Tres meses nunca un periodo de tiempo tan pequeño en comparación con toda una vida se había hecho tan sumamente largo, Rick miraba como Kate colocaba las últimas cosas en el bolso, se acercó y la abrazó por la espalda posando sus manos sobre el abultado vientre.

-¿Lo tienes ya todo? – Preguntaba besando la cabeza de Kate, ella asentía posando sus manos sobre las de Rick y apoyando su cuerpo sobre el de él- Todo irá bien, ¿lo sabes, verdad? – Kate suspiró y asintió.

-Mami – Ambos se giraron sonriendo.

-Pero mira quien ha regresado del parque – Castle cogió en brazos al pequeño - ¿Te lo has pasado bien con tus hermanos?

-Chi, Aex y Jo paque, umpios – Contestaba emocionado.

-¿Has montado en los columpios? – Luke asentía sonriendo- ¿Le damos un beso a mamá? – Luke estiraba sus bracitos hacia su madre, Kate se acercaba hasta el pequeño y recibía las babas de Luke.

-Que beso más grande – Decía besándole ella, haciendo que el pequeño sonriese.

-Hola – aparecían en la habitación Alex y Jou.

- ¿Lo tenéis todo listo? – preguntaba Alex acercándose a su madre y tomándola del brazo.

-Todo listo – Contestó Kate besando a su hija mayor.

-¿Preparo la cena o pedimos algo? – Castle miraba a las mujeres.

-Me apetece pizza – Contestó Kate.

-Vale, pediré pizza – Decía Jou saliendo del cuarto.

-Mientras yo, voy a bañar a este pequeñajo – Alex tomaba de la mano a su hermano pequeño y ambos salían de allí.

Kate se aferró al brazo de su marido, Castle intentó caminar pero ella no movía sus pies.

-¿Qué sucede? – Castle acariciaba la mejilla de Kate.

-Sé que todo va a salir bien, pero aún así tengo algo de miedo. ¿Y si es mi último día con vosotros? – Las lágrimas comenzaban a rodar por el rostro de la capitana.

-Cariño, todo irá bien – Castle hacia que Kate le siguiera y ambos se sentaron en la cama de matrimonio- Mañana iremos al hospital y tendremos a nuestro bebé y en unos días estaremos todos en casa, tú, Luke, Alex, Jou, el bebé sin nombre y yo. Nuestra familia estará en casa – Kate apoyaba su cabeza en el hombro de su marido- Me ha costado mucho tenerte a mi lado, no voy a perderte ahora.

Hacía un mes y medio que el doctor Hunt, ginecólogo de Kate, había decidido que lo mejor sería practicar una cesárea, aquello llenó de inseguridad a la capitana. Pese a los esfuerzos de todos, ella continuaba teniendo miedo a aquella operación, por mucho que todos le dijeran que nada le pasaría, ella seguía teniendo miedo.

-Prométeme que si pasa algo, le contarás al bebé todo lo que le quise incluso antes de que naciese- Castle dejó de sonreír.

-Kate, no va a pasar nada – Dijo en un tono algo más elevado de lo que él pretendía y se puso en pie- No le voy a tener que explicar nada ni al bebé ni a Luke.

-Rick, por favor no te enfades – Susurró ella- Perdóname.

Castle se giró dejando ver las lágrimas que bañaban su cara – No tengo nada que perdonar, el único que debe disculparse soy yo – Contestó arrodillándose ante Kate.

-La cena termina de llegar – Alex asomaba la cabeza por la puerta.

-Ya vamos – Castle se ponía en pie y tendía su mano para ayudar a Kate a ponerse en pie- Te amo, eres y siempre serás el amor de mi vida.

-Sois adorables – Alex se unió a ellos- Yo quiero algo así en mi vida- Dijo haciendo que tanto Kate como Rick sonriesen.

-No me irás a decir que Jou te trata mal, porque si es así le mato con mis propias manos – Alex se sonrojó.

-No, con él todo es genial, sólo pido que sea así toda mi vida. Que nuestro amor sea como el vuestro, atemporal – Kate acarició la espalda de su hija.

-Cariño, has tenido suerte con tu novio, sé que te querrá siempre, es igual que su padre – Dijo sonriendo y haciendo que Castle también sonriese.

Cuando llegaron al salón Jou estaba tirado en el suelo jugando con Luke.

-Mirad, Luke ¿Quién es este? – Le mostraba un muñeco.

-Oda – Luke le quitaba el muñeco de las manos a Jou.

-Muy bien enano, es Yoda – Castle aplaudía feliz- ¿Y este?

-guaka – contestaba al instante haciendo que todos riesen.

-Lo lograste, ya tienes otro friki de Star Wars – dijo Kate mientras se sentaba para cenar.

Todos se sentaban a la mesa, Jou repartía la pizza entre todos incluido el pequeño Luke al que le encantaba la pizza sobre todo porque sus padres no le regañaban al mancharse.

-¿Y ya sabemos el nombre? – Preguntaba Alex después de terminar su primera porción de pizza.

-Pues…

-Sí – Cortó Kate a su marido- Si es niña se llamará Leia – La cara de Castle se iluminaba- ya sé que no es Amidala, pero algo es algo.

-Papá, te has salido con la tuya – Jou se reía.

-Y ¿si es chico? – Preguntaba Alex.

-Roy – contestó Castle dejando con la boca abierta a su esposa.

-¿Roy? – Preguntaba perdido Jou.

-Sí, como se llamaba un antiguo capitán de Kate y que fue muy importante para ella – Contestaba Rick acariciando la mano de Kate.

-Gracias – dijo rompiendo nuevamente a llorar- Malditas hormonas – decía limpiándose las lágrimas.

-Bien, entonces ya tenemos nombre, Leia Rodgers o Roy Rodgers, me gustan como suenan – Decía Jou.

-Eia – repetía Luke haciendo que todos riesen.

-Sí cariño, Leia – decía Kate- o Roy.

-Eia – volvía a decir Luke.

-Parece que Luke ya ha decido que quiere una hermana – Decía Alex riendo.

Kate quiso ser ella la que acostase al pequeño aquella noche, ambos caminaban de la mano, al llegar al dormitorio Kate soltó la mano y el pequeño se quedó quieto frotándose los ojos por el sueño que tenía.

-A dormir mi amor – Dijo Kate cuanto tuvo la cama del pequeño abierta.

Luke con un poco de esfuerzo subió a su cama, que era una pequeña nave imperial, Kate sonrió al recordar cómo Castle se había pasado una semana haciendo pucheros hasta que ella aceptó que esa fuese la cama de Luke.

Arropaba a su hijo mientras le cantaba una nana, Luke agarraba la mano de su madre mientras sus ojos se iban cerrando por el sueño.

-Te quiero, te quiero tanto – Decía ella acariciando la cabeza de su hijo.

Castle estaba apoyado en el marco de la puerta, sacó su móvil del bolsillo e inmortalizó aquella imagen.

-Duerme tranquilo, que mamá y papá están al lado – Kate besaba la mejilla de Luke y se giraba para salir del cuarto encendiendo antes de hacerlo la pequeña luz que había en el suelo.

-Es precioso – Se aferraba a su marido.

-Lo es – contestaba Rick enseñándole la foto que les había tomado a ambos.