Capítulo XXIX
Kakashi miró la celda y opinó, sería mejor llevar cargando a Zabuza y que los otros dos caminen. Obito asintió preguntando a Haku:
–¿Puedes caminar?
–Si…
–¿Y tú?
Cuestionó a Suigetsu quien se cruzó de brazos y giró la vista ignorándolo olímpicamente. Obito se levantó y con unos movimientos de manos desapareció la cárcel y ordenó.
–Andando y tú –se dirigió a chico con colmillos– si no te portas bien no te permitiré ver a tu hermano de nuevo –Suigetsu abrió la boca con asombro– No, no está muerto… aun.
El grupo avanzó siguiendo al otro.
000
Al llegar a la cabaña del viejo Tazuna, Tsubasa recordó.
–¿Oigan cómo es que terminaron en este lio?
Sasuke fue dejado en el suelo de madera para que se sentara y Naruto empezó a hablar veloz tratando de explicar:
–Salimos en nuestra primera misión de guardaespaldas de este viejo, nos atacaron y vencimos a los de garras y…
–Espera Naruto, espera…
Paró el shinobi al gennin y acercándose dejó a Ranmaru a un lado de Sasuke quien miró a este con una ceja alzada.
–¿Desde cuándo has usado ese Kekkei Genkai?
El niño no comprendió:
–¿Qué es eso?
Sasuke frunció el ceño y trató de explicar.
–Es tu herencia, algo que viene en tu sangre y que pasa de padres a hijos. Como mi Sharingan…
–…
–Las aspas en mis ojos...
–Oh eso… da miedo.
–Eso debe hacer –dijo muy orgulloso el moreno.
Mientras Gaara se unió al rubio explicándole a Tsubasa:
–Salimos de misión, pero nadie dijo que seriamos atacados.
–…
Tsubasa miró con curiosidad a los niños.
Kakashi y el otro grupo llegó y el maestro se acercó:
–Deja de interrogar a mis gennin.
–Pues o los entrenaste bien o son así por naturaleza, no les he entendido nada.
–Salimos en una misión grado D.
–¿Y…?
–Resulto no serlo…
Kakashi relató lo sucedió y Obito negó con un movimiento de cabeza.
–Debo mandar un mensaje a Konoha acerca del éxito de nuestra misión y...
–Si hazles saber que los mocosos están bien o tendremos a casi todo Konoha aquí. –se burló Tsubasa.
Tazuna, su hija y nieto recibieron a los shinobis y estos se instalaron asegurando que solo sería por poco tiempo. Obito usó una de las habitaciones aislándola con sellos y las separó dejando a los dos más jóvenes en ella y a Zabuza en otra, y cuando ya los iba a meter en el lugar, Haku se opuso.
–Por favor permítanme atender sus heridas.
–¿Eres medico? –preguntó Tsubasa.
–Yo sé... algo, pero no soy médico.
Tsubasa negó y llamó a Kakashi:
–¿Cómo está tu medico?
–Herido, pero estará bien.
–¿Puede atender a Zabuza? –preguntó el hijo de los sannin.
–Puede, pero… es muy joven y…
–Entiendo.
–Dejémoslo, puedo vigilarlo. –opinó Obito quien podía curar al shinobi de Kirigakure, mas deseaba poner a prueba al chico que iba con este.
Tsubasa estuvo de acuerdo al igual que Kakashi:
–Está bien, yo voy a enviar ese mensaje –terminó el más alto.
Kakashi se acercó a su pareja y preguntó:
–¿Cómo estás?
–Bien y eso debería preguntarte a ti.
–Mis chicos, resultaron ser duros.
–Ya lo creo, se enfrentaron a un maestro espadachín.
–Si. ¿Puedes con ellos?
–Sí, el mayor está fuera de combate y los otros no son peligrosos…
–Bien…
Kakashi se retiró y dejó a Obito con los prisioneros.
000
–Vamos Sasuke. –llamó el rubio– te ayudare a subir…
–No te atrevas dobe. –amenazó Sasuke.
El rubio rió y miró al chico de cabello azul.
–¿Tú si me dejaras ayudarte?
El niño asintió tímido. Y permitió que Naruto lo cargara. Gaara avanzó a lado del moreno y preguntó curioso:
–¿Qué harán con él? –miró discretamente hacia Ranmaru.
–Oh, los niños que no tienen padres ni a nadie y que resultan afectados en las misiones, son llevados a Konoha.
–Oh.
–¿No lo sabías?
–No; creo que nunca me fije en eso.
Ya instalados la comida fue servida. Los chicos y luego los mayores se sentaron a comer y Ranmaru no lo hacía por lo que fue cuestionado:
–No creo que pueda comer, ya no es necesario, sin Raiga ya no…
–¡No digas eso! ¡La vida de todos es importante! ¡Tienes muchas cosas que hacer! –regaño Naruto.
–Pero no tengo a nadie que…
–En Konoha podrás conocer mucha gente –comentó tranquilo Gaara– yo conocí ahí a mis mejores amigos.
Sasuke sonrió ante el comentario y Naruto abrazó al pelirrojo. Ranmaru miró a esos tres y luego a los mayores:
–¿Me encerraran?
Tsubasa se quedó callado, al igual que Kakashi, pero Obito sonrió:
–Puede que hablemos bien de ti a nuestro hokage.
El niño de ojos carmín sonrió y empezó a comer. Pero hubo algo que interrumpió el buen rato:
–¡Por que no harán nada si es un asesino! ¡Mató a mi papá!
Inari gritó molesto y llorando salió. El silenció reinó en el lugar y Tazuna comentó:
–Lo siento, es que hubo alguien que murió antes de que ustedes llegaran…
El anciano relató lo sucedió y al concluir Ranmaru dijo:
–Pero Raiga y yo aún no habíamos llegado…
–Lo sabemos pequeño, fue Gatou y sus hombres, quienes lo hicieron, pero como ya no están, mi nieto busca culpables.
–No digo que no sea culpable de algunas cosas, mas es injusto que quieran acusarlo de otras –opinó Sasuke.
–Muy cierto –seguró el rubio y salió del lugar.
Gaara siguió comiendo asegurando:
–Naruto lo convencerá.
000
Obito observó al chico de cabello negro atender al mayor y cuando terminó este aseguró.
–Eres bueno y dices que solo lo aprendiste mirando.
–Si.
–Puede tener un gran futuro.
–Más si debo renunciar a estar con Zabuza-san no lo hare.
–Ya veo. Les traeré de comer en un rato y por favor no intentes escapar, esos sellos los dejarían al bordé de la muerte.
El Uchiha salió para unirse al grupo que comía.
000
Kohaku llegó a la torre y reptó hasta la mesa del rubio, pero no encontró a nadie por lo que salió de nuevo, buscando al Hokage. Este iba llegando subiendo lo escalones y vio al reptil:
–Mensaje de Jiraiya…o de Tsubasa.
Sora que iba a su lado confirmó.
–De Tsubasa, mi suegro esta en casa cuidando a mis hijos.
Kohaku esperó a los dos shinobis y los siguió la oficina del rubio. En cuanto los tres estuvieron a solas, el reptil se acomodó y recitó:
–La misión fue un éxito y… los mocosos lo lograron. Todo bien.
Minato se dejó caer en la silla y sonrió:
–Por fin puedo ir a casa.
Sora negó:
–No me digas que has estado huyendo de Nagato.
–¡Oye! Si me pregunta o me pide algo, no seré capaz de negarle nada.
La serpiente desapareció dejando a esos dos celebrando. Ya era casi de noche y el Hokage junto con sus anbus se retiraron a descansar. Minato se dirigió a su casa, pero llamó a Shisui.
–Puedes informales a Fugaku.
–Si hokage-sama.
–Que descansen.
Se despidió Minato y caminó apresurado a su hogar.
Shisui lo vio irse y sonrió comentando:
–Vaya, creo que ya debo casarme para correr de ese modo a casa.
Sora se rio fuerte.
–Yo lo que quiero es ver a mis hijos.
–Oye no, primero me caso y vivo con mi Aoi, luego ya veremos lo de los niños.
Los dos anbu siguieron su camino y se separaron poco después. Shisui caminó por el barrió saludando a los que pasaban y se dirigió a la casa de Kazuo. Al llegar a esta, fue recibido por Mikoto.
–¿Pasas?
–No, esta vez no. Ellos están bien y su misión fue un éxito.
–¡Oh gracias a Kami! Gracias Shisui-kun.
–De nada y nos vemos.
El joven anbu desapareció y la kunoichi entró a la casa para informar a la familia.
000
Minato entró a la casa y vio que su pelirrojo esposo estaba sentado en el sillón.
–¿Qué sabes de…?
–Están bien y lo consiguieron, terminaron su misión.
Nagato se levantó y abrazó al rubio que correspondió alzándolo para que cruzara las piernas en su cintura.
–Hay que celebrar –afirmó el Yondaime.
–Si.
Las ropas estorbaron y el rubio recostó a su amante en la alfombra entrando en este para iniciar el moviente de caderas y sentir como este se movía al mismo ritmo gimiendo su nombre, cuando el semen del rubio salió inundando la cavidad del de rinnegan, este terminó también y sin soltar de su abrazo a Minato le susurró.
–Seremos… padres de nuevo.
–¡¿Qué?!
Nagato sonrió afirmando.
–Lo siento no quise decírtelo hasta saber que mi niño estaba bien.
Minato asintió entendiendo a su esposo.
000
El rubio se sentó a lado del niño de sombrero y preguntó:
–Tu aldea es libre ¿no estás feliz?
–…
–Tu papá tuvo que ver mucho en eso.
–Pero yo no quería que él muriera.
–Hay cosas que no podemos cambiar, pero si aprender de ellas, él deseaba que tu estuvieras a salvo.
–Ese niño…
–Ninguno de los que están aquí lo hicieron, si te sirve los que lo hicieron ya han sido derrotados. Puedes llorar por un tiempo, más debes reponerte y ser un buen hombre como lo fue tu papá.
Inari asintió y lloró siendo consolado por el rubio jinchūriki.
000
Gaara acomodó los futones y Sasuke notó como los ponía los tres alineados. Naruto entró poco después y se dejó caer en uno de ellos.
–Estoy cansado.
–¡¿Tú cansado?! –se burló Sasuke.
–¡Oye teme no es fácil usar el chakra de Kurama sin cansarme!
–Eso es cierto –opinó Gaara que se desataba su calabaza.
–Oh ya. –cedió el Uchiha– en ese caso alguno de los dos debería ser el medico para que no combatan y no se cansen…
–¡Estamos bien! –dijeron los dos muy incorporados y activos. Sasuke se rió por lo bajo.
Gaara esperó a que Sasuke escogiera donde descansar para acostarse él. Por la puerta entró Tazuna con Tsubasa que llevaba en brazos a Ranmaru. El Jōnin miró a los chicos y ordenó:
–A ver mocositos, déjennos un futón.
–¡¿Por qué?! –se quejó Naruto.
Tsubasa miró amenazante al rubio y este refunfuñando se acomodó junto a Sasuke. Gaara se levantó y levantó a sus compañeros acomodando los futones juntos:
–Así cabremos los tres.
Tazuna salió comentando:
–Lo siento, pero no tengo más.
–No se preocupe, que es mejor dormir bajo techo que a la intemperie ¿verdad? –dijo el Jōnin a los gennin que asintieron de inmediato. El constructor de puentes se retiró y el grupo de Konoha se acomodó. Ranmaru fue bajado por el Jōnin pelinegro y se quedó hincado sin moverse. Naruto lo miró y preguntó:
–¿No tienes sueño?
–…
–Ven… –llamó el rubio.
Tsubasa se acercó a futón y atrajo al niño:
–Acuéstate cerca de ellos, no te preocupes cuidare que no te pateen en sueños.
Sasuke miró al mayor y preguntó:
–¿Tu harás guardia Tsubasa-san?
–Si.
–Yo creo que Naruto o Gaara deberían acompañarte a hacer guardia, después de todo no están cansados.
Los mencionados no pudieron negarse y el rubio fue el que se ofreció. El hijo de los sannin sonrió cómplice y se sentó en una esquina del cuarto. Naruto se sentó a su lado.
–¿Por qué no está aquí Kakashi-sensei?
–Obito y él, están vigilando a los que apresamos.
000
Obito se recostó y Kakashi bajó directamente la mano para tocarlo.
–¡Kakashi!
–¿Qué? No estoy haciendo nada malo.
Obito suspiró resignado, viendo que esos tres ya dormían, se recargó en el de cabello plata. Hatake lo abrazó.
000
Kazuo sintió a su esposo abrazarlo y lo escuchó sonreír.
–¿De qué ríes?
–Nuestra familia está creciendo y madurando.
–Sí, quisiera ver a donde llegara, pero…
–Kazuo el día que tú no estés…
–No seguirás la historia Uchiha…
–No puedo evitarlo, no podré seguir sin ti.
Kazuo besó el cabello, con canas, de su esposo.
–No hablemos de eso.
–No, mejor pensemos en como regresara Sasuke de cambiado. –aseguró Shin.
–O como Itachi está como pez en el agua siendo historiador del clan.
Shin asintió con la cabeza y Kazuo sintió como la respiración de su esposo se fue haciendo pacifica… ya dormía.
000
Yakumo se restregó los ojos e Isao se bajó del sillón para ir por su padre:
–Yakumo ya tiene sueño.
–Oh, lo iré a acostar y tú debes acompañarlo. –pidió Sasori.
–Pero…
–Escucha a tu papá, Isao –cortó Sakumo.
–Si padre.
El niño pelirrojo estiró los brazos hacia Sakumo y este lo cargó, así acompañaron a Sasori a la sala donde este levantó a Yakumo que estaba más dormido que despierto y los cuatro subieron a las habitaciones.
000
Tsubasa sintió el peso sobre sus piernas y sonrió. Naruto ya estaba dormido. El Jōnin llevó al niño al futón y lo acomodó con los otros tres. Gaara medio despertó, pero Tsubasa lo calmó:
–Aprovechen que hay un Jōnin vigilando aquí y descansen.
Gaara sonrió señalando con trabajo a la ventana. Kurama asomó la cabeza al igual que Shukaku…
–Descansa tú, aprovechando que hay dos Bijū vigilando. –dijo burlón Kurama.
–¿A qué hora hicieron…? –decía el hijo de los sannin.
–Tsk –chaqueó la lengua Shukaku.
Tsubasa sonrió y se recostó con los menores abarcándolos hasta donde llegaba su brazo.
–Es difícil esto de ser padre… –dijo muy sentido el tanuki.
Kurama vio a su compañero y se tuvo que cubrir el hocico, para que sus carcajadas no se escucharan.
–¡Cállate!
Kurama no paró, pero el tanuki tampoco se retractó.
000
El sol salió y con eso los shinobi de Konoha se levantaron para despedirse de esa aldea, con ambas misiones cumplidas y sus presas ya más repuestas. Naruto y Gaara avanzaron primero acompañados de Inari y detrás de ellos Sasuke llevando a Ranmaru. El Uchiha preguntaba muy profesionalmente:
–¿No puedes moverte desde…?
–Desde que recuerdo.
–Ya ¿Te duele al intentarlo o…?
–No me duele, pero me canso y no puedo.
–Entiendo, yo creo que es porque tu cuerpo no tiene las suficientes energías. Mi sensei podría revisarte. ¿Sabías que en Konoha tenemos los mejores médicos ninja? Mi tía es uno y mi maestro es otro y yo seré el mejor algún día.
–¿De veras? –preguntó asombrado Ranmaru.
-Si.
Obito se adelantó alcanzando a eso dos y convenció:
–En cuanto necesites, yo lo llevare.
–Está bien. –aceptó Sasuke– pero mejor cambiare con alguno de esos dos –dijo señalando con la cabeza a sus compañeros– Ranmaru debe conocer a más niños.
–Sí, es buena opción.
Obito regresó con los mayores y escuchó como Kakashi y Tsubasa se preguntaban…
–¿Crees que Haku sea juzgado con Zabuza?
–No lo creo, Minato-sensei y el consejo analizaran desde su nacimiento, es lo que se hace en caso de niños involucrados en misiones.
El grupo salió del lugar escuchando que Tazuna aseguraba que el puente se llamaría…. Nasaga. Un extraño nombre, más para esos tres fue un orgullo que ya deseaban compartir con sus conocidos.
Llevaban avanzado un buen tramo de camino cuando Suigetsu estuvo cerca de Sasuke y el de colmillos dijo burlón:
–¿Eres la niñera del grupo?
–…
–Ya, por eso no combates.
–…
–O será porque eres un inepto.
Sasuke se giró a ver al chico con el Sharingan activado y Kakashi que escuchó todo lo anterior, detuvo el avance.
–Descansemos un momento, no quiero que Zabuza se desmaye.
El aludido miró al copynin con curiosidad, pues él estaba bien. El grupo paró y los dos menores que iban por delante regresaron. Hatake se acercó a Sasuke:
–Solo como entrenamiento y con mi consentimiento, sea el resultado que sea.
–No entiendo –respondió Sasuke.
Hatake fue hasta los cautivos y soltó de los sellos a Suigetsu.
–Te prestaremos la espada de Zabuza y quiero ver que tan bueno eres.
–¿Y cómo sé que no me mataran si lastimo a su niño?
–Tienes nuestra palabra –se inmiscuyó Obito.
Sasuke dejó a Ranmaru sentado en una roca cuidado por Naruto y Gaara. Los dos contrincantes se colocaron en posición y el de Kirigakure empuñó a Kubikiribōchō. Y se lanzó tratando de cortar al Uchiha. Sasuke evitó a su rival y la espada de este usando la velocidad y el taijutsu, pero al querer conectar los golpes en el cuerpo de Suigetsu este usaba su forma líquida. Sasuke se retiró y analizó al combatiente encontrando un unto débil…
–¡Katon!
El fuego salió como lenguas que lamian la piel del chico de cabello claro y el calor… evapora el líquido… si es suficientemente fuerte, por lo que el pelinegro no cedió ni un ápice en su técnica. El de dientes de sierra soltó al espada. pues era eso o dejar que ese fuego lo consumiera…
–¡Ya basta Sasuke!
Ordenó el sensei de mascara. El Uchiha dejó de atacar a Suigetsu y este se paró negando.
–No es una victoria.
Sasuke se encogió de hombros.
–Como quiera, si vives en Konoha podremos volver a combatir.
–No estaría mal –cedió el de colmillos y regresó a su lugar, pasando a lado de Kakashi– Sus médicos no son débiles.
–Claro que no, ¿verdad Obito?
Obito sonrió agregando.
–Ya vámonos.
Naruto corrió a ver a Sasuke y lo abrazó.
–Pero sigo siendo tu mejor rival ¿verdad?
–Dobe.
000
Minato se levantó y vio el sol entrando por la ventana, giró a ver a su esposo y se acercó metiendo su rostro entre el cabello de este.
–Min…nato…
–Hueles rico y te voy a comer…
–Yo…
Nagato no terminó, pues las inoportunas náuseas matutinas se lo impidieron, se levantó como resorte y salió corriendo al baño. Minato se levantó después y estuvo cuidando de su esposo.
–¿Cómo ocultaste esto?
El de rinnegan estuvo un rato más y luego ayudado por el rubio se limpió respondiendo:
–Por lo regular me levantó antes que tú y no voy a este baño.
-Oh… Nagato –dijo el Yondaime con ternura.
La pareja regresó a la cama.
–¿Qué crees que dirán los demás?
–¿De qué?
–Que yo con esta edad este…
–¿Te importa?
–No realmente, solo quiero saber que piensa mi hijo y… tú…
–¡Yo estoy muy contento y ansioso!
000
Hikari escuchó lo que sus padres comentaban y agregó interrumpiendo a estos:
–¡No es justo yo también quiero una misión de más rango!
Kushina miró a su hija y le sirvió más jugo.
–Eso, señorita, debe ganárselo.
–Pero…
–Lo que le pasó a esos tres. fue algo que no estaba planeado –explicó Yûki.
La niña ya no dijo más, pero de verdad deseaba aventajar al equipo de sus amigos.
000
Karura fue recibida por Sora y llevada la torre donde Minato le dio la bienvenida.
–¿De visita?
–No, vine a quedarme un tiempo con mi hijo, si no hay problema.
–No, claro que no. –El rubio pidió a Shisui– podrías llevar a Karura-san a la casa para las visitas.
–Si hokage-sama.
La mujer ya salía cuando Minato la detuvo.
–Lo olvidaba, nuestros hijos salieron en una misión rango D, pero…
Al terminar de oír a Minato, Karura preguntó:
–¿Pero están seguros que todo salió bien?
–Si.
Ella asintió aliviada y salió.
–Gracias Minato-san.
–No hay por qué.
La mujer se retiró y Sora le dijo al rubio:
–Ella es muy tranquila.
–Compensa el temperamento de su esposo.
El anbu rió, viendo desde el ventanal como la mujer de Suna caminaba a lado de Shisui adentrándose a Konoha.
000
Era tarde casi de noche el grupo llegó a Konoha a las puertas de Konoha. Naruto y Sasuke caminaban por delante, el rubio llevando la calabaza del pelirrojo, pues este cargaba a Ranmaru.
–Kurama está dormido desde esta mañana y no me hace caso.
–¿Y para que quieres despertarlo?
–…
–Un día de estos lo harás enojar.
–Para eso tengo a mi Uchiha personal para que lo calme con sus ojitos rojos.
–… Eres un Baka.
Naruto se rió y en un impulso como lo que siempre tenía, lo atrajo y le dio un topón de labios.
–No te enojes teme.
El grupo de adultos se quedaron pasmados y Tsubasa preguntó:
–¿Esos dos…?
–No, son cariños desde niños –explicó Obito.
–Si claro –mencionó Kakashi.
Por su parte Rsanmaru le cuestionó al pelirrojo:
–¿Ustedes son muy unidos?
–Si.
Por fin llegaron a la torre del Hokage. Minato no estaba solo en la oficina de reuniones, ahí estaban los miembros del consejo sentado en la gran mesa del centro. La situación de los cautivos se empezó a decidir, por lo que los shinobis de Konoha abandonaron el lugar después de dar el informe.
000
Sasuke caminó por el barrio Uchiha saludando a los que se encontraba, sintiéndose orgulloso de ser todo un gennin con misiones exitosas. Al llegar a la puerta de su casa y tocar fue recibido por sus padres, hermanos y Shin, Kazuo se quedó en la torre. La familia llegó a la sala y Mikoto lo revisó de pies a cabeza, Fugaku palmeó su cabeza, Shin sonrió y esperó a ver si su nieto aún se quería sentar en sus piernas… Si lo hizo, siendo mimado por él y por lo Itachi que comentó:
–Espero algún día escribir la historia del mejor ninja medico Uchiha.
Sasuke se sonrojó.
000
Naruto vio a su papá que lo esperaba fuera del despacho y caminó a paso lento.
–Bienvenido Naruto.
El rubio vio los ojos de Nagato y sonrió feliz corriendo a abrazarlo.
–¡La misión fue un éxito!
–Que bien, mi niño.
Respondió Nagato, pero en esa frase iban impresos los sentimientos de alivio del de rinnegan al ver volver sano y salvo a su retoño.
000
Sasori fue por Gaara a la torre y lo llevó a su casa, cuando este preguntó.
–¿No quieres saber cómo me fue?
–Claro que sí, pero quiero que alguien más lo escuche.
–Oh… Sakumo-san.
–…
Sasori abrió la puerta de la casa y dejó pasar a Gaara…
–¡Mamá!
El encuentro fue emotivo y con un Gaara irreconocible hablando mucho, relatando lo que pasó con sus amigos en la primera misión. De ese modo encontraron a la familia, Obito y Kakashi que fueron por su bebé que ya extrañaban.
000
Orochimaru entró a la sala de reuniones junto con Tsunade y Jiraiya, este último… sin invitación. Hiruzen los llamó y les explicó del porqué de su llamado.
–Zabuza Momochi ha sido condenado a ir a prisión el tiempo decidirá si tiene posibilidades de salir…, este chico –señaló a Haku que permanecía cabizbajo sentado en una silla– quiere ir con él, pero…
Minato leyó el informe donde se relataba como y porque Haku estaba con el mercenario.
–Obito Uchiha asegura que es un médico nato, conoce el uso y cualidades de las plantas. –terminó el Yondaime.
Tsunade vio al adolecente y preguntó.
–Dan…
El de cabello azul claro respondió la mirada y llamado de su esposa.
–¿Crees que tenemos edad…? –La Senjū alzó una ceja– Sera totalmente nuestra responsabilidad.
–Lo sé. –agregó Tsunade y habló segura– vivirá con nosotros, lo cuidaremos y educaremos.
Haku alzó la vista y se encontró con la miel de la Senjū.
–¿Quieres ser un médico?
–Yo… si, me agradaría… –respondió Haku confiando en la sinceridad de esa mujer.
–Sí, ese hombre se reforma… deberá ser una gran persona para que lo aprobemos. –sentenció la pelinegra.
Haku sonrió algo tímido.
–Yo creo en él.
El consejo estuvo de acuerdo en ceder la custodia al matrimonio Katō Senjū.
–Mangetsu Hōzuki también estará en prisión, por lo que creemos que Suigetsu Hōzuki estaría mejor con alguien de su aldea… Amegakure será su lugar de residencia; entre Yahiko-sama y Kisame Hoshigaki lo educaran.
–¡No soy un mocoso!
Gritó indignado el chico de agua.
–En ese caso serías juzgado como adulto. –agregó Kazuo.
–Bueno está bien voy a ese lugar…
El consejo no cambió la sentencia de Suigetsu.
–Por último, Ranmaru por eso los mandamos a llamar… –explicó Kazuo.
El niño se removió inquieto en su lugar. Minato leyó el informe y Tsunade intervino.
–Esta enfermó… en ese caso debe quedarse en el hospital y...
–¡Por favor el pobre ya ha sufrido bastante! –opinó Jiraiya.
–Jiraiya ¿Qué haces aquí? –preguntó Hiruzen.
–…
Orochimaru intervino quitando la atención de su esposo y se acercó a Ranmaru revisándolo rápidamente.
–Es necesario hacer más pruebas, pero parece que solo esté débil por no mover su cuerpo durante mucho tiempo.
–¿Entonces si debe ir al hospital? –cuestionó Dan.
–Bien… –decía el sannin de las serpientes.
–Naruto, Gaara y Sasuke dijeron que podía tener una familia aquí en Konoha –dijo tímido el pequeño.
Los adultos se miraron.
–Es tu nieto –culpó Hiruzen a Kazuo.
–Pero uno es su hijo –echó la bolita el Uchiha a Minato.
Mientras eso sucedía, Jiraiya jugaba con Ranmaru.
–A mí me agrada. Nuestro hijo ya es mayor y nuestros nietos tienen a sus padres…
Orochimaru casi se rompió el cuello al girar velozmente para ver a ese atolondrado esposo que tenía y que hablaba como si fuera fácil lo que insinuaba… No debió voltear se dijo, pues la mirada esperanzada de Jiraiya lo derritió y suspiró abatido aceptando.
–Siempre quisimos otro hijo.
000
Naruto dormía despatarrado en su cama, y Nagato lo cubrió acomodándolo. Kurama entró estirándose y subiendo a la cama.
–Este mocoso adora a ese Uchiha.
–Sí, creo que sí.
–Sacó mi poder por furia.
–¿Cómo?
–Cuando hirieron a Sasuke.
–Vaya…
–Ya veremos cómo va eso, o se unen más o se atraviesa alguien entre ellos –se burló Kurama.
–Es pronto para saberlo.
…
Muchas gracias por comentar:
Moon-9215, narusempai, Zussi, 4LonelySouls, Alba Marina -si más bebés-, Tasu Uraranich, jennitanime, Lau -Gracias y que bueno que te ha gustado-, Ale-are, Ale-are, Zanzamaru y kaoryciel94.
Miles de gracias por sus desveladas a mi beta Pithiz Potter Malfoy.
