Cid y su mujer se paseaban por las calles de ciudad cohete. La insistencia de su pareja en comprar más víveres por sus huéspedes le irritó, Yuffie podría haber ayudado pero al tener que esconderse de su propia nación era inevitable que no podría salir de la casa. Una palmada en su hombro lo sacó de sus pensamientos, Shera le indicaba con el mentón hacia fondo de la calle donde pudo divisar una oscura figura con capa roja. Ignorando totalmente la otra figura que acompañaba a su amigo Cid corrió con todas las fuerzas de su casi cuarta década de vida ante la atónita mirada de su mujer quien nunca lo había visto tan exaltado y alegre ni siquiera en la intimidad.
Mientras corría, el piloto/ingeniero dejó caer el abano que estaba fumando y una sonrisa de oreja a oreja asomaba sus facciones al grito de. -¡NALGAAAAS!-
El demacrado valentino desde su pelea con Cloud nunca se preocupó de sus heridas las cuales seguían abiertas, por algún motivo dejó de sanar. El rostro de Cid cambió de golpe cuando vio que su amigo tenía sin piel la mitad de su cara con músculos faciales desgarrados, sus labios estaban rotos y se podía ver un largo canino en el vacío que dejaba la ausencia de carne como si hubiera intentado besar el interior de una licuadora. Se detuvo a unos pasos de él y solo entonces pudo ver que la morena de busto amplio tenía postura cabizbaja totalmente encorvada, sus brazos colgaban inertes.
El lancero rubio dobló un poco sus rodillas e inclinó su torso, notó que la mujer había llorado intensamente y que su lenguaje corporal indicaba que tuvo una violenta rabieta hasta que no pudo más.
…
Yuffie estaba con las piernas cruzadas en el sillón mientras pensaba en Vincent y Tifa estando a solas.
¿Habría logrado la morena solucionar sus problemas con Cloud?
La resurrección de la cetra parecía un chiste imposible, si fuera mentira tal vez el valentino podría reconciliarlos y entonces la luchadora no tendría necesidad de su lastima por lo cual no sería una rival. Una victoria a expensas del sufrimiento ajeno.
De la nada Shelke se apresuró a la entrada y salió disparada por la puerta, todos sus movimientos indicaban que estaba cansada aún sin haber hecho nada.
Como no podía salir de la casa a mostrarse en público la ninja tuvo que quedarse dentro de la casa pero se acercó a una ventana para ver lo que ocurría.
Cid y su pareja llegaban acompañados del valentino y la morena mayor, el pistolero gótico sujetaba una gran cantidad de bolsas mientras caminaba con dificultad con el ataúd a sus espaldas.
Tifa se veía en peores condiciones si cabe entonces Yuffie se percató de lo que ocurrió. Cloud tuvo éxito y Aerith estaba de vuelta, sin embargo nadie del grupo se reuniría a celebrarlo. El rubio quería que todo fuera privado para evitar las intromisiones de Tifa quien intentó impedir a toda costa el regreso de la cetra. Solo el apoyo de Vincent controlando a la luchadora aseguró el éxito de Cloud en su búsqueda.
En la calle Shelke corrió hasta ellos y embistió a Vincent con un abrazo que lo hizo girar junto a las bolsas y la tétrica carga en su espalda, Tifa los miraba de lado como si fuera ajena a ellos.
-Te esperé una eternidad.-
-Perdóname, ahora soy todo tuyo.-
La ninja al hirvió de rabia al verla abrazada a su compañero, cuando entraron junto a Cid hizo a un lado a Shelke y se colgó del cuello de Vincent.
-Cuidé a todos estos tontos yo sola ¿Dónde está mi premio?-
-No recuerdo haber ofrecido uno.-
-Entonces me llevo esto.-
Con un pequeño salto la ninja besó la mejilla sana del valentino quien dejó caer las bolsas y apartó bruscamente de su cuerpo a la joven que enmascaró con una risita falsa el sentirse rechazada y herida.
-¿Vincent?- Marlene apareció en la esquina del pasillo y caminó lentamente hacia él.
El pistolero de capa medieval se aproximó a ella y se puso de rodillas con sus hombros a la altura de preadolescente que besó la mejilla desgarrada en lugar del lado sano de su rostro.
Esta vez el valentino no hizo el quite ni tomó represalias, solo se quedó quieto esperando que la niña quedara satisfecha y lo soltara.
Shera se quedó viendo estupefacta como la niña pelibronce dominaba a su tétrico amigo que no ofrecía resistencia alguna. Miró a Tifa por la esquina del ojo y no detecto reacción alguna.
Cuando Marlene soltó a su presa que se irguió de nuevo, Cid tomo acción inmediata, recogió las bolsas que su amigo dejó caer y las dejó en la mesa.
-Cariñito, cocina algo por favor tengo cositas que hablar con nuestro vampirito.-
Su mirada se tornó seria y con un gesto hizo que el valentino lo acompañara al fondo del pasillo.
Cuando abrió la puerta de la habitación y el pistolero entró, empujó el ataúd de la espalda de su amigo y le propinó una épica nalgada que resonó en toda la casa, todos miraron en su dirección y el rubio simplemente guiñó un ojo para decir…
-UFF Siguen firmes como siempre.-
-¿POR QUÉ SIEMPRE ME HACES ESO?- A pesar de fingir enojo Vincent tenía una sonrisa presumida.
-CALLATE Y ENTRA COQUETO DE MIERDA.-
Con risas cerraron la puerta y Cid dio vuelta la llave. Todas quedaron mirando la escena como si se hubieran perdido un importante detalle que no relucía en la situación.
-¡VINCENT!- Shelke corrió hacia la puerta de la habitación pero Shera la sujetó del hombro.
-Tranquila querida, solo hablaran unas cosas, no es que hagan nada inmoral.
La ninja camino silenciosa con intenciones de escuchar tras la puerta.
-YUFIEEEE.- La maternal pero autoritaria voz de la mujer la dejo rígida y como un resorte enderezó su cuerpo ante las risitas de Marlene.
-Necesito ayuda ¿Podrías traer las bolsas a la cocina?-
Con el tiempo la mujer movilizó a incluso hasta Tifa quien parecía inerte.
…
Vincent dejó el ataúd en el suelo y por fin dirigió la vista a su amigo de barba media.
-Y bien… Supongo que me he perdido de mucho.- Cid se sentó en la cama y sacó un cigarro dispuesto a encenderlo.
-Entiendo que… Enamoraste a dos niñas ¿cierto?-
