PRIMERA PARTE

EL PORTAL DEL TIEMPO

Capítulo VII - El guardián de Leene

4

Aunque llevaba una armadura pequeña y tosca sobre su pecho, una capa verde y guantes cafés, no era un ser humano lo que tenían enfrente. Vestía pantalones blancos, botas y un cinturón negro, pues su aspecto era humanoide. Debía de medir alrededor de metro y medio, sus ojos amarillos eran enormes y estaban sobre su gruesa cabeza semi aplanada proyectados a los lados, su boca era una enorme ranura surcando su rostro de lado a lado, su piel era verde con manchas oscuras.

Al verlo, Crono pensó en otro tipo de místico como los Imps de los cañones de Truce, o los seres que acababan de derrotar dentro de la catedral, pero lo primero que a Lucca se le vino a la mente, fue en una espantosa rana gigante vestida como un hombre, incluso algunas protuberancias largas de su propia piel sobre y debajo de su boca en los extremos daban la impresión de una parodia de bigotes.

—Si bajáis la guardia estaréis perdidos —les habló con voz gangosa en un curioso acento—No pueden darse ese lujo en un lugar como este, aunque ya deberían de haberse dado cuenta.

—¡Crono, es una rana y habla!

Lucca continuaba aterrada.

Su amigo sabía que desde la infancia, la joven tenía una especial fobia por aquellos bichos. Cuando niños, a veces solía molestarla sacando ranas de los estanques para sorprenderla colocándolos en su ropa. Ver a un ser semejante de aquellas dimensiones y con esas capacidades hacía comprensible su pánico. El muchacho no supo cómo reaccionar correctamente, el ser era un místico y todos los que había conocido hasta ahora se habían mostrado hostiles, pero ese en particular había salvado la vida de su amiga. Decidió emplear el consejo que acababa de recibir subiendo su guardia, a pesar de tener el presentimiento de ser innecesaria su acción.

La extraña criatura se inclinó hacia los restos carbonizados de los monstruos y recogió de entre ellos el prendedor de la reina.

—Naga-etts —habló extendiendo su mano delante de ellos para mostrarles el prendedor—. Esas arpías debieron quitárselo a la reina cuando la trajeron aquí. La tiara no es de la reina Leene, parece una copia hecha de metal y plástico corriente. Si las Naga-etts tenían esto significa que ella no debe de estar muy lejos.

Aunque comprendían sus palabras, ninguno de ellos dio señal de seguirle el hilo, todavía bastante impresionados con su presencia. El ser observó la espada de Crono amenazándole, así como la extraña arma de Lucca.

—¿Ustedes también han venido en la búsqueda de la reina Leene?

—Sí… venimos en su rescate —contestó Crono con aire inseguro.

La rana humana dirigió su mirada a Lucca en el suelo; la muchacha no podía disimular su temor, pese a que tenía herido un brazo causa del ataque de la Naga-ett y la pierna aún dormida. El místico avanzó hacia ella con mucha serenidad bajando su arma para hacerle entender que no pretendía lastimarla, pero Lucca se aferró más a Crono tomándole de una pierna.

—Que mi apariencia no le dé desconfianza, madame. Solo quiero ayudarle.

De su boca, el ser extendió una lengua más larga que su propio cuerpo. Lucca se congeló del pánico sin emitir ningún sonido, y Crono se limitó a observar con interés y desconcierto lo que estaba ocurriendo. La lengua se apoyó en el brazo herido de Lucca retirándose rápidamente para posarse ahora en su pierna dormida, la muchacha contuvo un grito por la repugnancia producida. Su mueca de terror cambió al desconcierto al sentir de nuevo su pierna, así como una agradable sensación en su brazo aún viscoso por la saliva de la criatura. Al examinarse descubrió que había desaparecido el corte, sin dejar siquiera alguna cicatriz; antes de permitirle formular la pregunta, el ser le explicó.

—Mi saliva tiene ciertas propiedades curativas, acelera el proceso regenerativo del cuerpo para ser específicos.

—¿Quién eres? —Preguntó el pelirrojo finalmente.

—Me conocen como Frog, muchacho.

El nombre era curioso: "Frog", "Sapo" y a la vez a ambos les pareció apropiado. Guardó la espada y ayudó a Lucca a ponerse de pie mientras se presentaba.

—Ella es Lucca, y yo soy Crono.

—Encantado. Cómo les decía, venía en búsqueda de la reina. Parece que como yo, ustedes tampoco se tragaron esas patrañas acerca del regreso de la reina al reino. No sé quién tengan ahí adentro del castillo, pero sé que no es la reina verdadera.

—Bueno, ahora no hay nadie en el castillo. La joven en realidad era una amiga mía, que sin intención confundieron con la reina Leene. Pero ella también ha desaparecido.

—¿Y a dónde se ha marchado?

—Es difícil de explicar.

Crono aún no pensaba darle la suficiente confianza para revelarle todo a Frog. Pese a lo que había hecho por ellos, no dejaba de ser un místico. Tras cerciorarse de haber recuperado totalmente la movilidad en su pierna, Lucca se aventuró a preguntarle reprimiendo su miedo.

—¿Sabes dónde está la reina?

—Creo que muy cerca de aquí, si no es que adentro.

—No lo entiendo, ¿qué hacían esos monstruos profanando una Catedral?

—No creo que este sitio alguna vez haya estado bendecido —miró con indignación todas las paredes del recinto mientras hablaba—. La fracción del bosque que ahora ocupa la catedral, fueron en otro tiempo dominios de Yakra, una monstruoso místico de cierta influencia, le era fiel a Ozzie, el antecesor de Magus como líder de los místicos. El rey permitió a los hombres que llegaron un buen día a levantar el lugar seguir trabajando, a pesar de nunca haber ido primero con él a pedirle su autorización para la construcción. Su majestad, de buena fe pensó se trataba de algo loable su acción con la Catedral, sin sospechar lo que yo.

—Y tus sospechas fueron…

—No se trataban de hombres, sino místicos haciéndose pasar como tales, igual que las Naga-etts se hicieron pasar por novicias. Eso explica la súbita desaparición de Yakra, ese monstruo jamás hubiese cedido su terreno tan fácil, a no ser que estuviera implicado directamente con ellos.

La explicación de Frog resultaba lógica, pero Lucca todavía tenía preguntas, la más importante era el motivo por el que estaba traicionando a su gente revelándoles todo aquello buscando rescatar a Leene. Antes de poder formulársela, Crono le hizo una propuesta.

—Déjanos acompañarte. Todos buscamos a Leene. Entre los tres tendremos más posibilidades de rescatarla.

Lucca tragó saliva, la rana humana los evaluó con la mirada.

—Bien, entre más ayuda tenga mejor. No sé cómo tu amiga quemó a las Naga-etts pero serán útiles sus trucos, y tú sabes manejar muy bien esa espada. Además creo perderíamos mucho tiempo en ir a buscar al capitán Krimp y a su ejército —notando la mirada temerosa de Lucca sobre él, se vuelve a ella—. ¿Qué me dices tú, niña? ¿Piensas tú que mi aspecto te dará problemas?

—Ah… no… ninguno. Puedo sopor… ¡digo! Tratar con usted. Y gracias por… —nerviosa alza su brazo antes herido y tamborilea con su pierna ya sana— Esto.

Estaba agradecida sinceramente con él, pero su temor a las ranas le dificultaba familiarizarse de la misma forma en que estaba comenzando a hacerlo Crono.

—La Catedral es muy pequeña, ¿dónde podría estar? —preguntó el muchacho.

—El lugar es más grande de lo que aparenta. Cuando la construcción inició recuerdo escarbaron mucho, supuestamente para "crear buenos cimientos". Más de cuatro metros de profundidad, peligrosamente cerca de los túneles donde moraba Yakra y sus súbditos, ya te imaginarás. Además, una Naga-ett que encontré en el bosque camino hacia aquí, con su traje humano en las manos, me reveló algo a cambio de conservar su cabeza.

Frog se acercó al organillo, de pie movió con lentitud sus gruesos dedos sobre el teclado, produciendo una melodía eclesiástica. Los muchachos saltaron cuando el silencio se vio interrumpido por un repentino golpe en el suelo. Una de las paredes del fondo se había hundido, mostrando la puerta oculta detrás de ella.

Poniéndose a la cabeza, Frog abrió la puerta con los muchachos detrás de él. Adentro la pequeña habitación secreta estaba vacía sin ninguna ventana o adorno, destacando únicamente las escaleras enfrente, que daban en apariencia al sótano, donde llegaba luz.

Inseguros, bajaron lentamente procurando no hacer ruido.


Arcangel91 gracias por notar todos aquellos detalles, intento no perder nada para realizar un buen relato, gracias.

Ode 30 siéndote franco me siento un poco nervioso sobre si a todos les ha gustado éste capítulo en especial, debido a todas las espectativas que le han puesto, si no al menos espero compensarlo en los próximos.

Sebamitito te confesaré que cuando redacté todo el borrador inicial, usaba precisamente tanto los tracks originales, como los alterados y remixes de fanáticos para inspirarme. En cuanto a lo otro muchísimas gracias.