―No sabemos lo que nos espere en casa de los Cullen, pero seamos honestos los Cullen son una amenaza― mis interiores temblaban de rabia, Cayo tiene toda la razón, mi familia es una amenaza, pero estar aquí y soportar todas sus palabras me encienden en llamas. ―Prepararnos no tiene nada de malo― Cayo intenta sonar amable pero para mí èl es una víbora escupiendo veneno.
―Estoy de acuerdo hermano― agrega Aro.
Nos habían juntado a todos, Alec ya me había avisado de esta reunión y todo lo que se diría en ella. El plan ya estaba en marcha, lo que había hablado con Stefan sigue igual, casi igual.
―Creí que la visita a los Cullen era cordial― Alec me mantenía pegada a él, si nuestro acto de amor iba ser creíble me tenía que comportar sumisa.
Ante los ojos de los de más y sobre todo los de Aro debería aparentar como si yo fuera la que estuviera locamente y perdidamente enamorada de Alec. Porque si Aro detectaba cualquier cambio en lealtad de Alec, el encontraría la manera de alejarnos.
Así como lo hizo con Marcus y su hermana. Si Aro fue capaz de matar a su propia hermana no quiero ni saber hasta dónde llegan sus límites.
―Lo es Alec, pero es mejor ir prevenidos y aprovechar que tenemos a Renesmee de nuestro lado― Aro me mira directamente con una sonrisa suave mientras sus ojos nadan en un desierto de sangre. ―Tengo información actual que quisiera compartir con ustedes amigos― la sonrisa maléfica que ilumino el rostro de Aro en ese momento me hizo temblar de frio seguido por la entrada congelante de Nahuel. ―Nuestros queridos Cullen ya no están de acuerdo con la manera en que…― delibera por un momento que palabra usar hasta que la escupe en mi dirección, ―Gobernamos.
No sé qué hacer con la presencia de Nahuel aquí, no tiene sentido. ¿A què vino?
¿Será que ya sabe de la muerte de su padre?
―Entrégame a mi hermana Aro― Nahuel masculló entre dientes, su mirada varía entre vistas amenazadoras a Aro y acusadoras sobre mí.
Yo aun no logro entender todo, mis uñas están encajadas dentro de la piel de Alec pero él no hace ni una mueca de dolor.
― ¡Ya te dije todo lo que se! Los Cullen te esperan para la batalla final, ya no tienen el factor sorpresa, así que pierden la ventaja― Nahuel esta al punto de suplicar pero Aro da la señal y no hay nada que yo pueda hacer.
En segundos el chico que con gentileza se gano mi cariño pasa a ser un recuerdo, un rostro más a mis pesadillas, una gota de sangre más que mancha mis manos. No quiero imaginar la expresión en mi rostro y no quiero pensar en lo que los demás pensarían se me vieran, así que escondo mi cara en la espalda de Alec y me enfoco en respirar.
―Querida Renesmee, espero entiendas que tu cooperación es clave en estos momentos― Aro se mantiene firme, su tono de voz ni siquiera tiembla en algún momento.
Mantengo mi respiración firme, levanto la cabeza y voy hacia Aro, no se molesta en tomar mi mano solo inclina su rostro colocándola en mi palma.
Carlisle es el más débil, tantos años lo han hecho débil, pero es sabio y con la ayuda de Jasper tiene oportunidad de sobrevivir. La fortaleza de Carlisle vive en Esme pero también es su gran debilidad. Trabajan en equipo, eliminando a Esme eliminamos a Carlisle.
Emmett es bruto, el solo quiere liquidar pero olvida cuidar sus flancos. Con poca distracción él es fácil de aniquilar. Una vez que el ya no esté él, Rosalie no tiene por que luchar y se dará por vencida fácil.
Alice y Jasper será difícil pero Alice tiene un punto débil. Pierde total visión al tratarse de un lobo. Jasper no tiene puntos débiles su problema es el querer proteger a Alice, he ahí cuando pueden atacar.
Bella es el punto fuerte, con ella viva los poderes de Jane y Alec son inútiles. Edward no dejara que se le acerquen, ellos son la mayor amenaza. Sin Bella, Edward pierde el sentido de la vida, sin ella èl no continua.
Mientras mis palabras fluyen a la mente de Aro la foto de cada miembro de mi familia llega a la mente de ambos. Le doy los perfiles de cada contrincante como si se tratara de una pelea de boxeo.
―Magnifico, tu nos dirás que hacer― No era exactamente lo que quería hacer pero esto me daba un cierto control.
Aro me toma por los hombros y me gira hasta quedar de frente con todos los demás. Jane como de costumbre me mira con sospecha, mientras en los demás solo puedo ver sed de muerte.
―Jane será el primer objetivo, sin ella ellos tienen una mejor oportunidad de sobrevivir― esto le trae gracia a Jane, como si ser temido fuera algo de que sentir orgullo. ―Alec también es una amenaza. Bella ira por ti, pero ella estará protegida por alguien más. Ella es su escudo y su esperanza, pero si tu estas fuera de la jugada tienen una oportunidad de sobrevivir. Félix tu objetivó será proteger a Jane.
― ¿Por qué él? ― La opción obvia era Demetri, pero no en mis planes.
―Emmett se va a encargar de ti, siendo que se cree más fuerte que tu― mis palabras dieron en el blanco, en su ego, y no responde nada. ―Alice tratara de llegar a Alec pero no lo va a lograr― conecto mi mirada a la de mi supuesto amor para no dejar en duda que llegado el momento seré capaz de morir por él. Alec estira la mano en su papel de enamorado y voy a él como si la distancia tan pequeña fuera algo insoportable.
Aun mirando a Alec sigo hablando.
―Edward, Aro. Carlisle, Cayo. Esme, Marcus― al mencionar su nombre tengo que hacer contacto con Marcus que sin duda me ven con ojos de tristeza. No sé que es que me lleva a pensar que Marcus sabe a que vine y no me está deteniendo. ¿Tan cansado estará de vivir, que no desea pelear por su vida?
No tengo nada más que decir, Alec lo sabe y toma un paso para retirarnos, pero Aro aun no termina.
―Pequeña Renesmee has olvidado un detalle― rápido me pongo a pensar en quien olvide mencionar y Rosalie se me viene a mente pero ella no tenia oponente en mente o en la mía no estaba muy claro. ―Los Quileute.
―Los perros guardianes de los Cullen― escupe Cayo.
Alec me sostiene más firme, sujetándome por la cintura y es todo lo que puede hacer para recordarme que no es ahora cuando debo matar a Cayo.
―Los lobos mantienen una conexión entre ellos telepáticamente, ven lo que los demás ven y escuchan lo que los demás escuchan. Trabajan en equipo pero no juntos. Su plan de ataque es atacar, no tienen una estrategia fija. La única manera de vencer a un lobo es por los costados.
No espero a que alguien pregunte o diga algo más y salgo de ahí llevándome a Alec conmigo. No tengo otro lugar que ir más que a mi habitación. La ventana abierta deja entrar el aire frio de enero.
Me tiro boca abajo a la cama, frustrada, cansada mentalmente, y sin ganas de estar aquí. Con deseos de estar en mi habitación, en casa del abuelo, platicando con Billy, en todos lados pero menos aquí, no ahora cuando todo lo que quiero es regresar a donde se encuentran reunidos los buitres y arrancarles la cabeza.
Borrarle la estúpida sonrisa a Jane, hacer que Cayo se trague su veneno, que Aro muera con su hipocresía. Quisiera arrancarme los cabellos de la cabeza y que todo terminara. Cuando Alec trata de relajar mis hombros, lo dejo por que por el ciento lastima y saber que soy su esperanza me alegra.
― ¿Nessie?― Me congeló al escuchar mi apodo en voz de la persona equivocada, ―¿te puedo decir así?― no puedo mascullar una respuesta y solo asiento con la cabeza. ―¿Te has puesto a pensar que pasara si tu plan falla?― Para esto Alec está a un poco retirado de mi oreja como si me estuviera diciendo un secreto. Lo dejo que se acomode junto a mí para que solo nosotros podamos escuchar lo que decimos. Para que el que entrara o interrumpiera solo viera dos enamorados acostados juntos disfrutando la compañía. ―Si los Cullen fallan y los victoriosos son los Volturi no nos perdonaran la vida.
Para Alec esto es vida o muerte, para todos lo es, pero esto cambiara su vida completamente. Si nosotros sobrevivimos a Alec le esperan muchos retos, pero si perdemos y no morimos en el intento, moriremos a manos de los Volturi. No tenemos más opción que ganar.
―Si eso llega a pasar, si mi familia muere y los Volturi sobreviven prometo huir contigo hasta el fin del mundo.
―¿Harías eso por mi?― La emoción refalada en los ojos de Alec me lleva a abrazarlo y hacerlo sentir seguro en mis brazos.
―Haría eso y más― le susurro en el ido y este responde amarrando sus brazos alrededor de mi.
No sé exactamente que hora era cuando me quede dormida, Alec se había ido en algún momento sin hacer ruido, por que cuando despierto ya no está a mi lado. Tengo la boca seca y necesito agua, en alguna parte muy escondida de este lugar hay una cocina. Navego en la oscuridad hasta llegar a ella.
El agua no es fría como la quería, pero era algo para refrescar mi cuerpo.
―¿No puedes dormir?― La voz fría de Marcus me toma de sorpresa y me paso el trago de agua bruscamente para contestar. ―Que pases buenas noches― ni si quiera me deja contestar.
―Marcus, espera― aun no había dado un paso de donde se encontraba, es como si esta fuera su rutina rondar el espacio que algún día su amada rondo.
―Yo sé a qué has venido, me tomo segundos saberlos. Con mis años viene experiencia, y aprendes a leer a las personas― no sé qué decir, es lo más que he escuchado decirle desde que se de él. ― No te ayudare joven Renesmee, pero tampoco te detendré
―¿Ni aun sabiendo que él fue quien te arranco la vida?― No es necesario que use todas las palabras para que Marcus sepa a qué me refiero.
El secreto era de Alec y Aro. Dejo a Marcus en la pequeña cocina como una vela encendida, con un soplo de vida. Para el amanecer sabré si esta de mi lado a sigue pensando lo mismo.
No supe de Marcus al día siguiente ni el día después, partíamos en tres lunas, pero por el momento Demetri nos entrenaría, y yo a ellos.
Con las ansias los días parecían durar minutos y las noches segundos. Vería a mi familia. Era el pensamiento que invadía mi mente cada día. Bebíamos sangre a diario para estar lo más fuertes posibles. Las esposas bajaron de su torre a mirarnos entrenar, pero solo eso hacían. Ellas irían con nosotros pero estarían bajo máxima protección. Chelsea no traería a nuestras victimas, en la última noche abandonamos Volterra para cazar, obviamente yo fui con Alec.
―¿Tienes idea de donde este Marcus?― pregunto mientras Alec manejaba por la cuidad.
―No, y Aro esta sospechando, no le gusta perderlo de vista por mucho tiempo― dijo mientras aceleraba para dejar Volterra detrás de nosotros he ir a un pueblo cercano para alimentarnos. ―Mas vale este aquí para él no perder el vuelo.
El resto del camino manejó en silencio hasta llegar a un pueblo casi abandonado.
―Nadie notara si un par de personas desaparecen, es común en este pueblo, los adolescentes tienden a querer abandonar este lugar.
Era viernes y el pueblo parecía estar en acción, con música en uno que otro bar, la media noche se aproximaba y ya varios habían tenido más alcohol de lo que podían soportar. Alec se había ido al otro lado del barrio para esperar a su presa mientras yo me mantuve cerca del automóvil escondida en la oscuridad de un callejón.
No paso mucho tiempo antes de que mi primera víctima pasara, era una chica no mayor que yo. Su falda era muy corta para su seguridad, y como casi prometido detrás de ella salieron dos tipos. Por lo que ella decía ya la habían estado molestando, pero estaba muy alcoholizada para poder decirlo sin reír.
Uno de los tipos la volteo para abrazarla por detrás mientras el otro se encargaba de subirle la falda. No moleste en hablar, solo llegue por detrás casi arrancándole la cabeza al primer tipo, el segundo no tuvo tiempo de reaccionar para cuando ya estaba muerto. Minutos después salió alguien por la chica, este parecía amigo y se la llevo cargada llamando a su hermana en el proceso.
Los tres se subieron a un auto y arrancaron.
Alec apareció después, el sol besaba el horizonte cuando regresamos a Volterra, sin ganas de llegar nos fuimos directamente al aeropuerto y esperamos a los demás ahí. No había mucho que decir, ambos sabíamos a lo que íbamos. Cuando al fin abordamos el avión alrededor de las siete de la tarde, Alec no dejo ir mi mano hasta que aterrizamos en Seattle.
No es como quería regresar a casa, el clima de febrero era igual a los de todo el año. El sol se escondía cobardemente detrás de las nubes mientras el cielo amenazaba con lluvia. Mi corazón latía locamente con cada trueno en el cielo.
Esta visita no era como la anterior, pues cuando tocamos el bosque los lobos ya nos esperaban. No hicieron movimiento de ataque pero no eran precisamente amables tampoco. Alec sostenía mi mano como si en ella le esperara la vida. Pero lo entiendo aun después del mes que pase junto a él, sé que no pude confiar ciegamente.
Los lobos nos llevaron hasta el claro, donde esperaba todo, menos ver su cara. Fue un golpe al estomago de esos que roban el aliento, fue un abrazo cálido el verlo de nuevo, y un baño de agua fría el saber que miraría en lo que me he convertido.
Estaba ahí en su forma humana, más grande de lo que lo recuerdo sus músculos mas firmes que nunca.
"Tonto que haces aquí te dije que te fueras que no regresaras."
N/A Dianha lo siento mucho por hacerte esperar tanto. La culpa es de mi editora que tambien esta de vacaciones y sentarla a que edite es un problema (jeje te quiero mucho prima). En cuanto mire tus comentarios no la deje empaz hasta que edito este capitulo.
Gracias a todos por leer y tenerme paciencia!
Que disfruten :)
Lo siento mi español no es muy bueno jeje
