Notas antes de publicación: Gracias a todos los que dejen reviews, den fav, follow o solo lean! O todos! Gracias en serio! :D

ATENCIÓN:

Cover, hecha por Hanoi-chan! (deviantart)

El personaje de Karinn pertenece a Hikari Asakura! (fanfiction)

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Castillo de Cristal.

–Zerathos, ¿Qué haces?– Preguntó el castaño en cuanto vio el tubo de incubación preparándose para abrirse.

–Se dirigen al medio oriente, ¿No? Es el último sello, enviaré a mi monstruo.– Dijo mientras dirigía los comandos.

–No… Envía a Hatake.– Sonrió.

–Hmm… suena tentador Nagato, pero no es lo que busco ahora.– Respondió mientras analizaba el estado de los tres tubos.

–Quieres los orbes, este es el último, esos shamanes se han vuelto muy fuertes, no querrás negarle un bonito recuerdo a tu padre ¿No?– Cuestionó con una sonrisa.

–Deja de llamarlo mi padre, pero está bien.– Sonrió. –Hatake, es hora de despertar…– Susurró mientras cambiaba la orden de la computadora, así, el tubo del centro comenzó a abrirse, y finalmente, abrió los ojos nuevamente.

Medio Oriente.

Koa cayó al suelo, el guardián de tez morena, y cabello pelirrojo, sus ojos quedaron en blanco…

–Lo… lo… lo hicimos, vencimos a Koa, el centro…– Dijo Len victorioso.

–Y tenemos el último orbe.– Sonrió Zelda observando la piedra con los símbolos del espíritu en ella.

–¡Lo han logrado, Hana, es increíble!– Dijo Alumi mientras veía a los chicos llegar, sin embargo, su esposo no respondió.

–¿Hana?– Preguntó Garak al ver su mirada perdida.

El pasado…

–Aquí está tu trabajo, te pagaré muy bien, no te preocupes.– Habló la voz, mientras colocaba el sobre sobre la mesa de piedra.

–Es la foto de un crío.– Respondió a secas viendo la fotografía pegada en el sobre.

–¿Hay algún problema con que te pida que mates a un niño?– Cuestionó él, apretando los puños.

–No dije que tuviese un problema con eso.– Recalcó a secas.

–¿Entonces?– Preguntó con una sonrisa irónica.

–Es un infante, algo totalmente inofensivo, no vale la pena que gaste mi tiempo y mis balas en un crío de menos de un año.– Reclamó tranquilamente.

–Me dijeron que eras cazador, de hecho, uno de los últimos.– Dijo abriendo el sobre. –¿Qué dice?– Preguntó con una sonrisa confiada en el rostro.

–Asakura…– Susurró comenzando a formarse una sonrisa en su rostro.

–¿Y bien?– Cuestionó. –Te pagaré bien por el trabajo.–

–Olvida el maldito dinero, solo quiero vengarme del malnacido que me selló…– Y comenzó a carcajearse. –¡Y ver sus rostros llenos de terror, quiero ver a Yoh y Anna Asakura…. SUFRIR!–

Presente.

Un helicóptero, un fuerte sonido, un disparo, un grito y finalmente, la sangre, ahora veía la rostro de aquél demonio claramente, reía como psicópata, se carcajeaba, mientras él cerraba los ojos, todo quedó negro… volvió en sí.

–Hana, obtuvieron el último orbe.– Dijo Men al verlo volver.

–Yo… eh, sí, bien hecho.– Le dijo mientras examinaba el lugar. –No puedo evitar… sentirlo…– Pensó.

–Oye viejo ahora que tenemos el último sello, ¿Podremos enfrentarnos a Zerathos, verdad?– Preguntó Arale mientras cruzaba sus brazos detrás de su cabeza.

–Eh… bien hecho.– Dijo mientras los veía.

–Este furyoku…– Hana no completó su frase, en cuanto se dio vuelta, y vio directamente sobre un punto fijo, lejos en el horizonte de la ciudad, como era de noche, era difícil ver. –Ahí viene…– Susurró.

–Papá, actúas muy extraño…– Dijo Yohken mientras lo veía.

–A pesar del tiempo, sigues siendo el mismo, y qué bueno verte, aunque has envejecido.– Saludó la figura recostada en la pared de un muro destruido, en el andén.

–¿Otro guardián?– Dijo Yohken sacando su arma.

–No.– Respondió Karinn. –Es Hatake Kurayami.– Frunció el ceño.

–¿Hatake Kurayami, el cazador?– Preguntó Len.

–Sí, el mismo.– Dijo Alumi mientras también se ponía seria.

–Es bueno verte.– Habló la figura del hombre nuevamente.

–Pero ahora podemos enfrentarlo.– Dijo Arale.

–Sí, ahora somos más fuertes.– Habló Zelda.

–Además…– Dijo Miki.

–¡Tú mataste a nuestro sensei!– Gritó Yohken lleno de ira mientras él y los demás formaban sus over soul.

–¡Chicos… esperen!– Ordenó Hana, sin embargo, no obedecieron.

–¡No, deténganse!– Gritaron Alumi y Sanae.

–¡Toma esto!– Yohken lo atacó con las garras del oni, sin embargo, cuál fue su sorpresa, Hatake lo detuvo con un guante de plata que tenía en la mano derecha. –¿Qué…?–

–¿A sí que estos son tus hijos?– Sonrió. –Yohken y Mikihisa Asakura Niumbirch.–

–Aléjate de ellos…– Dijo Karinn mientras se disponía a atacar, sin embargo, algo se lo impidió, no podía moverse. –¿Qué…?–

–Mierda…– Dijo Hana mientras veía las garras de los oni sosteniéndolos, volteó a ver, y eran dos figuras, una de ellas, tenía un sello en las manos. –Sensei… Tamao…– Susurró.

–¡Hay que acabar con él!– Dijo Yohken, a lo que los chicos asintieron.

–¡Sí!– Respondieron todos.

Zelda lanzó su péndulo de manera que lo enredaría con él, sin embargo, este fue rechazado por Hatake, que había formado su over soul.

–¿Quieren pelear? De acuerdo…– Sonrió. –Pero les advierto, que esto para mí no es un juego…–

Yohken y Miki atacaron a Hatake con sus armas, de la mano de este salió una metralleta, y de la otra un guante con varios picos, con los cuales sostuvo ambos over soul.

–¡Aquí voy!– Dijo Len atacándolo por la espalda, sin embargo antes de hacer tacto con el enemigo, este le lanzó una patada en el estómago, lanzándolo lejos.

–¡Canalla!– Gritó Arale lanzó su ikupasuy directo a la cabeza de Hatake, sin embargo, este disparó directo al over soul de Miki para alejarlo, al hacerlo, disparó al ikupasuy haciendo un choque que desplegó una luz cegadora como por tres segundos, los cuales aprovechó para atacar a Yohken, dándole la vuelta y pegando una patada en su espalda, de manera que la dobló completamente, para luego lanzarlo lejos con otra patada.

–¡Nos vengaremos de ti!– Gritó Zelda lanzándole su disco, que velozmente iba directo a él, sin embargo fue detenido por su mano metálica, en donde daba vueltas, de manera que lo regresó a su dueña, en contraataque.

–No es suficiente…– Susurró con una sonrisa.

–¡Suficiente!– Gritó Jun, al momento de chocar puños con Hatake, el cual golpeó su mentón con la rodilla, y seguido de esto la tomó por el rostro y la lanzó lejos.

–¡Yohken!– Gritó Miki.

–¡Ahhhh!– Llegó lanzando a Hatake con su over soul, llevándolo lejos.

–¡Ustedes encárguense de los otros dos!– Gritó Miki mientras se iba tras Yohken.

–¡Es cierto!– Dijo Len dándose la vuelta.

–¡Tengan cuidado!– Gritó Sanae mientras era inmovilizada.

–¿Por qué?– Cuestionó Arale.

–¡Chicos, ellos son mis mentores!– Gritó Hana.

–De ahora en adelante no se opondrán a Lord Zerathos.– Dijo la mujer.

–Ustedes no tendrán un poder similar al de nuestro amo.– Dijo el otro, ambos en posición de ataque.

Hatake se libró del agarre de Yohken lanzándolo con una patada y separándose de él, cayendo de pie sobre el suelo, Miki llegó, y ambos veían a su enemigo.

–¡Ahora somos más poderosos!– Gritó Miki.

–¡Pagarás por lo que le hiciste a nuestro sensei!– Dijo Yohken saltando hacia él.

Las garras y la espada de Yohken y Miki chocaron contra las metálicas de Hatake, que lanzándolos dejos se fue con Miki para chocar sus armas, incrementaba su fuerza al conectar dos conductores de energía de parte de over soul, ganando musculatura, Miki iba siendo derrotado en fuerza, y por lo tanto sus rodillas comenzaban a tambalearse, Hatake lo veía directamente a los ojos, mientras lo clavó en el suelo, estuvo a punto de disparar cuando fue interrumpido por Yohken, lo tomó por el rostro y con los conductores de energía en sus mano lanzó una descarga eléctrica a este, que lo paralizó por un momento, y de tal manera chocó su rostro con el de Yohken haciendo sangrar sus frentes.

Miki se levantó y lanzó un corte directo a Hatake, que evadió con simpleza, respondiendo con tres balas que Miki evadió, cuando tocaron suelo estas explotaron.

No tuvo tiempo de pensar, ya que en segundos Hatake se encontraba chocando su over soul contra su propio, mientras que con su mano libre lanzaba varias balas a Yohken, que las evadía para llegar con su hermano, lo consiguió, pero chocó contra el over soul de Hatake, este ante tal muestra de parte de los gemelos, sonrió y de sus hombros salieron dos cañones con lo que parecían proyectiles de alta precisión, los lanzó, explotaron a sus lados sin herirlo a él, pero lastimando a Yohken y Miki, Yohken lanzó los picos de las puntas de las garras de su armadura y Miki un corte de la espada de su over soul, los dos directo a Hatake, chocaron con algo, y se hizo una nube de humo, al dispersarse Hatake ya no estaba ahí, sino se encontraba arriba de esta, mientras lanzaba un rayo de energía desde su cañón en la mano, cosa que hizo explosión en el suelo destruyéndolo y formando un gran agujero que esparció las astillas de roca formadas por el impacto, de lo que se cubrían los chicos sin poder evitar ser heridos por las más pequeñas.

Yohken lanzó una ráfaga de viento cortante para detener a Hatake, mientras Miki se acercaba con su espada para atravesarlo por detrás, sin embargo Hatake al sentir el viento filoso lanzó dos proyectiles que se explotaron entre sí de tal manera que contrarrestó el viento con la explosión, Miki lanzó su corte hacia su espalda, pero Hatake saltó hacia atrás suyo y golpeó su espalda baja con su cañón, luego de esto le disparó a su over soul, que comenzaba a romperse, siendo detenido por Yohken que llegó a enfrentársele con sus garras lanzando una patada hacia el mentón de Hatake, este no pareció afectarle pues su postura seguía siendo la misma, juntó energía en su mano y la puso rápidamente en el estómago de Yohken haciéndolo chocar con Miki, lanzó su rallo, rompiendo los over soul de ambos que cayeron al suelo, de la espalda de Hatake salieron dos alas de jet que lo elevaron al cielo tomando del rostros a ambos chicos uno con cada mano y seguidamente lanzándolos con fuerza al suelo, sus onis amortiguaron su caída, sin embargo no pudieron evitar que los chicos se hayan lastimado.

–Hmm… Aún no se rinden.– Sonrió mientras que de las nubes de polvo formadas por el impacto, salían los ojos de los onis que habían sido recientemente invocados.

Len y Arale permanecían firmes, las garras de oni salían por cualquier parte y los cortes que habían recibido ya eran bastantes, su oponente no sólo era rápido, era prácticamente invisible al separar sus moléculas para esparcirse y evitar cualquier ataque lanzado por los chicos.

–¿Dónde está…?– Preguntó Len mientras buscaba con la mirada.

–Detrás de ti.– Respondió mientras le cortaba la espalda lanzándolo al suelo con una patada.

–¡Len!– Gritó Arale al momento de atacar con su ikupasuy que lanzó varias espinas, sin embargo fue muy tarde ya que la sostenían por el cuello, haciendo que no pudiese respirar. –¡Ahh… ¿Qué haces?!–

–Que hermosa es tu sangre.– Le dijo mientras que debajo de su máscara sacaba dos blancos y filosos colmillos, incrustándolos en su cuello.

–¡Arale!– Gritó Len lanzando un corte con su oz, sin embargo fue detenido por un sello de parte del enemigo mientras varios onis comenzaban a salir y a clavarle sus garras. –¡Arale!– Gritó.

–No puedo… moverme…– Dijo mientras veía los ojos rojos de su enemigo, mientras iba perdiendo su poder, su over soul se deshizo.

–He terminado contigo…– Dijo mientras se lanzaba directo a Len, mientras este chocaba su over soul contra la espada de este.

–¡Canalla, ¿Qué le has hecho a Arale?!– Gritó.

–Lo mismo que a ti.– Dijo mientras desaparecía de la vista de Len.

Zelda y Jun la ataron, sin embargo los espíritus que poseía eran de clase sagrada, Zelda trató de tenerla con su péndulo, sin embargo el hilo de este fue cortado por la Katana que poseía la mujer.

–¿En serio no piensan detenerse?– Cuestionó mientras los veía con ojos gentiles.

–¡Jamás!– Dijo Jun mientras la atacaba directamente.

El golpe de Jun fue detenido por la mano de una deidad, mientras que su oponente lanzaba una fuerte onda de furyoku que la lanzó lejos, Zelda atacó frente a frente con ella siendo detenida ya que era más fuerte, mientras era golpeada con un golpe en la espalda, que paralizó sus sentidos, Jun atacó nuevamente mientras ella lanzó un corte directo que chocó contra su over soul.

Hakuto y Naktsune estaban frente a él, Hakuto cambió sus orejas a modo de cuernos atacando directamente a Hatake, sin embargo este los tomó incrustando los pies en el suelo, deteniéndolo.

–¿¡Pero… qué!?– Yohken pudo ver cómo Hatake lo sostenía firmemente mientras lo lanzaba algo lejos.

–Es muy fuerte…– Dijo Miki.

–Es hora de acabar con esto.– Dijo con una sonrisa en cuanto vio a ambos onis acercarse a él a toda velocidad. –¡Enfrenten, al RUGIDO DE ANUBIS!– Gritó mientras su cañón en la mano sacaba varios más, proyectiles y armas listas para ser lanzadas, con una sola mira, apuntándolos a ellos… finalmente disparó… todo quedó en blanco otra vez…

CONTINUARÁ…