28/MAR/09


PRELUDE THEME: -02-prologue_&_subtitle_ii- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Anteriormente, en The N-Warriors:

A pesar de que el Pharaohn Ba'al lo superaba en poder y velocidad, el N-Warrior X seguía adelante, dispuesto a no perder la pelea. Sin embargo, el guerrero dorado, usando sus poderes a la velocidad de la luz, lograba mantenerlo a raya, causándole gran daño.

Entonces, en el momento en el que estaba por morir, Return X, el lado oscuro de X, apareció para mencionarle acerca del poder dormido que se encontraba dentro de si mismo. El Hunter tenía sus dudas, ya que creía que era un truco. En ese momento, el recién nacido espíritu de la Keyblade de X, Rockman X, apareció, mostrándole al N-Warrior el poder oculto de un N-Warrior.

Con este conocimiento, X logró acender al nivel de Súper N-Warrior Lv2 y luchó al mismo nivel que Ba'al. Al final, el guerrero de Replira logró vencer al Pharaohn, destruir el cristal oscuro, y escapar de los ciudadanos que querían matarlo por haber asesinado a su dios. Ahora, sólo quedan ocho.

Mientras, en otro planeta, Vegeta, el Príncipe Saiyajin, apareció frente a Hamon, Pharaohn of Khnum, empezando así su gran combate. ¿Quién saldrá victorioso de esta batalla?

OPENING THEME: 143-Hirari- (Soundtrack: Digimon Savers, Opening 2)


Capitulo 28: Un combate sin igual. La trampa de Anubis.

Música de fondo: - 157-Super Saiya-Jin Son Goku I- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

En el interior de la pirámide de Khnum, varias explosiones podían escucharse, debido a la batalla titánica que ahí estaba ocurriendo.

Dos puños de diferentes dueños se encontraron con fuerza, creando una explosión de aire al momento de encontrarse. Estos puños pertenecían a Vegeta, convertido en Súper Saiyan, y a Hamon, con su Ka elevada al máximo y haciéndose visible, ambos hombres empleando todas sus fuerzas, ya que cada uno sabía que el otro no era un oponente fácil de enfrentar.

"Tu poder es tan sorprendente como lo recuerdo, Saiyajin." Expresó Hamon con seriedad, aunque con una mirada que denotaba desinterés, algo que hizo enojar al Saiyan.

"Ha, si te sorprendes con esto, entonces no eres un buen adversario." Expresó Vegeta, sonriendo con arrogancia, ahora sujetando con su otra mano el brazo derecho del Pharaohn. "¡Si no eres fuerte, entonces muere!"

Vegeta jaló a su oponente hacia él y lo lanzó hacia atrás, enviándolo contra una pared. Hamon se recuperó con facilidad, dando algunas vueltas en el aire e impulsándose en el muro para atacar de nuevo al Saiyan quien, al ver el golpe venir, se movió a gran velocidad y desapareció. Vegeta apareció detrás de Hamon e intentó dar un golpe, pero este también desapareció, usando su velocidad para atacarlo por la espalda, aunque el Saiyan volvió a desaparecer. Hicieron eso por unos segundos más, apareciendo y desapareciendo, evitándose, hasta que se escuchó una explosión de aire en el centro del salón. Al siguiente segundo, vemos a Vegeta salir volando de la nada, impactándose contra una pared.

Hamon aprovechó esto y reunió algo de energía en su brazo derecho, antes de extenderlo hacia el frente y liberar un poderoso cilindro de energía amarilla. Vegeta alzó la vista luego de chocar contra la pared, que no se derrumbó ya que estaban protegidos por un escudo de energía, al igual que en el palacio de Ba'al. Al ver al frente, logró mirar el ataque venir a él y, con poco tiempo para reaccionar, se cruzó de brazos para proteger su rostro, justo antes de que el ataque lo engullera. El cilindro de energía atravesó varias paredes antes de salir al exterior, rumbo a algunos edificios cercanos. Sin embargo, el guerrero dorado, usando su poder mental, desvió su propio ataque hacia el cielo, que se perdió entre las nubes negras.

En la pirámide, Hamon esperaba el resultado, sabiendo que ese ataque no habría podido vencer al poderoso Saiyan. De pronto, sus pensamientos fueron interrumpidos por la aparición de Vegeta desde detrás de una nube de polvo, saliendo disparado hacia donde estaba él y recibiendo un fuerte cabezazo de parte del Saiyajin, mismo que lo desconcentró. Vegeta aprovechó eso y comenzó a golpearlo varias veces por todo el cuerpo, golpes con la capacidad de despedazar el suelo enteros si es que golpeaba el piso por error. Luego de la lluvia de golpes, el Saiyan le dio una fuerte patada en el estómago y lo mandó contra una pared, para luego bombardearlo con decenas de esferas de energía celestes, estallando en el impacto.

Luego del feroz ataque, el Saiyan se quedó quieto, mirando hacia la pared derrumbada y humeante, esperando a que su rival saliera de ahí… porque sabía que no podía matarlo de esa forma.

"¡Vamos!¡Sé que eso no pudo haberte matado!" Exclamó Vegeta con cierta arrogancia. "¿O es que acaso de verdad ese era tu límite?"

"¿Bromeas? Si apenas estoy calentando."

Música de fondo: - 158-Destiny Awaits- (Soundtrack: Bleach)

Hamon salió caminando del enorme agujero en la pared, caminando como si nada hubiera pasado. A pesar de haber recibido una cantidad innumerable de esferas de energía, capaces de destruir ciudades con suma facilidad, el Pharaohn estaba ileso.

"Vaya, esas armaduras son más fuertes de lo que pensé." Expresó Vegeta con algo de admiración… o fingiéndola.

"Por supuesto." Respondió Hamon. "Las Nemes Tunics son tan poderosas que pueden resistir la explosión de una Súper Nova y salir intactas. Tus golpes que destruyen mundos son como una gota de agua chocando contra una roca."

"Y ese es un reto que cumpliré. Usaré toda mi fuerza y te destruiré esa armadura, antes de arrancarte el corazón."

"Vaya, pareces muy seguro de ti mismo."

"Por supuesto, insecto, ¡puesto que yo soy un Saiyajin de raza pura!"

"¿Raza pura?" cuestionó el Pharaohn. "Curioso. Según escuché, los antiguos Saiyajins de hace millones de años, cuando estaban al borde de la extinción, tuvieron que relacionarse con humanos. Lo que dices, que eres un Saiyajin de raza pura, es totalmente ilógico, ya que la sangre de los Saiyajins está diluida con la de los humanos."

"Parece que sabes algo de nuestra historia… pero olvidas lo más importante."

"¿Qué dices?"

"Es cierto, la sangre Saiyajin está mezclada con la de los humanos, por eso ahora existen millones de Saiyans en la galaxia North. Pero no conoces la leyenda de la raza pura."

"¿Qué leyenda?"

"Cada cinco mil años, cuando son las Galaxian Wars, uno de cada millón de Saiyans nace con un tipo de sangre especial; ¡la sangre pura de un Saiyajin! Kakaroto y yo somos los únicos Saiyajins de raza pura de toda la galaxia y por eso somos los más fuertes de todos. De hecho, a los de raza pura se les dice Saiyajins, mientras que a los demás se les dice Saiyans."

"Ya veo… no tenía conocimiento de esa leyenda Saiyajin. Dime ¿Acaso todavía existe la leyenda del Legendary Súper Saiyajin?"

"Por supuesto que todavía existe, pero no sé quien sea… y si lo descubro, lo haré pedazos para demostrar que yo soy el guerrero más fuerte del universo."

"¿El más fuerte del universo? Esa si que es una buena broma, Saiyajin. Para ser el más fuerte, primero tendrías que pasar sobre mi."

"Eso puede arreglarse… ¡Basta de charlas!¡Continuemos con esta pelea!"

Música de fondo: - 159-Super Saiya-jin Son Goku II- (Soundtrack: Dragon Ball Z)

Vegeta volvió a desaparecer, reapareciendo atrás de Hamon y dándole una poderosa patada, aunque el Pharaohn logró girar un poco hacia atrás y bloquearla con su brazo izquierdo. Aún así, la patada fue tan fuerte que lo mandó volando, siendo seguido de cerca por el Saiyajin. Cuando estuvo frente a él, Vegeta le dio un fuerte codazo en el estómago, haciendo que se estrellara en el suelo con fuerza. Entonces, el Saiyajin lo sujetó de la nuca y comenzó a arrastrarlo contra el suelo, lastimando su cara, antes de arrojarlo con fuerza contra otra de las paredes. Hamon se estrelló contra la pared, que no fue destruida gracias al escudo que la protegía, y cayó al suelo con pesadez. Comenzó a levantarse, cuando Vegeta salió disparado hacia él, dispuesto a darle el golpe final.

Sin embargo, el Pharaohn alzó la vista y lo miró seriamente, antes de él desaparecer de la vista de Vegeta. Lo siguiente que el Saiyajin sintió fue un poderoso golpe en el rostro por parte de su enemigo, mandándolo a volar lejos. Fue entonces que el guerrero dorado reunió energía en su brazo derecho, energía oscura, que comenzó a crecer y crecer, antes de liberarla.

"¡DARK BURST!"

Un enorme cilindro de energía oscura salió disparada de su mano, viajando velozmente hacia el frente. Vegeta, quien se había recuperado del ataque anterior, vio el ataque venir a él y, haciendo lo único que podía hacer en tan poco tiempo, extendió sus manos hacia el frente, con la intensión de recibir el ataque de lleno.

El ataque oscuro golpeó de lleno a Vegeta, quien lo resistió con sus manos. Comenzó a empujarlo hacia atrás algunos metros, destruyendo el piso que estaba abajo. El Saiyajin tuvo dificultades para detener el poder, sus brazos comenzaban a sentirse cada vez más y más cansados, pero su orgullo le impedía darse por vencido. Entonces, expulsando todo su poder, Vegeta mandó el ataque oscuro hacia arriba, atravesando el techo y elevándose al cielo, alejando las nubes oscuras que estaban sobre la pirámide.

Hamon miró con cierta sorpresa al súper guerrero, quien bajó las manos y respiró con dificultad, habiendo usado mucha energía para rechazar el ataque.

"Pareces cansado, Saiyajin. ¿Acaso estás ya en tu límite?" cuestionó el Pharaohn con burla.

"Bah, no digas tonterías. Algo así no me cansará." Respondió Vegeta con arrogancia. "¿Y que me dices de ti?¿No te cansaste luego de ese ataque?"

"¿Me vez cansado?"

"Sólo hay una forma de saberlo; resistir mi ataque."

Entonces, Vegeta extendió su brazo derecho al frente, abriendo su mano y juntando todos sus dedos, haciendo que toda su mano quedara planea. Reunió energía en ella, misma que el Pharaohn sintió de inmediato y se puso en guardia.

"¡Toma esto!¡El ataque de Súper Vegeta!¡BIG BANG ATTACK!"

Un poderoso cometa de energía color celeste salió de la mano del Saiyajin, viajando velozmente hacia su enemigo. Al verlo venir, Hamon analizó todas sus posibles formas de neutralizarlo. ¿Lo resistiría?¿Usaría un poder propio para contraatacarlo?

No, ninguna de ellas.

Reuniendo toda su energía en su mano izquierda, el Pharaohn le dio un fuerte manotazo al poder de Vegeta cuando estaba frente a él, mandándolo hacia su izquierda. El ataque terminó atravesando la pirámide y perdiéndose en el horizonte, donde estalló a miles de kilómetros de donde estaban ellos. Aún así, la explosión fue lo suficientemente grande como para generar un aire capaz de romper los cristales de los edificios de la ciudad que rodeaba la pirámide, así como levantar algunos autos. Del otro lado del planeta, donde había caído el ataque, ahora sólo había un enorme cráter de cientos, quizás unos cuantos miles, de kilómetros de diámetro. Toda la vida en ese lado del planeta se había extinguido y, en unas horas, la del otro lado también lo haría.

Hamon miró el agujero en las paredes de la pirámide. Aunque no podía ver el daño causado por el ataque de Vegeta, sabía que debió ser enorme. Su mano izquierda estaba temblando, adolorida por haber rechazado ese tremendo poder. Miró hacia el frente, viendo al Saiyajin que, para su sorpresa, sonreía arrogantemente.

"Vaya, no recibiste tanto daño como pensé." Expresó Vegeta, confundiendo al Pharaohn.

"¿Tanto daño?¿Acaso estás loco? Tu ataque no me hizo ni el menor rasguño." Dijo Hamon, haciendo que el Saiyajin se riera.

"No me mientas. Sé que tu mano izquierda está entumida por haber rechazado ese ataque. Aunque no lo parezca, ese es un gran daño."

El Egypteran miró su mano izquierda, sabiendo que lo que decía el Saiyajin era verdad; no podía usar su brazo ya que estaba adormecido.

"¡En este combate, estar si un brazo será tu muerte!" Exclamó Vegeta con arrogancia.

"No me subestimes, Saiyajin. Con un brazo aún puedo vencerte fácilmente."

"Oh…¿De verdad? Demuéstramelo."

"Con gusto."

Música de fondo: - 83-Battle of God- (Soundtrack: Yu-Gi-Oh!)

Hamon dio un golpe con su brazo derecho, dando varios golpes a la velocidad de la luz, mismos que Vegeta no pudo evitar y recibió todos de lleno. De inmediato, el Pharaohn se lanzó contra el Saiyajin, dándole una patada en el rostro y mandándolo al suelo. Vegeta logró evitar caer al piso al dar una maroma y lanzarse de nuevo contra su rival, dándole una lluvia de golpes veloces. Para su sorpresa, Hamon estaba bloqueando todos sus golpes con su única mano libre, demostrándole que podía luchar aún en desventaja.

"¿Sorprendido, Saiyajin?"

"Ha, sé que estás en tu límite."

"¿Lo estoy? No lo creo."

"¡Te mostraré que si!"

Vegeta golpeó a Hamon en el estómago con fuerza, haciendo que este se arqueara de dolor. El súper guerrero juntó sus manos y golpeó al Pharaohn en la espalda con ellas, mandándolo a volar lejos, antes de reunir energía en su mano derecha y lanzársela.

-

Afuera de la pirámide, la mayoría de los habitantes de la ciudad humana miraban el combate por la televisión, gracias a cámaras dentro de la construcción. Sin embargo, ninguno se esperaba lo que seguía.

De pronto, las personas y criaturas que se encontraban en el exterior de la pirámide escucharon una fuerte explosión. Al mirar hacia allá, pudieron ver como su señor, Hamon, salía volando de la pirámide, estrellándose contra la pared exterior de un edificio, atravesándola, al igual que varias paredes en el interior hasta que una de ellas logró detenerlo. Las personas que estaban en ese edificio se sorprendieron cuando vieron al Pharaohn ahí, lastimado… y eso fueron sus últimos momentos de vida.

Vegeta salió de la pirámide y, no importándole la vida de los habitantes, lanzó una poderosa esfera de energía al edificio donde estaba el Pharaohn caído. La esfera entró en el agujero de la pared y estalló al impactar en el guerrero dorado, varios pisos del edificio después del décimo estallaron de inmediato, matando a todos en el interior, mientras los pisos superiores se derrumbaban sobre los edificios cercanos.

El Saiyajin voló sobre los escombros de la torre que había colapsado, buscando a su enemigo. Al no verlo, decidió comenzar a bombardear el lugar con cientos de esferas de energía, causando grandes explosiones que comenzaron a derrumbar los edificios cercanos, matando a cientos de personas. Por último, alzó ambas manos y formó una esfera de energía en ellas, reuniendo más Ki antes de lanzarla contra la nube de polvo.

Pero entonces, de dicha nube, salió un destello oscuro, un cilindro de energía tan delgado como un puño, mismo que atravesó la esfera de energía y golpeó a Vegeta en el estómago, mandándolo a volar hacia arriba. Entonces, Hamon salió de la nube de polvo, sujetando en su mano derecha su arma dorada; un hacha, y voló hacia donde estaba Vegeta, apareciendo justo frente a él, sujetando su arma con ambas manos y mirándolo con enfado.

"¡Te dije que no destruyeras mi ciudad!"

El Pharaohn dio un fuerte golpe con su hacha para partir en dos a su rival, pero el Saiyajin extendió ambas manos hacia el frente y lanzó un ataque de energía que golpeó el filo del arma dorada, creando una explosión que le salvó la vida. Sin embargo, Vegeta salió volando por la explosión, atravesando varios edificios antes de chocar contra el suelo que detuvo su caída, los edificios derrumbándose al haber perdido algunos soportes vitales.

Hamon, luego de esto, descendió hasta el techo de un edificio, mirando hacia donde había caído Vegeta. Sin embargo, en lugar de ir a donde estaba él, se quedó de pie, cerrando sus ojos y concentrando su poder psíquico. ¿Por qué? Telepatía.

"Habitantes de la ciudad dorada de Khnum, escuchen mi llamado." Expresó el Pharaohn con su mente, hablándoles a las personas de la ciudad. "El enemigo con el que me enfrento es despiadado y no dudará en acabar con todos ustedes mientras combatimos. Intento vencerlo, pero es un hombre con un gran poder de lucha y un corazón frío. Escapen de la ciudad mientras lo distraigo, usen los túneles subterráneos para salir de la ciudad… no quiero que me estorben, ya que lucharé con todo mi poder y, si se quedan aquí, morirán."

Entonces, de donde había caído Vegeta, se escuchó una fuerte explosión, indicándole al Pharaohn que el Saiyajin ya estaba despierto.

"¡Lárguense!"

La gente de la ciudad, habiendo escuchado a su rey por medio de su telepatía, dejaron lo que estaban haciendo y rápidamente comenzaron a escapar por los túneles que se encontraban debajo de cada edificio y hogar de la metrópolis. Gracias a sus avanzados sistemas, no hubo muchas congestiones, a pesar de que eran miles de personas.

Vegeta se estaba reincorporando, elevando su Ki considerablemente, causando que el suelo comenzara a temblar, antes de salir disparado al cielo y detenerse cuando estaba sobre la mayoría de los edificios. El Saiyajin miró al Pharaohn con enfado, mientras se limpiaba algo de sangre que le salía de la boca y de su frente.

"¿Te enfadaste?" preguntó con burla el guerrero de cabello rubio.

"Te advertí que no le hicieras daño a los habitantes de la ciudad." Respondió con enfado el Pharaohn.

"Bah, es tú culpa por dejar que construyan una ciudad cerca de tu templo. El hacer algo así trae ese peligro."

"Nunca creí que seres poderosos llegaran hasta aquí."

"Subestimas tus propias habilidades, Pharaohn. Ese fue un riesgo que corriste y que la gente de esta ciudad está pagando."

"Si… y será un problema que yo mismo solucionaré." Dijo Hamon, sujetando su hacha con fuerza. "¡No más juegos!¡Usaré todo mi poder!"

Música de fondo: - 84-Anger of God- (Soundtrack: Yu-Gi-Oh!)

El Egypteran elevó su Ka considerablemente, mismas que se convirtieron en lengüetas de energía oscura. Los cielos se oscurecieron, creando varios tornados debido al poder que emanaba. Algo de su energía chocaba contra los edificios cercanos, cortándolos como si fuera mantequilla. Vegeta miró a su oponente, quien lo veía con seriedad.

"Esta es mi verdadera fuerza, Saiyajin. ¿Serás capaz de superarme?"

"Al fin te pones serio… por un momento creí que habías llegado a tu límite." Dijo Vegeta con ansias. "Muy bien, entonces yo tampoco tendré que limitarme."

"Cuida tus palabras, guerrero. Parecería que afirmas no haber luchado con todo tu poder."

"¿Y si es así?"

"¿Qué dices?"

Vegeta comenzó a elevar su Ki poco a poco hasta que, llegando a cierto punto, lo elevó de golpe, causando estragos en la ciudad y el clima del planeta. Sus músculos crecieron un poco, su cabello se volvió más erizado y varios bio-relámpagos azules serpenteaban por su cuerpo. Hamon veía con curiosidad el incremento de poder del Saiyajin, algo sorprendido por esto, además de ver al guerrero con más agresividad.

"¡Admira, Pharaohn!¡Esta es la transformación del Súper Saiyajin Fase 2!" Exclamó Vegeta, expulsando su Ki de golpe, mismo que fue suficiente como para derrumbar varias construcciones cercanas.

"Ya veo, así que tenías otra transformación." Dijo Hamon, cerrando los ojos, pensando un poco. "Debo admitir que estoy sorprendido por el poder que liberas… es casi igual al mío."

"Ha, pronto esa sorpresa se convertirá en terror cuando veas lo superior que son mis poderes."

"Pruébalo."

"¡Ojalá no te arrepientas!"

Vegeta lanzó miles de esferas de energía hacia el Pharaohn, quien las esquivó con mucha facilidad, volando hacia un lado. El Saiyajin lo siguió, entrando en un combate con el guerrero dorado mientras volaban por sobre la ciudad a gran velocidad. Mientras combatían, los guerreros salieron de la ciudad y continuaron su lucha sobre los cielos del planeta. Hamon daba golpes con su hacha, pero el Ki de Vegeta era lo suficientemente poderoso para que pudiera usar sus brazos para bloquear el arma como si tuviera un escudo.

El combate se extendió hasta llegar a una zona de montañas. Ahí, Hamon le dio un fuerte rodillazo a Vegeta, mandándolo contra la pared de una de ellas, antes de reunir energía oscura en su arma y lanzarse contra él. El Saiyajin, al verlo venir, se movió a un lado, evitando el filo del hacha que impactó contra la montaña. Sin embargo, la fuerza del impacto fue tremenda; la onda de energía oscura del hacha siguió su camino, cortando la montaña en dos, al igual que cientos de kilómetros de rocas y desierto, antes de que esta energía se perdiera en el espacio. Si hubiera impactado el suelo en un ángulo diferente, el planeta habría sido cortado en dos.

Sabían que sus poderes podrían destruir el planeta con facilidad, así que hacían que sus ataques de energía y golpes no impactaran de forma directa con la superficie, haciendo que golpearan en ángulo, que provocaba que parte de la energía se dispersara en toda la superficie del planeta y no en un sólo punto… que provocaría que estallara.

Las rocas de la montaña se desmoronaban a su alrededor, pero eso no los detuvo en absoluto. Siguieron combatiendo entre la lluvia de rocas, golpeándose con fuerza. Hamon daba golpes con su hacha, pero Vegeta, con sus brazos rodeados con Ki, lograba bloquearlo, aunque con dificultad, ya que en unas ocasiones sufría heridas en sus brazos.

Vegeta golpeó a Hamon en el rostro, mandándolo contra una de las enormes rocas que caían, antes de lanzarse hacia donde estaba él para darle otro golpe. Sin embargo, el Pharaohn usó su velocidad para evitar este ataque. El golpe del Saiyajin destruyó la enorme roca con facilidad, mandando más piedras en todas direcciones. El guerrero dorado, impulsándose en otra roca, atacó al Saiyajin nuevamente para cortarlo con su hacha, pero Vegeta lo evitó, y el hacha terminó golpeando otra enorme roca, partiéndola en dos con facilidad.

El combate entre ellos continuó, hasta que dejaron la zona montañosa y continuaron viajando alrededor del planeta. Luego de algunos minutos, volvieron a la ciudad avanzada, aún dándose fuertes golpes. Vegeta es lanzado nuevamente hacia la ciudad, estrellándose contra el techo de un edificio y atravesando todos los pisos hasta llegar hasta el suelo. Hamon apareció sobrevolando dicho edificio y, sabiendo que la gente estaría segura en los túneles, reunió energía oscura en su brazo derecho y la lanzó hacia el edificio, que comenzó a estallar en el acto, hasta que creó una enorme explosión que destruyó todo a varios cientos de metros a la redonda.

El polvo comenzaba a asentarse, permitiéndole al Pharaohn ver lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, para su sorpresa, Vegeta no estaba en el lugar.

"¿A dónde se fue?" se preguntó con confusión.

De pronto, el Saiyajin emergió del suelo, volando a gran velocidad a donde estaba el Pharaohn, golpeándolo con fuerza en el rostro. Pero no terminó ahí, ya que lo sujetó del brazo derecho y lo lanzó de nuevo a donde estaba la pirámide, atravesando algunas paredes y entrando en la construcción. Sin embargo, en lugar de lanzarse contra él, Vegeta se quedó flotando en el aire, extendiendo sus brazos hacia los lados y elevando su Ki a niveles sorprendentes. Todo el lugar temblaba debido a la poderosa aura del Saiyajin, haciendo estragos en el clima del lugar.

Entonces, de la pirámide, Hamon salió disparado hacia donde estaba Vegeta, quien ya había extendido sus brazos hacia el frente, con las palmas abiertas y las muñecas juntas, reuniendo toda su energía en ellas. Cuando el Pharaohn se dio cuenta de lo que planeaba hacer, ya era tarde.

"¡Muere, Hamon!¡FINAL FLASH!"

Vegeta liberó un ataque de dimensiones colosales, tan grande que podría verse desde el espacio. El Pharaohn elevó su Ka y se cruzó de brazos para protegerse, antes de que el poderoso ataque lo engullera.

Entonces, un gran destello iluminó la zona del planeta donde estaba la ciudad humana. Fue una explosión tan grande que hubiera destruido un continente de haber tenido uno, mientras que un cilindro de energía emergía del otro lado del planeta, habiendo atravezado toda la corteza, aunque no pasando por el centro del mismo. Era obvio que la ciudad, e incluso los habitantes que se estaban resguardando, habían desaparecido.

En la zona cero, sólo quedaban grandes rocas del suelo debajo del desierto, cubriendo el enorme agujero que había perforado el planeta. No había indicio de que en ese lugar existió una vez una ciudad humana o algún indicio de civilización. Sobrevolando esa zona, el único aparente sobreviviente era el príncipe Saiyajin Vegeta, quien respiraba con dificultad luego de haber usado gran parte de sus poderes. Tuvo que calcular su ataque correctamente, ya que, de lo contrario, ese mundo habría dejado de existir… y él con el.

Mirando a todos lados, el Saiyajin intentó buscar a su rival, sin existo, ya que ni podía sentir su presencia. Vegeta sonrió con arrogancia, sabiendo que había vencido a su rival… hasta que…

De pronto, una columna de luz se elevó del suelo, mandando a volar cientos de rocas a todos lados. De dicha columna, el Pharaohn Hamon salía de ella… sin daño aparente.

"Vaya, eres más resistente de lo que pensé." Expresó Vegeta. "¿Qué harás? Tu hermosa ciudad y los patéticos humanos murieron en esa explosión, además de que he destruido ese cristal oscuro que tanto protegías."

"Les he fallado a los habitantes de esta ciudad." Comentó el Pharaohn con enfado. "Pero haré que sus almas decanten en paz… ¡Cuando les ofrezca tu cabeza!"

"¡Inténtalo!"

Nuevamente, los dos súper guerreros se enfrascaron en una batalla de titanes, una que probablemente el planeta no resista.


Música de fondo: - 144-Autozam - Voice from Darkness- (Soundtrack: Magic Knight Rayearth)

Dentro del enorme obelisco en el planeta de Anubis, Obelisk of Akert, Mokona, la Guardiana de la galaxia Dream, seguía inmovilizada dentro de una esfera de energía oscura, su energía divina siendo absorbida por el Kingdom Hearts de la galaxia oscura para luego ser transferidas a su Guardián; Anubis. Las Keyblades de Chaos y Balance, al igual que los Guardianes Aura y Odin, de las destruidas galaxias Hack y Asgard, también estaban a su alrededor.

Aunque estaba inmóvil, la Guardiana podía sentir las presencias de los héroes de la Nova Alliance y los quince Pharaohns, al igual que los cristales oscuros. Se sentía feliz ya que los guerreros habían logrado matar a seis de los ocho guerreros dorados que protegían los ocho cristales negros en el anillo exterior. Sabía que pronto llegarían a donde ella estaba.

"¿Porqué estás tan feliz?"

La coneja blanca abrió los ojos, viendo como un ser oscuro aparecía frente a ella, materializándose de la nada.

"Anubis." Dijo ella con desafío. "Sabes porqué estoy feliz."

"¿Por qué los guerreros de la Nova Alliance han derrotado a seis de mis ocho Pharaohns exteriores?" Cuestionó el Guardián oscuro.

"Así es, Anubis. Pronto ellos llegarán hasta aquí y, con el poder de ellos reunidos, podrán acabar con tus ambiciones."

"Mokona, de verdad te haz vuelto tan estúpida. ¿De verdad crees que el poder de esos seres inferiores podría hacerme frente? Recuerda que en toda la historia del universo, ningún guerrero protector de una galaxia ha podido vencer a un dios como nosotros."

"Pero ha habido algunos guerreros que han logrado hacer eso."

"Sólo porque el poder de su Guardián está ayudándoles, pero este no será el caso."

"Aún existen los Guardianes de las galaxias Saint, Quest, North, Force y Bleach de la Nova Alliance. Ellos podrían ayudar a los guerreros de aquí."

"Los dioses de Force y Bleach están dormidos desde hace miles de años, cuando sus poderes fueron sellados por otros dioses, por eso esas dos galaxias no poseen Guardianes en esta era. Kaio-sama de la galaxia North no tiene el poder suficiente para encararme. Sólo los Human-God, Dragon-God y Demon-God de la galaxia Quest y Athena de la galaxia Saint podrían interponerse a mis planes… pero los primeros tres no entrarán en combate conmigo, ya que es algo que no les incumbe, o eso quieren creer."

"Los guerreros de la Nova Alliance son guerreros de la esperanza. Si alguien puede destruir tus ambiciones, son ellos."

"Eso no te pareció, Mokona." Expresó Anubis, flotando alrededor de la Guardiana. "Dime, ¿Porqué, si los admiras tanto, no te uniste a la alianza? De hecho, recuerdo que tu una vez intentaste invadir el Nintenverse, hace millones de años."

"Estaba equivocada, corrompida por la oscuridad. Millones de personas murieron en el combate entre nuestras galaxias y me arrepiento de ello. Pero eso quedó en el pasado."

"¿Y porqué no te uniste a ellos? Yo sé porqué: porque creías que ellos recordarían tu antigua faceta y dudarían de ti. Por eso es que haz estado ayudándolos en el pasado, para que poco a poco te aceptaran. Sin embargo, ya es tarde; tu galaxia ha desaparecido, la gente que protegías se ha extinguido, y tus poderes serán míos."

"Aún no, Anubis." Respondió Mokona con decisión. "Aún queda Céfiro en el Nintenverse, además, las legendarias Magic Knights de ese mundo son las más fuertes de toda la galaxia Dream… y una de ellas está aquí, la más fuerte de las tres, cuyo corazón es capaz de cualquier cosa."

"Sin embargo, sigue siendo una humana. El corazón de una humana nunca podría contra el corazón de un dios; el Kingdom Hearts, creador de la vida de las galaxias."

"Veo que olvidas que tu y yo hemos presenciado milagros en el pasado, en donde simples humanos, como tu les llamas, han vencido a Guardianes. La historia podría repetirse."

"Ya te lo he dicho, Mokona; eso ha sido sólo con la ayuda de un Guardián poderoso. Ahora, todos los Guardianes que podrían atentar contra mí, a excepción de Athena, están aquí. Ninguno podría ayudar a los guerreros de la Nova Alliance."

"El haber dejado a Athena de la galaxia Saint libre será tu perdición."

"¿De verdad lo crees?¿Crees que sería tan tonto como para dejar que haya alguien que pueda interponerse a mis deseos?"

"¿Qué dices?"

"Señor Anubis."

Música de fondo: - 150-Frey - Hero of Love and Justice- (Soundtrack: Saint Seiya)

El dios oscuro sonrió, abriendo una comunicación con su Pharaohn, Raviel, el más fuerte de los Pharaohns. La imagen apareció frente a él, en una posición en la que Mokona también podía ver lo que ocurría. En la imagen se podía ver el salón principal de Anubis, donde él descansaba.

"Raviel, ¿Qué ocurre?" preguntó el dios oscuro, aunque sabía de que se trataba.

"Señor, he traído a quien me pidió." Expresó el Pharaohn, haciendo una reverencia.

"Buen trabajo, Raviel… déjame verla."

El hombre hizo lo que se le pidió, haciéndose a un lado para dejar ver a la persona que estaba detrás de él. Mokona, al verla, se sorprendió, algo que Anubis notó de inmediato.

"No puede ser…" expresó la joven Guardiana con asombro.

"¿Sorprendida, Mokona? Eso veo." Expresó el Guardián oscuro. "Guardiana de la galaxia Dream, déjame presentarte a la Guardiana de la galaxia Saint; Athena."

Fin del Capitulo 28


NEXT CHAPTER'S THEME: 09-Juudai's Theme (Yu-gi-oh! GX)

Alan: Hola, soy Alan. ¿Pero que?¿Athena?¿Que rayos hace en la galaxia Duat?¿Que tiene pensado Anubis?

Anubis: Athena, al fin podemos vernos en esta época. Dime, ¿Por qué estás en mi contra?¿Acaso no recuerdas que todos fuimos iguales en el pasado?

Alan: No se pierdan el próximo capitulo de The N-Warriors, Anubis' Curse Chapter: El Secuestro de Athena.

Athena: Anubis, detén esta locura.

Anubis: No es locura… es necesidad.

ENDING THEME: 147-Hitori Ja Nai (Ending Theme I- Dragon Ball GT)


Saiyan X dice: ¿Y bien?¿Que piensan?¿Se imaginaron que Athena estaría ahí? Me imagino que creyeron otra cosa... oh bueno.

No tengo mucho que decir de este capítulo, creo que se explica por si solo. Cualquier duda, mandenme un review o MP.

Y si, las peleas ocurren casi al mismo tiempo, quizas con una hora de diferencia o menos, pero en si es al mismo tiempo.

Nos vemos el siguiente Sabado...

Sobres.

-Saiyan X logged off-