* DCriss VM Me alegra que lo hayas disfrutado =)
* Fiore Velez ¡De nada! La siguiente historia que actualizaré es "LCDA"
* Maria Soledad Rodriguez ¡Muchas gracias amiga! Siempre es un placer traerles alegría y muchas emociones. Sí, Blaine merece todo lo que Kurt preparó para celebrar su día.
* Nicol López Alcívar ¡Yay! ¡Gracias! Se merecían una celebración así de romántica. Sí, Kurt es muy dulce y está completamente enamorado de Blaine. Me alegra que te gustaran las imágenes =)
* Yamii Leguizamon Me alegra mucho que ta haya gustado ;)
* Benjamin Jack Castillo Reyes Definitivamente lo es.
* Georgi G Mucho amor en el capítulo, tal como ellos merecen. Aquí tienes la actualización.
* Kmiilo Bastidas ¡Gracias! Hay un largo camino por recorrer todavía, pero cada dificultad los hará más fuertes.
* Ang Vanessa Kibummie Puro amor entre ellos.
* Nicole Nancy Tamayo Beltrán ¡Gracias! Me alegra que te haya gustado.
* AdrianaBotero2 ¡Gracias! Sí, mucho amor entre los chicos.
* Jeny Así es, Kurt se esmeró.
* hummelandersonsmythe ¡Aww! ¡Gracias por eso! Kurt fue todo un sol con Blaine, y éste no se quedó atrás. ¡Oh sí! Rachel y su boca...
* haydeeeliana ¡Gracias! Merecían una celebración muy romántica.
* MauroMoyaKlaine9 Hay suficiente amor entre ellos y están buscando las formas de demostrárselo. Jajaja, aquí tienes más. Diecinueve páginas para que leas y te enteres de lo que sucederá con respecto a Elliot y muchas cosas más. Saludos desde mi bello Ecuador.
* robinnxc Una celebración digna de Klaine =) El amor que se tienen está siendo puesto a prueba en diferentes ocasiones, pero las van superando todas. Aquí un capítulo bastante largo. Bye.
* brendagleek22 Blaine está volviéndose más fuerte con cada situación que vive. Ya son novios y se aman mucho *-* El destino juega de formas inesperdas... Han ccelebrado su primer mes juntos y se han demostrado cuánto ha crecido su amor.
* BetsyColfer ¡Hola Betsy! ¡Muchas gracias! Kurt es muy romántico y ama llenar de detalles a Blaine, aunque Blaine no se queda atrás. Así es, ambos se hacen felices y son el complemento perfecto del otro. Hay varios caminos por recorrer, unos serán más fáciles y otros más complicados, pero irán tomados de la mano. ¡De nada! ¡Gracias a ti por tus palabras y apoyo constante!
.
Aquí estoy ya con la actualización más larga de "STY". Son 19 páginas cargadas de muchas emociones.
¡Gracias a todas y todos los que votaron en la encuesta!
.
CAPÍTULO 29:
"Las Cosas que Callamos"
.
De algún modo, luego de la perfecta celebración de su primer mes como novios, Blaine y Kurt se habían vuelto no sólo más unidos sino que un grado especial de intimidad había crecido entre ellos, a tal punto que muchas noches el castaño se quedaba a dormir en el centro de rehabilitación, pero no en el ala con las habitaciones para los médicos sino con el ojimiel.
Acostados en la cama, Kurt besaba los dedos de la mano de su pareja de una manera muy dulce mientras éste lo contemplaba con un enorme brillo en sus ojos. – Te amo, te amo mucho, mucho. – Decía entre los besos que repartía.
- También te amo, con todo mi corazón te amo.
El ojiazul se acercó más y sin soltar la mano que sostenía, dirigió sus labios hacia los de su novio, quien correspondió de inmediato. Kurt se movió todavía más cerca y acomodó una de sus piernas entre las de Blaine para eliminar así cualquier espacio entre ellos y el beso se fue volviendo más profundo poco a poco.
Estaban tan perdidos en las sensaciones presentes que no escucharon cuando alguien llamó a la puerta y segundos después ingresó al dormitorio.
- ¡Dr. Hummel! ¿Qué está haciendo?
El ojiazul se separó rápidamente y miró con pánico a la dueña del centro, quien estaba de pie a un metro de la cama viéndolos horrorizada. – Dra. Silver.
- ¿Qué es lo que está pasando aquí? – Observó con el ceño fruncido como el médico movía la pierna del joven hacia un lado para poder levantarse lo más rápido posible. – ¿Qué hace a esta hora en la habitación de un interno y en pijama? Blaine, ¿llamo a seguridad?
- ¿Qué? ¡No! – Dijeron los dos al mismo tiempo.
- Permítame explicarle Sra. Silver. – Pidió el castaño. – Nada malo está sucediendo aquí.
- ¿Nada malo? Lo veo casi encima de uno de sus pacientes en una situación bastante comprometedora.
- Blaine y yo somos novios.
- ¿Qué? ¡Eso no puede ser! – Expresó la mujer erizada.
- ¿Por qué? – Preguntó el de rizos. – ¿Es tan difícil creer que alguien quiera estar conmigo?
- No, por supuesto que no, Blaine. A lo que me refiero es a…
- He revisado detenidamente el reglamento del centro, – continuó Kurt, – y en ninguna parte hay algún referente sobre la prohibición de una relación entre compañeros de trabajo o entre médico y paciente. Por lo tanto, no estoy yendo en contra de ninguna ley aquí establecida.
- Tal vez no haya ningún estatuto al respecto, pero se sobreentiende que es de esa manera. No es ético.
- ¿Ético? ¿Desde cuándo amar a alguien es cuestión de ética?
- Dr. Hummel, lo quiero en mi oficina.
- ¡Esto es absurdo! – Expresó el pelinegro con molestia.
- Luego hablaré contigo, Blaine. Dr. Hummel, ahora.
- ¡No puede hacer esto! Kurt y yo tenemos perfecto derecho a estar juntos.
- Tranquilo, amor. Voy a hablar con la doctora y aclarar cualquier duda que tenga.
La mujer salió de la habitación a paso veloz, sus tacones resonando con fuerza en el silencio y la calma de la noche.
- Kurt, ¿realmente no hay nada en el reglamento sobre…?
- No lo hay cariño. Lo he revisado muchas veces, así que no te preocupes. Y aunque así fuese, no va a separarnos. No lo voy a permitir. – Buscó su bata médica y se la puso para cubrir la ropa de dormir. – Como dijiste, tú y yo tenemos todo el derecho a estar juntos y nadie va impedirlo. – Se acercó y lo tomó del rostro para besarlo. – Enseguida regreso.
- Te amo.
- También te amo.
El médico iba tan perdido en sus pensamientos que casi tropieza con alguien.
- Kurt, ¿a dónde vas con tanta prisa?
- ¡Oh! Rachel, qué bueno que te veo. Por favor ve con Blaine.
- ¿Qué pasó?
- Silver nos encontró juntos en su cama.
- ¿Qué?
- Después te cuento, ahora debo ir a su oficina.
- Sí, seguro.
- No dejes solo a Blaine.
- Cuenta con ello.
El castaño apresuró el paso y pronto se encontró frente a la puerta de cristal detrás de la cual sabía que algo trascendental sucedería. Realizó varias respiraciones profundas y dio algunos golpes suaves con el puño al portón para anunciar su llegada.
- Adelante.
- Permiso. – Entró y cerró la puerta. – Aquí me tiene Dra. Silver.
- Bien. Ahora quiero que me explique cómo se atrevió a hacer algo tan bajo.
- Con mucho respeto, creo que está anticipando juicios, por lo tanto su razón ya está comprometida y nada de lo que yo diga va a parecerle correcto. He venido para tener una charla madura y honesta con usted, y lo único que le pido es su objetividad en este asunto.
- Blaine Anderson es una persona con mucho daño emocional y por eso es una presa fácil para…
- Usted mejor que nadie sabe que él no era una persona fácil ni siquiera de tratar, mucho menos de dejarse envolver de ningún modo. Mi relación con él fue bastante complicada al comienzo pero las cosas fueron mejorando poco a poco. Para los dos se trató de una batalla muy difícil, sin embargo, al final ambos encontramos el camino correcto para poder avanzar en armonía.
- Estoy enterada de eso y de la forma sorprendente en la que ha ido cambiando, he leído los informes médicos, y realmente me alegro por él. Pero personas en sus condiciones no están… listas para algo como lo que usted pretende.
- ¿Está tratando de decirme que por el hecho de estar en una silla de ruedas no puede enamorarse y tener a alguien que lo ame en la misma forma? Porque honestamente eso sería un total desatino viniendo de alguien como usted que creó éste centro con el objetivo de darles a personas como él la oportunidad de mejorar y prepararse para enfrentar al mundo y tener vidas lo más normales posibles.
Yo no pretendo nada extraño ni fuera de lo común con Blaine. Somos sólo dos seres humanos que se encontraron en un punto determinado de sus existencias y luego de librar una ardua batalla, terminaron enamorándose.
Amo a Blaine con todas mis fuerzas, y mi única intención con él es hacerlo feliz.
- ¿Pero por cuánto tiempo Dr. Hummel? No me mal interprete, no he dicho que él no pueda tener a alguien en su vida o que nadie vaya a amarlo, pero debemos ser honestos. Él padece de limitaciones que la pareja que tenga deberá aprender a manejar, aceptar y hasta tolerar. Y no es fácil.
Su ex prometido lo abandonó porque no pudo hacer frente a lo difícil que se tornó la situación. Cuando eso sucedió, Blaine quedó devastado, y le aseguro que pasar por algo así nuevamente será mucho peor que la primera vez.
Y su caso no es el único que hay. He conocido tantas parejas en esa situación que han fracasado, familiares volviéndose locos y perdiendo el control por…
- Eso no nos va a suceder a nosotros.
- El señor Leblanc lo dejó después de más de diez años de relación porque se cansó y la paciencia se le agotó. ¿Qué le hace pensar que usted no actuará de la misma manera? No ahora, obviamente está en la etapa donde todo es nuevo y la emoción se lleva a flor de piel, pero con el paso del tiempo las cosas irán cambiando.
- No será así, se lo puedo asegurar. Para empezar, yo ya pasé junto a Blaine su periodo de rabia contra el mundo, y aquí sigo. He permanecido a su lado en sus peores momentos, y no me ciego, sé que habrá tiempos difíciles y que algunas cosas pueden ser complicadas, pero ahora el camino será menos espinoso porque él ha cambiado y tiene una nueva actitud hacia la vida.
No hay una forma de explicar con palabras exactas este sentimiento, pero creo que algo aproximado sería decir que lo he visto luchar, esforzarse, y crecer tanto, es una de las personas más fuertes y valientes que he conocido. Admiro su fortaleza y respeto todo lo que ha logrado y en quien se ha convertido.
- Eso es cierto, Blaine es digno de admirar, y quizá es lo que lo ha hecho confundir sus sentimientos haciéndolo creer que está enamorado.
- ¡En lo absoluto! Conozco la diferencia entre querer, amar, admirar, y un largo etcétera. Sé muy bien lo que es estar enamorado, y es justamente lo que siento por él. Amo a Blaine con todo mi corazón, y no voy a lastimarlo ni abandonarlo. Él es la persona con la que he soñado toda mi vida, y podría pasar la noche entera hasta que amanezca explicándole todos los motivos por lo que es así, pero no veo el por qué deba convencerla de mis sentimientos.
Tengo una relación con él y no voy a terminarla ni permitir que nos quieran separar.
- Dr. Hummel…
- Dra. Silver, pensé que el motivo por el que me llamó era para tratar esto bajo el punto de vista del código que rige en el centro, aunque como dije cuando estábamos en la habitación, lo he revisado con sumo detalle y no estoy rompiendo ninguna regla, por lo tanto no hay nada que nos impida estar juntos.
- Está decidido a seguir adelante, ¿cierto?
- Así es como funciona el amor. No se rinde, no se deja doblegar ni intimidar.
- Bien, éste es mi centro y por lo tanto soy yo quien dictamina el comportamiento que considero inapropiado, razón por la cual le prohíbo pasar las noches en la habitación de Blaine. Si usted quiere mantener una relación con él, no será bajo el horario de trabajo.
- ¿Realmente va a hacer esto? Porque de ser así regresaré al itinerario bajo el que firmé mi contrato.
- No lo haría.
- Cuando usted me contrató, lo hizo sólo para que estuviese aquí durante las tardes hasta las primeras horas de la noche.
- Porque usted trabajaba en el hospital durante el día.
- Correcto, sin embargo me fui involucrando tanto con el lugar y las personas que renuncié al hospital y he estado aquí a tiempo completo desde hace meses, incluso he hecho muchas horas extras, pero nada de eso me había pesado porque amo lo que hago, pero amo más a Blaine, y si me va a prohibir verlo, significaría que el único tiempo que tendría con él sería unos pocos minutos en la noche antes de irme y los fines de semana. Eso es algo que no voy a aceptar.
Blaine y yo hemos estado juntos durante un tiempo ya, y no creo que usted tenga notificaciones o reportes de que mi desempeño haya disminuido de ninguna forma. He sido muy profesional y he seguido completamente entregado a todo lo que hago, más no me deja otra alternativa que regresar a lo estipulado en mi contrato, porque lo otro fue un acuerdo verbal solamente.
- ¿Es algún tipo de advertencia o amenaza?
- No, no soy esa clase de persona. Sólo estoy haciendo lo que es justo y defiendo lo que creo. Y si eso es todo, debo retirarme, vivo lejos de aquí y no me gusta conducir tarde por la noche.
- Bien, hasta mañana Dr. Hummel.
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
Kurt tenía entre sus brazos a Blaine, sus cuerpos muy juntos y sus manos entrelazadas descansando en medio de sus pechos.
- ¿Y qué más te dijo? – Preguntó el ojimiel.
- Cosas absurdas nada más. Cree que no vamos a funcionar como pareja.
- ¿Por qué?
- Porque me da la impresión que ella le da mucha importancia al pasado y no puede enfocarse en el presente y menos en el futuro.
- Es raro que Silver actúe así.
- Lo mismo pensé, cariño. Pero en fin, cada quien es un mundo.
- No me parece justo que no te permitiese quedarte conmigo en las noches. No estamos yendo contra el reglamento ni nada parecido.
- Lo sé, pero lo vamos a solucionar.
- Eso sí. – Le dio varios besos por el rostro.
- No puedo creer que estés aquí conmigo, Blaine. Me parece un sueño que decidieras venir a mi departamento para pasar la noche juntos.
- Tenía muchas ganas de dormir abrazado a ti. – Le sonrió.
- Tu determinación me fascina. Ni siquiera te afectó el viaje en auto hasta aquí.
- A mí también me sorprendió eso. Pero creo que era tal la indignación que sentía que todo lo demás fue bloqueado de mi mente.
- Por lo que haya sido, estoy feliz de tenerte aquí por primera vez, no sólo en mi departamento sino también en mi cama. Me estoy haciendo adicto a dormir abrazándote.
- Entonces somos dos, porque me fascina sentirte a mi lado con tu calor cubriéndome.
- ¿Sabes que somos cursis? – Rió con dulzura mirándolo a los ojos.
- Somos románticos, Kurt. Y no me quejo, me gusta.
- No más que a mí. – Le besó la frente.
- ¿Crees que me llamará mañana? – Indagó el pelinegro acomodando su cabeza sobre el hombro de su pareja.
- ¿Quién?
- Silver. Dijo que quería hablar con los dos, pero lo hizo únicamente contigo.
- No tengo idea. Tal vez le quedaron claras las cosas.
- Eso espero, pero de no ser así, me aseguraré de exponerle todos mis puntos.
- Perfecto. Debe entender que nos amamos, y lo demás lo resolveremos juntos.
- Por supuesto. – Suspiró. – Pero ahora quiero que resolvamos algo importante, Kurt.
- ¿Qué cosa?
- El por qué tus labios no están besando los míos.
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
Dos días transcurrieron luego del encuentro, pero la dueña del centro nunca llamó al ojimiel, ni siquiera había sido vista por los alrededores como era costumbre.
En ese momento Blaine se dirigía hacia su terapia con un gesto de molestia en el rostro. Nancy empujaba la silla y trataba de conversar sobre diferentes temas para animarlo, pero no tuvo mayor éxito.
Llegaron al área indicada y cuando estuvo listo, el médico empezó a trabajar con él.
Kurt estaba a varios metros de distancia, terminando con una de sus pacientes. Cuando la señora se fue, puso toda su atención en su novio y se dio cuenta de la poca cooperación que estaba ofreciendo a más de tener su ceño fruncido.
Sabía que no debía intervenir, pero necesita conocer el motivo de la reticencia del pelinegro, así que fue dando pasos cortos hasta estar lo más cerca posible.
- Vamos Anderson, – decía el terapeuta con voz cansada mientras le flexionaba con fuerza las piernas hacia el pecho, – no hagas esto más complicado de lo que ya es.
- No entiendes que me duele.
- No utilices esa excusa. Ambos sabemos que no es cierto.
- No estoy mintiendo, me duele.
- ¡Es imposible! No sientes dolor porque tus terminaciones nerviosas están…
- ¿Qué sucede aquí? – Preguntó con evidente molestia el ojiazul.
- Hola Kurt. Anderson que no coopera.
- Estoy observándolos, y si te dice que le duele, es tu obligación detenerte.
- Sabes que no siente nada porque…
- Blaine, ¿dónde es el dolor?
- En la parte baja de la espalda.
- ¡Eso nunca me dijiste! – Protestó el médico de cabellera color chocolate mirándolo con enojo.
- ¿Cómo? Si no me escuchas. – Gruñó.
- Blaine, – intervino su pareja, – voy a bajar tus piernas lentamente y con mucho cuidado. Quiero que me digas si…
- Hummel, te recuerdo que soy yo quien está a cargo. Te agradezco la intención, pero no tienes que…
- No lo estás haciendo debidamente.
- ¡Tú qué sabes!
- Lo sé porque yo diseñé su nuevo plan de terapias y ejercicios, y ninguno de ellos debe producirle dolor ni malestar de ningún tipo.
- No me digas cómo hacer mi trabajo. No lo estoy lastimando. Él llegó quejándose y de mal humor. – Empezó a bajarle las piernas.
- ¿Es eso cierto? – Miró al pelinegro con preocupación. – ¿Te sentías mal antes de comenzar?
- Sentía una molestia, pero el dolor empezó después.
- ¿Tienes alguna idea a qué se deba?
- Me golpeé al bajar de la cama.
- ¿Por qué no dijiste nada?
- Creí que se iba a pasar. De hecho, estaba disminuyendo hasta antes de los ejercicios.
- ¿Te das cuenta, Kurt? Yo no tengo la culpa de lo que le sucede.
- Te dije cuando empezaste que me dolía, y no me hiciste caso. – Protestó Blaine cerrando los ojos con fuerza.
- Llegó otro de tus pacientes Hummel. Ve a atenderlo y déjame a mí tratar con los míos. – Rodando los ojos con rabia, Kurt se tuvo que alejar. – Y no vuelvas a interferir o tendré que hacer un reporte para la Dra. Silver de tu comportamiento poco profesional. – Advirtió.
El de piel clara se detuvo por unos segundos. Lo que decía su compañero en cierto modo era verdad, él no debía intervenir, pero había actuado por el impulso que motivaba ver a su novio mal.
Soltó el aire retenido y continuó su camino, tratando de sonreír a quienes lo esperaban.
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
Una semana y media después, en el departamento del castaño había una pequeña discusión entre el fisioterapeuta y el ex artista.
- Blaine, ¿estás celoso de Elliot?
- No, ¿por qué iba a estar celoso? – Desvió la mirada.
- ¿Qué sucede entonces?
- Nada.
- Mi amor, tú y yo siempre somos honestos con el otro sin importar que, y en este momento no lo estás siendo. Cuéntame lo que sucede.
- Todo el tiempo pasas con él desde que está aquí. Parece que te gusta estar más con él que conmigo.
- Cariño, eso no es verdad. Es cierto que hemos estado saliendo unos días, pero sabes que somos grandes amigos y no nos habíamos visto en un largo periodo. Nada me gusta más que estar contigo. Eres el amor de mi vida, y eso nadie podrá cambiarlo nunca. – Se acercó y lo tomó del rostro con ambas manos. – Te amo sólo a ti, tú eres mi cielo, mi mundo, el que hace latir mi corazón con fuerza y acelera mi pulso.
- Tal vez sí estoy algo celoso. – Admitió tratando de mover la cabeza hacia un lado, pero le fue imposible. – Es difícil para mí esta situación.
- No tienes por qué estarlo. – Empezó a besarlo. – Soy tuyo. – Le susurró al oído y retomó el beso. Al separarse frotó sus narices suavemente por varios segundos.
- Lo lamento. A veces siento miedo. No quiero perderte, Kurt.
- No hay forma en la que vayas a perderme. Porque aunque decidas dejarme, seguiré a tu lado luchando para demostrarte que somos el uno para el otro, y no desistiré hasta convencerte.
- Eso fue tan…
- ¿Cursi? ¿Exagerado?
- Hermoso.
Sentados en el gran y cómodo sofá, Kurt estaba arrimado sobre los cojines mientras que Blaine se encontraba entre sus piernas, con el cuerpo apoyado contra el suyo. Espalda y pecho juntos, subiendo y bajando en perfecta sincronía. Los brazos de los dos envueltos en los del otro mientras veían una película.
Besos y mimos se hacían presentes en diferentes momentos, haciéndolos a los dos suspirar constantemente.
Una melodía inundó el lugar repentinamente y el castaño rodó los ojos. – Es mi teléfono.
- Puede ser del centro. – Se estiró un poco hasta tomar el artefacto y se lo entregó.
- Es Elliot. – Sintió como de forma automática el cuerpo de Blaine se tensó, y le acarició el brazo que sostenía para tratar de relajarlo. – No importa, no voy a contestar.
- Hazlo. Tal vez es algo importante. – Suspiró con cierto pesar.
- Nada ni nadie es más importante que tú.
El ojimiel movió la cabeza hacia tras y capturó sus labios por varios segundos. – Está bien, contéstale.
- ¿Seguro?
- Sí.
- Bueno. – Le besó la mejilla y aceptó la llamada. – Hola Eli… Sí, estoy muy ocupado en este momento… ¡Oh! No lo sé… Yo le digo… Sí, después te aviso… Cuídate… Adiós.
- Eso fue rápido.
- Quería que nos reuniésemos en un bar bastante tranquilo que hay en el norte.
- ¿Vas a ir?
- Quiere que vayas conmigo y también Rachel. Ya sabes, como una reunión de amigos.
- Él y yo no somos amigos, pero vayan ustedes. Se van a divertir.
- Le agradas mucho y desea tratarte más y conocerte.
- ¡Ah! No sé.
- De ti depende. Tengo que avisarle si vamos o no.
- Ve tú con Rachel.
- Sin ti no voy a ninguna parte.
- Está bien, iré. Pero si no me siento a gusto, no voy a quedarme.
- Me parece justo. – Le besó el cuello. – Eres el mejor.
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
Luego de cenar, estaban en el bar disfrutando de la velada, contando anécdotas, divirtiéndose y compartiendo un momento maravilloso. Kurt miraba con una sonrisa a Blaine, quien estaba a su lado luciendo feliz, y le inundaba el corazón verlo así tras haber aceptado ir con él, Rachel y Elliot.
La plática continuaba en medio de unos cuantos tragos, y ante la interacción entre los dos hombres de ojos azules, el pelinegro se atrevió a preguntarles algo que le había estado dando vueltas en la cabeza toda la noche. – ¿Llevan muchos años siendo amigos?
- ¡Así es! – Respondió Gilbert.
- Eli y yo tenemos una gran y muy especial amistad.
- Kurt es una de las personas más importantes en el mundo para mí. – Acotó con una enorme sonrisa.
- ¡Oh! ¿Y a qué se debe eso? – Preguntó Blaine frunciendo ligeramente el ceño al notar como el médico de cabellera oscura había puesto su mano sobre la de Hummel.
- Bueno, – intervino la chica algo mareada, – tal vez se deba a que ellos fueron novios en el pasado, y sobre todo al hecho de que Elliot perdió su virginidad con Kurt.
Los ojos del castaño volaron como ráfagas en dirección de su amiga y se clavaron en ella como puñales. Congelado sin saber qué decir, tragó con dificultad el nudo que se formó en su garganta.
- Rachel, eso pertenece al pasado. Hace mucho que volteamos esa página. Kurt y yo sólo somos amigos. – Intervino el pelinegro de ojos azules con un toque de nerviosismo en su voz.
- Sí, sí. Pero estabas perdiiiidamenteee enamorado de él. – Le respondió haciendo círculos con el dedo frente al rostro de éste. – Cada poro de tu cuerpo gritaba su nombre. – Soltó una risa ahogada y clavó el rostro en el pecho del médico.
Kurt soltó un gimoteo ante la ausencia de la mano de su pareja que hasta hace poco había estado sobre su rodilla. Lentamente giró la cabeza en su dirección y vio como maniobraba la silla de ruedas para dar la vuelta. – Blaine, ¿a dónde vas?
- Estoy de más aquí.
- Amor no. – Se levantó rápidamente para taparle el paso. – No te puedes ir.
- Es verdad Blaine, tienes que quedarte. – Chilló Rachel intentando ponerse de pie y cayendo sentada en el acto. – Todavía no he contado las anécdotas graciosas, como aquella vez cuando llegué al departamento de Kurt y entré sin avisar. Pensé que estaban viendo una película de esas atrevidas, ya sabes, pero habían sido ellos. ¡Eran ellos! – Hipó. – ¿Puedes creerlo? Los ruidos que hacían se escuchaban por todo el lugar. – Empezó a reír. – ¡Eso fue salvaje!
- Cállate Berry, – gruñó furioso el ojiazul, – o juro que voy a…
- Blaineee, no te vayas… – Interrumpió la castaña, ignorando a su amigo.
Kurt sentía que el peso del mundo se le venía encima, quería correr detrás del ojimiel pero sus piernas se sentían aguadas como gelatina y no le permitían avanzar más rápido. – ¡Blaine! ¡Detente, por favor! ¡Blaine! – Su voz trataba de alzarse encima del bullicio de las personas presentes en el lugar y de la música que brotaba de los parlantes, pero dudaba que su novio lo escuchase.
Se abría paso entre la multitud sin entender en qué momento había aparecido. Cuando ellos llegaron había apenas un par de mesas ocupadas. Miraba desesperado en dirección de la salida tratando de localizar a Blaine, pero sabía que éste tenía que haber llegado al portón primero porque al estar en la silla le era más fácil hacer que las personas se apartasen de su camino.
Una vez fuera del local, el aire frío golpeó su rostro pero no tardó en recobrarse. Corrió hacia la calle principal con la esperanza de encontrar ahí a su pareja y suspiró al verlo tratando de conseguir un taxi. Caminó el tramo que le faltaba para alcanzarlo y se paró a su lado.
- Todos son unos imbéciles. – Gruñó el de rizos. – Nadie se detiene. Claro, como me ven aquí deben pensar que he bebido demás, ¿y quién quiere hacerse cargo de un borracho en silla de ruedas?
- Blaine, cariño.
- Aléjate de mí.
- No voy a hacerlo, así que es mejor que trates de calmarte para que hablemos.
- ¿Hablar? ¡No hay nada de lo que tengamos que hablar!
- Mi amor…
- ¡No me digas así!
- Eres mi amor, Blaine. Mi único y verdadero amor con el quiero pasar el resto de mi vida.
- ¡No digas estupideces! Eso de estar juntos por siempre no es más que una idiotez. Es algo que nunca va a pasar.
- Está bien, si necesitas desahogarte, hazlo. Pero no me voy a alejar de ti. – Poco después tomó su celular y le envió un mensaje a Elliot avisándole que no iban a regresar.
- Déjame en paz. – Rezongó y miró en dirección contraria.
Los minutos pasaban y la temperatura seguía descendiendo pero ninguno de los dos se movía del lugar. Ambos temblaban y trataban de mantener las manos dentro de sus respectivos bolsillos, sin embargo se mantenían firmes e imperturbables.
- Blaine. – Finalmente dijo el médico. – Esto no resuelve nada. Vamos a mi departamento o a donde tú quieras y hablemos como los adultos maduros que somos.
Sin decir nada el pelinegro dio la vuelta y se dirigió hacia el gran estacionamiento.
Ya frente al auto, Kurt abrió la puerta e intentó ayudarlo a subir, pero fue empujado oscamente. – ¡No te atrevas! Ya he tenido suficientes humillaciones esta noche.
El castaño quería tanto abrazarlo y llenarlo de besos hasta que ese sentimiento desapareciese, pero sabía que no era lo indicado en ese momento, no sólo porque el de ojos dorados lo rechazaría de inmediato sino también que probablemente éste pensaría que le tenía compasión o algo parecido. Había aprendido a conocerlo muy bien y lo mejor era dejar las cosas así y permitirle que él subiera solo al auto.
El trayecto al departamento se sintió como una eternidad y el silencio sepulcral que había lo hacía más incómodo. Finalmente llegaron y Kurt esperó paciente a que Blaine se bajase y acomodase en su silla.
Por alguna razón las palabras de la Dra. Silver se hicieron presentes en su cabeza y se estremeció por unos segundos. Ella no tenía razón, si bien ese era uno de esos momentos difíciles que él y su novio atravesaban como pareja, no significaba que no pudiesen afrontarlo y menos que sería el fin de la relación. Ellos iban a resolverlo esa misma noche.
Cuando vio al pelinegro avanzar hacia el portal de cristal del edificio, cerró el auto y corrió en su dirección. Subieron en el ascensor hasta el piso correspondiente y luego ingresaron a la morada del doctor.
- ¿Quieres algo? ¿Tal vez una bebida caliente?
- Necesito el baño.
- Sí, seguro. Ya sabes el camino. Voy a preparar un poco de té.
Blaine estuvo de regreso y su rostro evidenciaba que había estado llorando, pero su semblante era frío. – ¿Por qué no me contaste? – Preguntó apartando la mano con la taza humeante que le era ofrecida.
- Porque no tenía ningún sentido. Elliot y yo somos buenos amigos, esa es la verdad y es lo que te dije. ¿Qué objetivo tenía mencionar que fuimos novios? Es algo que no tiene relevancia alguna.
- La tiene.
- No veo cómo.
- ¿Todavía sientes algo por él?
- No acabas de preguntar eso. – Negó con la cabeza.
- Contéstame.
- Es mi amigo, lo quiero. Pero es todo.
- Un amigo al que le ayudaste a perder su virginidad. ¡Vaya clase de amistad!
- Vamos a ser cien por ciento honestos y hablar de frente. Sí, Elliot y yo fuimos novios, y como cualquier pareja tuvimos relaciones. ¿Por qué te molesta tanto Blaine? No le encuentro la lógica a que me reclames por algo de mi pasado que no te afecta ni a nuestra relación de ninguna forma.
Es como si yo te exigiera explicaciones porque te acostaste con Benoît en la época que estaban juntos. ¿Te das cuenta de lo ilógico que es?
Ambos tuvimos parejas antes, y el sexo es parte de una relación. Eso lo sabe todo el mundo. Pero es pasado, las personas con las que estuviste o con las que yo estuve no tienen absolutamente nada que ver en nuestro noviazgo y no deben tener poder en nuestro presente.
Elliot y yo somos amigos, lo fuimos antes de estar juntos y lo seguimos siendo después, más eso no significa que haya algo sentimental todavía entre nosotros. Él está casado, y te puedo asegurar que ama mucho a su esposo. Y aunque no tuviese a nadie, yo estoy contigo, te amo y eres el único para mí.
- Es un hombre muy atractivo.
- ¿Qué?
- Y sí puede caminar.
- ¡Blaine!
- Y según lo que Rachel dijo, ustedes disfrutaban tanto de sus encuentros sexuales que sus ruidos se escuchaban por todas partes.
- ¡Por todos los cielos! ¿Cuál es tu problema con eso? Sigo sin entenderlo. No importa lo que sucedió, es parte del pasado. ¿Por qué no puedes comprender y aceptarlo? ¿Qué es lo que te afecta tanto?
- Yo nunca voy a poder darte eso. – Su voz sonó débil y totalmente frágil.
- No entiendo.
- Jamás va a suceder, y en algún momento te vas a cansar porque querrás alguien con quien poder… disfrutar.
- ¿De qué hablas?
- Kurt, mi cuerpo está paralizado de la cadera hacia abajo.
- Eso lo sé, pero…
- ¡Eres médico! ¡Ni siquiera debería tener que explicarte esto! No siento nada…
- ¿Nada?
- ¡Maldita sea! ¡Soy impotente!
