Salvando a Draco Malfoy

de Dayspring

beta LatexoHPo

Capítulo 28. H.O.G.A.R.

— ¿Cómo lo hiciste, Draco?— preguntó Granger mientras le pasaba un plato de higos. Nunca le habían gustado los higos hasta el embarazo.

—Por favor, no me acuses de estar coludido con nuestro loco director. No sé por qué nos dio 300 puntos…

—No, en realidad estoy de acuerdo con eso. Estoy hablando sobre los EXTASIS. ¿Cómo conseguiste más que yo?

—Oh. Tomé un curso independiente en Magia Elfíca.

—¿Por qué? ¿Sólo para tener más EXTASIS que yo?

Bueno, sí. Pero ese no era el punto.

—No todo es sobre ti, Granger.

Ella frunció el ceño pero continuó de todas maneras.

—Pero no podemos acceder a la magia elfíca, es inútil para nosotros.

—No totalmente inútil. Es cierto que no podemos usar la magia que ellos usan. La magia de los magos es interna, única e intrínseca al mago, mientras que los elfos toman la magia a su alrededor, impulsando su propia firma mágica al acceder al poder inherente de la naturaleza. Pero hay algunos aspectos que podemos utilizar. Si ellos usan la magia de un fresno para un hechizo de curación, ¿no deberías usar fresno para pociones sanadoras?

Ella asintió.

—Lo entiendo. Si un ítem en particular impulsa sus hechizos, quizá también podría impulsar los nuestros. Eso es genial. ¿Por qué no se ha hecho antes?

—Se ha hecho… en un grado limitado. El problema está con los hechizos de traducción para los hechizos en elfíco. Son mayormente pensamientos en lugar de palabras, y son difícies de escribir adecuadamente. Sería inútil si tuviéramos un intérprete, pero como aprendimos de Binns, los elfos no han sido amigables con los magos desde 1955.

—Y nunca explicaron por qué sucedió eso— accedió ella con un aire de frustración tan profundo, que Draco se preguntó cuánto había buscado la chica una explicación. Qué muggle de su parte. Cualquier mago podría decirle que los elfos hacían lo que querían y cuando querían—. Entonces, ¿qué hechizo traductor estás usando? ¿Es nuevo?— siguió ella.

Draco negó con la cabeza.

—No estoy usando un hechizo.

—¿Entonces cómo…?

—Draco habla con fluidez el elfíco— interrumpió Harry y Draco notó que estaba sonriendo orgulloso.

Qué extraño.

—No diría que con "fluidez"— dijo Draco molesto—. En realidad nunca he tenido una conversación con un verdadero elfo. Una de las pocas especies que nuestro loco… er… estimado director no ha contratado como profesor aquí.

—¿Aprendiste el lenguaje para este curso?— preguntó Granger.

—Por supuesto que no—. Esa habría sido una tontería… e imposible de hacer. ¿Acaso ella no entendía el concepto de lo difícil que era el lenguaje elfíco?—. Hablo elfíco y otros cinco idiomas más desde que era un niño. Los Malfoy tienen negocios en todo el mundo. Padre pensó que aprender diferentes lenguas sería prudente.

—Pero ningún mago tiene negocios con los elfos ahora.

Draco se encogió de hombros. Lucius había dejado órdenes con su tutor así que le habían enseñado. Pronto había sobrepasado el conocimiento de su tutor y había aprendido más por sí mismo.

—Siempre está el futuro— dijo casualmente.

—¿Vas a continuar con tus estudios?

Mocosa entrometida, ¿no? Draco asintió.

—Ya que por el momento sólo me permiten hacer magia teórica, pienso continuar.

—Estoy contenta— dijo ella, sonriéndole—. Quizá tu trabajo pueda ayudarnos a proteger Hogwarts.

Draco le sonrió educado mientras por dentro rodaba los ojos. Aparte del hecho de que el castillo sería su hogar por el futuro previsible, le importaba una mierda proteger Hogwarts. Todo era sobre proteger a Draco Malfoy.

El bebé pateó su vejiga.

Harry le sonrió.

… ¿no era así?

Todavía no tenía la respuesta a eso cuando las mazmorras se vaciaron la mañana siguiente. Emocionados Slytherin se dirigían a sus casas para decirle a sus padres que ganaron la Copa de las Casas, mientras que él y su alegre banda de secuaces estaban parados entre las sombras observándolos marcharse. De repente era todo tan real, lo que habían elegido, lo diferente que sus vidas iban a ser este verano.

—¿Crees que el Gran Comedor todavía tenga nuestros colores?— preguntó Nott mientras marchaban a desayunar.

—Nadie más está aquí, ¿Por qué molestarse en cambiarlos?— respondió Pansy.

La escuela estaba vacía, y finalmente podían caminar por ahí sin las túnicas ya que no había nadie que no pudiera ver a Draco en su estado "natural".

—Quizá la magia estaba diseñada para durar un cierto número de horas— contrarrestó Nott.

Draco medio escuchaba la discusión. Su mente estaba demasiado llena de "debería haber estado". Él debería haber estado en el Expreso de Hogwarts, molestando a los estudiantes más jóvenes y a Potter & Compañía. Debería haber estado anticipando ver a su padre para exclamar orgulloso que él solo había ganado la Copa de las Casas para los Slytherin. Debería haber estado preguntándose si su madre había vuelto a redecorar su habitación.

Debería haber estado preguntándose cómo mierda podría evitar ser marcado.

Quizás era mejor que no existieran esos debiera-haber-estado.

—Buenos días.

Levantó la mirada y vio a Potter entrando por las grandes puertas que llevaban afuera.

—Buenos días, Harry. ¿Fuiste a ver cuándo se marchaba el Expreso de Hogwarts?

Potter asintió.

—Fue extraño verlo irse sin mí. Pero definitivamente no estoy triste por eso.

Si él viviera con muggles, tampoco lo estaría.

—¿Tienes idea de cuándo Dumbledore vendrá a buscarnos?

El Director les había dicho que se mudarían a sus nuevas habitaciones en la parte baja de la escuela.

—Conoces a Dumbledore— dijo Harry en respuesta.

Lo que significaba que no tenía idea, y lo más probable era que el loco profesor tampoco la tuviera. Suspiró. De seguro el otro bando era más eficiente que este. Podía ver a Voldemort ganar simplemente porque Dumbledore le daba a Harry la dirección incorrecta a la guerra. O la dirección correcta pero a la guerra equivocada.

Pero claro, Voldemort también estaba loco, y quizás entre ambos, darían un giro errado hacia la guerra, dejando al mundo girando sólo en felicidad.

Sí, claro.

—Pásame la salsa picante.

Ignoro la mirada extraña que todos sus compañeros de desayuno le dieron. Y qué importaba que ahora todo le gustara con salsa picante. Y mientras más picante mejor, pensó mientras eructó y una llamarada salió de su boca. Le sonrió a Crabbe y Goyle. Al menos ya habían aprendido que no debían sentarse frente a él.

—¿Quieren ir al lago hoy, al menos hasta que el Director aparezca?— preguntó Pansy.

Eso fue seguido por una conversación sobre qué pedirle a los elfos domésticos para una cesta de picnic, quién sabia los hechizos para mantener alejado al calamar gigante, y cuán helada podía estar el agua.

Era bastante aburrido.

—Podríamos quedarnos adentro si quieres.

Draco despertó de su breve siesta, agradecido de quien había movido su plato del camino. Si se hubiera dormido sobre su desayuno, tendría que lanzar un obliviate sobre toda a la mesa. Y podía hacerlo. Su padre le había enseñado hace dos veranos.

Eso de seguro decía más sobre la familia Malfoy de lo que quería.

Miró con ojos cansados a Harry, que había hecho el comentario de quedarse adentro.

—Puedo dormir cerca del lago con tanta facilidad como aquí— dijo burlándose de sí mismo.

—¿Deberías dormir tanto?

Draco asintió.

—Pomfrey dice que es bastante común entre las brujas. Además, últimamente sólo es en las mañanas. Durante la tarde, ya he vuelto a la normalidad. En el lago tendrás que lanzar un hechizo para protegerme del sol y tienes que asegurarte de que tenga suficiente agua. Oh, y tendrás que ir a las mazmorras a buscar mi edredón de plumas. No podría recostarme en nada más.

—Está bien. También podría transfigurar uno de esos paraguas de playa. Sólo en caso que este muy brillante afuera.

Draco miró a su compañero para ver si estaba siendo sarcástico, pero todo lo que pudo ver fue completa sinceridad. El estar embarazado tenía sus ventajas.

Eructó más flamas y observó cómo Nott se corrió del camino.

Bastantes ventajas.

Fue después que almorzaron por el lago que Dumbledore se acercó y los invitó a seguirlo a sus nuevas habitaciones.

—Si no llegamos allí pronto, van a tener que lanzar un Mobilicorpus en mí— jadeó Draco veinte minutos después. Habían pasado por pérgolas en los jardines, túneles en las mazmorras, escaleras que se movían en no menos de cinco torres diferentes y Dumbledore lucía como si nada.

—Ah, aquí estamos— anunció Dumbledore cuando entraron a un largo corredor que lucía exactamente igual a los demás corredores que ya habían recorrido.

—¿Cómo se supone que vamos a proteger a los demás si ni siquiera podemos recordar cómo llegar donde ellos?— murmuró Blaise, encorvado ligeramente tratando de recuperar el aliento.

—Oh, las áreas más familiares de la parte Superior de la escuela están por esta puerta— dijo Dumbledore cuando pasaron al Aldo de una pesada puerta grabada—. Se abre justo en el área al lado del Gran Comedor… creo. "

—¿Entonces por qué…?— comenzó a sisear Draco, luego se dio cuenta que perdería el aliento que no tenía.

Dumbledore continúo alegremente por el pasillo y entró a una gran habitación con una chimenea, sofás, y varias mesas.

—A la derecha están las barracas de las brujas—. Abrió un par de puertas. Había dos filas de camas alineadas en una gran habitación—. Y aquí a la izquierda, las barracas de los magos—. Las habitaciones eran idénticas excepto que los colores de las chicas eran tono pastel y los de los chicos más brillantes. Draco estaba pensando cuál sería el mejor lugar en la habitación (más lejos o más cerca del baño) cuando Dumbledore continúo—. Y aquí— se detuvo frente a otro par de puertas— está la habitación de Harry y Draco.

¿Habitación? ¿Tenían su propia habitación? Por supuesto que sí, se dio cuenta al abrir las puertas. Ellos eran un par vinculado. Necesitaban privacidad para el sexo y otras cosas. Tenía una pequeña salita, pero lo suficientemente grande para reunirse con sus Slytherins si era necesario. A un lado había una puerta de vidrio que llevaba a lo que al parecer era un patio privado. Intercambió una sonrisa con Harry; tenían un jardín tarsero y aunque no había un gran árbol, de alguna manera pondrían un columpio. Se movieron hacia otra puerta. El dormitorio, que lucía exactamente igual a la habitación de su "noche de bodas", al igual que el baño. Cosa que lo hizo preguntarse... No importaba. Se sentó en la cama con una sonrisa satisfecha. Esto estaba funcionando perfectamente. El Plan fue perfecto. Y la cama lo llamaba.

Justo cuando comenzaba a acostarse, la voz de Dumbledore llamo.

—Vamos, Harry, Draco. Tenemos que continuar el tour. Hay salas de clases que visitar antes del Comedor, también está la biblioteca y...

Draco suspiró y permitió que Harry lo pusiera de pie.

—Estos serán sus campos de entrenamiento— dijo Dumbledore señalando una gran extensión de tierra—. Mucho de su entrenamiento físico tendrá lugar aquí.

—¿Físico?— preguntó Pansy preocupada.

—He oído que la guerra puede ser muy demandante físicamente, querida, así que todos deben estar en forma para pelear— respondió Dumbledore, sus ojos brillando antes las miradas horrorizada de los Slytherins.

Harry trató de lucir comprensivo, pero en realidad, en su opinión, los sangrepura eran demasiado dependientes de sus varitas. Draco estaba constantemente preocupado por no poder usar su varita; que francamente, era algo muy bueno desde el punto de vista de Harry. Draco nunca apreciaba mucho al "Harry Salvador del mundo mágico", pero apreciaba mucho al "Harry atento y todavía tiene una varita para ayudarlo".

—¿Cuáles serán nuestras clases?— preguntó Daphne.

—Será un verano completo. Tomaran nueve clases…— les paso rollos de pergamino—, cuatro por día, además de la última que será todos los días. Después de los entrenamientos del domingo, tendrán el resto el día libre para disfrutarlo como quieran.

Harry leyó el pergamino:

*Encantamientos de Armas: Hacer armas de cosas comunes

* Transfiguraciones de Batalla

* Pociones de Guerra

*Ofensa Contra las Artes Oscuras

* Aritmancia Estratégica

*Masas y Desastres Mágicos: El Arte del Manejo de Multitudes

*Cerebros y Deducciones: Guía Oficial del DLM para Investigaciones

*Introducción a la Ley Mágica

*Buen Estado Físico para el Guerrero Mágico

—Estos son cursos de ocho semanas para ver dónde están sus afinidades. Después de las ocho semanas, serán evaluados y guiados a actividades más adecuadas con su experiencia personal. También tendrán que patrullar y defender Hogwarts. Los estudiantes regresarán y será su deber velar por su seguridad.

—¿Cuántos miembros de la milicia habrá?

—Sólo los veintisiete de sus compañeros de año. Son nuestro grupo de prueba. Al final del año, abriremos la organización para más graduados. ¿Hay más preguntas?—. Nadie habló— En caso de que tengan alguna después, estaré disponible para ustedes todos los días de esta semana. La contraseña es 'bolitas de dulce.' Oh, y por si acaso, la Parte Baja de la escuela y los terrenos han sido encantados para que lo que se hable aquí no pueda ser repetido afuera.

—¿Cree que tenemos espías, profesor?— preguntó Harry preocupado.

—Creo, mi querido Harry, que hay ciertos… hechos— miró claramente el estómago de Draco— que tendrán que salir, pero así el conocimiento no saldrá.

—Oh.

Bueno, eso tenía sentido. Todos tendría que saber sobre el vínculo y el bebé. Si la información se filtraba y Voldemort se enteraba... Harry se estremeció.

—Los dejo para que se acostumbren a su nuevo ambiente. Las comidas serán servidas en el horario habitual de Hogwarts en el comedor. Disfruten su semana. El trabajo duro comenzara el próximo lunes.

Los magos y brujas se dirigieron a sus barracas asignadas para reclamar las camas que querían. Aunque todos ellos, salvo Harry, habrían preferido estar en sus hogares con sus familias, se aferraron a la creencia de que este futuro era el único que les aseguraba que tendrían uno.

Harry sólo esperaba no fallarles.