CAPITULO 29

Sin pensarlo, movido por un acto reflejo de evitar que aquel sonido escapara de la garganta de Hinata, lo ahogo de la manera más rápida que disponía, con sus propios labios.

Hinata no ocultó su grado de sorpresa, ante aquel acto, reconociendo en el profundo iris azul que captaban sus blanquecinas pupilas al causante de toda la acción.

El calor no tardo en llegar a sus mejillas, transformado en rubor, y apunto estuvo de caer inconsciente otra vez.

Naruto no se dio verdadera cuenta de la situación, hasta después de haberla ejecutado.

Sintiendo como las primeras vibraciones de ese chillo, chocaban contra su boca.

No fue un beso propiamente dicho, pero un escalofrió recorrió el cuerpo de ambos, tras finalizar el contacto.

Naruto sin olvidar lo que ocurría a su alrededor, sustituyó sus labios por el dedo índice de su mano, indicando silencio a Hinata, y señalándole con la mirada, las tres personas que no se encontraban muy lejos de donde ellos se hallaban.

La muchacha, volvió su cabeza divisando al trío, y recordando de golpe, lo ocurrido en el riachuelo al acabar su entrenamiento.

Los dos ninjas, permanecieron en silencio, comunicándose tan solo con la mirada.

Sin hacerse notar, lentamente para evitar hacer ruidos innecesarios que llamaran la atención de sus enemigos, conscientes de lo peligroso que eso podía llegar a ser, fueron descolgándose de la enorme cabeza de piedra caliza.

Orochimaru, enfrentaba a sus dos adversarios, lleno de confianza en si mismo, los conocía bien, había formado parte de su organización, sabia cuales eran sus aptitudes, claramente tenia una gran ventaja sobre ellos, condicionada sobre todo por las cientos de técnicas que era capaz de realizar y el poder que le infundía haberse unido al ocho colas.

Para demostrarlo, eligió al mas débil de sus dos oponentes, Zetsu , ajustó las gafas del cuerpo que había tomado, sonriendo con autosuficiencia, dando un par de pasos directos al hombre- planta, el cual lo encaraba, algo intimidado puesto que aun tenia un brazo roto y era incapaz de realizar sellos a gran velocidad con una sola mano.

No estaba dentro de sus planes, enfrentarse tan pronto a Orochimaru, el objetivo de su misión era haber conseguido el anillo donde se encontraba el Shukaku y extraerle el Kiuby a Naruto.

Miro a su compañero, pidiéndole ayuda, el ego de Kazuzu se creció al verse imprescindible en aquella batalla, despego de su ser tres mascaras.

Orochimaru siguió avanzando ignorando completamente a Kazuzu.

-¿Qué hace ese diota?- Zetsu parecía no dar crédito, su compañero, desplegaba tres de sus corazones al azar, y atacaba sin sentido alguno.

-Gentjutsu- le informo complacido Orochimaru.

-¿Cómo? ¿Cuándo?

-Que importa, el solo se basta para autodestruirse.

Efectivamente, las mascaras chocaban entre si, Kazuzu lanzaba hebras negras a la nada, hasta que algunas de ellas traspasaron a Zetsu, junto con dos de los corazones enmascarados, momento en que volvió a la realidad.

Orochimaru disfrutó de la escena que presenciaba, cada gesto cambiante de la cara de sus dos contrincantes.

La de Zetsu, agonizante, dejando escapar el último suspiro de vida, mientras con un brazo sujetaba el agujero producido por esos hilos, que ni la planta que le cubría pudo detener a tiempo.

Cayó de rodillas, mirando horrorizado a su compañero, ya sin expresión alguna en sus ojos, su cuerpo inerte se dejó vencer por la gravedad y quedó tendido en el suelo mientras la sangre escapaba por debajo de él.

Kazuzu, orgulloso de si mismo, creyendo haber dejado agonizante a Orochimaru, descubrió con estupor mal disimulado, al retraer las hebras lanzadas, el cuerpo al que habían sido dirigidas, sintió un par de pinchazos en su pecho, indicio de que dos de sus corazones también habían sido eliminados.

Intento sin éxito esconder de nuevo el tercero que aun pululaba sin sentido. Mas Orochimaru realizó una técnica de fuego, y la mascara ardió ante los estupefactos ojos de Kazuzu.

Naruto, reprimía sus ganas de enfrentarse a aquellos de los que escapaban, huir no era su estilo, pero no estaba solo, la vida le había enseñado que si quería ver su sueño de ser Hokage echo realidad, ante todo tenia que proteger lo que mas le importaba, eso incluía a sus amigos.

Sabia perfectamente que Hinata en condiciones normales habría sido una gran aliada en esa lucha, pero si ahora se enfrentaba a ellos su vida peligraría, y el se había prometido que nunca mas vería morir a uno de los suyos.

Sasuke se detuvo, no sabia exactamente donde estaba, presentía que le esperaba una larga noche al raso, los pensamientos que le ocupaban le habían distraído mucho, y estaba seguro de no poder regresar a la que era su actual casa.

-¿Qué haces aquí?

Reconoció enseguida esa característica voz, siempre ella, si, siempre aparecía en los momentos en que se encontraba perdido. Pero su orgullo, como siempre, le impidió reconocer a viva voz que necesitaba ayuda.

-Lo mismo podría preguntarte.

-La verdad, he llegado divagando, ni siquiera me acerque a casa- dijo la muchacha sin atreverse a mirarle, contemplando la gran montaña que tenia enfrente.- estas figuras, las caras de los hokages, siempre me han echo sentir segura, ahora las miro y parecen estar advirtiéndonos de algo que cambiara nuestras vidas.

Sasuke, se sorprendió interiormente de haber llegado hasta allí, pero su rostro no lo transmitió, fiel como siempre a si mismo en no dejar que los demás vieran sus emociones.

-Es peligroso que andes sola, sabiendo que Orochimaru anda suelto por la aldea Sakura.

-Deberías preocuparte por ti mismo.

-¿Cuándo utilizaste el Gentjutsu?- Conforme hacia la pregunta, se dio cuenta del momento exacto en el que había caído en la técnica ilusoria, Orochimaru le miraba complacido, decididamente eran escoria.

-¡Las gafas! Fue cuando te colocaste las gafas.

- Solo te queda un corazón ¿No es así? Me hubiera gustado investigar más esa técnica que usas, pero desgraciadamente...

El miedo, una sensación que hacia mucho tiempo que no sentía, que nadie le había echo sentir hasta ese momento, le inundo por completo.

-Vamos Orochimaru, unámonos, entre los dos podremos conseguir lo que los demás no han logrado.- le dijo en un intento fallido de conservar su vida.

-¿Unirme? ¿A ti? Yo no me uno a nadie, los demás trabajan para mí, ¿Y de que utilidad me vas a servir tú?

Kazuzu vaciló unos instantes antes de responder a la pregunta, si bien no estaba dispuesto a ser el siervo de nadie, en ese momento esa opción le ayudaría a sobrevivir.

-Tengo información…- empezó recobrando nuevamente la confianza en si mismo- ninguno de los componentes de la organización sabia la identidad del jefe, yo como tesorero de Akatsuki, la se, ¿No te resulta interesante?

Orochimaru, pareció dudar unos segundos, realmente esa información era buena, si sabia usarla bien. Por supuesto, después de sonsacársela le mataría.

-Dime quien es, ¿Por qué no intentaras engañarme, verdad?- dijo con autosuficiencia.

-El líder es…- antes de acabar un kunai muy bien dirigido, le atravesó el pecho, acabando con su vida de inmediato.

Orochimaru se volvió rápidamente la dirección de donde había provenido el arma, consiguió distinguir a alguien antes de que este desapareciera.

-¡Tu!

Sin embargo, el ruido metálico de algo al caer, llamo su atención, y aparto en su mente lo que acababa de descubrir, dirigiéndose al borde de aquel monumento, para saber que había producido aquel sonido.

La excitación, le embargo de nuevo al contemplar el causante de sus tropiezos unos metros debajo de el, se relamió con autentico gusto, saboreando de ante mano la sangre que pretendía derramar.