***SECUELA PUBLICADA****
Antes que nada, recordaros que al publicar el capitulo anterior cometi un error, pero ya esta solucionado si alguien no lo leyo correctamene aun estais a tiempo y repito mil perdones por el error y ahora llega el
EPILOGO
PVO. BELLA.
-Ela cariño tráele a mama el colgante que hay encima de la mesilla- aquí me encuentro preparándome para celebrar nuestro quinto aniversario de bodas, fue una sorpresa que Edward me lo pidiera frente una casa desconocida que resulto ser nuestro nuevo hogar, donde estamos criando a nuestros hijos, decidimos casarnos un año después del nacimiento de nuestros hijos.
-Toma mama- dijo Ela entrando al baño.
-Gracias cariño- después de dármelo mi niña d pelo largo y cobrizo se sentó en la cama para observarme a través de la puerta abierta del baño que daba a nuestro dormitorio. A pesar de tener seis años mis hijos eran muy inteligentes, supongo que todas la madres decimos lo mismo, pero es cierto que mis hijos eran pura belleza he inteligencia, en aspecto físico eran iguales, salvo en el color del pelo ya que Anthony tiene el mi pelo del mismo castaño que el mió y Gabriela como su padre. Y en el carácter eran totalmente opuestos Anthony es muy calmado y tranquilo aunque cuando se enfada puede parecer u autentico demonio y Ela, ella es puro nervio, no para quieta ni un segundo y cuando se juntan ella y su tía Alice es mejor esconderse, en lo que si coinciden es en el corazón tan grande que tienen.
-Mami estas muy guapa- me dijo Gabriela cuando termine de ponerme el colgante que me regalaron el día de la madre. Me separe del espejo me dirigí a la habitación para sentarme en la cama con ella.
-¿Te vas a portar bien con tu tía Rose y tu tío Emmet?- pregunte acariciando su hermoso cabello.
-Siempre me porto bien- contesto fingiendo indignación.
-¿Y me prometes que no harás ninguna trastada con Emmet?- lamentablemente Emmet era mas niño que ellos, no quería ni imaginarme como seria la niña que esperaba Rosalie teniendo un padre como Emmet. La pareja se caso un par de meses después de nosotros y en cuanto a Alice y Jasper se encuentran de luna de miel.
-Lo prometo mami- yo le di un beso en la mejilla. El timbre solo-Ya están aquí- grito Gabriela corriendo para recibir a Rose y Em. Cuando yo llegue al piso de abajo ya estaban todos entrando al salón, Anthony, Gabriela, mi Edward, Emmet y una embarazadísima Rose.
-Hola chicos- salude al entrar, Edward se acerco a mi y me rodeo la cintura con uno de sus musculosos brazos.
-¿Estas lista mi amor?- pregunto dándome un beso en la mejilla.
-Si- nos despedimos de nuestros niños y amigos y nos fuimos a su volvo, era una noche de celebraciones, no solo nuestro quinto aniversario, si no también su reciente licenciatura en medicina y su plaza en el hospital de Forks como medico jefe de pediatría y mi plaza como profesora de literatura en el instituto de Forks. Lo que el no sabia es que le tengo una sorpresa.
-Estas increíble esta noche- dijo rompiendo el silencio tan cómodo que nos envolvía.
-Gracias, tu también- le dije con una sonrisa- ¿Me vas a decir que tienes planeado?- llevaba días intentando sonsacarle algo pero nada.
-Solo te digo que estamos viajando a Port Ángeles y ya no te revelo mas información- dijo con su sonrisa torcida que tanto amo. Ya no dijimos nada durante el viaje, parecía nervioso. Detuvo el conche frente la puerta de un lujoso restaurante "La bella Italia". Salio del volvo, dio la vuelta y me ayudo a salir- ¿me acompaña dentro bella dama?- pregunto ofreciéndome su mano.
-Por supuesto noble caballero- dijo sonriendo.
-Definitivamente me encanta tu vestido- dijo mirando el vestido azul marino que se ajustaba hasta la cintura con un escote en V- estas muy sexy- dijo ronroneándome en el oído, después entramos al bonito restaurante, se acerco a el metrê – tengo una mesa reservada a nombre de Cullen- el metrê me dirigió una mirada, Edward frunció el ceño y me apretó a su cuerpo rodeando mi cintura.
-Si aquí esta ¿me acompañan?- nos dirigió a través de la sala, en todas las mesa había velas y la luz del restaurante era tenue y acompañaba una dulce música de violines que daba al restaurante un toque mágico. El metrê nos acompaño a la mesa mas alejada del lugar. El camarero vino a los pocos segundos después y nos tomo nota, Edward no aparto la mirada de mi ni un segundo desde que nos sentamos.
-¿Por qué me miras a si?- pregunte, el me sonrió.
-Por que estas preciosa y te amo- dijo con sensual sonrisa.
-Yo también te quiero- el tomo mi mano encima de la mesa.
-Lo se, por eso estamos aquí hoy- nuestra comida llego, comimos con una relajante conversación. Llego la hora del postre, Edward pidió una botella de champagne, el camarero sirvió dos copas y se marcho- feliz aniversario amor- dijo acercándose para besarme, cuando nos separamos vi que delante de mi había un estuche de joyería azul, lo tome en mis manos y abrí la tapa para encontrarme una bonita pulsera con cinco colgantes, saque la pulsera de su estuche y comencé a observar los colgantes, eran un sol, un corazón, una flor, dos niños y dos anillos entrelazados, al darles la vuelta vi fechas grabadas en cada uno de los colgantes, alce la mirada interrogante, el me sonrió y contesto a mis palabras no expresadas.
-El sol, es el día que llegaste a Forks iluminando mi vida, el corazón, la primera vez que hicimos el amor, la flor el día que aceptaste ser mi novia entregándote a mi como mi delicada flor, los niños es la fecha en que nacieron nuestros hijos y los anillos…- yo termine la frase.
-El día de nuestra boda- el asintió.
-Esta pulsera es la representación de los días más felices de mi vida contigo.
-¿Me ayudas?- pregunte estirando la mano y dándole la pulsera para que me la pusiera, lo hizo y yo le bese- gracias, estero que mi regalo también te guste.
-Si es tuyo seguro me gustara- le sonreí y me gire para sacar de mi bolso un sobre.
POV. EDWARD.
Estuve nervioso toda la velada, era un coche importante para mi, amaba a la mujer que me acompañaba, la cual estaba deslumbrante con ese vestido que tanto resaltaba su piel de porcelana. Estos seis años y medio con ella habían sido los más felices de mi vida, aun que también al principio de estos, viví mis días mas angustioso, no degustaba recordar los días que pase tras cometer la estupidez de ir con Noelia. Por suerte ya pasó y aprendí de mis errores. Con la pulsera quise resumir mis mejores días junto a ella, aunque habíamos tenido más.
-¿Me ayudas?- me pregunto ofreciéndome su delicada muñeca y la pulsera, lo hice gustoso, ella me beso- gracias, espero que mi regalo también te guste- me dijo con una sonrisa y un brillo especial en los ojos.
-Si es tuyo seguro me gustara- me sonrió de nuevo y se giro para rebuscar algo en su bolso, saco un sobre y me lo dio antes de abrirlo la mire, ella no dijo nada, con lentitud saque el papel y lo desdoble, lo mire atentamente y cuando averigüe lo que era salte de mi asiento y la abrace con fuerza- embarazada- susurre, ella asintió y la bese con fuerza, amor y adoración. Cuando nos acomodamos de nuevo en nuestras sillas, estire mi mano y le quite la copa de champagne- nada de alcohol mi amor- ella sonrió. Pague y nos dirigimos a mi volvo de nuevo cogidos de la mano, le abrió la puerta y antes de que ella entrase le dio la vuelta y la bese- te quiero- le susurre-
-Yo también- me beso de nuevo y entro, yo hice lo mismo en el asiento del conductor y arranque el coche, no dijo nada hasta que se dio cuenta que no me dirigía a la carretera que llevaba a Forks- ¿donde vamos?- preguntó.
-Es mi segunda sorpresa- ella puso los ojos en blanco y apoyo la cabeza en mi hombro- ¿sabes? Ahora tengo que comprar dos colgantes mas para esa pulsera.
-¿Dos?
-Claro, uno para cuando nazca nuestro hijo y otro para añadir este día- alzo su cabeza y me dio un beso en mi cuello. Aparque en el estacionamiento de uno de los hoteles mas lujosos de la ciudad.
-Edward no podemos…- corte su replica con un beso.
-Ellos estarán bien y ya hable con Rose y Emmet, se quedaran hasta mañana.
-Pero…- la corte de nuevo con un beso.
-Pero nada, déjame mimar a la mujer que amo- no dijo nada, baje do coche y le abrí la puerta, nos dirigimos a la recepción del hotel, pedí las llaves de nuestra habitación 507. en el ascensor no hablamos, nos dedicamos a besarnos hasta que las puertas se abrieron, caminamos por un lujoso pasillo hasta llegar a nuestro destino, abrí la puerta y antes de que Bella reaccionara la tome en brazos, al no esperárselo soltó un gritito, traspasamos la puerta.
-Es increíble- dijo admirando la habitación suavemente iluminada, en el centro había una cama con muchos cojines y encima de esta una bandeja con dos copas, una botella de champán y un bol con deliciosas fresas, en la parte izquierda de la habitación había una puerta de cristal que daba a una gran terraza y en ella un jacuzzi de agua caliente.
Baje a Bella al suelo y rodee su cintura por detrás, le bese el cabello, su cuello, su hombro y el lóbulo de su oreja. Se dio la vuelta entre mis brazos y eso me permitió besarla en los labial, acaricie sus labios con mi lengua y ella me permitió profundizar el beso entreabriendo su boca, mi lengua se encontró con la suya, sin separarnos por los labios la tome en brazos de nuevo y la lleve a la terraza, al llegar junto al jacuzzi la baje. Deslice mis labios a su cuello trazando un camino de besos, subí una de mis manos desde su cintura hasta la cremallera del vestido y la deslice hacia abajo, ella comenzó a desabrochar los botones de mi camisa, suavemente deslice su vestido, el cual cayo a sus pies dejándola en sus dos prenda intimas. Mi camisa también termino junto a su vestido y mi pantalón no tardo en seguirlos.
-Eres preciosa- susurre en su cuello mientras mis manos se deshacían del broche del sujetador – increíblemente preciosa- le repetí cuando me hube desecho de la estorbosa prenda. Bese sus labios descendiendo por su barbilla, su cuello, la separación de sus pechos, seguí descendiendo hasta su vientre, deslice mis manos por sus piernas bajando la delicada prenda que la cubría, me puse a su altura de nuevo para besarla mientras entre los dos nos deshacíamos de mi bóxer, descubriendo así mi ya notable erección. Me separe de ella y me adentre al agua caliente de jacuzzi, después extendí mi mano, ella no lo dudo y correspondió mi gesto, con cuidado la ayude a entrar, me senté y a ella la coloque en mi regazo. Podía sentir como mi miembro rozaba su piel, eso hizo que mi calor aumentara. Bese su cuello y acaricie sus pechos, soltó un gemido y sin despegarse de dio la vuelta y se sentó a horcajadas sobre mi rozando nuestros sexos. Me beso y yo profundice el beso, sin separarse de mi boca se acomodo colocando mi punta en su entrada, se deslizo por toda mi erección ahogando en nuestras bocas el gemido que salio de cada uno de nosotros. Movió su cadera consiguiendo que mi erección entrara y saliera de ella, primero lento pero fue aumentando el ritmo con ayuda de mis manos que le sujetaban sus caderas, sin poder aguantar explote en ella y pocos segundos después lo hizo ella. Nos quedamos unos minutos besándonos mientras normalizábamos nuestras respiraciones, proceso imposible teniéndola cerca piel contra piel. Sin mas dilación la aparte de mi, ella me miro sorprendida, pero no dije nada solo me limite a levantarme y salir del agua, antes de que pudiera decir nada le extendí la mano para ayudarla a salir, una vez fuera la abrace y acerque mis labios a su oído.
-Deseo contemplarte y degustaste sin el impedimento de respirar tu aroma a causa del agua- después de susurrarle esas palabras bese sus labios y la lleve a la habitación, aparte la bandeja con el champán, pero me quede con el bol del fresas, escogí una, me la lleve a los labios y le di un beso, después la lleve a su boca y ella le dio un mordisco, cuando trago la fruta la acerque a la cama y le hice que se sentara y después tumbarse- nunca me cansare de decirte lo preciosa que eres y lo mucho que te amo- me acerque a ella y me tumbe sobre ella procurando que no soportara todo mi peso. Estire mi brazo y deje el bol de fresas en la mesilla, después centre mí atención en ella, bese sus labios mientras acariciaba su cintura con mis manos. Deslice mi boca a su cuello dejando rastros de saliva, bese su cuello y lo lamí y como si del manjar mas exquisito se tratase lo mordí delicadamente, arrancando de sus labios un placentero gemido, ese sonido aumentaba mi calor, en su cuello me detuve un rato, recorriéndolo de un lado a otro. Baje mi boca a la separación de sus pechos, después fui al pecho derecho atrapando su erecto pezón entre mis labios, lo bese, succioné y mordí delicadamente arrancando gemidos de su garganta, con una de mis manos masajeaba el otro pecho, después cambie mi boca a su pezón izquierdo y mi mano al derecho, cuando hube repetido la misma operación descendí hasta su vientre, besando su dulce piel con los mas delicados besos que se pueden dar, seguí descendiendo hasta llega a su centro, cuando lo bese soltó uno de los gemidos mas altos de esa noche haciéndome sonreír, decidí centrarme en esa zona un rato, besándolo, acariciándolo con mi lengua introduciéndola y sacándola de su húmeda cavidad.
-Edward- jadeo- te necesito- pidió con voz entrecortada, yo también la necesitaba pero aguantaba todo por que quería que ella sintiera todo mi amor y adoración. Pero ante su suplica no me pude negar, subí hasta sus labios acomodándome entre sus piernas y se una entre en ella- OH DIOS- grito, yo solté un gemido haciéndole saber lo que me hacia sentir, comenzamos nuestra danza con movimientos lentos para ir aumentando el ritmo, al igual que aumentaban nuestros gemidos.
-Vente para mi amor- le pedí y como si de palabras mágicas se tratase así lo hizo y yo con ella. Quede con mi rostro enterrado en su cuello mientras me recuperaba, pero sin salir se ella, cuando pude me eché a su lado acercándola a mi, envolviendo su cintura.
-Te amo- susurro.
-Y yo a ti amor- después de unos minutos nos dormimos.
Una sensación de frío me despertó, a pesar de estar cubierto con una colcha, pronto descubrí de donde venia ese frío, Bella no estaba a mi lado, me levante y vi su silueta en la terraza, envuelta en una sabana en una sabana mirando al horizonte apoyada en la barandilla, me acerque a ella sin hacer ruido y la abrace por la cintura, ella se sobresalto un poco, pero después giro su cabeza y me beso.
-¿Qué haces aquí amor?- pregunto junto a su oído.
-Viendo el amanecer.
-Aun es de noche- susurre sonriendo.
-No por mucho- nos quedamos en silencio contemplando la hermosa vista, ella tenia razón conforme pasaban los minutos el cielo se aclaraba ligeramente, cuando ya podíamos visualizar el sol hablo de nuevo.
-Es hermoso.
-No tanto como tu- dije y bese su mejilla.
-¿Qué crees que nos depare el futuro?
-No lo se, pero si es contigo no puedo pedir mas- ella se giro en mis brazos y me beso dulcemente con el sol alzándose a nuestra espalda.
Bueno pues aqui termina la historia, espero que el epilogo haya sido de vuestro agrado y tambien espero que sigais la secuela de esta historia.
gracias a todos los comentarios y alertas y tambien a las personas que habeis agregado mi historia a favoritos que habeis sido muchos, gracias.
nos vemos en la secuela. RECUPERANDO LA VIDA que publicare la proxima semana a mas tardar.
besoss
