Capítulo 29

Huérfanos

(América, mayo 1960, noche de la fiesta en Lakewood)

- "Ahora..." dijo Candy mirando a Eliza y Neal, "... bien pueden seguirme a mi oficina para hablar como gente civilizada o…"

- "¡Candy, no actúes como una digna dama conmigo!" prácticamente gritó Eliza.

- "... o los echaré de mi casa" Candy la ignoró fríamente, "Buenas noches, Sr. Parker, sígame por favor", completó y se dirigió a su oficina.

Apenas unos segundos después de que entraran en la oficina de Candy, mientras cerraba la puerta tras ella, la voz chillona de Eliza se escuchó una vez más.

- "¡No puedo creer que tuvieras la audacia y lo trajiste hoy aquí!" su mirada llena de bilis, de odio, se quedó pegada en Terry, quien aún estaba sentado en el sillón.

Candy ignoró una vez más a Eliza y su locura. Sus ojos verdes miraron a Terry quien se había levantado y ella le sonrió con una sonrisa que decía: "Estoy bien, no te preocupes."

- "¡Estoy asombrado de su buena educación y de sus nobles modales... señora Baronesa!" exclamó Terry irónicamente, "... ¡¿o tal vez es la impureza de su felicidad la que habla y olvidó cómo en los reales modales se saluda a un Duque?!"

- "¡Cómo te atreves!" gritó enloquecida.

- "Eliza, no le prestes atención a él, Duque o no, todavía es un patán..." dijo Neal adelantándose y mirando con odio a Terry.

- "¡Más vale un patán que una escoria como tú!" le respondió Terry fríamente, dando un paso amenazador hacia él. Candy dio un paso y tocó suavemente el hombro de Terry. Pasó detrás del escritorio y se sentó en su silla. Sus ojos se dirigieron a Parker quien, aunque parecía asombrado por el repentino curso de los acontecimientos, también estaba emocionado por presenciar tal escena.

- "Señor Parker tome asiento por favor, porque no tengo tiempo que perder, iré directamente al grano" le dijo Candy enfáticamente.

- "¡Quiero escuchar qué mentiras nos dirá ahora!"

- "¡Eliza, hazme un favor... y cierra la boca!" Dijo Candy con una cortante y potente voz y continuó, "…si entiendo bien señor Parker, hoy está aquí sin ser invitado, a una fiesta que no ha incluido a periodistas, ni a la prensa, simplemente porque dije que daría una conferencia de prensa al día siguiente. Sin embargo, no seré grosera y no lo echaré fuera de mi casa... por el contrario... hoy le daremos una entrevista exclusiva yo y el Sr. Graham."

El reportero la miró fijamente. Esperó tantos años por este momento. Pero ahora tenía en sus manos, todo lo que quería. O eso al menos era lo que creía.

- "¡¿Y qué le hace pensar, señora Ardley, que no lo sé todo ya?!"

- "¡Señor Parker, ¿qué le hace pensar que usted sabe la verdad...?!" le preguntó Candy a su turno.

- "Tengo información confiable."

- "Déjeme adivinar..." Terry interrumpió, "... ¡estas dos abominables personas ¿le proporcionaron la información de la que está hablando?!"

- "¡Los abominables son ustedes dos y sus incestuosos hijos!" Eliza gritó como loca.

Candy y Terry se miraron uno al otro, y él se puso de pie y se rio muy fuerte.

- "¡Quién diría... que Arthur Cook tuviera ese tipo de imaginación! Ja, ja ¡oh! Roger, ¡no me mires así! ¡¿Tenías la impresión de que yo no tenía ni idea de quién te dio esa llamada información confiable?! Ahórratelo, por favor... ¡y por supuesto no desperdiciaste ni tiempo, ni dinero y compartiste esa buena información con los Leagans!" Terry concluyó, mostrándose increíblemente divertido.

Parker los miró perplejo. Neal, que ya había bebido un vaso de whisky, se sirvió uno más. Eliza, estaba jugando nerviosamente con un mechón de su pelo, mostrando claros signos de síntomas de abstinencia.

- "Señor Parker, escuche cómo será esto. Le diremos toda la verdad y usted tendrá el privilegio de publicarlo, donde quiera... pero con dos condiciones. Primero, la entrevista se dará en presencia de mi familia; en segundo lugar, nunca publicará la otra historia que le revelaré esta noche" Candy le dijo con calma.

- "¡¿Y qué me impide escribir lo que ya sé?!"

- "¡¿Quiere decirme que prefiere escribir y publicar mentiras?! ¡¿Y Ver escrito por otra pluma, lo que ha estado persiguiendo toda la vida?!"

Parker la miró pensativo. Los ojos de Candy no mentían. Ella miraba sin titubear, casi con una amabilidad que no sabía que tenía ésta fuerte mujer. La mirada de Parker pasó de Candy a Terry. Él estaba de pie, justo al lado de la silla de Candy, con la mano apoyada en el respaldo del asiento, aunque sin tocar a la señora que estaba sentada. En su postura, pero principalmente en los ojos de Terry, Parker vio una protección que nunca había visto en toda su vida. Y en ese momento pensó que este hombre estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por esta mujer. Era como si él ya tuviera la respuesta.

- "Señora Ardley, Señor Graham, sería un honor para mí el que me dieran esa entrevista" Parker les dijo al fin, lenta y firmemente.

- "¡Parker! ¡Te advertimos que ellos comenzarán con las mentiras y tratarían de ponerte de su lado!" Eliza gritó y se levantó de la silla en la que estuvo entronizada todo este tiempo, "¡Me voy! ¡Le daré el escándalo a otro periódico! ¡Neal, deja de beber! ¡Mueve tu trasero, nos vamos!"

- "¡Si va a haber un escándalo que saldrá mañana en los periódicos, Eliza... no será sobre mi relación con Terry, sino sobre tu árbol genealógico!" Dijo Candy de una manera calmada, pero su voz mostraba señales de que estaba perdiendo las reservas de paciencia que tenía. Sacó un gran sobre del cajón de su escritorio, lo abrió y sacó una pequeña pila de documentos.

- "¿Qué estás tratando de probar? ¡No toleraré chantajes de ti, dama del establo!"

- "¡Baronesa de los campesinos! ¡Cuida tu lengua cuando hablas con una dama que tiene un título más alto que tú!" Dijo Terry enojado, entre dientes.

El vaso cayó de las manos de Neal, dando un golpe en el suelo de madera de la habitación. Neal, podría no ser famoso por su inteligencia, pero la insinuación de Terry era muy clara acerca de lo que implicaba.

- "No puede ser... es imposible..." Neal tartamudeó, pero Terry lo clavó con los ojos, como si estuviera diciendo: "¡Oh! ¡Sí lo es! ¡Créelo!"

- "¡Basta!" La voz de Candy se escuchó fuerte y clara, "¡Eliza, haz lo que quieras! ¡Ve a los periódicos! ¡Ve a donde quieras! ¡He tenido suficiente! ¡Vienen a mi casa, insultándome a mí, a mis hijos, a mis nietos! ¡Me amenazas, y a pesar de todo eso, estoy tratando de ser amable contigo! ¡Pero la paciencia y la tolerancia tienen sus límites!" Candy hizo una pequeña pausa para respirar un poco.

- "¡Sr. Parker, ¿sabe con cuántos años, puse un pie en la casa de los Leagans?! ¡Yo tenía... doce! ¡Una pequeña niña de doce años! ¡¿Sabe cómo me dieron la bienvenida estos dos hermanos?! ¡Con un cubo de sucia agua fría! ¡Oh! ¡Pero eso no era suficiente para ellos, así que tuvieron la idea de hacerme su criada! ¡Y cuando eso tampoco fue suficiente, me hicieron su muchacha de establo, obligándome a dormir con sus caballos! ¡Y más adelante, para divertirse más, pensaron que sería una buena idea venderme como esclava en México!

¡Me humillaron, se burlaron y me golpearon! ¡Y todo esto, porque tuve la desgracia de ser huérfana! ¡Incluso después, cuando no tenían poder sobre mí, conspiraron y fueron la causa que cambió todo el curso de mi vida! Y yo, todos esos años, ¿qué hice? ... ¡¿lo sabe Sr. Parker?! ¡Yo fui tolerante con ellos, sólo tolerante! ¡Incluso el día en que recibí estos malditos documentos en mis manos, no traté de vengarme ni de destruirlos! Incluso ahora, no quiero hacerlo... ¿Y sabe por qué? ¡Porque yo sé cómo se siente ser un huérfano, así fue como crecí, lo supe desde el día en que nací! Pero déjame preguntarle esto Sr. Parker, ¡¿no es trágico e irónico, conocer a nuestra edad, que usted fue... adoptado por toda su vida?! ¡¿Descubrir de repente que lo que usted creía saber era todo mentira...?!

... ¡¿No es una ironía oír que tu verdadera madre era una criada mexicana, una víctima de violación ... que abandonó a sus hijos gemelos, recién nacidos, dentro de una pesebrera para cerdos y dejó su último aliento rogando a la rica señora Leagan que cuidara de ellos?! ¡El creer durante una vida entera que eres descendiente de una buena familia y jactarse de ello con arrogancia, mientras que tu madre, que creías era la madre biológica, era estéril!"

Los ojos de Candy estaban borrosos por las lágrimas y su voz era ronca.

- "... A diferencia de ustedes dos, lo siento... en verdad..." dijo lentamente dirigiéndose a Eliza y Neal, "... normalmente no debería, pero lo siento mucho por ambos, porque se están enterando de esta manera..." dijo Candy y entregó los documentos a la temblorosa mano de Neal, "… estos papeles tienen toda la información que me fue entregada por la tía abuela Elroy, poco antes de morir".

Eliza tenía en sus ojos un vacío absoluto. Inmóvil, sin palabras, incapaz incluso de parpadear. Neal estaba tan sorprendido, mientras giraba las páginas y leía los documentos, que daba la impresión de que estaba al borde de un colapso.

Parker no podía creer lo que habían oído sus oídos. Terry le ofreció un vaso de agua a Candy y con cariño le puso la mano en el hombro.

- "Roger, usted entiende, por supuesto, que lo que ha escuchado en esta habitación, esta noche, no saldrá de ella, a menos que yo le pida que lo haga" dijo Terry con firmeza.

- "... tú... no te… atreverías... a... no..." Eliza murmuró como si saliera de un coma.

- "¡Querida... te equivocas si crees que tengo el alma pura de Candy y no lo haría, si sigues molestándonos! Y Neal, no cometas la tontería de hacer pedazos los documentos porque, por supuesto, son copias" respondió Terry contencioso.

No quedaba nada más por decir.

...

Poco antes de abrir la puerta de la oficina y de que los dos hermanos dejaran de ver a Candy para siempre, ella les dijo lentamente,

- "... Mi mayor secreto Eliza, era... que yo amaba a Terry..."

Los ojos de Candy y Eliza se cruzaron por última vez en sus vidas. Esa fue también la primera y única vez en la vida de Candy que vio dolor en los ojos de Eliza. Nunca volvió a ver a Eliza. Ni tampoco a Neal.


Continuará...