¡Feliz año nuevo!
Mis deseos para tod s es que tengan un año lleno de amor, salud, felicidad ¡y muchos Fanfics!
Gracias de todo corazón a tod s l s que me han apoyado en este proyecto, es mi primer fic y siempre me pongo contenta cuando veo un nuevo review, sus palabras me llenan de alegría y hacen que todo valga la pena
Bueno, sin más, les deseo felices lecturas
¡Besos y abrazos!
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Después de haber tenido una agradable cena, Naruto pareció recordar que se encontraban en un hospital y preguntó lo qué a Sasuke, y Sai también se les pasaba por la cabeza
-Sakura-chan ¿Y por qué estas aquí? – ella hace ya un rato se había quitado la bolsa de sangre vacía y la remplazó por otra, la cuál estaba dentro de un pequeño contenedor, todos observaron con un poco de aprensión como manejaba la bolsa e intentaba hacerlo sin que se moviera la aguja que tenía dentro de la vena. Increíble, todos ellos podían manejar cortes con kunai, shuriken, katanas y lesiones graves por jutsus de alto nivel, pero no podían soportar la vista de una aguja ni siquiera si no era para ellos.
-Pues ya descubrí cual es la droga con la que me atacaron, no es especialmente brillante, sobre todo si intentan replicar el trabajo de Orochimaru, hasta yo a los catorce años pude haberlo hecho mejor – bufó un poco decepcionada por haber caído ante una cosa tan insignificante
-Eso es por qué tú eres brillante – la alagó Naruto y ella se sonrojó un poco
-No seas zalamero – lo regaño, sin embargo, tenía una sonrisa en su rostro – Pues bueno, parece que me desmaye en el laboratorio, una cosa sin importancia, solo efectos secundarios. Tsunade-sama me encontró y como yo había tomado notas previamente, siguió las instrucciones que deje, recobré la conciencia por un momento mientras me estaba tratando y me dijo que ella se encargaría de suministrarme todos los cuidados necesarios – suspiró – Sin embargo, debo quedarme aquí por lo menos esta noche, una enfermera se encargará de despertarme cada tres horas para verificar mi estado – puso mala cara, pero sabía que era necesario – un bostezo la interrumpió y después se sonrojó furiosamente por tal grosería
-Lo lamento – susurró
-Está bien - dijo Kakashi levantándose – debes descansar, yo debo regresar al trabajo y Sai tiene una misión mañana temprano
-Y Hinata debe estarse preguntando donde estoy – todos se despidieron deseándole a Sakura buenas noches, todos menos Sasuke. Él espero hasta que todos saliera para volverse a sentar, los demás se dieron cuenta, pero decidieron que sería bueno darles provacidad
-¿Sasuke-kun? ¿No te marchas? Debes estar cansado –
-Tsunade ordenó que te cuidara – técnicamente era una mentira, él solo quería asegurarse que estuviera bien
-Oh, no tienes que hacerlo, las enfermeras son muy eficientes en su trabajo –
-Quiero hacerlo – acercó su banco hasta la cabecera de su cama y se sentó a esperar
-Está bien – ella susurró
Se mantuvieron en silencio por algunos minutos, Sakura estaba muy nerviosa, la última vez que habían estado a solas las cosas se habían ido al demonio, aún se preguntaba que fue mal, suspirando, supuso que era hora de poner las cosas en orden, no podían seguir jugando al gato y al ratón, ya eran adultos y las cosas se debían resolver hablando, no evitando el problema… o a Sasuke… lo cual era prácticamente lo mismo
Suspirado se dio valor
-¿Sasuke-kun? – el volteó su mirada hacia sus ojos verdes – ¿Me puedes explicar que paso en la mañana?
-¿Qué pasó? – ella asintió – No te entiendo
Fijó sus ojos jade en el techo, si no lo miraba se sentía más fuerte
-Estábamos bien… en el río, hablamos, fuimos sinceros. Después simplemente tu cambiaste. A lo que me refiero es que conmigo ya no actuabas de esa forma… fría. Pero luego que decidimos continuar, tu simplemente te alejaste de mí, y eso me ha estado carcomiendo la cabeza
Él no respondió por largos minutos, tardó tanto que la pelirrosa llegó a pensar que no le contestaría, la verdad era que él ya no le podía negar nada, ni la respuesta a una tonta pregunta, aunque en este caso, no era tonta. Se reprendió por haberse comportado como un estúpido, ambos habían abierto su corazón frente al otro, y se había sentido bien, simplemente meditaba como responder esa pregunta. Una idea se le vino a la cabeza
-Te contestaré si tu respondes una de mis preguntas – ella tragó saliva
-C-claro – le sonrió nerviosa
-Lamento haberme comportado de esa manera, parece que siempre te estoy pidiendo disculpas. No es mi intención herirte – cerro los ojos – la verdad es que no me gusta llamar la atención, no me gusta saber que no controlo mi alrededor, y eso me pone de mal humor. Entrando contigo a la aldea tenía la idea de que, al conocerte demasiada gente, yo estaría mucho más expuesto. – Ella ya lo comprendía un poco mejor. Lo miró mientras el suspiraba, aún seguía con los ojos cerrados – Además… no tengo miedo al rechazo de los aldeanos, se que mis acciones nunca serán olvidadas, pero… me gustaría que aquellos que alguna vez dijeron ser mis amigos y compañeros, no miraran como lo que soy. Un asesino
A ella se le llenaron los ojos de lágrimas, ya lo comprendía, se había encerrado en si mismo para evitar ser lastimado
-Sasuke-kun, ya hablamos de eso – extendió su mano para tocar su hombro – tus amigos ya te perdonamos, todos nosotros. Se que las personas hablaran, pero ninguno de ellos sabe por todo lo que pasaste ni todo lo que has hecho por la aldea.
Medito las palabras que le había dicho la pelirrosa y decidió aceptarlas, no deseaba seguir lastimándola con su comportamiento. Asintió para que ella supiera que la había comprendido y pensó que era momento para hacerle la pregunta que se había hecho desde que espiaron su conversación con Kakashi
-¿Por qué te fuiste de la aldea? – ella contuvo el aliento, estaba por mentir de nuevo diciéndole que fue por una misión, cuando él la miro a los ojos como si supiera que planeaba mentirle – La verdad – demandó
-Siempre la verdad – asintió, entre ellos no podían mentirse, y no quería poner las bases de su "relación" sobre mentiras, aunque fueran insignificantes – Desde la guerra no tuvimos un momento para descansar, ni sanar… Fundé con ayuda de la quinta y de Ino el hospital para niños, viajamos de Ida y vuelta a Suna más veces de las que puedo recordar, instruí al equipo médico, realicé algunas misiones y Lady Tsunade me puso al mando del hospital, no me quejó de mis responsabilidades, pero… simplemente todo fue demasiado… además creía que nunca regresarías… de nuevo nos habías abandonado, y me sentí herida. Me estaba volviendo una adicta al trabajo, no comía, dormía o descansaba ni un poco y cuando podía cerrar los ojos más de cinco minutos, siempre tenía pesadillas. Me estaba volviendo amargada evitando todo contacto humano – suspiró – Así que simplemente un día decidí que era demasiado, le pedí a Kakashi-sensei que me otorgara permiso para salir de la aldea y que además lo manejara como una misión secreta, no quería preocupar a nadie ni deseaba compañía, debía resolver mis asuntos yo misma. Así que me fui
Guardaron silencio de nuevo, el meditó cada palabra que había escuchado, nunca se detuvo a pensar como afectaría la guerra a sus amigos, ni lo mucho que iban a necesitar un hombro en el que apoyarse, claro que ella podía contar con todos los demás, pero comprendió que ella no deseaba preocupar a nadie ni ser una carga, imaginaba que eso la había marcado en sus años de genin, cuando constantemente necesitaba protección
-Comprendo – estaba por decir algo mas cuando fue interrumpido por una alegre enfermera que entró para revisar los constantes vitales de la pelirrosa, ambas mujeres charlaron animadamente mientras la enfermera hacia su trabajo. Se notaba lo apreciada que era entre sus compañeros
-Todo esta en orden, doctora – le sonrió – Vendré en algunas horas para el chequeo rutinario. Sacó dos mantas de un mueble en la esquina de la habitación y le tendió una a Sasuke
-Sasuke-san, la noche enfriara, no queremos que pesque un resfriado ¿verdad? – siguió hablando sin esperar respuesta, arropó a Sakura como si de una niña se tratara y se despidió con una gran sonrisa, de nuevo, sin esperar contestación. Sasuke alzó sus cejas en dirección a Sakura
-Es un tornado – se rio ella – constantemente debemos recordarle que baje un poco el ritmo
-Parece que a ti también deben recordártelo – le dedicó una sonrisa ladeada, y ella sonrió apenada, después otro bostezo la hizo sonrojarse
-Debes descansar – le ordenó Sasuke, pero ella no quería dejar de verlo, tenía miedo que cuando despertara, el ya no estuviera ahí
-¿Te iras? – Era una pregunta doble
-No, me quedaré cuidándote esta noche – Suspiro aliviada, había comprado algunas horas más con él – Lo miró acomodarse en la silla, y sabía por experiencia propia que no era muy cómoda
Se mordió el labio dudando, no lo quería en esa silla, de hecho, lo quería a un lado de ella, donde pudiera tocarlo y respirar ese olor tan característico de su Sasuke
-¿Sasuke-kun? – tomó aire dándose valor – e-esa silla es muy incómoda… si quieres po-podemos compartir la camilla, es grande
No lo miró a los ojos, simplemente se quedó muy quiera esperando su respuesta, Sasuke por su parte, estaba sorprendido por su oferta, no era apropiado compartir de esa manera una camilla, estarían demasiado juntos, y el sería muy consciente de su tentador cuerpo a un lado del suyo…pero recordó que mientras estuvieron el la guarida de Orochimaru compartieron la cama en una ocasión, y la sensación de despertarse a lado de ella había sido indescriptible. Lo sopesó por un momento y al final decidió mandar todo al diablo, dejaría a un lado sus reservas y se lanzaría al precipicio
-Está bien – Sakura se sorprendió y por un instante no supo que hacer, después rápidamente le hizo espacio para que él se pudiera recostar, lo observó quitarse la capa y la katana, y ponerlas encima de la silla donde antes estaba sentado, sin mirarla, se recostó junto a ella, con sus cabezas a pocos centímetros de distancia
Lo miraba re reojo de vez en cuando, era bastante incomodo el momento, no sabía que hacer, ni que decir, pero ella había ocasionado esa situación, así que más le valía recomponerse y continuar adelante con eso… lo que sea que fuera. Carraspeando, decidió preguntarle algo que le rondaba la cabeza desde hace algunas horas
-Entonces… ¿Has decidido que hacer? – lo miro fijamente y él a ella
-Le haré una visita a Orochimaru – ella asintió, sí, sabía que lo haría, pero lo que más le interesaba era saber cuándo se iría
-¿Cuándo? – el evitó su mirada
-Aún no lo sé, en algunos días supongo – solo tenía algunos días para tenerlo ahí, después se volvería a ir, y supuso que lo que habían compartido durante su viaje de regreso, solo se volvería un recuerdo ¿podría esperarlo sin volverse loca? ¿sin mirar todos los días por la ventana, preguntándose donde estaba? No, supo la respuesta en ese instante, no podía seguir pausando su vida por él, sabía que, si en esta ocasión se iba si dejar atrás una promesa para ella, ese sería el final de todo.
En un arranque de histeria, sabiendo que tal vez sería la ultima vez que estarían solos, se lanzó sobre él sin ninguna advertencia, ni siquiera sintió cuando la aguja salió de su brazo, ni que de su brazo goteaba sangre, lo único que le importaba era unir sus labios con los de Sasuke. Chocaron sus labios en un beso violento, el pelinegro se sorprendió por lo repentino de la situación, pero tras unos segundos, tomo el cuello de Sakura por la parte de atrás, y empujo sus labios más cerca, tan cerca que no distinguía donde terminaba él y empezaba ella. Era la primera vez que se besaban de esa manera, sin inhibiciones, olvidándose del mundo entero, a ninguno de los dos les importaba su alrededor, lo único que buscaban era lo bien que se sentían los labios del otro. Sus bocas bailaron y se burlaron una de la otra, no supieron cuanto tiempo duró, pero se separaron solo por falta de aire, jadeando, se miraron a los ojos, pero Sakura no pudo soportar mirarlo de esa manera, tan guapo con los labios aun húmedos y los ojos brillando con deseo, sabiendo que lo perdería en algunos días. Enterró su cabeza en el hueco de su cuello y mantuvo una de sus manos sobre su corazón, deseaba quedarse en esa posición para siempre, con su corazón en la palma de su mano y su brazo rodeando su cintura, casi parecía que él tampoco quería perderla. Con el paso de los minutos, sus respiraciones se fueron normalizando, y después el cansancio del día cayó sobre ambos como un bloque de piedra, haciéndolos hundirse en la gloriosa inconciencia
