Avatar: El último maestro del aire no me pertenece. Sólo me divierto escribiendo y jugando un poco con los personajes.


Capítulo 28: El Rompecabezas Toma Forma.

Zuko sonrió satisfecho ante la respuesta positiva de Yuga.

- Puedes empezar diciéndome qué sabes de la muerte de mi padre.

- Oh. Bueno, no se sabe mucho al respecto. El Rey Fénix falleció en agosto, poco después de que el Festival del Fin de la Guerra fuera celebrado. Para todos fue una gran sorpresa. Ya sabes, un par de semanas se le vio como si nada y repentinamente murió. Lo único que se escuchó fue que la Reina Mai estaba histérica y muy nerviosa. Dicen que la oyeron hablando con el Jefe Renzo y dijo que pareciera que había una maldición sobre la Familia Real. Primero la Señor del Fuego Azula y luego el Rey Fénix Ozai. Supongo que ella temía ser la siguiente o que a alguno de los príncipes les pasara algo – explicó Yuga y tomó un sorbo de su té.

Zuko frunció el ceño levemente. ¿Mai histérica? Sabía que estaba nerviosa por todo el asunto del trono, pero ¿por qué la histeria?

- ¿Qué hay de mi hermana? ¿Qué se dijo al respecto? – preguntó Zuko sintiendo cómo la curiosidad lo comía.

- De eso hubo muchos más rumores… Según recuerdo, tu hermana enfermó un julio antes de que se cumplieran tres años de que terminó la guerra. Se decía que Lady Azula estaba terriblemente enferma, que tenía una especie de alucinaciones y no podía probar bocado. Escuché que todo se desató porque no pudo soportar la muerte de su prometido. La pobre no salía en público. Se cumplió el tercer año y en septiembre se le vio de nuevo en la corte ya más recuperada, pero en noviembre recayó y el Rey Fénix la envió a ella y a la Reina Mai a Isla Ember. Para ese entonces Lady Mai ya estaba embarazada del Príncipe Kazuo y había rumores de que era un embarazo muy delicado. Eso no sorprendió a nadie, ya que también tuvo problemas con el embarazo de la Princesa Izumi. Regresaron de Isla Ember un abril, después de que el príncipe nació y entonces se dijo que Lady Azula no había mejorado, al contrario, que empeoró. Dicen que tu hermana se la pasaba agonizando y que eran muy pocas las personas que podían verla. Murió una noche de junio – relató Yuga recordando cada pequeño detalle descrito en las reuniones de las damas.

Zuko sintió una punzada en el pecho al oír cómo habían sido los últimos meses de su hermana y se sintió peor al escuchar sobre los embarazos de Mai. El príncipe se preguntaba si las cosas realmente habían sido así o qué tanta verdad había en las palabras de Yugas. Lo que no sabía Zuko es que la verdad era mucho peor de lo que se imaginaba.

- ¿Qué hay del prometido de Azula? ¿Acaso sí estaban muy enamorados? – preguntó el príncipe extrañado por lo que acaba de escuchar.

- Si me preguntas a mí, creo que eso fue un invento para cubrir la verdadera razón del colapso de Lady Azula – dijo la chica encogiéndose de hombros.

- ¿A qué te refieres?

- Bueno, primero que nada, el prometido de Azula era el Concejal Rokuro, sujeto que le doblaba la edad a Lady Azula.

- ¿Concejal Rokuro? Nunca oí hablar de él – admitió Zuko.

- Eso es porque era uno de los nuevos concejales. Tomó mucha fuerza en los últimos años. Se cree que el Rey Fénix Ozai quería que Azula se casara con él como una estrategia política de la cual no entiendo mucho, así que no creo que haya sido por amor. Es posible que haya sido pura burocracia, porque después de su muerte le dieron un cargo a su hijo en el gobierno – explicó Yuga tomando nuevamente un sorbo de su té.

- ¿Y quién es su hijo? – preguntó el príncipe con curiosidad. Tal vez podría ir con él y preguntar por la dichosa estrategia política que mencionó Yuga.

- No me digas que no sabes quién es el hijo del Concejal Rokuro – dijo la chica con cierta malicia.

- Bueno, si te lo estoy preguntando es porque no lo sé…

- El hijo del Concejal Rokuro es el Jefe Renzo.

- ¿Qué? – soltó Zuko atónito.

- Tal y como te lo digo. Obviamente se le dio el título de jefe después de la muerte de su padre. Dicen que fue su premio de consolación por no haber emparentado con la Familia Real. Otros dicen que se le dio el título porque él y la Reina Mai llevan una relación más allá del trabajo, es decir que son algo más que amigos… - explicó Yuga con evidente cizaña.

- Ya que hablas de Mai, ¿qué se ha dicho de ella? ¿Cómo es que llegó a ser reina? – preguntó Zuko ansioso.

- Tampoco se sabe mucho de eso. Un día se escucharon rumores de ella estaba presa en la Roca Hirviente acusada de alta traición y al otro se corrió la noticia de que estaba prometida al Rey Fénix. Dicen que el Lord Ukano intercedió mucho por ella y que su salvación fue el previo contrato matrimonial que tenía contigo. Después se celebró la boda y al poco tiempo se anunció su embarazo. Recuerdo que querían posponer el matrimonio porque Lady Mai enfermó justo antes de la boda y por eso hubo un rumor muy fuerte que decía que ella ya estaba embarazada. Es muy posible que eso sea cierto porque la princesa nació "prematuramente" un marzo y se casaron un agosto. Si haces cuentas, sólo hay siete meses de diferencia y a pesar de que fue un embarazo complicado, la niña gozó de excelente salud y no es nada enfermiza, como el príncipe Kazuo, que se supone que nació de ocho meses. Así que muy pura y casta tal vez no fue. Es posible que esa haya sido su salida para evitar la horca - explicó la chica con la misma cizaña anterior.

Zuko sintió como un escalofrío recorrió su espina dorsal. ¿Mai embarazada antes de la boda? ¿Su Mai con Ozai? El príncipe no quería creerlo y no lo iba a creer antes de encontrar toda la verdad.

- ¿Qué hay de Ty Lee? ¿Cómo llegó aquí? – preguntó Zuko, tratando de sacar de su mente a Mai.

- De eso se sabe aún menos. Se escuchó que los Daigo la repudiaron por el mismo evento que puso a Lady Mai en la Roca Hirviente y unos meses después llegó en aeroplano y la pusieron al servicio de la reina. Probablemente Lady Mai intervino por ella…

- Ya veo… ¿Hay algo más que sepas? – preguntó el príncipe levemente irritado.

- ¿Además de eso? Nada. Es lo único que sé que tiene que ver con tu familia – dijo Yuga terminando su té.

- Gracias por tu ayuda, Yuga. Si no te molesta, creo que iré a cumplir con mis deberes…- dijo Zuko queriendo huir del lugar.

- Puedo preguntar cuándo te veré de nuevo – inquirió la chica tratando de coquetear.

- Pronto, Yuga. Pronto…

Zuko salió del jardín con respuestas a medias, deseando que todo se esclareciera y con muchos más deseos de saber toda la verdad.

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Mai trataba de leer su correo. La imagen de Zuko con Yuga no había dejado su mente. ¿Por qué se sentía así? ¿Por qué los celos la traicionaban así? La chica se echó para atrás en su silla y leyó por tercera vez la carta en sus manos.

...se le informa por medio de la presente carta que el príncipe Zuko ha ordenado la inmediata liberación del Concejal Kaito de prisión.

La reina abrió los ojos con sorpresa y temor. ¿Cómo que Zuko había decidido liberar a Kaito? ¿En qué demonios estaba pensando ese idiota? ¿Cómo lo podía liberar con la amenaza de la Sociedad de Nuevo Ozai tan latente?

Mai se levantó de su asiento. Necesitaba una explicación.

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Zuko estaba sentado alado de su madre y acaba de terminar de contarle lo que Yuga le había informado esa mañana.

- Los misterios no acaban, ¿no es así? – dijo Ursa con una mueca de preocupación en el rostro.

- No, madre. Todo tiene sentido, pero a la vez nada lo tiene. ¿Azula muriendo por amor? ¿Mai convirtiéndose en reina de la nada? ¿Renzo hijo del ex prometido de Azula? La muerte de mi padre… - dijo Zuko enumerando su lista de dudas.

- Hijo, no soy quién para juzgar lo que hiciste en el pasado y tampoco te voy a dar clases de moralidad, pero ahora que tienes una idea del tiempo en el que sucedieron las cosas, no has pensado en que tal vez Izumi pueda ser… - comenzó a decir Ursa, pero se vio interrumpida por una disgustada Mai, atravesando el jardín a zancadas.

- Zuko tenemos que hablar – dijo la reina enojada una vez que estuvo frente a Ursa y Zuko.

- ¿No puede esperar? – preguntó el príncipe irritado por la interrupción.

- No. No puede esperar – contestó Mai aún más enojada.

- De acuerdo… - bufó el maestro fuego.

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Una vez que estuvieron solos en la oficina de Mai, la chica casi le avienta la carta que había leído unos minutos atrás.

- ¿Me quieres explicar qué es eso? – preguntó la reina aún enojada.

Zuko tomó la carta y la leyó rápidamente.

- No creí que te fuera a molestar tanto – contestó Zuko con una leve confusión.

- ¿No creíste que fuera a reaccionar así? Zuko, este hombre atento contra mi vida. Kaito no se va a quedar de brazos cruzados, va a querer vengarse por todos estos meses que pasó en prisión. Es obvio que se va a unir a la Sociedad de Nuevo Ozai y lo único que va a hacer es alimentarla con más odio – soltó Mai con una combinación de enojo y preocupación en su voz.

- Tal vez estás exagerando, Mai. Es posible que Kaito haya reflexionado en el tiempo en prisión. Todos merecemos una segunda oportunidad después de todo.

- ¡No, Zuko! Hombres como Kaito no entienden de reflexiones ni oportunidades ni compasión. ¿No lo entiendes? Estamos en peligro. Kaito no va a parar esta vez con una daga en mi espalda. Irá tras Ty Lee, Izumi, Kazuo. Irá tras de ti y de quienes amas…- dijo la reina con desesperación.

- ¿Estás preocupada por mí? – preguntó Zuko al escuchar las palabras de Mai, con cierta esperanza.

- Zuko, no desvíes el tema…

- Es sólo una pregunta – dijo el príncipe levemente desairado.

- Si quieres a alguien que se preocupe por ti, entonces ve y háblale a Yuga – soltó Mai con enojo.

- ¿Estás celosa? – preguntó el maestro fuego sintiendo como su corazón volvía a palpitar.

- ¿Qué? ¿Por qué había de estar celosa? Tú y yo no somos nada… - dijo la pelinegra sintiendo dificultad para ocultar sus sentimientos.

- No te creo…- dijo Zuko tratando de empujar a Mai para que admitiera lo que sentía.

- Ah, ¿no me crees? – soltó la reina levantándose de su silla.

- No, no te creo – dijo el príncipe también levantándose de su asiento.

Mai caminó alrededor del escritorio para quedar justo enfrente de Zuko y para que no hubiera nada entre ambos. La chica tomó el cuello del traje que usaba el chico con fuerza, lo atrajo hacia ella y le plantó un beso en los labios. El príncipe, al sentir los labios de la reina encima de los suyos, se sorprendió, pero le regresó el beso. No pudo evitar sentirse feliz por esos segundos hasta que Mai se separó abruptamente.

- ¿Ves? No sentí nada – mintió la pelinegra.

- ¿Qué… qué fue…? - iba a preguntar Zuko, quien estaba tratando de recuperar el aliento.

- Arregla lo que hiciste, Zuko – dijo Mai, señalando la carta y saliendo de la oficina, dejando al príncipe confundido.


Y pues ahí está el nuevo capítulo. Muchas gracias a todos los que dejaron review, siempre me inspiran para seguir escribiendo. El próximo capitulo tendrá un poco de Kataang, así que manténganse al pendiente. Me harían muy muy muy feliz si me dejan un comentario con sus opiniones. Sin más por el momento, nos leemos pronto.

GirlFanatic30