Mí fantasía, Mí realidad

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Capitulo 29

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¡Aiya mellonnin! Estoy de regreso y sorry de veras, pero estoy en época de exámenes y el último es el peor de todos. Ojalá pudiera bajar la materia del computador, leerla, memorizarla y listo, pero lamentablemente mi carrera necesita tanto de mi cabeza, como de mis manos y mi área creativa, especialmente del tiempo, ya que como verán soy artista visual y más que nada debo hacer proyectos y realizarlos, eso les dará la idea de comprar materiales, idear la estructura o la "obra" en cuestión y luego hacerla y eso dependiendo si se complica ya que muchas de ellas incluso pueden abarcar una habitación completa. Solo imaginen, pero que mas da, yo elegí esto así que debo aperrar, sin más les dejo otro capi. Lamentablemente aún no llegará Thranduill, si no que en el otro capi, además que otros personajes más, junto al inicio del Concilio, jejejejejeje, eso va estar de terremoto. Sin más pido disculpas nuevamente y espero les guste este capi, que la hice un poco más larga, un beso a todas y nos leemos

HADA

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-Y no fue la primera vez- interrumpió de nuevo la niña- cuando quede inconsciente por mis heridas, en el momento que me golpearon con el látigo, también pasó lo mismo, solo que fue mas claro y escuché sus palabras claramente. Bueno escuché elfico, creo- dijo algo dudosa la niña mientras, Gandalf movía aprobatoriamente la cabeza, Ariel lo miró algo extrañada.

El mago se levantó del asiento paseándose mientras intentaba buscar alguna respuesta a los relatos de la niña, en eso se detuvo mirando al Señor de los elfos.

-Lord Elrond- dijo el mago mirando al pelinegro- hace unas semanas atrás, como unos tres días antes que apareciera Ariel y los otros dos pequeños ¿no había caído enferma la hija de Adrahil? -Dijo el mago medio dudoso, a lo que Elrond asintió.

-Sí, lamentablemente la pequeña falleció, tenía mucha fiebre y ya era la tercera vez que caía enferma, estaba muy débil- dijo triste el medio elfo mientras miraba a Ariel, lo que la niña algo extrañada se acercó a él.

-¿Tenía mi edad? -Dijo la niña a lo que el elfo negó.

-No, era más pequeña, aunque tenía los ojos muy parecidos a los tuyos y sus cabellos eran un poco más claros- dijo el Eldar mientras miraba al mago y luego a la niña.

-¿Entonces…no fue un sueño? -dijo la niña mientras miraba el suelo algo desconcertada.

-¿A qué te refieres con eso Ariel? -preguntó Gandalf algo descolocado.

-Bueno…-la niña dudo, pero el mago la insito a seguir, Ariel soltó un suspiro- hoy en la mañana, cuando salimos del cuarto con la Dama Arwen me di cuenta de una habitación que estaba cerca de la que nosotros ocupamos hacía poco, la estaban limpiando y bueno… la estancia era igual a la que había visto en las imágenes aquella vez, especialmente la última, donde pude sentir un dolor muy grande en el pecho- dijo Ariel colocándose una mano cerca del corazón- era como si no pudiera respirar y dolía mucho, luego todo se volvió oscuro y escuché un "gracias".

-El pecho- dijo Elrond con la mano en la barbilla -¿recuerdas algunas otras cosas de esas imágenes Ariel, no se palabras o algo en especifico? -Le dijo el medio elfo algo desconcertado, pero necesitaba verificar bien lo que estaba intuyendo.

-Bueno- dijo Ariel haciendo memoria- en una de las imágenes, yo estaba en la habitación, acurrucada hacia la ventana, cuando me empezó a molestar la cabeza y alguien me hacia cariño en el cabello mientras decía unas palabras que al principio no entendí, pero me di cuenta que era elfico. Cuando me acomode mejor, pude distinguir que la figura tenía el cabello negro como la noche y los ojos de un color gris algo azulado y recuerdo que traía una diadema como de plata en la frente- a esto Arwen miró de inmediato a su padre, el cual asintió sin decir nada- después de eso sentí como me tomaba y me colocaba en su regazo, yo pregunté "si me iba a morir" , el solo sonrió y me dijo que "aún no me recuperaba que todo iba a estar bien" y luego sentí como me abrazaba y me dejé llevar por el momento, hasta que sentí que alguien entraba a la habitación y al darme cuenta pude divisar que se trataba de una mujer, que igual tenía el pelo negro y los ojos grises-azulados…pero…-dudó Ariel en decir la siguiente frase.

-¿Pero? -Dijo Gandalf alzando las cejas.

-Ariel suspiró- pude darme cuenta que eran…eran elfos y no cualquiera, irradiaban una luz muy fuerte, pero amble a la vez y que imponía, su presencia era majestuosa- esto lo dijo en un susurro a lo que Arwen se levantó inmediatamente para ir con la niña, hincándose enfrente de ella y para el asombro de los presentes. Menos de Elrond.

-¿Ariel, esa mujer llevaba un vestido gris, algo azulado y una gargantilla como esta? .Le dijo la elfa mientras sacaba de entre sus ropas el dije de la "estrella de la tarde" uno parecido que la había dado a Aragorn cuando partió hacia la travesía del anillo, la niña miró el objeto y levantando la mirada asintió.

-Sí, era igual- dijo Ariel mientras que la elfa miraba a su padre que asintió.

-Entonces no fue equivoco lo que vi- susurró Arwen mirando a los ojos a la niña, Ariel ladeo la cabeza algo contrariada, mientras que la pelinegra acariciaba los cabellos de la nena.

-¿A qué se refiere con eso, Lady Arwen? -Pregunto Frodo mientras miraba alternativamente a ambas, a lo que Arwen sonrió mientras acariciaba la mejilla de la pequeña.

-Cuando la hija de Adrahil, calló enferma, en algunos lapsos de delirio de la pequeña por la fiebre tan alta. Muchas veces me pareció ver que sus ojos cambiaban de color, como de miedo y desconcierto-dijo Arwen…-pero además tomaban un color algo plateado, casi blanco- a esto las miradas se posaron inmediatamente en Ariel que solo atinó a pensar "¿que tengo monos en la cara o que?" donde luego de eso Elrond se acercó a ella he hincándose al lado de su hija, le habló.

-Mi niña, cuando hiciste temblar casi todo el Salón al enfrentarte al rey de Harad- Elrond miró a los presentes, para luego dejar escapar un suspiro, para luego mirar a la niña de nuevo…-tus ojos cambiaron a un plateado, casi blanco- dijo el medio elfo. A esto Ariel abrió enormemente los ojos, mirando a los presentes que solo asintieron, para luego posar de nuevo los ojos en la mirada de Lord Elrond- manifestaste esos poderes y se reflejaron en tus ojos, pequeña, y no tengo duda que la criatura que falleció esa vez, en sus delirios y alzas de fiebre también cambió inexplicablemente el color de sus ojos y su mirada, no parecía la misma.

-¿Está diciendo Lord Elrond que Ariel se metió en el cuerpo de la niña, que estuvo aquí? -Le espeto Frodo con algo de asombro a lo que Elrond negó rotundamente.

-No mi querido hobbits, estoy diciendo que Ariel tuvo una conexión con la pequeña antes que esta falleciera, no se cual pudo haber sido la conexión pero. Por algunos segundos Ariel pudo sentir lo que sentía la hija de Adrahil y vernos a Arwen y a mí, cuando la estábamos atendiendo.

-Eso significa que Ariel tiene un poder que desconoce y que es peligroso el que no lo pueda manejar, además que es increíble que lo tenga siendo que en su mundo estos no se manifiestan- espetó Gandalf mientras paseaba por la habitación- ella conoce nuestro mundo por los libros y al imaginárselos ella crea una especie de realidad, la cual entrelaza estas dos, pero que responden a sus sentimientos, en este caso- dice el mago deteniéndose justo al lado de Ariel y mirándola fijamente, mientras que la niña tragaba pesadamente saliva -¿qué sentías en ese momento, Ariel? si no me equivoco deseaste salir de tu mundo ¿por qué? -dijo el mago cruzando los brazos, a lo que Ariel bajo la mirada analizando un poco la pregunta, más la respuesta era algo confusa, eso si la tenía.

-Por que era la única que había sobrevivido al accidente- se escuchó cerca- Ariel no quería ver la realidad de que en ese momento fue la única que sobrevivió y que su familia no- espetó con angustia Haidée, Ariel dejó salir un suspiro.

-Era eso ¿de verdad era eso? -Se dijo la niña para si misma mientras miraba el suelo intentando buscar algún punto de apoyo.

-Se que no suena muy suave- dijo Haidée mirando a su prima- pero el tío muchas veces trataba de traerte a la realidad, que dejarás de leer tanto libro, pues solo te escondías en ellos, pasabas días completos leyendo Ariel- dijo la Haidée a lo que la niña levantó una mano posándola en sus ojos, negando tímidamente. A esto Elrond se acercó despacio a ella y tomando gentil pero firmemente la mano de la pequeña retiró despacio el brazo bajándolo, mientras que Ariel con los ojos cerrados comenzaba a derramar algunas lágrimas.

-Yo no quería…yo no quería seguir sin ellos no estaban con migo- dijo en un susurro.

-Ariel- dijo Elrond acariciando la manita de la niña.

-Quería irme con ellos, no quería vivir- Ariel trago saliva- solo quería irme a casa con ellos, no fue justo…no fue justo- dijo la niña mientras las rodillas se le doblaban pero sin llegar a tocar suelo, ya que el medio elfo aferró a la pequeña contra si- quería irme de ese lugar, no quería luchar más, no quería ser la niña fuerte- siguió contra el pecho de Elrond que le acariciaba gentilmente los cabellos, mientras miraba con angustia a los presentes- no era justo…¿por qué se fueron…por qué…por qué se fueron sin mi?- Dijo finalmente la pequeña mientras dejaba salir todo el peso que ya había acumulado esos días, Elrond recargó los labios contra la cabecita de la pequeña que temblaba por la frustración y el dolor mientras los presentes miraban angustiados la escena, Gandalf miraba a Haidée que solo había cerrado los ojos con algunas lágrimas que caían de ellos.

-Ariel- dijo la niña en un susurro acercándose a ambas figuras para agacharse y sentarse en sus piernas, Ariel no sacó la cara del regazo de Elrond- se que es difícil, yo ahora lo entiendo, pero se que es más doloroso cuando crees que todo puede cambiar, tienes una nueva familia y de un momento a otro todo desaparece otra vez- Haidée dejó escapar un suspiro- yo también me quise rendir cuando vi a mis padres irse contra el ejercito, quise abandonar todo, solo para ir con ellos, pero…pero no lo hice, a esto Ariel había dejado de llorar- lo hice por ti y por Aarón, lo hice por que ellos confiaron en mí y colocaron sus esperanzas en nosotros tres, aunque cueste creerlo- Haidée soltó una pequeña sonrisa- ellos nos confiaron algo importante a pesar de que aún somos inmaduros para nuestras cosas, que por cada cosa que no estamos de acuerdo, nos peleamos, que aún reímos por tonterías o solo por que nos nace el sonreír, ya que aún somos niños. Ellos…ellos nos confiaron su vida y la de nuestra gente- a esto Ariel salió un poco del regazo del medio elfo mirando de reojo a su prima.

Ellos no volverán, lo sé- dijo la niña con lágrimas en los ojos- pero siempre estarán aquí- se señalo el pecho, y aquí- dijo señalándose la cabeza- nadie los alcanzara ni logrará sacarlos de ahí- dijo la niña mientras sonreía a Ariel que solo dejó escapar un suspiro, Haidée se puso seria- se que el dolor no se alejará así como así, pero podemos intentarlo, yo se que has estado acumulando todos estos días. El peso de una responsabilidad que te impusiste tu misma, protegernos y el encontrar el documento y se que tomaste el papel de la chica fuerte a toda costa y por eso no dejas entrar sentimiento alguno a tu corazón, por eso se te ha hecho tan difícil confiar en las personas que nos ayudaron- a esto Aragorn y los demás se miraron entre ellos.

-Deja de esconderte Ariel- dijo finalmente la niña- deja que las cosas ocurran, deja de soñar, deja de esconderte del dolor y enfréntalo, como lo hiciste en ese momento, en el momento en que enfrentaste a los soldados y al general- a esto Ariel bajó la mirada tratando de absorber las palabras de su prima, que tanta verdad tenían. No se había dado cuenta, pero, ese era su traba, la niña suspiró. Pero en ese momento la puerta del dormitorio se abre abruptamente llamando la atención de todos los presentes, Sam había entrado hecho un huracán a la habitación seguido de Pippin y Merry que tenían una cara de espanto que no se podían. Cuando iban a hablar de improviso llega Elrohir con un pequeño bulto entre sus brazos, pero cual fue el asombro que este apenas se distinguía.

-Ada- dijo el pelinegro destapando a un transparente Aarón que aún dormía en los brazos del medio elfo, a esto Gandalf miró a Haidée que miraba sin parpadear sus manos, estaba desapareciendo, la niña miró a su prima, una tenue luz la empezó a envolver, todos se asustaron y Elrond sacó los brazos del cuerpo de la Ariel que se alejó tenuemente del Señor de los elfos mirando su cuerpo que estaba cada vez más transparente.

-No puede ser- se escuchó, donde todos miraron a Haidée asombrados, Legolas inmediatamente fue a su lado tratando de tomarla, pero sus brazos traspasaron la pequeña figura, Haidée miro con algo de miedo al Eldar y luego a su prima ¡Ariel! -dijo la niña mirando como su prima también se había traslucido, Gandalf inmediatamente fue a su encuentro.

-Ariel- le dijo el mago- no lo hagas- le dijo el Istarí- deja de pensar en tu mundo- a esto todos se acercaron asustados, más Ariel aún seguía algo fuera de sí.

-Ariel- dijo Aragorn preocupado- no te vayas, no es el momento, por favor.

-Haidée- dijo el mago dándose la vuelta hacia la pequeña- contra réstalo- le dijo- tu también estas pensando en tu casa, por eso están desapareciendo, están dejando de soñar. Están dejando su fantasía, no pienses en ella ¡no pienses en regresar!- en eso Haidée miró a su prima, luego al mago, con la mirada preocupada.

-Pero…-dudó la niña

-¡Haidée! -Le dijo Legolas y Glorfindel al mismo tiempo.

-Pero… -dudo Haidée mirando a su prima- yo…yo también quiero volver a casa- dijo casi en un susurro, a esto varios se vieron abatidos.

-Aún no es momento -dijo Gandalf- no están preparados para volver- le dijo el mago a la niña mientras intentaba acariciar sus cabellos.

-¿Entonces…cuando es el momento?- Se escucho en un susurro- ¿cuándo? -Se escuchó más firme, Ariel había alzado la cabeza mirando al mago- ya se como volver- le dijo- ya se como regresar a casa y todo estaba en mis miedos. Buscaba un lugar donde no tuviera que recordar, un lugar donde no pudiera sentir lo que experimente aquella vez- la niña se sintió decaída- no creía que me trajera aquí, no sabía que tenía este don, solo quería perderme- dejó salir un suspiro- pero no quería atraer a mis primos con migo- la niña miró a Haidée y luego se dio vuelta viendo a su primo aún dormido en los brazos del elfo, luego encaró de nuevo al mago que la miró con comprensión. En eso, en la habitación se empezó a sentir un aura cada vez más espesa, Elrond se paró aprehensivo y desconfiado, al igual que todos los guerreros que estaban en la habitación. Para cuando una voces se empezaron a escuchar en todo el lugar haciendo que los presentes buscaran el origen de aquellos sonidos que cada vez se hacían más fuertes y tomaban formas de gritos, desgarradores, llantos y suplicas de ayuda, las niñas se taparon las orejas y cerraron los ojos, mientras que Aarón se movía entre los brazos del elfo algo angustiado e incomodo, al parecer tenía una pesadilla.

-Ariel -le dijo el mago- deja de pensar en eso, no pienses en aquella vez, no pienses en esos momentos de dolor- le espetó el mago hincándose enfrente de ella mientras que la atmósfera del lugar empezaba a cambiar drásticamente a un campo desolado, la imagen algo transparente reflejaba que toda vegetación había sido arrasada por el fuego, mientras que la noche fría mostraba el resplandor de una blanca luna que caía triste sobre el sombrío campo. Haidée y Ariel se pusieron de pie mirando a su alrededor.

-Es la pradera- dijo en un susurro Haidée, mientras caminaba hacia el acantilado que se alzaba enfrente de ella y que Ariel ya había previsto y llegado hasta su límite. Todos los presentes miraban algo anonadados, sin entender lo que pasaba, en eso los gritos se escucharon de nuevo haciendo que los guerreros se acercaran a las niñas, colocando su mirada en lo que tanto miraban las pequeñas sin emitir ruido alguno. Pero lo que vieron los dejaron sin habla.

Enfrente de sus ojos, se encontraba un desierto, una enorme y vasta llanura, quemada, con algún vestigio de que hubo algo vivo en ese lugar. Ahora solo se alzaban grandes estructuras de madera, enormes paredes con rejas y enredados de púas que dejaban ver miles de hombres. Soldados que iban y venían con extraños artefactos, nadie entendía nada, jamás habían visto algo semejante, pero las pequeñas sabían perfectamente de que se trataba.

-¿Qué lugar es este?- Preguntó un asombrado Legolas que no dejaba de extrañarse de los hombres de inauditas ropas que tenían un alargado tubo de metal entre sus manos y que una y otra vez hacía que las personas que parecían fantasmas de lo cadavéricas que estaban, trabajasen a punta de golpe y otros bajo dura vigilancia. También estaban demasiados estupefactos al ver que habían mujeres y niños con ropas raídas y muy demacrados, trabajando, con labores demasiado duras para ellos.

-¿Qué significa esto? -pregunto en un susurro el rey de Gondor.

-Esto- habló al fin Ariel…-esto es un campo de concentración- a las palabras de la niña todos la miraron- esto- dijo Ariel apretando los puños y con lágrimas en los ojos- es el futuro de mi pueblo, según el poder Nazi.

-Esto no puede estar pasando- dijo Haidée en un susurro caminado mas hacia el límite del acantilado- no puede pasar esto, esas personas no hicieron nada- espeto la pequeña con lágrimas en los ojos mientras se daba la vuelta para ver a Ariel.

-¿Cuánto habrá pasado, ya? -Se dijo Ariel mirando con horror a su gente, a las personas que veían todos los días cuando iban a la escuela, los trabajadores que cultivaban los campos y le regalaban una que otra fruta o verdura al saludarlos. Los niños que jugaban a los alrededores con los árboles y la tierra. En eso la niña entrecierra un poco los ojos, al notar una figura muy conocida por ella, al igual que su prima que alza los hombros de impresión y los ojos se ensanchan como huevos.

-¡Dios mío! -susurra Haidée- no es posible- dice la niña restregándose los ojos y una tenue sonrisa sale al comprobar que no está soñando…-Nani- dice finalmente¡es -¡Nani! lo dice un poco más fuerte para la esperanza de su prima que solo sonríe- está viva ¡Ariel…está viva! -dice Haidée ya viendo por donde podía bajar, pero Ariel la detiene tomándola del brazo, a lo que la niña la mira extrañada.

-No- dice Ariel negando- no podemos ir- a lo que Haidée niega lentamente con la cabeza- no podemos ir por que no estamos aquí Haidée- le dice Ariel con desgano.

-Eso es cierto- dice el mago, acercándose a ambas figuras- solo son un fantasma, un reflejo- dice el mago mirando la triste escena- esto es un pequeño portal de sus sentimiento hacia los que quieren, el que Ariel nos aya contado la historia de su reino o país, como ustedes les llaman, han hecho que sus sentimiento afloraran más fuerte, creando este puente.

-¿Entonces? -Dice Aragorn acercándose a las tres figuras- ¿esto está pasando realmente? -Dice el guerrero mirando todo el lugar.

-Si así es- dice Elrond- este es una realidad la cual nosotros no conocemos, pero de donde provienen las niñas, una cruel realidad, la cual llevo a las pequeñas a caer en la nuestra, por protección.

-No solo por protección- dice Gandalf, a esto todos los demás se acercaron- también por encontrar un camino al cual seguir, el poder descubrir que hay más allá de un simple relato o incluso una realidad- a esto Ariel bajó la mirada- pero me temo que esto vas mucho más allá que un lugar para resguardarse- Ariel volvió a fijar la mirada en la improvisada cárcel.

-Esto no podía estar pasando, era todo tan ilógico y fuera de la realidad que parecía imposible- Ariel alzó la mirada, viendo a su "nana", a su amiga, a su segunda madre- la niña apretó los puños…- debían encontrar a cualquier costo ese documento, ya no importaba el por que, el cuando o el donde o que podía pasar con ellos, solo…solo quería que esa pesadilla terminara- sin más la niña se sentó de improviso a la orilla del acantilado mirando el campamento. Los niños, los ancianos, la gente joven y madura. Un suspiro salió de sus labios. -Gandalf- dijo de repente llamando la atención del mago y los presentes- por favor, necesito saber como funcionan mis "dones" quiero aprehender a usarlos- la niña miró al mago que estaba a su lado- necesito encontrar ese documento, necesito volver para entregarlo a la reina para que esto termine de una vez por todas- el mago la miró cálidamente- no quiero mas muerte, no mas llanto, no mas acusaciones y gritos de injusticia, no con ellos- dijo Ariel mirando a la gente que trabajaba de un lugar a otro acarreando extraños artefactos, labrando la tierra sin descanso, los niños manchados de barro que cubrían sus heridas de tanto trabajo…-no con ellos- suspiró Ariel, en ese momento el angustioso silencio fue interrumpido por los gritos de una mujer que trataba de liberarse de los soldados que la arrastraban hacia uno de los patios que rodeaban el lugar, en eso Haidée se hincó al lado de su prima que solo pudo morderse los labios.

-Es la señora Graicie- dijo Haidée en un susurro- es la mamá de Milo- dijo la niña con angustia, a esto Ariel asintió, pero tuvo que cerrar los ojos cuando los gritos de la mujer empezaron a ser más fuertes, la estaban azotando por desobedecer, intentaba soltarse de cualquier modo y los gritos se hacían mas dominantes que las suplicas de los demás prisioneros. A esto los guerreros miraban enfurecido y encolerizados por tal acto de cobardía e injusticia.

-Son unos malditos bastardos, hombres despreciables- dijo en un murmullo Gimli con un extraño brillo en los ojos, mientras veían la escena, las niñas cerraban los ojos a cada golpe y sus pequeños puños se cerraban cada vez más.

-Ariel, Haidée- ya basta- dijo el mago con premura y sosiego- ya basta, vuelvan con nosotros. Ahora su mundo es al lado nuestro, hasta que estén capacitadas para volver- ambas miraron al mago mientras este colocaba para el asombro de todos ambas manos en los hombros de las pequeñas- dejen de luchar, ahora nosotros y personalmente yo, me haré cargo de ustedes- a esto Ariel volvió la mirada hacia la funesta escena, para dejar escapar un suspiro, se levantó del peñasco y se acercó al mago algo esperanzada.

-¿Prométame que cuando estemos listos,… podremos volver?- dijo la niña- que no los abandonaremos en este lugar- a lo que el mago asintiendo les sonrió a ambas, a lo que las niñas miraron al mismo tiempo el tétrico campamento, para soltar las últimas lágrimas de dolor y frustración al no poder hacer nada por ellos y de improviso ambas miraron al mago con una sonrisa y lo abrazaron fuertemente, para el asombro de Gandalf que solo las aferró más hacia a si haciendo que las dudas y miedos se disiparan, al igual que todo el escenario a su alrededor. Poco a poco la habitación fue cobrando su antigua forma y los presentes miraban asombrados los continuos cambios, hasta que todo volvía ser como antes, a esto el mago levantó la mirada hacia el Señor de los elfos que asintió aliviado, para luego mirar a su hijo que enternecido acariciaba los cabellos del pequeño que ya no estaba invisible y podía sentirlo como antes. Elrohir esbozó una sonrisa de alivio también, mientras abrazaba al pequeño que estaba en el séptimo sueño, no supo nada de nada, a esto Aragorn se agachó al lado del mago por que Ariel sin más se había desplomado en los brazos del Istarí al igual que Haidée, en el silencio se sintió las leves respiraciones de ambas niñas y una delicada voz.

-¿Gandalf?- De repente interrumpió Ariel, su voz era algo cansada.

-Mmmm- espetó el mago como respondiendo a la suplica.

-¿Podemos descansar ahora? -Dijo casi en un susurro la pequeña, los ojos casi se le habían cerrado completamente.

-Si Ariel- dijo el mago con cariño- ya pueden descansar- a lo que Ariel solo dio un "gracias" y sin más se recargó totalmente en los brazos del mago, que esbozó una pequeña sonrisa. A esto todos los miraban entristecidos, preocupados, Aragorn y los demás se acercaron.

-¡Ariel! -dijo el guerrero mientras que Gandalf le pasaba a la niña para sujetar mejor a Haidée que también había perdido el conocimiento.

-¿Ellas van a estar bien? -Preguntó Legolas mientras veía que Glorfindel sacaba a Haidée de los brazos del mago.

-Sí, no se preocupen, han sido demasiadas emociones juntas, además del stress acumulado todos estos días- dijo el mago mientras veía como Aragorn acomodaba en sus brazos a una dormida Ariel, por que eso demostraba su respiración. Había caído total y completamente dormida, al igual que Haidée, Arwen y Eve se acercaron para cerciorarse que estuvieran con bien, mientras Gandalf las miraba seriamente.

-¿Hay algo más que debamos saber Gandalf?- espetó el señor de los elfos acercándose mientras que Elrohir también se acercaba a los presentes con el pequeño aún en brazos. Aragorn y Glorfindel se pararon con cuidado, mientras Arwen colocaba una pequeña frazada en el cuerpo de la pequeña y Eve hacía lo mismo, mientras Glorfindel besaba los castaños cabellos de la criatura.

-Esto lo diré una vez- espetó el mago serio mirando a los presentes y paseándose por la habitación para detenerse de lleno ante todos- los niños en este momento están muy inestables, en todo sentido, ya sabemos el por que, aunque es algo increíble de creer y aceptar, debemos acceder que ellos no son como nosotros, piensan y actúan de una forma que no conocemos y recién estamos aprehendiendo a descubrir, lo cual debemos hacer a fondo- a esto Elrond asintió- pues he descubierto mucho más de lo que hemos visto y sentido según lo que vimos y lo que nos han contado, especialmente con Ariel , ya que es la mas fuerte de los tres, pero debemos saber que los tres juntos son mucho más que por separados.

-¿A que te refieres con eso Gandalf? -Interrumpió Pippin que se acercó junto a Merry y Gimli que veían atentos todo lo que había pasado desde la entrada.

-Bueno, mi querido Pip, he descubierto, aunque no estoy muy seguro y el tiempo me dirá la respuesta, que los tres pequeños además de estar conectados son más fuertes cuando están juntos, por si solo tiene sus dones, pero son más inestables, en cambio juntos…

-Se apoyan y sus poderes se manifiestan de una manera correcta y más sólida, además que se enfocan mejor. Sus sentimientos, junto a sus pensamientos se equilibran al mismo tiempo que sus almas, pues el aura que manifestaron en el Salón los tres juntos, desorientaron a muchos, al igual que los asombraron, por eso los presentes no se pudieron mover o actuar- dijo Elrond posando sus mano en la barbilla mientras miraba a los niños- es increíble, pero debo confesar que los pequeños también me paralizaron a mi- espeto el señor de los elfos, mientras los presentes lo miraban asombrados.

-Bueno- dijo Glorfindel con una tenue sonrisa- a mi también me asombraron, ya que sentí lo mismo, no pude moverme por la energía que manifestaron, jamás había sentido algo similar.

-Estamos en lo correcto- dijo Legolas- yo también me quede paralizado.

-Yo me apunto- dijo Aragorn y así asintieron todos, hasta los hobbits que miraban preocupados a los niños.

-Entonces, ya no debo decir más, ya que todos han entendido, el por que estos pequeños tiene que ser protegidos, además de ser vigilados con precaución. No queremos que se sientan incómodos, menos encarcelados, sería peor especialmente con lo que han pasado. Su enseñanza debe ser dirigida con precaución y firmemente orientadas para el bien.

-¿A qué viene eso Gandalf? Ellos no son malignos, por lo menos yo no creo las palabras del rey de Harad- espeto molesto Elladan mientras miraba al pequeño en los brazos de su hermano.

-Lo sé, Elladan, nadie cree lo que dijo Hyarmendacil y ese es el punto. Los niños no son el origen de la maldad, la maldad los ronda a ellos y estando mal emocionalmente, los tratará de atrapar de cualquier forma, incluso a través de nosotros- a esto todos se miraron- por eso y porque los niños están empezando a confiar en nosotros, debemos, guiarlos lo más correctamente posible, mientras estén a nuestro cargo, ya que me temo que aunque su origen es algo extraño, me arriesgo a pensar que estos pequeños han sido enviados para con nosotros, por los Valar- a esto todos miraron asombrados y algo asustados.

-Eso no podemos saberlo, Gandalf- espetó Elrond serio- no sabemos bien si los niños están aquí para alivianar el peso que se nos viene encima- dijo el medio elfo algo desconfiado.

-Lo sé, por eso quiero dejar pasar el tiempo, para que los niños, a través de sus acciones nos demuestren lo contrario- aquí todos lo miraron algo extrañados- digo eso, por que no quiero ni pensar que los pequeños son un medio de poder para poder destruir la maldad o viceversa, ellos no se merecen eso. De igual manera, ellos tiene una misión para su pueblo y ya es demasiada carga para sus jóvenes espíritus- a esto varios asintieron- solo debo decir que ojalá, los pequeños sean educados de la mejor manera y solo por los presentes, además de los faltantes que los conocen bien.

-En eso no habrá problemas Gandalf- dijo Legolas acariciando los cabellos de Haidée- nadie les hará nada malo, tampoco caerán en la oscuridad- a esto todos asintieron.

-Por lo demás- interrumpió Elrond- hay algo que me tiene inquieto, las demostraciones de los poderes de los niños, mantendrán a muchos inquietos, habrá que demostrar lo contrario- a esto Gandalf asintió.

-En eso trabajaremos ambos, Lord Elrond, especialmente en investigar más a fondo la procedencia de estos "dones" pues hay algo muy familiar en sus demostraciones.

-¿Cómo es eso Gandalf? -Interrumpió Frodo al lado de Aragorn mientras miraba al mago con aprehensión.

-Bueno mi querido Frodo- solo diré algo muy corto, ya que aún no estoy seguro- a esto hubo un pequeño silencio…-debo decir que al parecer las almas de los pequeños… son mucho más antiguas, de lo que creemos, más sabias y fuertes- a esto todos se miraron asombrados- además que como la han manifestado, especialmente Ariel al colocar los ojos del color de la plata, me atrevería a decir que son descendientes de alguna divinidad, no sus cuerpos, pero si sus almas- todos quedaron pasmados y algo aprensivos al comentario- Eru nos puede asombrar de muchas formas, especialmente con lo inesperado, y es extraño como lo puede dar a conocer…especialmente en los cuerpos de unos niños y que son de otra realidad u dimensión- aquí muchos callaron y miraron confundidos a los pequeños, costaba creer esas palabras, pero por el momento no habría otra conclusión.

-Si los pequeños son la respuesta o la luz que nos va a iluminar en estos días oscuros, temo que deberán ser protegidos y vigilados, mientras estén los distintos representantes de cada reino de Arda, mientras se haga el concilio, especialmente con Harad- a esto no hubo discusión- con lo de ayudarle a regresar- espeto el medio elfo- lo veremos a medida que los niños vayan evolucionando en su formación, por lo demás, debemos tratar de estabilizarlos de a poco y distraerlos para que no piensen en la crueldad de su mundo, no será tarea fácil, pero debemos hacerlo si no queremos que los pequeños sean tentados por otras fuerzas y sean corrompidos, por lo demás. Esto va a quedar en investigación, si los pequeños son lo que dice Gandalf, deberemos ser precavidos.

-No hay que decir más Ada- dijo Aragorn- por mi parte y pienso que por lo de mi familia y amigos, estamos todos de acuerdo- Los pequeños serán resguardados y guiados de buena forma, si más adelante se descubre el por qué de su llegada y propósito además del que nos dijeron ellos, estaremos atentos, listos para cualquier acontecimiento y desenlace.

-Nha, Lord Elrond- todos estamos en esto y apoyaremos a los niños en lo que nos necesiten- espetó Glorfindel con seriedad, aquí todos asintieron.

-Bien, entonces para comenzar- dijo Gandalf- nada sale de estás paredes- el mago se dio vuelta a Elrohir- mi amigo- dijo el Istarí- yo te pondré al tanto de todo al igual que a Boromir y Faramir- en esto los hobbits, exceptuando Frodo iban a reclamar pero el mago los paró- a ustedes también les contaré- los hobbits se quedaron con las palabras en la boca- cuando los pequeños estén en sus camas- a esto el medio elfo asintió- Dama Eve y Arwen, por favor lleven a los niños a las habitaciones, Glorfindel tu también, por favor y para los presentes, creo que ya es muy tarde y mañana debemos madrugar, además que llegarán más personajes de importancia, me temo, pero esto será para mejor, ya que lamentablemente el panorama se a puesto cada vez más oscuro.

-¿Has visto algo Gandalf, va a suceder algún acontecimiento sombrío? -Preguntó con temor Sam a lo que Gandalf sonrió.

-Mi querido Sam, todo a su tiempo, los caminos son largos y a medida que los recorremos, vamos descubriendo obstáculos o sorpresas. Pero el tiempo en este momento es el mejor compañero para descubrirlo- Sam solo dejó escapar un soplo.

-De nuevo hablando en acertijos, no tiene remedio Señor Gandalf- a esto el mago sonrió y sin más se acercó a la puerta para que los presentes que estaban con los niños se apresuraran a salir y dejasen descansando a las criaturas en sus respectivas camas.

-Estel, por favor, dale esto a tomar a Ariel, el brebaje no le permitirá soñar, así descansará mejor- le dijo el medio elfo al rey cuando lo detuvo a la pasada, Aragorn asintió, se alejó con los hobbits por detrás y Gimli. El mago y el señor de los elfos los vieron alejarse en las profundidades de los pasillos de la enorme estancia.

-Elrohir, por favor llama a Boromir y Faramir, para comenzar con el relato- a esto el pelinegro salió rápidamente mientras que los demás ya habían entrado en la habitación.

-Me temo que los niños, van a ser una sorpresa muy grande, más de lo que esperamos- dijo Elrond preocupado.

-Me temo mi amigo, que será mucho más que eso y solo puedo añadir, que será más grande que la misma travesía que emprendió Frodo hace tres años, para destruir el anillo y Saurón- el medio elfo lo miró preocupado, mientras fijaba la vista en las sombras de las lámparas de aceite y la oscuridad del pasillo

Espero equivocarme…

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Había sentido como su cuerpo era amablemente cubierto por algo cálido y suave, abrió tenuemente los ojos, viendo como la Dama Eve y Glorfindel colocaban a sus primos en las blancas camas que estaban al lado suyo. No sabía muy bien lo que había sucedido, solo respondió al cansancio de su cuerpo y cayó rendida en la oscuridad, ahora había despertado en una habitación de un blanco invierno suave con tenues decorados en tonos verdes y ocres, al parecer todo había terminado.

-Ariel- se escuchó dulcemente… -¿pequeña? -Insistió la voz, a lo que la niña miró a la dueña del cálido sonido.

-Dama Arwen- dijo tenuemente Ariel apenas con los ojos abiertos mientras la elfa le sonreía calidamente.

-¿Cómo te sientes? -Preguntó la pelinegra mientras acariciaba los negros cabellos de la niña, a esto la figura de Aragorn llegó de improviso con un vaso entre las manos.

-Un poco cansada, pero bien, supongo- respondió Ariel con algo de desgano, a lo que la elfa solo sonrió cuando Ariel se tapó la boca para bostezar.

-Es mejor que tomes esto Ariel, así descansarás mejor- dijo Aragorn mientras se sentaba a un lado de la cama de la niña. Ariel sostuvo el vaso que el rey le daba mientras este con cuidado la sentaba en la cama colocando unos cojines a su espalda con ayuda de Arwen. Sin más Aragorn la acomodó bien para que pudiera tomar el contenido del vaso, a lo que insistió a los pucheros de la niña, pues no quería tomárselo, sabía que dormiría hasta el otro día con eso y no quería estar totalmente inconsciente.

-Ariel, es bueno que te lo tomes, dormirás mas calmada y mañana te sentirás más despejada y con mejor ánimo- le dijo el guerrero incitándola a tomar el líquido empujando tenuemente el envase a los labios de la niña que solo veía con algo de desgano el contenido. Sin más, no podía rehuir a los insistentes intentos del rey, así que optó por tomarlo, además no estaba de ánimos para pelear, menos de ser una niña caprichosa. En ese momento entraba Frodo y los demás hobbits a la habitación con algunas vestimentas para la sonrisa de Arwen.

-Nos mandaron a traer estas ropas para los niños- dijo Sam con voz baja para no despertar a los otros dos pequeños- creo que son ropas para mañana ¿no? -Dijo el hobbits mientras dejaba las prendas junto a Merry encima de una silla, a esto Arwen asintió con delicadeza mientras veía como Aragorn tomaba el vaso de Ariel y esta se recostaba en los almohadones.

-Bueno- dijo la elfa mirando a los presentes- es mejor dejarlos descansar, ha sido un día agotador, pasan de la media noche y mañana hay muchas cosas que hacer, especialmente con la llegada de más gente importante- a esto Ariel la miró curiosa.

-¿Quién mas a parte del rey Thranduil podría llegar?- Se preguntó la niña mientras miraba a un lado a sus primos que ya no sabía si estaban inconscientes o muertos, la Dama Eve y Glorfindel estaban sentados uno al lado del otro en las distintas camas mientras acariciaban los cabellos de los pequeños. Ariel esbozó una tenue sonrisa, que no fue desapercibida para el rey y su reina.

- Ellos van a estar bien, Ariel- dijo de repente Aragorn, que miraba tiernamente la escena- ya nada les hará daño y los ayudaremos en todo lo que podamos- termina diciendo el hombre mientras acariciaba gentilmente los cabellos de la niña a lo que Ariel soltó un suspiro.

-Solo espero que todo salga bien y espero estar haciendo lo correcto. A lo mejor mis tíos no hubieran hecho esto, a lo mejor ellos… -pero fue silenciada con un dedo en sus labios por parte del guerrero.

-Ellos hubieran estado orgullosos de ti- le dijo el guerrero mientras la miraba serio, pero dulcemente- hubieran querido lo mejor para ti y tus primos, incluso dar su vida, ya que ustedes son su más grande tesoro y no los culpo por ello- dijo el guerrero acariciando las mejillas de la pequeña- estoy seguro que hubieran aprobado toda decisión que tomarás, si es por su bien, yo la apoyo y ya no pienses más en cosas dolorosas- le dijo el guerrero mientras sacaba algunas lágrimas que habían asomado en los ojos de la pequeña, para luego sentarse a un lado de ella apoyándose en el respaldo de la cama mientras acercaba a la nena a su cuerpo para que se acomodara mejor y descansara, a esto Arwen se puso al otro lado y los hobbits a los pies de la cama- ahora están seguros y lo mejor que pueden hacer es descansar- dijo Aragorn mientras hacia que Ariel se relajara contra él. El extraño brebaje estaba empezando a ser efecto, pues Arwen se dio cuenta de los intentos de la pequeña por mantener los ojos abiertos, lo cual no podía.

-Duerme Ariel, descansa- dijo suavemente la elfa mientras acariciaba las manitos de esta. El tiempo pasó y el silencio reinó en la habitación. Ariel ya no pensaba en nada, solo tranquilidad y paz reinaban a su alrededor, se dejó llevar por el calor del cuerpo del humano mientras intentaba decirse que todo estaba bien, ya nada ni nadie, los amenazaría o los haría sufrir, no por ahora. Lo mejor era descansar y mañana sería otro día, mañana vería que harían al final. La pequeña soltó un suspiro acurrucándose en los brazos del guerrero que la miró enternecido, mientras acariciaba su cabecita.

-Duerme angelito, duerme… -a la vista de todos era un cuadro perfecto. Pero no todo podía durar, los pequeños eran importantes. Pero su estabilidad emocional y psicológica lo era aún más, todos prometieron ayudar y así lo harían. Sin más hicieron silencio para que los niños entraran por fin en un descanso que lo tenían bien merecido, cuando pudieron notar que ya no despertarían y que el brebaje había hecho efecto definitivamente, el guerrero se fue alejando de a poco del cuerpo de la niña al sentir que la respiración de la pequeña era tranquila, sin más la pareja se paró del lecho viendo con satisfacción que la criatura dormía al igual que los otros dos niños, Glorfindel y Eve también se alejaron de las camas y Legolas empezó de a poco a pagar las luces mientras los demás se retiraban. Todo quedó en un silencio acogedor, por hoy, los niños no tendrían pesadillas.

- Alassëa lómë (Buenas noches) -se escucho tras el último alo de luz que atravesó la habitación después que Glorfindel cerró la puerta tras de si, y todo quedó en una necesaria tranquilidad.

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La tenue luz del sol poco a poco empezó a iluminar las blancas paredes del dormitorio, la cálida habitación, empezaba a resplandecer de nuevo a medida que la mañana se hacía presente. La brisa fresca entraba por las cortinas que se mecían al son de la música del viento, mientras que el canto del amanecer invitaba a un día nuevo para comenzar otra vez.

Tres pequeñas figuras se escondían de los rayos de Anar, que de a poco empezó a iluminar las blancas sabanas que los cubrían. En un intento de escapar de la luz se acurrucaron al mismo tiempo en la mullida cama, mientras que la puerta de la habitación se habría silenciosamente.

-¿Cree que ya hayan despertado? -preguntó Frodo mientras veía como la Dama Arwen se acercaba a los lechos que descansaban los pequeños y la Dama Eve se iba hacia el otro extremo para comprobar como estaban los otros dos niños, pero cual fue el asombro de Sam que al acercarse a la cama donde supuestamente debería estar Aarón, este no se encontraba, al igual que Haidée. Eve miró asustada a Arwen que solo apuró el paso parándose al lado de la cama de Ariel respirando hondo por pensar lo peor, fue sacando el cobertor de la cama y para el alivio de todos y dejando salir un suspiro general, pudieron observar que los tres estaban abrazados durmiendo en la misma cama, todos se miraron aliviados y conmovidos al ver a los pequeños tan apretujados. Sin más Arwen se agachó de a poco acariciando los cabellos de Haidée que al tacto se empezó a mover ligeramente dejando escapar tenues suspiros de molestia, al parecer aún no querían ser despertados. A eso la puerta se abrió nuevamente dejando ver a dos elfos, uno de pelo oscuro como la noche y otro tan amarillos como los rayos del sol, ambos miraron dudosos a ambas mujeres que solo asintieron a la petición de que si podían entrar.

-Al parecer no quieren despertar aún, a lo mejor sería bueno dejarlos dormir más- dijo Eve con ternura mientras los veían a los tres en una posición algo extraña.

-¿Cómo llegaron los tres a la misma cama?- Dijo Elladan mientras veía divertido el extraño cuadro y no era para más Aarón estaba entre las dos niñas. Haidée estaba mirando hacia arriba pero con la cabeza ladeada para el lado de su hermano mientras que una pierna estaba posada en casi toda la cadera del niño que estaba de lado hacia su prima con un brazo encima de la cara de esta y ambas piernas entrelazadas con las de Ariel que estaba acurrucada en el pecho del pequeño abrazándolo y al mismo tiempo su brazo alcanzaba a Haidée que la tenía agarrada del "pijama" o la enagua en este caso. Todos los presentes estaban algo divertidos, pero no podían dejarlos dormir más tiempo, ya iba a ser medio día y los pequeños tenían ya un horario programado de "diversión" según los presentes. así que sin más Glorfindel se fue al lado de Eve y Elladan al lado de su hermana y de a poco empezaron a desenredarlos. Elladan tomó gentilmente a Ariel sacándole los brazos que estaban alrededor del niño y la pierna que estaba encima y entre medio de las de Aarón, a lo que Glorfindel tomó a Haidée con cuidado haciendo que soltara la vestimenta de su prima y que la pierna cayera más normal hacia su lado para tomarla en brazos, cuando ambas niñas ya estaban fuera de la cama Eve sacó a Aarón que empezó a mover la cabeza por tanto movimiento.

-He, dormilón, despierta- le dijo Eve mientras que el pequeño sacó un bostezo refregándose los ojos para ver quien era el que lo sostenía, ya que la gravedad se notaba a leguas estando en brazos de la chica, sin más los ojos verdes se posaron en los de la muchacha que sonrió al gesto de extrañeza del pequeño.

-Hola- dijo casi en un susurro -¿ya es de día ya?- Dijo mirando hacia todos lados.

-Si ya es de día- dijo divertida la mujer mientras veía como Ariel y Haidée también despertaban algo desorientadas, es hora de levantarse, va a ser medio día y ustedes deben conocer muchas cosas de este lugar.

-¿Conocer? -Preguntó Haidée algo desconcertada mientras Glorfindel la dejaba en el piso con cuidado.

-Si, conocer, pasear y despejarse, no tuvieron mucho tiempo antes, así que hoy antes del concilio, vamos a mostrarles todo el lugar y además Gandalf quiere hablar con ustedes.

-¿De que quiere hablar Gandalf? Pregunto Ariel mientras Elladan la tomaba de la mano al dejarla en el suelo.

-Eso, se los dirá el en persona, por ahora deben lavarse, vestirse e ir a tomar algo no muy pesado, ya que el desayuno ya pasó y la hora del almuerzo se acerca. Además tenemos que ir a preparar a Negro y Nieve para el recorrido de esta tarde- espetó Elladan mientras con cuidado llevaba a Ariel a la sala de baño y los demás lo seguían por detrás.

-¿Iremos a pasear con Negro y Nieve?- Dijo emocionado Aarón mientras Eve le sacaba la parte de arriba de la vestimenta, a lo que la chica sonrió por el brillo en los ojos del niño.

-Sí, iremos a cabalgar, así conocerán todo Rivendell, verán que les gustará el lugar- dijo emocionado Glorfindel mientras dejaban a las niñas en el baño y salían para que Eve y Arwen, junto a otras elfas que habían llegado a la habitación ayudaban a bañar a los pequeños y alistarlos para ese día, los elfos y hobbits salieron mas que con una sonrisa en sus labios. Los pequeños se veían mejor que la noche anterior y harían lo que fuera posible para que siguiesen así.

Los chicos rápidamente estuvieron listos y como iban a montar, a los tres los vistieron con unos pantalones que tenían extraños dibujos en la parte baja de cada pierna. Ariel llevaba un pantalón azul oscuro, al igual que sus botas, con una camisa blanca la cual estaba cubierta por una pequeña capa que no llegaba más que a la cintura de la pequeña, con una capucha que colgaba de su espalda bordada hermosamente con hilos al parecer de plata, Haidée tenía una vestimenta similar, solo que en vez de capa era como una chaqueta que tenía el cuello en forma de uve, con bordados de árboles en la espalda, sus pantalones eran de un verde musgo, sus botas eran de un café oscuro y su camisa de un color crema, la cual era tapada por la chaqueta, el pequeño tenía colores similares a los de su hermana, solo que el llevaba las botas de color negro. Para la satisfacción de las elfas y la sonrisa de estas, los niños se miraron algo extrañados por los ropajes, pero al parecer se veían bien, según las miradas de las mujeres, sin más demora, salieron de la habitación, dándose cuenta del decorado que tenía el enorme pasillo.

Las distintas y enormes puertas que empezaban a salir del lugar con grandes diseños aumentaban a medida que el pasillo se hacía más largo. En una de ellas, que era de un extraño color caoba, se pudieron dar cuenta que era la de la habitación de Lord Elrond, luego miraron la suya para devolver la mirada de nuevo a la puerta- estaban bastante cerca del dormitorio del Señor de los elfos- los tres se miraron algo contrariados, para luego seguir su camino.

Habían salido de las habitaciones principales. Al parecer el recinto estaba dividido en distintas áreas, aunque había distinción de tamaños o colores, se podían apreciar más guardias en algunos sectores, como el ala este y oeste norte, especialmente cerca las habitaciones de los niños. Esto no pasó desapercibido para Ariel mientras bajaba los escalones para ir a comedor.

Pasaron por varios recintos y una plaza, en la cual había mucha gente, la mayoría elfos que saludaban gentilmente cuando todo el grupo que acompañaban a los niños pasaba por el lugar y algunos elfos sonreían al ver a los pequeños de mejor semblante. Algunos los saludaban con una sonrisa y otros moviendo la mano.

Más no le gustaba la mirada que se clavaba un y otra vez de los soldados de Harad, especialmente de los capitanes y los que estaban al mando de las distintas razas. Aunque no muchos lo manifestaban a la primera, la duda rondaba por todo el lugar, todos desconfiaban de todos- Ariel dejó salir un leve suspiro- más la mirada cálida de mucho elfos la tranquilizaban, al menos algunos de ellos, lo raro era ver a solo jóvenes, adulto y que ni hablar de viejo, no habían ni rastros.

-"Al parecer no hay muchos niños por estos lados"- se dijo para si Ariel mientras veía pasar a mucha gente por todos lados. Lo increíble era que había mucha variedad, una "ensalada" como había dicho Haidée y su primo. La pequeña rió para si mientras las elfas y los hobbits se alegraban por los ánimos de los niños. Cuando atravesaron el enorme lugar, por que demás cabía una cancha de fútbol en ese lugar- pensó Aarón- se encontraron con algunas figuras conocidas que los estaban esperando en los escalones de la entrada principal que daba al Salón de Fuego y al otro lado estaba el comedor. Aragorn, Legolas, Boromir, Faramir y Gimli miraban contentos a los niños desde la entrada, mientras los pequeños aún no cabían como era posible que hubiera tanta gente.

-Ni que fuera la feria de verduras- pensó Haidée.

-Bienvenidos pequeños- dijo Gimli con jubilo mientras Ariel se inclinaba ante el enano por respeto y saludo, a lo que los otros dos niños la imitaron de igual forma.

-No tienen por que reverenciar, Ariel- dijo Aragorn acercándose a su esposa y a la niña- aquí todos somos amigos- Ariel solo sonrió.

-¿Por qué hay tanta gente? -Preguntó de repente Aarón aún mirando hacia todos lados.

-Eso, es por el Concilio- dijo Legolas agachándose enfrente del pequeño- mañana será el concilio de toda la Tierra Media y hay muchas personas de los distintos reinos, claro está, que también viene con sus escoltas y guardias, ya saben, los alrededores no están muy bien que digamos - dijo el elfo mientras miraba a Eve que solo sonrió- pero bueno, no es momento de hablar de eso- dijo de repente el rubio- vamos que deben comer algo para luego ir a ver a Gandalf y Lord Elrond que los espera a los tres, pues ya decidieron que vamos a ser con ustedes- esto lo dijo con una sonrisa, pero para los niños no fue muy convincente.

El que "saber hacer con ustedes" le sonó mas a problemas o mejor dicho después de lo de ayer y la historia que les chantaron a todos, los sacarían a patadas- pensó Haidée que tomó de improviso la mano de su prima que al mirarla pudo ver lago de preocupación, lo que Aarón solo interpretó como "cuidado chica al borde de la explosión" el niño movió la cabeza negativamente.

-Tranquilos, no es nada malo- dijo Boromir leyendo más que claro la preocupación de los niños en sus rostros- solo que ya sabemos como los vamos a ayudar y a instruir, por que me temo que van a tener clases.

-¿Clases? -Dijo Haidée con una mueca de disgusto- no me gustan las clases, son aburridas.

-Jajajajajaja, veras que serán muy entretenidas, además que se les hará fáciles con lo inteligentes que son- dijo Aragorn mientras tomaba la mano de Ariel y empezaban a caminar hacia el comedor.

-Me volveré tonta entonces- dijo Haidée a lo que Glorfindel rió más, acompañados de los presentes. Cuando llegaron al comedor pudieron notar la enorme habitación, solo que ahora se veía más grande, ya que no había casi nadie en el lugar, pero para Ariel una mirada no pasó desapercibida, era tan helada como la nieve- pensó la niña y sin más con disimulo miró de reojo hacia una esquina donde habían varios guerreros acomodados.

-Cemendur- soltó en un suspiro a lo que Aragorn escuchó perfectamente, el rey miró también de reojo hacia la esquina del salón mostrando una mirada de desagrado, Ariel miró al rey.

-Tranquila mi niña, ellos no harán nada malo- dijo Aragorn mientras cambiaba de lugar a la pequeña hacia su otra mano- no lo permitiré- esto lo dijo en un susurro mientras se inclinaba para saludar a los guerreros que por respeto respondieron, pero el ambiente grato cambió a uno demasiado espeso, sin más ya todos estaban sentados acompañando a los niños en la enorme mesa mientras algunas elfas traían frutas y jugos para que los niños se sirvieran algo ligero, ya que el almuerzo estaba próximo.

-¿Y bien, cómo durmieron?- Interrumpió de repente Merry comiendo su segundo o mejor dicho tercer desayuno, que ya no era de asombrarse, según el era para acompañar a los niños y en eso no hay replica alguna, solo sonrisas.

-Bien, por lo menos hace mucho que no dormíamos así- respondió Haidée mientras comía una manzana.

-Una semana para ser exactos- dijo Aarón comiendo una galleta.

-Mentira- dijo Ariel tomando jugo- dormíamos cada tres horas o dos, creo… dependiendo quien estuviera en mejores condiciones- dijo la niña para el desconcierto de todos.

-¿Qué los adultos no hacían guardia?- Pregunto Pippin con asombro, mientras los tres niños los miraron asintiendo.

-Si lo hacían- respondió Haidée- pero era algo difícil dormir con tanto ruido y gritos alrededor, muchos no pegaban ojo, además que estábamos rodeados- espeto la niña mientras miraba el contenido del vaso, viendo su reflejo en el- yo no podía dormir por las pesadillas- a esto Ariel se llevó de nuevo el vaso a los labios tomando su contenido, muchos se miraron con preocupación, mientras los niños comían en silencio.

-Bueno, ahora ya no tendrán pesadillas- dijo Eve sentándose entre medio de ambas niñas- no escucharan más gritos, a menos que hagan alguna travesura, y ahí si que no respondo por Lord Elrond o Gandalf- sonrió la muchacha mientras miraba a ambas niñas que aún comían- aquí van a estar a salvo, además que aprehenderán muchas cosas a medida que conozcan los alrededores- dijo la muchacha mientras todos asentían.

-¿Seguros que no causaremos problemas con el señor de la esquina?- Dijo el niño en voz baja mientras algunos miraban disimuladamente al lugar que había nombrado el pequeño y otros solo miraban al frente pero consientes de la pesada presencia de los guerreros de Harad.

-No habrá problema mi niño- dijo Glorfindel acariciando los cabellos del pequeño que lo miró algo dudoso a lo que el elfo sonrió.

Le encantaba esos ojos verdes- pensó el elfo mientras acariciaba las facciones del pequeño- no habrá problema, además ustedes no tiene nada que ver con lo que está pasando ahora, no deben de tener miedo, menos preocuparse por ellos.

-¿Pero con lo que pasó en el Salón…?- Interrumpió Haidée a lo que fue callada por Legolas que esbozó una sonrisa.

-Eso ya pasó y nada ni nadie dirá nada al respecto. El señor Elrond hablará con la gente propicia para que todo quede en paz, además que ustedes son protegidos de la familia de las "estrellas".

-¿Familia de las estrellas?- Espetó Haidée algo confundida.

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Bueno como saben, si fuera por mi yo colocaría toda la historia de un tirón, pero lamentablemente debo cortarla en capítulos, así que se aguantan, jejejejejeje, pero por lo demás se va a colocar más interesante, además que ya tengo el final y me van a matar por eso: p jejejeje, pero espero me sigan para la segunda parte, bueno aquí los dejo y debo decir algo, con respecto a la nueva regla de la pagina, no me gusta para nada, es necesario responder los review para darle a conocer a nuestros lectores que los leemos y nos animan con sus comentarios, de veras, ojalá la cambien, pero por ahora no podré responder los suyos ya que estoy bastante apurada con el ultimo examen, besos a todas y gracias por sus comentarios y ténganme paciencia, ya me queda una semana no mas para salir si¡Ahí de pleno me dedico al fics, nos leemos!

HADA

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GRACIAS A Ieliania Greenleaf, Dark Angel, Vampirella McHany firts-ayanami, layla kyoyama; y amiga especialmente a ti no te sulfures mucho plis, mira que voy a actualizar mas rápido ahora, que ya voy a tener vagología, gracias por el empujón, al igual que a todas las demás, besos y nos estamos leyendo!