La historia y los personajes no me pertenecen, son creaciones de sus respectivas autoras Susan Elizabeth Phillips y Hiromu Arakawa.
Epilogo
Riza y Roy se casaron por segunda vez diez días después en un campo al norte de South City. La ceremonia tuvo lugar al amanecer porque la novia insistió en contar con la presencia de un invitado que los demás hubieran preferido que olvidara.
Hayate descansaba a los pies de Riza, y ambos estaban unidos por una larga correa plateada.
Un extremo rodeaba el cuello del tigre y el otro envolvía la muñeca de la joven. Como resultado de la presencia del felino, el número de personas que asistían a la ceremonia nupcial a las seis de esa mañana de octubre era bastante reducido. Y parecían bastante nerviosas.
—No sé por qué no pudo dejarlo en la jaula —le susurró Solaris a su marido, el hombre con quien se había casado unos días antes en una ceremonia celebrada en la pista central que finalizó con una actuación en el trapecio de los hermanos Tolea.
—A mí me vas a hablar de mujeres tercas —repuso él. —Estoy casado con una.
Ella le dirigió una mirada de complicidad.
—Tienes suerte.
—Sí—asintió Urey, —tengo suerte.
Al lado de ellos, Winry acarició la trompa de Tater mientras miraba a Riza con aire crítico. Si ésa fuera su boda, decidió, llevaría puesto algo más bonito que unos viejos vaqueros, sobre todo
—y Winry lo sabía de buena tinta— cuando no podía abrocharlos en la cintura. De hecho, se había puesto una de las enormes camisas azules de Roy para ocultarlo.
De todas formas, Riza estaba muy guapa. Tenía las mejillas sonrosadas y los ojos brillantes, y se había puesto una tiara de brillantes en forma de margaritas en el pelo. Roy se la había regalado por sorpresa, junto con un anillo de diamantes tan grande que era una suerte para todos que aún no hubiera salido el sol o se habrían quedado ciegos.
Ese verano había habido tantos cambios en la vida de Winry que todavía le costaba asimilarlos. Solaris no iba a vender el circo de los Hermanos Hohenheim y a Winry le parecía genial que su padre y ella estuvieran intentando tener un bebé. Solaris era una madrastra la mar de guay. Le había dicho a Winry que podía empezar a salir con chicos ese año, aunque su padre había añadido que lo haría sobre su cadáver, y se había convertido en una persona casi tan cariñosa como Riza.
Riza le había comentado a Winry que se matricularía en la universidad donde daba clases Roy tan pronto como naciera el bebé para poder trabajar después en una guardería, y que los dos se irían a Creta en diciembre para adquirir piezas para ese museo tan grande del que Roy era asesor. A pesar de todo, harían la gira del verano siguiente con el circo de los Hermanos Hohenheim, y Riza incluso le había dicho que volvería a actuar con Roy en la pista central. Le había confesado que ya no le daban miedo los látigos porque ya había experimentado lo peor que podía pasarle.
Roy comenzó a formular sus votos con una voz ronca y profunda y, cuando bajó la mirada hacia Riza, su expresión era tierna como si tuviese ante sus ojos lo que más amaba en el mundo. Riza, naturalmente, rompió a llorar y May tuvo que ofrecerle un pañuelo de papel. La joven respiró hondo y se dispuso a decir sus votos.
—Yo, Riza Grumman Mustang, te tomo a ti... —Hizo una pausa.
Roy la miró y arqueó una ceja.
—No me digas que has vuelto a olvidarte de mi nombre. —Parecía exasperado, pero Winry hubiera jurado que quería reírse.
—Claro que no. Es que no conozco tu segundo nombre y acabo de darme cuenta ahora.
—Ah... —Roy se inclinó y se lo susurró al oído.
—Perfecto. —Riza sonrió entre lágrimas y volvió a mirarlo a los ojos. —Yo, Riza Grumman Mustang, te tomo a ti, Roy Romanov Mustang...
Mientras Riza seguía hablando, Roy le apretó la mano y Winry hubiera jurado por Dios que él también tenía lágrimas en los ojos.
Hayate se levantó y se estiró hasta alcanzar toda su longitud. Solaris se puso nerviosa y se arrimó al brazo de Urey buscando protección. A Winry no es que le volviera loca el tigre, pero no era tan miedica como Solaris.
Su madrastra había dado una gran sorpresa a la pareja cuando les entregó a Hayate como regalo de boda. Roy ya había mandado construir un lugar para el tigre detrás de su casa en Central City.
Seguro que molaba ser tan rico. Aunque nadie lo hubiera mencionado, Winry pensaba que Tater pasaría también el invierno en el granero que Roy tenía en Central City en lugar de quedarse conel resto de los elefantes en South City.
—Yo los declaro marido y mujer.
Riza y Roy se miraron el uno al otro y, por un instante, dio la impresión de que se habían olvidado del resto del mundo. Por fin, Roy recordó que era el momento del beso y se inclinó para besar a su esposa. Winry no pudo asegurar que fuera un beso francés, pero no le hubiera extrañado nada. Mientras se besaban, Tater los espolvoreó con briznas de heno como si éstas fueran arroz.
Todos se echaron a reír menos Solaris, que seguía pendiente de Hayate.
Riza soltó la correa del tigre. Luego lanzó un gritito de alegría y rodeó el cuello de Roy con los brazos. Él la alzó y la hizo girar, aunque lo hizo con mucho cuidado para no lastimar al bebé.
Cuando se detuvo, la besó de nuevo.
—He conseguido a la mejor mujer Mustang de todas.
Riza adoptó esa mirada tan descarada que incluso Winry pensaba que era preciosa.
—Y yo tengo al mejor de los hombres Mustang.
Todo aquello le parecía tan ridículo que Winry comenzó a sentir vergüenza ajena, pero no se cortó un pelo a la hora de vitorear, porque le gustaban los finales felices.
Luego se dio cuenta de que aquello no era un final en absoluto. Al mirar a su alrededor, a todas esas personas que amaba, supo que sólo era el comienzo de una nueva vida.
Fin.
*Ta-dan, este es el final, gracias por darle la oportunidad a la historia, con sus respectivos errores y equivocaciones por la ubicación de los escenarios, pero FMAB no tiene tantos lugares, al igual con los personajes, me daba ideas de acuerdo a sus personalidades, pero dentro de lo que cabe creo que salió bien :D, gracias por el comentario de seguir actualizando en verdad iba a abandonar la historia, pero tenía unas vacaciones así que para aprovechar el tiempo y no dejarlos colgados con la historia. Gracias en verdad por leerla. Saludos C:
