Drei, Secks

Sebastian se preguntaba cómo conseguía Claude a veces las cosas. La pericia en la maldad que el ojidorado poseía era digna de unas cuantas alabanzas, sobre todo en lo que al sexo se refería. Si el cuervo era malicioso por naturaleza su compañero alcanzaba a veces el rango de maldad pura y dura; quizá su naturaleza manipuladora acostumbrada a los tejemanejes era lo que más ayudaba. Los humanos eran complicados; incluso para demonios como ellos, pensaba, hubiera sido algo más trabajoso el implicar a uno de ellos en una situación como ésta.

-¡Aah!

Claude emitió una risilla divertida a la par que malvada, sentado tranquilamente en una silla ornamental del color del oro viejo con acolchado carmesí comprueba satisfecho que se lo está pasando incluso mejor de lo que esperaba, y eso que no estaba participando, aún. Su último 'logro' había sido encontrar y convencer a un hombre dispuesto a unirse a su peculiar juego nocturno; y vaya que si lo encontró: un bohemio artista en ciernes que gustaba de buscar inspiración en todo tipo de actividades, de otro modo no estaría encamado con Sebastian. Sebastian...su sonrisa se ensancha cuando observa su cara, casi inexpresiva; Claude sabe de sobra que el que está disfrutando es el humano, el demonio sólo se estaba dejando hacer.

-Increíble...—jadea el hombre manteniendo a Sebastian bien agarrado de las caderas mientras se balancea para embestirle—he estado con muchas mujeres...haa...pero nunca he sentido algo como ahora...—Sebastian ladea la cabeza y mira directamente al otro demonio, imita su malvada sonrisa.

-Entonces es que has visto poco.—le contesta Claude levantándose al fin y yendo hacia donde ellos están; el artista está tan concentrado en Sebastian que ni se da cuenta del modo en que el otro se desviste en una ráfaga oscura—Dale la vuelta y haz que se levante.

Casi de manera automática el humano obedece y hace que Sebastian se gire, pero es el mismo demonio el que se incorpora y echa mano de Claude. Estaba esperando que por fin se uniera. Como una bestia que ha esperado paciente a su presa, el cuervo abre la boca y devora los labios del araña con saña al tiempo que contrae la pelvis brindándole más placer al humano. Parecía que por fin estaba dispuesto a cooperar como era debido. El ojidorado responde a sus actos como lo hace siempre, con la misma pasión; y mientras él se entretiene con la parte delantera del cuerpo del ojirrojo el artista lo hace con la trasera: ambos recorren con sus manos y bocas la blanca y suave piel, el humano está deleitado y los dos demonios divertidos de ver sus reacciones. Los jadeos del humano se intensifican con los minutos y su gesto de placer aumenta.

Sin embargo, y de improviso, Claude oscurece el gesto hasta tornarlo una mueca de enfado, separándose de Sebastian acomete colmillos afuera contra el humano y su garganta abriéndole un profundo surco que le aniquila en un visto y no visto.

-¿Qué se supone que has hecho?—le pregunta Sebastian—Ya estaba por terminar.

-Precisamente por eso.—le contesta—Un humano no puede tener un placer que me corresponde a mi.

-¿Desde cuándo?—vuelve a preguntar alzando una ceja mientras sonríe afilado. Después se echa a reír y vuelve a lanzarse a por él.

La idea no había sido mala. Pero era de esperarse que el egoísmo de un demonio no permitiese compartir con un simple humano algo que considerase "muy suyo".

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Estaba claro xD Si yo fuera Claude tampoco compartiría.

Sorry little demons pero mi vida está muy ajetreada ahora. Ojalá pueda hacer que leáis pronto, pero os pido comprensión. Os echaré de menos hasta el próximo drabble TT^TT (bueno, siempre os echo de menos para qué me voy a engañar)

atte.-Cherry Cheshire ;)