Nada. Por mucho que revisó hasta el fondo de su closet, no tenía nada que colocarse para su cita con Yi Jung. Tenía mucha ropa, sí, pero Ji Hoo la dejaba usar la misma ropa que siempre llevaba, pero ropa elegante… nada. Se dejó caer sobre la cama, sintiéndose frustrada. En casa de Woo Bin Sunbae tenía muchos vestidos y joyas costosas, y aunque no le gustaba usarlos, ahora le vendrían de mucha ayuda. Ni modo. ¡Aish! ¡Nunca había sido una chica presuntuosa! Pero de verdad no quería dejar mal a Yi Jung, ya que de seguro la llevaría a lugares elegantes, y ella no podía ir con una blusa y falda simple, y un abrigo.
Ji Hoo llamó a su puerta luego de unos minutos, y aunque la habitación realmente estaba hecha un verdadero desastre, no tardó en abrirle. Si alguien podía ayudarla, era él. Al menos podría ir a casa de Woo Bin a pedirle uno de los vestidos que ella había dejado allí.
El joven músico no pudo evitar dar una mirada de espanto al ver tanta ropa arrojada por todos lados, y encima a una acomplejada Ga Eul que parecía pedirle disculpas con la mirada.
-¿Cuándo pasó un tornado por tu habitación? –le preguntó tomando una blusa que había a sus pies. Ella hizo una divertida mueca y se sentó en la orilla de la cama -¿Qué pasó?
-Yi Jung sunbae me invitó a salir
-con que eso era –pensó Ji Hoo sentándose a su lado –irán a algún lugar elegante y tú no tienes ropa de ese estilo
-¿Cómo lo sabes?
-suelo adivinar con mucha facilidad… -murmuró suspirando. –bueno… no sé si puedo ayudarte con eso, generalmente es Yi Jung quien se encargaba de comprar sus vestidos, o Jun Pyo
-sunbae, eso no me sirve –se quejó haciendo un mohín. El joven músico le desordenó el cabello, volviendo luego a colocarse de pie
-bueno, situaciones desesperadas… -murmuró sacando su celular ante la confusa mirada de Ga Eul –requieren medidas desesperadas –él no podía ayudarla, pero sabía quien sí.
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¡Ji Hoo! ¡Ya llegue!
El fuerte grito de la joven heredera del grupo JK lo hizo removerse con incomodidad. Debía de estar acostumbrado a sus alegres entradas, pero era tan difícil. Tras la joven venía casi un ejército de personas trayendo un montón de ropa, maletas con quien sabe qué cosas y hasta… ¿Un set de peluquería? Suspiró antes de ir a recibirla con una esforzada sonrisa de bienvenida. Ella sonrió de vuelta y le robó un beso antes de preguntar por Ga Eul. Así es, la única persona que podría ayudar a Ga Eul con su problema era su novia Jae Kyung, aunque eso significara la perdida completa de la tranquilidad en su hogar.
-¡Ga Eul! ¡Supe que tendrías una cita con el idiota de Yi Jung! –entró abriendo de golpe las puertas de la habitación de la joven, quien dio un salto, mirándola con cierto temor –sabes que ese alfarero de quinta categoría no me gusta para nada, ninguno de los F4 es lo suficientemente bueno para merecerte a ti o a Jan Di –decenas de personas comenzaron a invadir la habitación –pero ya que no puedo evitar que ustedes los quieran… puedo ayudarte a conquistarlos
-unnie…
-¡Traje a todas las personas y objetos necesarios para hacer que luzcas aún más hermosa!
-pero…
-nada de peros… ¡Comencemos con darte una ducha!
-unnie… eso ya lo hice –murmuró sonrojada. Jae Kyung asintió mientras la inspeccionaba de pies a cabeza
-entonces, sigamos con el peinado y maquillaje –Ga Eul no alcanzó ni a oponerse cuando decenas de personas se vinieron sobre ella, sentía como las manos se movían de un lugar a otro sin saber muy bien qué hacer
-¡Eh! ¡Cuidado con dónde tocan! –Gritó Ji Hoo, que se encontraba apoyado en el marco de la puerta –si tocan más de lo necesario, todos saldrán de mi casa –parecía un padre celoso, y eso hizo reír a las dos chicas
-Ji Hoo tiene razón –lo apoyó Jae Kyung –mucho cuidado de dónde ponen sus manos
Luego de estas advertencias, las personas siguieron con su trabajo. Tardaron casi media hora, tal vez más, en vestirla, maquillarla y peinarla. Le colocaron un vestido ajustado de color plomo que le llegaba hasta la mitad del muslo, decorado con varias rosas en la parte final y brillantes en la zona del pecho. El maquillaje era en tonos plateados y azules, bastante suavizado, para no alterar mucho su rostro de lindas facciones, y le tomaron todo el cabello en un moño alto, solo unos cuantos rizos se escapaban, cayendo a ambos costado de su rostro. Jae Kyung comenzó a aplaudir satisfecha, mientras que Ji Hoo observaba desconfiado a los hombres que le terminaban de ajustar el vestido.
No parecía ella, aunque admitía que le gustaba cómo se veía. Realmente parecía una niña millonaria. Dio un suspiro y les sonrió a sus amigos, jugando nerviosamente con sus dedos. Solo esperaba que a Yi Jung le gustara.
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Termino de arreglarse y miro la hora en su reloj. Ya estaba listo para ir por Ga Eul. Tomo las llaves de su deportivo y salió de su estudio, cerrando cuidadosamente. Se dio la vuelta y casi de estrella con el rostro de una bella joven muy parecida a Jessie, quien lo observaba demasiado cerca. Tras de ella estaba Woo Bin sonriendo burlescamente, con los brazos cruzados a la altura del pecho. Frunció el ceño y se alejo unos pasos, de otra forma su rostro terminaría estampado en el de ella.
La vio sonreír antes de voltear hacia el Don Juan de los F4, balbuceando un montón de palabras sin sentido. ¿Quién era esa chica?
-¿Vas a alguna parte? –le preguntó Woo Bin extrañamente animado. Era raro verlo sonreír después de tanto tiempo
-Es obvio que sí… ¿Quién es ella?
-Lindsay Lander –gritó la joven extendiéndole la mano. Un momento, ¿Dijo Lander? –Oppa, tenías razón, si es muy guapo
-So Yi Jung… un placer –miró a su amigo con gesto de no entender nada
-Lindsay es la prima de Jessie, llego ayer en la mañana –le explicó el príncipe Song -¿Saldrás con Ga Eul?
-¿Eh? Bueno… sí
-entonces no te molestamos más –notó el extraño brillo en sus ojos al decir eso. Lo estaba lastimando –pero tenemos mucho de qué hablar Yi Jung
-¿Cómo…?
-de la cancelación de su compromiso con mi prima, por ejemplo –dijo Lindsay jugando con sus perfectos y largos rizos -¡Ahora debes llevarme al parque de diversiones oppa! ¡Me lo prometiste!
-debías cumplir tu parte del trato
-¡Me he portado muy bien! Lindsay es una niña buena, asi que cumple –Yi Jung sonrió de medio lado, pensando que esa chica no podía dejar de recordarle a alguien… ¡Claro!
-antes de que te vayas… ¿Sabías que la mono y Ji Hoo ya son oficialmente novios?
-¿Qué?
-¿Quién es la mono?
-tu posible mentora –bromeó Woo Bin desordenándole el cabello. "Esta casi tan loca como tú". –bueno, nosotros nos vamos… diviértete con Ga Eul –seguía doliendo tanto. Suspiró y le dio la espalda a su mejor amigo.
-"disfrutas torturándome" –pensó Yi Jung forzando una sonrisa. ¿Cómo podría vivir con eso? Negó en silencio y subió a su deportivo, llevando ambas manos a su rostro
Suspiro, encendiendo el motor del deportivo. Si no fuera tan egoísta… seguramente renunciaría a Ga Eul por él. Pero ya lo había hecho una vez… no lo soportaría. No era Ji Hoo. Además, ahora su amigo estaba con la mono, él no tendría nada. Sí, era un egoísta. Bueno, lo mejor sería ir por Ga Eul. Le había dicho que le enseñaría lo que era una cita en su mundo, y debía salir todo excelente.
Manejo hasta la mansión de sus padres. Amaba su deportivo, pero no era el coche más indicado para esa ocasión. Sacó uno negro, bastante elegante. Si iba a pasear a Ga Eul en él, tenía que ser el coche indicado para una princesa. Luego de eso fue hasta la residencia de los Yoon. Tenía la sospecha de que encontraría a la mono allí, obviamente no se equivoco. Ahí estaba, observándolo como si una de sus miradas fuera a asesinarlo. Le sonrió con burla, haciéndola fruncir el ceño. Era tan divertido discutir con ella.
-te lo advierto alfarerito –habló Jae Kyung con voz amenazadora, aprovechando que Ji Hoo había ido por Ga Eul –tú le tocas un solo pelo a mi amiga y yo te dejaré sin herederos –tenlo en cuenta cuando te le acerques
-¡Ya mono! No molestes –la heredera JK frunció el ceño, volteando hacia su novio, que acababa de llegar acompañado de Ga Eul. Ella lucía bella, hermosa… una lástima que su cita fuera ese Casanova. –Ga Eul… estas preciosa
-g-gracias sun… Yi Jung –sonrió con nerviosismo, jugando con sus dedos
-bueno, ¿Nos vamos? –preguntó ofreciéndole su brazo, el cual ella acepto gustosa
-¡Yi Jung! –Lo detuvo su amigo, tratando de sujetar a su escandalosa novia –no trates de hacer nada raro
-sólo saldremos Ji Hoo, no tocaré a tu hija ni le haré nada "raro" –rió por la mueca que se formo en el rostro del joven músico al escuchar la palabra "Hija"
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Así lo había decidido, estaba seguro de que así debía ser pero… ¿tenía que doler tanto? Los dejaría ser felices, ambos lo merecían, Ga Eul lo merecía. Suspiró, alzando la mirada hacia el cielo. No era uno de sus mejores días, eso era obvio. Renunciar al amor no debía ser sencillo, ahora entendía cómo se había sentido Ji Hoo, incluso Yi Jung en su momento.
Lindsay llegó donde él estaba sentado, dando pequeños brincos antes de dejar su guitarra al lado del príncipe Song. Sopló su flequillo y se sentó en el césped, alzando la mirada para poder verlo a los ojos. Le sonrió fingidamente, desordenándole el cabello. Ella bufó, acomodándose nuevamente los largos rizos color chocolate antes de volver a colocarse de pie para sacar la guitarra de su estuche. Woo Bin la observó de reojo, era una linda guitarra color rosa decorada con estrellas y palabras escritas con brillante.
-es linda –murmuró señalando el instrumento. Ella sonrió, sentándose en el césped nuevamente
-gracias, me la dieron mis amigos como regalo de despedida –comentó tratando de afinarla
-¿no piensas volver a Inglaterra? –dejó sus manos quietas, sin alzar la mirada. No era un idiota, sabía que una chica no se iba de un país sólo por sentirse "sola", siempre había algo más, en especial cuando se trataba de la única hija de un importante cabecilla de la mafia. Lindsay negó en silencio, concentrándose en rozar las cuerdas de su guitarra, haciendo suaves sonidos -¿Nunca?
-ni siquiera estoy segura de si me quedaré por mucho tiempo en Corea –lo sabía. Ella suspiró –pero a Inglaterra no volveré nunca
-¿Por qué no? Digo… ¿Qué pasará con los negocios de tu padre?
-esos negocios lo llevaron a él y a mamá a la muerte –hablaba con cierto desprecio, frunciendo el ceño –el papá de Jessie dijo que se haría cargo de ellos, yo no quiero saber nada
-pensé que al igual que tu prima, te harías cargo de ellos –la joven lo miró extrañada, olvidándose de la guitarra
-¿Jessie? Ella hace mucho que no tiene nada que ver con "esos" negocios –dijo, tomándolo por sorpresa –Jessie sólo se encarga de los hoteles de su familia… se apartó de ese mundo cuando mataron a su novio
-¿mataron a su novio?
-¿no lo sabías? Jessie ya había estado comprometida hace un año, demasiado joven, pero estaban enamorados… hasta que algo salió mal en uno de sus negocios y su novio acabo muerto, ella dijo que no quería saber nada de "esos" negocios nunca más… por eso no niego que me sorprendió saber que estaba comprometida contigo, digo, no soy idiota, sé muy bien qué negocios tiene tu familia. Supongo que quería aferrarse a ti porque sabes de este mundo, lo conoces y no morirías tan fácil
-pero ella dijo que me amaba –Lindsay se encogió de hombros, comenzando a tocar una tonada bastante melancólica. Así que todo eso porque su prima quería un poco de estabilidad sentimental. Y todas esas amenazas… todo por nada, Jessie no tenía nada que ver con la mafia. ¡Pero qué estúpido había sido! Todo porque no quería volver a perder al hombre que amaba. La joven dejó de tocar, guardando la guitarra en su estuche -¿Cómo murió?
-¿eh?
-el novio de Jessie
-le dispararon cuando salía de la preparatoria
-¿Quién fue? –Bajó la mirada dudosa, jugando con sus dedos –Lindsay…
-el mismo idiota que mató a mis padres
-pero eso no me dice…
-mi ex novio –lo cortó, colocándose de pie –el idiota que le hizo esa horrible cicatriz a mi prima…
-¿Cuál cicatriz? –Lindsay suspiró, alzando su camiseta hasta la mitad del vientre, dejando ver lo que parecías ser una marca de esas que se le hacen a los caballos y animales cuando se marca el ganado. Una especie de "F" quemada junto al ombligo de la muchacha -¿Por qué les hizo esto?
-a Jessie, para que fuera a verlo… a mí, para recordarme que le pertenezco –hizo un ademán con la mano, como restándole importancia –es un maldito loco
-¿Viniste a Corea escapando de él?
-algo así –se encogió de hombros, sonriéndole alegremente -¡Oppa! Ya tengo hambre, comamos algo rico ¿Sí? -¿Qué le pasaba? ¿Cómo podía sonreír luego de haberle contado eso? Lindsay tomó su mano, haciéndolo colocarse de pie –no le digas nada a Jessie ¿De acuerdo?
-con una condición
-¿uh?
-me dirás todo acerca de ese tipo
-No –respondió cortante, dándole un golpe en el hombro y acomodándose la guitarra
-es "aniyo" deberías hablar algo de coreano
-se decir oppa –bromeo ella volteando hacia un carrito de dulces que pasaba muy cercano a ellos -¡Yo quiero! –Grito como niñita chiquita, señalando los dulces con una mirada chispeante -¿Me compras un dulce?
-aigo, que niña –rió, adelantándose. La alegre sonrisa de Lindsay se esfumo por una fracción de segundo, al momento de mirar hacia algún punto del parque, bastante lejano de ellos. Suspiro, volteando hacía Woo Bin y sonriendo nuevamente
-¡Oppa! –lo llamó feliz, colgándose eufóricamente de su brazo mientras saboreaba la paleta que el heredero Song le había comprado.
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Patricia, ¿Cómo crees que voy a estar enojada contigo? Es solo que los estudios me mantienen bastante ocupada y estresada, se absorben toda mi creatividad, asi que espero que me perdonen si tardo en actualizar.
