Hola chicas, nuevamente estoy con ustedes con un nuevo capítulo. Pero antes de empezar quisiera disculparme por mi larga ausencia, una que se debió a ciertas situaciones que lamentablemente no predecimos que me mantuvieron alejada por un tiempo y para completar fuimos azotados por dos huracanes dejando a mi isla devastada. Pero gracias a Dios y a todos seres humanos maravillosos nuevamente estamos en pie, en lucha.

Gracias a Dios mi familia y yo estamos bien, y estoy feliz de estar de vuelta y de poder subir este nuevo capítulo que espero que les guste, como poder continuar con la historia, gracias por su paciencia. Así que no les quito mas tiempo, ya que han esperado tanto y espero de verdad que les guste el nuevo capítulo.

Pues a leer se ha dicho…


Unida en cuerpo y alma a la bestia

Por

Ladycat 69

Capitulo 29

El sonido de las campanas de un antiguo reloj anunciaba la media noche en la mansión Malfoy. Draco que aun no podía conciliar el sueño, observaba en silencio a Hermione. La joven que aun dormida derramaba lagrimas que se deslizaban suavemente hasta perderse entre la sabana de seda, lagrimas de heridas abierta, lagrimas por los malos sueños, sueños que Draco desesperadamente deseaba borrar.

-Dra…Draco ayuda…me—

-Ssssssss estas a salvo gatita. Duerme que juro que velare que nadie vuelva hacerte daño—susurro hasta sentir que con sus palabras la joven se tranquilizaba entre sus brazos.

Una hora mas tarde, Draco convencido de que Hermione tendría al menos unas horas de serenidad, salió sigilosamente de la habitación hasta las afueras de la mansión, llenando sus pulmones del aire frio de la noche.

Así que caminando por los terrenos buscaba como calmar la ira, la rabia, la angustia que sentía de ver a su reina herida en lo más profundo, una herida que llenaba hasta su propia alma al punto de herirlo.

Una herida que hacia crecer un sentimiento tan oscuro que solo podría calmarse cuando viera derramada en el suelo la sangre de Ronald Weasley. Así que con ese pensamiento llego hasta el establo, en donde un hermoso semental negro lo saludo con un gesto de cabeza.

-Hola amigo mío—dijo acercándose al animal…-Necesito de tu compañía—acariciándolo…-Qué tal si damos un paseo—ensillándolo…-Vamos—montándolo.

En cuanto el semental sintió los sentimientos de su amo, con un fuerte rechino se paro en dos patas antes de salir a todo galope por los terrenos. Draco cabalgaba aquel hermoso animal como alma que lleva al diablo, cabalgándolo sin ningún rumbo fijo, cabalgando con fuerza para no ir en la búsqueda de Ronald Weasley. Porque aunque deseaba asesinarlo, sabía que debía esperar solo un poco mas. Así que galopando contra el viento, Draco continúo hasta aclarar sus sentidos, su mente, sus sentimientos, pero lo más importante, a la bestia en su interior que reclamaba sangre.

No sabía cuánto tiempo había estado cabalgando por los alrededores, consiguiendo calmar lo que tanto trabajo le estaba costando calmar, y si como si el caballo supiera, lentamente fue bajando su intensidad hasta detenerse por completo frente a unas ruinas de lo que debió ser una hermosa casa. Draco que parecía un ángel o demonio montado sobre aquel fino ejemplar cerro sus ojos mientras el viento revoloteaba sus cabellos dándole un aire salvaje e indomable, una visión que era difícil de explicar, pero fácil de imaginar.

Así que una vez que el viento se llevo la bestia que amenazaba con salir, el joven observo las ruinas una vez mas, troto suavemente nuevamente hacia el establo. Una vez que se ocupo de las necesidades de su caballo, lo guio hacia su corral acariciándolo hasta que sintió una presencia de gran fuerza en la entrada del establo. Así que cerrando la puerta del corral, se giro despacio quedando frente a frente aquel ser siniestro que lo miraba fijamente.

-Se lo que le paso a tu hembra…lo siento—

-Agradezco tu interés—

-Es una joven fuerte, se repondrá—

-Si lo sé—

-Entonces a lo que vine…Tinworth—

- ¿Tinworth?—

-En las afuera de ese pueblo hay una pequeña cabaña, ahí se esconde—

-Así que Tinworth, ¿quien vive ahí? –

-Es propiedad de su familia, aunque la habitad su hermano Bill—

-¿Lo están protegiendo?—

-NO…ellos están en Francia, me parece que no saben nada—

-Gracias por la información—dijo acariciando al caballo una vez más.

-Entonces que harás con la información, ¿Iras tras tu presa?—pregunto acercándose al joven.

-No, aun no—dijo caminando hacia la salida.

-¿Que te detiene?—

-Hermione—dijo girándose…-Ese miserable la hirió profundamente, pero a pesar del dolor, de la decepción, ella desea conservar ese hermoso sentimiento…esperanza—

-Unos de los últimos sentimientos que se pierden… aunque también pueden ser la salvación o perdición para otros—

-Como sea, solo por ese sentimiento es que Weasley sigue vivo—

-No hay duda que tiene los sentimientos de una reina. Aun así, sabes que ese mocoso intentara provocarte—

-No tengo dudas de eso—dijo deteniéndose en la salida.

-Recuerda que ella es tu fuerza, como tú la suya. Así que lo que vayas hacer, se que lo harás muy bien, como solo un Malfoy lo haría—

-No tengas dudas de que así será, mientras envíalos—

-Se hará como órdenes. Ahora vamos, hay algo que deseo platicarte—

Faltaba poco para el amanecer cuando Draco regreso a la habitación, que despojándose de la ropa se metió en la cama, abrazando a Hermione que al sentirlo se acurruco en su pecho…-¿Dónde estabas?—susurro la joven.

-Tranquila, solo fui a correr un rato—dándole un beso en la frente…-Aun en temprano, sigue durmiendo—dijo cerrando sus ojos, mientras una perversa sonrisa se formaba en sus labios.

Xxxxxxx

Al día siguiente como lo habían prometido, Harry y Ginny se presentaron a primera hora en la mansión, que para sorpresa como alivio de Harry, las heridas de Hermione se habían borrado, al menos las heridas del exterior.

Pero las sorpresas no quedaron ahí, ya que Hermione recibió la visita de Theo y Luna, esta que con su mirada soñadora y sus palabras confusas pero alentadoras lograron en una que otra ocasión hacer sonreír a Hermione, aunque todos los demás no entendieran nada de lo que hablaba la joven.

-Insisto Lunita, te amo un montón amiga, pero te juro que la mayor parte del tiempo no tengo idea que jodidas cosas estás hablando—dijo Ginny con una sonrisa porque no le quedaba de otra.

-Es que a veces puedo ser tan intensa que ni yo misma me entiendo—

En cuanto la rubia soñadora concluyo con la oración todos se quedaron en un silencio casi sepulcral, para comenzar a reírse todos instantáneamente. Así que de alguna forma la visita de Luna había sido para bien, al menos eso pensaba Harry que sonreía feliz de ver a Hermione sonreír como lo hacía.

Mientras los amigos compartían ese momento gracioso, en la pequeña sala de la habitación Draco platicaba con Theo más detalladamente sobre lo sucedido, sintiéndose cada vez mas irritado. Por eso al estar tan unidos los lican podían sentir ciertos dolores en otros miembros de la manada, en especial del lican alfa, pero escuchar todo lo que tuvo que vivir Hermione en manos de Ronald Weasley, hizo desear traerle la cabeza de Ronald Weasley en bandeja de plata a la reina.

-Draco, si tú me lo ordenas lo encontrare—dijo firmemente mientras su amigo solo se quedaba en silencio observando a Hermione.

-No…pero si necesito que encuentres a alguien más—

-Tu solo dime a quien—

-Luego te daré los detalles de quienes se tratan—

-Entonces pasare más tarde—

-Te estaré esperando—

-Draco que harás sobre Weasley, porque encontrarlo no será difícil, creo que se dónde se esconde…—

-En las afuera de Tinworth—

-¿Ya lo sabías?—

-Por supuesto—

-Luna me hablo de ese lugar, fue ahí donde se refugiaron. Entonces su hermano lo estará…—

-No, Bill Weasley está de viaje con su mujer. Así que es el lugar perfecto para que una rata se esconda—

-Iras esta noche—

-No, eso ya lo tengo cubierto—

-¿Te refieres a…?—

-Así es, por ahora solo vigilan—

-¿Draco, que piensas hacer?—

-Por ahora amigo mío no hare nada—

-Draco tu y yo sabemos que no se detendrá fácilmente, es demasiado tonto para hacerlo—

-Por Hermione quisiera que el pobretón de mierda dejara las cosas así, pero sé que no lo hará—

-¿Que pasara con Potter?—

-Potter no es un problema—

-No tengo duda que quiere mucho a Hermione, pero Weasley también es su amigo. Eso puede ser un problema—

-En su momento Potter elegirá—dijo mirándolo…-Como también será uno de nosotros. Así que no te preocupes—expreso con una sonrisa.

-En lo que seas que planees, sabes que cuentas con nosotros—

-Lo sé Theo, pero todo será a su tiempo—

-Si el maldito no cambia…—

-Ese malnacido hará algo estúpido y no sabes cómo voy a disfrutar ese momento—dijo con un brillo letal en sus ojos caminado hacia donde se encontraba Hermione.

Xxxxxxx

Días ya habían pasado desde la grata visita de sus amigos, días que seguía bajo el cuidado de Draco, Narcisa y Tali que se esmeraban a toda hora para que Hermione se recuperara por completo. Pero lamentablemente la poca tranquilidad que pudiera estar sintiendo la joven se desvanecía cuando comenzaron a llegar las cartas de Ronald, que llegaban de tres a cinco veces por días.

Unas cartas que comenzaba con un…

Hermione amada mía

No sabes cómo me arrepentimiento de haberte lastimado, tu sabes que ese no era yo, pero debes admitir que todo fue tu culpa. Cuando lo único que deseaba era una vida a tu lado, pero me engañaste, me dejaste por ese mortifago, por ese que odio a los que son como tú o acaso olvidaste todo lo que te hizo.

Pero quiero que sepas que te perdono esa locura, te perdono todo el dolor que has causado a mi familia, que me has causado, por cada lagrima que he derramado desde ese día. Pero todo puede quedar en el pasado si vuelves conmigo, podemos empezar nuevamente, porque sé que aun me amas, y no me importa lo que diga mi padre, tu eres mía, solo mía. Porque yo se que solo puedes amarme a mí, que estas hechizada por ese maldito mortifago o es que acaso no vez que el hurón no te ama, que ellos no saben amar, que solo te usa para limpiar su nombre, el sucio apellido de su familia. Es que no vez que nadie podrá amarte como yo, nadie porque tu naciste para ser mi esposa y no de nadie mas.

Solo espero que no seas tan orgullosa en no querer aceptar que fue tu culpa y que por castigarme desees quedarte con ese mortifago. Solo recuerda que me necesitas, que te necesito, que tu… etc etc etc.

Entre otras más estupideces que concluían con algún chantaje emocional, grosería, palabras obscenas, como cínicas, amenaza contra su persona e invitando contantemente a Draco a un duelo o peor aún, que encontraría la forma de desaparecer para siempre a Draco para volver a estar juntos.

Lo que provocaba que Hermione se preocupara, angustiara o temiera que de que al final Draco no soportara mas cayendo bajo la provocación de Ronald, mas cuando Narcisa intervino varias veces para que no desplumara a la pobre lechuza que servía como mensajera de las dichosas cartas que comenzaron a terminar en el fuego sin ni siquiera ser abiertas.

Pero a pesar de la insistentes notas, lo mas que le preocupaba a Draco no era enfrentarse a un miserable que no era rival para él, sino la inseguridad que pudiera estar sintiendo Hermione. Una inseguridad que se reflejaba con los días, con las noches que venían acompañados de una que otra pesadilla, convirtiendo la habitación en su mayor refugio.

-Hermione—dijo después de unos minutos de observarla en silencio.

-Si—dijo cepillándose el pelo frente al elegante tocador.

-Te vez hermosa ahí sentada—

-Gracias…la señora Malfoy fue muy amable en poner esto para mí—dijo mirándolo por el espejo.

-Es que desea que estés cómoda—dijo viéndola como le regalaba una sonrisa…- Hermione, ¿sabes que aquí estás segura?—

-Si lo sé—respondió poniéndose en pie.

-Nada ni nadie te hará daño en esta casa, ni en sus alrededores—

-Lo sé Draco—dijo dirigiéndose a la cama.

-Aun así no has querido salir de la habitación en estos días. Hay mucho que me gustaría mostrarte—

-Pues…no deseo que mi presencia sea una molestia—

-Si lo dices por mi padre, no dirá nada, te aseguro que no hará nada que te incomode. Aunque sé muy bien que ese no es el motivo—

-Draco…—

-Lo sé—

-Tal vez…tal vez en otro momento—dijo metiéndose a la cama.

-De acuerdo—dijo acostándose…-Mañana saldré temprano—

-¿A dónde iras?—

-Tengo algunos asuntos que resolver—dijo viendo la preocupación en la joven…-Descuida no es nada malo, solo quiero terminar con algunos encargos navideños, recuerda que la navidad ya está a la vuelta de la esquina—

-No había notado lo rápido que se han ido los días, y tardaras mucho—

-No lo sé, espero que no—dijo atrayéndola hacia su pecho…-Pero si sé que cuando llegue no iremos por unos días lejos de todo—dijo dándole un beso en la frente.

-Aun no me dirás a dónde iremos—dijo levantando la cabeza.

-Quiero que sea sorpresa—dijo viendo como la joven desviaba la mirada…-¿Confías en mi?—

-Siempre—respondió mirándolo.

-Entonces es lo único que importa—

-Draco se que yo…—

-Lo sé, créeme que lo se—

-Nunca he sido una cobarde, es solo que…—

-Ssss no lo eres gatita. Solo recuerda que el tiempo se lleva todo, y cuando menos lo esperes estarás lista…ahora descansa—dijo acariciándole los cabellos.

-Te amo tanto Draco—dijo aferrándose al joven.

-Yo mas gatita, yo mucho mas. Ahora duerme que yo velare tus sueños—dijo rodeándola con sus brazos.

-Se que lo harás—dijo cerrando sus ojos.

Xxxxxxx

A la mañana siguiente Draco se preparaba para salir por unas horas. El joven no solo iba a terminar algunas comprar navideñas que había pospuestos, sino que también tenía que buscar en la bóveda una joya de suma importancia. Así que mientras Hermione terminaba de vestiste en el enorme vestidor que para la joven era mas grande de lo que fue su antiguo cuarto, Draco leía una carta que había recibido hace unos minutos.

-Draco…—llamo saliendo del vestidor…-¿Es otra?—pregunto al ver que leía una carta.

-No gatita, es de Vincent—dijo dejándola sobre la mesa.

-Ohhh… ¿todo bien?—

-Si todo está bien, es solo que lo había invitado a pasar las fiestas navideñas con nosotros, pero me escribió para disculparse—

-¿No vendrá?—

-Aun no está listo para enfrentar sus propios demonios—

-Lo siento—dijo tomando su mano.

-Se que estará bien, como lo estarás tu—dijo besando la mano de joven.

-A propósito, se que Theo llegara para Navidad, pero, ¿qué paso con Blaise?—

-Blaise ya mando su equipaje, así que llegara esta noche sin falta con su bendita sorpresa—

-¿Sorpresa?—

-Veras Hermione, Blaise tiene la costumbre de dar sorpresas que…que realmente…ni siquiera sé como decirlo—dijo comenzando a reírse…-El año pasado quiso sorprendernos con la decoración del árbol, las luces etc… no se que realmente quería hacer con las luces, solo sé que las ventanas explotaron y todos terminamos con los pelos de la cabeza de punta por tres largos días—

-Ohhh por Dios—dijo la joven evitando no reírse.

-Pero a pesar de que terminamos todos corriendo tras de Blaise, no paramos de reírnos como hacia tanto tiempo—dijo con una sonrisa…-Por eso espero que esta vez no vaya a explotar la mansión—dijo comenzando los dos a reírse…-Por todos los cielos, que hermosa te vez cuando sonríes—robándole un beso.

-Gracias por ser tan paciente conmigo—

-No hay nada que agradecer. Bueno si quiero llegar temprano será mejor que me vaya—dijo terminando de ponerse la chaqueta.

-Me gustaría poder acompañarte—

-A mi también me gustaría que camináramos tomados de las manos como una pareja normal, pero si hoy me acompañas no sería sorpresa—dijo terminando de arreglarse.

-No tienes que darme nada más—

-Pero deseo darte algo especial, ¿y qué harás mientras tanto?—

-No lo sé—

-Es un día muy bonito, deberías pasear por los alrededores—

-Tal vez en otro momento—

-Deberías ir pensando en otra respuesta gatita, esa ya está un poco gastada—

-¡Draco!—

-No eres una prisionera Hermione, mi madre o Tali estarán muy contentas de estar contigo—

-Lo sé, pero esperare a que vengas—

-Porque no invitas a la pequeña Weasley, Potter o…—

-Faltando tan poco para Navidad pues están algo ocupados, además creo que están ayudando a Harry en su casa—

-Ah si la casa Black—viéndola sonreír con cierta nostalgia…-Si deseas puedo acompañarte, así estarás un rato con ellos y cuando termine te busco—

-No, estarían preocupados por mi o por lo que pueda pasar y no quiero eso—

-Hermione…—

-Además note que tienes una colección de libros en la salita—dijo desviando rápidamente el tema.

-Pero gatita, si ya leíste cada uno de esos libros, y algunos mas de una vez—

-¿Y tu como puedes estar tan seguro que ya leí todos esos libros?—pregunto mirando hacia el librero que había en la sala de la habitación.

-Porque cada libro que está ahí, ya tu lo has leído—notando la confusión en la joven…-Desde que te conozco, siempre has tenido algún libro en tus manos. Así que con el tiempo empezó a molestarme verte así, siempre leyendo—

-¿Por qué?—

-Al principio fue por muchas razones tontas, pero después porque me ignorabas, ni siquiera volteabas a verme cuando pasaba o te molestaba—dijo rodeando su cintura con sus manos…-Así que lo que comenzó por curiosidad, rivalidad, se volvió mi obsesión saber que tanto leías, que te hacia sonreír, suspirar, que llenaba tus ojos de asombro—dijo sorprendiéndola.

-Pero eso no impidió que siguieras molestándome—

-Molestándote era la única forma de lograr ver el título del libro—dijo rozando su nariz con la suya…-Así que de inmediato se lo mandaba a pedir a mi madre y así fue año tras año. Por eso estoy muy seguro que cada libro que está aquí, ya lo has leído señorita Granger—

-Entonces tienes lo mejor de lo mejor—

-Creo que eso sonó algo…arrogante—

-Estoy aprendiendo del mejor—sonriendo ambos…-¿Qué pasa?—pregunto al verlo repentinamente muy pensativo.

-No sé porque no lo pensé antes—

-¿Qué cosa?—

-Antes de irnos te llevare a una parte de la mansión que estoy seguro que te encantara, pero que digo, si es lo más probable que no desees salir de ahí—

-¿Cual parte de la mansión será esa?—

-O no gatita, ahora tendrás que esperar que regrese—dijo tomando su abrigo.

-Me dejaras con la curiosidad—

-Mmmm si—

-¡Draco!—

-Me esperas o sal y lo averiguas tu misma—dijo dándole un beso.

-Eso no suena muy justo—

-No, solo si al final escucho lo que deseo—dijo abriendo la puerta…-Pero todo depende de ti gatita, depende de que recuerdes quien eres…nos vemos mas tarde—dijo guiñándole un ojo antes de cerrar la puerta.

Una vez que la dejo en su habitación, Draco bajo las escaleras pensativo. El platinado sabía que sabía muy bien el cómo se sentía Hermione, conocía como a sí mismo la inseguridad que sentía su mujer, pero también sabía que era una felina y una bastante curiosa, solo esperaba que esa curiosidad fuera lo suficientemente fuerte para hacerla salir de la habitación encontrando el camino hacia ella misma.

-Buenos días hijo—saludándolo.

-Buenos días madre—respondiéndole el beso.

-¿Como esta, Hermione?—

-Físicamente está bien, pero aun…aun tiene algunas pesadillas—

-¿No funciono la poción?—

-Más o menos—

-Dale tiempo—

-Le daré todo el que necesite—

-¿Aun no desea salir?—

-No, pero cuando regrese aunque sea arrastras la sacare de la habitación hasta la biblioteca—

-¿La biblioteca?—

-No sé porque no lo pensé antes, a Hermione le encanta leer, es una adicta a los libros, creo que quedara fascinada y con un poco de suerte se encontrara ella misma nuevamente—

-Así será hijo mío… pero dijiste cuando regreses, entonces vas de salida—

-Si, ya falta poco para la Navidad y aun debo encontrar algo muy preciado—

-Supongo que debe alguna joya familiar, hay muchas muy hermosa—

-Lo sé madre, pero busco una muy especial que se que está en alguna parte de la bóveda—

-Si me dices que buscas tal vez pueda ayudarte—

-Te lo agradezco, pero no creo que sepas donde está guardada—dijo caminando hacia la chimenea.

-Eso me sonó a misterio—

-No es misterio, sino a quien le perteneció—

-Entonces espero que la encuentres—acompañándolo hacia la gran chimenea…-Hijo aun sigues con la idea de irte—

-Solo serán unos días madre—

-Me gustaría que consideraras quedarte, pero si es lo mejor para Hermione—

-Solo te diré que el día aun no ha terminado, ya veremos—dijo deteniéndose frente a la chimenea…-Madre…—mirando hacia Narcisa.

-Descuida, te doy mi palabra que nada le pasara—

-Confió en ti—dándole un beso en la mejilla.

-Ve tranquilo, Hermione estará bien—dijo retrocediendo.

-Entonces con su permiso…nos vemos—dijo desapareciendo en un humo verde.

Xxxxxxx

Varias horas habían pasado desde que Draco había salido de la mansión, horas en las que Hermione estuvo con Narcisa, que le contaba con un entusiasmo nunca visto por la chica, las travesuras que Draco hacía de niño. Unas travesuras que mas tarde evidencio con un enorme álbum de recuerdos que atesoraba. En donde una que otra foto logró que Hermione sonriera. Así paso el tiempo, hasta que Hermione se detuvo en una foto especifica.

-Aquí Draco se ve muy guapo—dijo mirándolo montado en un hermoso caballo negro…-No sabía que supiera montar—

-Fue al concluir su tercer año en el colegio, cuando ese verano dijo que deseaba aprender a montar un hopo…hipo…no recuerdo—

-De casualidad es Hipogrifo—recordando cierto incidente.

-Si eso mismo, un Hipogrifo, a lo que nunca estuve de acuerdo. Así que resignado pidió un caballo, pero no cualquiera. Draco quería uno que fuera salvaje e indomable. Te podrás imaginar que tampoco estuve de acuerdo, pero Lucius acepto de inmediato trayendo aquel demonio negro—dijo acariciando con sus dedos la foto…-No sé cuantas veces aquella bestia lo lanzo con furia al suelo hasta lastimarlo, sangrar o sufrir una que otra fractura, pero no se dio por vencido ni un día. Fue un verano muy largo, pero días antes de regresar al colegio, logro domarlo, montarlo, hacerlo suyo. Hubieras visto lo orgulloso que se sentía—dijo soltando un suspiro…-Ese fue el día que tome esta foto y el día que le puso nombre a ese demonio…Thor—

-¿Thor? O sea, como Trueno. Creo que solo a Draco se le ocurre un nombre así—

-Créeme que le hace honor a su nombre, querida—

-¿Y dónde está ahora?—

-En los establos al lado este de los terrenos de la mansión, de seguro que Draco te llevara a conocerlo—

-Me gustaría mucho—

-Dime Hermione, ¿te gustan los caballos?—

-Me encantan, recuerdo que cada verano mis padre y yo íbamos a la finca de mis abuelos en…—

-¿Hermione, estas bien?—

-Si, lo siento—

-No tienes que disculparte, no deseaba que te pusieras triste—

-Usted ha sido maravillosa conmigo, es solo que los extraño mucho—

-Disculpe mi señora, aquí les traigo el almuerzo—interrumpiendo la pequeña elfa.

-Gracias Tali—

Narcisa busco rápidamente otro tema de conversación, que disfrutando ambas de delicioso almuerzo que Tali les había preparado, ambas descubrieron que tenían mucho mas en común que el amor que ambas sentían por cierto demonio de ojos grises.

El amor por las artes, música, un buen libro, o sencillamente por las rosas. Un amor que Narcisa deseaba compartir al invitarla a su invernadero en los terrenos de la mansión. Un hermoso lugar donde se cultivaban todo tipo de hierbas medicinales, las flores más bellas, pero ninguna como la más rara, única y exótica rosa negra.

-Entonces, ¿qué me dices, me acompañas? Así de paso podemos pasar por el establo y conozcas a Thor—

-Gracias por la invitación señora Malfoy, pero…—

-Hermione, sabes que no eres una prisionera, puedes ir o venir a donde guste—

-Lo sé, es solo que…que me gusta estar aquí—

-Se que no tienes buenos recuerdos en esta casa—dijo tomando sus manos entre las suyas…-Pero espero que en algún momento puedas darle una oportunidad e intentar crear buenos recuerdos aquí—

-Yo también lo deseo, pero…—

-Te entiendo, ahora te dejare descansar—dijo poniéndose en pie…-Si cambias de opinión estaré en el invernadero—

-Gracias—

-Si necesitas cualquier cosa en confianza llamas a Tali, ella me buscara…descansa—dijo dirigiéndose hacia la puerta.

-Señora Malfoy—

-Si—

-Le prometo que iré en otra ocasión, y veré junto a usted las bellas rosas—

-Esperare con ansias ese momento, mientras te traeré unas rosas, hay que darle algo de color a esta habitación—

-Gracias…por todo—

-Vendré mas tarde—dijo saliendo por la puerta.

Narcisa salió de la habitación sin insistir más. Aunque le hubiera gustado que Hermione la acompañara a su lugar favorito de la mansión, sabía que no debía presionarla e insistir. Si algo sabía perfectamente Narcisa, es que aquella joven solo necesitaba tiempo para sanar las heridas del alma, algo que esperaba que ocurriera pronto.

-¿Y como está todo?—pregunto Lucius sacándola de sus pensamientos.

-Igual—respondió con tristeza.

-¿Aun no desea salir de la habitación?—

-No…creo que tomara mas tiempo en sanar ciertas heridas—dijo Narcisa con pesar.

-Hay unas que sanan más rápidas que otras, querida—

-Lo sé, es solo que me disgusta pensar en ese mocoso del demonio—

-¿Aun siguen llegando las cartas?—

-Si, aun sigue molestando el mocoso estúpido, que hasta he llegado a pensar que disfruta mortificándonos a todos—

-No hay mal que dure tanto—

-Lo sé—dijo soltando un suspiro…-Si tan solo hubiera algo que la animara a salir…aunque Draco menciono que a Hermione le encanta leer, creo que la llevara a conocer la biblioteca cuando regrese, tal vez esa sea la solución—

-La biblioteca—murmuro pensativo.

-Ahora si me disculpas estaré en el invernadero, iré a recortarle una rosas a Hermione…con permiso querido—dijo dándole un beso.

-Propio—

Mientras Hermione observaba por las enormes ventanas que no solo daban hacia el lago congelado, sino que también un camino empedrado que se dirigía hacia la enorme pero hermosa estructura que debía ser el invernadero, uno que se confundía con los terrenos que rodeaban la enorme mansión, viendo unos minutos después a Narcisa dirigirse hacia dicho lugar.

La joven que sonrió al verla, lamento no haberla acompañado, hasta que su sonrisa se borro al ver su rostro reflejado en el cristal, que aunque ya no habían rastros del ataque, sus recuerdos estaban frescos como el primer día, que por instinto se llevo sus dedos cerca de su ojo, sintiendo como lentamente el temor se volvía a apoderar de ella tras recordar nuevamente lo sucedido.

Así que como resorte se alejo de las ventanas, sintiéndose no solo temerosa, sino enojada con ella misma por permitir que tales sentimientos la hicieran sentir tan vulnerable e indefensa. Así que abrazándose ella misma, camino hacia el pequeño librero de la habitación, intentando de alguna forma refugiarse en la lectura.

-Draco tiene razón, no sacrifique tanto para ser derrotada ahora…no puedo permitirlo, no soy una cobarde—dijo tomando un libro, cuando tocaron la puerta…-Adelante—

-Buenas tardes señorita Granger—

-Se…señor Mal…Malfoy—dijo soltando el libro.

Hay pesadillas que te pueden arrebatar el sueño en las noches, pero solo son pesadillas, pero hay otras que pueden hacerse realidad, al tenerlas de frente. Ahí estaba parado en el marco de la puerta, que para horror de Hermione que había dejado su varita sobre una mesita, era mismísimo Lucius Malfoy, que la miraba de esa forma tan sarcástica, tan arrogante, tan…tan, ese tan era lo de menos, porque comenzó a preguntarse que haría ahora.

-¿Puedo pasar?—pregunto sacando a la joven de sus pensamientos.

-Pues…—

-Permiso—dijo entrando a la habitación con la misma elegancia que lo caracterizaba.

Para Hermione que apenas se estaba recuperando de lo que había hecho Ronald, ver a Lucius Malfoy ahora en la habitación la hacía sentir muy pequeña, ante aquel imponente hombre que la miraba con cierta sonrisa insolente que al parecer siempre tenía.

-Veo que se ha regenerado satisfactoriamente. Espero que Tali la este atendiendo como es debido—dijo dando unos pasos.

-Si gracias—dijo dando unos paso hacia la mesa…-Dra…Draco aun no llegado—

-Lo sé, pero no vine a ver a Draco, sino a usted—

-¿A mí?—

-Si—dijo caminando hacia el libro que estaba en el suelo…-Deseaba verla—dijo poniendo el libro en su lugar.

-¿Para qué desea verme?—dijo caminando hacia la mesa, tomando su varita escondiéndola fuertemente tras su espalda.

-Me gustaría mostrarle algo si me lo permite—dijo girándose hacia ella tras poner el libro en su sitio.

-¿Que desea usted mostrarme?—

-Una parte de la mansión que de seguro usted sabrá apreciar—

-Pues no sé si deba…—

-Espero que no me tenga miedo ¿o sí?—

-Por supuesto que no—respondió ocultando su nerviosismo.

-Entonces no veo el problema en acompañarme—

-Supongo que…—

-Su varita también puede acompañarnos—

-Dis…disculpe—

-Si desea puede sostener su varita libremente sin esconderla…si eso la hace sentir mas segura de mi persona—dijo con una sonrisa que podía enfurecer al mas pasivo.

En cuanto Lucius pronuncio esas palabras, Hermione no le vio sentido en ocultar su varita, agarrándola fuertemente a su lado. Lo que provoco que Lucius sonriera, algo que no paso desapercibido por la joven que frunció el seño.

-Se que no confía en mí, pero aun así me gustaría que me acompañara—

-Porque debería hacerlo—

-Porque primero no estoy armado—viendo como la joven miraba su bastón…-Solo es un recuerdo, pero como comprobara no tiene nada—dijo mostrando que no había ninguna varita.

-¿Y cuál sería la segunda?—

-Porque le doy mi palabra de que nada ni nadie le hará daño en esta casa—

-Disculpe, pero no sé si debería confiar—

-No debería, pero la palabra de un Malfoy siempre será válida. Ahora, ¿quiera acompañarme?—pregunto viéndola dudar unos minutos…-Señorita Granger—

-Después de usted, si no le molesta—

-Por supuesto que no, sígame—dijo saliendo por la puerta.

En cuanto Hermione salió por la puerta se encontró con los enormes pasillos, que conducían hasta las escaleras. La joven camino a unos pasos prudentes de Lucius, hasta encontrarse con montones de pinturas de los que debían ser uno que otro antepasado de las dos familias, pero para su sorpresa no hubo insultos, ni palabras hirientes, solo uno que otro murmullo o simplemente miradas de curiosidad.

-No se preocupe—dijo deteniendo el paso…-Ninguna pintura de esta casa se atreverá a faltarle el respeto, no si no quieren terminar en una hoguera, según las palabras de mi esposa—continuando su camino.

En cuanto Lucius Malfoy continuo, Hermione no pudo ocultar más su sonrisa. La joven sonrió de felicidad mientras camina observando cada pintura que como dijo Lucius al parecer temían terminar en una hoguera. Así continuaron ambos caminando en silencio hasta llegar a las enormes escaleras, que de inmediato Hermione se detuvo en el descanso al encontrarse con la enorme pintura de "Draco".

Hermione observo detalladamente aquella elegante pintura de "Draco", pero había algo en ella que la hacía dudar. La verdad es que ni ella misma entendía, pero ese algo en su apariencia, algo en su mirada que le erizaba los vellos de la piel.

-No es Draco si es lo que está pensando—pronuncio de pronto Lucius.

-Perdón—

-Que no es Draco—

-Como que no es…—

Tras escuchar las palabras de Lucius, vio como el patriarca de la familia señalaba hacia el marco. Fue entonces cuando noto el nombre de la placa que Harry no noto que estaba al final del marco…-Armand Malfoy—susurro tras leer la placa…-Es uno de los gemelos—volviendo a mirar la pintura.

-Veo que conoce la historia—

-Draco me la conto—

-Entiendo—mirando a la joven que aun observaba la pintura…-El parecido es extraordinario… ¿no le parece?—

-Si, es increíble—respondió sin dejar de mirar la pintura.

Miles de preguntas azotaron la mente de Hermione sobre lo que estaba viendo, preguntas sin respuestas o respuestas que tal vez no deseaba conocer…-Imagino lo que debe de estar preguntándose—

-Usted también puede leer mi mente—

-No, pero su expresión lo dice todo, así que…—

-¿Y que cree usted que estoy preguntándome? Porque a la verdad tengo muchas—

-Supongo que una de esas preguntas debe ser, porque si vimos el parecido no hicimos nada para evitar el destino de Draco—

-Pues es una de tantas que me hago—

-Vera señorita Granger, que mas me hubiera gustado evitarle ese sufrimiento a mi hijo, pero lamentablemente era algo que no pudimos controlar. Porque a pesar de saber la maldición que corre por las venas de cada Malfoy, no sabíamos quien seria—

-Creo que no lo entiendo—

-Cuando el nieto de Armand nació con la maldición pura corriendo por sus venas, el convoco un hechizo desvaneciendo de cada pintura su imagen, incluyendo el árbol genealógico de los Malfoy. Además de las características de nuestro físico, no teníamos idea de cómo fueron realmente los gemelos, por eso era obvio pensar que podía ser cualquiera de nosotros, solo sabíamos que la verdad se revelaría en su momento—

-Entonces apareció después del ataque a Draco—

-Es muy inteligente señorita Granger…supongo que así debió ser—dijo con una sonrisa…-Ya se podrá imaginar nuestra sorpresa cuando después de nuestro juicio llegamos a la mansión esa noche, y justo ahí al final de la escalera estábamos parados cuando nos encontramos con la pintura de Armand Malfoy y que mi hijo era su viva imagen—dijo soltando un leve suspiro…-Esa misma noche fue algo duro descubrir que lo que le había sucedido a Draco no era un error o casualidad, sino que estaba destinado, era el elegido—dijo mirando la pintura…-Aunque me moleste mucho y después de pensarlo bien, debo admitir que fue una jugarreta muy astuta de mi antepasado—

-¿Que me dice de Greyback?—

-¿Que hay con ese miserable?—

-Bueno todo comenzó por lo que él hizo, así que no entiendo porque espero tanto para atacar a Draco, más cuando estuvo aquí—

-Vera señorita Granger, Greyback nos odiaba, no tengo dudas que de haber podido hubiera asesinado a cada miembro de mi familia. Pero a pesar de saber que un Malfoy había tenido que ver con su maldición, no podía recordar ciertos detalles de lo sucedido en el pasado—

-Me parece que no podía recordarlos a ellos—

-Ni ellos ni la atrocidad que había hecho. Por eso pienso que cuando ataco a Draco en el castillo lo recordó todo e imagino el horror que debió haber sentido cuando vio el gran parecido—

-Draco me conto que intento asesinarlo—

-Pensó que asesinando a Draco, estaría asesinando a Arnaud—dijo omitiendo otra parte.

-¿Como usted sabe eso?—

-Porque fue lo último que pensó antes de que Draco acabara con el miserable—

-Usted leyó sus pensamientos—

-Así fue—

-Gracias al cielo que no logro hacerle daño a Draco—

-Así debía ser, así debía terminar. Como dije antes, fue una jugarreta muy astuta de mi antepasado, ¿no lo piensa así?—

-Mas bien solo se aseguro que nada ni nadie interviniera—

Fue en ese instante que aquella enorme pintura de Armand que miraba hacia algún punto, no solo sonreía sino que tenía ahora sus fríos e intensos ojos grises fijos en ella, haciendo que la chica retrocediera un paso tras sentir unos escalofríos. Ese fue un gesto que no solo la impresiono a ella, sino también a Lucius que se había acercado.

-Es la primera vez desde que apareció que lo veo moverse o sonreír…nunca lo había hecho antes—dijo mirando nuevamente a la joven…-Mejor continuemos—

-Si por favor—

Hermione bajo la escalera para volver a mirar la pintura de Armand que le hacia un gesto cortes con la cabeza, respondiendo de igual forma la joven, continuando así su camino. Mientras la pintura de Armand que aun mantenía aquella sonrisa típica de los Malfoy, la siguió observando susurrando…-Bienvenida a casa, mi lady—volviendo a su estado original.

Xxxxxxx

Luego de impresión de la pintura Armand, Lucius hablaba de su familia con tanta arrogancia que Hermione solo pensaba que definitivamente Lucius Malfoy debió haber sido en su otra vida algún pavo real por la forma que alardeaba. Un pensamiento que la hizo sonreír una que otra vez mientras escuchaba al patriarca de los patriarcas hablar con tanto orgullo de su familia, apellido, linaje, hasta de su propia persona. Así que antes de que se diera cuenta, ya había guardado su varita en su bolsillo, caminando a su lado, mientras se maravillaba más y más con lo que veía.

La verdad es que no había duda que la arquitectura de la casa era majestuosa e impresionante. Hermione que había tenido la dicha de visitar el museo británico, sabía que cada pieza que pudiera estar en esas paredes era una obra maestra, era como estar en un tour por un antiguo museo en donde se aprecia el mármol mas fino, obras de artes, seda, objetos únicos como hermosos, hasta un bello salón de bailes. No había duda que muchos arqueólogos, artistas o cualquiera que apreciara el arte antiguo mataría solo por echar un vistazo a todo lo que se encontraba en esa mansión.

Así continuaron conociendo los nombres de los antepasados de las dos familias y mucho más. Pero además de la pintura de Brutus, fue otra pintura que asombro a Hermione. Era la pintura de una hermosa joven de piel blanca como la leche, sus cabellos platinados en ondas y unos hermosos ojos grises. Así mismo, se encontró frente a la pintura de Crystaline Malfoy.

Hermione que de pronto sintió un nudo en la garganta se llevo la mano al pecho dio unos pasos hacia adelante e intentando que Lucius no notara como sus ojos se llenaban de lágrimas de una emoción que no podía explicar, mas cuando la joven de la pintura le sonrió, haciéndole recordar a alguien pero no sabía a quién o el porqué se sentía de esa forma.

-¿Se encuentra bien señorita Granger?—

-Si señor—respondió casi entrecortado.

-Entonces aquí espero—respondió dándole unos minutos a la joven que nuevamente se había quedado observando la pintura…-Esa hermosa joven fue la primera mujer de nuestra familia—

-Draco me había hablado de ella, pero no pensé que, bueno que siendo ella…—

-¿Mestiza?...La verdad es que nunca la vi como una mestiza, sino como lo que era, una Malfoy—

Tras aquellas palabras Hermione se quedo en silencio observando la pintura de Crystaline. La verdad es que no supo que responderle, solo podía pensar si ella siendo quien es, llegaría a ser una Malfoy.

-¿Se encuentra bien? Se ha quedado muy callada—

-Me disculpo señor Malfoy, tiene una casa muy hermosa y me siento…me siento honrada de conocer a sus antepasados—dijo limpiándose las lagrimas antes de girarse.

-Muchas gracias señorita Granger—

-Gracias a usted por compartirla conmigo—

-Y aun no ha visto una de las mejores habitaciones—

-Entonces lo sigo—

Hermione con una leve sonrisa continúo su camino, mientras Lucius miro la pintura nuevamente antes de continuar. Unos minutos después ambos continuaron en silencio por un largo pasillo, hasta que llegaron a unas enormes puertas de roble que de inmediato Lucius abrió.

-Adelante—

En cuanto aquellas enormes puertas se abrieron, Hermione no podía creer lo que veía. La joven miro asombrada aquella habitación, encontrándose parada como en una especia antesala que más bien parecía un pequeño balcón en mármol, que tenía en ambas esquinas cuadros, hermosa butacas con sus lámparas antiguas, así como unas escaleras en el medio de dos enormes pilares que daban la bienvenida a la hermosa sala central.

Hermione con la invitación de Lucius, despacio bajo los tres escalones hasta estar en medio de la más majestuosa habitación. Allí mientras daba despacio unos pasos, observa asombrada cada mueble, alfombra, mesa, lámpara, escritorios, sillas, cuadros, jarrones, la chimenea en el medio de las enormes ventanas que le daban esa luz calidad a cada rincón y todo decorado perfectamente con los colores azul royal, dorado que junto a el mármol le daba una elegancia única, porque aquella habitación no era cualquiera, sino una gran biblioteca. Una que contaba con pasillos llenos de libros, escaleras ocultas que te llevaban al segundo piso que rodeaba desde la ventana hasta la otra. No había duda que era un sueño para cualquier amante de libros y ella era una amante de libros.

Hermione que se llevo la mano a sus labios por el asombro, camino despacio apreciando no solo la cantidad de libros que podía tener, sino otros libros antiguos, pergaminos, artefacto para ver los planetas o algún objeto valioso guardado celosamente en cajas de cristal, así como un globo terráqueo que debía ser mágico por cómo se movía el contenido.

Aquella biblioteca no tenía nada que envidiarle a otras que ella haya visto, la verdad es que no tenía que envidiarle nada a la de Hogwards, mas cuando escucho una que otra vez hablar a Lucius que habían libros exclusivos. Pero a pesar de la arrogancia de ese hombre, era perfecto que no pudo evitar pensar en un hermoso cuento conocido, porque era como estar en ese cuento mágico.

-Bienvenida a la biblioteca Malfoy—hablo sacando a la joven de sus pensamientos.

-Es increíble señor Malfoy, yo estoy sin palabras—dijo observando cada rincón, hasta quedar frente a la pintura que estaba en la pared sobre la chimenea…-Lucille Malfoy—susurro mientras observaba a la hermosa mujer de la pintura que observaba el mar mientras sostenía un libro que para sorpresa de la joven era el mismo que estaba encima de la chimenea en una caja de cristal…-Atlantis—susurro.

-Esa dama es mi madre—dijo acercándose…-Esta era su habitación favorita de toda la mansión, por eso mi padre la remodelo para ella. Era una dama extraordinaria que amaba leer, como amaba el mar—dijo observando la pintura de su madre que lo miraba con una sonrisa.

-Es muy hermosa, ¿ella esta…?—

-Falleció ya hace algunos años de una rara enfermedad, la misma que un tiempo después se llevo a mi padre—

-Lo lamento de corazón señor Malfoy—

-Si también yo, pero nos dejo su legado…el conocimiento—

-Ese es el legado mas rico de todos—dijo viéndolo sonreír…-Y… ¿Atlantis era su libro favorito? Lo pregunto porque es el que sostiene—

-Muy observadora y si, era su libro favorito. Mi madre amaba todo lo referente con el mar, en especial el misterio de Atlantis. Sabía que eran seres brillantes e inteligentes—

-Era una ciudad muy avanzada, creo que su propia tecnología fue su destrucción—

-La verdad es que fue la magia que corría por sus venas. Usaron ese poder para hacer el mal y al final ese mismo poder se volvió en su contra, destruyéndolos a todos. Mi madre siempre me decía: Si abusas del poder que se te ha dado, ese poder será tu propia destrucción. Mi padre decía que eran tonterías, pero al final entendí lo que trato de decirme cada vez que me leía el libro—dijo aclarándose la garganta…-Bueno pero ya no hablemos de mi madre, tal vez encuentre algo que le agrade—

-¿Puedo?—

-Para eso la traje señorita Granger—

Hermione que aun no salía del asombro por las palabras de Lucius, camino hacia los libreros, mirando los títulos buscando que leer, recordando esos días juntos a sus padres en la biblioteca o en el colegio cuando ayudaba a sus despistados amigos con algunas tareas, recuerdos que la entristecieron de pronto que no se dio cuenta que Lucius se acerco con un libro en las manos.

-Las mujeres que han entrado a mi familia han sido dignas de llevar el apellido Malfoy, mujeres con cualidades únicas—expreso viendo como la joven desviaba la mirada…-No me malinterprete, sé que es una joven hábil, intrépida e inteligente. Cualidades muy impresionantes en una jovencita. Pero me pregunto, ¿A dónde se fue la muchachita valiente que conocí en una librería? Porque esta joven que estoy viendo ahora, no es ella… ¿dónde está esa joven?—

-No tengo una respuesta—

-Entiendo, pero pienso que esa joven sigue ahí, es solo que se perdió en algún punto del camino. Un camino en donde sigue tirada en el suelo lamentándose, culpándose e intentando entender lo sucedido—viéndola intentar decir alguna palabra sin éxito...—Lo que usted vivió no debe vivirlo ninguna mujer, pero así fue. Por eso no debe sentirse responsable de lo sucedido o que la situación ha desencadenado sentimientos en seres queridos. Todos somos responsables de nuestras acciones, errores, en fin, somos responsables del destino que decidamos seguir—

-Es lo mismo que me ha dicho Draco. Es solo que es muy doloroso cuando una persona que creías conocer te hiere profundamente—

-Nunca se conocen bien a una persona señorita Granger. Por mas cruel que suene, esos sucesos dolorosos son buenos para el alma, porque así se cae de una vez por toda la venda de los ojos, mostrando el verdadero ser de una persona—

-Tiene razón—

-Se que la tengo—ignorando como la joven rodaba los ojos…-Ahora debe decidir—

-¿Decidir qué?—

-Ser una víctima más de las estadísticas o no serlo—

-No quiero ser una víctima—

-Pues entonces no lo tome como derrota, sino como aprendizaje. Ahora que espera para levantarse—

-Es lo que deseo, pero a veces creo que no sé cómo hacerlo—

-Puede empezar recordando—

-¿Recordando?—

-Así es, recordando—sonriendo al ver la interrogación en el rostro de la joven…-Recuerde que el sombrero seleccionador no se equivoco al ponerla en Gryffindor. Que cada logro se lo ha ganado por merito propio. Que su inteligencia es un don privilegiado como único. Que peleo y sobrevivió a una de las peores guerras, aunque dejo ir de su vida una parte importante de su alma—dijo acercándose un poco a la joven que derramaba lagrimas…-Recuerde que tras una dolorosa caída, siempre se puede poner en pie, sanando así las heridas recibidas. Pero lo más importante, recuerde que sigue siendo Hermione Granger, y quien es usted, ese mocoso tonto jamás podrá arrebatárselo. Ahora demuéstrele que se necesita mucho para dejarla en el suelo, pero necesita mucho más para evitar que se ponga nuevamente en pie. Pero todo depende de usted, no de Draco, ni de Potter, menos de los Weasley que muy a mi pesar en una familia fuerte…solo usted tiene la fuerza para dar ese primer paso. Ahora volvemos con la misma pregunta, ¿Dónde está esa joven?—

-Sigo aquí—susurro con un hilo de voz—

-Creo que no la escuche—

-Sigo aquí—

-Entonces seque sus lagrimas, levante su barbilla y muéstreme que la joven valiente pero con una boca grande sigue ahí—dijo ganándose un bufido de Hermione…-Mientras, tome esto—dijo entregándole un libro…-Creo que encontrara que tiene mucho en común con la protagonista de esta historia—

-La ladrona de libros…—

Hermione no podía creer el libro que tenía en sus manos, pero antes de que pudiera decir alguna pregunta fue interrumpida bruscamente por Lucius…-Si es un libro muggle, y no, no puede preguntarme de donde lo saque—

-Esta usted seguro que no puede leer mis pensamientos—

-Completamente seguro, y sobre el libro, digamos que en estos momentos es el indicado—

-Gracias—volviendo a mirar el libro

-Entonces no le quito más tiempo, buenas tardes—

-Señor Malfoy—

-Si señorita Granger—

-Muchas gracias—

-¿Gracias por qué?—

-Por sus palabras, algo brutales pero certeras—

-La sutileza se lo dejo a mi hijo—

-Sé que para usted siendo quien soy, no es fácil tenerme en su casa…aun así muchas gracias por todo—

-Cuando Draco me dijo que se trataba de usted, no lo tome muy bien. Le confieso que nunca pensé que mi hijo estaría con una…hija de muggles. Pero estoy aprendiendo hacerme a la idea…muy despacio—

-Lo entiendo—

-Soy un Malfoy, un mago de sangre pura, por cual cometí muchos errores por ser quien soy. Pero en mi defensa, hasta el día de mi muerte seré leal a mi familia, a mi hijo, a nuestra especie…le seré leal a usted señorita Granger—dijo haciendo una reverencia que sorprendió a la joven…-Aunque no significa que seremos los mejores amigos—

-No esperaba mucho—

-Pero tiene mi palabra de que daré mi mayor esfuerzo…solo téngame un poco de paciencia—

-Por supuesto que sí señor Malfoy—

-Ya que dejamos todo claro entre nosotros, no le quito más tiempo. Ahora, siendo la joven inteligente que es, de seguro encontrara el camino a la habitación—

-Seguro que si—

-Entonces que disfrute la lectura, permiso—girándose.

-Gracias—

Hermione que se había quedado parada en el mismo lugar, se le quedo observando aquel hombre de temple arrogante que a solo unos pasos de la escalera se detuvo para mirarla nuevamente…-Bienvenida a la familia Malfoy, señorita Granger—dijo sorprendiendo nuevamente a la joven con sus palabras…-Aunque negare que dije esto último—

-Descuide, nadie lo sabrá—

-Buenas tardes—

-Buenas tardes y gracias—dijo abrazando el libro.

Lucius subió las escaleras deteniéndose a solo unos pasos de la puerta, girándose. El patriarca de los Malfoy sonrió con tanta arrogancia que no era difícil adivinar lo orgulloso que se sentía de lo que podía considerar una victoria. Porque el ver a Hermione sonreír con el libro pegado a su pecho digiriéndose al sofá, lo llenaba de una satisfacción tan inmensa que si el pecho le creía un poco mas de seguro saldría volando como todo un pavo real.

Así que con esa sonrisa tan suya en sus labios se giro en sus talones hacia la puerta. Pero casi se atraganta con su propia sonrisa cuando se encontró con su hermosa esposa de frente…-Hola querido—

-Cissy…yo estaba…lo que pasa es que…—siendo silenciado con un beso…-No malinterpretes mujer malinterpretes, estoy haciendo esto solo por Draco—

-Como sea, estoy muy orgullosa de ti—

-No quería quedarme con los brazos cruzados viendo como ese mocoso se salía con la suya, más si es el hijo de Arthur Weasley—dijo levantando su barbilla antes de retirarse.

-Hombres…los amas o los matas y tu mi amor tienes una suerte de que te ame con todo el alma—

Narcisa que sabía que jamás de los jamás su esposo aceptaría ciertas cosas, solo sonrió y suspiro. Ahora lo importante era que Hermione estaba en la biblioteca leyendo, con una sonrisa hermosa en sus labios. Así que sin hacer ningún ruido, solo se retiro esperando que los siguientes días fueran tan buenos como el que había presenciado.

Xxxxxxx

Eran aproximadamente las seis de la tarde cuando Draco llego a la mansión. El joven que camina con una sonrisa, sabía que Hermione ya no se encontraba en la habitación. Así que sintiéndose complacido con los sucesos ocurridos en su ausencia, se dirigió al encuentro de su reina.

-¡Draco!—

-Padre—

-No te sentí llegar—

-Llegue hace unos minutos—dijo saludándolo…-Usted no sabe si llegaron con bien los paquetes—

-Me parece que si, Tali los recibió—

-Excelente, ahora si me disculpa—

-Espera un momento Draco. Tu madre me conto que irías a la bóveda en busca de una joya especial, ¿encontraste lo que buscabas?—

-Así es—dijo sacando de su chaqueta un estuche…-Esto es lo que buscaba—entregándoselo.

-¡No puede creerlo!—exclamo en cuanto abrió el estuche…-Todos estos años pensé que esta joya se había perdido con el tiempo… ¿donde la hallaste?—

-Estaba oculta en lo más profundo de la bóveda—

-No hay duda que solo tu podías encontrarla… ¿Supongo que se la darás a la señorita Granger?—

-¿No estás de acuerdo con mi decisión?—

-No tengo porque no estar de acuerdo. Además, esto le pertenece—dijo entregándoselo.

-Pienso igual—dijo mirándolo antes de guardarlo.

-En algún momento tendrás que contarle la verdad—

-Pronto lo hare—

-Creo que no tengo que decirte donde se encuentra la joven en estos momentos—viéndolo sonreír…-Entonces te veré en la cena—

-Padre—

-Si—

-Gracias por lo que hiciste hoy por Hermione—

-Como…yo no hice nada, Draco—

-No es así, para mi hiciste mucho—

-Es una joven fuerte, yo solo reforcé un poco lo que tú ya le habías dicho—

-Gracias—dijo tendiéndole la mano.

-No hay nada que no haría por ti hijo mío—dijo estrechando se mano…-Ya no me hagas sentir mas incomodo…ve con ella—dijo retirándose.

Unos minutos después…

Hermione leía con entusiasmo las últimas páginas de aquel libro maravilloso. La joven estaba tan metida en la lectura, no se había percatado que Draco había entrado sigilosamente por la puerta. El joven platinado que se había apoyado en uno de los pilares con sus manos en los bolsillos la observa en silencio, observa cada gesto de su rostro, como mordía sus labios o ese gesto gracioso que siempre hacia con su nariz al leer.

Porque Draco si pudiera detener el tiempo de seguro lo detendría en ese hermoso momento, en esa imagen que veían sus ojos…Hermione. La luz de su eterna oscuridad, la otra mitad de su alma, por cual mataría o moriría, su compañera, su mujer…su reina.

Fue en ese momento que la castaña con un suspiro termino de leer aquel libro, cerrándolo suavemente con una sonrisa en sus labios acaricio con sus dedos la portada, cuando se percato de la presencia de Draco que la miraba desde las escaleras.

-Hola gatita—bajando los escalones.

-¡Draco!—grito corriendo hacia sus brazos abiertos…-¿Cuando llegaste?—

-Hace ya un tiempo—

-¿Pero porque no dijiste nada?—

-Me complació mas observarte en silencio—dijo acariciando su rostro…-Qué bueno que decidiste salir—

-Tu padre me invito a conocer la casa y eso—

-Pues creo que mi padre me robo la idea… ¿qué?—

-Draco quisiera pedirte perdón—

-¿Perdón?—

-Por haberme tardado en comprender lo que tanto tratabas de decirme…perdóname—

-No hay nada que perdonar gatita—

-Imagino que no debió ser fácil para ti, lo siento mucho—

-Lo único que importa es que nadie puede arrebatarte quien eres—

-Sigo siendo Hermione Granger—

-Eso es lo que importa—

-Gracias por ser mi mayor apoyo—

-De nada… ¿algo mas?—

-Tú sabes lo que aun siento—

-Lo sé…se que tomara tiempo en sanar ciertas heridas pero van a sanar y el tiempo se llevara todo lo malo—

-Un paso a la vez—

-Un paso a la vez, y yo estaré a tu lado en cada paso—abrazándola…-No tienes que caminar sola por ese camino—

-Lo prometes—aferrándose al joven.

-Lo prometo gatita—besando su frente volvió abrazarla…-Ahora dime, ¿qué tal su tarde señorita Granger?—pregunto mirándola a los ojos.

-Maravillosa señor Malfoy y pudo resolver todo lo que iba hacer en el día de hoy—

-Todo resuelto con gran satisfacción—robándole un beso…-Entonces te gusto conocer la biblioteca de la familia—dijo soltándola suavemente.

-Que si me gusto, estoy maravillada, fascinada con este lugar—jalándolo hacia donde había dejado el libro…-Sabes, este es el libro que acabo de leer—dijo mostrándoselo.

-¿Y qué tal?—

-No tengo palabras para expresar las emociones que se siente al leer cada línea. Creo entiendo porque el señor Malfoy dijo que tenía mucho en común con la protagonista—

-Entonces fue el indicado—

-Fue el indicado—dijo abrazando el libro...—No hay duda—

-¿Y cuál sigue?—

-No tengo idea, es que hay tantos que no imagino la cantidad de lectura diversa que debe haber, que no se por donde empezar—dijo mirando nuevamente hacia todos lados, hasta encontrarse con la mirada metálica del joven…-Ahora si debo parecerte una ratón de biblioteca—

-No, solo estoy viendo a la Hermione Granger que conozco—dijo agarrándola por la cintura…-Mi hermosa ladrona de libros—acercándose…-Muero por besarte—

-Y que esperas—

Hermione con una caricia fue rodeando su cuello con sus manos, esperando el anhelado beso del joven que fue interrumpido por el sonido del reloj que anunciaba las ocho de la noche…-Por todos los cielos no sabía que era tan tarde—

-Ya es hora de cenar y hablando de eso, cuando terminemos de cenar nos iremos por unos días… ¿estás de acuerdo?—preguntando.

-Oh podemos quedarnos, si tu estás de acuerdo—dijo jugando con sus cabellos platinados.

-Señorita Granger está tratando de decirme que quiere quedarse por los libros y no por mí—

-¡DRACO…como puedes pensar que yo…!—grito tratando se soltarse de su agarre.

-Es broma, vamos solo bromeaba—acercándola mas a su cuerpo…-La verdad que deseaba que saliera de ti quedarte en la casa—

-Hablas enserio—

-Muy enserio…quería que estuvieras a gusto—

-Lo estoy siempre que sea contigo—

-Entonces no se diga mas, nos quedamos—

-Nos quedamos… ¡Draco!—grito tras ser cargada.

Así que entre risas, Draco giraba con Hermione en brazos, hasta que un suave carraspeo interrumpió el mágico momento…-Tali…Draco bájame—

-Me disculpo por la interrupción mi joven Malfoy, pero mi señora Malfoy mando a decir que la cena esta lista—

-Iremos en un momento—

-Permiso mi joven Malfoy—

-En donde nos quedamos—dijo Draco acercándose a sus labios, cuando Hermione giro la cabeza, seguida por Draco tras escuchar un suspirito...—Tali, ya puedes retirarte—

-Si mi joven Malfoy—desapareciendo con un chasquido.

-Esto es culpa de mi madre por tenerla tan malcriada—

-No te enojes—

-Mejor vamos antes de que mi madre termine buscándonos—

Así que tomados de las manos, ambos salieron de la biblioteca camino al comedor. A penas iban caminando por los pasillos, cuando se encontraron con Narcisa…-Aquí están—

-Ya íbamos de camino—

-Llegue a pensar que se habían perdido por algún rincón—dijo tomando a Hermione del brazo…-Porque veras Hermione hay muchos rincones ocultos en cada esquina, si lo sabré yo que en uno de esos Draco fue concebido—

-¡MADRE!—grito Draco desde atrás…-Me parece que es demasiada información por una noche—

-Porque te escandalizas, si tú sabes más que tu padre y yo juntos—dijo continuando su camino…-Creo que es bueno que te diga que Draco es igual a su padre, se escandaliza por todo—

-¡Madre!—

-No te digo—haciendo reir a Hermione.

-Mi joven Malfoy—apareciendo Tali unos pasos delante…-El joven Zabini está anunciado su llegada—

-Iré a recibirlo—

-No se entretengan, vamos Hermione—

-Te alcanzo—dijo guiñándole un ojo.

Draco camino hacia la enorme chimenea en donde con unos destellos, Blaise aparecía con esa personalidad carismático que siempre tenía, pero que en ocasiones era bastante frustrante… -¡Llego la diversión!—grito con los brazos abiertos.

-Llegas tardes—

-¡Hay por todos los cielos acaso me perdí la cena!—grito trágicamente con la mano en el pecho.

-¡No!—

-Hay menos mal, entonces llegue a tiempo—

-Blaise uno de estos días… ¿quién viene detrás de ti?—pregunto al ver las chispas en la chimenea.

-Es mi sorpresa, esto te va a encantar—expreso viendo como el humo se disolvía.

-Hola dragón—

-¡Pansy!—


Bueno hasta aquí el capitulo 29

Ya sé lo que deben estar pensando, como puede dejarnos así después de tardar tanto en actualizar, lo sé, lo sé, pero verán en el próximo capítulo porque lo hice así. Ya que viene la época de navidad en donde todos nuestros personajes favoritos estarán juntos en una aventura que no olvidaran, una aventura en el mundo mug...no digo más.

Nuevamente mil disculpas por la larga espera. Muchas gracias por tomarse esos minutitos para animarme a continuar la trama, a todas muchas gracias. Espero de corazón no tardarme tanto esta vez, y si no llego a publicar antes de Navidad, pues muchas felicidades para todas.

Ahora si me despido, será hasta el próximo capítulo, abrazos, besos y Feliz Navidad.

Ladycat