¡Hola! Más abandonados no los puedo tener, perdónenme, ya saben lo de siempre ¡TRABAJO! Ojalá algún día me paguen por hacer lo que amo, escribir.

Les dejo este nuevo episodio, esperando que con él disipen algunas dudas. ¡Háganme saber qué piensan! ¿Están de acuerdo o no con las decisiones tomadas por algunos personajes?

Bueno, me dejo de palabrerías, y con ustedes el capítulo veintinueve.

Besos :)

CAPÍTULO 29 El gran Secreto.

Sailor Pluto observaba el brillo especial de las estrellas a su alrededor. Quien la viera, pensaría que se trataba de una estatua. Siempre inamovible, siempre a la espera, siempre como una guardiana.

Desde que su Princesa había vencido al Caos y liberado a Sailor Galaxia del mal, Sailor Pluto había regresado a su solitaria estancia en la Puerta del Tiempo.

Todavía recordaba el pesar que le había causado el fingir no conocerlos. Fue testigo silencioso de los destellos de amor entre ambos, y tuvo que callar. Después de todo, la Reina sabía lo que hacía y ella no era nadie para cuestionar sus órdenes, además si de eso dependía el bienestar de su amada Pequeña Dama, haría lo que fuera.

Suspiró profundamente al recordar aquella batalla.

FLASH BACK

- Estamos acabados, esto es el fin. La mano de Sailor Saturn tomó con fuerza la suya, era evidente el miedo en sus ojos. Jamás se habían enfrentado a semejante enemigo, y parecía que ni todo el poder del Cristal de Plata podría ayudarlos.

En el campo de batalla yacían los cuerpos de las Sailors interiores. Seguían con vida, pero estaban tan heridas que ya no podían luchar.

Sailor Moon continuaba a la cabeza junto a su amado Guerrero, sus poderes estaban creando un escudo protector. Aunque, era inútil; el odio del oponente generaba una fuerza mucho más poderosa, que poco a poco iba menguando al suyo.

- ¡Se va a morir si no hacemos algo! Gritó desesperada Sailor Neptune, que tenía fracturada una pierna y era sostenida por su inseparable Sailor Uranus; que en ese momento sólo podía observar la escena con lágrimas de rabia en los ojos.

El escudo protector se fragmentó por completo, la energía contenida estalló en miles de partículas luminosas, era el fin. Aun así, en ese instante de desconcierto el amor apareció en un atisbo de esperanza, y Sailor Pluto, vio como él le dirigía una mirada apacible a su amada, como diciéndole que todo estaría bien.

Con el último aliento de fuerza que sólo el sacrificio puede otorgar, lanzó a Sailor Moon por los aires logrando que el impacto de la explosión no la tocara.

A sabiendas de lo que pretendía, los otros dos Guerreros se habían unido en ese instante a su hermano. Era ahora o nunca.

En una fracción de segundo que pareció una eternidad, la portentosa luz de sus medallones inundó el lugar. El escudo era ahora formado por sus cuerpos unidos por las manos. Las tres siluetas de los valientes Guerreros, con sus capas ondeando, gritaban a todo pulmón el último ataque, el más poderoso, el que salvaría a todos.

- ¡MEEEEETEEEEEOROOOOOO DEEEE FUEEEEEGO! Una llama con forma de dragón serpenteante salió disparado directo al enemigo, proveniente de los tres Guerreros.

- ¡Noooooooo! Al fondo, un grito de dolor se ahogó entre el estruendo.

Lo que vino después fue una oscuridad aplastante. Es que acaso se habían quedado ciegos, se inquiría la Sailor del tiempo, o ya estaban muertos. ¿Así se sentía morir?

- ¿Pluto, Pluto? ¡Despierta!

Como pudo abrió los ojos para encontrarse con la violeta mirada de su pequeña compañera.

- ¿Qué ha pasado?

- Se ha terminado, nos han salvado.

- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo fue…?!

La escena era por demás demoledora.

Kakyuu no daba crédito al sacrificio de sus hermanos. Ella más que nadie sabía que el Meteoro de Fuego era el poder más inimaginable alcanzado por un Guerrero Estelar, tan poderoso que el sueño de la muerte después de usarlo era irremediable. No estaban muertos, pero sus espíritus perdidos en el limbo al que la energía de su ataque los había llevado, jamás regresarían a sus cuerpos.

- ¿En dónde está la Princesa? Sailor Pluto se levantó aletargada y buscó con la mirada.

-En el fondo, sobre los escombros. Musitó Saturn.

Sailor Mars ya estaba con ella, e intentaba levantarla de donde estaba arrodillada.

- Tenemos que salir de aquí. Deprisa, esto puede colapsar en cualquier momento. El enmascarado que en ocasiones había luchado con ellos ese día no había podido ayudarles en mucho, al igual que las Sailors Scouts estaba herido, pero debía al menos ponerlos a salvo.

- Vamos Princesa Kakyuu, por favor.

- ¡Suéltame Tuxedo Mask, no los voy a dejar aquí!

- Yo sé que no, te prometo que los sacaré, pero debes venir conmigo.

El techo retumbaba y las pilas de escombros comenzaban a desmoronarse a su alrededor.

¡¿Cómo saldrían todos de ahí?! Las manos para cargar a los heridos y caídos eran insuficientes.

- Reina Serenity, ayúdenos. La plegaria de Luna pareció ser escuchada pues de entre los pilares, el brillo purpureo que siempre anunciaba su llegada se hizo presente.

Con un movimiento de su mano, el salón destruido se vio vacío. Era todo blanco, parecía que el tiempo y el espacio habían desaparecido.

- ¿En dónde están los demás? Se preguntó Pluto. Frente a ella sólo se encontraba la Reina Serenity, y a su costado Tuxedo Mask y Kakyuu.

- No teman, los demás ya están a salvo. La voz de la Reina la tranquilizó.

- Kakyuu querida, ven a mi lado. La Princesa se acercó a paso corto, su mirada seguía extraviada y llena de dolor.

Un murmuro en el oído de la Princesa de Fuego por parte de su Reina le hicieron saber que no debía escuchar lo que decían y agachó la mirada.

- Pero Reina Serenity, ellos jamás regresarían realmente.

- Lo harán en tu corazón, por favor Kakyuu, es la única forma. Les daremos una segunda oportunidad, aunque nos cueste el destino.

- No, no lo sé. La Princesa se llevó las manos al rostro.

- Piensa en su hija, si no hacemos esto, la pobre chica se dejará morir y ella no nacerá.

Sailor Pluto estaba cada vez más impaciente, ¿quién no viviría? ¿de qué hija hablaban?

- ¿Su hija?

- Sí Kakyuu, Serena está embarazada de una niña.

- Oh, una niña… Seiya y Serena. El llanto no la dejó continuar. – Lo haremos, lo haremos por ella.

- Pero no podemos hacerlo solas, necesitaremos su ayuda. Dijo mientras señalaba en dirección a la Sailor del Tiempo y al guardián de la Tierra, Tuxedo Mask.

- ¿Nuestra ayuda? Contestaron ambos.

- Tuxedo Mask, se te fue revelado tu pasado como Príncipe de la Tierra. De sobra sabes que en otros tiempos amaste y fuiste amado por mi hija Serenity. Si tu corazón es bondadoso, aceptaras ayudarnos.

- ¿Qué debo hacer, mi Reina?

- Serás un verdadero padre para esa niña que está por nacer, la defenderás con tu vida de ser necesario y amaras a Serena tanto como lo hiciste en el pasado con Serenity.

- Pero… ella no me aceptará, no me ama.

- Lo hará. Kakyuu interrumpió al enmascarado. – Lo hará porque no recordará nada. Guardaremos la semilla fruto de su amor, y esperaremos hasta que ustedes estén juntos para hacerla florecer y que esa niña nazca.

- ¿Borrarán sus memorias?

- Las de ella, y las de sus guardianas exceptuándolos a ustedes.

- No, masculló Tuxedo Mask. – Les ayudaré, y prometo dedicar mi vida entera a velar por ellas, pero no deseo saber nada. Mi condición para participar en todo esto es que me borren a mí también la memoria.

- Pero si hacemos eso no podríamos garantizar que te acerques a ella y formen una pareja.

- Sí, me acercaré. En el fondo de mi corazón sabré cuál es mi deber. No teman, pero por favor, yo no quiero recordar nada de esto.

- Sí así lo deseas no podemos oponernos.

- ¿Y qué pasará con los chicos? Preguntó Pluto.

- Los traeremos de vuelta de ese sueño profundo, pero no bajo su misma forma, deberán empezar una vida nueva, bajo otra identidad.

- Kakyuu, ¿estás lista?

Un gran suspiro fue la respuesta, seguido de un asentimiento de cabeza. Sería capaz de todo con tal de hacerlos regresar.

- Sailor Pluto, trae aquí tu báculo.

La Sailor obedeció al instante.

- Serás la encargada de resguardar este gran secreto, y cuando el día llegue, amarás y cuidaras a la hija de tu Princesa con tu vida. Debes jurarlo.

- Lo juro, Reina Serenity. Lo juro.

- Necesitaremos que regreses el tiempo, mientras tanto, Kakyuu y yo iremos borrando sus recuerdos con el poder de nuestros Cristales. Debemos ser fuertes, porque frente a nuestros ojos pasará la historia de sus vidas. Seremos testigos de la desconfiguración de sus sentimientos, de sus miedos, sus tristeza y alegrías.

- Kakyuu acerca tu Cristal de Fuego. La Reina Serenity tenía ya entre sus manos el Cristal de Plata. Una vez que estuvieron entre las manos entrelazadas de ambas, la Reina le hizo una señal a Sailor Pluto para que colocara la punta de su báculo sobre ellos.

Las tres cerraron los ojos.

- Omnia vincit amor, et nos cedamus amor/ El amor todo lo puede, démosle paso al amor*. - Fatum Fatis ego perea /Hágase el Destino, aunque yo perezca*. Pronunció solemnemente la Reina Serenity.

- Virtute siderum tenus / Con valor, hacia las estrellas*. Continúo Kakyuu.

Sailor Pluto sabía que la última frase le atañía y entonces estaría hecho. La memoria de aquellos jóvenes quedaría perdida para siempre. Sentía como las piernas le temblaban, ¿estaban haciendo lo correcto?

Tuxedo Mask observaba un tanto apartado, su visión se nubló en cuanto Pluto pronunció lo que le correspondía, cayendo al suelo inconsciente.

- Veritas filia temporis / La verdad es hija del tiempo*. - ¡Perdónenme, cuidaré a su hija! Una lágrima resbaló por las mejillas de la Sailor, y casi en susurro al fin lo pronunció. - In albis / En blanco*.

Un torbellino de imágenes azotó la cabeza de las tres que continuaban unidas. Como si fuera una cámara en retroceso, los recuerdos de los jóvenes a quienes pretendían ayudar se fueron borrando uno a uno, y ellas lo sintieron. Primeros besos, encuentros y un sinfín de sentimientos quedaron reducidos a la nada.

FIN FLASH BACK

- Es momento de regresar, y explicar muchas cosas. Se dijo a sí misma mientras apretaba con fuerza la llavecita del tiempo.

== Palacio Kinmonku ==

Después de la confesión a Darién, Kakyuu había decido regresar una vez a su planeta para recobrar fuerzas. La hora de la verdad había llegado, y no podían continuar aplazando las cosas.

Recordaba más que nunca las palabras de Sailor Pluto.

- In albis… Y lloró, lloró amargamente al acordarse de ese primer despertar.

FLASH BACK

Kakyuu despertó bañada en sudor, instintivamente se llevó la mano a la frente para secarse las perlas de traspiración que la cubrían. Su cara, ¡ese no era su rostro! Se sentía tan pequeño, que ahí fue cuando lo entendió, la pesadilla había sido real.

Como pudo bajó de la gran cama y corrió hasta el espejo de su vestidor. No era más que una niña de escasos ocho años, pero en su mente lo sabía todo. Tomó la primera bata que encontró y salió disparada hasta los aposentos de sus hermanos.

Su nana de cabecera la vio extrañada y decidió seguirla.

- ¡No están, no están! ¡No hay nada! En donde se suponía estaría la alcoba de los príncipes estaba en cambio un salón de té.

- Kakyuu, Princesita. ¿Se encuentra bien? Le dijo amorosamente la anciana.

Pero Kakyuu no respondió, el sonido de fierros chocando la hizo correr de nueva cuenta hasta el patio principal. A ellos les gustaba jugar a "Caballeros y Ladrones" seguro que estaban ahí.

A lo lejos tres cabezas de color negro, castaño y plateado la hicieron apresurar el paso.

- ¡Son ellos, son ellos!

- ¡Seiya, Yaten, Taiki! Exclamó conmovida hasta las lágrimas.

Al tenerlos casi enfrente y verlos voltear, su corazón se dio un vuelco. Eran ellos, como unos niños evidentemente, no había duda. Pero… esas facciones aún más finas y esa ropa.

- ¡Princesa Kakyuu! Profirieron sobresaltadas las tres niñas antes la presencia de su soberana.

- Son, ¿ustedes son?

- Disculpe la torpeza de mis hermanas, somos aprendices de Sailor Stars Lights. Mi nombre es Healer.

- Y yo soy Maker.

Kakyuu tuvo que hacer un gran esfuerzo por contener el llanto, al menos estaban a salvo. - ¿Y tú? Se dirigió a la hermosa niña de cabello azabache y ojos zafiro.

- A mí me dicen Fighter, pero pienso que Seiya me queda mejor.

- ¿Seiya?

- Discúlpela Princesa, ya le hemos dicho muchas veces que no es un nombre apropiado para una chica, pero ella insiste.

- Está bien, déjenla. Me parece bonito. Y ahora si me disculpan, debo volver adentro. Tenía que procesar el impacto que le había causado verlos, o mejor dicho verlas.

FIN FLASH BACK

- Y ahora… debo decírselos. Necesito fuerzas para contarles esto. Dios, ¿será que van a perdonarnos?

- Tranquila Kakyuu, yo estaré ahí.

- ¡Pluto!

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NOTA* Utilicé proverbios en latín, espero que les gusten.