Isabella Swan vive en su propio mundo de lujos y riquezas, un mundo creado por su propio marido... un mundo carente de felicidad. Uno de sus custodios personales ¿podrá ser capaz de darle la felicidad que ella desea?.


La sangre llama


_Quizá..._ susurré mirando todo lo que había frente a mis ojos, retazos y pequeños trozos de tela rosada, blanca, azul. Rosalie levantó la mirada incrédula a mi rostro, yo había estado muy distraída en nuestra primera salida juntas, aún así, me obligué a sonreírle algo forzadamente cuando bufó exasperada,

_¿Puedes dejar de hacer eso?_ preguntó levantando las manos antes de engancharlas a su cadera y hacer rebotar la punta de un pie sobre el suelo. Yo había visto a mi amiga muchas veces furiosa, nerviosa, enojada y hasta frustrada… siempre refunfuñaba con cosas tan sin sentido, como mirarse al espejo y verse mal en un vestido, llegar tarde a una cita, que la humedad rizara sus cabellos o hasta que un novio la deje, pero definitivamente yo nunca la había visto tan desesperada. Sus ojos acules brillaban al mirarme, sus comisuras se curvaban hacia abajo en una mueca triste y resignada y aún así… ella quería parecer más que triste, enojada.

Alcé los hombros sin saber qué decir, yo solía encontrar las palabras adecuadas en el momento adecuado para confortar a mi amiga a quien me importaba, pero hacía semanas que había perdido esa capacidad, nunca volvería mientras yo tuviera el alma desgarrada y partida en dos y mi corazón ausente.

_¿Qué quieres que diga Rose?... ¿qué me gusta?, pues sí… me encanta, tanto… tanto que_ tomé un profundo respiro tragando luego el nudo que se había formado en mi garganta _ tanto que, oh cielos…_ me estremecí, Rose vio mi incomodidad y acarició mi brazo, pero negué tratando de no parpadear para derramar el río de lágrimas que se juntaban en mis ojos, _ quisiera que fuera él… el que sostuviera esto ahora, con una sonrisa en su rostro y los ojos brillantes de felicidad_ dije ahogando un sollozo.

¿Cuántas veces había pensado en ese momento en que al fin se hiciera concreto el hecho de que estoy esperando un niño, soñaba una y otra vez en él admirando las pequeñas blusitas y los escarpines, feliz conmigo y mi embarazo… sin embargo… aquí estaba, con mi mejor amiga, esperando hacer lo mejor de mí para salir adelante sola, pero fallando por mucho.

_Oh Bella…_ susurró acercándose a abrazarme. _No me di cuenta de eso, perdón. ¿Pero sabes una cosa? Tú no estás sola, estoy contigo_ sonreí y me separé de ella para limpiar las lágrimas traicioneras y dar mi mejor sonrisa.

_Lo sé y te lo agradezco Rose, pero creo que aún no es tiempo_ dije volteando a ver la ropa de bebé que se disponía en pequeñas y diminutas perchas y sobre el mostrador_ creo que hay que esperar al menos hasta saber el sexo del bebé_

_Oh sí, en eso tienes razón_ murmuró, luego alzó la mirada a un pequeño vestidito rosa suave que había estado sosteniendo _pero… le haré caso a mi corazonada y llevaré esta pequeña cosita_ su sonrisa soñadora me hizo sonreír, ella abrazó el puñado de tela sobre su pecho y suspiró.

Fruncí el seño ante ese gesto… ¿Rosalie quería tener un hijo acaso? Oh cielos… ¡¿ya estaría esperando un hijo?. Ella pareció ver la alarma en mis ojos mezclado con algo de incredulidad y frunció el entrecejo para luego caer en la comprensión. Oh cielos… mi amiga, la que se preocupaba por su cuerpo hasta llegar a la orilla de comer solo ensaladas en cada almuerzo y recorrer Seattle entero para buscar el bikini que le quedara perfecto… ¿embarazada?

_¿Tú…? Oh mi dios, Rose!... ¿tú estas embar-

_Oh mierda Bella! No!... no...no y no por un largo tiempo, supongo... pero no!_ dijo enfáticamente, sus ojos casi saliéndose de sus cuencas. Suspiré aliviada, lo único que nos faltaba para que suceda era estar ambas en estado y caer al mismo tiempo en la clínica para tener nuestros hijos… aunque no hubiese estado mal tampoco.

_¿Y entonces por qué esa corazonada?_ dije en un susurro.

_Porque presiento que esa cosita será niña!_ dijo señalando mi vientre _una hermosa niña como su hermosa madre_

_Oh Rose… ¿tu crees?_ una nueva lagrima se comenzó a formar en la orilla de mis ojos, ella suspiró rodando los ojos y se acercó para pasar su brazo por encima de mis hombros,

_¿Y ahora por qué lloras? Sí… supongo que deseo que sea una niña inteligente y hermosa como tú, antes que un hombre obstinado y gruñón_ ella rió pero yo miré la punta de mis zapatos _Hey!... ¿qué sucede?_ sacudió suavemente mis hombros.

¿Tenía que decirle lo que había soñado tanto? ¿Tenía que desnudar mis deseos a algo que estaba en la suerte y en las manos de la naturaleza?... alcé los hombros.

_Sueño con un niño de cabellos cobrizos y ojos verdes… y no me regañes_ pedí en un tortuoso susurro.

La oí suspirar y yo sabía que ella estaba tratando de ser franca y lo más sincera posible sin lastimarme, lo sabía porque ya habíamos tenido discusiones parecidas con respecto al mismo tema. Yo aún lo tenía en mi corazón, lo tenía clavado tan hondo en mí que por las noches antes de escribirle me preguntaba si iba a haber algún momento de mi vida en la que esa llaga no fuera tan dolorosa y presente… yo aún lo tenía. Pero ella no lo entendía… ella simplemente no podía creer que yo continuara dedicándole mis pensamientos a el hombre que me mintió, que jugó conmigo y lo más trágico… puso en riesgo la vida a nuestro hijo, claro que sin saberlo.

_Eso lo veremos…_ dijo simplemente antes de soltarme y caminar hacia la dependiente con el pequeño vestidito en mano.

Estaba a una semana de entrar en mi quinto mes de embarazo y lo estaba haciendo bien. Mi nueva obstetra, la doctora Zafrina, me había dado el alta definitiva, con la condición de que no haga esfuerzos innecesarios y que tratara de eludir las emociones fuertes, algo cruel… ya que vivía inmersa en una emoción fuerte todos los días, una emoción que tenía nombre y apellido, pero que por todas las cosas del mundo y lo mejor para mi hijo, trataba de dejar fuera de mí.

Rose me acompañaba el mayor tiempo posible, ella y Emmett eran mi principal sostén y aunque hubiera veces que me sentía como un mal tercio, definitivamente era mejor que estar sola lamentándome por mí misma. Había comenzado a salir esporádicamente luego que mi doctora me dio el visto bueno, eran salidas inocentes y tranquilas, por lo que no había nada que temer. No más que un almuerzo con los chicos, visitas a la casa de Rose y ahora, compras. Esperaba con el tiempo poder tener la fuerza suficiente como para que estas compras para mi hijo se hicieran más llevaderas, sabía que no las iba a hacer sola, rose siempre estaría allí, pero pensar que en lugar de ella podría haber estado… él, era doloroso… por dios! Tenía que dejarlo ir, como él había pedido… pero Dios y el cielo sabían que era imposible para mí.

Benjamin, por su parte, estaba en otro de sus viajes de negocios, sin embargo él había dejado ordenes exclusivas que Loise y los demás en la casa, estuvieran al pendiente de mí en todo momento, algo que llegaba a ahogarme. Por eso simplemente prefería estar fuera que en esa casa que me traía tantos recuerdos, aunque fuera solo por unos cuantos días. No había dejado pasar el hecho de que Benjamin parecía estar más raro últimamente, él había hecho expreso su deseo de hablar conmigo en cuanto su viaje finalizara, era algo que según él "era urgente" y que debía atender lo antes posible y como yo era su esposa, debía participar. Al parecer, no quería entender mi necesidad de estar lejos de él el mayor tiempo posible, sin embargo él tenía razón… aún era su esposa y debía actuar como tal ante los demás, como siempre.

Salimos de la boutique para niños del centro comercial solo con la bolsa en la que Rose llevaba el vestidito rosa claro, pasamos por una heladería y sonreí cuando vino a mi mente la imagen de un gran helado de fresas cubierto de chocolate,

_¿Qué es tan gracioso?_ dijo Rose a mi lado sonriendo por mi entusiasmo, que últimamente se presentaba pocas veces, volteé a verla y alcé los hombros llevando la mano a mi vientre

_Creo que esa pequeña cosa quiere comer helado_ sonreí genuinamente al ver los ojos de mi amiga agrandarse con incredulidad,

_OH dios! Tu primer antojo!..._ sonrió ampliamente tomando mi mano y arrastrándome literalmente dentro de la heladería. Entonces el olor familiar a chocolate fundido y salsa de fresas inundó mi nariz. _Pide lo que quieras Bella, yo invito…_

Caminamos hacia el mostrador y observé la gran cantidad de variedades de sabores refrigerados, arándanos, fresas, chocolates, almendrado, frambuesas, limón…

_¿Isabella?_ mi cuerpo se paralizó.

Esa voz… era tan familiar que caló hasta lo profundo de mis huesos. Era como dar una probada de la comida cacera que tanto amaba de pequeña, era como un indicio que me decía que todo había sido real.

Lentamente me di vuelta sobre mis talones. No había registrado que mi mano automáticamente viajó a mi vientre de casi cinco meses, no había registrado que Rosalie me observaba casi con cautela y lanzaba miradas de desconfianza a la otra persona, no había notado que cuando fijé mi mirada en esos hermosos ojos verdes tan profundos, estaban casi vacíos y llenos de tristeza y… ¿lastima?.

_Isabella… ¿cómo estás?_

_Alice_ susurré cuando ella se acercó a mí y me abrazó suavemente y casi delicadeza, como si creyera que yo no iba a aceptar un abrazo suyo. _...h-hola_ solo pude contestar. Ella se alejó y tomó mis manos y al darse cuenta que una de ellas estaba sobre mi vientre sutilmente redondeado, ella miró hacia abajo con grandes ojos y abrió la boca sorprendida y luego de unos segundos que parecieron eternos alzó la mirada para fijarla en la mía…

_Oh cielos, estas… embarazada._ murmuró mientras en sus labios se formaba una hermosa sonrisa,

_Si... lo estoy_ me obligué a decir luego de tragar el nudo en mi garganta, desvié mi mirada de esos ojos verdes tan cruelmente familiares y sonreí acariciando a mi niño, _casi de cinco meses_

_Oh… dios, Felicitaciones, supongo…_ rió antes de poner su pequeña mano sobre mi vientre y acariciar suavemente… se sentía tan raro, era sangre que corría por las venas de mi pequeño bebé la que ahora lo acariciaba, era su tía. _deben estar felices… tú y tu marido_

Asentí ignorando el repentino picor en mis ojos. Por supuesto… yo y mi marido.

_Oh! Mi madre estará feliz de verte!_ murmuró entonces dando un pequeño saltito _está allí afuera esperando que yo le lleve un helado de vainilla y café_ rodó los ojos… desde la cirugía está "disfrutando de los placeres de la vida"_ dijo haciendo pequeñas comillas en el aire.

¿Cirugía?

Alcé las cejas levemente las cejas, no quería ser inmiscuida pero deseaba saber ¿le habían hecho cirugía?. En ese momento alguien carraspeó a mi lado y volteé a ver a Rose repiqueteando la punta de su zapato en el suelo y sus brazos bruzados…

_Oh… Alice, ella es Rosalie Halle, mi amiga_ murmuré rápidamente _Rosalie, ella es Alice… Cullen_ cuando terminpe de presentarlas rose alzó las cejas lanzándome una mirada significativa, pero rápidamente la cambió por una sonrisa y alzó una mano para saludar,

_Alice Cullen ¿he?... mucho gusto… ¿a caso tienes algo que ver con Ed… con quien fue custodio de Isabella?_

Oh cielos…

Miré a Rose con una imploración en los ojos y tragando un pequeño gemido, no podía hablar de él, con tanto desprecio y con tanto resentimiento retenido frente a su hermana, ella no era responsable de los actos de Ed… de mi ex custodio.

Alice se le quedó mirando por un momento y sonrió tristemente segundos más tarde,

_Si… soy yo_ dijo antes de mirarme _ven Isabella, vamos con mi madre, ella estará gustosa de saludarte_ tomó mi mano y tiró de mi suavemente, miré a Rose por un momento…

_¿De qué quieres tu helado?_ dijo asintiendo con comprensión, le sonreí levemente antes de decir "de limón y chocolate"… ella me guiñó un ojo y le sonreí nuevamente antes de dejarme llevar por Alice.

Mi mano temblaba a medida que íbamos caminando, Alice me había soltado para tomar su mano y retorcerlas en su regazo, parecía nerviosa… tanto o igual que yo. Sus labios fruncidos en una fina línea, apretados entre sí… como si hiciera el esfuerzo para no decir algo y su mirada en el suelo. Suspiré reteniendo las palabras en mi boca, preguntas y miles de preguntas relacionadas con él… solo con él… ¿Dónde estaba? ¿Qué estaba haciendo?... ¿con quien estaba?... Bueno, ciertas cosas es mejor no saberlas, por eso no pude preguntar nada de él. Temía saber la respuesta y que las circunstancias que me llevaron al hospital en primer lugar se repitieran.

_¿Cómo está tu mamá?_ pregunté en su lugar, ella alzó la mirada y me sonrió luminosamente, parecía que el haber preguntado por ella la hacía feliz…

_Oh… ella lo está haciendo bien, fue una maravillosa recuperación._ dijo entusiasmada, aunque luego de unos segundos su sonrisa se desvaneció _estuvo triste los primeros días por lo que hizo mi hermano…_ alcé la mirada abruptamente, _pero luego…-

_¿Qué fue lo que hizo tu hermano?_ las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera detenerlas. Alice me miró con el seño fruncido pero con una mirada cargada de tristeza, se veía tan rota.

_Oh… ¿no sabes?_ se detuvo en el lugar y miró a su izquierda, hacia el salón de comidas, supuse que su madre estaría allí esperándola. Luego volteó hacia mí y tragó saliva mirándome fijamente _él se fue, pensé que lo sabías… ya que era tu custodio. Mamá se puso mal, Edward ni se despidió de ella… no dio explicaciones a nadie, solo… desapareció._ su voz se había convertido en rabia contenida.

Sentí mis piernas flojas, mis rodillas amenazaban con fallar y hacerme caer al suelo, Alice negó con la cabeza frunciendo el ceño y continuó _pensábamos que había renunciado, ya que cuando mi padre llamó a tu marido para preguntar por él, le dijo…-

_Espera ¿tu padre llamó a mi casa?_ eso era nueva noticia, Benjamin nunca me lo dijo… bueno, no tenía por qué hacerlo.

_Si… ya sabes, él era su jefe. Pero igualmente… tu marido le dijo que había renunciado y no lo había vuelto a ver_ ella negó con la cabeza y miró al suelo _solo… no sé qué fue lo que sucedió como para que haya hecho eso, ni siquiera a mi padre le dio una respuesta concreta_

Oh cielos…

_¿Tu padre habló con él?_ dije con un tono más alto de lo normal, mi mano fue hasta mi vientre y traté de calmarme respirando normalmente

_Si habló… pero solo fue una llamada luego de la operación de mi madre, una sola llamada Isabella!... nada más hasta la fecha_

_¿Qué dijo?_ susurré tragando mi llanto, oh cielos… no quería saber la respuesta pero al mismo tiempo necesitaba escucharla, no solo para mitigar mi alma masoquista sino también para comprobar que logró hacer las cosas por las que había huido de mi lado. Necesitaba saber que mi dolor no era en vano…

Alice alzó los hombros tristemente,

_Solo casi nada… que su objetivo estaba hecho, mamá estaba bien. Que no esperaba que lo comprendieran, pero necesitaba salir de Seatlle con suma urgencia… nada más_

Asentí sin saber si sentir alivio o incertidumbre. Edward se había marchado sin explicaciones… ¿por qué? ¿Por qué no tenía el maldito coraje de decirle a su familia que había tenido una aventura conmigo? ¿Por qué temía que se avergonzaran de él y se desilusionaran por no cumplir con su tarea y solo trabajar para mí? Por supuesto… su intachable reputación era mucho más importante que cualquier otra cosa, incluso, una simple y vana aventura conmigo…

_Isabella… yo quiero pedirte que no menciones a Edward delante de mi madre_ murmuró Alice mirando nuevamente hacia el salón de comidas _yo… no quiero correr riesgos, no ha sucedido nada, pero… solo, no lo menciones_

Asentí sonriendo levemente, _no lo haré Alice_

Ella volvió a sonreír y asintió levemente, entonces tomó mi mano dándole un pequeño apretón y comenzamos a caminar hacia Esme, con el ambiente un poco más ligero que antes.

La mujer se veía pálida aún, con un leve color rosa pálido en sus mejillas, como si su sangre comenzara a fluir débilmente pero con mayor fuerza allí, su cabello color caramelo peinado en una torzada alta y sus ojos aún más brillantes que la última vez que la había visto… esta vez llenos de vida. Ella al verme sonrió… y yo me estremecí al pensar que estaba frente a la mujer que había creado al ser del que me había enamorado perdidamente y que luego rompió mi corazón. A demás de ser la abuela de mi hijo…

_Mira lo que me encontré!_ canturreó Alice mientras llegábamos a la mesa de Esme que tenía un libro en sus manos y lo cerró cuando llegamos a su lado,

_Isabella!... oh que sorpresa!_ murmuró con entusiasmo, me incliné a besarle la mejilla y darle un abrazo, después de todo ella tampoco era responsable de los actos de su hijo,

_Esme… el gusto es mío también_ dije cuando ella tomó mis manos y las acarició tiernamente. Aguien carraspeó suavemente y alzamos nuestras miradas, Alice nos miraba alegremente…

_Ella trae consigo, otro dulce también_ dijo señalando mi vientre. Sonreí tristemente y bajé mi mirada a Esme, ella tuvo la misma reacción de Alice y al momento después tocaba a mi pequeño brindándome palabras tiernas y de felicidad.

Y allí estaba yo… conteniendo mis lágrimas dolorosamente y tratando de no sollozar, al saber que tanto tía y abuela estaban admirando el vientre que cobijaba al pequeño que formaba también parte de ellas… sangre de su sangre, aún sin que ellas lo supieran.

Momentos después, mientras Alice me ponía al día con las novedades de su carrera, Rosalie llegó con mi helado, de limón y chocolate… a pesar de los recuerdos, seguían siendo mis sabores favoritos. Hice las presentaciones correspondientes y mi amiga también se unió a nuestra reunión, aún despreciando a Edward aún odiándolo y aún manteniendo su promesa de colgarlo de sus testículos cuando lo viera, si es que eso algún día sucedía, ella se sentó con nosotras y entendió al igual que yo, que tanto la madre como la hermana no eran responsables de los errores de Edward.

_Tienes que venir a casa algún día Isabella_ murmuró Esme tomando mi mano, el brillo de sus ojos me dijo que realmente lo deseaba y yo también lo deseaba, sonaba masoquista, pero necesitaba saber que de alguna manera Edward había existido en mi vida, teniendo de cerca las pruebas… mi hijo principalmente y su familia más cercana.

_Por supuesto, me encantaría Esme… solo que si voy, me gustaría un trozo de ese pastel delicioso que habías hecho aquella vez Alice_ murmuré sonrojándome olímpicamente, Esme aplaudió riendo y Alice rebotaba en su silla, Rose reía…

_Sí! Hay… no sabía que te había gustado tanto, lo haré… solo llámame antes de que vallas y lo prepararé_

Asentí nuevamente y me acerqué a ella para darle un abrazo y ella me sostuvo maternalmente por un momento acariciando mi cabello, por el rabillo del ojo veía como Rosalie se despedía de Alice entre risas,

_Ve querida, no estés sola… no somos él, pero estaremos allí para ti_ susurró Esme en mi oído. Mi respiración se trabó y me separé de ella para mirarla, ella me veía con tristeza pero con tanto amor… ella lo sabía.

POV Edward:

De fondo lo oía, pero mi mente nublada y oscura no tenía la fuerza suficiente como para mandar la orden a mi cuerpo de levantarse e ir en busca de lo que me estaba molestando entre mis sueños… ese maldito sonido.

Gemí hundiendo mi cabeza punzante en la almohada y a penas tuve fuerzas para levantar mi brazo y ponerlo sobre mis ojos, molestaba el fino haz de luz que entraba por algún lado, a pesar de que todo el lugar estaba cubierto para profundizar mi oscuridad.

_Mierda_ gemí con la garganta agrietada, un asqueroso sabor se levantó de lo más profundo de mi garganta y me hizo dar nauseas, pero como dije… no tenía fuerzas de levantarme de allí.

A través de la bruma mi memoria comenzó a evocar lo que había sucedido la noche anterior, porque algo había sucedido. Y como si fueran pequeñas escenas de un film viejo, cayeron en mi mente imágenes de vasos, alguna botella, una rubia que ni siquiera tenía rostro en mis recuerdos,

_Oh cielos…no_ gemí de repente casi consciente sobre mi cama y bajo mis sábanas, traté de sentir algo a mi lado… pero no sentía nada, tendría que abrir mis ojos..

Por favor no, no, no…

Y la maldita mierda seguía sonando.

Con todo el esfuerzo de mis sentidos, supe que aún tenía mi camiseta puesta y hasta mi pantalón, pero olía asqueroso. Abrí los ojos lentamente y me fijé a un lado de la cama y suspiré profundo… estaba solo, como siempre. Volví a cerrar los ojos y llevé mi mano que cubría los ojos hacia el bolsillo de mi pantalón, metí mi mano y saque la fuente de aquel ruido, apreté cualquier tecla y miré la pantalla entrecerrando los ojos por la luz… un mensaje de texto, otro más, lo único que me mantenía vivo.

"Ella está bien, el doctor le dio el alta definitivo. Casi cinco meses ya… no volviste a llamar. Seguimos en contacto…"

Recosté la cabeza en mi almohada y respiré profundo mirando el techo, el ya tan familiar vacío en mi pecho se hizo presente y dolía como un hijo de puta, dolía demasiado…

_Quisiera estar allí para ti bebé… solo para ti_ murmuré con mi voz agrietada.


Aahhyyyy mi Edward, que manera de sufrir bebé! Te amo... ¿merezco un review? gracias!