El camino a caballo se me hace eterno, aunque por otra parte estoy bastante nerviosa ante la perspectiva de asistir a una fiesta en la que solo conozco a una persona, y en la que no sé cómo actuar. Toda mi vida había asistido a aburridas fiestas y pesadas recepciones en las que me habían enseñado qué decir, cómo comportarme, a quién dirigirme, de qué forma bailar... Y ahora me dirijo a una en la que no tengo ni idea de qué hacer. No conozco más bailes que los de palacio, y tampoco he bebido nunca alcohol. Me empiezan a sudar las manos y las cierro fuertemente alrededor de las riendas de Epona, hasta que los nudillos casi se me ponen blancos. ¿Y si hago el rídiculo y Link piensa que soy una tonta? ¿Y si no sé cómo actuar y me quedo allí totalmente fuera de lugar, parada y como una aburrida? Para más inri le dije a Link que acabaría sucumbiendo a la tentación tras bailar conmigo, pero esque no tengo ni idea de cómo empezar siquiera. Maldita sea, ¿cómo no se me ocurrió antes pedirle consejo a Mayra? Ella ha estado en muchas verbenas así, típicas de los pueblos y las aldeas de la zona. Link está sentado detrás de mí, y tiene sus manos alrededor de mi cintura. En otro momento hubiesen sido una distracción fantástica, pero ahora nisiquiera puedo concentrarme en eso. Tengo que quitarme los nervios y dejar de pensar como una niña tonta. Seguro que allí muchas (o todas las) chicas saben bailar tal y como Link me dijo. ¿Pegados?. Nos imagino a los dos bailando de esa forma, él con sus manos en la parte baja de mi espalda y yo con las mías agarrando sus hombros, pero sin una pizca de aire entre los dos. Solo de pensarlo me sonrojo, y noto cómo mi rostro se enciende a pesar de la brisa que me llega debido a la velocidad a la que vamos.
Cruzamos ahora un puente de madera cubierto a los lados por enredaderas que están llenas de unas preciosas flores rosadas. Miro hacia el cielo: está totalmente despejado y las estrellas aquí se ven mejor que desde palacio. El aire templado indica que ya ha comenzado el verano. Pasamos una pequeña laguna que queda a nuestra izquierda, y empiezo a oír el sonido de la música. -Ya estamos llegando.- dice Link en voz baja, y se inclina un poco sobre mí para coger las riendas, poniéndo sus manos sobre las mías. Atravesamos una cerca de madera que se encuentra abierta y Link tira hacia atrás de las bridas -Shhh, bonita. Párate, eso es.- Epona se detiene poco a poco y miro a mi alrededor. Nos encontramos como en un pequeño claro rodeados de árboles, y en uno de ellos, en el más grande, como escarbada en su tronco gigantesco hay una cabaña. Para subir hasta ella hay una pequeña escalera de madera. Link desmonta de la yegua y me da la mano para que yo lo siga, y lo hago. Entonces él toma de nuevo las riendas de Epona y la lleva hasta un hueco al lado del enorme árbol con la cabaña, y ahí la ata a un poste. Cuando termina el nudo, le da un par de palmaditas en la grupa y dirije su mirada hacia mí. Entonces lo miro de arriba abajo y me doy cuenta de lo guapo que está. La camisa está ceñida por el pecho y por los brazos, y la lleva remangada. Además hace juego con sus ojos, volviéndolos aún más azules. Link se acerca a mí y recoge mi cara entre sus manos, fuertes y cálidas.
-Estás preciosa, que lo sepas.- Deposita un suave beso sobre mis labios, y yo cierro los ojos por un instante. -Eso no cuenta como parte de la apuesta.- dice y sonríe. No sé qué contestar, me deja sin palabras, asíque me limito a devolverle la sonrisa. Él me besa suavemente de nuevo. Cuando nos separamos me quedo mirando la cabaña en el árbol. -¿Es tu casa?- pregunto distraída mirando alrededor. -Em, sí. No es gran cosa para ti, acostumbrada como estás a vivir en el Palacio Real. Lo siento yo... No tengo nada mejor.- dice mientras mira al suelo y se frota la nuca con una mano. Inmediatamente me inunda una ternura y unas ganas de abrazarlo para siempre y no dejarlo ir. -No seas tonto, es perfecta. Además a mí lo que me importa es que estés tu dentro. Podría vivir en el sitio más lujoso del mundo que si no estás tu me parecería vacío y frío.- Link levanta la mirada y me sonríe como solo él consigue, y yo me derrito por dentro. -Además...- añado acercándome a su oído y bajando la voz-...mientras que tenga una cama no necesito nada más.- Me retiro y le guiño un ojo, y él se ríe. -Si quieres subimos y te la enseño. -No te va a ser tan fácil campeón.- digo con aire de superioridad. -Ya veremos...- Me ofrece la mano- ¿Vamos?- Se la doy y me la coge como si fuese un noble, imitando a los aburridos chicos de palacio. -No he venido a esta fiesta para que tú también te comportes como uno de los nobles de la corte.- Digo retirando la mano rápidamente, como si me hubiese ofendido. Entonces él sin mediar palabra me agarra el trasero y me obliga a caminar pegada a su lado. -¿Así le gusta más a la princesa?- Pregunta irónico. -Te has puesto roja, creía que esta fase la tenías superada ya.- Se ríe, y si estaba roja, me pongo aún más. -No es lo mismo la intimidad a una fiesta llena de gente.- Protesto. -Pero si todavía no nos ha visto nadie...- Sigue riendo y yo le aparto la mano de un manotazo. -Tranquila, eso es lo menos que verá la gente esta noche entre tú y yo. Pero no te preocupes, aquí no nos se escandalizamos de la forma que lo hacen en palacio.- se burla. -¿Podemos ir ya al centro? Tengo una apuesta que ganarte esta noche. -Cuanto antes bajemos antes perderás, pero venga, vamos ya.- Comenzamos de nuevo a caminar y Link de nuevo pone la mano sobre mi trasero. Sonrío para mí. Peor para él. Bajamos por un caminito que está justo delante de la cabaña de Link, y la música ya es perfectamente audible. Es una melodía agradable, cargada de instrumentos de cuerda y viento, nada parecido a las interminables sonatas que nos ofrecen en palacio. De buenas a primeras el camino se acaba y salimos al centro de la aldea.
Hay numerosas mesas de madera repletas de comida de apetitoso aspecto, el cielo está cruzado por finas cuerdas de las que cuelgan un gran números de adornos y lámparitas de todos los colores, dando una luz muy agradable al lugar. También hay mucha gente. Comen, beben, ríen y muchos de ellos bailan. Un pequeño riachuelo cruza el centro de Ordon, y hay gente metida hasta las rodillas, cantando y arrojando agua a los que pasan cerca del arroyo.
Seguimos andando y nos acercamos a las mesas con la comida y la bebida. -Coge lo que quieras, voy a saludar a la gente.- Me da un beso en la mejilla y desaparece momentáneamente entre el gentío. Cojo un trozo de lo que parece ser una empanada rellena de algo (quizá verduras), y me lo llevo tímidamente a los labios. -Ah, eso está muy bueno, lo ha hecho mi madre.- Me giro al sonido de la voz y veo a una chica muy guapa mirándome. Tiene el pelo negro y los ojos color miel -No eres de por aquí, ¿verdad?- Trago rápidamente y me apresuro a contestar: -Ehh, no, soy de una aldea cerca de Kakariko.- Sonrío. Nadie me reconoce aquí, y menos sin llevar ropas y joyas ostentosas.- Muy bueno esto, por cierto.- La chica me sonríe también. -¿Has venido con Link? Os he visto llegar juntos.- La pregunta me pilla por sorpresa. -Sí, me convenció para que me acercase un rato.- Me estoy poniendo roja de nuevo, lo sé. -Pues que suerte tienes, chica. Aquí hay algunas que llevan años intentando que él las mire siquiera. Por cierto, me llamo Alaia. -Mmm, Mayra, encantada.- Me sabe mal mentirle a esta chica que ha sido tan amable conmigo, pero nadie debe saber quién soy realmente. En ese momento veo de nuevo a Link emerge de entre la multitud. En las manos trae dos vasos grandes de cristal azul, llenos de alguna bebida. -Bueno, os dejo solos.- Alaia me aprieta el brazo amistosamente y desaparece también. Link llega y me ofrece una de las bebidas. -¿Qué es?- pregunto curiosa. -Mmm, la llaman licor de luna, es algo tradicional aquí. -¿Pero tiene alcohol?.- Él se ríe y yo inmediatamente me siento tonta por la pregunta. -Sí, sí que tiene. Tranquila, yo tampoco he bebido nunca- No sé si creérmelo o no, pero parece que no me está mintiendo. Le doy un pequeño sorbo. El sabor es bueno, pero al bajar por la garganta parece que me la quema. Link se ríe por la cara que he debido poner, y yo le doy un golpe amistoso en el pecho.
-¿Me conderías este baile?- Pregunta mientras me mira pícaramente. -Ahórrate las cortesías- digo en voz baja y me acerco a él, rodeándolo con los brazos y hablándole en el oído.-...vas a arrepentirte de sacarme a bailar. Voy a conseguir que en lo único que puedas y quieras pensar, sea en estar dentro de mí. Le muerdo el lóbulo de la oreja y él se estremece bajo mis labios. Nos dirigimos hacia donde todo el mundo está bailando, y nos ponemos en una esquina poco iluminada, donde no nos vería casi nadie. Hay mucha gente alrededor, y todos bailan como Link dijo, asíque inmediatamente se me pasa la vergüenza. Nadie nos mirará, todos están pendientes de sus parejas. Bailan todos entre todos, entre chicas, chicas y chicos e incluso algunos chicos que llevan unas copas de más bailan con otros chicos. Doy otro trago a mi bebida y Link hace lo mismo. Aquí la música se escucha mucho mejor, y entonces sin avisar, él me coge de la cintura y me pega hacia sí. Decido ir a por todas. Pongo una pierna entre las suyas y comienzo a moverme al ritmo de la música, pero lento y remarcando cada movimiento. Muevo mi cintura contra la de él, sintiendo cada parte de su anatomía. Link comienza a hacer lo mismo, mueve su cintura al ritmo de la mía, y la mano que no está aguantando su bebida pronto viaja hasta mis nalgas, y me aprieta más contra él. Nuestras bocas están a escaso centímetros, y sin parar de bailar, rápidamente le muerdo el labio inferior y tiro bruscamente, encendiendo sus ojos azules. -¡Ey! Eso no vale- protesta mientra mira mis labios. -La apuesta no está perdida hasta que no te bese (o me beses) en condiciones y te pida (o me pidas) que por favor me lo hagas. - Él aprieta los dientes. -Muy bien.- De un trago acaba la bebida que le quedaba y la suelta a un lado. Poniendo sus manos en mi cintura me da la vuelta y después vuelve a pegarme a él de manera brusca, me choca contra su regazo. Se acerca a mi oído por detrás y me susurra: -Venga, báilame así.- Su aliento en mi cuello me produce escalofríos. Empiezo a bailar de nuevo. Link tiene las manos a ambos lados de mi cintura, y yo la muevo acompañando sus movimientos. Pego mi trasero todo lo que puedo a su regazo, e intensifico mis movimientos, haciéndolos más cortos pero más rápidos. Sus manos se deslizan por el interior de mis muslos y me aprieta, en un intento de que nos peguemos más, pero es físicamente imposible. Noto cómo Link comienza a excitarse, siento cómo se endurece contra mis nalgas, y no dejamos de movernos al son de la música. El conocido y agradable calor comienza a reunirse en mi vientre. Termino mi bebida y la aparto a un lado, al lado de donde él dejó la suya. Me giro para mirarlo a la cara y veo cómo él me está mirando el escote sin ningún tipo de incoveniente. Lejos de taparme, lo que hago es desabrocharme dos botones y hacer la hendidura de la prenda aún más grande, dejando ver mucho más. Sus manos vuelven a mis nalgas, me acerca a él, las aprieta, y mientras tanto, seguimos bailando. Siento un ligero mareo y como si la cabeza no me pesara nada, debe ser la bebida. También estoy empezando a sentir peligrosas palpitaciones en mi intimidad. Con cada movimiento de nuestras caderas lo siento, duro contra mi bajo vientre. Miro a nuestro alrededor y como veo que nadie nos mira, deslizo una mano entre nosotros y empiezo a tocar su miembro por encima del pantalón. Un suspiro ahogado se escapa de sus labios. -Eres una tramposa.- Su respiración aumenta de ritmo-¿No te gusta que juegue sucio?- pregunto y me muerdo los labios, mirándolo. -Me encanta.- suspira, y yo sigo tocándolo por encima del pantalón, agarrándolo y sintiendo como se endurece cada vez más.
Paro de tocarlo con la mano y me doy la vuelta, inmediatamente pegándome contra él de nuevo. Lo siento perfectamente, y desearía que estuviese dentro de mí, entrando y saliendo con toda la fuerza de la que es capaz. Me muevo y ya casi que a esto no se le puede llamar bailar, estoy restregándome contra él, desesperada por sentirlo más y más. Empiezo a ser tan descarada que escucho como comienza a suspirar cada vez más fuerte y más seguido, sus manos me agarran y no me dan tregua, me vuelven a chocar contra él cada vez que me separo lo más mínimo. No sé si será la bebida, pero cada vez me cuesta más controlarme, y cada vez me siento más mareada, aunque es un mareo bastante agradable. Me doy la vuelta y paro de bailar, pongo las dos manos en su pecho y lo empujo hasta un saliente de piedra, lo obligo a sentarse, y yo me siento encima, directamente encima, retirando el vestido y dejando que caiga a los lados. -Si te corres encima también pierdes la apuesta.-Digo contra sus labios y acto seguido los muerdo, en ese mordisco va toda mi frustración por no poder tenerlo ahí y entonces. Sus manos se introducen por dentro de las faldas del vestido, y suben por mis muslos. De pronto su expresión cambia a sorpresa y excitación máxima. -¿No llevas ropa interior?.- Niego con la cabeza y sonrío, él no da crédito. -Maldita sea... ¿Quieres matarme?.-
Sigue subiendo con una de sus manos, y encuentra mi centro, totalmente mojado. Me toca suavemente, desliza sus dedos por encima de mí, y se empapa de mi excitación. Los saca de debajo de mis ropas y los lleva hasta mi boca. -Chúpalos.- Me ordena con una voz que no deja lugar a que lo cuestione. Los chupo, y mi propio sabor en sus dedos lejos de desgradarme me excita todavía más. Los introduzco más en mi boca, siempre mirándolo a los ojos, enseñándole lo que me gustaría hacerle en ese momento.
Él me observa sin decir nada, pupilas tan dilatadas que sus ojos parecen casi negros. Saca sus dedos de mi boca y me baja de su regazo. -Si quiero soportar esto sin morirme, voy a necesitar otra copa. No tardo.- Sale disparado y vuelve casi enseguida con dos vasos de la misma bebida de nuevo, bien grandes.
Se vuelve a sentar, y yo me siento encima. Mientras bebe yo le desabrocho el pantalón, e introduzco la mano libre. Acaricio su miebro con la punta de mis dedos, está increiblemente duro y caliente. Link gime, y yo dejo de tocarlo. -No pares...- suplica, pero no le hago caso. Bebo también, y cuanto más bebo, más me apetece beber. Me acerco a su oído, e introduzco una mano bajo mi vestido. Miro alrededor otra vez, pero no hay nadie mirando. Tampoco es que en este momento me importe. Comienzo a tocarme, y él lo sabe, gimo bajito al lado de su oreja. Introduzco dos dedos dentro de mí, y la situación me excita tanto que no puedo evitar los sonidos que se me escapan. Link está rígido, tiene los ojos cerrados y suspira. Me aparto de su oído y él me muerde los labios, entonces saco los dedos de dentro de mí y los llevo a su boca. -Chúpalos. -Él sonríe excitado y me obedece.
-No sabes cuánto me gusta tu sabor...- Dice y me recoloca en su regazo de forma que estoy justo encima de su pene.-Vamos a parar ya esta tortura por favor...- Suspira contra mi cuello y me muerde, me besa, y mientras me aprieta contra él ayudándose de sus manos, que están agarrando mis nalgas. Esto es demasiado para mí, que cojo su cara con una mano y lo obligo a que nuestros labios se encuentren. Nos besamos ferozmente, como no nos habíamos besado nunca, y yo solo puedo pensar en acostarme con él. -Te quiero dentro de mí. Ya. No quiero esperar más. No puedo.- Link termina de nuevo su bebida y yo lo imito. Se abrocha el pantalón y se levanta, agarrándome fuertemente de la muñeca. Nada más levantarme noto como el mareo me sube mucho más, pero nada me importa, solo él y lo que su cuerpo me hace sentir.
Apartamos a la gente, y cogemos el caminito que lleva a su casa. -Subo y te abro.- me dice. Pero yo no quiero esperar, no pienso esperar ni un segundo más. Lo agarro del brazo y lo llevo a un sitio más recogido, al amparo de los troncos de unos cuantos árboles que están juntos. -No. Te necesito ya.- Acto seguido me pongo de rodillas, desabrocho su pantalón y tiro de él hacia abajo, dejando ver su pene. Rápidamente lo cojo y lo introduzco en mi boca, desesperada, estoy tan excitada que creo que podría llegar al orgasmo incluso sin tocarme. Comienzo a succionar y a mover la cabeza hacia delante y hacia detrás, apretando mis labios alrededor de su miembro. Link se apoya en el tronco de uno de los árboles y gime. Lo introduzco cada vez más y más dentro de mi boca, y él no deja de suspirar. -Zelda... Para, si no...- Con las dos manos me sujeta la cabeza y me levanta. Nos besamos de nuevo, y de pronto él me aparta bruscamente de su boca y me obliga a darle la espalda. Me hace arquearme y levanta mi vestido hasta la espalda. Pone su miembro en mi entrada, y empieza a rozar la punta con mi intimidad, mojándose. Coge mis dos manos y me las sujeta firmemente a la espalda.
-Link, por favor...- No espera que se lo pida dos veces. Se introduce en mí de una sola arremetida, hasta el fondo, y yo gimo de placer, me da igual que me escuchen. Comienza a moverse dentro y fuera de mí, cada vez aumentando más el ritmo. Con una mano me toca por delante, y no para de entrar y salir de mi centro. Olas de placer me recorren, y cuando Link aumenta aún más el ritmo, tengo un orgasmo tan intenso que mis piernas empiezan a temblar, y ya mis gritos y jadeos son incontrolables. Link sigue entrando y saliendo, y de buenas a primeras su respiración se entrecorta aún más y noto cómo termina dentro de mí. Sus arremetidas se vuelven más lentas y más profundas, y lo expulsa todo en mi interior. Se inclina sobre mí y me coge del cuello. -¿Así es como te gusta?
-Así me encanta...- Digo con la voz entrecortada. Me suelta el cuello y me suelta las manos, y yo me recompongo y bajo mi vestido. Él aún con la erección se sube los pantalones.
Me entrega una llave. -Cógela. Sube a mi casa y báñate si quieres. Quédate a dormir. Yo voy un momento a despedirme de unos amigos.- Habla un poco raro, y cuando se aleja por el caminito veo como se tambalea un poco al andar. Yo tampoco me encuentro nada lúcida, apenas distingo las cosas que me dice. Subo la escalerita con mucho cuidado de no caer, y tras 3 intentos consigo abrir la puerta de la cabaña. Hay algunas velas encendidas y gracias a eso puedo encontrar la cama. Todo me da vueltas, y debería bañarme, pero no puedo, no esta noche. Espero un largo rato a que vuelva Link, tendida sobre el colchón. ¿Dónde se ha metido? Igual va tan borracho que no encuentra ni la casa. Me levanto haciendo un gran esfuerzo, y me agarro del cabecero para no caerme. Salgo de la casa y bajo la escalera, con cuidado de no perder el agarre o el equilibrio. Bajo por el camino que lleva al núcleo de la aldea, y me pongo a buscar a Link con la mirada.
Y entonces lo encuentro. Y no puedo creerme lo que estoy viendo. Está con otra chica, una rubia, bastante guapa por lo que alcanzo a ver. Están bastante pegados. Ella le dice algo al oído y él sonríe. Entonces la chica del pelo rubio y los ojos verdes le da un beso en la mejilla, lo coge de la mano y ambos se alejan del centro de la fiesta hasta una casa cercana y desaparecen por la puerta. Sin pensar, corro camino arriba, y casi no veo, pero no es por lo que he bebido, sino por las lágrimas. Estoy llorando. Y no creo que pare nunca. Lloro cuando ensillo a Epona, y así, destrozada me subo a su grupa y comienzo a cabalgar hacia mi casa.
