Sebas y Ciel aunque no tengan una participación muy activa, siguen formando parte de la historia, gracias por su apoyo y paciencia.
En lo personal creo que Eric es malhablado y grosero, en ocasiones puede usar lenguaje vulgar, más cuando se trata de Grell o esta borracho, así es como yo lo manejo, pido disculpas si no les gusta o les parece demasiado atrevido de mi parte.
-¿Qué he hecho mal ahora Will?- Grell pregunta con el ceño fruncido, hace unos minutos estaba platicando tranquilamente en el área de descanso con Eric y de de repente William le llamo a su oficina, el supervisor no suele llamar al pelirrojo a su oficina nunca a menos de que se trate de un regaño, por lo general siempre es Grell el que entra al despacho de William sin ser llamado.
-Nada aun espero- dijo William mientras rebuscaba entre sus cajones, él sabía que esta calma se esfumaría en cuanto le diera las nuevas buenas a su subordinado.
Grell alzó una ceja y se inclino hacia el frente para mirar mejor lo que William hacia, de pronto el moreno suspiro y de modo brusco le entrego una hoja, Grell la tomo entre sus manos y la leyó, con solo el membrete su ira comenzó a crecer pero se mantuvo calmado, a media hoja, el carmín rompió el documento a la mitad y se levanto de su asiento aventando los dos trozos de papel a su patrón.
-¡Sutcliff!- espeto con molestia William.
-Debes estar "loco" si crees que iré al psiquiatra William Spears- respondió el pelirrojo sin mirar atrás y salió de la oficina azotando la puerta. William se ajusto las gafas y salió tras de él.
-Eso no es a tu elección Grell Sutcliff- el hombre mayor alcanzó al pelirrojo y lo tomó del brazo fuertemente, la parca roja lucho por soltarse pero William no cedió ante su compañero, rápido llegaron a ese infierno rojo que Grell solía llamar oficina y ambos se encerraron.
-No pienso ir- contesto tranquilamente Grell mientras tomaba asiento en el lovesit de cuero rojo que tenía en su oficina.
-¡Este trabajo me ha costado más de 80 malditos años de mi existencia y no voy a perderlo por tú culpa!- William hablo con tono sombrío de voz, con los dientes muy apretados y tomando a Grell por la barbilla con su mano derecha y con la izquierda apretando el hombro del pelirrojo contra el respaldo del sillón inmovilizándolo.
-Tsk- Grell chasqueo la lengua y desvió la mirada, realmente no le interesaba lo que William tuviese que decir.
-Escúchame bien Grell Sutcliff- el shinigami obscuro soltó un poco su agarre.
-Yo se que debió ser difícil lidiar toda tu infancia con dos hombres que abusaban de ti, pero no puedes descargar tus frustraciones matando a inocentes- William hablo tranquilamente, pensó mucho sus palabras, tenia incluso un discurso planeado sobre abuso sexual en niños, el no pretendía arriesgarse con su subordinado después de leer sus expedientes clínicos anteriores.
Grell abrió mucho los ojos y una vez liberado por su jefe el pelirrojo tomo a William por la garganta tirándolo al suelo y montándolo.
-¿Qué acabas de decir Will querido?- la parca carmesí pregunto con rabia disimulada.
William trato de alejar las manos de Grell que aunque pequeñas eran muy fuertes y esas malditas uñas largas se estaban encarnando en su pálida piel, pensó un poco y no encontró error en sus palabras anteriores.
-¿Estás diciendo que mi amado padre me violó?- cuestionó ejerciendo más presión en el cuello del hombre que yacía bajo el.
-Yo… no he dicho tal cosa… de… Alexander…- trato de explicar el supervisor, pero su tráquea se estaba cerrando y le costaba trabajo hablar.
-Entonces sugieres que mi tío lo hizo- la cara del pelirrojo estaba tan roja como su cabello.
-Grell Sutcliff, esto es muy poco profesional, soy tu jefe, suéltame en este instante- William exigió y al no recibir respuesta de su atacante invocó su death scythe listo para atacar a Grell.
El shinigami rojo vio la guadaña de su jefe y lo soltó de inmediato ayudándolo a levantarse de forma brusca y poco amable.
-Yo no digo que abusaran sexualmente de ti- explico William mientras se arreglaba la corbata, aunque interiormente si tenía sospechas de que el pelirrojo sufrió de tal situación.
-Pero es obvio que Brendan no fue el mejor tutor y Alexander no hizo nada por evitar tales abusos-
-Mi padre hizo todo lo que estuvo en sus manos para evitar que el estúpido consejo me asesinara y Brendan… bueno, fue un maldito bastardo, pero… esa era su forma de amarnos, el solo nos protegía- Grell hablo tranquilamente y tomo asiento tras su escritorio, comenzó a llenar unos papeles y no volvió a mirar a la cara a Will.
-Debes ir a terapia, es una orden irrevocable, no me obligues a obligarte- William camino hasta Grell parándose atrás de él y colocó la orden de internamiento frente al pelirrojo, después coloco sus manos sobre los hombros de Grell y espero una respuesta positiva, cómo gerente del despacho, bien podría mandar encerrar a Grell de la forma violenta pero no lo haría, lo mejor sería llevar las cosas suaves con el afeminado segador.
-Yo no lo hice William, yo no mate a nadie- Grell susurro.
-Ambos sabemos que lo hiciste, no sé cómo pero de alguna forma estas asesinando de nuevo, Undertaker dijo que no eras el autor intelectual pero es obvio que tú los estas matando- explico William sin soltar los hombros del pelirrojo.
-Vas a dejarme solo- dice en un susurro el pelirrojo.
-¿Qué?- Will no entiende.
-Antes de que ascendieras de puesto, me internaron, tú me dejaste solo todo ese tiempo, no quiero estar solo- dice con amargura la cabeza roja.
William se desconcertó un poco, ¿Cómo es que Grell recuerda eso?.
-Estás confundido, ahora si me permites debo volver al trabajo, y tú también… tienes trabajo atrasado- William se ajusto las gafas dispuesto a irse.
-¡Eres un maldito enfermo adicto al trabajo! Grito el pelirrojo apretando los puños.
-No eres más que un niño malcriado- murmuro con dietes apretados el gerente.
-Y tú… no eres más que un estúpido esclavo del tiempo, nunca tienes espacio para mí, ni siquiera tienes tiempo para ti- el pelirrojo comenzó a alzar su tono de voz.
-Grell Sutcliff, conoces mi horario de trabajo, si llegas a tiempo a mi oficina podré atenderte- William mantuvo su fría fachada de tranquilidad, aunque por dentro estaba a punto de explotar.
-Tiempo, horario, bla, bla, bla- arremedo el pelirrojo burlón.
-¿Quieres tiempo especial?... dime ¿Por qué debería yo de dedicarte tiempo especial a ti, no eres más que un simple empleado más, mi subordinado-espetó con una sonrisa cruel, en el fondo William sabía que esas palabras dañarían a Grell.
Grell invoco su guadaña y corto a la mitad su escritorio, para acto seguido salir de la oficina, trozos de madera y documentos terminaron en el suelo, William se apretó el puente de la nariz, ya descontaría el costo de los daños del salario del pelirrojo, sinceramente, Will no entendía cómo es que con tantas reducciones salariales y descensos de categoría es que la parca roja tenía dinero para alimentarse correctamente y mantener sus caprichos, aunque tal vez la falta de alimento saludable afectaba su cerebro y su capacidad de raciocinio.
-Rápido, dense prisa, no hay tiempo para holgazanear- En el despacho todos están muy acelerados el día de hoy, William está más estresado de lo normal; ¿Por qué?, bueno, hoy un supervisor irá a revisar las instalaciones, Will odia los días como hoy, los viejos buscan por todos los rincones, hasta por debajo de las piedras en busca de una falla, incluso un cabello fuera de su lugar, todo será inspeccionado y sancionado.
-¡¿Dónde está Grell Sutcliff?!- pide William; el gerente no perdonara ningún retraso el día de hoy; los demás shinigamis se miran unos a otros.
-Nadie ha visto a Grell senpai- responde Alan.
-Honestamente- masculla el moreno y comienza a buscar su rojo empleado.
…
-Yo no los mate Eric- dice sonriente el pelirrojo y da un bocado a su panecillo.
-¿A quién crees que engañas rojo?- el escoses se burla y roba un trozo de comida a su colega carmesí, Grell frunce el ceño y aleja de las manos de Eric su comida.
-¿Cómo puedo demostrar que yo no lo hice?- pregunta seductoramente al oído del rubio, la piel de Eric se eriza y este suspira irritado.
-Aléjate fenómeno- Eric empuja a Grell, el pelirrojo hace un puchero.
-Por los viejos tiempos Eric, solíamos ser tan unidos- Grell habla con malicia y abraza al rubio.
-Alan no tiene que enterarse- el cálido aliento de Grell hace estremecer a Eric, pero la mención de Alan lo hace volver a la realidad.
-No menciones a Alan; además, si Spears se entera te va a matar-
-Te preocupas mucho por Alan, ¿en verdad crees que alguien tan bueno como él se fijará en un alma negra como la tuya?, estas condenado Eric- Grell dice con picardía y abraza más fuerte a su compañero por la espalda.
-¿Condenado?- se burla el rubio.
-Si alguien aquí ardera en el infierno eres tú Grell- Eric tomo al pelirrojo de la muñeca torciéndola dolorosamente y causando que Grell chille de dolor y deje de abrazarlo.
-La misma pregunta me hago yo, ¿cómo alguien tan serio y profesional como Spears puede amar a una ramera como tú?, debes ser muy bueno en la cama- se burla el rubio pero mantiene una expresión molesta en su rostro, prácticamente estas son las platicas que sostiene con el pelirrojo, se insultan todos los días pero Grell siempre vuelve por más.
-Oh, eso lo sabes muy bien tú cariño- el pelirrojo acaricia la mejilla de Slingby.
-Dime Eric, para el uniforme de Escocia ¿usan falda?, apuesto a que luce estupenda en tus piernas- Grell comienza a reír y aprieta juguetonamente el muslo del rubio.
-No, y no es una falda, se llama . Eres un maldito depravado Sutcliff- Eric golpea la mano de Grell y se levanta.
-La depravación en mi es sensual- Grell guiña un ojo y se aferra del brazo de Eric para salir de ahí juntos.
-Y Will… Will no quiere saber nada de mí- habla con tristeza la parca afeminada. Eric alza una ceja y mira detenidamente a Grell.
-¡Grell Sutcliff, Eric Slingby!- la voz resuena en toda la cafetería, los dos empleados se sobre saltan un poco, no se esperaban que nadie entrara.
-¡Will!- Grell corre hasta donde William e intenta abrazarlo pero el gerente se hace a un lado haciendo que Grell se estrelle en el suelo.
-Honestamente… hoy seremos sometidos a una revisión intensiva y ustedes están aquí perdiendo el tiempo- habla molesto y sale del lugar, Grell lo sigue y Eric suspira con fastidio, estar con Grell siempre le causa problemas.
-¡William!- reclama el pelirrojo.
-¿Te avergüenzas de mí?- Cuestiona entristecido.
-La vergüenza es poco para lo que me hacen sentir tus estupideces-
-¿Por qué me tratas así?- Grell alza la voz molesto.
-¿Cómo debo tratarte si cada vez que creo que puedo confiar en ti me decepcionas mostrándome lo contrario?- William dice y sale de la oficina de Grell. El moreno tiene un nudo en la garganta, está molesto, sabe que el pelirrojo estaba coqueteando con Eric.
-¡Eres cruel!- Grell grita con fingido acongojo, tal vez algo de chantaje funcione para ablandar el muerto corazón de su Will.
-¿Por qué me conviertes en un hombre mezquino?, ¿Por qué siempre tengo que ser yo el malo?- las palabras de William un toque de amargura.
-¿Will?- Grell se sorprende un poco.
-Lo único que he hecho desde que te conozco es soportar tu ineptitud, solapar y encubrir tus travesuras, ¡cuidar de ti!-
El pelirrojo agacha la mirada avergonzado, "¿en verdad es una carga tan terrible para su patrón?, tal vez Sebas-chan tenía razón, William sería más feliz si el demonio lo matase".
-Lo siento William-Grell se levanta de su asiento y sale de la oficina.
Ha pasado una semana desde que William discutió con Grell, en todo ese tiempo la parca roja ha cumplido cabalmente con su trabajo, no ha irrumpido en la oficina de su jefe ni ha aflojado el ritmo de trabajo, cumplió eficientemente hasta hoy; el día de hoy Grell no se presento a trabajar.
William disfruto de ese respiro que su subordinado exasperante le brindo, aunque siempre se mantuvo a la espera de que Grell regresara a la normalidad acosándolo como siempre, cuando escuchaba el golpeteo de unos tacones contra las baldosas del piso, siempre se ponía a alerta, pero para su "decepción", solo se trataba de alguna secretaria; para alivio del gerente, su rutina del almuerzo no se vio mermada, puntualmente Grell asistió al comedor y se sentó junto a William, aunque no cruzaron palabra alguna.
Hoy, en todo el día William no ha visto a Grell, pensó que tal vez el pelirrojo ya había vuelto a la normalidad, holgazaneando y perdiendo el tiempo coqueteando con otros.
Las 4:00 pm y Grell no se presenta a comer, William se siente ansioso y nervioso, para la mala suerte de todos los otros empleados, el supervisor recala contra todos sin excepción alguna.
…
-Estúpido Sutcliff senpai- se queja Ronald Knox; el rubio estaba conquistando a la nueva secretaria del jefe de William y Spears lo avergonzó frente a ella, lo tomo de la oreja y se lo llevo lejos mientras lo reprendía, para acto seguido llevarlo a su oficina y darle una extensa conferencia sobre lo mal visto y penado que es el acoso sexual dentro de las instalaciones de la sede.
-Seguramente debe estar cogiendo con ese demonio asqueroso- dijo Eric encogiéndose de hombros
-¡Eric!- reprendió Alan alterado por el lenguaje altisonante de su amigo.
-Es verdad y no lo niegues, de no ser así yo te hubiese curado- el escoses habla con amargura y sale del área de cubículos. Alan suspira resignado y continua con su trabajo.
-Ustedes no se llevan muy bien con Sutcliff senpai ¿cierto Alan senpai?- pregunta algo avergonzado el joven rubio. Alan suspira, hace a un lado el papeleo y se dirige a Ronald.
-Eric tiene razón, Grell lo delató… pero también evitó que nos ejecutaran, logró que William san fuese indulgente - el castaño sonrió tristemente.
-¿Crees que sería mejor si Sutcliff senpai no regresara nunca?- cuestiona Ron mientras mira el cubículo vacío del pelirrojo, lugar que le es asignado cuando es castigado, prácticamente pierde el derecho a una oficina propia todos los días.
-Grell senpai es muy importante para William san- dice en tono silencioso Alan.
-Si Spears sensei perdiera a Sutcliff senpai, seguramente William nos mataría a todos, sería como si Eric senpai te perdiera a ti Alan senpai- contesta sonriente el joven rubio.
-Parece que todos aquí tienen una pareja estable menos yo- Ronald dijo con dramatismo e hizo un mohín.
-¡¿Pareja?!- el castaño pregunta algo alarmado.
-Sí, tu y Eric, William y Grell- Ron agacha la cabeza y una nube de desolación lo abruma.
-Nosotros solo somos amigos- Alan trata de controlar su sonrojo, Ronald se percata de la incomodidad de su colega y sonríe, se levanta y palmea su espalda.
-Por supuesto Alan senpai, también soy solo amigo de las mujeres de este edificio- Ronald se ríe sínicamente y sale de los cubículos para entregar sus informes a William.
…
Ronald llama a la puerta de William y una vez que este le autoriza entrar Ron da un paso al interior de la oficina de su patrón, por alguna extraña razón la habitación se siente más sombría y fría que en otras ocasiones.
-¿Has visto a Grell Sutcliff?- pregunta William sin apartar la mirada de la ventana, el gerente se encuentra de pie frente al ventanal con los brazos en la espalda, su postura es perfecta, ni una arruga se puede ver en su traje, sus ojos están ocultos bajo el reflejo de la luz en sus gafas, su presencia es imponente.
-No señor, desde ayer por la noche no lo he visto, fuimos a un pub en Londres pero no permaneció mucho rato- Ronald respondió y camino hasta el escritorio de madera fina de su jefe para dejar los documentos y salir lo antes posible de su oficina, no quería que William le otorgara horas extra.
William dirigió la mirada a los documentos, tomo asiento y cuando Ronald estaba a punto de salir, el shinigami obscuro hablo de nuevo.
-Tú… y Eric Slingby salen mucho con Grell Sutcliff ¿cierto?- más que pregunta era una acusación bien fundamentada, cuando el escoses discute con Alan, Eric suele invitar a Grell para beber juntos y cuando a Ronald lo dejan plantado, el joven rubio sale con el pelirrojo, Grell siempre le da buenos consejos sobre las chicas.
-Bueno… Sutcliff senpai dijo… que no se sentía muy bien, que algo malo le estaba ocurriendo y necesitaba desahogarse- dijo nervioso el rubio de dos tonos.
-Bien, puedes retirarte- Ronald obedeció, hizo una reverencia y salió; William salió después de él.
William llego hasta el domicilio de Grell, el gerente no estaba dispuesto a arriesgar su poca salud mental por el pelirrojo, pero tampoco quería mellar más su relación con este, trataría de hablar con el de una forma civilizada si es que esa palabra existe en el idioma de la parca roja.
-Sutcliff- el segador obscuro llamó a la puerta, espero un poco y al no recibir respuesta rápido llamó por segunda vez y cuando la puerta se abrió, William sintió que todo en lo que creía se iba por el desagüe.
-William- Brendan Sutcliff abrió la puerta, en su cara se dibujaba una mueca divertida al ver el rostro de William.
-¿Qué haces aquí?- cuestiono William aun en shock, hasta donde recuerda el viejo estaba catatónico.
-Que grosero- se burlo Brendan.
-Bueno, yo soy Sutcliff y esta es mi casa, ¿algún problema?- dijo sonriente el tío de Grell.
-¿Dónde está Grell Sutcliff?- pidió William y entro a la casa sin ser invitado, Brendan frunció el ceño y siguió a Spears hasta la sala, no había señas del pelirrojo por ningún lugar.
-¿Qué haces en mi casa Spears?- cuestiono molesto Brendan.
-Quiero… - se aclaro la garganta William.
-Necesito hablar con Grell Sutcliff- respondió y tomo asiento, el tío de Grell se aprovecho de la situación y tomo a William por la corbata apretadamente.
-¿Crees que te puedes "tirar" a mi hijo cuando se te dé la gana?- dijo con los dientes apretados Brendan. Más que nuca William supo que estos dos eran familia, estaban igual de locos.
-Escucha William, Grell es mío, tengo planes para él- escupió el mayor.
-¡Oh Will!- canturreo Grell al salir de la cocina con un poco de té, colocó la bandeja en la mesita de la sala y tomó asiento entre ambos hombres.
-Parece que Brendan hizo un pacto con el diablo ¿no lo crees Will?- se burlo el pelirrojo y sirvió un poco de té para los tres.
-Los milagros existen hijo, si existimos nosotros ¿por qué no creer en los "milagros"?- respondió Brendan y comenzó a reír.
-Aquellos shinigamis que vendan su alma serán ejecutados de inmediato- dijo William mirando a Brendan.
-Oh, pero mi alma no está a la venta William, no soy tan tonto- Brendan dijo sonriente y tomo a Grell por el mentón mirándolo tiernamente.
-Aunque tengo a mi Grell- al oír "mi Grell" William apretó los puños, Grell no le pertenecía a nadie, en todo caso el pelirrojo era suyo y no de ese viejo pervertido.
-Muchos harían lo que fuese por el alma de Grell ¿no es así William?-
-¿Tú no salvarías el alma de mi sobrino, Spears?- Brendan cuestiono con malicia.
-Will cariño, ¿has venido para hablar del "abuso" con mi tío?- pregunto en burla el pelirrojo, al oído de William, el gerente se maldijo mentalmente, si Grell le conto a su tío, sería muy vergonzoso.
-¿Por qué faltaste al trabajo?- pregunta el gerente molesto.
-Oh, eso es mi culpa, llegue sin previo aviso anoche por la madrugada, le pedí a Grell que se quedara conmigo este día - respondió Brendan con una sonrisa.
-Debemos volver al despacho Grell Sutcliff- William se puso de pie, hizo una reverencia y salió del departamento lo más rápido que pudo, Grell hizo una mueca molesta, se despidió de Brendan, siguió a su jefe; el viejo Brendan siempre mantuvo una sonrisa en su rostro.
…
Cuando las dos parcas regresaron a la sede, se llevaron una muy desagradable sorpresa, desde antes de cruzar las grandes puertas de vidrio, se pueden escuchar gritos y sollozos, las alarmas son activadas; de inmediato William invoca su death scythe y entra al edificio, hay muebles destruidos, algunas secretarias están asustadas, se pueden escuchar las voces de todos los demás oficiales en el piso de arriba, de inmediato William sube las escaleras hasta llegar a donde la verdadera acción y el caos.
-¡William senpai!- llamo uno de los empleados con guadaña en mano.
-Dos demonios… entraron al despacho, vienen por Grell senpai…- explico el hombre que se veía muy alarmado, William se tensó de inmediato al escuchar que dos demonio profanaron la santidad de la sede.
-Uno de ellos… dijo ser Sebas-chan, que el señor Grell sabría de que se trata, los esperan en su oficina William senpai- concluyó el shinigami y los guió a la oficina de William, Spears maldijo toda la situación, él sabía que no sería tan fácil librarse de esas alimañas.
Grell invoco su amada sierra de cadena, el rugir del motor ahogó los demás ruidos y se apresuro a entrar a la oficina de su jefe, oh, ya le mostraría a su sexy demonio el no intentar tocar a su William nunca más.
…
Al entrar a la oficina de Spears, la peste infernal revolvió el estomago de William y del otro shinigami, Grell pareció no inmutarse ante el aroma y entro como si nada, En la silla de William yacía sentado tranquilamente Ciel Phantomhive, junto a él estaba Sebastian Michaelis sirviéndole té.
-William, pensé que tendría que mandar a Sebastian a buscarte- dijo Ciel mientras daba un sorbo a su bebida humeante.
-Tomen asiento por favor, mi amo quiere tratar unos negocios con ustedes- invito el mayordomo y sirvió dos tazas más de té.
-No tenemos nada que hablar con los monstruos como ustedes, ahora retírense- exigió el supervisor.
-¿De verdad quieres conservar a ese bicho rojo sin importar el precio que tengas que pagar?- se burló el joven demonio, William se ajusto las gafas.
-Entrégame a ese amanerado promiscuo y dejare de irrumpir en tu pacífico mundo, sería una lástima sacar de balance todo tu esfuerzo ¿no crees William?- propuso el demonio y se levanto de la silla para caminar rumbo a Grell.
-El oficial Grell Sutcliff no es un objeto para trueques ni una moneda de cambio- exclamó William.
-¡Grell debe ser castigado!- Ciel espetó con rabia azotando los puños contra el escritorio. Grell frunció el ceño y atacó al nuevo demonio con su sierra de cadena, pero el ataque fue interrumpido por Sebastian; Grell sonrió, de verdad iba a disfrutar de esto, hacía cuanto no se divertía, comenzó a blandir su guadaña para atacar a Sebastian, pero todos los golpes eran falsos, solo estaba calentando y provocando al sirviente del infierno.
-¡Sutcliff!, deja de jugar- reprendió el shinigami obscuro y ataco a Sebastian, el demonio fue más rápido.
-De verdad no tiene buena condición física como hace creer su cuerpo William- dijo con malicia el demonio que tomo el polo de poda y lo colocó sobre la garganta de Will aprisionándolo contra el suelo.
-¡Sebastian!- gritaron al unísono Ciel y Grell; ninguno estaba dispuesto a permitir que el demonio se propasara de nuevo con el shinigami estoico.
-¡Vaya!, y yo que pensé que el único enfermo amante de demonios era mi sobrino, que decepción Spears.- una voz burlona se escucho desde el umbral de la puerta de la oficina, todos dirigieron la mirada en dirección de la puerta y ahí estaba Brendan Sutcliff con una sonrisa arrogante con su guadaña que consistía en unas tijeras grandes de poda.
-Nos retiramos ahora shinigamis, pero vendré por Grell- amenazó Ciel y desapareció con su mayordomo.
-¿Brendan?- cuestiono Grell mientras ayudaba a William a ponerse de pie.
-Te salve la vida William, ¿cómo piensas pagármelo?, ¿tal vez con tu alma?- pregunto sonriente el tío del pelirrojo y entro a la oficina, William frunció el ceño, él no podía estar en deuda con ambos Sutcliff, era humillante.
Los demonios no han vuelto a hacerse presentes, pero William vive con delirio de persecución, necesita unas vacaciones, gustoso las tomaría con Grell, pero es obvio que su tío no piensa separarse del pelirrojo, desde el regreso de Brendan, el viejo se ha enlistado nuevamente en las filas de shinigamis de élite, los jefes de Spears lo aceptaron con gusto…
-Bueno William, creo que esta noticia te alegrara, ya no eres el encargado de Sutcliff- informo el patrón de Will con una sonrisa, El gerente del despacho palideció.
-¡¿Qué?! Grell Sutcliff no puede permanecer sin supervisión- exclamo alarmado William.
-Eso lo sabemos, pero ya que su tutor original está de vuelta, pues que mejor que su tío se ocupe de él, tómalo como una recompensa Spears, no tendrás que lidiar con ese pelirrojo, cualquier queja ira directo a Brendan Sutcliff- el mayor abrazo por los hombros a William.
William hizo una reverencia y salió del salón de conferencias, "nadie le quitaría la custodia del pelirrojo".
La vida está jugando sucio con William, demonios impertinentes, tíos celosos, patrones molestos, ¿porque el destino se empeña en tomar a Grell lejos de su lado?.
-Tenemos un contrato demonio, ¿Qué no piensas cumplirlo?, ¡tienes que obedecerme!- espetó molesto el shinigami.
-Ciel Phantomhive no es sirviente de nadie- respondió arrogante el joven demonio.
-No has cumplido con lo que deseo, no puedes consumir el alma de Grell aun- dijo molesto el viejo desgraciado, Ciel solo sonrió y recargo su espalda en el respaldo de su silla de madera fina.
-Tu estas de píe, así que considero que el trato está cerrado- dijo Ciel.
-Si tú no puedes cumplir entonces quiero que tu mayordomo me sirva- exigió Brendan.
-¿Sebastian?, si que los shinigamis son idiotas, Sebastian es mi mayordomo, mío y de nadie más, el está atado a mí de por vida, solo me sirve a mí, tú no puedes darle ordenes- aclaro Ciel mientras sonreía burlón.
-De verdad yo no sé qué es lo que vieron esos idiotas en los demonios- murmuro haciendo referencia a su hermano Alexander y a su sobrino Grell que tienen debilidad por los demonios.
-Al vender tu alma ya no hay vuelta atrás shinigami, iras al infierno- dijo Sebastian.
-Oh, el infierno será mejor que yacer en el estomago de un demonio- se burlo Brendan.
-Y yo no he vendido mi alma, yo sabía que algún día Grell me iba a servir para algo útil- la maldad brillaba en los ojos del tío del pelirrojo.
-Vender a su sobrino, su propia sangre, que despreciable, parece que los shinigamis son tan ruines como los humanos- Sebastian escupió con odio.
-Esta situación es culpa de Grell, el es muy tonto y de no haberme atacado en el pasado, yo no hubiese recurrido a unos repulsivos seres como ustedes, además, fue tu amo quien me contacto, yo no los llame- Brendan hablo con indiferencia.
-¿Te preocupas por Grell, Sebastian?, no hace falta, William ya lo hace por todos nosotros, a ese paso morirá joven… pero si interfiere con mis planes, tendré que ayudarlo a alcanzar el cielo- Brendan comenzó a reír escandalosamente.
-¿Qué quieres shinigami?- pregunto molesto Ciel, el estaba tranquilo en "compañía" de su mayordomo y este tonto shinigami los interrumpió.
-No molestes a Grell en un tiempo, no quiero que Spears sospeche, aun no es tiempo- Brendan se levanto y salió de la oficina del antiguo conde.
…
-No quiero que rondes a William- exigió Ciel.
-¿Está celoso a caso mi querido Bocchan?- dijo en tono burlón el mayordomo del infierno.
-Sebastian, no puedes tocar al shinigami William Spears… ¡es una orden!- Ciel no sería la burla de nadie.
-Yes… my Lord- Sebastian no tuvo opción, con una mueca de desagrado y con la mano en su negro corazón acepto la orden con una reverencia.
-No debió hacer un contrato con un shinigami, amo- dijo Sebastian mientras servía algo más de té para el conde, aunque para el nuevo demonio el té no tenia sabor alguno en su boca, era una vieja costumbre el seguir consumiéndolo.
-¿Me estás diciendo que cometí un error?- cuestiono Ciel apretando los puños.
-No señor- respondió Sebastian y se retiro, aun tenía más cosas que hacer.
La noche llego pronto, el turno de William había terminado rápido afortunadamente y el shinigami salió de inmediato en dirección a su casa para refugiarse y descansar; en la calle todo era silencioso y muy frio, el cielo estaba completamente limpio, se podían ver las estrellas claramente. Todos yacían bien resguardados contra las inclemencias del cruel clima; William estaba sentado en su sillón favorito junto a la ventana, la luz de la luna llena lo alumbraba, el segador de almas leía un libro tranquilamente, en su hombro retozaba su amada paloma; en un principio el ave pudo tener un nombre pero ya que para William no eran mascotas el shinigami se abstenía a referirse a su paloma como "oficial", él siempre muy formal incluso con sus seres queridos.
El pichón comenzó a arrullar y a frotar su cabeza pequeña contra la mejilla de William; exceptuando a Grell Sutcliff, las palomas eran los únicos seres que podían tener un contacto tan íntimo con el frío hombre, William acaricio a su ave amorosamente, la tomo entre sus manos y sonrió, para después colocarla en su jaula, no es que considerara necesario encerrarla, Pero el ave necesitaba su espacio personal, William pensaba que demasiado amor podía agobiar a las personas y por ende alejarlas, lo mejor era ser distante para así retener a sus seres amados a su lado.
Después de dejar descansando a su paloma William se dirigió a su cama dispuesto a dormir, pero alguien llamo a su puerta.
-Honestamente- refunfuño con fastidio el shinigami y fue a abrir la puerta.
…
-Will- Grell murmuro y paso al interior del departamento de su jefe, William interiormente hizo un berrinche pequeño, "¿Qué rayos hace Sutcliff en su casa?".
-¿A qué debo tu presencia en mi departamento Grell Sutcliff?-Cuestiono William mientras entraba a su cocina para preparar algo de té.
-¿Puedo quedarme a dormir aquí?- pregunto suplicante el pelirrojo.
-Por supuesto…-los ojos de Grell se iluminaron.
-…¡ que no!-concluyo la frase el segador cruel.
-Honestamente-murmuro molesto el pelirrojo.
-Por favor Will- Grell insistió.
-Mañana solicitare un departamento propio- Grell explico mientras bebía su té.
-Eso es imposible Sutcliff, el despacho no te otorgara un apartamento- William dijo con cautela, después de lo que estaba por explicar seguramente Grell explotaría en ira incontrolable.
-¿Qué?, ¿Por qué no?- pidió la parca roja.
-Estas bajo la custodia de tú tío, no puedes apartarte de él- William dio un gran trago de té quemándose la lengua.
-Eso no es cierto William, ¡tú eres quien cuida de mí!- exclamo alarmado el carmín.
-No más, el consejo está feliz del regreso de tú tío, además todo esto es culpa tuya, tu mal comportamiento les ha dado a entender que no soy capaz de controlarte- William hablo con un tono de voz más molesto, en efecto, si eran separados era culpa de Grell.
-Nunca me gustó dormir solo en casa- hablo con resignación el shinigami extravagante.
-No estás solo, esta Brendan- Dijo William.
-Precisamente- Grell susurro y se puso de pie, sería mejor volver a casa pronto, una dama no debe rondar las obscuras calles ella sola.
-Dormirás en el sofá- dijo William y entro a su recamara, momentos después trajo consigo unas mantas y una almohada, Grell lo miro y sonrió interiormente, quería abrazarlo, pero no lo hizo, no quería que Will cambiara de opinión.
-Gracias Will querido- Grell tomo las cobijas y preparo su cama improvisada.
-Will, no querrás que duerma desnuda ¿o sí?- pregunto coquetamente el pelirrojo.
-¿A qué viene esa pregunta tan fuera de lugar?- pidió William y se ajusto las gafas, Grell no puede tomar nada con seriedad.
-Necesito un pijama Will- contesto sonriente.
-No tengo nada de tú talla, tendrás que dormir vestido con lo que traes puesto- William caminó, no, corrió hasta su alcoba y se encerró.
-Honestamente, ¿Por qué tiene que ser de tal forma?- William maldijo su destino y se metió a la cama.
…
-Will… ¿estás dormido?- William pudo escuchar una voz aguda llamándolo.
-Mmm…- respondió entre sueños.
-Bien- el autoinvitado pelirrojo sonrió y se metió entre las sabanas color blanco inmaculado del obsesivo William.
Un calor extra se acumulo alrededor del cuerpo de William, el hombre de cabellos obscuros sintió un peso extra en sus caderas, sin abrir los ojos, tanteo el camino con su mano; una larga y suave pierna desnuda se aferraba a su cintura acercándolo de esa forma al cuerpo de su invitado, William tocó un poco más, apretó la carne firme aun con los ojos cerrados.
-Will, no es correcto manosear a una mujer que no es tu esposa- Grell dijo algo adormilado, William abrió de golpe los ojos y pudo ver la estúpida sonrisa lujuriosa de Grell frente a él, de inmediato y en un movimiento William pateo al intruso rojo, arrojándolo fuera de su cama.
-¡William!- Grell chillo molesto y se puso de pie rápidamente, William no pudo apartar la mirada de esa largas piernas, Grell llevaba solo su camisa blanca que no era muy larga y no alcanzaba a cubrir lo necesario de su intimidad, dejando a la vista su ropa interior de encaje rojo.
-Quieres cubrirte y ponerte lago decente- William espetó avergonzado tratando de disimular su sonrojo, Grell sonrió victorioso y se subió de nuevo a la cama a lado de William.
-Will, no es la primera vez que me vez así, de hecho usted mal hombre me ha visto desnudo- Grell hablo en tono lascivo al oído de William incrementando así el rubor de sus pálidas mejillas.
-¿Mal hombre?- William enarco una ceja.
-Sí, eres un mal hombre, abusar de esa forma tan bruta del cuerpo de una damisela en apuros- Grell hablo con dramatismo y coloco el dorso de su mano sobre su frente, simulando un desmayo.
-Sí quieres gozar de esos privilegios debes ser mi esposo- Grell fingió indignación.
-Dos hombres no pueden contraer matrimonio, es ilegal, ahora deja de decir tonterías y déjame dormir- William frunció el ceño y se volvió a acomodar para dormir.
-¡Soy una mujer!- Grell reclamó enfadado y se cruzó de brazos.
-Entonces, ¿Qué es esto?- William se sentó velozmente y apretó la entrepierna del pelirrojo fuertemente arrancándole un grito entre doloroso y asustado a su compañero, Grell no se esperaba esta reacción por parte de William.
-Cállate y déjame dormir- William soltó a Grell y se acomodó de nuevo dándole la espalda. Horas más tarde Grell abrazo de nuevo a William y ambos se durmieron.
Si ustedes consideran que Sebastian y Ciel son OOC, me disculpo, prácticamente nunca escribo sobre ellos, pero los necesito para mi historia, ya estoy puliendo más a los personajes, gracias y nos leemos pronto.
