Tanya pov.
Todos se saludaban y felicitaban entre ellos por sus logros, los que solian ser mis amigos ni siquiera se detuvieron a mirarme, todos habian cambiado tanto, lamente que mis hermanas no estuvieran aquí. Me encontraba sola, parada junto a la mesa repleta de bocadillos; podía escuchar como todos los que pasaban junto a mi y me veian comentaban sobre mi corta y frustrada carrera como modelo. Me enfureci al ver como Angela entraba de la mano con Benjamin, el chico del que siempre estuvo enamorada, ¿porque incluso alguien sin belleza ni gracia como ella habia tenido una vida mas feliz que la mia?, estaba por voltearme hacia la puerta, dispuesta a marcharme de esa estupida reunion- reencuentro de nuestra generación, cuando un hombre impresionante, de tez palida, ojos esmeraldas y un cuerpo de infarto enfundado en un, evidentemente costosísimo, traje azul mediterráneo, cruzo la habitación, para acercarse a la mesa donde me encontraba, en busca de una bebida; el no noto mi presencia.
Me acerque hacia el, y una vez capture su atención, le sonrei de manera coqueta, el me miro confundido, para luego sonreir de costado y sus ojos brillaron con diversión, no lo entendi.
-Buenas noches, Tanya-me saludo con amabilidad, su voz era aterciopelada e increíblemente masculina y sensual.
-Buenas noches...¿nos conociamos?- pregunte, no creia que yo hubiese olvidado a un chico asi de haber compartido la preparatoria con el.
-por supuesto, y aunque mi nombre no te suene familiar, por no utilizarlo cuando te dirigias a mi, soy Edward Cullen...encantado- dijo, sin dejar de mirarme, sin duda, vigilando mis expresiones. Seguramente mi reaccion fue graciosa, porque el oculto una risa tras una pequeña tos simulada. Intente recomponerme, mi cerebro no podia recomponerse de tal afirmación, era simplemente imposible que aquel patético y deplorable chico de mis recuerdos se hubiera convertido en el hombre que desprendia masculina sensualidad frente a mi. Por otro lado, me dije que no importaba, que no debia pensar en eso, después de todo, frente a mi ahora habia un Dios, y al parecer, uno muy adinerado.
-oh, por supuesto que te recuerdo Edward!- dije efusivamente, parándome de puntillas para besar su mejilla, una vez reaccione- a menudo pensaba en ti-suspire teatralmente y puse mi mejor cara de arrepentimiento- fui tan cruel en aquel entonces,¡era tan tonta y tan superficial! Espero que puedas perdonarme-
-es pasado Tanya, ya no importa- musito, antes de beber un poco del contenido de su copa.
-oh querido, me alegra tanto que pienses asi!- sonrei victoriosa, estaba segura de que podia tenerlo en la palma de mi mano en media hora, y en mi cama en, a lo sumo, una hora mas- y por cierto, ¿dónde esta Isabella? Pense que estaria junto a ti, hace unos años escuche que seguían de novios, quisiera disculparme por mi comportamiento con ella, tambien- tenia que saber si seguia con esa estupida, ella era el principal motivo por el que mi vida empezo a ir en picada, ¿cómo iba a saber que era alguien tan importante? Cuando se dio a conocer el juicio y quien era ella, mi popularidad cayo en picada, y ella se convirtió en el corazon de el instituto.
-estas retrasada en tu información- dijo, poniéndose serio, parecia buena señal- Bella y yo ya no somos novios-.
-ay, disculpame! No queria ser indiscreta, debio afectarte mucho- musite, mientras me acercaba a el lentamente, para poner mi mano sobre su pecho, sin embargo el tomo mi mano y la retiro, alejándose de mi, le mire, confundida.
-por supuesto que me afecto- dijo, sonriente- fue uno de los mejores momentos de mi vida, me emociono muchísimo-
-no...no comprendo-dije, frustrada por la forma en que se alejo de mi.
-siempre supimos que tu capacidad de comprensión era limitada, Tanny, pero no es para que te dejes tan en evidencia- dijo tras de mi esa detestable voz. Me gire para encontrarme frente a Isabella Swan, quien me sonreia, entre amable e insolente, pero mis ojos casi se me salen de las cuencas al ver que tomado de su mano venia una replica del hombre que ahora estaba a mis espaldas, con los mismos ojos esmeraldas, solo que con cabello castaño. El mocoso debia tener unos tres años. Junto a Bella también estaba la tal Bree, su hija adoptiva, que venia acompañada de su prometido, quien se presento como Diego Rushworth. Tsk, como si me importara. Edward ya estaba al lado de Isabella momentos después. Tomándola de la mano, mientras ella se recostaba contra el, igual que cuando se paseaban por el instituto y el era un perdedor.
-cuando dije que no eramos novios-dijo el, mirándome con burlona diversión- me referia, por supuesto, a que esta hermosa mujer me hizo el honor de ser mi esposa hace cuatro años, y me dio el mejor regalo del mundo, nuestro pequeño Carslile Anthony- acaricio el cabello de el niño, quien le dirigio una brillante sonrisa y levanto sus brazos, pidiendo que lo levantara en brazos, cosa que el hizo. Me voltee, furiosa por la forma en que me habia dejado en ridículo desde el principio, sabiendo de mis intenciones. Sali rapidamente de alli en dirección al pequeño patio trasero del establecimiento. Estando alli sentada pense las cosas de un modo muy distinto. Recorde la sonrisa de Angela, y el modo en que Benjamín la rodeaba cariñosamente por la cintura con sus brazos, recorde la mirada dulce de Isabella, siempre dirigida a Edward, como si el fuese el sentido de su vida, la forma cariñosa en el que el siempre entrelazaba sus manos con las de ella, y como ella le respondia recostándose contra el, recorde tambien al niño, que le sonreia dulcemente a su padre.
Senti una lagrima deslizarse por mi mejilla, toda mi vida pense que lo mas importante era ser mas que los demas, que con eso era suficiente, pero eso no valia nada comparado con lo que ellos tenian. Me imagine a mi misma, sosteniendo la mano de un niño tan rubio como yo, sintiendo los brazos de un hombre enredarse en mi cintura protectoramente y lo anhele con todo el corazon. Me pregunte si alguna vez podria experimentar eso por mi misma, en lugar de ser un simple espectadora.
-pasara, sin dudas, pasara- dijo alguien a mi lado, y me gire para encontrarme a Bella Swan...es decir, Bella Cullen, sentada a mi lado, extendiéndome un pañuelo de seda con las iniciales "I.C" en cursiva. Tome el pañuelo y susurre un timido gracias.
Hola! Mi inspiración ha muerto, asi que por ahora les dejo la primera parte del capitulo final, espero que les guste ^^
Besos!
