Bueno yo sigo, y a modo de acotación; seguiré un pedido en el review. ¡Juego de ajedrez! Bueno, espero les guste; saludos y besos.

M-S


Capítulo 28: Caricias con manos desnudas.

Ese día, Hermione presentaría la dichosa prueba. Había partido desde temprano, junto con Remus. Y él, sólo deseaba que tuviese suerte. Sin duda, esperaría con ansias sus noticias.

Se mantuvo en la habitación, sabiendo cómo se sentía Hermione cuando esperaba por él. Realmente, lamentaba el haber tenido tan poco tiempo puesto que; hubiese hecho maravillas de haberlo tenido. Maravillas en sus estudios.

Quedaba un día para beberse la poción. La observó y dedujo, que era mejor hacerlo antes de que; en cuestión de tiempo ésta se perdiera. Volvió a tomarla, pero prefirió esperar por Hermione; algo le decía que era mejor que ella lo supiera.

Suspiró, no le gustaba la idea de quedarse con Sirius; pero eventualmente Lupin y Hermione regresarían. Se mantuvo pensativo, imaginándose el clima dentro de Hogwarths. Todos con un montón de exámenes aprobados, seguramente.

Se imaginaba a Hermione, nerviosa e inquieta. No pudo evitar sonreír ante eso, aunque ya se lo había explicado. Los exámenes sólo estaban diseñados para asustar a los estudiantes; lo que realmente importaba eran las acciones.

Pasaría un largo rato, antes de verle el rostro nuevamente. Pero, él si era paciente; por fortuna.


Hermione, había entrado en Hogwarths; y simplemente no podía creerlo. Sin duda ¡Todo había cambiado desde que se había ido! Emitió un suspiro hondo y admiró el lugar con detenimiento. Tanto que ver, tanto que rememorar.

Iba a comenzar a caminar, pero una mota pelirroja brincaba sobre ella con violencia. Era Ginny quien, le saludaba efusivamente. Remus no pudo evitar sonreír y se alejó; para que las chicas tuvieran privacidad.

- ¿Cómo estás Hermione?- musitó la chica, con una amplia sonrisa sin podérselo creer.

- ¡Oh, nerviosa! He estado estudiando mucho con el profesor Sna.

- ¿Con el profesor Snape? ¿Qué rayos?

- Ah sí, olvidé mencionarlo. Él ha sido mi tutor durante todo este tiempo. Es algo así, como un acuerdo, creo.

Ginny miró con incredulidad a Hermione e iba a responder; pero Harry y Ron las habían alcanzado. Ron había sido tan efusivo como ciempre, pero Hermione huía un poco de su sentimentalismo. ¿Cómo hacer para no herir a su mejor amigo? Por que, ciertamente ella estaba enamorada de su profesor. Aunque, eso sonaba extraño.

Harry y Ron parecían aún, ávidos de querer hablar de Snape. Según sus comentarios, indicaban que Hogwarths nunca había estado mejor sin él, y eso la irritó un poco. Ron le observó con incredulidad, y aservó que tanto tiempo a su lado; la tenía mal. Pero, si en realidad supiese quizás; pensaría todo lo contrario. O quizás no.

El exámen pronto comenzaría. Mcgonagall le alcanzó unos minutos antes y, con unas palmadas en los hombros le deseó suerte; al igual que Promfey. Quien vigilaba los exámenes, era una entidad ministerial que ella no conocí duda, se secaría de tanto sudar frío. ¡Le temblaban las manos! Y para concentrarse, tuvo que pensar en lo que Snape le había indicado. O más bien, en sus acciones.

- ¿Con quién demonios sueñas Hermione?- indicó su amigo Ron, cerca de ella. Su mirada, focalizada en un punto y semi sonriente le preocupaba.

- ¿Qué? ¡En nada!

El examen dio inicio rapidamente, y ella sólo pensaba en lo sucedido anteriormente. Decidió, que era mejor concentrarse en la prueba y; no dejarse vencer por el miedo. Ella tenía que aprobarla; ella debía.


Sirius, había pasado una gran cantidad de veces alrededor de su habitación. Sin duda, quería decírle algo pero no sabía como. Eso arrancó de él, una carcajada fría que sirvió; para hacerle entrar en la habitación. Un suspiro precedió aquella conversación. Uno de frustración.

- Ya sé lo que intentas con Hermione, pero no; no te lo permitiré.

- ¿De qué estás hablando?

- Quieres hacerle daño, seguramente has pensado hasta en acostarte con ella.

Se rió, se permitió reírse con eso. Podría, amar a Hermione; pero eso era demasiado. Sabía de sus limitaciones; de lo que no debía hacer. Eso era una de esas cosas. Le mantuvo la vista, aunque sabía que Sirius estaba preparado para un ataque.

- Sí, por supuesto; según tú retorcida cabeza. ¿Por qué piensas en eso precisamente? ¿Será por que te gustaría verlo?

Aquello le hizo enfurecer. Sacó su varita, pero Snape ya estaba preparado. Sirius sonrió y le admiró con un rostro de triunfo. Ya sabía que él no podía hacer magia, le ganaría.

- Eres triste, sabes que no puedes hacerlo.

- Eso crees tú- indicó, tomándose de golpe la poción que Hermione había preparado.

Sin duda, eso fue lo peor. Sirius terminó, expedido por los aires y rebotó en la pared. El retrato comenzó a chillar inumerables insultos y Snape; emergió de la habitación victorioso. Había deseado tanto hacer eso. Sirius comenzó a levantarse dando traspiés. Aquello le había confundido enormemente.


Tan pronto había comenzado, habían terminado. Hermione, estaba segura de haber respondido correctamente, y quizás haberse equivocado en unas dos o tres. ¡No sabía! ¡Qué asquerosa incertidumbre la que sufría! Al salir, sintió que su estómago se le iba a los pies.

Ron le alcanzó trotando. Parecía sonriente por alguna razón que ella, no quería descubrir. Siguió, pero al ver el collar sobre el cuello de la chica se detuvo en seco. Él no se lo había dado, ¿Habría sido alguien más? Por supuesto.

- Lindo- le dijo, distraído- ¿Quién te lo regaló?

- Mi papá- mintió la chica, y el chico pareció aliviado con su respuesta.

- Hermione, hay algo que necesito decirte; algo importante.

Se lo imaginaba, por allí venía su declaración; pero ella no escuchaba. Ella pensaba en una similar, la que Snape le había hecho. Bueno, a mediad.

- ¿Qué cosa?

- Me gustas Hermione, lo suficiente; para decirlo en público.

Bien, ¿Qué hacía? ¿Qué respondía? Sin duda, estaba en un enorme embrollo. No podía decirle a él, ni a nadie que amaba a Snape. Eso sin duda, era una locura sin sentido. ¿Las locuras tenían sentido?

- Yo.

- Bien Hermione, es hora de volver a casa- musitó Remus.


Había funcionado, la poción era todo un éxito. Sin embargo, se la había bebido; y eso significaba que ya todo se había acabado. ¿Para qué permanecer en aquella casa? Sí, igual evidentemente; tenía que hacerlo.

Sirius había decidido rendirse, al igual que él. No valía la pena, no tenía sentido luchar. Tampoco era, que Snape se lo permitiría y bastante bien que lo dejaba en claro.

Remus apareció en la casona y observó el rostro pétreo de su colega. Sin duda, algo había pasado, pero prefería no saber. Hermione se quedó en el salón, mientras Snape bajaba las escaleras lentamente.

Iba a decirlo, pero vio que él tenía la misma intención así que se silenció. Le mantuvo la vista y luego de ello habló. ¿Le contaba sobre la poción?

- ¿Le ha ido bien?

- Sí, eso creo; pero ha sido muy estresante- sonrió ella.

Le observó, estaba distraída por alguna razón que quiso conocer. Hermione, pensaba en Ron y en lo que había dicho. Evidentemente, le debía una respuesta. A él y a Snape.

- Señor, yo. No, olvídelo.

Supiró en respuesta, y se encaminó hasta estar frente a ella. tenía una idea, algo que parecía calmar sus preocupaciones. Por que las tenía, a la larga le habían surgido.

- Juguemos Ajedrez Granger.

- ¿Ajedrez?

Una nueva condición había sido puesta, una muy diferente a la que habían planteado tiempo atrás. Él había sugerido, que por todas las piezas que ambos perdiesen; habría una penitencia a escoger. Sin embargo, eso le preocupaba levemente a ella. ¿Qué tipo de penitencia?

Había perdido tres piezas sucesivamente. La había besado esas tres veces seguidas, cada vez con más intensidad. Estaban en la cocina, pero no evitaba que pudieran descubrirles. Si seguía de esa forma, terminaría mal. Siempre se sonrojaba, cuando perdía una pieza. Siquiera sabía ¡Si debía moverse!

- Hágalo más difícil- indicó él con una sonrisa suave, dentro de sus labios.

¡Lo intentaba, pero seguramente Snape había puesto en práctica sus mejores jugadas! El punto era, que no le molestaba ser besada. No mucho. Además, había logrado robarle besos también.

- Bien, queda su rey- indicó, con una sonrisa- Granger, jaque mate.

Y entonces, fue violento y sorpresivo. La tomó de las caderas y la recostó de la pared contigua. La besó frenéticamente, provocando de Hermione; un gemido. Una gran cantidad de emociones, flotaban dentro de ella; una de ellas era la sorpresa.

¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué estaba reaccionando de esa forma? Se detuvo, en búsqueda de aire y entonces; su cabeza reposó sobre su hombro. Qué estúpido había sido.

- Granger, lo lamento tanto.

- Pro, ¿Profesor?

- Me tomé la poción. Se terminó.

No le respondió, el miedo inicial no le había abandonado; sólo que se había convertido en lágrimas. A pesar, de haber creído que todo iba aterminar en algo así como una "violación" el resultado fue peor. ¿Por qué tenía que acabarse? ¿No podía amarla en Hogwarths?

El motivo había sido estúpido, pero igual debía de tomársela alguna vez. Si bien, había temido el hacerlo; supuso que su acto de cobardía se había visto ensombrecido por la rabia hacia Sirius. Ese fue el único motivo que le dio valor para tomársela. Ridículo en cierto aspecto, pero si eso no lo lograba; no lo lograría por cuenta propia en realidad.

TBC.

Espero les gustase, saludos y besos. Se les aprecia.