Bienvenidos al capítulo 29, el cual escribí en conmemoración de mi cumpleaños (que fue el mes pasado, pero ya que le hago, soy algo lenta para escribir últimamente). De antemano me disculpo por la cantidad de escenas melosas, celos descontrolados, la cachetada que aparecerá por ahí, pero sobre todo me disculpo porque no habrá vistosas batallas. Tal vez a algunos este capítulo no les parezca tan interesante, pero era muy importante acomodar algunas cosas para la trama, más adelante verán porque ;)

raphaelblue62: Pues parece que la pelirroja es mucho menos pasiva que antes n_n, y sí, a Rafa no se le quita lo intenso ni drogado. Espero que este capítulo te guste aunque no contiene tanto del ninja de ojos verdes

leirbag7: Pues si tardé en actualizar, aunque creo que menos que la última vez. He prometido que terminaré este fanfic y no quitaré el dedo del renglón, aunque me tarde un poco en actualizar, así que no te preocupes, sin importar cuanto tarde esta historia tendrá final. Estaba muy interesada en saber qué opinabas de la pelea final de la pelirroja, pasé días pensando como podría ingeniárselas para enfrentar a Laquesis. Por lo de la manera en la que se liberó Jul, admito que usar los nombres de las piezas resultó confuso, lo tomaré muy en cuenta para la próxima ocasión. Sí es una tristeza que no pueda poner fácilmente a Karai en todos los capítulos, después de todo el estar en el bando contrario me ha dificultado un poco las cosas en esos día en que todo es cuestión solo de drama sin batallas, no obstante te aseguro que la espera valdrá la pena. Debo decirte que no te equivocas con tus teorías respecto a lo que dijo Morta, aun hay algo muy importante que no se ha revelado de los padres de Cirse, pero no creo que tarde mucho en salir. Ojalá también te guste este capítulo, aun cuando es mucho drama y poca acción

LM Burton: Jejejeje debo admitir que no he visto hotel Transilvania, me alegra que te gustara la última escena, pasé algún tiempo planeando las cosas y quería que fuera muy parecida a las clásicas escenas románticas japonesas, más que nada porque por el momento no puedo recurrir mucho a las raíces coreanas de Cirse. Haces que me dé un poquito de pena con eso de considerarme una celebridad. Puedo asegurarte que soy la persona más normal del mundo y precisamente por eso te agradezco más tus lindas palabras y porras. Desde luego que te tomo en cuenta, todos mis lectores son importantes para mí y más si se tomaron la molestia de enviarme una review, es lo menos que puedo hacer n_n. Espero que este capítulo también te guste

Bittersweet: Síiii lo admito, me tardé mil años en actualizar antes y ahora, lo siento. Sé que a ti te gustará mucho el capítulo porque tiene muuuuchas escenas de celos, pero Donnie solito se lo está buscando. En cuanto a la pelea de Laquesis y Abril, espero no haber empoderado demasiado a la pelirroja, pero como siempre he leído que se le considera una chica inteligente según los creadores, pensé que pelear con estrategia sería la única forma en la que podría ganar. Espero no haberme salido mucho de su personalidad original, si así lo consideras no dudes en hacérmelo saber, ya te he dicho antes que me encanta recibir tus reviews y es porque siempre eres tan auténtica.

Leonela: Pues no me quedó claro lo de la pregunta de "Qué tipo de malas son Laquesis y Morta?" es que pensé en varias interpretaciones que se les podría dar a la pregunta, no sé si te refieres a que no son tan malas como para ser acecinas, o a que no te queda claro su rol como villanas en la trama. Me enteré que creaste cuenta y traté de mandarte un mensaje privado para preguntarte, pero me di cuenta que no tenías habilitada esa opción, pero si me dices exactamente qué te interesa saber de ellas, con mucho gusto te respondo dentro de lo permitido para seguir disfrutando la trama ;) . Independiente de esto, quería agradecerte que mantengas el interés en mi fanfic y cualquier crítica o comentario que quieras hacerme llegar, será bien recibido.

Sin más por el momento, aquí está el capítulo de hoy.

LA RESACA DEL REMORDIMIENTO

Jul no volvió o a ver a Donnie en el transcurso de lo que quedaba de la estancia de Mikey. La mañana en la que el joven de ojos castaños se fue para no regresar, ella despertó junto al cerezo artificial. Clarise no fue a buscarla, pues el genio aseguró que debía dejarla dormir y considerando que era el primer acercamiento que la mayor hacía para ganarse el corazón del "ñoño ese", la gatita de ojos rojos decidió no intervenir.

En cuanto la chica de pelaje negro, apenas despertó se topó con la noticia de que Donnie se había ido y pasaría algunos días investigando lo que pudiera de esas nuevas adversarias que lograron dejar fuera de combate a Rafael por algunas horas. Claro que esto no fue del agrado de la minina, y lamentaba no haberse podido despedir, sin embargo trató de ser paciente y pensó en aprovechar el tiempo, así que decidió invertir su esfuerzo para prepararse para su último y más difícil examen: trigonometría.

Estaba nerviosa, pues pese a que se esforzaba mucho, no sentía que avanzara a la velocidad adecuada aun cuando, según creía ella, el joven líder se había esmerado por ayudarle a responder todos aquellos problemas a los que la chica no les había encontrado solución. Se sentía cada vez más incómoda con aquella difícil materia. Los temas habían aumentado su dificultad y continuamente había cosas que tenía que consultar en Internet o pedir ayuda a Leo. La jovencita estaba un tanto decepcionada de sí misma y el sentimiento hubiera sido aun peor de haber sabido la verdad: en realidad quien examinaba todos esos ejercicios para ella era Donnie, pues el joven de ojos azules estaba demasiado ocupado pensando en cómo alejaría a esas dos mujeres de su familia y amigos.

En cambio, en la guarida, otra cosa era la que consternaba a Donatello. El joven observaba por largos minutos la hoja rayoneada que su hermano mayor le encomendaba apenas regresaba del enorme departamento. No era que el genio tuviera problemas para encontrar la respuesta al problema matemático, sino que buscaba respuesta a cosas menos concretas. El chico no comprendía qué pasó por su cabeza esos 5 segundos en que dio un beso que no debía, y ya ni hablar de su conciencia que lo estaba matando, al darse cuenta que a solo unos meses de la muerte de su prometida él había hecho algo así.

—Si Cirse estuviera aquí ya me hubiera pateado—dijo incómodo el chico al recordar de nuevo la barbaridad que había hecho. Se reprochaba constantemente el haber bajado la guarida ante alguien que consideraba una completa manipuladora. Eso sin mencionar que si su hermano mayor se interesaba en esa chica sinceramente, como él había empezado a sospechar, todo esto podría causar una ruptura permanente en la familia y no podía permitirlo.

Por su parte la hermana mayor tenía grandes dificultades para concentrarse, porque no entendía la razón por la que el genio se fue sin despedirse. Ella hubiera jurado que las cosas iban mejor, pero el silencio infranqueable del esbelto muchacho la hacía temer que hubiera podido ofenderse por algo. Fue tal la ansiedad, que transcurridos un par de días decidió enviar un mensaje al chico de ojos marrón: "En cuanto tiempo se llevarán a Mikey?" preguntó solo para iniciar una conversación. El chico recibió el texto, y aun cuando algo en su interior se alegró porque ella lo buscara, no se permitió darle demasiada importancia y solo dejó el celular por ahí abandonado, por si ella volvía a escribir o si se decidía a marcar. Bien sabía que no tenía la tremenda fuerza de voluntad de su hermano mayor, por lo que temía flaquear en el último segundo y contestar el teléfono.

La gatita negra esperó por días alguna respuesta, sabía que el genio era obsesivo en su trabajo, y que si estaba ocupado con algún experimento o investigación, tal vez ni siquiera escucharía su celular. La jovencita puso a prueba su frágil voluntad y trató de mantenerse tranquila hasta que una noche, mientras Clarise, Mikey, Rafa y ella veían una película de acción en el cuarto minimalista, un mensaje llegó al teléfono del chico de rojo.

—Vaya, parece que mañana será el gran día—dijo el ninja temperamental mientras guardaba de nuevo su t-phon.

—¿Era Donnie? ¿Al fin vendrá mañana? No lo he visto en años, Bro—la tortuga pecosa abrazó una de sus almohadas emocionadísimo.

—No exageres enano, muy apenas habrá pasado una semana, pero son buenas noticias. El cerebrito dice que mañana nos vamos a casa—contestó el chico de ojos verdes

En el acto Jul revisó su celular, ilusionada con que ella también recibiera un mensaje de la tortuga de morado y aunque una sonrisa se dibujó en su rostro al notar el ícono que confirmaba haber recibido un texto, el remitente no era de aquel que esperaba, sino de líder: "Mañana iremos por Mikey por la mañana, antes de que salga el sol, y si están de acuerdo pueden acompañarnos para que conozcan la guarida. Sensei las estará esperando para darles la bienvenida" Jul suspiró con desgano, luego se puso de pie para retirarse y llamó a su hermana.

—Clarise hay que irnos a dormir, mañana partiremos temprano con los chicos—

—¿De verdad?—La gatita blanca se levantó tremendamente emocionada y se volvió a ver a Mikey, quien de alguna manera se veía consternado

—¡Noooo! no he hecho mi cuarto en semanas, no pueden ir ahora—exclamó mientras se tomaba la cabeza con aire preocupado, sin embargo la de pelaje claro solo caminó a la puerta ansiosa por poder ir a dormir y conseguir que el tiempo pasara más rápido, fue por ello que no prestó mucha atención a las palabras que dijo

—No te preocupes, no es como que sea algo que no haya visto antes—En ese momento las dos tortugas se voltearon a verla con una expresión de duda en la cara y de inmediato Jul le tapó la boca a la de ojos rubí.

—U-un cuarto desordenado, es a lo que ella se refiere… no es como no haya visto un cuarto desordenado antes ¿V-verdad Clarise?—la gatita negra dibujó una sonrisa nerviosa y la otra asintió aun con la mano de su hermana aun en la boca—Bueno, nos vamos a dormir, que descansen—la mayor arrastró a su pequeña hermana fuera del cuarto y los dos ninjas se miraron extrañados

—Eso fue raro—comentó Rafael a un Mikey que asintió.

—Yo creo que nos están mintiendo—Comentó serio el de bandana naranja—Con lo ordenada que es Jul seguramente Clarise nunca ha visto un cuarto desordenado—Rafael se dio una palmada en la cabeza y arrastró la mano por su cara con una actitud de fastidio que solo su hermano menor podía despertar en él

Laquesis había tenido que recurrir a algunos contactos para localizar a un viejo proveedor, uno que hasta hacía un par de años les había dado muy buenos resultados, pero que después de que uno de sus clientes lo implicara en un golpe, el hombre se esfumó. Eso no era realmente un problema para jovencita y sus habilidades para obtener información, había aprendido a rastrear gente tan bien que si su objetivo socializaba, solo tenía que gastar un poco de dinero pero al final lo encontraría.

Aquella noche había llegado a un extraño departamento, demasiado excéntrico para un hombre que supuestamente era tan sobrio, pero ¿Quién podía entender a esos ñoños a los que algunos llamaban genios? La chica se encontraba frente al hombre delgaducho que había decorado el lugar con un sin número de títulos y cabinas transparentes que lucían algunas piezas de electrónicas, supuestamente de creaciones suyas.

—¿Entonces me asegura que este aparato podrá indicarme el sitio exacto donde está el teléfono al que estoy marcando?—Un hombre con lentes de grueso armazón asintió para luego volverse a acomodar en el asiento detrás de ese enorme escritorio.

—Ni siquiera es algo complicado y no me llevará mucho tiempo hacerlo. Puedo asegurarte una efectividad de un 100%. La persona ni siquiera necesita contestar, solo tener el celular prendido—La jovencita del mechón rojo sonrió

—Bien—Laquesis colocó un paquete frente al hombre—entonces le daré la mitad ahora y la otra mitad a contra entrega, pero le aseguro que si esto no funciona regresaré, lo rastrearé y lo romperé ambas piernas. Si pude encontrarlo ahora, podré encontrarlo después—la chica comenzó a caminar hacia la puerta y el hombre tragó saliva sonoramente, sabía perfectamente de lo que la chica era capaz

—N-no será necesario señorita, no existe alguien mejor que yo para asuntos de electrónica y rastreo en lo largo o ancho de esta ciudad—El hombre comenzó a contar el dinero intranquilamente y la chica cruzó el umbral de salida, no sin antes hacer una última aclaración

—Otra cosa, como de costumbre, si alguien viene preguntando por mi o por este aparato y usted dice cualquier cosa, el trato quedará cancelado y no podré dar por sentada su seguridad—Laquesis cerró la puerta, salió del edificio y abrió su celular. En él abrió una aplicación y de inmediato la voz del hombre que acababa de ver salió por el auricular.

—Como odio tener que vigilar gente común, son tan sosos—dijo la chica para luego ponerle los audífonos al pequeño aparato y caminar rumbo al cuarto de hotel que actualmente usaban su maestra y ella. La aprendiz de acecina estaba tan concentrada en el sonido de su celular que fue incapaz de notar que desde la lejanía, en una azotea, una figura enorme la observaba mientras olfateaba insistentemente. De aquella imponente figura la luz solo dejó ver una mueca de molestia que se dibujó mostrando una enorme hilera de dientes. Aquella fiera estuvo a punto de ir tras la chica que caminaba despreocupadamente por la calle, cuando una voz le llamó

—¡Hey Garra de Tigre! El maestro nos espera—dijo Razhar ganándose que el acecino le apuntara con su arma

—Nunca interrumpas a un tigre cuando caza, a menos que quieras ser la presa—contestó este mientras continuaba su camino rumbo a la sede del pie, parecía que aquella no había sido una noche completamente inútil, al menos no para el enorme felino, que al fin había rastreado el olor de alguien a quien buscó por años.

Cuando el despertador sonó por la mañana Cirse estaba agotada, su hermana no había podido dormir por la emoción en toda la noche y su continuo movimiento en la cama la despertaba constantemente. No obstante la mayor se levantó esa mañana con una sola motivación: volvería a ver a su genio, después de más de una semana, al fin volvería a estar con él. Tomó su computadora portátil, pues justo ese día tendría que presentar el temido examen de trigonometría para el que tanto se había preparado y se colocó con cuidado el par de pupilentes.

Todo transcurrió tan tranquilo como podía ser con una Clarise extremadamente emocionada, un Mikey nervioso, un Rafael…con el humor de costumbre y una chica que aun paseaba sus falsos ojos verdes por ese mensaje sin respuesta, es decir todo era un completo desastre. Jul estaba intranquila pues ella sabía bien que a veces el silencio decía todo lo que uno no quería revelar y temía que lo que el genio no quería decirle fuera que estaba incómodo con ella.

Leo subió al fin, saludó cortés mente y él junto con el ninja temperamental bajaron al hermano menor con ayuda de una interesante camilla creada por Donatello. El genio se mantuvo abajo vigilando que el mecanismo funcionara como debía y recibir al menor de los cuatro en el tortumovil.

En cuanto la operación estuvo finalizada y Mikey terminó de asfixiar al más inteligente de las tortugas con abrazos, las dos hermanas subieron al vehículo. Clea ya había estado alguna vez ahí, pero en ese entonces era solo una mascota ciega. Por otro lado la hermana mayor recordaba perfectamente el olor del lugar, en el asiento del copiloto fue donde ella perdió el conocimiento aquel día hacía ya muchas lunas, pero a ella le parecía casi como si hubiera sido ayer. Hoy por primera vez podía verlo todo, las luces, los botones, las palancas, los mapas. Cada palmo de ese lugar llevaba el sello particular de su tortuga.

La jovencita paseo la mirada por el lugar recordando los sonidos y texturas que hasta el día de hoy no estaban acompañados por ninguna imagen en particular. Rosó con sus dedos la escotilla en la parte superior y no pudo evitar sonreír involuntariamente. Recordaba claramente que el día que subió a enfrentar a Cara de Pez tenía miedo, pero el que Donnie creyera que ella podía lograrlo le dio el valor para enfrentar sus temores. Irónicamente hoy pisaba ese lugar para enfrentar algo nuevo, algo que la tenía casi aterrada, pero que estaba dispuesta a enfrentar, de nuevo por él y solo por él.

Por su parte el chico de ojos castaños fingía estar demasiado ocupado revisando a su hermano, así que cuando Jul le dirigió un tímido "Hola" él contestó con la misma palabra pero de manera desganada, suave, casi como un autómata. Todo el tiempo el chico se forzó a no mirarla, no quería ver sus ojos, no quería mirar su sonrisa, no quería que nada de ella lo hiciera tomarse esas libertades de nuevo, no quería abrirle ni el más mínimo pedazo de su alma.

—¿No es increíble?—dijo el líder mientras dirigía a la chica de ojos verdes a través del vehículo para que finalmente tomara asiento junto a él como copiloto. En las grietas del asiento la chica logró notar rastros de sangre, probablemente de su sangre. Miró ese punto por unos segundos y siguió escuchando al ninja de las catanas—Fue construido por Donnie de arriba a abajo, cada mecanismo, cada arma. Incluso pensó en los diferentes puestos para cada uno de nosotros, todo es obra de él—el chico de ojos azules hablaba del trabajo de su hermano con un toque de orgullo, como el padre que muestra los logros de su hijo a su mejor amigo.

—Es impresionante que siendo tan joven pudiera construir algo así—contestó la chica mientras pasaba sus dedos por aquella pequeña grieta, recordaba haberla tocado cuando Donnie empezó a llamarla desesperadamente. Podía oírlo, pero ya no tenía fuerzas para contestar. El genio se volvió a verla completamente atónito por el cumplido, y fue entonces cuando notó la manera en que observaba todo, la atención que prestaba hasta al más mínimo detalle del vehículo y de inmediato pudo sentir como un color carmesí se arremolinaba en sus mejillas.

El esbelto muchacho se reprendió a sí mismo de inmediato y luego se apresuró a esconderse en su puesto para tratar de calmarse. No obstante, no fue necesario que el chico de ojos marrón esperara demasiado para que ese notorio sonrojo bajara de golpe al escuchar la segunda frase que la chica le dijo al mayor—De seguro desde aquí debes de sentirte como el capitán Rayan en su nave espacial—

—Si te refieres a que se siente como un bobo, la respuesta es sí, tooodo el tiempo—interrumpió Rafael mientras se sentaba en su lugar.

En cuanto Donatello escuchó lo que dijo la chica casi pudo adivinar la mirada que seguramente el líder le estaba dedicando a la felina de pelaje obscuro, y de nuevo ese incómodo sentimiento fue haciéndose paso en su corazón sin que él pudiera evitarlo.

—Oye no le digas así a Leo—El mayor sonrió sorprendido de que su pequeño hermanito saliera en su defensa—Él siempre dice que hay tener tacto con los defectos de otros—sonrió satisfecho el más pequeño. Leo no sabía si se había dado cuenta de lo que dio a entender o si solo era demasiado inocente. De cualquier manera el de bandana azul miró por un segundo a su hermano pecoso con fastidio y luego regresó a su plática con la chica de ojos verdes

—Entonces… ¿Ves Héroes espaciales?—preguntó emocionado el ninja de azul y desde atrás se escuchó la voz del temperamental

—Atrévete a decir que sí y yo mismo te bajaré del tortumovil—bromeó y la chica rio nerviosamente.

—Siempre tan maduro Rafael—mencionó el de azul mientras el ninja de las sais hacía una mueca

—En realidad solo he visto algunos capítulos—la gatita negra mintió, había visto casi toda la serie junto con Leo, en esos días en los que estuvo convaleciente, y memorizó diálogos completos que le gustaba repetir junto con él, pero ¿Para qué provocar la poca paciencia que tenía el ninja de rojo?

Donnie asomó disimuladamente la cabeza de su lugar para poder comprobar si Leonardo la miraba con esos ojos de borreguito a medio morir, que él imaginaba. Aun cuando era evidente que la forma de mirar del líder no asemejaba en lo más mínimo aquello, el chico genio no podía evitar que su estómago se retorciera cada vez que su hermano mayor desviaba la vista del camino para mirar a su invitada.

El de morado había sido lo suficientemente cuidadoso para que ninguno de sus hermanos notara que ponía singular atención a lo que hacían Leo y Jul, pero nunca consideró que Clarise podía estarlo observando con más atención de la normal. La gatita blanca miraba extrañada las raras reacciones del genio. Claro que no le parecía malo en sí, después de todo aparentaba tener un cierto interés en lo que hiciera su hermana, pero no estaba segura de qué tipo de interés era.

El trayecto a la guarida fue una auténtica tortura para Donnie, ni aun toda su fuerza de voluntad le servía para para evitar echar vistazos ocasionales a la gatita negra, incluso la descubrió una vez mirándolo y aunque ella le sonrió, él no hizo más que contestar con una sonrisa breve y apresurada, para después voltear la cara y seguir en lo suyo.

Jul no entendía nada ¿Por qué la ignoraba de esa manera? ¿Estaba enojado por algo? ¿Acaso ella debía disculparse? La chica suspiró un tanto cansada de pensar y pensar, pero esto no hizo más que avivar ese incontrolable sentimiento en el corazón del ninja del bo, al que una frase le pasó por la mente de manera casi instantánea "¡Incluso suspiraba junto a él!"

Por todo eso llegar a casa parecía el paraíso, podría encerrarse tras las puertas de su amado laboratorio y olvidarse de esa chica por el resto del día. Su padre los esperaba a todos pacientemente y en cuanto vio bajar a sus hijos del vehículo los saludó con la elegancia que siempre lo distinguía.

—Me alegra poder recibirlos a todo en casa de nuevo, hijos míos—dijo el hombre rata con una enorme sonrisa y una mirada dulce dirigida al menor, quien quiso de inmediato soltarse para poder abrazar a su padre, pero una reprimenda de su hermano mayor lo mantuvo a raya. Finalmente el alegre chico fue convencido que recibiría todos los abrazos y mimos de su padre en cuanto estuviera en su habitación, lo que le facilitó las cosas a todos.

El joven genio los seguía de cerca pues tendría que revisar al de bandana naranja apenas llegaran a su cuarto, así que las chicas salieron al último del Tortumovil.

—Buenos días—saludó Sensei en cuanto las vio. Clarise corrió a su encuentro y tomó la mano de Splinter para estrecharla con el mismo entusiasmo de siempre, sin embargo Jul caminó con más lentitud y una actitud casi asustadiza.

—B-buenos días—contestó desde atrás de su hermana

—Es un gusto tenerlas de visita, tomen asiento por favor, en cualquier momento regresará alguno de mis hijos—las chicas se sentaron en la sala, Jul se mantenía cerca de su hermana menor tratando de llamar la atención lo menos posible y no se relajó hasta que vio a Splinter disculparse para ir al cuarto de su hijo menor

—Si sigues comportándote así serás más obvia, él ni siquiera se ha dado cuenta. No sé por qué te estresas tanto—comentó la de ojos rubí separando ligeramente a la mayor.

—Lo siento, estoy un poco nerviosa—comentó la de pelaje negro mientras sacaba su computadora portatil

—¿Un poco? Jul se te está cayendo pelaje a puños de lo nerviosa que estás—Clarise pasó la mano por el pelaje de su hermana y esta quedó como enguantada en color negro.

—Ya los sé, solo dame tiempo y me acostumbraré—contestó apenada la de ojos verdes para luego abrir su laptop y ponerse a trabajar en ella. Apenas había empezado a concentrarse cuando un saludo familiar la distrajo.

—Hola, no sabía que vendrían tan temprano—esa voz no le pertenecía a otra que Abril O'neil y por la ropa que llevaba no parecía como que acabara de llegar de visita. La chica usaba una pijama amarilla de manga larga y unos pantalones del mismo color ajustados a las piernas. Jul la miró atentamente ¿Había salido del cuarto de Donnie? ¿De verdad había salido de ese cuarto? Refunfuño internamente y de no ser porque su hermana le clavó las garras, no se hubiera dado cuenta que estaba enseñando ya uno de sus colmillos

—Linda pijama—dijo la de ojos verdes con tono despectivo, estaba furiosa pero logro controlarse para no hacer más que ese comentario, trató de distraerse con la computadora para no hacer más alboroto.

—¿Te quedaste a dormir ayer?—preguntó algo incómoda Clarise y su hermana la volteó a ver con cara de fastidio

—Bueno, en realidad no he regresado a mi casa desde aquel incidente, ustedes saben, quererme secuestrar y eso—la pelirroja se sentó en otro sofá para intentar charlar con la felina de pelaje negro, tal y como le había prometido a Donnie que lo haría—¿A ustedes como les ha ido?—La chica de pelaje negro solo le echó un vistazo rápido y luego volvió los ojos a la pantalla

—Pues bien, no ha habido más Krangs en nuestras vidas, si es a lo que te refieres—contestó con una enorme sonrisa la de pelaje blanco mientras que Jul intentaba centrarse solo en su computadora, aun quedaba un rato para que el examen se abriera pero no tenía muchos deseos de hablar, temía que sus impulsos la traicionaran de nuevo y empezara a reclamarle a la de ojos azules el haber salido de aquel cuarto.

—Me alegra que Sensei permitiera que visitaran a Mikey, es agradable que haya más chicas cerca—Jul se volvió a mirar a la pelirroja un segundo y luego regresó los ojos a su computadora.

—Solo espero que no terminen por vetar a Clarise de aquí por hacerle segunda a Mikey—comentó la mayor al tiempo que tecleaba algo. Abril sonrió

—Pareces ocupada ¿Sería mucha indiscreción si te pregunto qué haces?—la de ojos azules se puso de pie y se colocó detrás de la gatita que de inmediato cambió de ventana.

—Solo estudio un poco de Shodo, tú sabes la caligrafía japonesa—dijo nerviosa la de ojos verdes y la pecosa se vio interesada

—¿Sabes japonés?—preguntó mientras leía la página que estaba abierta

—Solo hablarlo, podría decirse que soy una analfabeta en cuestiones nihonas (japonesas)—Jul se encogió de hombros con desgano y la chica de ojos azules dibujó una linda sonrisa

—Sé tan poco de ti ¿Sabes qué? Deberíamos hacer una pijamada—la de ojos azules se mostró entusiasmada y la gatita blanca se emocionó también

—Sí, hagámoslo Jul, di que sí—la chica de ojos rubí sacudió con profunda emoción a su hermana pero la mayor se quitó las manos de su hermana de encima

—Donatello deja dormir a Abril en su cuarto, pero eso no significa que estará de acuerdo en que nosotras durmamos con ella, no creo que sea buena idea—la chica de pelaje obscuro empujó un poco a su hermana

—¿Cómo sabes que Abril está durmiendo en mi cuarto?—dijo el genio mientras entraba a la sala. En ese mismo instante la gatita negra abrió los ojos como platos

—Yo… yo solo ¿lo supuse…?—la chica tragó saliva y se mordió los labios, había cometido un grave error y tenía que arreglarlo

—¿Y cómo llegaste a esa conclusión?—el chico entrecerró sus ojos castaños y se cruzó de brazos

—Pues… pues…El cuarto de Mikey debía ser al que lo llevaron, el de Rafa el de la señal de alto y como Leo es el mayor pensé que su cuarto sería el más grande, así que supuse que el otro sería el tuyo y ese fue el cuarto del que ella salió… aunque puedo equivocarme—Jul se replegó hacia atrás.

—La verdad es que eso suena bastante lógico—dijo el mayor que acababa de llegar—¿Tú qué opinas D? es perspicaz ¿No crees?—el esbelto muchacho se encogió de hombros con actitud despectiva

—Supongo—respondió mientras miraba desconfiado a la gatita. Ella se sentía incómoda, sabía que el genio no había creído del todo su explicación

—Si me disculpan, tengo que ir al tocador—dijo escabulléndose la felina rápidamente por un lado del ninja de morado, que la miró extrañado. El chico de bandana morada caminó von actitud pesada hasta uno de los sillones y se dejó caer en el. Su hermano mayor lo siguió y se recargó en el respáldo del mismo mueble

—¿De qué hablaban?—preguntó Donnie fingiendo poco interés y volteó a ver a su mejor amiga esperando una respuesta.

—Nada realmente Don, Jul solo me contaba que estaba estudiando Shodo—dijo ella mostrando la pantalla de la computadora de la chica que acababa de salir casi huyendo de la sala. En ese momento el mayor miró con curiosidad la pantalla

—Parece que es muy dedicada, está estudiando demasiadas cosas al mismo tiempo—comentó para luego caminar a la cocina, hoy él prepararía la comida y como le había prometido a Jul, se encargaría de que ella probara esos sándwiches de los que habían hablado alaguna vez. Donnie lo miró marcharse y luego volvió la vista disimuladamente a donde había salido corriendo la minina de ojos verdes

—¿Shodo?—pronunció despacio el ninja del bo mientras disimuladamente tocaba con sus dedos el amuleto que la gatita negra le había dado hace algunos días y aun guardaba en su cinturón.

Después de aquel curioso incidente, Clarise fue invitada por el maestro Splinter a pasar a la habitación del menor de sus hijos. La chica dudó un segundo si ir o no, pues su hermana aun no había regresado, no obstante quedarse ahí no haría que la gatita negra regresara con más prontitud. La chica dudó un segundo si pasar o no cuando el hombre rata cortésmente le señaló la puerta para que entrara.

—Con permiso—dijo en tono tímido y la reacción del menor de los Hamato no se hizo esperar.

—¡Suno!—Gritó el más pequeño en cuanto vio a la gatita aparecer en su puerta "De nuevo ese nombre… ¿Por qué me llamará así?" pensó la jovencita de pelaje blanco .

—Ho-ola Mikey ¿Cómo te sientes?—La dulce gatita paseó su mirada por el lugar y terminó por acomodarse en una pequeña silla que colocaron junto a la mullida cama. Sonrió porque recordaba aquel cuarto, pero las cosa no se veían tan grandes como la última vez que estuvo ahí, el extraño olor que percibió la primera vez que durmió ahí seguía tan vívido como aquella noche y le pareció gracioso que en tanto tiempo el lugar siguiera manteniendo ese extraño aroma. Seguramente las cobijas seguían teniendo migajas de pizza y no le sorprendería si al fondo de la cama seguía descansado aquella caja que contenía comida casi fosilizada, pero aun así estaba mucho más limpia de lo que recordaba. Sus patitas no se llenaron de tierra como siempre que pisaba aquel desgastado suelo y no había tantas cosas tiradas como esperaba

—Bien, tu casa es muy cómoda, pero extrañaba mi cama—La tortuga se arrinconó un poco como invitando a la felina a que se sentara en el suave colchón. La gatita miró un segundo a la puerta y al darse cuenta que seguramente ninguno de los hermanos entraría pronto decidió aceptar aquella silenciosa invitación. No que ella no supiera perfectamente lo mullida que era la cama de la menor de las tortugas, sino porque le gustaba saber que él la quería tener cerca.

—Tienes razón, es muy agradable—dijo la felina de ojos rubí sentada con actitud tímida e insegura.

—Pero así no puedes probarla bien—El pecoso chico la jaló de la mano, con lo que el cuerpo de la chica quedó acomodado junto a él. La de pelaje blanco lo miró sorprendida y la voz le falló por unos segundos—Acomódate bien o después te dolerá la espalda—mencionó el de bandana naranja con una sonrisa mientras ella se ruborizaba.

—C-creo que no debería de estar acostada en tu cama, es pequeña y aun estas lastimado… eso sin mencionar lo que tu padre o tus hermanos podrían pensar—Clarise intentó levantarse pero el chico la mantuvo recostada con un agradable abrazo.

—No te preocupes, la cama no es tan chica como parece. Leo siempre duerme conmigo cuando tiene pesadillas—dijo tiernamente mientras se acurrucaba en la jovencita y cerraba los ojos—Aunque la verdad a mí tampoco me gusta dormir solo—el chico parecía tan cómodo que hizo dudar a la felina si levantarse o no al final aquel cálido contacto terminó por convencerla de quedarse solo un par de minutos más, dejándose envolver por los brazos del menor. La tortuga pecosa cerró pronto los ojos, parecía estar a punto de quedarse dormido

—¿Mikye?—la chica tardó en recibir respuesta, al principio solo sintió a la tortuga acurrucarse más con ella pero cuando trató de ponerse de pie para dejarlo dormir a sus anchas en la cama, el ninja de naranja la apretó un poco más

—¿Mmm?—emitió el chico un sonido incomprensible con tono adormilado

—¿Quieres que les entreguemos los libretos hoy?—el joven asintió—Entonces debería de ir a imprimirlos—la chica giró el rostro y lo vio dormido, con los labios entre abiertos y por un momento se preguntó cómo reaccionaría él si ella daba el primer paso. Se acercó despacio al joven inmóvil, juntó su frente con la de él y lo miró por un largo rato indecisa si debía continuar. Sabía que si lo hacía, las cosas cambiarían para siempre, pero por otro lado le había quedado claro que él era tan juguetón, que hasta ahora no pensaba que se fuera a tomar las cosas en serio si ella no lo hacía. Después de incontables minutos cerró los ojos y comenzó a inclinar ligeramente el rostro. Ya podía sentir la respiración del chico cuando de pronto Mikey abrió los ojos estrepitosamente.

—¡Donnie viene para acá!—La tortuga se alteró de inmediato y luego intentó ayudar a la chica a que se levantara rápido de la cama

—¿Qué no estabas dormido?—Clarise le reclamó al chico y de inmediato se sonrojó de solo pensar que él tal vez todo el tiempo la tortuga pecosa estuvo consciente de lo que ella estuvo a punto de hacer.

—Acódate en la silla antes de que mi hermano entre—el pecoso muchacho jaló una cobija para liberar camino, pero la gatita al enredarse en ella, irremediablemente cayó al piso haciendo un auténtico escándalo. Un segundo después el de ojos marrón asomó la cabeza al cuarto de su hermanito.

—No han visto a Raf… ¿Pero qué pasó?—el mayor abrió grandes los ojos al notar que la gatita estaba tirada en el piso intentado sobarse el trasero ya que había caído sobre unas figuritas de acción.

—¡Nada Donnie, no te preocupes!—Clarise intentó levantarse pero resbaló con una canica y volvió a golpearse contra el piso aun cuando Mikey estiró la mano para tratar de sostenerla—¡Aauch!—se quejó la chica mientras se apoyaba en la silla para ponerse de pie y se despegaba de la piel una espada de juguete—Solo pisé algo y me caí ¿Verdad Mikey?—Clarise miró a la tortuga de ojos azules que tenía la culpa tatuada en el rostro, pero aun así al de ojos marrón no le pareció del todo imposible, considerando lo desordenado que era su hermanito.

—¿Te lastimaste?¿Quieres que te revise?—El genio intentó entrar pero la gatita hizo un chistoso además tratando de darle a entender que no era necesario y que prefería estar a solas con el menor

—No, no te preocupes, pero si ves a Jul podrías decirle que la estoy esperando aquí—La gatita blanca sacudió su pelaje posterior tanto como pudo y luego volvió a sobarse

—¿No ha regresado? Eso es raro—el chico paseó los ojos por el lugar buscando algún indicio de la jovencita de ojos verdes—¿Pues qué rayos está haciendo?—susurró en un tono que lo hacía sonar más preocupado que molesto—Si no regresa en un rato iré a buscarla—dijo cuando ya había dado vuelta y se retiraba pensativo

—Parece que ellos dos ya se llevan mejor ¿Verdad?—comentó Mikey mientras palmeaba en la cama para indicarle a Clarise que volviera a acomodarse en la cama, pero la chica solo torció la boca y se acomodó en la silla a pesar de los ojos de cachorro que le dedicaba el de bandana naranja

Aun no llevaba ni la mitad del trabajo y ya lamentaba haberse ofrecido para cocinar ese día, así que buscó la ayuda del resto de sus hermanos para terminar a tiempo, sin embargo solo pudo contar con el apoyo de uno de ellos.

—No puedo creer que Rafael se escapara de ayudarnos a hacer la comida—dijo Leo mientras que Donnie le pasaba el pan.

—Debo admitir que hoy se escondió muy bien, lo he buscado por todos lados y simplemente no pude encontrarlo—el chico genio metió la cabeza en el refrigerador para buscar el jamón

—Bueno, al menos es mejor que pelear con él por horas—el líder untó la mantequilla en el pan con cuidado—Hablando de peleas ¿Discutiste de nuevo con Jul?—de pronto el de ojos marrón se sobresaltó y se golpeó la cabeza con una de las repisas del refrigerador

—¿P-por qué preguntas?—el de morado se puso algo nervioso

—Porque hoy muy apenas le contestaste el saludo y cuando entré a la sala parecías enojado con ella. Si te molesta algo deberías decírselo después de todo se supone que trabajarán juntos—Donnie torció la boca, ¿Por qué siempre tenía que salir a su defensa? El mayor suspiró y decidió desviar el tema de las peleas monumentales de esos dos—Me alegra que al menos ahora este estudiando algo que sí domino—el genio le pasó el jamón a su hermano y luego sacó la mayonesa

—¿Y por qué te agrada eso?—preguntó el de ojos marrón un tanto desganado

—Porque si ahora me pide ayuda, no tendré que molestarte a ti, ni mentirle a ella—dijo el chico de azul con una sonrisa tranquila que no pudo más que inquietar al esbelto muchacho.

—¿Y por qué la ayudarías? ¿Solo porque te lo pide?—preguntó molesto el más alto

—No, la verdad es que es agradable que alguien te esté agradecido por algo… para variar—el dueño del bo frunció el ceño y continuó ayudando a su hermano a preparar la comida sin hacer más comentarios al respecto. Su celular sonó anunciando un mensaje de parte de Clarise "Jul regresó, estará en la sala por si quieres verla ;)". Donnie rodó los ojos "¿Y por qué querría yo verla?" se dijo molesto pero algo dentro de él lo ponía nervioso solo de saber que ella estaba tan cerca.

Rafael salió con dificultad de debajo de la cama que Abril había estado ocupando durante esos días.

—¡No puedo creer que le mentí a Donnie por ti!—dijo la pelirroja ayudando al chico de los ojos verdes a ponerse de pie

—¿Qué? ¿Preferirías que se dieran cuenta que estábamos solos en tu cuarto?—el rudo chico comenzó a sacudirse el polvo, solo lo suficiente para que la pelirroja no se quejara en cuanto la tomara entre sus brazos

—1.- Este no es mi cuarto, es el cuarto de Donnie y 2.-¿Ahora sí te importa que se den cuenta?—la chica de pecas se sentó en el escritorio—La otra vez no te veías muy preocupado por eso—

—Ya te dije que era solo porque estaba drogado y ahora que recuerdo tú fuiste la que me detuvo de decirle a Donnie—comentó el de bandana roja mientras se acercaba maliciosamente a la chica—Si te pareciera tan fácil se lo dirías tú—el ninja besó la mejilla de la chica y comenzó a bajar a su cuello con besos traviesos

—Deja de hacer eso—se quejó la pelirroja mientras apartaba al de ojos verdes estampándole la palma de la mano en la cara

—¿Por qué tienes siempre que ser tan aguafiestas?—Rafael tomó la mano de la chica y comenzó a darle un beso en la punta de cada dedo

—¿Y por qué siempre tengo que estarte diciendo que no me gustas que vayas tan rápido?—Abril le retiró la mano de jalón y el chico torció la boca. La miró por unos segundos con esos ojos vanidosos para después echársela al hombro y tumbarla en la cama, donde se acomodó recostado sobre ella.

—Eso es fácil: porque yo no soy tan decente como Donnie y estoy seguro de que te debe de gustar aunque sea un poco que sea así—El chico la besó apasionadamente en los labios y ella se dejó hacer hasta que sintió los dedos del ninja rozar su pierna, en ese mismo momento se escuchó un gruñido de molestia de la jovencita, quien tomó la mano de Rafa y la dirigió hacia su cintura, donde la mantuvo aprisionada con la suya para evitar que de nuevo intentara pasarse de la raya.

Desde que había iniciado esa semana, el de rojo había tomado muy bien la medida de la pecosa, todos sus ratos para encontrarse a escondidas iniciaban con una buena sesión de besos y llegaban a una sonora cachetada. Y es que para Rafael nada era tan claro como una buena bofetada en la mejilla para que tu chica te dé a entender que te estás pasando de los límites, y considerando que la segunda opción era que usara su Tessen, el chico temperamental se daba por bien servido con esas sonoras advertencias, que decían que se detuviera en el acto y algunas veces hasta les hacía caso.

El ninja de rojo parecía querer llevar las cosas a un nivel al que la pelirroja aun no sabía si estaba segura de querer llegar, pero tampoco estaba dispuesta cerrar las posibilidades. Después de todo, había pasado mucho tiempo interesada en alguien que tardaba un millón de años para hacer cualquier tipo de acercamiento, así que el ritmo que llevaba Rafa la asustaba un poco pero al mismo tiempo le parecía emocionante.

Seguramente si Donnie no hubiera pasado esos días rompiéndose la cabeza para comprender sus irracionales acciones hacia la gatita negra, habría notado que esos dos pasaban demasiado tiempo juntos. Pero en este momento el cerebro del chico de ojos castaños no podía pensar con claridad. Incluso dormía mal porque había llegado a tener pesadillas de como su adorable Cirse y su hermano mayor le reclamaban una traición que él ni siquiera había cometido, pero estaba aterrado de que pudiera volverse realidad. En gran medida podría decirse que Rafa y Abril le debían a Jul el que su relación no hubiera sido descubierta aun, porque con lo impulsivo que era en ninja de rojo, aquellos encuentros debieron de haber sido más difíciles de ocultar.

Jul se acurrucó en uno de los sillones a contestar, al fin aquel examen. Sabía que este era el mejor momento, Donatello llevaba un buen rato en su laboratorio y aunque no sabía a ciencia cierta qué estaban haciendo los demás, con que el chico genio no saliera cuando ella estaba rindiendo examen, se conformaba.

Después de haber estudiado tanto se sorprendió de que la prueba resultara aun tan retadora para ella, pero de todas maneras parecía llevar buen tiempo, aun tenía veinte minutos más y el examen estaba casi completamente contestado. La jovencita de pelaje negro estaba tan concentrada para esas alturas que no notó que su hermana pasó para ir a la cocina. Clarise se paró a mirarla un segundo, pero la notó tan absorta en su trabajo que no quiso molestarla.

No obstante, cuando la jovencita de ojos rubí iba a salir de la cocina con un vaso de agua en la mano, se detuvo en seco. No lo notó la primera vez que pasó, pero en este momento las puertas del laboratorio de Dientes Chuecos estaban ligeramente abiertas. Era una abertura no mayor a un par de centímetros, pero por el brillo que pudo notar, alguien miraba desde el otro lado de aquellas puertas y por supuesto que Clarise casi podía adivinar quien era. Seguramente la gatita negra ni siquiera lo había notado por estar tan concentrada, además las puertas no quedaban en un ángulo donde ella pudiera darse cuenta fácilmente de la intromisión del ninja de morado

—¡Así que espiando a mi hermana de nuevo!—dijo mientras se acomodaba para ver discretamente la escena. De pronto Jul puso cara de asustada

—¡No!—dijo repentinamente—No es cierto—la chica de ojos verdes presionó algunas teclas, primero con calma y luego con desesperación. Esperó unos cuantos segundos mirando la pantalla con angustia y al final se llevó la mano a la cara reflejando una profunda preocupación—¿Y ahora que voy a hacer?—dijo completamente apesadumbrada—Mi examen está arruinado—dejó la laptop en el piso con desgano para después subir las piernas al sofá, las abrazó y metió la cabeza entre ellas. Había cometido un error fatal y ahora su prueba marcaba solo un mensaje espantoso de archivo corrupto.

Donnie miró desde la pequeña abertura entre las puertas de su laboratorio y poco a poco comenzó a abrir, no soportaba verla así y pensaba que había algo que debía de poder hacer, sin embargo sus reacciones fueron muy lentas

—¿Jul? ¿Estás bien?—Era la voz de Leonardo. El genio se replegó para no ser descubierto y desde la seguridad de su escondite continuó observando

—¿Qué pasó?—preguntó Leo mientras se acercaba con cuidado a la abatida chica que ni siquiera levantó la cabeza para mirarlo

—¡Lo arruiné! ¡Arruiné mi examen de trigonometría! Me preparé por semanas y ahora lo eché todo a perder—dijo ella aun acurrucada. El de bandana azul acercó poco a poco su mano a la cabeza de la jovencita

—¿Por qué dices que lo arruinaste? ¿Reprobaste?—el chico de ojos azules se acercó un poco más y el corazón de Donnie comenzó a retorcerse.

—Se supone que debía de subirlo en un cierto formato, me equivoque, ya había dado clic en enviar, así que traté de cancelar y no sé que pasó pero el archivo se dañó. Ahora ni siquiera puedo abrirlo. El archivo completo se corrompió y además el sistema se cerró—La chica levantó la vista y Leo notó que se veía realmente preocupada—¿Cómo pude ser tan torpe Leo?—la jovencita echó la cabeza atrás y se tapó la cara con las manos.

El ninja de azul tomó la computadora instalada en el piso y miró con tristeza como, después de haber trabajado tanto, una calificación de cero era lo único que reportaba la pantalla. El chico hizo a un lado el aparato y se acercó un poco más a Jul

—No te preocupes, nada más es un examen, solo es cuestión de que presentes otro, el mundo no se acabara por eso. Además siempre puedes aclarar con la escuela lo que pasó y tal vez puedan resolverlo—la chica bajó las manos desanimada, el joven de ojos azules tenía razón, tal vez ella estaba dándole demasiada importancia al asunto, pero de alguna manera no podía evitar sentirse triste y desesperada. La chica se volvió a verlo por un segundo, sabía que debía contenerse porque no quería causarle más problemas al líder, el ya cargaba con demasiado como para preocuparse por esas cosas tan banales, así que haciendo un gran esfuerzo trató de poner un mejor semblante

—Gracias Leo—dijo la chica mientras bajaba los pies del sillón, sin embargo para el chico de ojos azules era evidente que ella estaba cabizbaja—aun cuando eché a perder todo el tiempo y dedicación que pusiste en ayudarme a estudiar eres tan amable—el joven líder la abrazó suavemente para tratar de hacerla sentir mejor, después de todo él no tenía el mismo conocimiento que Donnie en asuntos tecnológicos y sospechaba que ella se negaría rotundamente a pedirle ayuda, así que era lo único que podía hacer

—Eso no importa—comentó despacio el de azul para sacudirle la tristeza a su amiga aun cuando tenía un gran remordimiento al saber que todo el trabajo lo había hecho Donnie en realidad. Jul le correspondió tímidamente y de inmediato Clarise pudo notar a través de la abertura de la puerta del laboratorio, esa expresión fúrica del genio, que no pudo reprimir más. El chico de ojos marrón cerró las puertas y entonces a la gatita blanca vio la oportunidad para ayudar a su hermana: si algo tan simple podía sacar a Dientes Chuecos de sus casillas, era porque su hermanita no le era indiferente. Tal vez si conseguía poner un poco más de presión sobre el joven de ojos marrón, él se quebraría y terminaría por confesar cualquier cosa que sintiera por su hermana

Ya había pasado más de una hora desde que había presenciado esa tierna escena entre su hermano y la chica de ojos verdes pero por más que trabajaba, refunfuñaba y daba vueltas en su laboratorio no había podido calmarse

—¡Esto es el colmo!—dijo entre dientes completamente molesto mientras preparaba el material para un experimento que había planeado por días—¿Por qué tenía que abrazarlo? Ni siquiera es para tanto ¿Reprobó? ¡Pues qué importa! Es solo un tonto examen—El chico tomó un par te tubos de ensayo y los dejó en la mesa—¡Es una oportunista! ¿Además cómo pudo equivocarse en algo tan simple? Tooodo el mundo sabe enviar un archivo en un formato determinado por Internet—El joven revolvió un cajón lleno de contenedores de vidrio hasta encontrar un par de ellos que contenían líquidos de color azul y amarillo, luego agarró en un movimiento brusco sus gafas protectoras.

—¡Hay Leo, eché a perder todo tu esfuerzo!—dijo en tono burlón, tratando de imitar la voz de la chica mientras hacía muecas exageradas, luego abrió el frasco que contenía el líquido azul—Y no puedo creer que mi hermano se tragara completo el teatro ¿Le extirparon el cerebro o qué? Es obvio que ella se quiere hacer ver como la pobre chica en problemas y él se pone como tapete a sus pies—golpeó la mesa haciendo que el material diera un pequeño brinco en la mesa.

—Además él ni siquiera hizo nada, yo contesté cada problema y hasta tuve que explicarle a él algunos—el joven abrió ahora el frasco que contenía el líquido amarillo—Pero noooo, el idiota de Donatello tenía que ayudar a su hermano mayor a mantener su palabra frente a esa… esa..—Se calló todos los insultos con los que quería nombrar a la chica de pelaje negro mordiéndose los labios

—Ahora solo me faltaba esto, el caballeroso de mi hermano seguramente se ofrecerá a enseñarle Shodo a esa manipuladora gata—El chico puso un poco del líquido amarillo en uno de los tubos de ensayo y luego tomó el otro frasco para empezar a vaciarlo—Pues no, esta vez no Jul, encontraré la manera de que no pasen tiempo juntos, así tenga yo mismo que ofrecerme a enseñarle—el líquido se tornó café y poco a poco fue cambiando a un tono magenta.

—No Donnie, no seas impulsivo, recuerda lo que pasó la última vez—dijo mientras desviaba la vista a la derecha—No debes de pasar tanto tiempo a solas con ella o corres el riesgo de hacer alguna estupidez—un poco de espuma que escurrió del tubo de ensayo hizo al genio volver la vista a la solución que había creado hacia algunos segundos y al notar que el contenido se había tornado guinda su expresión cambió de enojado a asustado—¡Hay no!—fue lo único que alcanzó a decir

Justo en ese momento alguien llamó a su puerta y un ligero boom se escuchó afuera. Cuando el genio abrió vio en su puerta a la gatita blanca que sonreía casi maliciosamente.

—¿Qué quieres?—dijo malhumorado el chico, mientras pasaba por su rostro un paño húmedo con el cual removía el polvo rojizo que le había quedado en la cara después de su mal logrado experimento.

—Mikey entregará el guion para el regalo de tu padre en unos minutos ¿Podrías ir a su cuarto cuando termines?—la felina le guiño un ojo con una mueca parecida a las expresiones sínicas de su hermano Rafael, pero el de ojos castaños estaba de tan mal humor que no quiso prestar mucha atención a eso, así que solo comenzó a cerrar la puerta mientras dejaba un desganado

—Ahí estaré—la puerta se cerró pero la sonrisa pícara de la gatita blanca no se borró "Parecía muy molesto aun, supongo que hoy no va a ser uno de sus mejores días" pensó la felina y luego caminó al cuarto de la tortuga más joven a preparar su treta

Mikey y Clarise citaron a todos en el cuarto del menor y aprovecharon la breve visita de Jones a Rafael para entregarles los libretos ya finalizados.

—¿Cómo pudieron terminarlos tan rápido?—Leo pasó rápido las hojas del enorme cuadernillo

—Tomamos una obra que ya existía y la modificamos, pero creo que les gustará—la gatita blanca entregaba los libretos con cuidado, pues no quería equivocarse. El de rojo comenzó a leer desganado

—¿Por qué tenemos que hacer este tipo de tonterías?—preguntó Rafael al tiempo que buscaba las escenas en las que su personaje estaría presente

—Esto apesta ¿Por qué Abril va a hacer pareja con Rafa?—reclamó el humano y de inmediato la pelirroja se apresuró a buscar la página que leía su amigo. Era cierto, ella y el chico rudo tenían los papeles protagónicos, mientras que Jones solo tenía un papel secundario que nada tenía que ver con la chica de ojos azules.

—Chicos es el regalo para sensei, por favor no hagamos un escándalo de esto—El líder buscó sus escenas sin mucho interés, luego de pasar sus ojos por algunas líneas dirigió su mirada a la chica de pelaje obscuro que miraba calladamente el libreto sin siquiera abrirlo.

Donnie hojeó el libreto, por lo que leía Leonardo tendría el papel antagónico. Rafa tendría el papel principal junto con Abril y al chico genio le pareció muy irónico que los hubieran puesto de esa manera. No obstante, después de que leyó el argumento le pareció coherente. La obra hablaba de un joven que parecía una buena persona, pero que en realidad era bastante manipulador "¿A quién me recuerda?" pensó el joven para sus adentros mientras pasaba sus ojos por la gatita negra.

Avanzó con rapidez sorprendente en su lectura hasta encontrarse con su papel. Él sería un actor secundario. Un chico nuevo llegado a la ciudad que le robaría la novia a un brabucón que se dedicaba a molestar a todos y se aliaba con el chico manipulador. No le extraño a Donnie que le dieran el papel de chico malo a Casey. La tortuga de ojos castaños sonrió, le parecía gracioso que de nuevo él y Jones compitieran por una chica, claro que en esta ocasión las cosas no serían más que una simple actuación.

Continuó leyendo hasta que un nombre lo hizo ponerse nervioso: Jul… ella sería la supuesta novia del personaje que interpretaría Casey. Si algo no quería el genio es que esto terminara por causar una reacción parecida a la que había ocurrido hacía poco más de una semana atrás, bajo el cerezo artificial, y por supuesto que las escenas de la empalagosa obra lo ponían sumamente nervioso. Donatello tragó saliva sonoramente de pronto se vio a sí mismo pasando de una escena a otra en la que él y la felina tendrían que actuar, pasaba presurosamente los ojos por los diálogos mientras un sonrojo escandaloso se anidaba en sus mejillas, pudo no haber dicho nada hasta que leyó una de las últimas escenas

—¿Un beso?—El genio casi gritó estas palabras y volteó a ver a su hermano menor—¿Es en serio Mikey? ¿Tengo que actuar un beso con Jul?—Todos se volvieron a ver al chico genio y luego a la gatita negra, que no supo como actuar ante lo escandalizado que parecía el esbelto chico miró incómoda como los ojos de sus amigos iban del dueño del bo y después hacia ella. Mikey trató de hablar pero su amiga humana se le adelantó

—¡No exageres Donnie, Rafa y yo tenemos escenas más difíciles!—Dijo Abril, quien se ganó de inmediato una mirada acecina por parte de su mejor amigo. El ninja de morado replicó el argumento de la pelirroja

—¡Sí, pero él no TIENE QUE besar a Jul!—

—¡Huuuuuy!—expresaron Rafa, Mikey y Jones al mismo tiempo en tono de burla y no fue hasta entonces que el genio se dio cuenta de lo que acababa de dar a entender. Acababa de quedar frente a todos como un tipo odioso y patán que expresaba sin tapujos su desagrado por una chica que ni si quiera había dicho una palabra al respecto. De inmediato Clarise calló a la tortuga pecosa dándole un codazo en las costillas.

—¡Oye!—reclamó el de ojos azul cielo

—No te burles—lo regaño Clarise en voz baja

Abril intentó darle un pisotón a Rafael para que este se detuviera y aun cuando el ninja de rojo se quitó, la estrategia cumplió su objetivo

—¡Eso dolió!—dijo Casey al terminar la bulla de todos, pero en el acto recibió un zape de parte de Leonardo.

—Mejor cállate Jones—El líder revisaba apresurado el libreto entre sus manos. La chica de pelaje negro lejos de haberse sonrojado o entristecido parecía seria y se acercaba al genio con aire colérico.

El sonido de una cachetada que le volteó la cara al chico de ojos marrón resonó en el lugar, seguro Jul estaba muy molesta para haber hecho algo así. El genio se llevó la mano a la mejilla roja y adolorida mientras miraba incómodo a la jovencita

—¡No era necesario que hiciera eso!—Le gritó el chico

—Y tú no tenías que decir que al menos Rafael no TENIA QUE besarme a mí, seguro no hubieras hecho este drama si se tratara de cualquier otra—la chica miró fugazmente a la pelirroja, se mordió el labio y los ojos se le cristalizaron. Ese fue el instante en que Donnie dejó de fruncir el ceño, pues terminó por darse cuenta de que sus impulsivas palabras la habían ofendido y por eso reaccionó de esa manera. Trató de hablar pero un último grito colérico de la chica se le adelantó—¡eres un idiota!—concluyó ella con la voz casi quebrada y en el acto un "No llores por favor" se formó en la mente del genio que trató de tomarla del brazo para salir con ella y disculparse, pero la chica se quitó y un segundo después la voz del mayor se escuchó en el lugar

—Algo parece estar mal porque en mi libreto Jul no tiene escenas de beso con Donnie, sino conmigo—señaló el ninja de azul

—¿Qué?—dijeron el genio y la de ojos verdes al mismo tiempo. Jul abrió su libreto y se adelantó hasta llegar a la página que contenía la parte de la obra en cuestión. Los demás miraron desconcertados y Donnie abrió los ojos como platos mientras su boca se abría ligeramente. Le arrebató el libreto a su hermano mayor y leyó desesperado… Era cierto, no podía creerlo pero era cierto Leo y ella se besaría justo frente a sus narices, de hecho se besarían frente a todos. El esbelto muchacho miró atónito a su hermano mayor con un montón de palabras en su garganta que se reusaba a dejar salir y en el acto la de ojos rubí se aproximó a él fingiendo estar apenada

—L-lo siento, creo que eso es mi culpa—Clarise le mostró al de morado otro libreto con su nombre en la portada—Mikey y yo lo pensamos mejor y supusimos que Donatello no se sentiría cómodo, así que intercambiamos su papel con el de Leo, pero creo que me equivoqué y te di una versión anterior. Lo siento—la voz de la menor de las hermanas sonó con tono dulce pero tan falso para el genio que la miró desconfiado—Y por lo que veo creo que no nos equivocamos ¿Verdad Donnie?—Clarise dibujó una falsa expresión de inocencia y no tuvo que esperar ni un segundo para ver esa misma mirada fúrica que el de ojos castaños había escondido ese mismo día tras las puertas de su laboratorio. Sus sospechas acababan de confirmarse

—Sí, el cambio está bien—contestó forzadamente aun cuando la noticia le cayó como balde de agua fría. Si había algo que le agradaba menos que tener que actuar esas escenas melosas con Jul, era que quien las actuara con la chica fuera Leo. Para cerrar con broche de oro esa pésima tarde tuvo que soportar ver a su hermano mayor llevarse a la chica de ojos verdes para tranquilizarla mientras él se tenía que quedar ahí.

Las instrucciones y resolución de dudas continuó, pero el genio no prestó atención absolutamente a nada, por alguna razón se sentía completamente desesperado. Siguió el ritmo de la supuesta revisión pero en su cabeza solo repasaba esa escena una y otra vez. Algo en su interior dolía pero no quería admitirlo "Es solo que quiero proteger a Leo" se repetía continuamente pero algo completamente ajeno a la lógica le decía que no era solo eso, sin embargo se negaba a creerlo.

—¿Alguien tiene alguna duda?—Mikey guardó silencio unos minutos después de formular esta pregunta y al notar un completo silencio de parte de todos prosiguió—Bien, entonces a estudiar sus papeles y nos reuniremos pronto para empezar a ensayar y hacer la mejor obra de la historia—concluyó la tortuga pecosa con una enorme sonrisa.

El primero en salir de ahí fue Donatello, que se encaminó con paso apresurado a buscar a la chica que tan fácilmente podía sacarlo de sus casillas. Solo le faltaban unos metros para llegar al dojo, el primer lugar donde pensó que tal vez estarían la chica y Leo, cuando vio a su hermano mayor salir del lugar, sin Jul. El alto chico trató de pasar a un lado para esquivarlo, pero el líder lo detuvo

—¿A dónde vas?—le preguntó mientras lo sostenía de los hombros

—A disculparme—Contestó el genio y en el acto se quitó las fuertes manos de su hermano de encima para continuar su camino

—¿Y quién te dijo que está ahí?—El alto chico se detuvo en seco al escuchar las palabras del de azul

—¿Se fue?—Preguntó angustiado. El líder se quedó callado unos minutos, finalmente suspiró y rodó los ojos, convencido de que se arrepentiría de contestar a esa pregunta

—No, está en mi cuarto, quería estar sola—Donnie miró al líder muy serio

—¿Crees que pueda verla?—preguntó el de bandana morada y su hermano negó con la cabeza.

—Por mí no hay problema, pero escuché que puso el seguro por dentro en cuanto salí—El líder vio a su hermano partir rumbo a su cuarto sin decir una sola palabra más y solo exhaló cansado—¿Quién rayos entiende a esos dos? Primero se gritonean y luego se buscan—se quejó antes de caminar a la cocina para prepararse un tentempié.

—Por favor, solo quiero hablar—rogaba una vez más el chico de ojos castaños sentado frente a la puerta del cuarto de su hermano mayor, pero no recibía respuesta—Te juro que mi intención no era dar a entender eso—de nuevo silencio—No lo tomes personal hubiera reaccionado igual con cualquiera—dijo ya fastidiado de dar explicaciones

—NO TE CREO—gritó al fin la chica dentro del cuarto y el genio suspiró, por lo menos ya le había contestado

Clarise miraba desde corta distancia los resultados de su experimento y no podía negar que estaba bastante satisfecha. Rafael se paró junto a ella mientras comía una dona y le ofrecía otra a la gatita blanca.

—¿Cuánto tiempo lleva ahí?—preguntó el de ojos verdes con tono burlón

—Cerca de media hora—Contestó la de ojos rubí con una enorme sonrisa

—La broma fue divertida y todo pero ¿No crees que te excediste un poco?—Rafael dio otra mordida a la dona y la gatita blanca lo miró seria—parece que tu hermana está muy molesta

—No fue por lo que yo hice, sino por lo que él dijo—Clarise lamió la cubierta de la dona

—Pero tú sabías que algo así pasaría cuando le diste el guion equivocado ¿No?—la gatita blanca se atragantó—Todos sabemos que no debemos juntar mucho a esos dos porque empiezan a salir chispas y tú rompiste esa regla…apropósito—Rafa se echó el último pedazo de dona a la boca y la gatita blanca suspiró—Si yo fuera tú le ayudaría a Donnie, porque si yo me di cuenta, Bobonardo también debe saberlo y si habla con sensei, puede que los permisos para visitar a Mikey se suspendan—dijo el chico rudo mientras dibujaba una de sus expresiones fanfarronas. La gatita blanca miró por un segundo al cuarto del menor, rodó los ojos, le encargó su dona a Rafael y luego caminó con fastidio a donde estaba Donatello.

El genio apenas iba a decir algo más cuando la gatita blanca le tapó la boca y lo jaló lejos

—Quiero que quede bien claro que esto no lo hago por ti—dijo la chica en voz baja al genio que la miró molesto

—Me quedó claro desde hace mucho que no te agrado—contestó el ninja frustrado—así que no te molestes—Trató de regresar a la puerta de aquel cuarto cerrado, pero la menor lo detuvo

—No tienes una idea de lo equivocado que estas, me agradas, tonto y a Jul le agradas todavía más—El genio se sonrojó de inmediato y aunque reaccionó con actitud de fastidio se mostró dispuesto a escuchar lo que la de ojos rubí le quería decir—por eso le molestó tanto lo que dijiste—Donnie esquivó la vista de la gatita blanca ya bastante tenía con lo que él mismo se recriminaba—me gustaría verte rogarle media hora más, pero admito que fue mi culpa que pasara todo esto, no la tuya y por eso te ayudaré— concluyó la dueña de los ojos rubí un con un falso tono compasivo y el genio hizo el ademán de levantar una ceja.

—¿En serio?—contestó el chico incrédulo

—Tú solo sígueme y yo haré todo el trabajo, conozco lo suficientemente bien a mi hermana como para saber qué es lo que causará que se olvide al instante de que estaba enojada contigo—La felina blanca jaló al esbelto muchacho hasta la puerta de la recámara de su hermano mayor y comenzó a gritarle al genio.

—TÚ, INSENSIBLE REPTIL ¿CÓMO TE ATREVISTE A PORTARTE ASÍ CON MI HERMANITA? AHORA MISMO TE DEMOSTRARÉ QUE JUL NO ESTÁ SOLA Y TIENE UNA HERMANA QUE LA QUIERE Y LA DEFENDERÁ DE TODO—Recriminó la minina al alto chico que la miró incrédulo

—¿P-perdón? Pensé que ibas a ayu…—la chica lo empujó para hacerlo callar antes de que metiera la pata y el chico dejó salir un breve grito al caer al piso—¿Pero qué rayos te pasa? ¿Por qué hiciste eso?—El genio la miró molesto y ella le guiñó un ojo

—ESO Y MÁS TE MERECES POR LASTIMAR A JUL—Gritó la chica para después tomar la mano del genio y susurrarle al oído—Disculpa por esto—el chico la miró sin comprender absolutamente nada pero tampoco tuvo tiempo de preguntar, porque en el acto la minina sacó sus garras y rasguño superficialmente el brazo de la tortuga de morado

—¡Auch!—Se quejó—¿Qué te pasa? ¿Estás loca?—Donnie estaba realmente molesto con la encantadora chica de pelaje blanco y estaba a punto de continuar con su reclamo cuando el seguro de la puerto fue retirado y la hermana mayor salió de la habitación

—CLARISE ¿QUÉ CREES QUE ESTÁS HACIENDO?—La de ojos verdes apartó a su hermana del genio con un movimiento rápido que hizo a la gatita blanca retroceder un par de pasos

—P-pero Jul yo solo…—trató falsamente de defenderse la de ojos rubí, ya esperando que la mayor la interrumpiera

—Tú nada, me prometiste que tratarías bien a Donatello si yo aceptaba actuar en la obra y apenas me distraigo un poco ¿te comportas así de grosera con él?—En cuanto escuchó esto el genio miró a la dueña de esos hermosos ojos verdes completamente sorprendido ¿Ella de verdad había hecho eso por él? Quitó la cara de bobo en cuanto la felina negra se volvió para mirarlo—¡Tu brazo!—dijo increíblemente preocupada—¿Te duele mucho?—el chico tragó saliva pues ver tan de cerca esa mirada preocupada lo ponía sumamente nervioso, así que simplemente negó con la cabeza. Jul se volvió a ver a su hermana—Tú y yo tendremos una larga plática cuando lleguemos a casa ¿Entendiste?—la menor fingió remordimiento pero dibujó una sonrisa sínica apenas su hermana se fue con el esbelto muchacho para atender sus heridas.

Rafael se paró junto a la gatita blanca con expresión divertida después de presenciar toda la escena

—Debo admitir que tienes buenas habilidades de manipulación—el chico se recargó en la pared y la minina suspiró

—¡No tienes ni idea!—contestó mientras extendía su mano para pedirle al ninja que le regresara su dona

—Sí, lo lamento por Mikey, él va a caer redondito en todas tus jugarretas—el chico temperamental se dio la media vuelta y comenzó a caminar

—Espera ¿Y mi dona?—Preguntó la de ojos rubí con tono de angustia

—¿Dona? Yo no recuerdo ninguna dona—fue lo único que dijo el ninja de ojos verdes antes de irse de ahí y la gatita solo torció la boca

—Las cosas que soporto por ti hermanita—

Jul caminó directo al laboratorio con el genio y lo sentó en la silla giratoria del escritorio, después comenzó a buscar en los estantes y cajones.

—El alcohol está en la tercera gaveta y debajo de esa está el algodón, pero puedo hacerlo yo mismo—comentó el chico suponiendo ya que era lo que buscaba su curiosa visitante.

—No, lo haré yo, tú estás lastimado y es por mi hermana—el genio se levantó, la tomó de la muñeca y la jaló hasta el escritorio, después la cargó de la cintura y la sentó sobre el mueble para que quedaran a alturas similares

—Lo siento—dijo viéndola a aquellos ojos verdes que aun se veían cristalizados por las lágrimas que él nunca vio. No pasaron ni cinco segundos para que sintiera de nuevo aquel incómodo cosquilleo en el estómago pero aun así no se apartó, había sido tan difícil que lo escuchara así que ahora que la tenía enfrente estaba decidido a conseguir su perdón. La chica recorrió su rostro con la mirada hasta llegar a aquella mejilla enrojecida por la bofetada. Pasó sus dedos por la piel irritada con delicadeza mientras se mordía los labios, parecía incómoda con la presencia de ese tono que contrataba con aquella curiosa piel verde. Al chico se le fue la respiración por un momento con ese sutil toque. La chica lo examinó unos segundos y después suspiró con mucho sentimiento

—Fui muy brusca contigo, aun debe de dolerte—comentó la jovencita con tono arrepentido

—No tanto considerando lo que dije, aunque admito que tienes la mano pesada—el ninja sonrió mientras enredaba sus dedos en los que acariciaban con delicadeza su mejilla y los retiró con suavidad, pues ese simple rose estaba ya acelerándole el corazón. Simplemente no quería sentir todo aquello y no sabía como evitarlo

—Clarise tiene razón—la chica bajó la vista—discutimos la primera media hora y nos disculpamos los siguientes 10 minutos—dijo en voz baja pero el chico la escuchó perfectamente.

—¿Y eso qué?—preguntó el genio mientras daba un paso atrás para evitar mirarla tan de cerca

—Terminarás arto de verme y lo más seguro es que luego me evites, como lo hiciste la última semana—Jul seguía con la mirada baja y había empezado mecer sus piernas como las niñas pequeñas cuando las regañan, así que no vio la expresión de culpa que se dibujó en el genio—Soy tosca, impulsiva, de carácter fuerte y tan delicada como un costal de papas… es comprensible que no quisieras actuar conmigo—al fin la gatita levantó la mirada y el chico trató de aparentar normalidad—Lamento haberme comportado así…ahora que lo pienso, sobre reaccioné—Donnie la miró fijamente un par de minutos controlando su acelerado corazón tanto como podía, le hubiera encantado decirle que el problema no era ella, sino él, él y sus tontos impulso que no podía controlar. Quería decirle que era mentira que la estuviera evitando pero no podía, porque era completamente cierto.

—Algo de tierna y delicada debes de tener para que Leo te trate como lo hace, nunca deja entrar a nadie a su cuarto—El chico rodó los ojos con las últimas palabras que fueron pronunciadas casi con rabia, volvió la cara para evitar que la chica lo mirara hacer tal expresión y luego comenzó a buscar algo en el librero. La jovencita lo observó de arriba abajo, era bastante obvio que se reusaba a decir que a él no le parecía tosca y sentía que se lo había ganado ¿Quién abofetea al chico que le gusta frente a todos? Solo ella. Tal vez Clarise tenía razón y ahora solo conseguiría el corazón del genio si se volvía un poco más atrevida, después de todo ya no era la de antes y había quedado más que claro que la sutileza no se le estaba dando. La chica jovencita se preparaba para bajar del escritorio cuando la tortuga volvió a girarse con un libro en manos.

—Es de Shodo—aquellas manos verdes le ofrecieron el objeto a la gatita que lo miró sin comprender—supe que estabas tratando de aprender a escribir japonés y aunque no es lo mismo que tomar lecciones con un profesor, puede servirte de mucho, está pensado para personas que adoptan el japonés como segunda lengua, así que tiene buenos ejercicios—la felina tomó el libro y comenzó a hojearlo—Es el libro con el que nuestro padre nos enseñó a escribir los primeros kanjis—dijo al ver que la chica se detuvo a leer la tierna dedicatoria que el padre de los cuatro chicos había escrito.

—¿Estas seguro? Parece que es muy valioso para ustedes—el chico se encogió de hombros

—Soy el único coleccionista de libros aquí, así que no creo que nadie lo extrañe por el tiempo que te tome aprender. El compendio es corto, no tendrá más de 300, así que seguramente dominarás rápido su contenido—El chico se quedó mirándola durante todo el tiempo en que ella no le prestaba atención por atender aquel viejo y polvoriento objeto. La jovencita respiró el perfume de las hojas viejas para luego sonreír sutilmente. Aquella expresión hizo al genio acercarse un poco más a ella casi sin darse cuenta. Después de unos minutos de silencio la chica dirigió su vista hacia al ninja que de inmediato desvió la mirada.

—Gracias, prometo que lo cuidaré bien—la jovencita abrazó el bello libro y el genio negó con la cabeza

—¿Entonces me perdonarás por lo de hace rato?—preguntó el chico tratando de no mirarla. La jovencita suspiró, puso el libro a un lado, tomó el rostro del chico entre sus manos y depositó un tierno beso en la mejilla enrojecida por aquella impulsiva cachetada. El genio se quedó completamente petrificado mientras sentía una revolución en su interior, por ese inocente beso.

—Todo está olvidado si tú me aseguras que también me perdonas—la jovencita tomó el libro, se bajó del escritorio y miró al chico esperando una respuesta. El joven solo asintió forzadamente pues su interior aun seguía en un caos completo y sabía que no podría emitir palabra alguna. La chica le sonrió—Gracias—la gatita miró el reloj de números rojos que el genio mantenía en su laboratorio—Ya es tarde, Clarise y yo debemos irnos, pero te veré en los ensayos de la obra ¿Verdad?—el chico asintió del mismo modo y la chica solo salió del laboratorio conforme con que las cosas parecían haber mejorado un poco. Apenas las puertas se cerraron el chico se llevó la mano a la mejilla y se dejó caer en la silla completamente desconcertado

—¡Donatello eres un idiota!—se dijo a si mismo dándose cuenta del mar de sensaciones que aquel inocente contacto causó en él—¡Volví a bajar la guardia! ¿Cómo pretendo cubrirle las espaldas a Leo si caigo con cosas tan simples?—se reclamó para luego sacar de uno de los cajones de su escritorio ese maldito guion. Tal vez la próxima vez que se vieran, él tendría que soportar ver a su hermano besarse con Jul y aun cuando trataba de convencerse de que podía actuar con la cabeza fría, por primera vez no estaba seguro si la lógica lo abandonaría en esta ocasión.

¿Y bien? ¿Qué opinan? Yo estoy emocionada, debo admitirlo, una parte de mi ya le está agarrando el gusto a ver sufrir a Donnie. Sí, sé que soy un poco cruel. Como de costumbre los invito y les agradezco cualquier comentario, duda, reclamo, cachetada virtual, abrazo psicológico o tomatazo que me quieran hacer llegar. A pesar de que me tardé en actualizar, reescribí varias escenas para que quedaran como yo quería y eliminé otras, me gustó mucho el resultado, pero no solo escribo para mí, así que no sean tímidos y díganme qué piensan que siempre estaré contenta de recibir cualquier comentario que me quieran hacer. Sin más por el momento me despido y nos leemos en el siguiente capítulo.