CAPITULO 29

DESCUBRIENDO EL VERDADERO AMOR

Candy no podía ser más feliz y lo abrazo con la diferencia que esta vez se puso de puntillas para poder poner sus brazos alrededor de su cuello con la intención de darle un beso en su mejia por la felicidad que sentía de descubrir que su Príncipe de la Colina era Albert una de las personas mas importante de su vida.

Así que lo acerco pero Albert al ser tan alto y ella al estar de puntillas no calculo bien, y le dio el beso muy cerca de su boca aunque no era esa su intención no se lamento.

Albert por su parte se sorprendió por la reacción de Candy y cerró los ojos para disfrutar ese beso tan suave y delicado, el rodeo su cintura con sus manos para acercarla mas hacia él, solo fueron unos segundos ella después bajo sus brazos y las puso sobre su torso. Pero él no la soltó se acerco a su oído y le dijo -Te voy a extrañar tanto Candy- y muy suavemente le acaricio su mejia con su nariz eso provoco en Candy un escalofrió en su cuerpo.

-Pero… Porque me dices eso Albert- le dijo mirándolo a los ojos

-Candy tengo que irme de viaje dentro unos días- y suspiro pesadamente

La cara de ensoñación de Candy cambio a una de preocupación

-¿Pero por cuanto tiempo te iras Albert?-

-No lose exactamente quiero pensar que serán solo unos meses-

-¡Como! ¡Solo unos meses!, Albert ¿Por favor no te marches tan pronto?-

-Candy, no sabes como desearía no ir y no alejarme de ti, pero debo presentarme en las empresas es necesario no puedo aplazarlo por mas tiempo-

-Pero porque tan pronto, ha pasado poco tiempo desde que eres cabeza de los Andrew-

-Creo que lo sucedido esta semana ha tenido mucho que ver-

-Oh Albert entonces ha sido mi culpa-

-No te sientas mal esto tarde o temprano tenia que hacerlo, Candy desde niño fui educado para ser la cabeza de los Andrew y sabía que eso llevaría muchas responsabilidades y limitaciones en mi vida. Por eso antes de asumirlo quise vivir como a mi me hubiera gustado libre junto con la naturaleza y los animales, tener una vida sencilla-

-Albert- Candy estaba viendo por primera vez como Albert le habría su corazón

El le sonrió –Quise escapar de todo esto que se me había impuesto por eso tome la identidad de un vagabundo que iba de un lugar a otro pero ahora eso ya quedo en el pasado Candy-

-Albert como quisiera ayudarte, pero no se como-

El tomo su mentón -Lo has hecho siempre Candy desde que te conocí me has alegrado mi vida-

-¡En serio!, tu también has sido muy importante para mi desde que te conocí nunca mas me volví a sentir sola, estabas conmigo en mis momentos felices y tristes. Pero… ahora te iras por tanto tiempo -

-Lose pero la Tia es mayor por eso es momento en que tome ya mi lugar y ella lleve una vida mas tranquila-

Candy lo escuchaba y resignada aceptaba la nueva identidad de Albert, pero admiraba su nobleza, su seguridad ante la nueva vida que llevaría. Así que ya no insistiría ya que suficiente para él llevar esa carga como para que ella se lo pusiera mas difícil

-Entiendo Albert, solo espero que el tiempo pase rápido para que nos volvamos a ver-

- Si Candy yo también eso quiero, me hubiera gustado poder estar mas tiempo contigo- mientras acariciaba su cabello

Candy ya no dijo nada solo bajo su rostro quería ocultarle su tristeza pero el tomo su barbilla

-Vamos Candy no estés triste este día hemos venido para que estés feliz, deberíamos bajar y reunirnos con los demás creo que todos se preguntaran porque tardamos tanto, por favor sonríe para mi-

Así que Candy le regalo la mejor de sus sonrisas, no sabia como es que él tenia ese efecto en ella para hacerla sentir mejor

-Espera Albert quería darte esto- y le dio el broche que con tanto cariño había cuidado todos estos años

El tomo la mano de ella y se la cerro y le dijo –No Candy, es tuyo-

-Pero… siempre desee podértelo dar bueno… a Mi príncipe de la Colina, soñaba con ese día y ahora es ese día-

-En ese caso te lo regalo y quizás así te acuerdes de mí estos meses- Y le guiño el ojo

-Albert no necesito del broche para pensar en ti- pero Candy se sonrojo por lo dicho, tuvo suerte que a lo lejos se escuchaban a los niños del Hogar que la llamaban y dijo:

-Oh los chicos, tenias razón Albert nos buscan- Y se guardo el broche

Albert le ofreció su brazo que ella encantada tomo y así bajaban la colina cuando Archie, Annie y Patty los vieron venir solo se miraron entre ellos y rieron.

Pero Annie vio que Candy venia un poco triste y dijo: -¿Porque se ve triste Candy, si estamos todos juntos?-

-Será porque Albert ya le abra dicho que se marcha de viaje- dijo Archie

-Si eso debe de ser-

-Es una lastima que ahora que se han vuelto a encontrar tengan que separarse- decía Patty

Al llegar Albert y Candy se encontraron todo preparado y listo para empezar la fiesta, la señorita Pony y la hermana Maria estaban muy contentas por volver a ver después de muchos años a Annie que se miraba muy feliz con Archie y sabían por Candy que él era un buen chico. También congeniaron muy bien con Patty y la reconfortaron porque sabían de la perdida de Stear, Patty les agradeció su afecto y le gusto mucho el lugar al punto que les había dicho si podía quedarse unos días allí, ya que ese lugar rodeado de bellos paisajes le traía paz a su corazón y los niños le contagiaban con su alegría que ella desde que murió Stear había perdido.

Después de jugar con los chicos, entraron para la comida la señorita Pony insistió que Albert presidiera la mesa ya que no recibían a gente tan importante en el hogar de Pony, Candy se iba sentar a la derecha de él pero nuevamente la Señorita Pony le indico que debía sentarse al otro extremo y Candy de no muy buena gana acepto.

-Candy porque no haces un brindes- le dijo la hermana Maria

-Si tiene razón hermana Maria- se levanto y tomo su copa

-Quiero agradecer a todos por esta hermosa fiesta nunca me había sentido tan feliz de estar rodeado de las personas que mas quiero- y en ese instante no pudo evitar posar su mirada en unos ojos azul cielo que atentos la miraban, Albert sonrió y alzo su copa y todos los demás le siguieron.

Empezaron a comer, a pesar de que estaban separados no era impedimento para entre Candy y Albert se cruzaran miradas llenas de complicidad y cargadas de sentimiento.

Después de disfrutar una deliciosa comida y contar anécdotas de su infancia en el Hogar y Albert de África la fiesta ya casi había terminado .

Candy recogía los platos los llevaba a la cocina para lavarlos mientras lo demás se dirigían afuera para tomar el Té, se preparaba colocándose el delantal cuando vio entrar a Albert con mas platos

-Es mucho trabajo para una sola persona te ayudare Candy-y se arremango la camisa y tomo otro delantal que había colgado

-No Albert no te molestes, ve con los demás a tomar el té descansa un poco recuerda que tienes un largo camino de regreso a Chicago-

-No te preocupes Candy aun es media tarde, además quiero aprovechar el mayor tiempo para estar contigo. Creo que olvidas que soy muy bueno lavando platos recuerda que trabajaba de eso, y te puedo decir que no se me rompió ninguno- decía divertido

- jajajja, sabes Albert me recuerda mucho cuando vivíamos juntos en el apartamento, cuando compartíamos las tareas de la casa- decía melancólica porque sabia que esos días nunca volverían

-A mi también- pero no quería ponerse triste así que le dijo

-Hablando del apartamento dime Candy has decidido quedarte aquí en el Hogar de Pony o regresaras a él-

-Me quedare un tiempo aquí, me gustaría ayudar a la señorita Pony y la hermana Maria. Además…- dejo de lavar para poder verlo

-No es lo mismo vivir en el apartamento si no estas tu, el día que te fuiste sentí un gran vacío-

-Lo siento Candy haberme ido de esa manera pero la casera quería que nos fuéramos los dos o yo, así que decidí que lo mejor era irme yo y así evitarte mas problemas-

-Si me lo dijo, pero yo no entendía porque te habías ido sin mi, me sentí morir por eso fue buscarte cada día por todas partes quería estar contigo pero fue inútil encontrarte- y su cara se angustio pensando en esos momentos tan tristes

-Lose Candy no pensé que te afectara tanto mi marcha-

-Albert te lo he dicho antes, Tú… tu eres alguien muy especial para mi –

-Mi querida Candy tu también lo eres para mi- lo decía mientras se miraban fijamente

-¡Oh por Dios Señor William, pero que hace lavando platos!- decía la hermana Maria al ver a Albert con delantal no podía creer que el joven millonario fuera de esa manera tan sencilla

Ellos sonrieron

-¡Candy! como le permites que lave los platos- decía contrariada la Hermana María

-No se preocupe hermana Maria, quería ayudar a Candy y poder hablar un poco mas con ella-

-Bueno en ese caso estamos fuera tomando el té-

Terminaron de lavar los platos y luego se unieron con los demás para tomar el té, mientras veían a los niños divertirse con los juguetes que Albert les había llevado.

Empezaba anochecer entonces Archie dijo:

-Creo es hora de volver, tenemos un largo trayecto ¿No crees Albert?-

Albert suspiro porque había llegado el momento de separarse de Candy y no sabía cuanto tiempo iba a pasar para volver a verla

–Si tenemos que regresar a Chicago, pero si quieres adelántate tu con Annie yo me quedare un poco mas- mientras sus ojos azules se posaban sobre Candy

Así que empezaron a despedirse de los niños y la señorita Pony y la Hermana Maria, todos los despedían felices y agradecidos por el día tan hermoso que habían pasado, luego Archie y Annie se marcharon.

-Muchas gracias Señor William no encuentro las palabras por todo y los regalos a los niños los ha hecho muy felices-

-No hay nada que agradecer Señorita Pony ha sido un honor conocerlas, no es extraño que Candy siempre hablara de ustedes-

-Esperamos volverlo a ver pronto, será siempre bienvenido-

-Gracias, pero me temo que pasara un tiempo para que venga a visitarlas, los negocios me tendrán fuera un tiempo-

-Oh es una pena, Candy lo sabe ya-

-Si señorita Pony, se que esta demás decirlo pero por favor cuide de Candy- decía triste

-No se preocupe Señor William, la cuidaremos en su ausencia- La señorita Pony pudo ver el cambio de Albert y cuanto quería a Candy.

Albert se dirigía hacia Candy que lo esperaba cerca de su auto, la señorita Pony pensó que era mejor que tuvieran un poco de intimidad así que empezó a llamar a los niños para que entraran para cenar, la hermana María y Patty le ayudaron.

–Bueno mi querida Candy ha llegado el momento de irme-

-Si Albert- suspiro pesadamente y trato de sonreír pero no podía ocultar su tristeza por su marcha

-Cuídate mucho Candy-

–Si lo haré, quería darte las gracias por este maravilloso día ha sido lleno de muchas alegrías y agradables sorpresas- mientras le sonreía

-Es muy bella tu sonrisa Candy, te voy a extrañar tanto- Y puso su mano sobre su mejia para acariciarla

Candy estaba perdida en su mirada y le dijo – Escríbeme por favor Albert, ya que yo… no podré hacerlo-

-Claro que lo haré Candy no tienes que pedírmelo. En algunos lugares tendré que quedarme más tiempo y te lo diré en mis cartas para que tú me puedas escribir. Te echare de menos mi querida Candy- Albert se iba acercando a ella y fue el turno de él en besarla muy cerca de su boca hizo un esfuerzo muy grande por no besarla en los labios pero tenia que esperar y asegurarse que ella sentía lo mismo por el.

-Adiós Albert vuelve pronto- lo decía con lágrimas en los ojos

-Hasta pronto mi querida Candy- se subió a su coche y se marcho. Candy se quedo allí mirando como se perdía en el camino mientras con su mano acariciaba donde Albert le había besado.

Ya de regreso cuando llego a Chicago era cerca de la media noche, así que Albert pensó que no estaría nadie despierto pero vio luz en la biblioteca sonrió y entro.

-Buenas Noches George, ¿Mucho trabajo o esperándome?- lo decía divertido y mientras se desabotonada un poco la camisa

-Buenas Noches William, como estuvo la fiesta con Candy que dijo cuando le revelaste que eras ese chico que había visto cuando tenia 6 años-

-Se sorprendió mucho pero yo también porque ha guardado hasta ahora el broche que perdí. Me dijo que siempre lo llevaba y que era su amuleto, intento dármelo pero no lo acepte le pertenece a ella- decía con ojos soñadores

-¿Y que mas paso?- decía un tanto curioso pensando que entre ellos había pasado algo más

-A que te refieres, luego hemos disfrutado de la fiesta y al finalizar nos hemos despedido si no lo recuerdas partimos dentro de 2 días – queriendo llevar la conversación a otro tema

-William hasta cuando vas a seguir este juego acaso no ves el amor que hay entre ustedes-

-Se del amor que le tengo a Candy desde hace mucho tiempo se que no voy a encontrar a ninguna mujer como ella bella, espontánea y con un hermoso corazón- Albert estaba convencido de que era necesario dejar un tiempo a Candy para que curara su corazón y aclarase sus sentimientos solo esperaba que ha su regreso no lo viera como un amigo sino como algo mas. Porque él no quería su cariño y agradecimiento sino su amor.

-Entonces William que esperas para conquistarla-

-Aun no estoy totalmente seguro de su amor hacia a mi-

- Jajaja William actúas como un adolescente inseguro de nuevo-

-No George, he visto como Candy ha sufrido por Terry, recuerdas cuando estuve a punto de decirle lo que sentía por ella y creí que ella también me correspondía, ese mismo día se va con un desconocido porque creía que era Terry. No George, no quiero que la sombra de Terry este siempre entre nosotros, y yo mejor que nadie se lo que sufrió Candy por él-

-Te entiendo William pero después la señorita Candy te ha demostrado que sus sentimientos hacia ti no son solo de amistad, pero no te das cuenta que tú queriendo unirlos en Rockstown no se quedo con él e hizo todo lo contrario, lo convenció para que regresara con Susana. Y luego siguió buscándote dime si eso no es revelador-

-No lose George, no lo se…- mientras lo miraba serio

-Bueno William hay un refrán que dice que ¨No hay peor ciego que el que no quiere ver¨, y creo que la señorita Candy ya no te ve con un amigo-

-Solo quiero darle espacio y tiempo para que aclare sus sentimientos-

George rió de medio lado y le dijo- En fin … William, es muy tarde me iré a dormir y tu deberías hacer lo mismo-

-Si el viaje ha sido largo, pero ha valido la pena- y paso su mano sobre la mejía donde Candy lo había besado

Dos días después Albert se marcho con George pasaron unos días y llegaron a Virginia donde tenia una agenda llena de reuniones y recepciones.

Entretanto en el Hogar de Pony cada día que pasaba Candy estaba siempre muy pendiente del cartero esperando recibir la tan ansiada carta de Albert, una mañana Candy estaba terminando de limpiar el piso de la entrada cuando entro la señorita Pony con una carta en sus manos

-Candy mira tienes correspondencia del señor Wi…-

No la dejo terminar y grito -De ¡ALBERT! Oh que felicidad- y por querer llegar rápido hasta donde estaba la señorita Pony tropezó con el cubo de agua que estaba ocupando que casi lo hace caer

-¡Candy ten cuidado! mira has tirado agua del cubo- decía sorprendida por la reacción de Candy

-Perdón señorita Pony lo limpiare enseguida solo leeré la carta de Albert- Mientras se ponía la carta en su pecho sin poder ocultar su alegría

La hermana Maria salio tras el alboroto, pero solo vio a la señorita Pony porque Candy ya había salido rumbo a la colina

-Pero… ¿Que ha pasado Señorita Pony, porque tanto alboroto?-

-¿Que ha pasado Hermana Maria?, que creo que nuestra Candy se ha enamorado- decía sonriente

-¿Como dice?-

-Recuerda como estaba cada día pendiente del cartero pensé que era por Annie, pero sabe de quien esperaba carta era del señor William. Candy es muy espontánea y no ha podido disimular su alegría por la carta-

-Jajajja bueno ya que lo menciona el día de la fiesta me fije que el señor Andrew estaba muy pendiente de Candy, sabe me alegraría mucho el señor Andrew cortejara a Candy se ve que es hombre noble y de buenos sentimientos-

-Si hermana Maria y por lo que nos ha contado Candy siempre ha estado con ella en los buenos y malos momentos-

Candy ya había subido al árbol de la colina para poder leer la carta de Albert, que abrió con urgencia

Mi Querida Candy

Espero que estés bien y con salud, yo ahora me encuentro en Virginia perdona no escribirte antes pero cada día estoy lleno de reuniones con los inversores y socios de nuestras empresas. Hay días en que regreso muy cansado pero recuerdo tu bella sonrisa y me hace sentir bien.

Siento decirte que en esta ciudad no estaré mucho tiempo quizás unas dos semanas mas, luego nos marcharemos a Washington así que de momento no podrás escribirme eso me entristece porque me gustaría recibir una carta tuya y saber de ti.

Si necesitas algo házmelo saber con Archie, el esta en Chicago. Candy te extraño mucho.

Te escribiré pronto

Con cariño,

Albert

Candy dando un suspiro dijo -No sabes cuanto te extraño mi querido Albert- mientras miraba el horizonte melancólica y así fueron pasando las semanas, Patty llegaba con regularidad a visitar a Candy y ayudar a la Señorita Pony y Hermana Maria con las clases de los chicos y eso había despertado en ella ser maestra.

Candy se sentía bien en el hogar a pesar de que pasaba muy ocupada ayudando con los niños, había momentos en que extraña mucho a Albert y echaba en falta su compañía.

Archie que terminaba sus estudios en Chicago para luego iniciarse el también en los negocios de la familia, en varias ocasiones había invitado a Candy a pasar una temporada en la mansión, pero ella no había aceptado.

Una mañana Candy tenia que ir al Rancho de Tom para recoger la leche que el le daba para el hogar, Patty en ese momento llegaba al Hogar de Pony y Candy le dijo:

-Buenos Días Patty los chicos aun duermen porque no me acompañas a traer leche, y así conoces a Tom. El, Annie y yo crecimos juntos por eso lo considero como mi hermano-

-Muy bien Candy, en ese caso me gustaría conocerlo-

Y subió a la carreta, no quedaba muy lejos el rancho y llegaron enseguida, Tom estaba colocando los botes de leche en la entrada del rancho ya que sabía que vendría Candy. Las tareas del campo hacia que tom estuviera un poco sucio pero su trabajo en el rancho era así.

-Hola Candy, ya la tengo lista- mientras se secaba un poco el sudor de la frente. Tom se había convertido en un guapo chico de pelo castaño y ojos del mismo color era alto casi tanto como Albert, y de constitución atlética por el duro trabajo en el rancho.

-Hola Tom, gracias por tenerla ya lista. Mira te presento a una gran amiga se llama Patty, nos esta ayudando con los niños del hogar-

Tom la miro y nunca le había interesado ninguna chica en especial, y eso que su padre lo atosigaba con casarlo pronto con alguna hija de sus amigos granjeros pero él había esquivado al angelito con flechas con habilidad. Pero esta vez parecía que dio en la diana porque fue un flechazo a primera vista por parte de Tom, Candy vio como se le embobo la cara a Tom al presentarle a Patty, y ella como siempre tímida lo saludo no le fue indiferente pero su corazón estaba aún muy adolorido por Stear.

Las semanas seguían pasando y ahora Albert se encontraba en Washington, su ritmo de trabajo era el mismo de una reunión tras otra, presentándose en las empresas asociadas. Además de eso tenia que acudir a diferentes actos y fiestas sociales ya que el se había convertido en una verdadera celebridad no solo por ser la cabeza de los Andrew que era una de las familias mas acaudaladas del país sino también por lo bien parecido que era y todos querían tener el prestigio de tenerlo como invitado de honor en sus fiestas algo que Albert no era de su agrado pero era parte de sus obligaciones eso lo agotaba y eso que apenas comenzaba.

George que siempre lo acompañaba veía el ritmo tan frenético que llevaba y algunas veces lo miraba muy agotado

-William porque no te tomas unos días de descanso, entiendo que sea agotador mas para ti que no estas acostumbrado a todo esto-

-No George no te preocupes, estoy bien no quiero alargar mas el viaje innecesariamente-

Riendo de medio lado George le dijo: -¿Innecesariamente? o es que no quieres dejar mucho tiempo sola a Candy-

El también rió al sentirse descubierto -Si a ti no puedo ocultarte nada y es así no quiero estar tanto tiempo alejado de Candy, además quiero terminar lo mas pronto posible aquí en Washington para ir a Nueva York donde pasare mas tiempo y allí podrá escribirme Candy- decía feliz

El tiempo seguía pasando y Candy se encontraba desanimada porque no había recibido carta de Albert, cada vez le pesaba no poder escribirle y contarle como se sentía sin el.

Patty que veía triste a Candy e intuía cual era la razón decidió quedarse unos días con ella y tal vez podía animarla. Tom llegaba con regularidad a visitarlas desde que había conocido a Patty el llevaba personalmente la leche al Hogar de Pony, había comenzado una bonita amistad con Patty.

Una noche Candy y Patty se dirigían a la habitación para dormir

-Candy que pasa contigo llevas uno días muy desanimada ha pasado algo para que estés así-

-No, no es nada Patty- decía con la mirada baja

-Estas segura Candy, no será porque no tienes noticias de Albert-

-Bueno es que no he recibido carta de Albert y me preocupa que este muy saturado de trabajo y pueda enfermar, se que esto esta siendo muy difícil para él- decía pensando en el cambio tan radical que había dado su vida en poco tiempo

-Vamos Candy el estará bien y ya veras que pronto recibirás carta de el-

-Si gracias Patty, me ha alegrado mucho que te quedaras aquí estos días-

-Si aunque pronto tendré que irme Candy-

-¿Cómo? Te regresaras a Chicago

-No, me iré a Florida a ver a mis padres pero será por un tiempo, porque al estar aquí he descubierto mi vocación por enseñar a los niños así que estudiare para ser profesora. Y me he comprometido con la Señorita Pony que regresare- decía llena de ilusión porque ahora tenia un objetivo en su vida que la llenaba de felicidad.

-Me alegro tanto por ti Patty, aunque te extrañaremos mucho todos aquí en el Hogar y en especial Tom-

-Oh Candy que cosas dices- mientras se sonrojaba

-Candy tengo una idea, porque no vienes conmigo a Chicago antes de irme a Florida. Annie quiere que vayamos a visitarla dice que se siente muy sola. ¿Qué te parece mi idea?-

-Es una buena idea, aunque…- Candy pensaba si se iba a Chicago no estaría para recibir la carta de Albert que tanto esperaba pero no quería decírselo a Patty

Pero Patty sabía porque se lo pensaba y eso no hacia mas que confirmar que Candy estaba muy enamorada de Albert

-Mira Candy podemos irnos cuando recibas la carta de Albert, y según lo que te ha dicho en su última carta pronto le podrás escribir-

-Si tienes razón Patty- esa noche Candy pensaba en Albert Te extraño tanto no se que me pasa contigo Albert, pero ni cuando estaba con Terry lo extrañaba así. Tengo miedo por lo que estoy sintiendo en mi corazón. ¿Porque siento un gran vació sin él? ¿Será que me estoy enamorando de ti?-

Al tener esos pensamientos y querer descifrar sus sentimientos hizo que Candy le costara conciliar el sueño y se durmió ya muy tarde, al día siguiente todos se habían levantado menos Candy.

Los niños corrían afuera pero eso no fue lo que la despertó sino un dulce aroma

-Oh ese olor a rosas- así que se vistió rápido y fue buscando de donde provenía ese delicioso aroma sus ojos verdes esmeraldas se abrieron al ver que el salón estaba adornado de unos bellos ramos de rosas de color rosadas inmediatamente supo que solo podían de ser de Albert se acerco y vio que en uno de los ramos había una carta ella suspiro –Mi querido Albert- y sus ojos se llenaron de lagrimas pero de felicidad

En ese momento llegaron Patty y la Señorita pony

-Buenos días dormilona, ha venido el chofer de los Andrew muy temprano esta mañana…-

Mientras tanto Albert desayunaba en un hotel de Nueva York en eso llego George para comenzar a trabajar

-Buenos días William que animado te veo hoy-

-Buenos días George, ¿Ah si?- y sonrió de medio lado y siguió con su desayuno

-Sin temor a equivocarme esa sonrisa tiene nombre ¿No?-

-Jajaja no te equivocas y estoy así porque seguramente Candy ya habrá recibido mi carta y…-

-¿Y…?- Dijo curioso

-Unas hermosas rosas rosadas-

-¿Rosadas? Porque- le pregunto intrigado

-Porque cuando estuve viviendo con ella poco antes de marcharme le dejaba una rosa rosada que significa amistad y agradecimiento. Y ahora mismo eso es lo que hay entre nosotros, algún día que espero que sea pronto sean rojas-

-Vaya, Candy te saca tu lado romántico- mientras reirá

-Aunque… la he puesto a prueba- Y su rostro se puso serio

-¿Como?, ¿A prueba?-

-Si en la carta le he dicho si quería escribirle a Terry y que yo me encargaría de dársela-

-¿Aun dudas? Vaya si que eres cabeza dura, solo te digo que no te preocupes de eso y lo comprobaras cuando recibas su carta-

-Eso espero George…-

Candy tomo la carta y se llevo consigo un ramo de rosas para colocarla en su habitación, muy feliz abrió la carta y empezó a leerla

Hola Mi Querida Candy

Espero que te gusten las rosas que te envié junto con mi carta, en una recepción que acudí estaba adornada de rosas rosadas y pensé mucho en ti, recordé los días tan maravillosos que vivimos en el apartamento.

No sabes la falta que me haces hay momentos que me siento muy cansado de las largas jornadas de trabajo son muy agotadoras pero están dando su fruto los socios están satisfechos con los nuevos proyectos que les hemos presentado eso me anima y pienso que cada día que pasa es uno menos para volvernos a ver.

Por fin estoy en Nueva York aquí estaré unos meses, así que me siento feliz ya que después de mucho tiempo me podrás escribir esperare con ansias tu carta me ha hecho mucha falta no recibirlas, aunque se que estas bien por Archie pero quisiera que me lo escribas tu.

Candy he pensado que si quieres escribirle una carta a Terry me la puedes enviar y yo me encargare de entregársela. Me imagino que querrás saber como esta el, Candy recuerda que puedes confiar en mi.

Escríbeme pronto

Te extraño

Albert

Candy leyó la carta de Albert una y otra vez un poco desconcertada

-Pero Albert acaso no te das cuenta que Terry es mi pasado, ¿Acaso tienes miedo de que yo siga enamorada de él? No lo culpo solo él supo lo que yo realmente sufrí por nuestra separación pero… ya no tienes de que preocuparte Albert ahora después de todos estos meses me doy cuenta que estoy enamorada de ti- decía con ojos soñadores

-Tengo que hacérselo saber ¿Pero como?, No me atrevo a decírselo directamente, además…. Que dirá la Tia abuela ella considerara que yo no estoy a la altura de Albert y quizás tenga razón- mientras daba vueltas por la habitación pero se detuvo para tomar una rosa

-Si Albert no fuera la cabeza de los Andrew todo fuera diferente, podríamos vivir en el apartamento como antes sin problemas pero ahora… -

Pero decidida se sentó en su mesa tomo una hoja de papel y empezó a escribir

Querido Albert

He tenido el mas hermoso despertar gracias a ti, las rosas también a mi me han hecho recordarte mas y ha extrañarte sobre todo. El tiempo lo siento muy lento anhelo tanto el día en que nos volvamos a ver.

Me alegro saber que todo va bien, aunque me preocupa que puedas enfermar me gustaría estar allí junto a ti para llevarte de picnic y así hacer que no trabajes demasiado.

Estoy feliz que después de mucho tiempo poderte escribir no sabes la falta que me haces los días se me hacen muy largos siempre espero con ansias tus cartas.

En cuanto a lo de Terry creí que te había quedado claro sino es así solo te puedo decir que él forma parte de mi pasado no niego que fue alguien muy importante para mi, pero el sigue su destino y yo el mío.

Yo ahora vivo con esperanza y alegría gracias a ti, así que no quiero volver al pasado Albert, solo quiero ver hacia adelante espero tu me ayudes y estés a mi lado.

Albert la próxima carta que me escribas envíamela a Chicago me iré unos días a casa de Any con Patty, espero que no te moleste no ir a la mansión pero no me sentiré cómoda y menos si tu no estas además no quiero incomodar a la Tia Abuela.

Vuelve pronto Albert,

Pienso en ti…

Candy W. Andrew

Y ese mismo día se la dio al cartero, preparo su maleta para irse con Patty a Chicago.

A los días Albert entraba en el hotel donde se hospedaba y en recepción lo llamaron

-Señor Andrew tiene correspondencia- mientras el botones se la entregaba

Había varias pero pudo ver una que esperaba con mucho anhelo así que subió rápido a su habitación se quito el saco y la corbata se sentó en el sofá y abrió la carta

Empezó a leerla y a medida que iba leyendo su corazón se iba acelerando y se llenaba de alegría, ya que ella dejaba ver entre líneas que Terry era su pasado y que su futuro esperaba que él estuviera con ella.

Albert se levanto del sofá eufórico y dijo: Ahora si estoy seguro que ya no amas a Terry, ahora ya no hay nada que nos separe mi amada Candy-

Continuara…

Hola a todas bueno al fin Candy ya se dio cuenta de lo que siente por Albert y se ha dado un paso mas para que ellos puedan estar juntos aunque esta la tía abuela de por medio ya veremos que pasa de ahora en adelante. Muchas gracias por sus reviews me animan tanto a seguir mejorando la historia por eso quizás tardo en subirla porque quiero dejarla lo mejor posible. Un abrazo muy fuerte que tengan un feliz domingo y un buen comienzo de semana :)