Hola divinuras! Extrañe tanto escribir, subir el capítulo y leer sus reviews, esta vez se me hizo eterno pero bueno aquí ya estoy con el capítulo número 29, ¿Quién lo diría? Cuando empece esta loca idea no creí que llegara a más de 15 y miren jeje.
Y bueno mil gracias por todo, este es el capi, espero les guste y bueno ya saben los personajes no me pertenecen son creación de mi adorada Meyer.
BPOV (continuación)
-Hola Jacob- le dije en el mejor tono neutro que podía sacar.
-Hola ¿Qué quieres? ¿A qué le debo el honor de tu visita?- utilizaba un tono seco.
-Solo vengo a hacerte una pregunta- le dije sentándome más derecha en la silla.
-¿Quieres saber qué es lo que paso, cierto?- asentí con la cabeza- Sabes mi abogado me dijo que si te decía la verdad eso podría ayudarme en mi situación, pero después pensé que más da que siga creyendo lo que sea que estás creyendo, no tengo mucho que perder.
-Te equivocas Jacob, tu padre, tus hermanas, tus amigos, eso tienes que perder- entrecerró los ojos- además hable con mi abogado sobre esta plática que íbamos a tener, obviamente no pensamos quitar la denuncia pero si podemos lograr que con las influencias de mis padres puedas ver a tu familia de una manera sana, tu padre y tus hermanas podrán verte cada vez que quieran y no tendrá que ser detrás de un vitral, podrán verte en una sala como esta.
-¿Crees que con eso es suficiente?- negó con la cabeza.
-Acaso no extrañas a tu familia, acaso no los quieres- él soltó un bufido.
-Por supuesto que los extraño, pero me es más satisfactorio tener este poder sobre ti, saber que yo tengo lo que tú quieres- comenzó a tamborilear sus dedos en la mesa- pero está bien si quieres saber lo que paso, te lo diré- no sé por qué no me sentí tranquila en cuanto pronuncio ese "te lo diré"- siempre y cuando cumplas con lo que acabas de decir y tengamos una visita conyugal- tenía la sonrisa mas pervertida que uno pueda pensar.
-Olvídalo- le dije escuetamente.
-Olvídalo tú también entonces, bien ya no hay nada porque negociar- se levanto de la silla.
-Por favor Jacob te lo suplico- mis lagrimas ya se habían desbordado de mis ojos, él policía solo nos observaba. Jacob ni si quiera me volteaba a ver, un guardia entro y le esposo las manos y lo encamino a la salida, él policía que estaba en el cuarto con nosotros, se giro hacia mí.
-Probablemente estoy quebrantando unas cuantas normas, pero al carajo con eso, ese perro no te hizo nada, no te violo para ser exactos si es eso lo que quieres saber- los ojos de Jacob se encendieron y casi se abalanza contra él si no fuera por el otro policía que lo detuvo- cuando veníamos no paraba de decir "Si esa perra supiera que el estúpido de su novio ni me dio tiempo para cogérmela, quería que estuviera despierta para que disfrutara de mis caricias" mi compañero puede corroborarlo- voltee hacia el otro policía y él solo asintió, inmediatamente sentí como un enorme peso se me quitaba de encima, pude respirar libremente sin presiones en el pecho.
-Muchísimas gracias, no saben en cuanto me han ayudado con esto- Jacob comenzó a gritar pero el policía que lo detenía lo golpeó.
-Anda perro confiésale la verdad o te damos una buena paliza- le decía el que me conto todo, Jacob los volteo a ver con odio.
-Jacob por favor- le volví a decir.
-Jamás te toque quería que estuvieras despierta y disfrutaras pero se te ocurrió desmayarte- voltee hacia el policía que me había contado todo.
-Me gustaría saber sus nombres les juro que no diré que me ayudaron pero pienso recompensarlo, en verdad me ayudaron como no tienen idea- lleve mi mano a mi vientre recordando a mi pequeño, anote sus nombres en mi celular y se los mande a Eleazar diciéndoles que se asegurara de que les dieran una buena recompensa que le explicaría después el por qué.
Salí de la cárcel lo más rápido que pude, al llegar al carro solté un suspiro era como si me hubiera deshecho de una carga inmensa, comencé a llorar de felicidad, lleve mis manos a mi vientre.
-¿Escuchaste amor? Tú padre es el mejor hombre que puede existir, el mejor- solté una risotada… Ahora solo quedaba el asunto de que Edward quisiera todavía casarse conmigo, mire mi celular todavía el no salía del trabajo bien podía conducir a casa y preparar algo, arranque rápidamente- bien pequeñín vamos a reconquistar a tu padre.
Llegue a la casa y como no se me había ocurrido nada que preparar simplemente me fui a su cuarto a esperarlo ahí, no tendría que esperar mucho ya que solo le faltaban cuando mucho quince minutos, comencé a caminar por su cuarto y de pronto encontré su cuaderno de partituras, olía a él, me puse a hojearla a ver si había escrito algo recientemente, en eso escuche que alguien subía por las escaleras, sabía que era él, me escondí detrás de la puerta para que cuando la abriera no me viera, mi corazón latía rápidamente ¿y si ya no me aceptaba? ¿Y si solo le importaba ya nuestro bebé? Bueno por lo menos uno de los dos lo tendría, abrió la puerta y se adentro, juro que deje de respirar, cuando lo vi dando los primeros pasos solté el aire lentamente, se dirigió a su buro y abrió el cajón de él saco una cajita… era el anillo y se quedo observándolo, girando la caja entre sus manos y dando un suspiro lleno de desconsuelo.
-¿Todos los días haces eso?- le pregunte, mi voz salió muy tímida. Él volteo a verme por unos segundos y regreso su mirada al anillo.
-No, no lo hago todos los días- me contesto con un tono monótono- ¿Qué necesitas?
-Quiero saber si ese anillo todavía puede ser mío, quiero saber si tu propuesta todavía está en pie- me acerque tímidamente a él.
-Bella por favor no juegues- dejo la cajita en su mesa.
-No estoy jugando, en verdad quiero ser tu esposa, en verdad quiero compartir mi vida contigo…
-¿Qué te hizo cambiar de opinión?
-Hoy fui al reclusorio… - oh, oh su cara se transformo a una de coraje, pero decidí continuar no quería que después se enterara y empeorara- le pedí a Eleazar que solicitara una visita privada con Jacob, necesitaba que me dijera, al principio él me pidió que para decirme lo que había pasado tuviera una visita cónyuge con él- se apretó el puente de la nariz con dos de sus dedos- pero un policía fue amable y me confesó que él se la paso diciendo que no paso nada, él no me toco y Jacob termino corroborándolo.
-¡Demonios Isabella! ¿Te das cuenta del peligro en el que te expusiste y no solo a ti, también a nuestro hijo? ¿Es acaso que no te importa?- me estaba gritando.
-No me iba a pasar nada, había un policía ahí con nosotros- le explique.
-Eso no es de ayuda, pudo haber hecho cualquier cosa para hacerte daño ¿Y si el policía no era de confiar? ¡Con un demonio, ya no solo eres tú!- me grito, jamás lo había hecho con esa intensidad y me dolió en el alma que lo hiciera- ¿En qué pensabas? ¿No te es suficiente con que te diga que ese hijo es mío y punto?
-Yo solo quería que ambos estuviéramos seguros, que no hubiera sombra alguna en nuestro futuro, Edward ¿Qué no entiendes, que no podría vivir con esa maldita duda, de lo que me hizo o no me hizo?- le solté, no sé porque no se alegraba de que Jacob no me hubiera violado.
-Esto solo tenía que ver contigo, yo te dije que para mí yo había sido el único que había poseído tu cuerpo, te di toda la seguridad que podía llegar a dar y aún así rechazaste mi propuesta. Bien eso hago, respeto tu respuesta- se dio la vuelta hacia la pared sin poder verme, en ese momento me di cuenta que estaba muy dolido y que lo había perdido y nada podía hacer, él había tomado una decisión, di media vuelta y salí de su habitación, corrí hacia la mía y me encerré ahí, solo quería estar sola con mi bebe, con mi pequeñín.
-Bueno pequeñín, por lo menos uno de los dos lo tendrá, tu papi estará contigo eso debe ponerte feliz- me deje caer al piso y comencé a sacar ese dolor que se instalo en mi pecho desde que lo vi darse la vuelta y darme la espalda.
Me subí a la cama después de varios minutos, me hice ovillo y abrace mi vientre, ya no podía llorar más pero seguía sollozando, solo me torturaba imaginándome al lado de Edward en una gran casa y Edward correteándome a mí y a nuestro pequeñín, oh bien lo veía cargándolo en las noches y luego me lo pasaba para que lo amamantara. ¡Dios! ¿Cómo había sido tan estúpida de haber rechazado al hombre que amo? Él me había jurado que siempre amaría a nuestro bebé porque para él, él era su padre, para él no era necesario preguntar y yo aun así lo rechace y en medio de mis cavilaciones sentí como se hundió la cama atrás de mí, sabía que era él, pero no quería voltear.
-La amo futura señora Cullen- tomo una de mis manos y coloco el anillo de compromiso. Me gire a verlo- lamento haberte gritado de esa manera, es totalmente imperdonable, soy un idiota en verdad perdóname- no lo resistí mas y lo abrace, lo apreté a mi cuerpo como si quisiera adherir nuestros cuerpos.
-Yo soy la que tiene que pedirte perdón por haberte rechazado cuando es lo que más deseo en el mundo, estar contigo compartir cada uno de mis días, eres mi vida entera- le susurre en su oído, pude sentir como se estremeció.
-Te amo- me dijo en un susurro, me separe de él un poco para poderlo ver a los ojos.
-Te amo- le repetí, coloco una mano en mi nuca atrayéndome a él y la otra en mi espalda, cuando me tuvo pegada a su cuerpo unió sus labios a los míos, esos dulces labios que había extrañado, sentí su tierno roce, ese roce que me vuelve loca, nos separamos un momento y mire mi anillo, lo saque de mi dedo para verlo mejor y me di cuenta de la inscripción que tenía en la cara interior "Eres mi ángel. E", sonreí como una boba y me lo volví a poner- Es realmente hermoso.
-No comparado contigo- me estrecho mas entre sus brazos- no sabes cuantas noches estuve parado en la puerta resistiendo venir y tomarte entre mis brazos así.
-Lo lamento- bese sus labios, él solo negó.
-Olvidémoslo- solo asentí con la cabeza- así que vamos a ser papás- solo tenía una sonrisa boba en su cara.
-Sí, seremos padres, espero que tenga tus ojos hermosos- pude ver como un leve sonrojo se asomaba en sus mejillas mientras acariciaba sus parpados.
-Va a tener la mamá más guapa del mundo- me rozo los labios suavemente.
-¿Cómo se lo vamos a decir a los demás? De seguro han de seguir pensativos por cómo nos hemos comportado los últimos días ¿Qué les diremos?- le pregunte, no quería contarles todo esto a los chicos ni mucho menos a Carlisle ni a Esme.
-¿Qué quieres contarles tú?- me pregunto, como siempre preocupado porque es lo que quiero yo.
-No me gustaría que supieran lo de Jacob es decir que había una sospecha de que él era el padre, ¿te molestaría si les mentimos y les decimos que estábamos enojados por otra cosa?- le pregunte.
-No por supuesto que no si eso quieres así se hará, podríamos decirle que yo estaba nervioso porque quería proponerte matrimonio y por eso me distancie- le sonreí siempre queriéndose echar la culpa, asentí a su idea.
-¿Hoy vas a dormir conmigo?- lo extrañaba en mi cama, sus brazos rodeándome.
-No podría separarme un momento más de tu lado- contesto.
Estuvimos un buen rato así abrazados en un silencio tan cómodo, entregándonos en ese momento mágico para los dos, de repente sentí como Edward se había quedado dormido conmigo entre sus brazos, me separe de él lo más lento que pude para no despertarlo, moví sus brazos de mi cintura y me levante de la cama despacio, tome una pijama del cajón y camine hacia el baño, me puse un short y una blusa de tirantes de seda color crema, cuando salí del baño Edward iba despertando, tenía una enorme sonrisa en su cara, me subí de un salto a la cama.
-¿Puedo saber por qué estas tan contento?- me recosté en su pecho.
-Soñaba con el momento en que tengamos a nuestro hijo en nuestros brazos- me estrecho entre sus brazos, solo sonreí imaginándome cargando a un pequeño con los hermosos ojos verdes de su padre.
Sentí como algo me hacia cosquillas en mi barriguita y me removí no porque me molestara la sensación de hecho era todo lo contrario, me removí porque estaba en busca de esa sensación.
-Creo que ya desperté a tu mami, debes de saber que tienes la madre más hermosa del universo- escuche a Edward susurrando, abrí un ojo y me lo encontré dando pequeños roces con las yemas de sus dedos en mi barriguita, sonreí, se veía tan tierno haciendo esos gestos.
-Buenos días amor- le dije incorporándome, él se acerco para darme un beso en la frente y otro en la nariz.
-Buenos días preciosa, estaba pensando en porque no les pedimos a todos que vayamos a cenar hoy y les damos las noticias ¿qué te parece?- se recargo en la cabecera y me colocó enfrente de él quedando mi espalda tocando su pecho.
-Mmm eso me encantaría- antes de dormir me había quedado pensando en que quería que nos casáramos antes de tener al bebé y por supuesto antes de que se me notara mi pelotita.
-¿En qué piensas? Deja de morderte el labio- ni cuenta me había dado de que lo estaba haciendo.
-Edward ayer antes de dormir amm me preguntaba- tome un respiro profundo, una cosa era que quisiera casarse conmigo y otra que quisiera hacerlo tan pronto- solo… solo me preguntaba si amm te importaría que nos casáramos pronto, me gustaría casarme antes de que nazca nuestro hijo y antes de que se me note mi barriguita- soltó una carcajada y sentí las vibraciones de su pecho a causa de la carcajada.
-Por mi hoy mismo nos casamos- comenzó a besar mi cuello- es… lo… que… más… deseo… hacerte mi esposa- decía entre beso y beso, sus manos empezaron a descender hasta llegar al resorte de mi short, solo acariciaba mi cintura tan despacio, seguía besándome el cuello- tengo tantas ganas de hacerte el amor- Dios con este hombre moriría definitivamente con unos roces y sus palabras y ya sentía una piscina en mi coño, en ese momento sentí como introdujo bien su mano dentro de mi short y mis bragas hasta llegar a mi coño y comenzó a pasear su mano por todo mi coñito- siempre tan húmeda- empezó a hacerme masajes en mi clítoris.
-Dios Edward, sigue- comencé a mover mis caderas aumentando la fricción entre sus manos y mi coño- como extrañaba tus manos en mi cuerpo- su otra mano la llevo debajo de mi blusa alcanzando mi seno izquierdo y lo amasaba tan deliciosamente, estaba a punto de llegar a mi clímax. Y en ese momento tocaron a la puerta, Edward retiro sus manos de mi cuerpo; respire profundamente para calmarme antes de contestar. Edward solo se llevo su mano a su boca y el chupo sus dedos, ¿pretendía que así me calmara? Voltee a verlo con una mirada furiosa, no estaba ayudando además de que todo el día me sentiría frustrada, volvieron a tocar la puerta- Adelante- Edward me envolvió con sus brazos.
-Oh Edward- dijo Esme desde la puerta donde solo asomaba su cabeza.
-Buenos días Esme- dijimos ambos al mismo tiempo y los tres soltamos una risita.
-Buenos días hijos, venía a preguntarle a Bella si te había escuchado salir temprano pero creo que eso ya sale sobrando- sonrió al ver los brazos de Edward alrededor de mi cuerpo.
-Mamá podríamos pedirte un enorme favor- le pidió Edward. Esme se terminó de adentrar en el cuarto.
-Claro amor, dime- como siempre Esme con una sonrisa tan dulce adornando su rostro en forma de corazón.
-Primero que nada ¿Papá y tu tienen algo que hacer esta noche?- Esme negó con la cabeza- bien podrías hacer una reservación en el restaurante que tú quieras para los chicos, ustedes y nosotros ¿por favor?
-Por supuesto, pero puedo preguntar ¿para qué?- Esme tenía una cara de interrogación en su cara.
-En la noche lo veras- yo solo sonreí como boba ya que sabía para que era y me emocionaba totalmente el que los demás supieran que dentro de poco sería la esposa de Edward.
Durante el resto del día no pude quitarme la sonrisa boba del mi rostro, no dejaba de ver mi anillo en mi mano, no me cansaba de leer la inscripción en él, no era porque fuera mi anillo pero era el mejor anillo, tan hermoso. Al parecer todos notaban mi estado de humor porque todo mundo me preguntaba sobre al respecto o me dedicaban sonrisas de curiosidad, en fin como esconderle al mundo que pasabas por una etapa genial en tu vida. En ese momento sonó mi celular, mire la pantalla era Alice.
-Hola Alice- contesté.
-Hola Bells oye amm quiero hablar contigo- me dijo en un tono serio pero con un deje de nerviosismo.
-Dime Al, ¿qué sucede?- me adentre en mi oficina y me fui a sentar.
-Sé que una relación de pareja como su nombre lo dice es de dos pero últimamente te veo a ti y a mi hermano un poco raros, no sé que esté pasando con ustedes solo te pido que hablen, que escuches a mi hermano, el te ama más que a su propia vida…
-Al…
-No espera déjame terminar, voy a hablar con mi hermano para saber que babosadas hizo para que te enojaras con él, me escuchara Bells- pobre Alice.
-Alice no tienes que hablar con tu hermano y no tienes nada de qué preocuparte ya hablamos y estamos bien, de hecho te iba a llamar para decirte que hables a Esme para preguntarle sobre la dirección en donde queremos ir a cenar hoy, ella hizo las reservaciones- le explique antes de que continuara con su intento de reconciliarnos.
-¿Para qué es esa cita?- esta vez tenía un tono intuitivo, y ahora recordaba los diseños que me había dado así que a lo mejor ella ya sabía del plan de Edward.
-Nada importante solo queremos hacerles ver que ya estamos bien y no se preocupen ya en la cena les diremos bien- suspiro fastidiada por no tener la exclusiva.
-Bueno si tu lo dices, nos vemos en la cena cuñis- y colgó, estoy segura quela duende no se la creyó del todo y ahora todo el día andaría pensando.
Salí del trabajo emocionada por que ya faltaba poco para decirles a todos que Edward y yo estábamos comprometidos y que íbamos a ser padres, seguía sin creer que fuera a ser mamá, Edward y yo teníamos mucho que hablar sobre los planes que ahora tendríamos ya que los que teníamos habían cambiado quizá no del todo pero habían cambiado, teníamos que pensar en donde íbamos a vivir, que íbamos a hacer sé que podríamos vivir con el dinero que ambos juntamos, afortunadamente cada uno contaba con su herencia y pronto empezaríamos a trabajar, pero somos jóvenes y tenemos que pensar, lo bueno es que solo nos quedaba este semestre para terminar las carreras y así empezar a trabajar ya que teníamos donde empezar yo en la empresa de mi padre y Edward en el hospital de su y mi padre. No quiero pensar en cómo se hubiera complicado todo si no contáramos con esos apoyos tanto los económicos como el de nuestra familia, pero sé que saldríamos adelante. El sonido de mi celular me saco de mis cavilaciones, saque el teléfono de mi bolsa y vi que era Esme.
-Hola mamá- ella era mi madre, y la íbamos a hacer abuela sus dos hijos, que raro se escuchaba eso.
-Hola hija, llamo para decirte que le envié los datos de la cita a Edward, yo los veré allá con Carlisle, es en tu restaurante favorito, muero por verlos y saber para qué es todo esto- se oía emocionada.
-Ya pronto mamá, ya pronto- solté una risita.
-Bella…
-Sí mamá…
-Me alegro que se hayan arreglado, ambos se veían tan desolados cuando se encontraban tristes, los amo hija a ti y a Edward, ambos son mis hijos- sonreí por la maternidad con la que siempre nos hablaba Esme, era algo tan de ella, jamás había escuchado una madre que hablará con esa dulzura.
-Yo también te amo mamá. Nos vemos al rato- le colgué y me subí al carro.
Al llegar a casa no había ningún coche a fuera por lo que suponía que ni Edward ni Carlisle habían llegado, me estacione en mi lugar de siempre y me adentre en la casa, subí hasta mi cuarto y elegí un vestido para esta noche, era un vestido color champagne, sencillo pero hermoso, de tiras gruesas que se cruzaban ligeramente en la parte del busto y justamente debajo del busto había una ira de pedrería muy delgada y la caída del vestido era ligera hasta la rodilla, me lo puse con una zapatos del mismo color con un moño y con la punta cortada. En ese momento escuche mi celular sonar, lo tome de la cama revise quien era y al ver su nombre conteste inmediatamente.
-Hola Amor- contesté- ¿ya estas cerca?
-Hola mi ángel, si ya estoy cerca dentro de unos diez minutos, no salgas yo voy por ti- bufe de acuerdo presentía que si antes era sobreprotector ahora lo sería por lo doble.
-Edward no me va a pasar nada por salir a la puerta a esperarte, además así nos ahorramos tiempo- escuche su bufido del otro lado del teléfono.
-Eh dicho que entró por ti, Bella tus pies en las escaleras no son de confianza, y ahora tengo que cuidarte lo doble porque llevas a mi mini Bella en tu barriguita- sonreí por su terquedad de que tendríamos una niña.
-Hablando de cuidarse y de seguridad Edward, ¿Qué no se supone que vienes manejando? ¿Por qué estás hablando por teléfono? Supongo que no quieres dejar a nuestro peque sin papá antes de que nazca- y ¿quería que yo me cuidara?
-Está bien ya estoy ahí, no salgas- y antes de que pudiera contestar me había colgado, mientras llegaba busque mi abrigo y cambie las cosas de bolso.
-Amor- tocó la puerta, rodé los ojos cómo si en verdad fuera necesario que tocara.
-Adelante- le dije- ya ¿contento señor por venir por mí?
-Estaría mejor si pudiera quitarte ese vestido ahora mismo, pero tenemos una cita con los demás- fingió un bufido de fastidio, yo sonreí y me lance a sus brazos, los cuales me recibieron con calidez, amoldándose perfectamente a mi cuerpo.
-Te extrañe el día de hoy, todo mundo me preguntaba si me había pasado algo nuevo porque me veía muy feliz- le di un beso en la comisura de sus labios.
-Y a mí me encanta de que seas feliz, si tú lo eres yo lo soy- me estrecho más entre sus brazos.
-Es una suerte que tú seas mi felicidad- le susurre en su oído.
-Bien hay que salir de aquí antes de que te tumbe en la cama y te haga el amor- me tomo de la mano y me ayudo a bajar las escaleras y a subir al auto.
Estaba sumamente nerviosa como se tomarían los chicos nuestro futuro matrimonio o mi embarazo, recuerdo como fue la última vez cuando les dijimos a todos que nos amábamos fue un caos, mi consuelo era que esta vez tendríamos el apoyo de Esme y Carlisle y por lo menos de Alice, y mientras Edward estuviera a mi lado todo estaría bien.
Y bien que les parecio, hasta aquí llego el drama con Jacob, ¡Adios Jacob!.
Dejenme saber lo que opinan de la historia, del capítulo, de cómo escribo, lo que sea, hasta el próximo capítulo :D
