Buenos días, tardes y noches, estimados lectores. Sombra de Maldad ha regresado con la continuación de esta historia. Si las cuentas van bien, y no se me ocurre demasiadas ideas, estamos a 4-5 capítulos para el final del Día 2.
Debo decir, que me siento muy, pero muy ansioso para que finalmente lleguemos al Día 3. Ya están terminados los primeros capítulos de ese arco. Y busque que este tramo sea el más épico y emocional posible. Un pequeño adelanto, posiblemente sentirán que el fic dejara su propósito de ser tan fiel a la serie como siempre he buscado que fuera. Exprimiendo hasta el último detalle sin sentido que he encontrado para crear y formar la historia. Pero, se los prometo. Cuando lleguemos al final, sentirán que no importara.
Bueno, sin nada más que decir, de momento, los dejo con la lectura. Espero que lo disfruten. Pero, primero el aviso de ley, con ligeros cambios.
"Gravity Falls", sus locaciones y personajes son creaciones del brillante Alex Hirsch y propiedad del imperio de Disney. La historia y sucesos ocurridos en esta obra son de mi autoría, así que espero un buen cheque con varios ceros después de un 9 si quieren utilizarlo para hacerse aún más ricos.
Diario del Raromagedón
HORA 38:31 (Día 2)
1, 2, 3, 4… ese breve conteo repetitivo había sido lo más básico en las primeras semanas de sus vidas. Desde que terminaron su desarrollo en las probetas con el bioquímico. Desde el primer minuto ese genio de la genética los había vestido, y les había dado un objetivo: ser lo mejor que pudieran ser, o ser reemplazado con los otros que continuaba desarrollando en su búsqueda por la perfección. Así había sido desde ese momento en adelante. Y aunque vivían con constante miedo y preocupación, vivían satisfechos. Pero solo porque no conocían nada mejor.
Y no fue hasta que ese trio de amigas los había sacado de su jaula, y ayudado a escapar del yugo de su agente. Fueron los primeros días en los que empezaron a conocer más del mundo exterior, de las maravillas que ansiaban conocer. Y aunque sucedió ese pleito entre las tres niñas en el que no entendieron absolutamente nada, finalmente consiguieron la libertad de explorar el mundo. Fue difícil, pero consiguieron aprender cómo sobrevivir en esa extraña tierra donde no había muros que apartaran a los demás de ellos. Y luego, aprendieron a vivir… o, eso al menos creían ellos.
Fue cuando de un momento a otro, el cielo se tornó rojo sangre. No era un color que les favoreciera a la vista. Y para hacerlo un poco peor, más monstruos empezaron a aparecer en el bosque. Monstruos que eran mucho más agresivos que los que decían que despertaban por sus "conciertos" a media noche. Y esas bestias nuevas querían hacer más que solo perseguirlos hasta el cansancio.
Por suerte, su genética de hámster les brindo la suficiente resistencia y percepción para poder huir y esconderse de los fenómenos horribles. Más cuando tenían que meterse todos en un pequeño y diminuto agujero. En serio les facilitaba las cosas tener la flexibilidad de un roedor. Los hermosos arboles lentamente dejaron de ser bellos, así que decidieron buscar un nuevo lugar donde vivir. Así que por mera casualidad habían llegado al pueblo en donde habían dado su último concierto.
No fue un cambio muy positivo. También tenían fenómenos horripilantes que no combinaban en lo absoluto con ellos. Y por raro que fuera, no podían enfrentarlos con su baile rudo. Así que fue una gran bendición cuando un grupo de niñas que encontraron los llevaron consigo a lo que decían era su escenario. Un lugar llamado "secundaria". Ahí, pudieron comer más de la comida que la niña Mabel les había dado a probar, además de tener unas colchonetas más cálidas que el periódico para dormir.
Fueron bien recibidos. Y, aunque en un principio el público se negó a que cantaran, finalmente encontraron un nuevo escenario donde cantar: el "Salón de música". Ahí, los chicos con sintetizador incluido pudieron hacer lucir todo lo que llevaban en los genes, y quien sea que quisiera los escucharan, en esa habitación a prueba de ruido.
Los chicos de la banda "Varias Veces", aunque se sentían alegres con la libertad, no podían negar que no extrañaban poder hacer sonreír a las chicas con sus bailes y canciones. Y viendo muy seguido que las personas se veían melancólicas y tristes. Así que sentían que podrían ayudarlos a devolverles la alegría como siempre han hecho: con música.
Finalmente su canción llega a su no tan deseado fin, y los niños y algunos adolescentes del lugar estallan en gritos de alegría. También había algunos adultos, asegurándose de que los jóvenes se comporten, y que tampoco se negaban escuchar alguna canción alegre. Les daba consuelo que aun en el final de los tiempos, pudieran tener un momento dedicado a relajarse, y olvidar lo que ocurría fuera de los muros de la escuela.
-Muy buena canción, chicos. – Felicita el hombre mayor del salón, popularmente conocido como el director de la secundaria. – Pero, es hora de que vuelvan a sus labores. – quejas de los menores, y casi insultos de los adolescentes se oyeron en murmureos leves. Pero, igual salieron para cumplir las órdenes del líder de ese pequeño asentamiento. - ¿Por qué no toman algo de agua? Creo que se lo merecen.
-Muchas gracias, mananger director. – contestan en conjunto el cuarteto. Les agradaba este nuevo Mananger. Era mucho más amable que el primero que tuvieron.
-Gracias a ustedes. No recordaba la última vez que esos jóvenes sonrieron, luego de que todo esto pasara. – Aunque vivieran en una pesadilla, agradecía ese pequeño y oxigenado milagro que recibieron. De pronto, la alarma de la radio de su bolsillo sono.
-¿Qué ocurre? – pregunta serio el director, una vez tomado el comunicador.
-Eh, director… tenemos una extraña situación… - dice una voz masculina en el auricular.
-¿Cómo que una "extraña" situación? – dice dudoso el hombre. En la mañana vio a un buzón con patas perseguir a un perro por la ventana. ¿Qué podría ser más raro?
…
-Bueno, esto se acerca bastante. – se dice a sí mismo, desde la entrada de la secundaria con la banda de chicos que hospedaban atrás.
Como primera medida para defender su escuela, encargo a los pocos miembros del club de arquería que buscaron refugio en la institución que tomaran el rol de guardias, y comunicaran cualquier avistamiento que tuvieran. Y cuando escucho que un pandillero, el resultado de mezclar muchos osos en uno que usaba un parche, y dos unicornios tirando carretas como mulas de carga habían llegado para buscar provisiones que llevar a su basurero, donde el loco del pueblo dirigía un pequeño campamento, pensó que tendría que mandarlos a detención.
-Seguro piensa que nos vemos como mulas de carga… - murmura Celeste a su camarada unicornio.
-Oye, viejo. ¿Podrías decirle a esos mocosos que bajen sus arcos? – pregunta Bats, quien sentía que sus brazos se cansaban de tener las manos arriba.
-¿Dicen que quieren qué? – pregunta aun incrédulo, ordenando a los vigilantes que bajen las armas.
-el viejo McGucket nos pidió si podíamos buscar aquí comida y otras cosas en esta… ¿Eskula? ¿Así se pronuncia? – Bats le hizo un gesto de "más o menos" con la mano al Multioso.
-Lo lamento. Pero también somos bastantes, y necesitamos esa comida tanto como ustedes. – niega con firmeza el administrador de la secundaria. Lamentaba la suerte de esos… personajes. Pero también debía velar por sus estudiantes, jóvenes y personal.
-Amigo. Caminamos bastante para llegar aquí. Y no creo que nos den nuestra triple ración, si no volvemos con ella. – comenta ligeramente desesperado el unicornio rosa.
-No solo vinimos por nuestra comida. También hay algunos humanos que quieren saber si sus hijos están aquí. – dice Celeste, esperando que con ello el viejo reflexione.
-¿En serio? – no fuera por no tener esperanzas para esos niños. Pero, debía ser cauteloso. Más, con lo loco que el mundo se volvió.
-Algunos nos dieron fotos de ellos. – Responde el más peludo de ellos, mientras el motociclista sacaba de su bolsillo un montón de retratos que le entrega al director. Este los repasa cuidadosamente. Viendo si reconocía a alguno de ellos.
-Ojala los reconociera a todos. Pero, si están algunos de esos niños y adolescentes. Solo uno se lesiono una pierna. Pero están bien. – una sonrisa se vio en los labios del Multioso. Los otros no se vieron tan interesados. – pero, sería muy peligroso si salieran de aquí. Estamos bien defendidos, y la escuela resiste.
-¿Y si sus padres vinieran? Igual, nos mandaron a revisar si este lugar sería mejor refugio que el basurero. Hasta ahora no es un basurero, así que parece que promete. – comenta Bats, mirando bastante interesado en la secundaria. Su yo adolescente seguro no se tragaría que él quisiera estar ahí. El director se puso en una posición reflexiva. Con confidencia, pide al barbudo que se acercara a él.
-¿Y ustedes tienen más de esos…? - mira disimuladamente a las criaturas mágicas que lo acompañaban. – ¿…"seres" con ustedes?
-Un montón de gnomos, dos reses barbudas, y un fracasado en resolución baja…
…
-¡…SONIDO DE ESTORNUDO…! ¿Qué? – el peleador virtual se miró a sí mismo. Confuso por aquella reacción que surgió de pronto. - ¿Qué fue lo que me acaba de pasar? ¿Es acaso otro síntoma del constante debilitamiento que mi cuerpo sufre? ¿Otra señal de que mi vida como un peleador, mi posibilidad de vengar a mi padre, finalmente se esfume en el viento de los últimos días del verano?
-…Shmebulock… - Rudo voltea hacia el pequeño gnomo parado frente a él. El pequeñín de léxico limitado cargaba un bidón de agua mientras miraba al personaje de videojuegos con curiosidad.
-¡Eso suena ridículo! ¿Cómo que no debo lamentar mis fracasos? ¡Los ganadores jamás fallan! – mira molesto al barbudo pequeño, indignado por lo que éste "dijo".
-Shmebulock. – Vuelve a decir Shmebulock, y sintiendo su estómago gruñir se marcha de ahí.
-Eso… eso fue profundo… - la mirada de lamentación y pena de McGolpes se había desvanecido. Transformándose en una nueva y diferente. Una, que parecía proyectar que la dispersión de su agitada mente finalmente se calmaba…
…
-…pero son inofensivos. – Termina de decir el pandillero. El director les da la vuelta, en una expresión reflexiva, considerando lo que estaba escuchando, y las posibles consecuencias que podría haber de aceptar compartir su escuela.
-Al menos, permítanos buscar algunos libros de instructivos, mientras lo piensa. Solo considérelo. – Propone Multioso. Entendía el hecho de que desconfiaran en los mágicos. Por algo siempre buscaban pasar desapercibidos en el bosque.
-…está bien. Creo que podemos darles algunos libros. Me alegra que los valoren ahora. Y tal vez algo de enfermería. Solo algunos vendajes y desinfectantes. – los unicornios fueron los únicos que no se vieron a gusto de la oferta del director. Pero, tampoco dijeron nada.
-Iré a mirar alrededor. Sera mejor estar seguro que aquí estaremos a salvo, si él decide aceptarnos. – comenta el oso múltiple, pronto comenzando a caminar alrededor de la escuela. El motociclista del tatuaje se encoje de hombros, y sigue al principal.
-Por si a alguien le interesa, nos quedaremos aquí. – dice al aire sarcástica Celeste, echándose junto a su compañero rosado, viendo que tendrían que esperar un tiempo.
-¡Miren, Perros! ¡Unos unicornios! – Grita uno de los cantantes rubios, haciendo que todo el grupo se acercara al dúo con cuernos.
-¡Loco, viejo! ¡Estarían geniales para un video musical! – exclama otro, acercando su mano a la maltratada pero aun colorida melena de Celeste.
-Tócame, "perro", y hare que escuches mi cuerno en tu cerebro. – el oxigenado cantante miro confundido a la unicornio, no entendiendo a que se refería.
-Lo único más molesto que unos niños, son unos adultos con cerebros de niños… - murmura el rosado, viendo las miradas maravilladas de esos tipos admirándolos.
…
El pandillero recorría los corredores de la vieja secundaria del pueblo, con la guía del director de la misma. No veía a tantas personas como esperaba encontrar. Muy pocos jóvenes, y apenas unos cuantos adultos eran los que parecían habitar la instalación educativa. De trasladarse a ese lugar, no habría problemas de espacio. Aún no había nada seguro, pero ya estaba planificando hacer del taller de carpintería su propio dormitorio. Sin embargo, al pasar por lo que parecía ser el salón de arte, pudo notar a un grupo de niños jugando con una extraña… bueno, una no tan normal criatura. Considerando que convivió con minotauros en toallas, y exceso de testosterona.
-¿Qué se supone que es eso? – cuestiona, señalando al extraño mini equino con cara de duende irlandés. Incluso tenía un sombrero color esmeralda con trébol. Además de un pequeño cuerno saliendo de su frente.
-Lo encontramos en el patio de la escuela, cuando todo empezó. – explica el director, viendo como una niña estaba cepillando la barba roja de la criatura. – Al principio nos oponíamos a dejarla estar aquí. Pero, ayuda a los niños a distraerse. Lo llaman "Duende-cornio".
-Que nombre más estúpido. – murmura el pelón despectivamente. – Eso significa que no tendrían tanto problema para aceptar a nuestros fenómenos, ¿verdad?
-No presione. Nos lo quedamos, porque es muy manso. Aun no estoy seguro de su minotauro, y ese… "oso". – Había posibilidad de que la discusión continuara o quedara en punto muerto, de momento. No se pudo averiguar al ver que, de pronto el pequeño cuadrúpedo alzo la mirada hacia un rincón de la escuela. Y entonces empezó a agitarse. De inmediato el adulto que vigilaba al grupo intercedió para tratar de buscar al animal raro.
-¿Qué le pasa ahora? – pregunta Bats, levemente inquieto por la actitud que había adquirido el duende-cornio. El director no alcanza a responder, al recibir un llamado de su radio.
-¿Director? El oso raro dice que algo se acerca.
-¿Qué? – pregunta preocupado. Si la mascota del salón había empezado a actuar así por lo que sea que el Multioso noto, entonces no podía significar nada bueno.
-No alcanzo a entender desde aquí arriba. Creo que es repollo… recodo… renovó…
…
-¡GREMNOMO! – ruge el oso multicéfalo, viendo como un par de pequeños y secos arboles eran derribados por la embestida causada por una gigantesca criatura de piel verde moho. Grandes colmillos se hacían notar en su enorme quijada, unos brillantes ojos rojos hacían notar más atemorizante a la bestia, que parándose sobre sus cuatro extremidades ruge cual rey de la selva.
-¿Qué fue lo que dijo? – pregunta Celeste, que junto a su compañero y la banda de chicos bellos se asomaron tras escuchar los alaridos de ambas criaturas. Los unicornios reconocieron con terror al animal salvaje temido por su mirada malvada. - ¡Oh! ¡DEMONIOS! – los equinos rápido dan la media vuelta, y se largan de ahí. Pero la banda pop permaneció como espectador.
-¡Oye, amigo! Tranquilízate. ¿Qué fue lo que te paso? – pregunta el Multioso, tratando de evitar conflicto con una de las criaturas más peligrosas del valle. El resto, tanto los rubios como los estudiantes arqueros que vigilaban alcanzaron a escuchar una serie de ronquidos y gruñidos que parecían ser palabras. Pero, a la distancia a la que escuchaban no facilito el entenderle.
-Sí, lo sé. El bosque está loco. Pero, ¿Por qué quieren cambiarse aquí? – una nueva secuencia de ruidos provinieron de la boca del gremnomo, y una mirada preocupada se hizo más notoria en las cabezas del Multioso. – Pero hay humanos aquí. ¡No pueden quitarles su refugio! – el monstruo verde soltó más gruñidos, con un tono determinado y firme. Y termina con un potente rugido, que marcaba literalmente el final de la plática.
El gremnomo fue el primero en cargar hacia el oso mágico. Este también se lanza casi de inmediato. Ambas bestias impactan con gran fuerza, apresándose mutuamente en un agarre con el propósito de derribar al otro, lo cual resistían muy reñidamente. La ferocidad de ambas partes era tremenda. Pero, haciendo uso de su don único, el gremnomo busco mirar a los ojos de la cabeza principal de su adversario. Este lo nota a tiempo y desvía la mirada, bajando la guardia un instante. Un breve lapso de tiempo que el monstruo invasor aprovecha para lanzar un puñetazo a la cabeza más alta, y dejarlo lo suficiente aturdido para alzarlo sin problema, y arrojarlo con brutal fuerza contra el muro de la secundaria. La pared de ladrillo fue incapaz de resistir la fuerza combinada del lanzamiento y la masa del oso, que queda sepultado sobre los escombros recién formados.
-¡¿Qué esperan?! ¡Disparen! – grita uno de los arqueros, dando la señal de que todos cargaran sus armas, y dispararan flechas certeras.
Por desgracia, la piel de la criatura resulto ser muy resistente, haciendo rebotar los proyectiles sin causarle ningún daño. Aun así, los jóvenes estudiantes liberan otra ronda que termina con mismo resultado. Para ese momento, el Multioso logra recuperarse lo suficiente para escapar de la pila de escombros en la que fue enterrado. Y con un rugido múltiple de todas las cabezas vuelve a atacar, lanzando varios zarpazos que la abominación mitad gremlin bloquea anteponiendo sus brazos.
En ese instante, el docente que adopto el rol de líder de campamento había llegado con la compañía del pandillero. Una mirada de terror se ven en los rostros de ambos, al contemplar el duelo de bestias mágicas.
-¡¿Conocen a ese fenómeno?! – pregunta por el gremnomo que combatía al Multioso.
-Apenas me relaciono con depresivos, y adictos a la carne. – Es la respuesta que lanza Bats, antes de sujetar su cadena con ambas manos e ir a auxiliar a su compañero mágico. El director aprovecha el inminente conflicto de 2Vs1 para dar la alerta a toda la secundaria.
El gremnomo estaba por lanzar de nuevo un puñetazo a du adversario, pero la cadena que ata su muñeca lo frena al instante. Antes de poder aplicar más fuerza en su brazo para librarse del humano que trató de someterlo, el Multioso lo taclea con gran fuerza para tirarlo al suelo, y así poder subirse sobre él y lanzarle un ataque fatal. Pero las piernas del gremnomo fueron más rápidas, y con ellas empuja al oso para quitárselo de encima.
Libre de su peludo peso, el monstruo agresor distingue los casilleros del corredor en donde peleaban. Así que arranca uno de la pared, y lo usa de proyectil contra el Multioso. Este no logra verlo venir a tiempo, y es derribado por el contenedor estudiantil. Viendo su uso efectivo, el gremnomo vuelve a tomar otro para lanzárselo al humano de la cadena. Pero, ya anticipándolo se aparta de su trayectoria tirándose al suelo y rodando. Y ataca con un latigazo de su cadena. El ataque da al rostro, aturdiendo a la bestia. Y dejándola expuesta al casillero que el Multioso le arroja a modo de vendetta. Pero, no fue suficiente para vencer a la criatura, y se levanta con un rugido nuevo.
-¿Algún consejo para ese desgraciado? – pregunta Bats, sintiéndose intimidado por la resistencia que mostraba esa cosa.
-No lo veas a los ojos. O hará que te enfrentes a tu mayor pesadilla. – Advierte el mágico de muchas cabezas, también desconociendo alguna debilidad fatal que pudieran explotar en el monstruo. El gremnomo estaba listo para volver a enfrentarse a esos dos que se interponían en su plan de tomar control del colegio. Pero el sonido de un silbato llama la atención de todos.
-¡Oye, bola de moho! ¡APESTAS! – Grita con malicia un adolescente de peinado extraño y ropa desaliñada. Hacía muchos gestos de burla con el rostro, y termina enseñando su trasero al ser de piel verde.
Este entiende la mofa de todo ello, y con ira va contra el joven burlón. Bats y Multioso ni alcanzaron a advertir al chico de lo imprudente, y estúpido, de sus acciones. Pero con lo rápido que ocurre todo, apenas pudieron verse mutuamente e intentar alcanzarlos.
El gremnomo sigue al joven irrespetuoso por los pasillos. Este sonreía al ver que la criatura lo estaba acechando. Y sonríe más al distinguir al próximo cruce de pasillos que dos amigos suyos terminaban de desparramar en esa intersección mucho líquido para limpiar pisos. Llegado a ese punto, uno de ellos toma la mano del joven cazado, para ayudarlo a doblar la esquina. En cuanto la criatura trata de seguirle, el mero líquido limpiador se encargó de que el gremnomo se resbalara sin control, barriéndose por el resto del corredor hasta pasar otro cruce, donde unas chicas sostenían una red de pelotas. La cual arrojaron al fenómeno. Así cuando este finalmente frena al impactar contra unos casilleros, no logró poder incorporarse al estar enredado.
Los jóvenes que tendieron la trampa a la criatura invasora se reúnen alrededor de él. Y no demoran en empezar a corear gritos de victoria, orgullosos de su triunfo contra otra anomalía del fin del mundo. Pero, las celebraciones se cortan al ver como el pandillero y el oso de muchas cabezas llegaban igual que como había alcanzado ese el monstruo: resbalando boca abajo en el piso.
-uh… ¿Qué? ¿Ya vencieron esa cosa? – murmura confundido el pelón, buscando levantarse lo mejor que pudieron.
-Uno no creería que ser un revoltoso bromista serviría de algo, algún día. – Comenta igual de sorprendido el director, pese a que fue idea suya el asignar a los payasos de clase encargados de la defensa interna.
-¡Así es, estúpida cosa! ¡¿Qué te parece ahora?! – Grita lleno de orgullo uno de ellos. y como extra para remarcar el triunfo, saca una botella de agua. La abres. Y la lleva hacia la cabeza de la cosa. Sus intenciones eran obvio.
-¡No lo hagas! – grita espantado el Multioso. Si ese chico hacía eso…
-¡Vas a desperdiciar el agua! – advierte el director. Ese recurso era demasiado escaso, como para darse ese lujo.
Pero, el adolescente ignora a ambos, y derrama el vital líquido sobre la calva cabeza de la criatura. Lo que ocurrió a continuación, hizo que todos se apartaran de inmediato: su cuerpo creció lo suficiente como para que la red fuera incapaz de continuar conteniéndolo. Las púas de su cuerpo crecieron, al igual que sus garras. El tamaño de los colmillos aumento, y unas enormes alas, semejante al de los roedores voladores, crecieron velozmente en su espalda. Con esa metamorfosis que lo volvió más aterrador, ruge con mayor potencia a la que antes podía.
-¡¿Ahora qué hacemos?! – pregunta al oso del parche, sabiendo que ahora no podrían retener al monstruo con simples bromas.
-¿Le hecho agua? – pregunta dudoso el joven que causo la intensificación de la crisis.
-¿Le puedo arrancar la lengua? – pregunta el barbudo adulto a la autoridad escolar.
Soltando gruñidos, viendo a los jóvenes que lo atraparon como conejito se lanza hacia ellos, con la intención de lanzarles sus filosas garras que goteaban sutilmente una sustancia de aspecto toxico. Por fortuna, la enorme masa de pelos que componían al Multioso fue más rápida, embistiéndolo contra el muro de casilleros, y forcejea con la abominación.
-¡Huyan! – ruge el oso, por poco dejando que una de las garras se acercara a su piel, pero de inmediato lo devuelve a la pared.
-¡Ya oyeron al osito! ¡Nos encargamos del fenómeno! – afirma el colega humano, que nuevamente prepara su cadena para la lucha. El Director no pierde tiempo, y saca a sus estudiantes del lugar.
El gremnomo no solo se volvió más atemorizante en apariencia, también en fuerza. Por lo que no tarda en vencer al Multioso, y lanzarlo contra el suelo con brutalidad. Estando por ir hacia él, y acabarlo de una buena vez, una cadena logra atarse en su tobillo mientras la pierna a la que pertenecía estaba elevada durante un paso. Cosa que Bats aprovecha para tirar de ella, y así sacar de balance al monstruo. Cuando este cae al suelo, el Multioso rápido lo atrapa por la espalda, haciendo uso de todas sus patas extra para retener tanto las alas como los brazos.
El enemigo se resistía con intensidad. La fuerza del Multioso se incrementaba para mantener el agarre. Pero, tan concentrado en los brazos estaba, que no ve venir que el gremnomo lo alza en el aire, apoyándose con sus piernas, y con un giro brusco se arroja espalda contra la pared, por lo que el oso multicéfalo es el que recibe la mayor parte del daño. Pero, no basta para aflojar el agarre. Por lo que el monstruo alado lo repite tres veces más, cada vez hundiéndose más en el acero de los casilleros. Con el cuarto azote, el Multioso no se sintió capaz de seguir resistiendo, y finalmente se suelta del monstruo verde. Sintiendo su espalda libre de la carga, voltea hacia su peludo contrincante, alzando sus garras toxicas. Bats estaba a punto de volver a tratar de atraparle con su cadena…
-¡Alto ahí, viejo! – se escuchan 5 voces armónicas al mismo tiempo. El pandillero, el gremnomo evolucionado y el mareado Multioso voltean hacia el origen de las hermosas voces, y ven a la banda de chicos. Todos con los brazos cruzados, y miradas desafiantes hacia el invasor de la secundaria.
-Si crees que vamos a dejar que atormentes a nuestros amigos, ¡ESTAS MUY EQUIVOCADO, PERRO! – Sentencia lo más rudo que pudo escucharse Chubby Z, recibiendo una afirmación colectiva de sus compañeros clones como respaldo.
-Nosotros solo somos hombres que traen la música a las personas. Pero, eso no significa que no le demos su merecido a los buscapleitos. – Nuevamente un asentamiento simultáneo fue dado para apoyar las palabras de Creggy G.
-¡Bien, perros! ¡SIN PIEDAD! – Deep Chris sentencia, dando comienzo a la contra ofensiva.
Los tres luchadores hubieran esperado cualquier cosa. Que en conjunto se arrojaran en patadas voladoras contra el gremnomo. Sacaran bates con púas para apalearlo. Incluso que le dispararan con visión térmica, y lo arrojaran a una dimensión desconocida repleta de fantasmas de sus prisioneros. Pero, ni por un instante hubieran esperado ver que los cinco chicos perfectos empezaran a bailar con gran intensidad y, ¿debían suponer?, agresión. La criatura alada voltea hacia el Multioso y Bats. Y estos lo ven con la misma confusión. Luego ellos regresan la mirada a la banda musical, quienes fueron acercándose apenas unos pasos hacia el monstruo, concluyendo con una barrida colectiva sobre sus rodillas.
-¡¿Qué te parecio?! ¡¿EH?! – dice agresivo Greggy C, muy confiado. La respuesta a esa afirmación llega a modo de un casillero arrojado sobre ellos.
-¡Mi riñón, nena! – gime de dolor Leggy P, estando todos ellos debajo del objeto.
Dando por concluido ese "raro" capítulo del día, el gremnomo nuevamente voltea hacia sus oponentes con una evidente mirada salvaje. Sus ojos buscaron de inmediato al de esos dos que obstaculizaban su misión. Ambos tratan de evitarlo, pero aun mantenían suficiente vista sobre la criatura que se acercaba. El gremnomo sentía que pronto su par de problemas finalmente se resolvería, cuando siente cuatro patas estampando su mejilla al mismo tiempo, arrojándolo con brutal fuerza por los aires, chocando contra el suelo.
-Lo admito. Esos tarados al menos sirvieron como señuelo. – Dice Celestebellbesabella, quien junto a su compañero unicornio son los responsables de ese último ataque.
-¡Celeste! ¡Salmón! ¡Vinieron a ayudarnos! – exclama aliviado el Multioso.
-¡Es Salomón! Solo porque sea color salmón, no significa que me llame así. – corrige el rosado con disgusto. – Y, sí. Venimos a ayudarlos. Claro que íbamos a largarnos, cuando vimos a esa cosa. – indica, señalando al monstruo que empezaba a levantarse.
-Pero, nos dimos cuenta que si no volvíamos con ustedes, seguro que ni nos dejarían entrar. – Reconoce Celeste, preocupada de ver al engendro verde mirándolos ahora con odio. – Ahora que lo pienso mejor, no hubiera sido tan malo…
-Somos cuatro contra uno. ¡Lo acabaremos rápido! – aunque sentían el deseo de huir, reconocieron que no tendrían mejor alternativa que enfrentarlo, como proponía el Multioso. Pero, viendo el filo de sus colmillos, el tamaño de las garras, y los gruñidos salvajes que soltaba… serian gnomos si no sintieran miedo.
-¡Es en serio! ¡¿Nadie sabe si esa cosa tiene una debilidad?! – Exige saber Bats, viendo a la criatura cargar contra ellos. Todos se apartan rápido de su trayecto, dejando que continuara hasta el final del pasillo.
-Veamos, sus garras son filosas y ponzoñosas, el agua lo vuelve más violento y feroz… - enumeraba Salomón, mientras el enemigo se daba su tiempo para voltear hacia ellos. –…es estrictamente nocturno, si lo ves a los ojos veras tu mayor temor…
-¡Eso es! – Dice el más peludo de los presentes, adquiriendo una idea. – Resistan un momento. Tengo que buscar algo rápido… - y con esas misteriosas palabras, se marcha dejando al resto con la criatura con sus compañeros.
-¡Tú eras el único que podría contra él, ¿olvidas?! – para su mala suerte, Bats le cuestiona justo cuando lo perdió de vista.
El terrible gremnomo nuevamente estaba al alcance, lanzando nuevos zarpazos venenosos. Humano y unicornios se apartan, por poco escapando de los cortes mortales. El barbudo nuevamente ata la muñeca de la criatura con su fiel arma metálica. Lo entorpeció lo suficiente para que los equinos con cuerno lo tomaran con la guardia baja, y vuelven a arrebatarle con una doble patada doble. La fuerza basto para que se tambaleara contra una ventana, rompiéndola por su gran peso. Pero, rápido se recuera. Y tomando un bote de basura y lo arroja. Celeste es la victima del proyectil, desencadenando el enfado de Salomón, quien se aproxima a la criatura. Se para sobre sus patas traseras, y lanza varios golpes con los cascos delanteros.
Estos lo aturden bastante. Dándole oportunidad al pandillero de treparse por su lomo, y buscar ahorcarlo con apoyo de su cadena. Todo el daño que ha acumulado desde que se batió contra el Multioso empezaba a cobrar factura, pues el pequeño humano consigue hace caer de rodillas al monstruo por la falta de oxígeno. Intenta alcanzarlo en su lomo, pero su propia anatomía no lo permitía. Los unicornios veían eso con mucha motivación. Parecía que la victoria estaba por ser suya.
Hasta que en una desesperada maniobra, el gremnomo extiende sus alas. Las abre lo máximo que podía. Esto toma por sorpresa al humano encima de él, por lo que termina soltándolo por accidente. Y libre de las cadenas, la criatura se apresura en recobrar el aliento. Solo el necesario para sujetar de la cabeza a quien trató de ahorcarlo, y estrellarlo contra el acero de más casilleros. Los unicornios nuevamente atacar, ahora haciendo uso de sus cuernos brillantes. Pero solo basto un golpe del dorso de su mano para hacerlos volar contra la pared. Para luego arrojarles al pandillero, evitando así que volvieran a levantarse.
Los tres luchadores quedaron muy adoloridos y mareados tras recibir los brutales ataques de retribución que les lanzó el gremnomo. Y son por estos mismos que llegaron a sentirse indefensos al verlo aproximarse a ellos. Los ojos de la bestia empezaban a enfocarse sobre los de el trio, haciéndoles sentir un escalofrió recorrer sus vertebras. Lentamente parecía que el sonido de las pisadas del monstruo dejaban de escucharse, el frio que ingresaba por las ventanas rotas de sentirse, el olor a mugre de los pasillos a percibirse. Todo mientras sus mentes eran envueltas en una gran oscuridad…
…
Tras darse la alarma del invasor verde, todos los habitantes de la secundaria se dirigieron hacia el gimnasio. Algunos adolescentes se veían despreocupados, creyendo que no era nada. Otros, estaban invadidos por los nervios, deseando poder recargar sus celulares para tener con que distraerse. Los niños buscaban refugio jugando con su mascota duende-cornio, y las monedas de plástico dorado que caían de su barba. Los adultos y los adolescentes mejor preparados llevaban escobas, herramientas de jardinería, barrotes y los arcos para defender a todos, en caso de que los "extranjeros" no pudieran contra el monstruo.
Sus miedos se intensificaron, al ver como la puerta doble del gran salón, la cual bloquearon con una barricada de todo lo que hubiera al alcance, empezaba a ser golpeada. Lo que fuera que estuviera al otro lado, intentaba entrar con desespero. Ahora quien no sentía miedo alguno se dejó llenar por el pánico, y quienes ya estaban temerosos sintieron que sus corazones estaban al borde del infarto.
La barricada se veía que estaba por ceder, las bisagras de las puertas por salirse de sus soportes. Eso incito a las personas a aferrarse más a sus armas, y apartar de la entrada a quien no tenía alguna. Es entonces que el cumulo de pesas, canastas de balones, y demás equipo deportivo vuela de su lugar, y las puertas del gimnasio caen al suelo, producto de la cabeza cubierta de un monstruo inconsciente que fue usada como ariete.
-¿Por qué demonios cierran la puerta? – pregunta molesto el pandillero de barba negra, quien ayudaba a mantenerse de pie a uno de los chicos cantantes que se veía herido. Junto a él estaban los unicornios que cargaban a los otros cuatro sobre sus lomos, y el gran Multioso que lanzaba ante los pies de los refugiados al monstruo que había atacado.
-lo… ¿Lo derrotaron? – pregunta sorprendido el directo, viendo a la abominación alada desfallecida ante él.
-Algo así… - responde Celeste, recordando lo ocurrido.
HORA 38:59
….
HORA 38:51
Lentamente parecía que el sonido de las pisadas del monstruo dejaban de escucharse, el frio que ingresaba por las ventanas rotas de sentirse, el olor a mugre de los pasillos a percibirse. Todo mientras sus mentes eran envueltas en una gran oscuridad…
Una sensación de horror interrumpida cuando alguien le coloca por detrás una bolsa en la cabeza del gremnomo. La criatura ruge por la sorpresa de la acción. Y aunque parecía que estaba por quitársela, sus manos de pronto perdieron fuerza. Sus rígidas alas se relajaban, y su postura parecía perder equilibrio. Finalmente, como tronco empujado por Hombretauro, el poderoso monstruo se deja caer al suelo. Únicamente escuchándose sonidos de ronquidos como evidencia que aun estaba vivo.
-¡FIU…! Eso estuvo cerca… - murmura aliviado Multioso. El responsable de que ahora el gremnomo tomara una siesta.
-¿Qué…? ¡¿QUÉ DEMONIOS PASO AQUÍ?! – estalla confundido Bats. No creía la facilidad con la que el peludo venció a tal fenómeno con algo tan… absurdo. - ¡¿Por qué está durmiendo esa cosa?!
-Salomón lo dijo. Los gremnomo son estrictamente nocturnos. Eso me recordó a los canarios. Así que pensé que si le cubría la cabeza con algo que le hiciera pensar que ya era de noche, seguro caería dormido. – Contesta el peludo, feliz de ver que sus amigos lograron resistir.
-¡¿ES EN SERIO?! – Vuelve a gritar, realmente furioso por tal análisis. - ¡¿CON ESA LOGICA PENSASTE QUE PONERLE UNA BOLSA EN LA CABEZA, EVITARIA QUE NOS ARRANCARA LAS TRIPAS?!
-Funciono, ¿no? – Replica, no muy feliz del griterío. – Por un momento pensé en hacerlo mirar su reflejo. Pero, me pareció muy tonto. Seguramente no hubiera funcionado…
HORA 39:00
-Es un alivio que esa cosa ya no sea una amenaza. – murmura más tranquilo el líder del campamento. – Ahora, debemos reparar rápido los muros que destruyo para asegurar la escuela, de nuevo.
-No creo que sea buena idea… - Dice de pronto Multioso, llamando la atención de todos.
-¿De qué hablas? Solo tenemos que deshacernos de esta cosa, y listo. ¿No? – pregunta confundido Bats.
-Lo digo porque él no es el único. – responde, señalando al dormido gremnomo.
-De… ¿de qué hablas? – quiere saber con miedo el director.
-Él mismo me lo dijo. Los gremnomos lo enviaron para ver si este lugar era seguro para refugiarse. – El pánico invadió a los que oyeron ese dato.
-Espera… ¡¿Hay más?! – cuestiona un adolescente arquero.
-Mínimo una docena. No vivirán en comunidades tan grandes como los gnomos, pero si en grupos. Y en cuanto vean que él no llega, vendrá el resto. Pero, sabrán que tendrán que dar pelea. – los murmullos de angustia se escuchan enseguida en el gimnasio. Algunos llantos de fondo. Pero, todos estaban de acuerdo de que ese lugar dejaría de ser seguro pronto.
-¡Tranquilos todos! – ordena el Director, sabiendo que el pánico empeoraría las cosas. – Tenemos que irnos, ¡ahora! Reúnan toda la comida, libros, y todo lo posible. Nos iremos en 10 minutos.
-¡Pero, ¿A dónde iremos?! – esa pregunta se escuchan simultáneamente en las bocas de todos los refugiados.
-¡Oigan! – grita Bats para silenciarlos. – Nos encargaron llevar refugiados a nuestro campamento, de haber y si este lugar era un asco. Y pronto será un asco. Así que mientras no tengan problemas con compartir sus cosas con nosotros, pueden venir.
Oyéndose esa alternativa, de inmediato todo el mundo se da prisa de empacar sus cosas. Alistarse lo más rápido que fuera posible para irse, antes de que más del monstruo que dormitaba en el suelo llegaran. Los pertenecientes al campamento McGucket se miraron entre ellos. no tuvieron suerte de encontrar un nuevo lugar para trasladarse. Pero, tenían el consuelo de que el anciano al mando organizó una aceptable defensa contra las anomalías apocalípticas. Además que ahora tendrían más recursos que los que esperaban tener al llegar.
Así que antes de que el tiempo indicado por el administrador se cumpliera, ya todos estaban listos para irse. Con muchas cajas y bolsas que los unicornios tuvieron el infortunio de arrastrar, pronto una gran marcha de sobrevivientes evacuando la secundaria se dio comienzo. Con camino al basurero que ahora representaba esperanza a cualquiera que tuviera la suerte de llegar a este momento. Tiempo después, la escuela destinada a los adolescentes del pueblo fue invadida por más ejemplares del gremnomo. Poco fue lo que encontraron de comida, pero si bastantes rincones donde resguardarse. Teniendo como única peculiaridad encontrada a su hermano evolucionado durmiendo con una bolsa en la cabeza, no hallaron rastros de las personas que forzaron a mudarse de lo que por esos días fue su hogar. Porque así era el final de los tiempos. Una lección que pocos aceptaban, y muchos se resistían a aprender: La supervivencia del más apto. Y a veces, el más apto era el más fuerte y peligroso.
Aquí Maldad de nuevo. Espero que les haya gustado esta nueva dosis de acción.
Ahora vimos de nuevo un ejemplar del peligroso gremnomo. Que, gracias a unas ojeadas al Diario 3 vendido con información oficial, complemente con otros datos para hacerlo más interesante.
Solo quiero aclarar que, en serio, lo de cubrir la cabeza del monstruo con una bolsa para que se durmiera si es oficial y "verdadero". ¿O como pollo pensaron que Dipper atrapo a ese fenómeno? Y, curiosamente, eso mismo funciona con Soos. Spoiler alert.
Además, aquí proporciono un "tal vez" de como esa banda de chicos bellos forma parte del grupo del anciano loco. Además, de unas pequeñas observaciones que seguramente no fui el único en imaginar. Espero que les haya gustado la pelea. Otro ensayo más antes de que lleguemos a los capítulos finales de este día, y los importantes del próximo. De momento, creo que se salvan de un berrinche. Pero, el próximo no podrán escapar. Porque será de alguien quien aún tengo puntos que compartir. Para reducir las expectativas, la pista del próximo capítulo.
PISTA: Extraña quien era antes.
Y, la traducción a la clave del capítulo HORA 20:12: MCGUCKET
Estrella vigilante
Símbolo del liderazgo
Debe dejar el dominio
Sin nada más que decir, me despido. Nos vemos la próxima semana. Esperare con ansias sus reviews.
