¡Hola a todos!

Antes de nada, ¡bienvenidas Lia Phantom y Elinash1! Siempre es bueno tener nuevas seguidoras. Me alegro de que os haya gustado esta historia y decidáis seguirla. Valoro mucho vuestros comentarios, así que espero veros por aquí más a menudo.

Siguiendo con las reviews, por supuesto, muchas gracias a mis queridas ken1997 (espero que tengas y hayas tenido suerte con los exámenes. Tus comentarios van a hacer que se me suba el ego jaja) y SakuraLovely15 (no sé si se entendió bien la acción de Yua. Espero que en este capítulo quede un poco claro. Digamos que se le cruzó un cable y se comportó de manera infantil)

Por otra parte, antes de meterme de lleno en el capítulo, quería comentaros que estaba pensando en hacer algo especial para Navidad. Aún estoy meditando qué preparar, pero, por el momento, os lanzo una pregunta: ¿Si pudiérais preguntarle algo a Yua, qué seria? Si la cosa tiene éxito, ya tendré solucionada la papeleta de que hacer cómo especial de Navidad jaja También se admiten sugenrecias, por supuesto ;)

¡Disfrutad de la lectura!

One Piece y sus personajes no me pertenecen, sino a Eiichiro Oda

Capítulo 29

Decir que los siguientes días en el castillo fueron fáciles, sería mentir. No obstante, Yua tuvo tiempo de conocer mejor a Sion y Meldy. La pequeña se ganó rápidamente un hueco en su corazón y la castaña en el de la niña. Había llegado un punto en el que ambas disfrutaban de su compañia. Yua solía vestirla y prepararla todas las mañanas, le cantaba canciones y jugaba con ella cuando Meldy se lo pedía. La princesa, con sus escasos tres años, confiaba plenamente en la castaña y veía en ella una figura a la que imitar, por lo que solía pasarse el resto del tiempo detrás de la chica, intentando comportarse igual que Yua.

A pesar del sitio tan sombrío en el que tenían que estar, de sentirse encerrada en una prisión, Meldy se había convertido en su luz. Siempre se la habían dado bien los niños, tenía una especie de don, pero además sentía que, no solo Zoro, sino Sion también, solían mirarla de forma extraña.

"Sion…", Yua se acercó un día al príncipe cohibida, tras haber dejado a la pequeña Meldy sobre su camita después de haber caído rendida por todo el día que había pasando jugando, "Yo… Sé que sabes que tengo debilidad por tu hermana, pero…, la castaña hizo una pausa, temerosa antes de continuar, pues no sabía qué palabras exactas utilizar. Quizá lo mejor era decir todo lo que pensaba directamente, "Quiero que sepas que no pretendo reemplazar a tu madre. Jamás haría eso"

Sion levantó la vista de los planos que estaba analizando y clavó su oscura mirada sobre Yua. La castaña tragó temerosa saliva porque, tras analizar la situación, se había dado cuenta de que Meldy no tenía una figura materna y ella, estando tan pendiente de ella, podía parecer que quería reemplazarla.

El príncipe suspiró, "No creo que quieras reemplazarla, Yua-san. Es solo que… Me gustaría que todas esas carcajadas que consigues sacarle a mi hermana fueran producto de las acciones de mi madre. Pero no es culpa tuya"

Sion abrió uno de los cajones de su escritorio y le enseñó una fotografía en la que aparecía una mujer de aspecto enfermizo, pero, aún así, hermosa. En la instantánea, suavemente iluminada por la luz de una ventana, se podía ver claramente el rostro de la mujer, que sostenía un bebé en sus brazos.

"Esta foto fue tomada un par de días después de que naciera Meldy. Se la enseño todos los días para que no la olvide", Yua tragó saliva, sintiéndose mal consigo misma por haber sacado a colación aquel tema. Aunque el príncipe actuara de manera tan madura, no dejaba de ser un adolescente que había perdido a su familia hacía unos dos años, "Meldy necesita también una figura femenina en su vida. Me tiene a mí y pensaba que eso era suficiente, pero no lo es"

Yua sonrió y se acercó al príncipe, "Tienes quince años, no deberías hablar tanto como un adulto. Me asustas a veces"

"Cumpliré los dieciséis en unos días", protestó, provocando una carcajada en la castaña, "¿Sabes qué, Yua-san?", Sion dejó la pluma a un lado, "Te conozco solo de hace unos días, quiero decir, ¿hace cuánto que nos tratamos de igual a igual?", la muchacha parpadeó varias veces, confusa, sin saber a qué se refería, así que el chico negó con la cabeza, "Me caes muy bien. Eres una buena persona y…", las orejas del príncipe ascendieron de color, "Creo que el hombre que consiga tu corazón será muy afortunado. Serás una excelente madre"

"¿Eh? ¿Qué?", preguntó Yua más confusa todavía.

"¡Perdón, perdón! ¡No debí haber dicho eso!", el príncipe negó con ambas manos, "Olvídalo"

Yua intentó recuperar la compostura y, aunque, seguramente ella estaba más nerviosa que Sion, mantuvo su vergüenza apartada a un lado para intentar relajar la tensión que se había establecido entre ambos, "¿Es qué estás intentando coquetear conmigo?", le preguntó con voz sugerente, enarcando ambas cejas.

El príncipe pronto comprendió lo que intentaba Yua con aquellas palabras y rompió a reír, "No te pega nada eso de ir de seductora"

La chica abrió la boca ligeramente por la sorpresa. No era la primera que escuchaba aquello. Ya había tenido una experiencia parecida con Law y había obtenido la misma respuesta por su parte.

Yua colocó los brazos en jarras, "¿¡Por qué todo el mundo me dice eso!?"

El príncipe sonrió de medio lado, "Eres una persona demasiado dulce. Nadie te toma en serio si te pones así"

Yua enarcó una ceja, "¿Cómo es posible que un crío de quince años se atreva a darme lecciones?"

"Este crío de quince años te da mil vueltas y es más observador de lo que crees", el príncipe tomó la pluma y, sin apartar los ojos del papel, continuó, "Sonaré pretencioso, pero mereces algo más"

Yua dio un pequeño respingo e, inconscientemente, sus ojos se deslizaron hasta Zoro. El espadachín estaba sentado en uno de los sofás, con los ojos cerrados y aparentemente durmiendo. La chica contuvo el aliento unos segundos, sin darse cuenta de que la mirada de reojo del príncipe estaba clavada sobre ella. Sion lo había notado desde el princpio, la manera en la que ella le miraba, cómo le hablaba, cómo le sonreía... Mientras que Zoro, aparentemente, no tenía ningún interés en la chica. Sion sabía que el espadachín mostraba solo una fachada. Sin embargo, algo en su interior le provocaba punzadas en su estómago cada vez que pensaba en aquellos dos juntos y en todo lo que habían pasado. Podía verlo, la mirada de tristeza de Yua cada vez que Zoro estaba cerca. Ella era una chica hermosa, divertida y charlatana, pero se apagaba con la presencia del peliverde. Por eso creía que Yua se merecía algo mejor.

Lo que Sion no sabía era todo lo que pasaba por la mente de Yua. La castaña no le había dicho a Zoro nada sobre su breve visita al despacho de Izaro. El espadachín no solía separarse de ella, seguramente temeroso de que cometiera una estupidez que, reconozcámoslo, ella ya había cometido, así que Yua no había tenido la oportunidad de contarle a Sion todo lo que Izaro le había enseñado.

Por otra parte, Yua se sentía profundamente decepcionada consigo misma. Cada vez que Zoro le había dicho que era inmadura, ella se había defendido, se había sentido ofendida, pero ahora comprendía que tenía razón. Haber ido a ver a Izaro solo por haberse sentido rechazada por Zoro era propio de una pataleta de una quinceañera. Era patética.

Ella temía a Zoro, su reacción, porque su presencia era imponente, pero, también, es que los dos eran muy diferentes. Era curioso como, mientras Yua había desarrollado en tan poco tiempo una relación mucho más profunda con los príncipes, Zoro se mostraba más a la defensiva. Era evidente que al peliverde no le gustaba Sion, al que consideraba un niño pretencioso, pero lo que indudablemente más le molestaba del chico era la cantidad de tiempo que pasaba con Yua. Podía verlo, podía ver la forma en la que la miraba y el hecho de que la relación de Yua con la pequeña Meldy fuera tan estrecha no hacía más que encandilar a un príncipe que había tenido nulo contacto con las personas que estaban fuera del castillo durante dos años.


Habían pasado ya varios días desde que habían hablado con el resto de la tripulación. Yua había tenido finalmente la oportunidad de compartir con el príncipe en secreto los datos que Izaro había compartido con ella. Sion estaba de acuerdo con la chica en que el objetivo de Izaro era divertirse a su costa, estaba buscando el conflicto, algo en lo que ninguno de los dos quería caer. Yua le había informado sobre los grupos de población que querían participar en la operación, por lo que Sion quería evitar que su gente corriera ningún riesgo.

Ella y Sion trabajaban cada vez más a fondo en preparar una estrategia para el día de la coronación y, aún así, los cálculos del príncipe indicaban que sería imposible evitar un conflicto de gran escala. No obstante, a través de algunos empleados del castillo, habían ido pasando detalles sobre el evento a Luffy y al resto para que pudieran ir estudiando el plan.

El príncipe apoyó su barbilla en una de sus manos, "Ya hemos estudiado todas las entradas del castillo y hemos descartado más de la mitad de opciones. Sin embargo, no cerraría por completo la posibilidad de la puerta principal"

"¿Estás seguro?", le preguntó Yua con un deje de preocupación en su tono de voz.

"Sí. Creo que lo mejor es atacar por diferentes flancos para crear el caos. Lo que aún no he decidido si debería atacar antes el grupo de la entrada principal, el del bosque del oeste, que es la entrada que descubristeis vosotros, o el del puerto"

"¿Qué te parecería si atacara primero el de la puerta principal?"

"Podría ser… La mayoría de los hombres de Izaro se centrarían en esa zona, por lo que sería la oportunidad perfecta para que ingresaran en el interior del castillo los procedentes del puerto. En ese grupo debería estar Monkey D. Luffy. Él dirigirá al grupo a través de ese túnel y entrará muy cerca del salón en el que tendrá lugar la coronación"

"¿Y tú que piensas hacer? No pretenderás combatir…"

"¿Y por qué no?"

"¿Sabes acaso…?"

El llanto de la princesa Meldy detuvo a Yua. Zoro, sentado junto a la pequeña, tenía una expresión de terror en su rostro. Mientras Yua y Sion continuaban planificando la entrada al castillo, el espadachín debía jugar con la pequeña, pero la niña solía asustarse con facilidad del peliverde. Zoro tampoco ponía las cosas más fáciles y Meldy se encontraba llorando desconsolada al lado de un Zoro que no sabía qué hacer.

"¿Qué demonios le has hecho?", preguntó Sion frunciendo el ceño.

"¡Nada! Os dije que no se me daban bien los críos", protestó el espadachín, mientras movía su cuerpo de un lado a otro, como si buscara algo con lo que contentar a la niña. Sin embargo, lo que hizo superó cualquier expectativa, "Hala, hala, ya pasó", dijo finalmente a Meldy, dándole unas palmaditas en la espalda.

La niña, con los ojos rojos por el llanto, dejó de gimotear y posó su mirada incrédula sobre Zoro. De repente, tanto Yua como Sion rompieron en carcajadas y la pequeña, en vista de que los dos se estaban divirtiendo tanto por la situación, empezó a reír también. No obstante, el rostro de Zoro adquirió un tono rojizo y apretó los puños con fuerza.

"¿¡Qué demonios os hace tanta gracia!?"

La castaña se limpió una lágrima que caía por su mejilla producto de la risa, "Me parece que se te dan los niños mejor de lo que crees"

Zoro miró para otro lado para toparse con los grandes ojos azules de Meldy sobre él. La pequeña tenía un extraño brillo en la mirada y, sin pensárselo dos veces, se lanzó sobre el espadachín para abrazarle. Éste dibujó en su rostro una mueca de desagrado por la repentina muestra de afecto de la princesa, haciendo que Yua y Sion rieran a un más por su inexperiencia con niños pequeños.

Finalmente, el peliverde consiguió separar a la pequeña de él y la sustuvo en el aire, sujetándola en brazos, pero lo más lejos posible de él. La pequeña emitió otra carcajada y extendió sus diminutas manos hacía él.

"¡Zoro!", gritó Meldy entusiasmada, "¡Juguemos a las princesas!"

Tras la petición de la niña, el rostro de Zoro cambió por completo. El príncipe rió aún más todavía mientras Zoro daba gracias porque no estuviera el resto de la tripulación y en especial aquel cocinero pervertido para ver aquello. Algún día, Yua iba a pagarle todo por lo que le estaba haciendo pasar.

"Creo que podremos buscarte alguna faldita"

"¡Cállate, mocoso!", gritó Zoro al príncipe. No le caía nada bien ese crío y encima ahora tenía motivos con los que burlarse de él.

"Meldy, ¿no querrías que Zoro fuera tu príncipe mejor?", preguntó Yua, intentando salvar la situación.

La pequeña miró a la castaña y después al espadachín para, después, asentir satisfecha, "¡El será mi príncipe! ¡Y harás lo que yo diga!"

Zoro apretó los dientes, "Eso es más bien ser un esclavo…"

"¡No!", la pequeña se puso en pie con determinación, "¡Eres mi príncipe y quiero que seas mi caballo!", la expresión de Zoro se estaba alterando por momentos, mientras Sion intentaba aguantar el estallar en carcajadas, "¡A cuatro patas!"

Zoro suspiró e hizo tal cual le ordenó la niña que, rápidamente, se sentó sobre su espalda. La pequeña golpeó con su manita en el trasero de Zoro, ordenándole que se moviera. Yua se llevó la mano a la boca para ocultar la sorpresa y las carcajadas por las acciones de la princesa.

"Esta me la vas a pagar, Yua", comentó entre dientes el espadachín, "Ni se te ocurra contarle esto a nadie"

La castaña hizo un gesto, como si cerrara su boca con una cremallera, y asintió, pero aquella estampa le resultaba de lo más adorable. Por muy brusco que fuera y por muy poco tacto que tuviera, Zoro también terminaba por encandilar a los niños más de lo que creía.

"Ahora que mi hermana está distraída con su nuevo córcel, podemos continuar"

Yua guardó silencio unos segundos, intentando recordar de qué estaban hablando antes de que Meldy se pusiera a llorar, "Sion… No pensarás combatir…"

El príncipe sonrió, "Esperaba que no volviera a salir el tema"

"¿Sabes siquiera pelear?"

"Algo sé. Tuve que aprender"

"¡Pero eras un crío! Creo que si hay una pelea, no deberías intervenir. No estás preparado"

"¿Y tú sí?", el tono del príncipe cambió a uno más frío. Yua frunció el ceño. Ella era débil, no lo negaría y no se acercaba ni un poco al nivel de cualquiera de los Mugiwara, pero no estaba dispuesta a que Sion le hablara así, por mucho que fuera el rey legítimo de Gravos, "Perdona…", el chico agachó la cabeza, "No quiero estar sin hacer nada"

"Tú eres útil. Estás planeando todo esto y, tras la pelea, tu gente te necesitará, por eso debes estar perfectamente. Tienes que cuidar de Meldy", Yua colocó su mano sobre la espalda del príncipe, intentando reconfortarle, "Además, aunque no lo parezca, sé defenderme muy bien sola"

"Yo le enseñaré", Sion y Yua giraron sus rostros para toparse con Zoro, que seguía llevando a su espalda a Meldy, "Si quieres proteger a tu hermana, puedo enseñarte algunas cosas"

Sion sonrió. No le caía bien el espadachín, pero no podía negar que tenía muchas ganas de ver al Cazador de Piratas en acción.


¡Hasta aquí el capítulo!

No pasa gran cosa en este capítulo, pero quería aclarar un poco el comportamiento de Yua en el anterior cap. Han pasado un par de días desde la visita al despacho de Izaro, como os habréis podido imaginar. Por otra parte, llegan ahora un par de capítulos de transición antes de toda la acción. Aún no he escrito nada porque soy una maldita vaga, pero lo haré, porque prometí que actualizaría todos los domingos. Aún no sé cómo voy a estructurar la cosa, pero lo haré xD

Espero vuestras críticas, opniones, dudas y sugerencias con respecto al especial de Navidad.

¡Nos leemos!