Gracias a: Angels1415, MarjorieRl, ninaxxsomer, Klaroline2013, Klaroline 4ever, Barbieramos11, flor 0983197, florentina, guest, ashleyswan.

¡Chicas, muchas gracias por sus comentarios! La historia sigue y pronto llegará el baile… ¿Qué pasará en el baile? ¿Qué sorpresas les aguardan a nuestros protagonistas? ¡Descúbranlo en… dos capítulos más! Jaja, las amo, besos!


29.

― ¿Qué haces aquí? ―preguntó Katherine a un lado de Elijah―. ¿Me estas siguiendo de nuevo? ―preguntó entrecerrando sus bonitos ojos cafés.

Elijah negó de inmediato.

―No, no lo hago ―ella guardó silencio―. Tiene que creerme.

Ella sonrió satisfecha por haber hecho rogar al hermano Mikaelson.

―Te creo… no me gusta que me persigan, es ridículo verte ―admitió viendo sus uñas.

Él se sintió extrañamente cómodo junto a esa mujer, ¿por qué no se le insinuaba como todas las demás? Eso también le hizo sentir un poco de irritación pero se mantuvo al margen para no parecer un hombre tenso cuando siempre era el perfecto Elijah―toda calma y toda sensatez.

Esta vez era real, él no tenía ni la mínima idea de que ella iba a estar ahí. Que las cosas casi siempre funcionaran como él las quería… era otra cosa.

― ¿Acompaña a su amiga Caroline, señorita Pierce?

Katherine estrechó sus ojos, pero asintió después de verlo con suspicacia.

―Lo hago, señor Mikaelson ―pronunció con ese acento que solo Katherine Pierce tenía; un leve acento alemán que le ponía la piel de gallina a Elijah.

― ¿Se está divirtiendo?

―Todavía no he empezado ―murmuró viendo a los oficiales enseñar a los niños―. ¿Me quiere acompañar a tirar? ―preguntó batiendo sus pestañas.

Elijah se preguntó si esta mujer sabía tirar o solo quería aprovecharse del momento para estar con él. Como fue imposible leer su expresión, asintió educadamente y ambos se dirigieron hacia uno de los lugares en donde se les fueron entregadas pistolas y orejeras.

― ¿Sabe tirar, señorita Pierce?

Katherine sonrió para sus adentros, ese hombre le agradaba a pesar de que se estuviese conteniendo para no demostrarlo y no sonreír porque su voz hacía eso, la hacía sonreír y sentir cosas en el estómago y no podía permitírselo.

― ¿Sabe usted tirar? ―lo vio con suspicacia.

Elijah no se permitió sonreír más solo se encogió de hombros.

―No diría que soy un experto… pero puedo intentarlo si usted hace los honores de empezar.

Katherine sonrió apenas y tiró del gatillo; una bala dio entre los ojos del muñeco y Elijah tragó en seco. ¿Quién era Katherine Pierce?

―Su turno, señor Mikaelson.

Elijah tiró una bala y rozó una pierna a propósito. No podía darse el lujo de revelar a esa mujer lo que en realidad era. Vio a Katherine esconder una sonrisa y no pudo evitar hacer lo mismo; esa mujer pensaba que era mejor que él y eso le enternecía.

―Un buen intento, señor Mikaelson. ¿Quisiera que le enseñara un poco? ―preguntó seductivamente.

No debería de hacer eso, ese hombre no le daba buena espina y sabía que había fingido ese tiro. ¿A que estaba jugando? ¿Quería que ella se sintiera especial? Pues no lo hacía y se sentía humillada y tonta. Ella no era tonta, no podía hacer eso que acababa de hacer, no podía fingir que no sabía nada cuando ella sabía a la perfección que ese hombre sabía tirar y eso no le gustaba nada porque ahora no tenía ni idea de quien carajos era Elijah Mikaelson.

NTVSM

Caroline y Klaus ya llevaban tiempo divirtiéndose. Por alguna extraña razón, Caroline empezaba a disfrutar la idea de que Klaus fuera un asesino. Por supuesto, era algo extraño y peligroso pero… ¡se estaba divirtiendo tanto! ¿Quién diría que tirara tan bien como un asesino? ¿Podría ser ella una asesi…

― ¿Caroline? ―Klaus la llamaba―. ¿Estás bien, dulzura?

Caroline no pudo evitar sonreír pero sus labios quedaron apretados haciendo que su sonrisa no saliera del todo. ¿Por qué tenía que ser tan tierno?

Asintió.

―Estoy bien. Solo pensaba cosas locas ―sacudió su cabeza―. Nada importante.

Klaus la escrudiñó con la mirada y asintió.

― ¿Qué quieres hacer después de que terminemos aquí?

Caroline sonrió.

― ¿Esa es una invitación a salir?

Klaus sonrió por igual, mandándola derretida a la tierra.

―Lo es.

―Bien, de acuerdo… lo que tú quieras.

Después de minutos más en donde ellos platicaban mientras practicaban, Caroline se dio cuenta que muchos oficiales los observaban. Se sintió incomoda más que halagada y supo que la atención que les prestaban era porque Klaus estaba ahí. Pudo visualizar a Katherine junto a Elijah y ambos hablaban con tranquilidad, muchos oficiales también los veían.

―Klaus… nos están viendo ―habló ella entre dientes.

Klaus levantó una ceja y asintió.

―Lo han hecho desde que pisé tierra.

Caroline arrugó el ceño.

―No me gusta ―admitió en voz alta.

― ¿Por qué?

―Te ven como si fueras un tipo malo ―suspiró.

Klaus la vio pero no dijo nada. Él era un tipo malo pero Caroline no le veía de esa forma y eso le producía una calidez en el pecho que jamás había sentido.

―Soy el tipo malo para ellos. Así es como funciona ―se encogió de hombros.

―No eres un tipo malo ―defendió ella dando un tiro lleno de frustración.

Klaus sintió la compasión y la empatía que Caroline desprendía hacia su persona y quiso besarla ahí mismo pero no lo hizo. No podía montar un show, como el Sheriff le había advertido.

―Está bien, cariño. La policía no me quiere vivo, es comprensible.

Caroline palideció y se acercó disimuladamente a él.

―Pero dijiste que solo matabas a gente mala ―susurró apenas, un susurro que solo Klaus escuchó y agradeció por su discreción.

―Y lo hago, pero dentro de sus organizaciones hay gente mala y también he matado a muchos de ellos. No es momento de hablar de esto ahora, podremos discutir lo que quieras más tarde.

Caroline asintió levemente y le sonrió, transmitiéndole toda su confianza y su humanidad; humanidad que Klaus no había visto en nadie más que en Caroline y en su propia hermana Rebekah.

Y justo cuando pensó en su hermana, esta apareció junto al exnovio de Caroline; Matt Donovan.

― ¿Qué hace Bekah con tu exnovio? ―preguntó levemente molesto.

Caroline echó una mirada a donde Klaus veía y se sorprendió al ver a Rebekah sonreír como una persona normal, Matt también sonreía y se dio cuenta que llevaban una plática amena y cálida.

No le molestó y hasta se sintió bien por Matt. Solo esperaba que Rebekah fuese sincera con él y para asegurarse, hablaría personalmente con ella en otros momentos.

―Se ven felices ―contestó simple ella.

― ¿Felices? ―Klaus agarró el mango de su pistola con mucha fuerza.

― ¿Klaus? ―Caroline buscó su mirada―. Es solo Matt, es un buen chico. Estaría más preocupada por algo que ella le hiciera a él…

Klaus la vio con severidad.

― ¿Qué? Es cierto, Matt es el chico más dulce que existe, te lo juro ―prometió Caroline.

Klaus no pudo más que arrugar el ceño.

― ¿Todavía lo amas? ―gruñó.

― ¿Qué? ¡No! ―gritó enojada―. ¿Estás loco? ―suspiró―. No, no lo amo, jamás lo amé ―rodó sus ojos―. No creo haber amado a nadie en mi vida… ―pensó apenas―. No, jamás. Pero ese no es el punto, Matt es un buen chico y no es una amenaza para tu hermana. ¿Te quedas más tranquilo con eso?

Klaus tensó su mandíbula al ver a su hermanita tomar levemente a Matt del brazo. Claro que no estaba tranquilo, ese muchacho era el exnovio de Caroline ¿y ahora pretendía quitarle a su hermana? ¿Qué le veían a ese maldito chico? ¡No era nada en especial! Su interior gruñó descontento y se dedicó a no prestarles atención aunque lo único que quisiese fuese ir y arrancarle la cabeza a ese chico Donovan.

NTVSM

― ¿Cuántos años dices que tienes? ―preguntó Matt a Rebekah.

Había conocido a la chica en el Grill cuando había ido a sentarse en la barra fingiendo ser mayor de edad y había tenido la agudeza de pedir un tequila como si no fuese en contra de la ley. Matt había sonreído, se había echado su trapito por el hombro y se había recargado suavemente en la barra.

―No le vendo alcohol a menores de edad, lo siento.

Rebekah había arrugado la nariz en un gesto lindo que a Matt le recordó a una niña de primaria.

―Dame algo, estoy deprimida ―había suspirado.

Matt, de nuevo, había sonreído y negado levemente, después de todo, la había terminado invitando al campo de tiro que la policía montaba cada verano. Ahora, la rubia que le llegaba un centímetro más abajo, le platicaba algo acerca de la moda y él no podía estar más embobado con la forma en la que su boca se movía.

―Entonces… ¿eres nueva en la ciudad? ―preguntó él caminando junto a ella.

Rebekah asintió.

―Lo soy, pronto entraré a la universidad. Y tengo dieciocho pero estoy a punto de cumplir diecinueve, perdón por no contestar tu pregunta ―se sonrojó levemente.

Matt sonrió. Tenía una sonrisa muy bonita y tan pronto como Rebekah la había visto, se había enamorado de inmediato de él. Era tonto, pero esos gestos hacían que ella callera redondita frente a los chicos.

Matt se encogió de hombros.

―Está bien. Yo tengo veinte, espero verte en la universidad ―sonrió de nuevo.

Rebekah pudo tirarse al suelo a reír, ese chico era en verdad dulce, lo podía ver en sus ojos y hasta en la forma en la que caminaba. Había visto a tanta gente mala en el mundo que ahora los buenos eran fáciles de identificar. ¿Sería que podría formar algo bello con ese chico sin preocuparse por lo que su hermano hiciera o dijera? Él ahora estaba con Caroline y parecía que las cosas iban enserio… tal vez si escondía todo aquello y se daba a la tarea de dejar a esa pareja en paz, ella pudiese disfrutar del estar con ese chico Matt.

Cuando se topó con que sus tres hermanos estaban ahí y cada quien con compañía, la idea de tener una perfecta primera cita con Matt se desvaneció y sintió los ojos fríos de Klaus sobre ella, haciéndole pensar que no aprobaba en nada que estuviese con un nuevo chico.

Maldijo y deseó no haber molestado a Caroline en un pasado, así podría hablar con ella para que hiciera que Klaus no la volteara a ver… si tan solo supiera como hacer amigas, las cosas serían diferentes.

Pero las cosas se complicaron de verdad cuando los tres hermanos mayores Mikaelson vieron entrar en escena a Stefan y Damon Salvatore; y el problema no era con Stefan… Damon había hecho de las suyas y había tenido altercados con los Mikaelson en un pasado.

Damon cruzó miradas con Rebekah y le sonrió, a lo que Klaus gruñó y apuntó su pistola a la cabeza.

― ¡Klaus! ―gritó Caroline de inmediato.

Klaus se dio cuenta de la conmoción que había causado y bajó su pistola antes de que siquiera los oficiales pudieran ver.

― ¿Qué carajos haces? ―preguntó exaltada―. Es solo Damon.

― ¿Lo conoces?

―No… bueno, sale con Elena.

Klaus arrugó el ceño.

― ¿Ese hombre sale con tu amiga?

Caroline asintió.

―Dile a tu amiga que es un loco, un celoso, no lo sé. Invéntale una excusa, Damon Salvatore significa problemas, es mejor que ninguna de tus amigas o tú le hablaran.

Caroline abrió los ojos como platos.

―Elena está súper enamorada de él, ¿Qué le digo? ―preguntó nerviosa.

―No lo sé, pero tienes que hacer algo ―la vio con seriedad.

Caroline asintió apenas y después vio a Elena llegar para tomar del brazo a Damon. Klaus la vio con seriedad.

―Algo se me ocurrirá ―susurró desanimada de repente.

― ¡Ya llegó por quien lloraban! ―gritó Kol entrando en escena.

Nadie pareció prestar atención más que unas cuantas chicas mucho menores que él que caminaban por ahí quienes rieron como adolescentes enamoradas y siguieron su paso.

Solo sus hermanos voltearon a verlo para rodar sus ojos y seguir con lo suyo.

―Tu hermano quiere con Bonnie ―dijo Caroline encogiéndose de hombros―. No me cae bien, espero que alguien le dispare hoy.

Klaus no pudo evitar reír con fuerza olvidándose de momento de la conmoción que Damon Salvatore había causado.

Caroline podía hacer eso y mucho más y por eso planeaba conquistarla todos los días y luchar por ella contra todo y todos.

Si, Caroline sería suya.