Una vida vacía sin ti

Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.


Capitulo 29: Retiro ardiente

El tiempo se había pasado volando y sin darme cuenta la fecha ya había llegado. Una semana llena de trabajo y por completo ocupada, terminarían con mis responsabilidades hasta el lunes siguiente.

Había sido un viaje tranquilo, y bastante aburrido, también, considerando que no podría hacer nada abordo con ella, pues Jasper y Alice también estaban presentes e inconvenientemente ubicados en los asientos continuos al de ella.

Y claro que había sido la mejor noticia del mundo el enterarme que Rose también había sido invitada a la boda de Bella y Edward. Era la mejor noticia que alguien habría podido darme. Todo un fin de semana con mi novia para hacer lo que se me antojara, pero con la desventaja de que su hermano y, mi mejor amigo, estarían presentes al igual que el resto de mis amigos que no sabían nada de mi relación con ella.

Y si bien no fue algo que me preocupó en un comienzo, ahora podía ver con claridad el cuidado que tendríamos que tener hasta que le diéramos la noticia a todos.

Algo en lo que tuve suerte sin embargo, fue en la distribución de los cuartos, pues tanto el mío como el suyo estaban ubicados en el sexto piso, a diferencia del de Alice y Jasper, quien compartía habitación y se quedaban en el piso ocho. Lo que nos permití vernos "a escondidas" sin tanto cuidado.

Y ahora mismo ella estaba en mi alcoba frente al espejo ubicado sobre la comoda maquillándose y ya lista para bajar a la cena de ensayo.

Y es que se veía malditamente bien con ese puto vestido tan corto como el resto de los que siempre vestía y que lograban calentarme a mil con tal solo mirarla. Y más ahora desde donde tenia una perfecta vista de su trasero apenas cubierto por la tela de este.

-¿no es demasiado atrevido para una boda?- pregunté desde la cama y terminando de ponerme los zapatos

-¿no crees que lo es toda mi ropa?-me dijo ella mirándome a través del espejo

-si- contesté finalmente poniéndome de pie y avanzando hacia ella- pero se que no te importa. A mí sin embargo…- dije poniéndome justo detrás de ella y colocando mis manos en sus caderas.

-tengo que arreglarme Emmett- protestó- accedí venir aquí con esa única condición

-estas perfecta- dije comenzando a besarle el cuello mientras mis manos acariciaban su trasero aun por sobre la ropa y su aroma exquisito me inundaba, volviéndome loco por completo- olvídate de eso.

-Emmett…- gimió y yo no me detuve. Le bese le cuello mientras masajeaba sus senos por encima de la ropa, para luego continuar besando sus labios con desesperación.

-aún no probamos esto- dije jalando sus bragas hacia abajo y rozando mi erección aún en mis pantalones contra su trasero y logrando que ella se arqueara contra mi.

Impidiendo que ella pudiera concentrarse, continué así, mordisqueando su cuello y subiendo sus vestido poco a poco hasta dejarlo por sobre su cintura.

-no…- jadeo en tanto estiraba una mano hacia atrás y me acariciaba con rudeza- y estoy segura de que lo quieres ¿no? Estás ansioso -agregó presionando algo mas fuerte y moviendo su trasero contra mi.

-¿tú no?- pregunté mirándola por el espejo y pegándome aún más a ella mientras una de mis manos rozaba la entrada de su centro.

Rosalie gimió con fuerza y echo su cabeza hacia atrás.

-si- contestó entonces y besándome en los labios aun sin voltearse- me gustas así- añadió al sentir que mis dedos no dejaban de tocarla- impaciente…

Sin siquiera pensármelo, me quite los pantalones y los deje caer al suelo al igual que los boxers. Solo entonces y sin que yo me lo esperara ella estiro una de sus manos para comenzar a trabajar mi entrepierna.

-no te das una idea de cuanto placer me das con eso o ¿si?- preguntó dándole una laga y prolongada caricia a mi miembro ya libre y haciéndome gritar.

Sin esperar mas que eso, la obligue a inclinarse hacia delante y abrí bien sus piernas. Pude verla mirarme con picardía por el espejo y esperando que yo tomara el control.

Lleve mis manos al frente y tome sus pechos entre mis dedos, tas hacer a un lado su vestido. Estaban tan sensibles y ya casi duros, que tas unos minutos decidí que necesitaba atención otra parte de su cuerpo. Mis dedos frotaron su entrada con rudeza y logrando que ella gimiera. Se sentía tan jodidamente bien aquella posición y eso que aun no comenzaba. Estaba tan hinchada y mojada que estaba seguro de que no se demoraría en llegar, pero yo quería probar algo distinto, justo así.

Sin siquiera darle tiempo a pensar en algo la penetre por atrás de una sola vez y entonces me sentí mas duro y aprisionado que nunca, pero magnifico al mismo tiempo.

-mierda, Emmett- gritó y se tensó tan fuerte que tuve que salirme de ella.

-relájate bebé- le pedí comenzando a besar su cuello otra vez y en tanto mis manos jalaban sus pezones ya duros por completo- va a gustarte, lo prometo-agregué entrando una vez mas, pero con más lentitud.

Ella gritó pero esta vez también fue de placer. Repetí el mismo moviendo una y otra vez, entrando despacio y logrando que ella no sintiera dolor.

Si ella me hubiera dicho antes que nunca lo había hecho…

-Emmett- gimió volviéndose para besarme- Dios, Emmett

Pero ahora no iba a detenerme. Apresuré un poco mis estocadas entrando y saliendo de ella mientras la sostenía por las caderas, presionando su trasero de cuando en cuando y dándole también algunas palmaditas.

Rosalie gimió y entonces dobló sus codos para quedar recostada sobre la comoda y mirarme con atención a través del espejo frente a ambos.

Continué moviéndome, ahora algo más duro y fuerte, impulsado por sus palabras de anhelo y sus gritos. Ahora ambos disfrutábamos, no había sido tan difícil al comienzo, pero de cualquier forma tendría que hablar con ella después de eso.

-maldición Emmett-gimió entonces y sacándome de mis propios pensamientos para focalizarme otra vez en ella quien seguía mi ritmo de una forma increíble.

-inclínate un poco más- le pedí empujando su espalda hacia abajo y logrando con ello que su trasero se levantara. Bese su espalda poco a poco y cuando llegue a su cuello no pude evitar morderlo, recibiendo un grito como respuesta.

Y claro que aquella posición me encantaba, pero no quería terminar así, no sin darle placer a ella también.

Me salí de ella y esta vez entre en su centro con fuerza y abriendo aún más sus piernas. Y no volví a demorarme, pues comencé a moverme rápido y fuerte viendo lo entregada que ella estaba en tanto gritaba cuando mis manos la tocaban en esos puntos que yo conocía perfectamente para hacerla volar.

-ya casi…-anunció indicándome que no le quedaba nada para llegar.

De modo que me concentré en ella y en lograr que llegara. Presioné sus pezones y masaje sus senos mientras le hablaba sucio al oído.

Normalmente no era de esos, a diferencia de ella que adoraba hacerlo conmigo para volverme loco, pero justo ahora…

-Dios nena estas tan benditamente rica -grite mientras sentía como el orgasmo no tardaría en alcanzarme a mi también- me muero por ver como te corres, no sabes las ganas que tengo de tomarte una y otra vez, por donde sea y como sea…

-Dios Emmett, voy a matarte- gritó y pude verla sonreír- eres un maldito genio del sexo.

Halagarme claro, ayudo, y ella lo sabía. Bese su espalda aun sin dejar de moverme y entonces la sentí apresarme en su interior; se corrió con un fuerte gemido y yo la seguí dejándome caer sobre ella por completo satisfecho.

Tras unos cuantos suspiros me recompuse y entonces me salí de ella para luego voltearla y verla a la cara.

-eso fue…-dijo aun jadeando

-estupendo- acordé y ella me sonrió- pero tú nunca…

-no- apuntó incluso antes de que lo dijera

-¿por qué no me lo dijiste?

-no creí que fuera importante

-Dios, Rosalie podría haberte lastimado, digo si nunca te habían follado por ahí…

-no fue la gran cosa Emmett- dijo intentando calmarme- en serio, digo, dolió al principio, pero el placer fue mas que eso.

-de cualquier modo…

Pero no llegue a continuar cuando ella me estampó un beso en la boca. De inmediato le respondí metiendo mi lengua en su boca y tas algunos minutos al fin nos separamos.

-no es justo que hagas eso- me quejé- distraerme no te hará evitar esta conversación.

-acabamos de tener sexo ¿y lo primero que quieres hacer es discutir?

-no estoy discutiendo…

-ya entendí tu punto- me dijo bajando su dedo desde mi clavícula hasta el comienzo de mi cadera- y prometo hablar contigo sobre ello- se lamió los labios- en otra ocasión ¿está bien?

-Rose- gemí la verla agacharse y ponerse justo frente a mi.

-no hay forma de que me lo prohíbas- insistió tomando mi miembro entre sus manos y comenzando a moverlas arriba abajo con suavidad- además se que más tarde me lo recompensaras…

Y si, después de una terrible sesión de sexo de pie, Rose se salió con la suya y me hizo una mamada antes de que nos fuéramos; y claro, no iba a decir q no, pues bien sabia como me encantaba el modo en que ella me lo hacía, pero ya tenia una idea de cómo recompensarle aquello más tarde.

Sin embargo, algo se me había pasado y no podía volver a ocurrir. No había usado un condón cunado lo habíamos hecho en mi cuarto y por el bien de ambos yo esperaba que ella se cuidara. Lo suponía, aunque nunca lo hubiéramos hablado, pero aún así no podía volver a cometer la misma equivocación.

La cena de ensayo o más bien dicho la cena no estuvo mal, al menos ensayábamos con comida, aunque Edward y Jasper me tuvieron bastante acaparado toda la noche con los asuntos de ayudar al novio al día siguiente por la mañana. Casi no pude estar con Rose y no es que lo de antes no me hubiera bastado, sino que en realidad ya estaba algo cansado de tener que fingir frente a todos.

No poder tocarla, besarla o simplemente rodear su cintura con mi brazo era de lo más insoportable, e iba a hablar de ello esa noche con ella.

Tomamos el elevador todos juntos, pues habíamos sido los últimos en dejar el salón en el que se haría la recepción al día siguiente. Edward y Bella rebozaban de alegría, aunque pasarían esa noche separados, pues ambos tendrían sus despedidas de soltero.

Aunque tendríamos cerca de dos horas antes de irnos para descansar un poco.

Rosalie y yo bajamos en el piso seis y el resto continuo hasta el siete.

-¿vienes?- pregunté en tanto caminaba hacia mi cuarto.

-¿sabes que vendrán a buscarme las chicas no?

-si- apunté deteniéndome ya frente a mi puerta- pero aun tienes casi una hora y media para que pase eso.

-bien, iré por algo a mi cuarto y te alcanzo- dijo con una sonrisa y dándome un rápido beso para luego continuar caminando por el corredor hasta su cuarto.

-te dejare la puerta abierta- grité justo antes de que ella entrara y entonces yo hice lo mismo.

Fui al baño a lavarme la cara y tras bajar las luces y poner algo de música decidí esperarla sentado sobre la cama.

No tardó demasiado, aunque si note que se traía algo entre manos al verla entrar cubierta por un tapado negro que le llegaba por la rodilla y una bolsa de color rojo bajó el brazo.

-eso debe de ser algo bueno como para que tuviera que esperar más de diez minutos- apunté al verla deja la bolsa a los pies de la cama y alejarse otra vez de mi.

-lo es- dijo con voz sexy y desabotonando su tapado lentamente para luego dejarlo caer al suelo y permitirme ver el terrible conjunto de lencería rojo y negro que traía puesto.

Era una especie de corset con cintas al frente cruzándolo y unas bragas de encaje que apenas podían ver.

-dios- susurre casi tan bajo que creía que ella no me había escuchado.

-¿te gusta?- preguntó dándose una vuelta entera de forma lenta y contoneando su lindo trasero para mi. Y maldita sea si ese conjunto no se veía mejor desde atrás, que me cortaran una mano. Unos tacones negros con plataforma y tachas la acompañaban haciendo que eso aun se viera mejor.

- supongo que no te basto con lo de antes- dije sonriendo en tanto permanecía sentado y controlando mi cuerpo para no saltar sobre ella como un animal.

-se que a ti no te basto. Además, no te compre nada para nuestro aniversario, así que pensé que este sería un bonito regalo, aunque algo atrasado claro.

- tendré que cobrarte extra por el retraso- añadí.

-no tengo ningún problema con ello- me dijo mordisqueando su labio inferior y luego dirigiéndose a mi equipo de música- pero antes que nada, necesitamos cambiar la música- dijo presionando unos cuantos botones y luego metiendo su mp3 en el- esto no sirve- y entonces comenzó a sonar a todo volumen Back in Black de ACDC.

Rosalie se volvió de nuevo a mi estaba vez sonriendo con picardía para luego subirse sobre mi. Me besó con rudeza entrelazando sus brazos detrás de mi cuello y frotándose contra mi ansiosa.

Instintivamente lleve mis manos a su trasero y la presioné más fuerte contra mi. Podía sentir como poco a poco estaba más mojada a través de la tela de sus bragas y eso estaba acabando por calentarme. Comencé a jalar las cintas de su corset, pero estás no parecían cooperar.

-dejame hacerlo a mi- dijo ella apenas separándose de mis labios y luego comenzando a estirar una a una las cintas que lo mantenían sujeto a su cuerpo. Y por supuesto que yo no me mantuve quieto, le bese el cuello mientas tanto y el apreté las nalgas en contadas ocasiones logrando desconcentrarla.

Finalmente Rose se deshizo de el y entonces únicamente quedó cubierta por sus bragas y un diminuto y sexy sostén de encaje negro que permitía ver cuan duros y listos estaban sus pezones.

Los toqué por encima de la tela y ella gimió. Ya estaba lista, claro que lo estaba y yo no iba a hacerla esperar más. Me quite la camisa y con su ayuda también se fueron los pantalones. Me estiré hasta la mesa de luz para dejar los condones sobre la cama y entonces noté que ella ya no estaba sobre mí.

-¿que haces?- pregunté al verla sacando de al bolsa que había traído consigo unas tiras de tela negra.

-¿no creías que esta era toda la sorpresa o si?-dijo estirándolas y entonces comencé a darme cuenta a que se refería.

-¿es serio crees que quiero eso?- pregunté suponiendo que iba a hacer con ellas- ¿crees que soy el tipo de hombre que disfruta de esas cosas?

-¿ya lo probaste?-dijo ahora subiendo a la cama para luego sentarse sobre mi aun con las tiras de tela en una mano- ¿o solo lo dices por que no te gusta la idea?-añadió ya sobre mis labios y deseando en verdad conocer mi respuesta.

-no- respondí- no soy de esos, eso es todo. Pero supongo que tampoco que no puedo decir que no me gusta algo que nunca probé ¿no?

-¿eso significa que me dejarás hacerlo a mi modo?

Yo vacilé. Esto no era cualquier cosa, digo. Confiaba en Rose, y la amaba, pero nunca se me pasó por la cabeza que ella deseara algo como eso. Y no es que la idea no fue interesante e incluso excitante, pero estar amarrado a una cama no era precisamente la idea que mas me gustaba, incluso teniéndola a ella encima y dándome placer.

-deberás soltarme si te lo pido- dije y casi sonó como una orden.

-lo haré-prometió para luego besarme- no tengas miedo osito, solo quiero probar otra cosa.

-veo que nunca te cansas de experimentar.

-y tu tampoco deberías hacerlo- apuntó- hay tantas cosas que podríamos intentar…

-limitémonos a esto por ahora- aclaré robándole otro beso -una cosa a la vez.

-bien- concordó- ahora dame tu brazo- dijo estirando una de las tiras del tela frente a mi.

Casi a punto de negarme lo hice. Ella hábilmente lo rodeo con la tela y luego lo ató a uno de los postes laterales de la cama. La vi anudarlo varias veces, pero estuve seguro de que aquello no resistiría demasiado, después de todo no podrían tener tanta fuerza sus nudos.

-ahora acomódate en la cama- me dijo –necesito que estés cómodo

Hice lo que ella me pidió y entonces amarró mi otro brazo al poste que quedaba libre. No estaban demasiado tirantes, pero de cualquier forma me impedirían tocarla.

La música continúo sonando, pero ahora la canción era otra.

Rosalie se subió sobre mí con ambas piernas a mis lados y comenzó a besarme sin compasión. Intenté responderle lo mejor que pude, pero la verdad era que aquello era bastante difícil considerando que estaba amarrado. Me decidí a soportarlo y continué besándola lo mejor que pude.

Pero la tortura no se acababa ahí. Oh no.

Ella bajó sus labios por mi cuello y comenzó a succionarlo y darle pequeños mordiscos en tanto sus manos masajeaban mi miembro por encima de mis boxers.

Gemí como un maldito adolescente y no pude sentirme más expuesto que entonces. Era malditamente jodido eso, pues no poda hacer nada más que hablar. No podía tocarla ni responderle como siempre lo hacía, no a menos que ella lo quisiera.

Tironeé ansioso de mis amarres, pero no cedieron.

-tranquilo- dijo ella comenzando a lamer mi pecho- recién empiezo.

-y ya haces que esto sea un infierno

-uno que vas a adorar- me prometió y entonces continuó con su tarea.

Como alivio y tortura a la vez se deshizo de la última prenda que me quedaba puesta y entonces sus manos me rodearon sin que nada las detuviera. Me acaricio con lentitud mientras su lengua jugueteaba en mi estomago.

-Rose, mierda…- jadeé

-dime que quieres amor

-solo… sigue así- alcancé a decir entre gemidos.

Y ella lo hizo. Claro que esta vez no fue como la anterior. Solo me introdujo en su boca dos o tres veces solo por el placer de trastornarme y luego sus manos volvieron a reemplazarla. Pero yo necesitaba algo más.

-quítate la ropa- pedí jadeando- tócate para mi, bebé- le pedí rozando mis labios con los suyos- quiero ver como lo haces- insistí dándole un ligero mordisco a su labio inferior.

Y ella tan dispuesta y malditamente atrevida aceptó sin siquiera decir palabra.

Entonces la vi deshacerse de su sostén con lentitud y arrojarlo fuera de la cama para luego presionar sus pezones con fuerza.

Rosalie gimió y yo con ella. Como me moría por ser yo el que hiciera eso justo ahora…pero verlo y no poder hacer nada más que ello me estaba matando y calentando a mil más que nunca. Chupó sus dedos y entonces tironeó de la punta de ellos con fuerza y soltando un quejido.

-así...- la alenté- justo así nena

Rosalie no se detuvo y entonces mientras aun torturaba sus pechos con una mano bajó la otra hasta sus bragas y la introdujo en ellas para darse placer. Vi como de sus labios salían gemidos y como su cuerpo su rostro se convulsionaba ante esos toques.

-más fuerte- pedí y sentí como mi miembro daba un respingo. Ya no aguantaría mucho más y ni siquiera yo mismo podía pajearme como para saciar esa necesidad sin tener que esperar. Rosalie obedeció y entonces aceleró sus movimientos.- quítate las bragas, quiero verte- pedí- abre las piernas para mi y dejame ver como te complaces.

Y de la forma más sexy que me podría haber imaginado ella lo hizo. Ya desnuda se acercó más a mí con las piernas abiertas y se tocó sin ningún pudor y permitiéndome ver claramente cuan mojada estaba para mí.

-¿te gusta?- preguntó aun sin detenerse, y moviendo sus dedos algo más lento

-me estas matando- afirme- no pares. Quiero verte llegar.

-no sola- se quejó y haciendo un puchero mientras su mano se detenía- quiero legar contigo, sobre ti…

-lo harás-dije- pero ahora quiero esto- ella no contestó- ven-le pedí- acércate a mi y cierra los ojos- ella lo hizo- tócate otra vez justo como desearías que yo lo hiciera- susurré en su oído y le di un ligero beso en el cuello.- imagina que mis dedos son los que te están penetrando justo ahora…

-Ah...- gritó

-bien, así- la alenté y aun sin alejarme de ella- quiero que te corras lindo y rico para mi. Quiero que quedes satisfecha para luego hacérmelo a mí. Quiero que te pruebes- la insté-hazlo Rose y luego me tendrás como quieras

Ella gimió una vez más, pero no se detuvo.

Así continué hablándole al oído en tanto ella se masturbaba para mí. Y no falto mucho hasta que ella se corriera frente a mi y lanzando un terrible grito con ello.

La vi sacar sus dedos de su interior y entonces los lamió con goce, disfrutando del sabor de si misma. Al verme desear eso, hizo lo mismo pero esta vez dándome a probar a mí también de su exquisito sabor.

No tardo nada en componerse otra vez y mi polla se lo agradeció. Ya estaba duro hacia bastante y no podía esperar para sentirme adentro suyo.

Rosalie se montó arriba mío y comenzó a frotarse contra mi dura erección y haciéndome jadear.

-estás tan duro…- dijo casi en un gemido- te sientes tan rico así de duro- agregó tomándome entre sus manos y dirigiéndome su entrada.

-no olvides eso- apunte con mi cabeza con condones sobre la sabana y con la cordura que me quedaba

-antes no…

-fue mi culpa- dije- no volverá a repetirse, además lo hago para cuidarte.

Ella asintió con la cabeza y tas abrir uno me lo colocó con cuidado para luego volver a llevarme a su entrada.

-móntame fuerte- le pedí entrando en ella y sintiéndola tensa y húmeda- hazlo así

Y si bien estaba entre acostado y sentado, ella lo hacia a la perfección. Se movía duro y fuerte para luego alternarlo con movimientos lentos y circulares. Estaba agarrada de mis hombros, mientras yo la besaba desconsolado.

Sus manos juguetearon en mi pecho mientras los suyos rebotaban y chocaban contra mí.

Maldita sea, quería poder yo llevar el ritmo…

Volví a tironear de mis agarres y si bien los desajuste un poco no basto para soltarme.

Ya tenia suficiente con eso.

Rosalie gimió y entonces noté que estaba por llegar otra vez. Me había concentrado tanto en desatarme que me había olvidado de ella, ¡idiota!

Me moví con fuerza y como pude desde esa posición para ayudarla a alcanzar su orgasmo. Solo entonces volví a mi tarea por desatarme para esta vez hacerla llegar como se debía.

-¿Qué haces?- preguntó ella al verme lidiar con esas malditas telas y aún agitada

-¿quien te enseñó a hacer nudos como esos?- pregunté

-mi padre- dijo- cuando Jasper y yo íbamos a acampar nos enseñaba eso. Nunca creí que fueran útiles, hasta ahora.

-desátame, maldición- gruñí- ya no puedo más.

Ella se rió

-creí que eras más fuerte- se burlo

-desátame y verás lo fuerte que puedo ser contigo-la reté y supe que aquello le gustó

Sin agregar nada más con dos movimientos hábiles me desató una mano y sin darle tiempo a continuar con la otra comencé a tocarla con desesperación.

-Emmett- gimió al sentirme entre sus piernas- no puedo... ah… hacerlo así.

-date prisa -pedí besando su estomagó y tironeando uno de sus pezones justo como quería. Ella obedeció y ya libre no me demoré el volteara para quedar esta vez arriba de ella. Subí una de sus piernas a mi hombro y entonces la tuve tan lista para mí como lo quise.

Me quité le condón y usado y tras ponerme uno nuevo entré en ella con fuerza.

-Dios….- gritó

Con fuerza y rudeza la embestí, como me estaba muriendo por hacer desde el comienzo y recibiendo únicamente gritos de su parte que no hacían más que alentarme a continuar.

Sentí sus uñas clavadas en mi espalda y entonces yo grité.

-lo siento- dijo besando mis labios- es que… ya… no... Dios….

Lo que indicaba que no le quedaba nada ya para venirse.

Bajé mi mano hasta su centro y con suavidad presioné su clítoris dos veces.

- Emmett….- gritó entonces y con eso alcanzó la cima estupendamente y presionándome en su interior de un modo que tras otras dos embestidas me hizo llegar a mí también.

Caí rendido sobre su cuerpo jadeando y sudado en tanto ella aun trataba de recomponerse.

-eres un animal- dijo y soltó una ligera risita.- un maldito oso salvaje.

-tu oso salvaje- dije levantándome de encima de ella y saliendo de su cuerpo al fin para tenderme a su lado.

-solo mío- repitió ella para luego besarme en los labios

- lo soy- admití tocando sus pechos con cuidado y aún mirándola a los ojos.

- quieres más- dijo y no era pregunta, pues sabia que era así.

La besé en señal de que no se equivocaba y entonces volví a subirme sobre ella, quedando justo en medio de sus piernas. Ella no tardó en seguirme el ritmo y entonces comenzó a acariciar mi miembro con lentitud.

Gemí sin pensármelo disfrutando del placer que me daban sus manos y entonces decidí que deseaba que ella sintiera lo mismo que yo. Tomé uno de sus brazos y lo estiré hacia el barrote de la cama y buscando la tira de tela negra para amárralo aun sin dejar de besarla.

-Emmett…- jadeó en tanto subía su cadera para rozarse contra mi y reclamando atención.

- enseguida nena- dije volviendo a besarla para luego sentarme sobre ella y amarrar su otra mano- enseguida tendrás todo el placer que puedas querer y aguantar.

Ella se relamió los labios buscando provocarme y entonces volví a besarla.

-vas a disfrutar tanto de esto- dije lamiendo su oreja y comenzando a bajar por su cuello para luego ir a sus pechos. Y claro que iba hacerlo.

Me demore algo con sus pezones, pero luego de estar seguro de que estos estuvieron por completo duros continué bajando por su estomago y dejándole unos cuantos besos.

Llegue entonces a su centro hirviente y mojado, hinchado por la excitación y más que listo para recibirme.

Introduje un dedo en ella y al sacarlo comprobé cuan mojada estaba. Y por supuesto que lo probé, para luego hacer lo mismo con ella. Pase mi lengua entre sus pliegues y logrando que su cuerpo se arqueara y gimiera en tanto tironeaba de sus agarres.

Chupé con fuerza en tanto mis dedos acariciaban con suavidad sus muslos y pude oírla gemir de placer.

-por Dios, Emmett…- gritó, pero eso no hizo más que alentarme a continuar.

Busqué con precisión su punto G y entonces hice presión con uno de mis dedos. Como respuesta obtuve un grito bastante fuerte. Continué del mismo modo, presionando y chupando y logrando que su cuerpo se arqueara con cada uno de mis movimientos.

Rosalie soltó un gemido y dejo caer su cabeza hacia atrás, sus caderas comenzaron a moverse torpes contra mi cara, mientras ella comenzaba a tensarse alrededor de mis dedos que la bombeaban sin piedad, me separé mirándola retorciéndose de placer, cuando moví mis dedos de forma salvaje, se quedo sin aire y empezó a dar espasmos, antes de explotar de una forma estupenda y soltando un grito que fue opacado apenas por el solo de guitarra de la canción que estaba sonando.

Me dirigí entonces a su boca y la bese con dulzura. Ella ya llevaba cuatro orgasmos y yo solo uno. Y no es que eso importara, sino que en realidad sabía que podía alargar eso por mucho mas sabiendo que no la vería hasta la mañana siguiente. Pero solo contaba con veinte minutos antes de que tuviera que irse y entonces ella debía llegar de la mejor forma que yo pudiera hacerlo.

Aún amarrada me subí sobre ella tras separar sus piernas y me coloqué justo sobre su centro. Rosalie mordió mi labio inferior para luego sonreírme

-¿lista para una ultima tanda?- pregunte frotándome contra ella y en tanto mis manos jugaban con sus pechos

-una que me recuerde por que solo te tengo a ti- dijo sonriéndome como toda una perra.

-¿entonces quieres otro?- pregunte sin comprender exactamente a que se refería.

-no- dijo besándome lentamente- y no lo quiero ni necesito. No teniéndote a ti osito

Yo solté una carcajada.

-eso es lo menos excitante que podrías haber dicho- señale refiriéndome a mi erección

-siempre te digo así-apuntó en tanto se acomodaba en la cama debajo de mi y aun amarrada- pero puedo decirte oso salvaje si lo prefieres- dijo de ultimo y alzando una ceja.

-eso esta mejor- apunté y comenzando a besarla de nuevo para no parar más.


Ojala les guste y la verdad me he divertido mucho escribiéndolo ajajaja

Pronto ya verán como se sabe toda la verdad, pero no les adelanto más.

Intentare actualizarles pronto y de nuevo gracias a todas las que me siguen leyendo y me dejan sus reviews que me alientan a seguir escribiendo.

Besos a todas y espero que tengan una linda semana!

Bella McCartney Darcy