse otro clon de Raito.
- ¡Oka-san rompió fuente y no puedo llevarla al hospital, vamos! –grita el clon comenzando a correr.
Sasuke ensancho los ojos, su hijo se ve muy asustado, lo que lo preocupo más, sin pensarlo lo siguió siendo seguido por un preocupado rubio, ver como esta Raito lo hace pensar lo peor y Kakashi mostrándose serio los siguió también, algo le dice que necesitan mucha ayuda.
Fuera de la cueva se oye como la lluvia se intensifico haciendo más frío y húmedo el lugar. Raito se quitó la playera y se la coloco encima a su madre para que la caliente un poco.
- Te vas a enfermar. –Sakura le sonríe levemente, se ve forzada la sonrisa, mostrando dolor en sus ojos e intenta quitarse la playera de encima para regresársela, pero Raito no la deja.
- Ya vendrán a ayudarnos oka-san, así que no te preocupes por pequeñeces. –le dice Raito en forma de consuelo, estando alado de su madre, apretándole la mano en son de apoyo, soportando el dolor de que su madre le apriete con fuerza la mano.
Un potente rayo cae cerca de la cueva, sobresaltándolos a ambos. Raito abrazo de forma protectora a su madre al sentir un temblor en todo el lugar, oyendo como rocas caen, está muy asustado, por ella, por su hermano, hará lo que sea para protegerlos, mantenerlos a salvo.
Entonces la oscuridad se formó en la cueva, solo viéndose los ojos de ambos brillar. Raito se separó de su madre y voltea hacia atrás con el sharingan en sus ojos, notando como rocas cayeron obstruyendo la entrada, lo que lo preocupo más.
- Todo está bien, bebé, veras que todo va a salir bien. –Sakura le acaricia el rostro a Raito que la voltea a ver con tristeza, él debería estarla aliviando en este momento, es ella la que está sufriendo.
- Lo sé, yo estoy contigo. –Raito pega su frente a la de su madre, sin poder evitar retener las lágrimas, esta tan asustado, jamás se sintió tan impotente, no sabe qué hacer, no sabe que decir, no sabe cómo ayudarla para que le duela menos.
- Siento haberte metido en esto. –Sakura también llora de dolor, de culpa, de tristeza por meter a su hijo en una situación así, por lo que le limpia las lágrimas con los dedos, acunándole las mejillas.
Raito niega, cerrando los ojos, disfrutando las caricias de su madre, siempre ha sido tan cálida, tan amorosa, tan protectora.
- Agradezco estar contigo. –le dice serio, si él no hubiera estado ahí no quiere imaginar lo que le hubiera pasado estando ella sola.
Sakura le sonríe con tristeza, pero cerro los ojos y gimió de dolor, las contracciones están siendo muy fuertes y son demasiado constantes, no deberían ser así, eso le da más miedo.
- ¡Mierda!
Ambos miran hacia donde está la entrada al oír el grito enfurecido de Sasuke.
- ¡Espera Sasuke! –grita Kakashi deteniéndolo, está por impactar un chidori en las rocas y Sasuke lo voltea a ver enfurecido, con el sharingan en los ojos.
- ¡Sakura está ahí y está a punto de dar a luz! –le grita más enfurecido, tiene que apurarse, cuando llegaron el clon de Raito desapareció y vieron como las rocas obstruyen la entrada, está preocupado, temeroso de que algo les haya pasado a los tres.
- ¡Solo piénsalo teme, si impactas el chidori podrías crear un derrumbe peor y lastimarlo! –le grita Naruto para hacerlo entrar en razón, los tres están empapados y preocupados.
Sasuke frunció el ceño, Naruto tiene razón, así que desaparece el chidori, viéndose más frustrado, necesita sacarlos de ahí cuanto antes, y espera que no se hayan lastimado con el derrumbe, que estén bien.
- ¡Papá!
- ¡Raito! –Sasuke se acerca a las rocas. – ¡¿están bien?!
- ¡Dentro de lo que cabe sí! ¡Intenta quitar las rocas, oka-san dice que está teniendo contracciones muy seguidas!
Sasuke sin responder se puso a quitar las rocas, de forma brusca y acelerada, no importándole hacerse cortes en las manos. Naruto se puso a ayudarlo al igual que Kakashi, no queda de otra que hacerlo de forma manual o si usan alguna técnica podrían crear un derrumbe. Son demasiadas, tardaran pero están haciendo lo posible porque sea rápido.
Llevan un rato ahí, oyendo los gritos de Naruto de que todo saldrá bien, que no se preocupen, oyendo como remueven las rocas, oyendo la lluvia y los truenos.
Sakura hace lo posible por no gritar de dolor, incluso ya comenzó a pujar, son muy constantes y más dolorosas las contracciones, siente algo resbalarle por las piernas, sabe lo que es, eso la asusta más.
Raito está a su lado, dejando que ella le apriete la mano, no le importa que le rompa los huesos sino es que no lo hizo ya, siente que en comparación al dolor que siente ella eso es mínimo. Con su mano libre le limpia el sudor y le hace el cabello hacia atrás.
Sakura lleva una de sus manos a su sexo, bajo el vestido y sus ojos muestran terror, intenta tranquilizarse y como pudo se rompió las bragas.
- Cariño, sé que esto probablemente te va a crear un trauma pero necesito tu ayuda. –Sakura lo mira acongojada.
- Hare lo que sea para ayudarte oka-san. –le dice serio.
- Necesito que recibas a tu hermanito, ya está por nacer, siento la cabecita.
Raito ensancha los ojos mostrándose más asustado, pero asintió decidido, con el sharingan puede ver perfectamente a través de la oscuridad.
- Dime que hago. –le dice serio.
- Solo ponte entre mis piernas y recíbelo, yo pujare. –Sakura lo mira acongojada, su bebito se traumara por su culpa, y es que ¿qué hijo quiere ver esa parte de su madre? Y ahora dando a luz es algo muy traumante.
Raito paso saliva con dificultad, ¡joder!, jamás ha visto esa parte en una mujer y se la tendrá que ver a su madre, espera no tener que verse obligado a hacerlo.
- Puedes no mirar, solo recíbelo. –sabe que es imposible, pero bueno, al menos lo intentaran.
Raito asintió, se colocó de rodillas en medio de las piernas de su madre que tiene las piernas abiertas y flexionadas.
Aunque no quería tuvo que mirar, y si, sabe que quedara traumado de por vida, pero no intento pensar en eso, solo piensa en que su madre necesita de él, su hermano necesita de él.
Sakura comenzó a pujar entre gritos de dolor, lagrimas saliendo de sus ojos que cierra con fuerza. Y Raito coloco sus manos donde ve algo salir, teniendo también sus parpados bien apretados, se siente de tantas formas diferentes a la vez que no sabe cómo explicarlo.
Sasuke está desesperado, oye a Sakura gritar y pujar, necesita sacarla de ahí, necesita ayudarla, necesita tenerla segura en sus brazos.
- ¡Todo va a estar bien teme, ya lo veras! –exclama Naruto escuchándose muy asustado, también oír a su amiga gritar así lo acongoja, él siempre la ha protegido, o ha hecho de todo para hacerlo, oírla sufrir así no solo le preocupa, le acongoja el corazón.
Kakashi no ha hablado, esta serio, muy preocupado, al igual que los otros dos desea conseguir ya que esas jodidas rocas dejen de obstruir la entrada, saber que ella está bien.
Se oye un grito desgarrador, tensándolos a los tres, justo cuando quitan algunas rocas por fin consiguiendo una abertura justo cuando oyen el potente llanto de un bebé. Sasuke se asoma, con su sharingan los ve, ahí está ella, sentada, sudada, cansada, pálida, pero sonriendo levemente hacia Raito que sostiene en manos a un bebé lleno de sangre y cosas viscosas. Los tres están bien, eso es lo que importa.
- Es una niña. –Raito deja de mirar choqueado a su hermanita en brazos, fue tan sorprendente ser el primero en sostenerla, aun bajo toda esa sangre, esas cosas viscosas su hermanita esta preciosa, mira a su madre dedicándole una pequeña sonrisa y ella le dedica una más amplia.
- ¿Qué pasa teme? ¡Déjame ver!
Al oír el grito de Naruto ambos voltean viendo la cara de Sasuke que esta con los ojos muy abiertos ante lo que Raito dijo.
- ¡Es niña Sasuke! –le grita emocionada.
- ¡¿Escucho sensei?, es una niña! ¡Al fin veré una pequeña Sakura-chan corriendo por la aldea!
Ante el grito emocionado de Naruto Sakura rio divertida, aún recuerda lo emocionado que estaba el rubio porque Raito fuera niña cuando apenas estaba embarazada de él.
- ¡Deja de estar ahí con el culo parado teme, quitemos estas rocas que estoy ansioso por ver a la pequeña Sakura-chan!
Raito ríe divertido, ya no viendo a su padre, seguro Naruto lo empujo, y agradece que no haya empezado una pelea por eso, seguramente esta tan ansioso como Naruto por ver a la pequeña.
- Cúbrela con esto Rai-chan, no se vaya a enfermar. –Sakura le da la camisa de Raito, con la cual él cubrió a su madre intentándole dar más calor.
Raito no sabe qué hacer, teme que su hermanita se le caiga, es tan pequeña y no deja de llorar que teme que este mal.
- Está bien, solo cúbrela. –le dice divertida, ansia ver a su pequeña limpia, saber cómo es, cargarla.
Raito asintió y como pudo hizo lo que su madre le dijo, no se le vaya a enfermar, es tan pequeña, tan delicada, se le hace una más delicada de lo que era Itachi cuando nació.
- ¿Y cómo estas por ayudar a traer al mundo a tu hermanita? ¿Asustado? ¿Traumado? –pregunta divertida.
- Feliz, ya está ella con nosotros. –Raito le sonríe ampliamente a su madre y ella le sonríe en respuesta, enternecida por lo que dijo su hijo.
Después de que llevaran a Sakura y a la niña con Tsunade para que las revisara, las limpiara y asegurara que ambas están bien, las dos fueron llevadas a casa. Y después de que se fueron la pandilla de locos que querían conocer a la nueva Uchiha al fin la familia Uchiha se queda sola en casa.
En este momento Sakura esta acostada de lado vistiendo solo una discreta bata para dormir con el cabello suelto. Raito está acostado igual frente a ella solo que esta de lado contrario, en medio de ambos esta la bebé dormida, e Itachi esta acostado boca abajo, apoyando un codo en la cama donde apoya su barbilla en la mano mientras juguetea con uno de los pies de la bebé.
Raito con su mano vendada juguetea con los mechones rosas de su hermanita que no puede dejar de ver, es la cosa más hermosa que ha visto. Aunque es muy pequeña está seguro que se parece mucho a su madre, verla ahí, dormidita, toda rosadita, con ese mameluco blanco, tan pequeña y frágil lo enternece demasiado.
- Serás la consentida de la casa. –Raito sonríe ampliamente haciendo que sus ojos se cierren, no es el único maravillado con la niña, Itachi y su madre lo están también y no se digan de su padre cuando la vio.
- ¿Cuándo abrirá sus ojos? Quiero verla mami. –Itachi mira a su madre emocionado.
- Tal vez en unos días, no se sabe. Tú los abriste a la semana. –Sakura le sonríe a su hijo mientras le acaricia la mejilla haciéndolo sonrojar.
- ¡Ojala sean como los tuyos! –exclama más emocionado.
- ¿Por qué como los míos? –pregunta divertida.
- ¡Porque son muy bonitos y ella es muy bonita! –dice enérgico y Sakura sonrojada se enterneció, y Raito mas de acuerdo con su hermano no pudo estar.
- Siguen aquí.
Los tres miran hacia la entrada viendo a un fastidiado Sasuke solo vistiendo un pantalón de pijama, su cabello esta mojado y tiene una toalla esta encima de sus hombros.
- Déjales, están emocionados con la bebé. –comenta divertida Sakura.
- Es que es muy bonita oto-san, solo mírala, parece una muñequita. –Raito le sonríe divertido a su padre que suspira con pesadez.
- ¡Si! –exclama feliz Itachi.
- Dejen de gritar o la despertaran. –les dice con firmeza Sasuke e Itachi se rasca la nuca apenado.
- ¿Cómo la llamaras, oka-chan? –Itachi mira curioso a su madre que se soba la barbilla pensativa.
- Me gusta el nombre de Mikoto. –Sakura sonríe ampliamente y Sasuke la mira sorprendido, no se lo esperaba.
- ¡Como mi abuelita! –exclama feliz y complacido Itachi.
- Mikoto-chan, le queda. –Raito se inclina y le besa la frente a su hermana.
Sasuke mueve sus labios, diciéndole gracias sin emitir la palabra. Sakura al leer sus labios amplía su cálida sonrisa.
- A dormir mocosos, si siguen aquí despertaran a Mikoto y su madre necesita descansar. –ordena Sasuke, se sintió tan extraño llamar a su hija Mikoto, el nombre de su madre, a la vez lo sintió tan perfecto para ella.
Sakura se ve feliz, sabe lo importante que es para él ese nombre, sabe lo feliz que lo hace que ella decidiera nombrar así a su hija.
- Yo quería seguir aquí. –comenta desilusionado Itachi.
- Vamos enano, oka-san necesita descansar. –Raito divertido le revuelve el cabello. –descansa oka-san. –el chico le da un beso en la frente a su madre para después darle uno a su hermana en la mejilla.
- ¡Sueña con los angelitos, oka-san! –Itachi se acerca a su madre y le da un tronado beso en la mejilla para después darle uno igual a su hermana
- ¡Descansen! –les dice enternecida viendo a sus hijos caminar hacia la puerta.
- Gracias por haber cuidado de tu madre y hermana. –susurra Sasuke cuando Raito paso a su lado, para que solo él lo oiga.
- No agradezca, lo hice con gusto. –Raito le sonríe amigable a la vez que le palmea el hombro y Sasuke le sonríe levemente.
Cuando Raito salió de la habitación cerró con cuidado la puerta para no despertar a su hermana. Sasuke camino hacia la cama y se recostó donde segundos antes estaba Raito.
- Esos mocosos… la dejaron toda babeada. –Sasuke le limpia con la mano la cara a su hija, no se cansa de verla.
Sakura ríe divertida.
- Es que es muy besable. –Sakura se inclina y le da un tronado beso a su hija justo donde acaba de limpiar Sasuke.
- Hmn. –Sasuke deja caer de costado su rostro en la cama, justo alado del rostro de su hija, rosándole con los labios la nariz. –lo es. –una pequeña sonrisa divertida adorna su rostro a la vez que cierra los ojos.
Sakura se contuvo para no chillar emocionada, y solo lo hizo para no despertar a su hija, pero es que se ve tan tierno Sasuke con la niña, incluso es más tierno con ella de como lo es con Itachi. Una sonrisa traviesa adorno su rostro.
- ¿Sera igual de besable para los demás chicos de la aldea? –pregunta como quien no quiere la cosa.
Al instante Sasuke abre los ojos con el sharingan en ellos.
- Que se atrevan y están muertos. –dice amenazante, divirtiendo a Sakura.
- Cariño, la tendrás difícil. –Sakura se inclina y le rosa la mejilla con su nariz. –un papi muy celoso y loco, dos hermanos mayores y protectores, un tío Hokage que se vio favoritismo hacia ti, seguro te espantaran a los chicos y el loco de Naruto ayudara a tapar el crimen. –le dice melosa.
Sasuke sonríe de forma tétrica, si, tendrá mucha ayuda para proteger a su hija de cualquier pervertido que se le acerque, pero luego recordó algo haciéndolo fruncir el ceño.
- Tú ni creas que me tienes tan contento, te pusiste en peligro a ti y a mi hija, todo por ser una cabezo…
Sasuke no termina su regaño ya que Sakura sello sus labios con los de él en un beso cálido, tierno y amoroso, y como él es débil ante sus besos, en sí; ante todo ella, termino cediendo, respondiendo el beso que él mismo profundizo. Esta tan feliz y aliviado de tenerlas a ambas ahí, en su cama, seguras.
Fin
llego el final de esta historia, lo adore, la relasion saku raito, el como sasuke es con sus hijos y esposa, ese fetiche que tiene por acariciarle la berriga, spero les haya gustado el final tanto como a mi
muchas gracias por su apoyo y paciencia, en especial gracias por sus reviews
cuidense mucho
besos
nos seguimos leyendo en mis demas fic
kriss
