Fics de Naruto.

Quantum Ninja.
Capítulo Veintinueve: Batalla de los Dioses.

Naruto, Hinata y Hanabi habían sido enviados a un nuevo mundo por el deseo de Hanabi, pero que tipo de Mundo les esperaría. En la última parte de su viaje, los tres son separados y terminan en diferentes lugares. Cuando Naruto acaba su viaje, se encuentra, recluido en un lugar solitario y completamente oscuro.

—Bien, ¿qué paso aquí?

El Ninja rubio se encontraba sujeto a la pared del tobillo, con una larga y gruesa cadena. Al juzgar por el grosor y la dureza de los eslabones, soltarse, aun con sus habilidades Ninjas completas, sería muy difícil.

—Por alguna razón estoy preso. ¿Pero por qué?

El rubio miraba meticulosamente su celda, esperando encontrar algo que le ayudara a entender la situación. Lo único que veía, era que estaba en una especie de caverna cavada entre las rocas, encadenado a la pared. Al parecer, no había una reja que lo apresara.

Pero con esa tremenda cadena, no la necesitaría.

—Hola. ¡Hola!

Naruto intentó comunicarse con alguien, pero su voz, solo chocaba en los muros cavados. Reflejándose como eco y alejándose casi infinitamente.

—¡Hay alguien!

Pero todos sus intentos por pedir ayuda, eran inútiles. Al parecer, estaba en una parte muy profunda, quizás una celda cavada especialmente, para algún tipo de criminal demasiado peligroso.

—Pero que habré hecho.

Naruto golpeó la pared de roca con todas sus fuerzas, pero aun, cuando sentía que no había perdido su manejo del Chakra, no le pudo hacer ni mella. Algo curioso en esa roca que lo rodeaba, es que era completamente negra y parecía estar pulida.

—¿Qué será esto?

Curiosamente, su cadena parecía estar hecha, del mismo material que la roca de la cueva. Solo que, la cadena había sido al parecer, sometida a calor para darle forma.

—Parece cristal, pero es más duro.

Naruto trataba de descubrir el tipo de material que lo rodeaba, pero aquella extraña roca, era muy difícil de analizar. Lo peor, es que no sabía nada de geología. Un detalle curioso, que el rubio había pasado por alto, era que, aunque estaba en una caverna debajo de la superficie, parecía que, el sol iluminara su celda.

—Bueno, tarde o temprano Hinata y Hanabi me rescataran.

Naruto se acostó para esperar tranquilamente a que, sus dos compañeras de aventura lo encontraran y liberaran. Sin saber, que ambas chicas, estaban padeciendo sus propios problemas.

—Por favor, díganme donde esta Hanabi-chan y Naruto-kun.

Hinata estaba en una especie de prisión subacuatica, dentro de una burbuja de aire. A su alrededor, había una extraña civilización de hombres peces, que al parecer, la estaban estudiando.

—Prometo no escapar, solo díganme donde esta mi hermana y Naruto-kun.

Pero los extraños habitantes de aquel mundo sumergido, no parecían escuchar a Hinata, o más bien, no parecían entenderla. Cada vez que alguno de ellos se comunicaba entre sí, solo se oían sonidos indescifrables.

—Naruto-Kun, Hanabi-chan, por favor, que estén bien.

Aunque Hinata no estaba encadenada como Naruto, de hecho parecía que podía salir de aquella burbuja, el sentido común le decía que no lo hiciera. Y no estaba muy equivocado, debajo del agua, si salía, sería aplastada por la presión, si lograba sobrevivir a eso, moriría ahogada.

—Espero que vengan a liberarme pronto.

Hanabi estaba en un lugar mucho más lejano y distante del de sus dos compañeros. Aunque el encierro que padecía, no era nada en comparación al de Naruto y Hinata.

—Kyubi, estas ahí…

Por suerte, la pequeña Kunoichi conservaba en su mano el talismán donde estaba encerrado el Kyubi.

—Aquí estoy enana, que quieres. Estaba ocupado durmiendo.

—Déjate de bromas, este no es el mundo al que te pedí venir.

Hanabi se encontraba en una especie de mundo totalmente blanco, enormes pilares blancos se levantaban hasta donde el cielo se perdía. El suelo debajo de ella, parecía estar cubierto por niebla y hacia donde viera, no alcanzaba a divisar nada, salvo cientos y ciento de nubes.

—Tú claramente deseaste, venir a un mundo donde fueras tratada como una diosa. Eso hice, estas en el cielo.

Hanabi meditó un poco en las palabras del Kyubi, luego, miro a su alrededor. Por fin se le aclaró la mente, no estaba en un universo paralelo, estaba encima del mundo, en el cielo.

—Qui-quieres decir, que estoy en el cielo.

Hanabi palideció, luego se arrodillo y comenzó a llorar.

—¿Qué te pasa ahora Chibiko?

—Me mataste, yo no te pedí eso. ¡Estoy muerta!

—Cuando me refería a estas en el cielo, no lo decía porque estuvieras muerta. Además, tu religión no es esa, en que viene Buda y los lleva al paraíso.

—No, esos son los chinos. La religión oficial de Japón, es el Shintoismo.

—Ah si, le rezan a un zorro y a un mapache.

—Algo así. Pero entonces, sino estoy muerta y me van a tratar como una diosa… —Hanabi abriós ojos emocionada—. ¡Soy literalmente una diosa!

—De hecho si niña.

—Genial.

Hanabi comenzó a brincar muy emocionada, luego intentó hacer alguna cosa de dioses, pero nada pasaba.

—Puedo saber que haces.

—¿Por qué no puedo lanzar rayos?

—Tu naturaleza no es el rayo, es el Agua como la de tu hermana y el resto de tu clan.

—Oye, te estas burlando de mí.

—Que comes que adivinas.

—Maldito zorro, en cuanto descubra que poder tengo… ya verás.

Hanabi trató de crear armas, usar el fuego, fulminar al Kyubi con su mirada, invocar animales, hasta trató de crear una tormenta, pero nada de eso sucedía.

—Niña, no eres esa clase de diosa.

—Entonces… ¿Soy como Haruhi? Puedo alterar el mundo a mi imagen y semejanza.

—E… no.

—Rayos, ya me iba a buscar una profeta como la Konata.

—Niña, ves demasiado Anime. No te han dicho que eso pudre el cerebro.

—Cállate. Mejor dime que tipo de Diosa soy.

—Es sencillo… adivínalo.

—Maldito animal, ya verás, un día te las cobraré todas juntas.

—Si, lo que digas. Por cierto, no te gustaría saber, que le paso a tus amigos.

—¿Dónde están Nee-sama y Naruto-kun?

—Pues, así como tú. También ellos fueron afectados por tu deseo.

—Bien, Hinata-neesama y Naruto-kun también son dioses como yo.

—No exactamente.

—A que te refieres.

—Te lo diré, ya que gracias a tu deseo, también me vi beneficiado.

El talismán voló en el aire y luego, varias nubes en el suelo flotaron y crearon una especie de pantalla.

—Este es un mundo, donde la mitología de Dioses y Demonios es muy real.

—Aja.

El Kyubi mostró un mundo, que parecía estar ubicado, en el apogeo de la antigua Grecia. Cuando todos los mitos sobre Dioses y seres legendarios, eran la única explicación, del mundo que los rodeaba.

—Hace diez años, surgió una guerra de proporciones cataclísmicas.

—¿Cata…qué?

—…Clismicas.

—Chanfle.

—Deja de jugar y pon atención, quieres.

—Perdón. Pero no uses palabras tan complicadas, recuerda que vengo de un mundo, donde originalmente, tengo solo ocho años.

—Esta bien, trataré de "embrutecer" un poco mi relato.

—¡Oye! Tampoco lo digas así.

—Trataré de eliminar las palabras muy complicadas, feliz.

—Si, continúa.

—Menos mal. Hace diez años sucedió un evento cata… un desastre muy enorme. Verás, la Diosa más amada del cielo, se enamoro del hijo del rey de todos los Demonios. Antes de ese día, ambos mundos habían permanecido en una tregua temporal… hasta ese momento.

Se podía ver en las imágenes, los dos mundos.

El caótico mundo subterráneo, lleno de seres crueles que se atacaban y se hacían daño por cualquier razón, el Infierno. Gobernado por el ser más temible y poderoso de todos, el Rey de los Demonios, quien gobernaba con brazo de hierro.

Y el mundo civilizado de los dioses, donde todo se manejaba por estrictas reglas, que eran respetadas sobre todas las cosas. Levitaba sobre el mundo de los mortales eternamente, se mantenía a flote gracias al poder del rey de todos los dioses, quien gobernaba con justicia.

—Y ahí aparecen ellos…

Dos bebés nacieron en cada mundo, la esperanza de sucesión de cada reino.

En el cielo, rodeada de belleza y sabiduría, nació una bella niña de larga cabellera negra y ojos completamente blancos. Emitía un aura de suma tranquilidad y paz, fue educada por las mejores mentes de aquel mundo metafísico.

Mientras que en el infierno, nació un niño personificación del poder más destructivo y temido por los hombres, la Ira. El pequeño parecía brillar con au aura, que quemaba a quien estuviera cerca. Incluso entre los demonios, era muy temido y muchas veces, trataron de matarlo.

Sin éxito.

—Son Nee-sana y Naruto-kun.

—En efecto, en este mundo, esos dos, jugaban un papel muy importante en el equilibrio cósmico —Hanabi miró confundida al Kyubi, quien con cada palabra, parecía estar tomando su forma real. Aunque en versión miniatura—. O sea, que ellos no permitían que ningún lado sea más fuerte.

—Entiendo, luego que paso.

—Un día, durante la prueba para ascender a la divinidad de Hinata y para calificar el grado de maldad de Naruto, ambos, fueron enviados a la Tierra donde los mortales.

Ambos, aun niños, tanto Naruto como Hinata fueron enviados a la Tierra.

Hinata lucía unas bellas ropas muy blancas y parecía despedir un brillo muy cálido, de haber llegado a otra cultura, quizás hubiera sido comparada con un ser mítico más moderno, un ángel, aunque sin alas. Por donde pisaba Hinata, las flores más bellas jamás vistas, brotaban.

—Que linda se ve mi hermana, parece una princesa.

Mientras del otro lado, un bosque se incendió con la llegada de un niño que parecía despedir maldad pura de sus poros. Todo lo que tocaba este niño, parecía morir a su paso, los ríos se secaban, las aves caían muertas, la vegetación se marchitaba.

—Naruto se veía más aterrador que cuando se convirtió en ti.

—Gracias, me gusta pensar, que soy la criatura más terrorífica de todas las dimensiones. Por eso me gusta mantener siempre mi perfil de asesino sanguinario.

—Pues yo doy mi voto por ti. Luego de ser el Kyubi, lo más aterrador que tuve, fue pensar que estaba esperando un hijo de Naruto-kun.

Al final, ambos chicos llegan a una de las ciudades humanas más grandes, estaba construida maravillosamente, con casas que parecían templos, todas construidas del mármol más puro y blanco. Hinata fue recibida como una reina, pero Naruto…

—¿Por qué le tiran piedras a Naruto-kun?

—Se supone que él es la representación de todo lo malo, todo lo que ellos temen y odian. No creías en serió, que iba a ser recibido como héroe.

—Oh ya.

—Naruto era la representación de su propio miedo, por eso le temían.

Naruto no tardo para llenarse de ira y asesinar a todos a su paso, masacraba aldeanos como si una fuerza mayor, se hubiera apoderado de él. A cada paso, destruía las formidables edificaciones, que a los humanos les habían tomados años crear.

—Valla, Naruto-kun esta muy enojado.

—Y espera, viene la mejor parte.

Naruto se abrió paso por toda la ciudad sin problemas, las armas primitivas no lo dañaban. Cada flecha clavada en su cuerpo, cada lanza que lo hería, cada piedra que lo golpeaba, solo acrecentaba más su ira y deseo de destrucción. Al final, destruyó a todos.

Hasta que se encontró con ella.

—¿Un encuentro del destino?

—No digas cursilerías y mejor mira.

Hinata no podía creer el margen de destrucción que estaba sucediendo, trataba de curar a los heridos, pero la destrucción era tan rápida, que sus poderes divinos, apenas podían hacer algo. Al final, caminando entre aquellas calles derruidas y ese sendero de muerte, llegó al centro mismo de la destrucción.

Y fue entonces, que lo vio a él.

—Si, Nee-san se enamoro a primera vista de Naruto-kun. Míralo, se ve en sus ojos.

—Yo no apostaría eso.

Hinata estaba fúrica, una diosa como ella, que había sido criada entre la belleza de la vida. Ver aquella destrucción sin sentido, aquella masacre, la altero demasiado. Hinata creo lo más cercano a un rayo en la palma de su mano, luego se lanzó contra su enemigo con toda su fuerza.

—¡Oye! Yo quería hacer eso. Me dijiste que no se podía, que éramos del elemento agua… pero ahí se ve bien claro, que eso que tiene Nee-san, se parece al Chidori de Kakashi.

—Guarda silencio, quieres.

Pero obviamente su enemigo no se quedaría de manos cruzadas esperando ser asesinado. Naruto abrió la boca y una esfera oscura comenzó a formarse frente a él. Mientras Hinata corría con su intento de relámpago, Naruto cargaba su peligroso ataque.

—Un Rasengan Negro, genial. Se ve bien cool.

—Cool, se ve que no conoces el verdadero poder de ese Rasengan hecho de energía oscura.

—¿Es muy fuerte?

—Si esa cosa golpeara la tierra de frente, la partiría en dos.

—Órale. ¿Y el relámpago de Nee-sama?

—Podría cambiar el clima de la tierra por siglos.

—No entendí, pero se me hace que no es tan fuerte.

—Te lo describiré de una forma que entiendas. Si ese relámpago golpeara la superficie de la tierra, sería el equivalente a que la Luna se estrellara con la Tierra.

—¿Eso es mucho?

—Digamos que, nunca más volverías a ver la luz del sol. Este sería eclipsado por una perpetua noche hecha nubes de polvo, del tamaño de continentes enteros. La mitad de tu mundo, donde impactó el relámpago, estaría ardiendo. Mientras la otra mitad, se congelaría.

—Eso fue muy específico.

—Tú lo preguntaste.

—Bueno, bueno, continúa la batalla, quítale la pausa y veamos que sucede.

Hinata corría acumulando cada vez más energía para su relámpago. Se podía ver, como las pocas plantas que quedaban aun vivas, le iban cediendo energía vital, para hacer crecer aun más, su mortal relámpago. Cuando estaba completo, apuntó su mano en dirección de Naruto.

Por su parte, Naruto seguía generando energía oscura de su propio interior, para hacer aun más grande su esfera oscura. La energía producida era tanta, que los pocos objetos que aun quedaban en pie, se iban desintegrando por el calor producido. Cuando Naruto terminó, disparó su esfera.

Al final, ambos ataques golpearon entre si.

Notas de Autor:

Valla muchas ideas muy interesantes, trataré de explorarlas todas a su momento.

Primero, una pequeña aventura, donde nuestros héroes ya no tengas sus Jutsus. Sin embargo, no por ello, será una aventura tan sencilla.

Sin más que decir, gracias porlos reviews y las ideas, y nos leemos pronto.

Suerte.