Disclaimer: no, como siempre, nada de esto excepto Kara y algún que otro personaje más me pertenece. Y no no gano nada haciendo esto, salvo un poco de desesperación XD.
N/A: Últimamente me estoy dejando muchas cosas en el tintero y eso me da mucha rabia pero bueno. Prueba de ello es la primera canción que aparece aquí abajo que debería haber aparecido en el capítulo anterior, pero se me pasó. Hay muchísimas más canciones que me hubiera gustado poner a lo largo del fic, pero si lo llego a hacer, me temo que hubiera sido más larga la lista con las canciones, que el fic en si mismo XD.
Espero que os guste este capi anque sea un poco. Yo voy a tratar de empezar con el siguiente, que me da a mi que va a ser probablemente el que más me cueste de escribir de todos. Con eso lo digo todo XD
"Mirando el exterior
Hundido entre algodón
Con los ojos nublados
Mirando sin mirar
A través del cristal
Recordando un pasado
En el q tu estabas junto a mi
Si pudiera elegir
Querria regesar
Aquel tiempo en el q los dos
Pensamos q este amor
No tendria final.."
-El más triste adiós. Warcry
"Cuando me lo contaron sentí frío
de una hoja de acero en las entrañas;
me apoyé contra el muro, y un instante
la conciencia perdí de dónde estaba.
Cayó sobre mi espíritu la noche;
en ira y en piedad se anegó el alma...
¡Y entonces comprendí por qué se llora,
y entonces comprendí por qué se mata!
Pasó la nube de dolor..., con pena
logré balucear breves palabras...
¿y qué había de hacer?...,era un amigo...,
me había hecho un favor..., le di las gracias."
-Gustavo Adolfo Bécquer
28.Puzzle De Mentiras.
Kara pasó entre Bella y Gibbs ignorándolos a ambos y subió directamente a su habitación. Cerró la puerta con un fuerte portazo y la bloqueó con un hechizo para evitar que nadie entrara. Inmediatamente después se dejó caer en la cama con lágrimas en los ojos. Hundió la cara en la almohada y gritó ahogadamente llena de rabia. Pegó con el puño cerrado sobre el colchón y comenzó a sollozar.
Todo aquello era una completa locura. ¿En qué se había convertido su vida? En tan sólo unos pocos meses todo había dado un giro de 360 grados. Había pasado de ser una chica que dentro de su desgracia era feliz a ser un completo desastre andante. Y por lo visto, todo aquel que se acercaba a ella también terminaba perjudicado. Primero Matthias, que había muerto en Hogsmeade en medio de una neblina de preguntas que todavía no tenían respuesta; y ahora Paul, que no sólo había perdido su trabajo si no que seguramente quedaría marcado de por vida por culpa de aquella experiencia.
En medio de las lágrimas, la chica se dio cuenta de que su mano estaba sobre algo que no era sábana. Separó la cabeza de la almohada y con la vista borrosa vio una carta que sobresalía de debajo de ésta. El sobre de color marrón tenía su nombre escrito en tinta roja y con una caligrafía que no le fue muy difícil de reconocer.
Dejó la carta en la mesilla de noche más cercana y volvió a hundir la cara en la almohada, sollozando hasta que finalmente se quedó dormida. Despertó varias horas más tarde, casi a media tarde. Notó un extraño vacía en el estómago, pero no supo decir si era por la falta de comida o por aquel sentimiento opresivo. La carta seguía tal y donde la había dejado, junto a uno de los libros que se estaba leyendo.
No la cogió, no se sentía con fuerzas para hacerlo. En cambio, se puso en pie y se dirigió al armario para coger una muda de ropa. Lo que necesitaba en ese momento era un baño relajante, algo que le ayudara a olvidarse de todo, aunque sólo fuera por unos instantes. Con una sola llamada Tickie apareció dispuesta a servirla en lo que quisiera. Ella deshizo el hechizo de la puerta y se dirigió al baño junto con la elfina a esperar que la bañera terminara de llenarse.
No se sorprendió al ver su aspecto reflejado en el espejo. Tenía los ojos rojos, la nariz congestionada y los labios hinchados. Su pelo, además estaba hecho un desastre. Por ello cuando se deslizó dentro de la bañera sintió como todos los músculos de su cuerpo se relajaban. Observó con sorpresa que la Marca Tenebrosa estaba de un color negro azabache, pero no quemaba ni escocía como solía ocurrir. Con dos dedos acarició el relieve de la marca y sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal: su piel estaba fría, helada- Nada que ver con su temperatura corporal habitual. Se hundió todavía más en el agua con una extraña sensación en la boca del estómago.
20 minutos después salía del agua y comenzaba a secarse. Sus ojos ya no estaban rojos y su estado anímico parecía estar un poco mejor, aunque sus pupilas eran de color gris, lo que significaba que algo no iba del todo bien. De todas maneras estaba tan cansada que ni siquiera se preocupó de secarse el pelo. Se peinó, se puso unos pantalones cortos, una camiseta de tirantes y regresó a su habitación, bloqueando la puerta tras de sí. Debí ocupar su mente con cosas completamente ajenas Paul, aunque viendo en su escritorio el último trabajo sin terminar que debía haberle entregado, era un poco difícil. Terminó encontrando su distracción en el libro que Hermione le había regalado por Navidad.
Un rato después, con el pelo todavía húmedo, salió a la terraza a disfrutar de las últimas horas del día, llevándose el libro consigo. Pero algo más captó su atención. Una figura caminaba por el césped completamente sola (con lo que había que descartar a los guardias que siempre iban en parejas) vestida con un pantalón negro y una camisa de lino de color crema, casi blanca. No lograba reconocerla. Ninguno de los mortífagos osaría pasearse por los terrenos a sus anchas y sin el uniforme, y no podía ser un extraviado porque aquel lugar estaba hechizado para que nadie pudiera encontrarlo ni de casualidad.
Mientras ella intentaba averiguar quién era, la figura seguía acercándose. Era un hombre, y bastante alto, de eso no había duda alguna. La figura avanzó unos metros más y entonces descubrió quién era. Quiso regresar a su habitación, pero era demasiado tarde. Él la había visto.
-¡Kara!- ella se detuvo al oír su nombre. Se asomó por la balaustrada de piedra para ver a Voldemort bajo su balcón.-¡Tenemos que hablar!
-Pues mira por donde, no me apetece escuchar.- se atrevió a contestar.
-¡Kara Langdon!
-¡Tom Riddle!
-¡Jamás te atrevas a levantarme la voz!
-¡Y tú deja de tratarme como si fuera tu juguete!- le espetó llena de furia.-¡Si tu vida es una mierda, lo siento, pero deja de joder la mía y de hacerme desgraciada!
Voldemort cerró los puños al oír la contestación. ¿Cómo se atrevía a hablarle así? ¿Quién se creía que era? Estaba francamente sorprendido por la actitud de la muchacha, que en las última semanas había demostrado no ser como él pensaba y se había revelado como alguien con más carácter del aparente.
-¡No te consiento que me hables así!.- gritó el Señor Tenebroso desde abajo mientras levantaba una mano. Kara bufó al sentir una presión en el cuello y cómo el aire se le escapaba de entre los labios. ¡Estaba intentando ahogarla! Voldemort pareció darse cuenta de lo que estaba haciendo cuando vio que el rostro de su aprendiz se tornaba de un color peligrosamente rojo. Bajó la mano inmediatamente. Kara se agarró a la balaustrada para no caer y notó como los pulmones se le volvían a llenar de aire. Dio varias bocanadas mientras intentaba no caerse al suelo del mareo.
Con los ojos llorosos miró una última vez hacia abajo y luego se metió en su habitación jadeando y dejando a Tom abajo con expresión desencajada.
-Dios,¿qué estoy haciendo?
Aquella noche no bajó a cenar con él, ni siquiera contestó a los golpes que Bella se pasó dando a su puerta durante más de 20 minutos. Ni tampoco cuando Djin llegó con su característico estilo, ni cuando Lucius intentó persuadirla, ni siquiera cuando Snape amenazó con tirar la puerta abajo directamente. Todos ellos recibieron la misma respuesta.
Sólo se decidió a salir cuando estuvo completamente segura de que la mayoría de los mortífagos habían regresado a sus casas o estaban ya en sus habitaciones. Para entonces, las luces del segundo piso estaban apagadas y en la primera planta sólo habían pequeñas velas encendidas para guiar el camino. La lámpara de araña del vestíbulo también estaba apagada, aunque eso no impedía que Kara se diera cuenta de los dos guardias que estaban apostados frente a las puertas.
Durante unos instantes parecieron dudar, pero con una feroz mirada suya comprendieron que era mejor dejarla pasar.
-Si alguien os pide explicaciones, mandádmelo a mí.- les ordenó.
Ciertamente le estaba cogiendo el gustillo a aquello de dar órdenes. Sabía que no debía hacerlo, que la llevaría por el mal camino y la alejaría de sus intenciones. Estaba allí para aprender, no para convertirse en la mano derecha de Voldemort, por mucho que él quisiera. Pero el poder era tentador.
Salió al frescor de la noche y se sentó en las escaleras que llevaban hasta la hierba. Allí, se sacó la carta del bolsillo trasero de su pantalón corto. Tenía que ser fuerte...una vez más.
Él la vio sentada apoyada en uno de los pilares con una fina sonrisa dibujada en sus labios y un trozo de papel entre sus manos, y se dio cuenta de que a pesar de que todo alrededor suya era oscuridad, parecía brillar con una tenue luz. Se maldijo a sí mismo. Era tan pura, tan inocente...A penas comprendía cómo se atrevía a mirarla, temiendo llenarla de oscuridad, de marchitar lo único bello que quedaba en su vida. Y a pesar de todo lo que le había hecho, seguía brillando. Sólo por eso la admiraba.
-¿Sólo te hago desgraciada?-susurró, más para el aire que para ella.
Pudo observar como se tensaba al escuchar su voz. Con gesto rápido guardó el papel en el bolsillo trasero de su pantalón y se giró para plantarle cara. Sus ojos volvían a ser marrones, pero su mirada era igual de fría. ¿No podía comprender, acaso, que sólo quería lo mejor para ella? ¿Que toda aquella seguridad sólo era para protegerla? Y ella le recompensaba con miradas frías.
-Respóndeme, Kara.
-Por supuesto que no, mi Lord.- respondió ella mirando de nuevo a la nada. Se puso en pie y comenzó a bajar los escalones hasta que sus pies tocaron la hierba.- También me hace sentir miserable, infeliz...
Voldemort se acercó a ella, pero Kara volvió a retroceder. En un abrir y cerrar de ojos se convirtió en lobo y se preparó para correr hacia el bosque, pero él fue más rápido y con un sólo movimiento de su mano, la paralizó. Sólo cuando llegó hasta ella deshizo el hechizo, pero para entonces, había agarrado la cabeza de la loba para poder mirarla directamente a lo ojos.
-¿No lo entiendes Kara?.- la loba gruñó y enseñó los dientes mientras sus ojos refulgían.- Te elegí a tí por encima de cualquier otro. Podría haber escogido a cualquiera, pero fuiste tú a la que señalé con mi dedo. Porque eres especial.- los largos dedos de Tom se deslizaron hacia detrás de las orejas de Kara, acariciando el suave pelaje blanco.- No por tu padre, ni por tu madre, sino por ti misma. Tú eres mi elegida.
-Eso no justifica que me aparte de todos aquellos a los que quiero.-resonó la voz de Kara en su cabeza. Voldemort abrió los ojos sorprendido. No esperaba que el control mental de su aprendiz fuera tal que fuera capaz de comunicarse mentalmente. Eso no quitó que pudiera oír el resentimiento en su voz.
-El trabajo de Becker ya no era necesario.- respondió duramente.- Ya no eran necesarios sus servicios.
-¿Quizás porque me distraía? Y eso no era nada bueno para sus planes.
-No sé qué quieres decir.
-Le molesta que cualquier persona se acerque a mí. Pero no le pertenezco, soy su aprendiz, no su esclava. Todavía tengo libertad de pensamiento y eso es algo que nunca podrá arrebatarme.
La loba apartó la cabeza de entre las manos de Voldemort y dio un par de pasos hacia atrás, sin embargo no echó a correr. Se quedó sentada en la hierba mirando hacia el infinito, con los ojos grises brillantes. Voldemort ocupó un sitio a su lado, con las piernas cruzadas en posición india, mirando también al infinito.
Su enfado era obvio y no se lo reprochaba, pero había algo que debía saber y es que no le permitiría tener una relación mientras durara su entrenamiento. Se lo había comunicado en una de sus primeras reuniones, pero aún así ella había decidido hacer caso omiso de sus mandatos. No podía permitir que un simple romance- o lo que fuera que tuviera con Becker- la desviara de su principal objetuvo que era convertirse en su mano derecha y si las cosas se torcían un poco...en su sucesora. Por ello, aunque en cierto modo le pesara, debía ser duro con ella. Aunque lo cierto es que no sabía si valía la pena si para ello tenía que enemistarse con ella...y hacerle desgraciada. Ciertamente no era eso lo que quería.
Por el rabillo del ojo observó como la loba, que seguía impasible a pocos centímetros de él, seguía mirando al infinito. A pesar de la poca luz su pelaje relucía en la oscuridad y en sus ojos se reflejaban la luz de las antorchas colocadas a lo largo de toda la fachada del edificio. Sinceramente, no podía apartar la vista de ella.
Una estrella fugaz surcó el cielo en ese momento, y la loba comenzó a aullar sobresaltándolo. Kara se incorporó y comenzó a correr detrás de la estela del cometa, internándose en la semi oscuridad. El suelo tembló entonces y se oyó el aullido de la loba. Tom se puso en pie alarmado, pero un par de minutos después vio como Kara regresaba en su forma humana con algo que brillaba entre sus manos. Parecía una simple roca incandescente, pero aquel brillo rojizo se combinaba con algunos destellos azules. Era un trozo del cometa.
-¿Te das cuenta de lo peligroso que es lo que acabas de hacer?
-Y me lo dice el hombre que intenta dominar el mundo.- respondió ella con sorna.
-Y¿qué haces desclaza? ¡Vas a resfriarte!.- exclamó al ver que en efecto, su aprendiz no llevaba zapatos.
Kara arqueó una ceja y miró a su maestro incrédula.
-Espera, tú eres Lord Voldemort, el mago oscuro más poderoso de la historia, intentas dominar el mundo...¿y lo único que se le ocurre decir es "vas a resfriarte"?- se llevó una mano a la boca intentando reprimir una carcajada.- ¿Quién me está enseñando Artes Oscuras, Voldemort o Madame Pomfrey?- esta vez no pudo reprimir una carcajada ante su propio chiste.
Los ojos de Voldemort chispearon y por un momento se volvieron rojos, pero ella no pudo verlo porque ya había tomado rumbo al interior de la mansión con el trozo de cometa entre sus manos. ¡Se había atrevido a burlarse de él!
-¡Ey, Voldy!-lo llamó desde la puerta. ¿Voldy? ¡¿Voldy?!- Toma.- con un movimiento le lanzó un trozo de la piedra. Él la cogió al vuelo y la observó durante unos instantes. Luego devolvió la vista a su aprendiz. Ahora que la luz proveniente de la mansión la iluminaba podía ver que su Marca era de color negro intenso. Pero no era eso lo que más captó su atención: gracias a la camiseta de tirantes y a los shorts, podía ver que tanto las piernas como los brazos tenían varios moretones. Hacía ya varias semanas de su enfrentamiento con Lucius; era imposible que fueran los mismos moratones cuando incluso la cicatriz de su brazo había desaparecido prácticamente.
Kara se dio la vuelta con una sonrisa burlesca dibujada en los labios, pero en cuanto atravesó el umbral de la mansión , la sonrisa le resbaló de la cara y fue sustituída por un semblante enfadado y el entrecejo fruncido. No lo odiaba , pero no soportaba la manera en la que la trataba: como si fuera un objeto, algo que le perteneciera. ¿Cuándo se daría cuenta de que era un ser humano? El día que al tratara como una igual y no como algo a lo que debía controlar, ese día se ganaría su confianza.
OooOooO
Entró en la Sala Común con la mochila a hombros y agotada después de la última clase. Sin ningún miramiento se dejó caer en uno de los sofás, tirando la mochila al suelo.
-¡Eh, cuidado!
-Lo siento Ronald.
-¿Se puede saber qué te pasa?
-Sólo estoy cansada.- contestó mientras se quitaba los zapatos y la túnica.- Y necesito chocolate.- añadió.
-Ya pareces Lupin.
-No te quedará chocolate ¿verdad?.- preguntó haciendo caso omiso del comentario del pelirrojo.
-No, me lo terminé todo.
Kara chascó la lengua. Quería chocolate, y lo necesitaba ya. Miró al pelirrojo que parecía enfrascado en algún tipo de trabajo sobre artes oscuras y optaba por ignorarla.
-Podríamos ir a Hogsmeade...-murmuró más para el aire que para nadie en particular.Ron levantó la vista del pergamino y la miró por el rabillo del ojo.-Vamos, Ron. Como en los viejos tiempos.
-¿Me tomas el pelo?.- preguntó Ron, centrando finalmente su atención en ella.- Llevas más de medio curso más que rara y ahora quieres que salgamos a ¿Hosmeade? Estás loca.
-Sólo intentaba arreglar las cosas ¿vale? Luego no digas que estamos enfadados por mi culpa.
-Lo siento, Kara, pero las cosas no se arreglan así, con una chocolatina.
-Vale, como quieras.- contestó ella dolida. Se puso en pie y recogió sus cosas.- Yo voy a cambiarme para ir; si quieres vienes, y si no, pues ahí te quedas.
Kara subió a su habitación, donde se encontró con Ginny leyendo "Corazón De Bruja". Sin mediar palabra con ella, dejó la mochila encima de la cama y buscó algo de ropa para cambiarse en el armario. Se quitó el uniforme y se puso ropa muggle casual. Cuando estaba buscando otra túnica, Hermione entró en la habitación.
-¿Vas a algún lado?- le preguntó. Después de aquella huida precipitada su relación tampoco había sido la mejor, pero por lo menos habían logrado hablarlo como personas civilizadas. Ginny levantó la mirada y dejó a un lado su revista, no estando segura de si debería intervenir.
-Sí, tengo algo que hacer.- contestó ella con la cabeza metida todavía en el armario. Finalmente encontró una túnica púrpura que le serviría.
-¿Vas a salir del castillo?
-¿No es evidente?
-¡Pero no puedes hacerlo, va contra las normas!
-Hermione, no tengo ganas de discutir ahora, necesito salir de aquí durante un rato ¿vale? Tanto estudiar me va a derretir el cerebro. Voy a ir a Honeydukes ¿queréis algo?
La castaña negó con la cabeza mientras ponía los brazos en jarra. Ginny le dijo que se conformaría con una piruleta o lo que fuera. Kara tuvo que sortear a Hermione, que se había interpuesto entre la puerta de la habitación y ella, para poder salir. Podía sentir su mirada reprobatoria clavada en la nuca, pero ahora no era momento de pedir disculpas. Tampoco estaba haciendo nada especialmente peligroso, sólo iba por un poco de chocolate. Cuando ya estaba bajando las escaleras recordó que se le olvidaba algo. Regresó arriba, encontrándose otra vez a Hermione que no se había movido de la puerta.
-¿Has recapacitado?
-No, es que se me olvidaba la mochila.- respondió con una sonrisa.
La prefecta bufó molesta, pero ella hizo caso omiso y retomó su camino hacia fuera de la Torre. Cuando bajó a la Sala Común, Ron seguía en el mismo lugar en el que lo había dejado y ni siquiera la miró cuando pasó por su lado.
"Que le zurzan"
Nada más salir del retrato de la dama Gorda, rebuscó en su mochila hasta que encontró la Capa Invisible, inmediatamente después se dirigió hacia la estatua que guardaba la entrada al pasadizo secreto que llevaba a Hogsmeade. Aunque cuando decía "secreto"...Bueno, no estaba segura de poder considerar secreto a algo que probablemente conocían media docena de personas, o incluso más.
Pocos minutos después llegó hasta el final del pasadizo y comenzó a subir las escaleras hasta que se dio en la cabeza con la trampilla de madera. Había olvidado que la escalera era más corta de lo que pensaba. La abrió apenas un par de centímetros para comprobar que no había nadie alrededor, luego tuvo que mover una caja de cartón que estaba colocada justo encima de ella. Ahogó un grito cuando un bote de cualquier tipo de golosina cayó de la caja y fue a darle en una de las manos que agarraban la trampilla.
-¡Me cago en la ... !
Con los ojos acuosos salió del pasadizo y se sacudió la túnica de polvo, luego sólo esperó el momento oportuno para salir del almacén a la tienda, cubierta siempre con la Capa Invisible, por su puesto.
No le costó demasiado decidirse en sus compras, aunque compró más de lo que esperaba. Después de terminar con los dulces, se dirigió a reponer algo de su material escolar, como plumas, tinta y pergamino, que ya comenzaban a escasear y finalmente miró algo de ropa. Cuando hubo terminado se dirigió al Cabeza de Puerco a beber algo y a saludar a Aberfoth. No podía arriesgarse a pasarse por las tres Escobas y que Rosmerta o alguna otra persona la reconociera como alumna de Hogwarts, porque en ese caso, estaría en un buen lío.
El hermano de Dumbledore la recibió tan entusiasta como siempre, aunque no puso ningún reparo en servirle algo de beber. Para mantener su anonimato se sento en una de las esquinas de la barra, medio cubierta por las sombras. El local no estaba precisamente abarrotado, pero si algo había aprendido era que no debía correr riesgos. Sólo había un par de borrachos en una de las mesas y algunas almas solitarias desperdigadas entre la mugre del lugar. Ella se concentró en su bebida y dejó a los demás disfrutar la suya hasta que unas palabras captaron su atención.
-...y ahora ha sido el turno de Becker.
A varios metros de ella, casi al otro lado de la barra, dos hombres de aspecto poco fiable hablaban entre ellos en susurros lo suficientemente altos como para que ella pudiera escucharlos.
-¿Qué quieres decir?
-Oh, vamos, no seas estúpido. Primero Koeberline y ahora Becker. Es obvio ¿no?
Kara reconoció a uno de los hombres que estaban hablando. Era un mortífago menor, del Círculo Exterior. Lo había visto un par de veces por la mansión y era un habitual de las misiones de poco rango. ¿Qué demonios hacía un mortífago en Hogsmeade? ¿Tan cerca de Hogwarts?
-¿Insinuas que el Lord mató a Koeberline?
-No, no lo insinuo. Lo aseguro. Es extraño ¿no te parece? Queda con la chica y aparece muerto enmedio del pueblo. ¿Y quién estaba al lado del cadáver? Él. Ella rehace su vida con el guapo profesor ¿y qué ocurre? Él lo manda a tomar viento.
También reconoció al otro: Martin, uno de los guardias que se encargaba de hacer rondas por los terrenos. Se cubrió el rostro con la capucha de la túnic y con cuidado de no ser vista se acercó a los hombres hasta quedar sólo a un par de asientos de ellos.
-¿No crees que es ir demasiado lejos?
-Venga Martin, parece mentira que no sepas como es el Lord. Es capaz de hacer cualquier cosa si alguien le molesta a Él o a algo que le pertenezca, y estoy seguro de que piensa que ella es suya. Aunque claro, quien lo pensaría viendo las miradas que se echan.
-¿Qué quieres decir?
-Bueno, es obvio que Quien-Tú-Sabes no la ve solamente como su aprendiz; si fuera así no se tomaría tantas molestias en su seguridad y nosotros dos no estaríamos aquí. Probablemente veía a los otros dos como una amenaza y decidió librarse de ellos. Aunque Becker corrió más suerte que Koeberline.
-Dios Santo...
-Pero no digas nada de esto, tiene que quedar entre nosotros dos
-Si quieres mantener tus secretos a salvo, quizás deberías hablar en voz más baja.-ambos se giraron a la vez para verla envuelta en su túnica escarlata.- Aunque claro, quizás querráis hablar conmigo- un par de ojos grises centellearon bajo la capucha.
-Mi Lady yo...
-Así que estais aquí para vigilarme ¿eh? Pues por lo visto no estáis haciendo vuestro trabajo demasiado bien. Pero es vuestra noche de suerte porque me habéis dado información muy útil y sólo por eso no terminaréis muertos. Muchas gracias.- les dio a ambos unos golpecitos en los hombros.- Disfrutad de vuestras bebidas.
Encuanto salió del local sintió como si una ráfaga de frío se colara dentro de ella, congelándola y luego como si alguien le hubiera clavado un puñal helado por la espalda. La respiración le fallaba y tenía los ojos anegados en lágrimas. Se agarró el pecho dolorida. Algo no iba bien. Tenía que salir de allí inmediatamente. No podía soportarlo. Era demasiado.
Volvió a Honeydukes y se metió en el almacén si darle importancia a si alguien la había visto o no. El camino de vuelta a Hogwarts lo hizo prácticamente corriendo. Tenía que hacer algo. Y tenía que hacerlo ya.
Cuando regresó a la Sala Común, todo estaba tal y como lo había dejado. Ron seguía enfrascado en su trabajo de Defensa Contra las Artes Oscuras, cuyo pergamino parecía un poco más largo en ese momento.
-Que lo disfrutes.- le dijo lanzándole una tableta de chocolate. Su voz no había sonado como la suya propia, sino más tosca y gutural.
Ron se quedó mirando el cocolate entre sus manos e inmediatamente después se puso en pie y la siguió.
-¡Eh! ¡Espera! -la cogió de un brazo y la hizo girarse, pero con quien se encontro no era con Kara, si no con alguien de rasgos parecidos, pero con ojos girses y colmillos.
Kara rugió con furia y se soltó del pelirrojo dejándolo tirado en el suelo. Luego subió a su habitación para encontrarse con Hermione y Ginny en la misma cama riendo y hablando sobre algo que en ese momento no le importaba.
-¡Dios santo Kara! ¿Qué te ha pasado?-le preguntó la pelirroja.
-Nada.
Ignorándolas dejó la mochila encima de la cama y de una sola patada abrió su baúl. Entonces se puso a rebuscar en él hasta que encontró lo que buscaba: la caja que Voldemort le había regalado por su cumpleaños.
-En cuanto puedas, dale la bolsa de Honeydukes a Lupin.- ordenó a nadie en concreto.
Comenzó a sacar cosas de la caja: cartas, papeles viejos, fotografías... hasta que encontró lo que buscaba. Sacó una pequeña caja sencilla y sin adornos; dentro estaban los guantes que le había regalado Snape. Se los puso y siguió buscando en la caja hasta que encontro otra bastante más grande tallada en roble. De ésta última sacó la espada que en su día le había regalado Lucius y se la coló en la cintura con el cinto,luego con un simple gesto de la mano volvió a meter todo en la caja pequeña, ésta en el baúl y cerró el baúl con un encantamiento.
Tanto Ginny como Hermione la miraron sin saber cómo reaccionar.
-¿Se puede saber qué ocurre?-preguntó Hermione con los ojos bien abiertos mientras Kara sustituía sus deportivas por unas botas de aspecto militar que acababa de sacar de debajo de su cama.
-Tengo...algunos asuntos familiares que tratar.
Cuando hubo terminado de prepararse se dirigió de nuevo a Ginny para recordarle que por favor le diera la bolsa de Honeydukes a Lupin e intentó salir de la habitación, pero Hermione volvía a interponerse en su camino.
-Quita de en medio, Hermione.- le dijo clavando sus ojos grises en ella.
-Ni hablar ¿se puede saber dónde vas con...eso?-preguntó refiriéndose a la espada que ahora yacía oculta bajo la túnica abrochada.
-Ya lo he dicho. Tengo unos asuntos que resolver.
-¿Con espadas?
-¡Hermione, quítate de en medio!.- gritó esta vez con voz ronca y enseñando los colmillos.
La castaña respondió casi al instante apartándose y pegándose a una de las paredes asustada. Nunca había visto a su amiga tan fuera de sí. No parecía ella. Era casi un...monstruo.
-No me sigais.- dijo en un susurro pero que se escuchó claramente.- Y no le digais a nadie que me marcho. ¿Entendido?-ninguna de las dos contestó.- ¡¿Entendido?!
-Sí, sí...
-De acuerdo.
Sin mediar palabra salió de la habitación casi corriendo dejando a las otras dos chicas asustadas y preocupadas. ¿Qué le estaba ocurriendo a su amiga?
El siguiente capi se va a poner interesante, o al menos eso lo voy a intentar, auque para ello tendría que ser largo, lo cual querría decir uqe tardaría más en postear...Bueno, ya veré cómo me las apaño. Espero que os haya gustado !!
Ennaira Skywalker: me alegro mucho que te haya gustado la parte romanticona. Ya sabes que a mi todo eso no se me da muy bien y soy muy insegura. Matar gente se me da de puta madre, pero ponme a escribir un beso que me cago XD. Intenté que la escena de Hermione persiguiendo a estos dos fer cómic, pero me parece que fuiste tú la única que se rió jajajaj. Y ya no sé qué voy a decir de este capítulo, es de todo menos real XD. Y hay un par de situaciones que parecen incluso ridículas, pero oye, yo me reí mucho escribiéndolas XD. Bueno, espero que te haya gustadoo y ya sabes... ¡TKM mi ex-padawan!
Mond: oh! si a mi me encantan los reviews largos!! por eso no te preocupes!! Por cierto, te entiendo perfectamente con lo del ADN y tal. Yo tuve que estudiarlo el año pasado y casi me da algo, así que tienes mi apoyo XD. Espeor que te haya gustado este capi y bueno...ya ves uqe Voldy ha salido un poco más, y en el capi siguiente saldrá un poquito más. En cuanto a la canción...bueno a mi me gusta mucho. Uno de mis amigos solía tocarla con el piano y me encantó y desde entonces estoy super enamorada. Tkm!! Espero leerte pronto!!
CRISPI: sí ya leí lo de HP. Me tienen contentos los de WB. Bueno, como ya has podido ver en este fic sale más Voldy y en el capi siguiente con un poco siguiente saldrá todavía más...aunque no sé si para bien, o para mal...muhahahahah!! Lo de Paul tenía que pasar tarde o temprano, parece que Kara eta destinada a estar sola :S Yo también les cojo cariño a los personajes, no te creas. Espero que tu también hayas pasado un buen verano, y por su puesto que te guste este capi!! Ya vuelve el amigo Becquer!! Y las canciones que me enviaste no tardarán en aparecer jejejej. TKM wapa!!
Gaia-drea
