Todos los personajes pertenecen a Rick Riordan igual que el texto en negrita yo solo lo usaré para este fic.
Después de una exhaustiva deliberación los dioses parecían listos para dictaminar el nuevo nombre del ex Dios ahora semidiosa y cazadora.
- Entonces queda decidido tu nombre será Lina Adara - sonrió Apolo igual que Aretemisa y Zoë mientras la chica les veía con furia contenida.
- Oh pero que bello nombre te hemos puesto - sonria Hermes igual que los demás dioses aunque Zeus evitaba ver a su hijo ahora hija, él debía aprender su lección el rey lo sabía.
- Bueno mi señora me despido - dijo Zoë tomando el brazo de la nueva cazadora que quería resistirse pero le era imposible soltarse además que una fuerza le parecía impedir estar lejos de ella más de diez metro - Tengo que llevar a la nueva cazadora a que conozca a sus hermanas - sonreia ampliamente.
- ¡Nooo!- se lamentó el ex Dios ahora chica semidiosa antes de que desaparecieran en una boluta de luz grisácea.
- Bueno será mejor que vayamos a desayunar - sonrió Hestia ella sabia que el castigo Hércules se lo tenia merecido y al menos estaba feliz que le dejaran seguir viviendo.
- Si Hestia tiene razón hay que ir a desayunar - sonrió Poseidón y los dioses salieron de la sala para encontrarse con sus hijos y los héroes del pasado que se encontraban ya despiertos en el comedor.
Hestia junto con Demeter hicieron aparecer un sustancioso desayuno para todos en el comedor, los griegos y romanos se sentaron revueltos unos con otros, los del Argo II seguían estando juntos más Nico, Thalia y Will, Rachel estaba con Reyna una vez más estaba segura que podía hacer que la romana se suelte un poco más, los hermanos de Percy estaban en una mesa cercana a la de ellos junto con Perseo y Aquiles todos ellos vigilaban de reojo al azabache y la rubia recordaban que ayer estaban algo raros, ella muy preocupada y el cansado aunque está mañana se veían perfectos.
Poseidón también vigilaba al menor de sus hijos aunque sonreía por el castigo que había tenido su agresor y a veces veía a Atenea esperaba que dejara de fastidiar y planear cosas encontra de su hijo aunque las moiras dijeron que ella iba a pagar por eso con la lectura.
- Bueno si ya terminaron será mejor que entremos - sonreía con gracia Afrodita viendo a las parejas eso le complacía y veía a todos los chicos romanos y griegos aún le buscaba pareja a cierta romana hija de belona.
Los héroes del pasado secuestraron a Jason y a Percy porque sus hermanos así lo querían y los sentaron en el medio de ellos aunque no muy lejos estaban Thalia con Annabeth y Grover, Hazel con Nico y Frank estaban más allá a los pies de estos estaba Will que aún vigilaba a Nico y a Percy pues el los consideraba sus pacientes en especial el primero que poco a poco estaba cambiando su aspecto ya no estaba tan pálido ni débil, Piper con Leo también andaban cerca de sus amigos aunque Piper habría preferido estar con Jason sentia que cada vez pasaban menos tiempo juntos pero no lo podía culpar el apenas había pasado con su hermana cuando era pequeño y ahora también tenía un hermano así que debía aprovechar el tiempo.
Reyna se sentó con Rachel cerca de los asientos de Will después de todo era su protector no podía estar demasiado lejos de él por orden del mismo, los hijos de Apolo también estaban cerca igual que Butch que acompañaba a Clovis mientras dormía en el sillón que compartían, Lou Ellen y Malcom compartían otro junto con las hermanas del chico, mientras los hermanos de este estaban con Kayla que no andaba lejos, los Stoll estaban con sus hermanos y los hijos de Demeter en sus sillones, los hijos de Ares y Marte no andaban muy lejos de los de Mercurio y Hermes pues, Clarisse y Chris estaban cerca así que les tocaba estar cerca y es que Clarisse mandaba a que sus hermanos estén cerca le gustaba saber que estaban bien ella no quería perderlos, suficiente tuvo con la anterior guerra donde perdió a Silena no iba a perder a su familia cercana.
Los dioses se acomodaron en sus tronos se miraron unos a otros sabían que debían darles la noticia a los semidioses ellos tenían derecho a saberlo después de todo esa ex Dios fue la que atacó a su compañero o líder, Zeus respiró hondo era su deber como rey dar la noticia por muy dolorosa que le fuera.
- Bien antes de empezar - tomó aire y esfuerzo para anunciarlo - Diré el castigo que se le dio al Dios que rompió el juramento- vio a los demás dioses y semidioses antes de hablar - El ha sido degradado de Dios a semidios y convertido en semidiosa - Artemisa sonrió sabia lo que seguía y le complacía los demás semidioses le veían perplejos a Zeus - Y por último convertido en cazadora eso es todo - Los semidioses estaban más que sorprendidos con la noticia nunca imaginaron que le fueran a poner tal castigo al Dios.
- Si y ahora ya no se llama Hércules se llama Lina Adara - sonreía divertido Hermes - Y es una hermosa jovencita de trece años - Artemisa le fulminó con la mirada por la sonrisa pícara que ahora adornaba el rostro del Dios.
- Y mi cazadora así que no intenten nada con ella - espeto la diosa viendo alternativamente a su hermano y a Hermes que sonreían igual.
- Por supuesto que no Arty - el Dios esquivo una flecha que pasó zumbando por sus pies- Ahora después de esta alegre noticia vamos a leer este capítulo se titula Cebra hasta Las Vegas - más de uno se río por el título Percy se sonrojó.
- Vaya con los títulos de este chico- reía con gracia Hermes - Sus títulos o son raros o dan susto - los demás también reían.
- Ni que yo eligiera los títulos- susurro un mortificado Percy viendo sus manos mientras Jason le daba palmaditas en la espalda en señal de apoyo aunque quería reír como los demás.
- Ya ya tranquilo ya se les pasará- trataba de calmarlo el azabache solo resopló solo a él le podían pasar estas cosas tan extrañas como el que lean sus pensamientos, aunque después vio al resto de sus supuestos futuros amigos que reían y una idea surgió en su cabeza y sonrió.
- Se me da que no todos los libros van a ser sobre mi y mis pensamientos - canturreo lo suficientemente alto para que le oigan sus amigos y ellos intercambiaron miradas cabía la posibilidad que tuviera razón y ellos contuvieron un escalofrío dejando de reír eso alegró al azabache mientras el Dios del sol empezó a leer, estaba tan feliz que sentía que olvidaba algo.
El dios de la guerra nos esperaba en el aparcamiento del restaurante.
-Bueno, bueno -dijo-. No os han matado.
- Por poco - masculló el Dios de los mares viendo mal a su sobrino y no era el único que le miraba así pues Atenea hacía lo mismo y Ares solo evitaba sus miradas lo mejor que podía.
-Sabías que era una trampa -le espeté.
- Obviamente lo sabía- resoplo de mal genio Atenea ahora estaba libre y después de ver como castigaron a Hércules se preguntaba qué tan mal se iban a poner estos libros para que no le hayan castigado igual si no que la lectura lo haría.
Ares sonrió maliciosamente.
-Seguro que ese herrero lisiado se sorprendió al ver en la red a un par de críos estúpidos. Das el pego en la tele, chaval.
- Si debo haberme sorprendido- se encogió de hombros Hesfestos sin hacer caso al nombre despectivo que había usado el Ares del libro.
- Y la verdad es que si puede que den el pegue en la TV- sonrio Afrodita mirándolos a través de sus dedos enfocó a varios entre ellos a sus parejitas - Todos lo dan, tal vez una serie con todos ustedes - comenzó a brincar en su asiento - O un programa donde todos tengan que sobrevivir a pruebas o uno de espías o uno de un crimen... - seguía maquinando ideas una más loca que la otra - Ya lo puedo ver ... - se perdió entre sus sueños Piper veía a su madre con miedo ella era capaz de cumplir todo lo que hablaba eso era lo que asustaba, Apolo decidió continuar para ver si así volvía en sí la diosa.
Le arrojé su escudo.
-Eres un cretino.
Annabeth y Grover contuvieron el aliento.
- Y aquí podemos notar cómo la voz de la razón de Percy dejó de existir- dijo Nico poniéndose de pie muy solemnemente - Un minuto de silencio por ella - todos los mestizos le siguieron el juego incluso los romanos y Percy les veía medio molesto medio divertido - Gracias - se volvió a sentar y todos estallaron en carcajadas hasta los dioses lo hicieron, cuando se lograron calmar continuaron.
Ares agarró el escudo y lo hizo girar en el aire como una masa de pizza. Cambió de forma y se convirtió en un chaleco antibalas. Se lo colocó por la espalda.
- Ese escudo mola - dijeron los hijos de Hermes con los ojos brillantes.
- Puedo tener uno así Katie - pidió Travis cual niño pequeño.
- No puedes ese es el escudo del Dios- sentenció ella y el parecía querer replicar aunque sonreía- No puedes robarlo - le murmuró y él hizo un puchero y se enfuruño para gracia de los que alcanzaron a oír la pequeña discusión.
-¿Ves ese camión de ahí? -Señaló un tráiler de dieciocho ruedas aparcado en la calle junto al restaurante-. Es vuestro vehículo. Os conducirá directamente a Los Ángeles con una parada en Las Vegas.
- Al menos pagó su promesa - concordó Jason pues sabía que no todos los dioses lo hacían.
Aunque Atenea aún se cuestionaba porque Ares los envió en esa búsqueda si para él destruir las trampas de su hermano era divertido además que cuando habló con el chico estaba nervioso y titubeó al decir el motivo por el que fue a su encuentro.
El camión llevaba un cartel en la parte trasera, que pude leer sólo porque estaba impreso al revés en blanco sobre negro, una buena combinación para la dislexia:
- Hay que agradecer a las personas que los hacen así, deberían haber más como ellos - reía Leo mientras los demás asentian pues la mayoría no eran así y les costaba demasiado leer los letreros.
«amabilidad internacional: TRANSPORTE DE ZOOS HUMANOS. PELIGRO: ANIMALES SALVAJES VIVOS.»
- Amabilidad mis pezuñas - masculló de mal genio Grover y Thalia se lo quedó mirando luego vio hacia Percy y a Annabeth y estaban con el ceño fruncido ese camión no se veía bueno - Humanos como esos hombres son lo que deberían transportar - seguía mascullando apretando los puños los demás se lo quedaron esto podía ser bueno.
-Estás de broma -dije.
- Ojalá lo hubiera estado- frunció más el ceño Percy, Jason a su lado solo se lo quedó mirando luego vio a su hermana y a los demás no entendían porque tanto enojo a la mención del camión.
Ares chasqueó los dedos. La puerta trasera del camión se abrió.
-Billete gratis, pringado. Deja de quejarte. Y aquí tienes estas cosillas por hacer el trabajo.
- Cosillas - abrió los ojos con sorpresa Atenea - Regalos - frunció el ceño y comenzó a recordar que el chico habló con la nereida en el río Mississippi que le había le había dicho que se cuidara de los regalos ¿serán los de Ares? vio el libro con interés.
Sacó una mochila de nailon azul y me la lanzó. Contenía ropa limpia para todos, veinte pavos en metálico, una bolsa llena de dracmas de oro y una bolsa de galletas Oreo con relleno doble.
Atenea frunció más el ceño esos regalos no sonaban extraños ni mortales ¿Por qué advertirian de ellos?.
-No quiero tus cutres... -empecé.
Ares vio con el ceño fruncido al hijo de Poseidón pero después pues vio a su tío y apartó la mirada.
-Gracias, señor Ares -saltó Grover, dedicándome su mejor mirada de alerta roja-. Muchísimas gracias.
- Grover salvando a Percy de una carbonizacion segura desde los veintioño- hablo Rachel como comentarista del clima y los demás se echaron a reír mientras Percy se sonrojaba y Grover igual pero sonreía.
Me rechinaron los dientes. Probablemente era un insulto mortal rechazar algo de un dios, pero no quería nada que Ares hubiese tocado.
- Exacto es un insulto niño - comentó Dioniso mientras leía según él una revista de vinos a lado de su esposa y muchos le quedaron viendo.
- No pueden rechazar nada que les dé un Dios- sonrió Demeter y los semidioses asintieron era algo para anotar no todos podían ser osados como Percy y sobrevivir, Poseidón suspiró con cansancio si su hijo seguía así de impertinente el iba a acabar más viejo y muerto siendo inmortal.
A regañadientes, me eché la mochila al hombro. Sabía que mi ira se debía a la presencia del dios de la guerra, pero seguía teniendo ganas de aplastarle la nariz de un puñetazo.
- Hazlo - espero el Dios de la guerra con las gafas de sol brillando al rojo vivo pero vino una ola de no se sabe donde y lo mojo.
- Lo siento pensé que se incendiaba - sonreía inocente Teseo y los demás ahogaban risitas se veía que lo de impertinente era de familia y Poseidón veia con advertencia a Ares que parecía querer quemar vivo al antiguo héroe.
- Continua Apolo - masculló Hera cansada de las interrupciones, pero por dentro estaba dichosa del castigo de Hércules.
Me recordaba a todos los abusones a los que me había enfrentado: Nancy Bobofit, Clarisse, Gabe el Apestoso, profesores sarcásticos; todos los cretinos que me habían llamado «idiota» en la escuela o se habían reído de mí cada vez que me expulsaban.
A cada palabra pronunciada por Apolo los semidioses y dioses iban frunciendo más el ceño, algunos recordaron sus propios fantasmas de gente idiota con las que se habían topado, Hazel recordó en especial a ese chico allá en Nueva Orleans y simplemente se abrazó a Frank no deseaba otro de esos viajes aunque hace tiempo no los tenía y Frank la vio y besó tiernamente su frente haciéndole saber que el estaba ahí con ella no importaba lo que pasara y ella le sonrió, mientras Nico y Hades le veían.
Miré el restaurante, que ahora tenía sólo un par de clientes. La camarera que nos había servido la cena nos miraba nerviosa por la ventana, como si temiera que Ares fuera a hacernos daño.
- Con la cara que se maneja puede que si hayan pensado eso - reia Hermes mientras esquivaba un cuchillo lanzado por el Dios de la guerra y hera frunció el ceño.
- Te había dicho que estabas castigado - espeto la diosa viendo mal a su hijo y confiscó el cuchillo el Dios frunció el ceño pero no dijo nada pues ella tenía esa cara de no me hagas enojar más o tendrás un castigo peor, que hizo que los semidioses traguen saliva.
Sacó al cocinero de la cocina para que también mirase. Le dijo algo. Él asintió, levantó una cámara y nos sacó una foto.
- Los mortales siempre metiéndose donde no les llaman - se quejo Hermes y sus hijos griegos y romanos le daban la razón hasta los de Apolo y el propio Dios se la dieron.
- Hey que no todos los mortales somos así- se defendió Rachel pues muchos habían empezado a asentir y sacó su cepillo azul y los griegos tragaron en seco y dejaron de asentir.
- Si si no todos los mortales son así- adelantó Katie - Aquí nuestra buena amiga es un ejemplo de ello - sonrió nerviosa igual que los demás griegos y Rachel guardó su cepillo, los griegos suspiraron claro los únicos no asustados eran Annabeth y Percy pues no sabían la historia todavía de ese cepillo, y miraban extrañados a sus compañeros y amigos al igual que los romanos dioses y héroes del pasado.
- Señor Apolo siga por favor - murmuró Miranda al Dios antes de que a alguien se le ocurra preguntar, ellos no querían hacer spoilers y así lo hizo el Dios.
«Genial -pensé-. Mañana otra vez en los periódicos.» Ya me imaginaba el titular: «Delincuente juvenil propina paliza a motorista indefenso.»
Muchos rieron de la imaginación para ese titular - Con la pinta de Ares no lo creo - Persefone vio de arriba a abajo a Ares - Tal vez ponga que aliasteis con gánster o más pandilleros - muchos dejaron de reír y fruncieron el ceño ese titular era más probable y no les gustaba.
-Me debes algo más -le dije a Ares-. Me prometiste información sobre mi madre.
- Es verdad se lo prometiste - asintió Hera ella tenia un rostro neutro y todos se la quedaron mirando pues no había comentado mucho desde que empezó la lectura.
-¿Estás seguro de que la soportarás? -Arrancó la moto-. No está muerta.
- Se lo has confirmado - suspiró Hades - Ahora si que esa idea de salvarla no se le saldrá de la cabeza - vio hacia su sobrino se preguntaba como hizo para llevarse a su madre de allí y como es que lo permitió, mientras Poseidón fruncía el ceño ¿Por qué Hades se llevaría a la madre de su hijo? no lo haría a menos que ... miro a su hermano que ahora abrazaba a su esposa y su yelmo estaba en el respaldar pero ¿Por qué no dio aviso?.
Todo me dio vueltas.
-¿Qué quieres decir?
-Quiero decir que la apartaron de delante del Minotauro antes de que muriese. La convirtieron en un resplandor dorado, ¿no? Pues eso se llama metamorfosis. No muerte. Alguien la tiene.
- Hades -susurraron casi todos en la sala mirando al Dios este solo se encogió de hombros aún no sabía porque lo había hecho pero sabía que era importante seguro buscaba tenerla de rehén pero que era lo que quería a cambio ¿qué le podía dar el chico?.
-¿La tiene? ¿Qué quieres decir?
-Necesitas estudiar los métodos de la guerra, pringado. Rehenes... Secuestras a alguien para controlar a algún otro.
Todos fruncieron el ceño ante lo dicho en el libro algunos sabían que ese era una de las mejores estrategias en especial con alguien como Percy, pero Atenea miraba al Dios de la guerra sentía que el quería que el chico vaya si o si a ver a Hades la pregunta era ¿Por qué quería eso?.
-Nadie me controla.
- El controlado era otro - susurraron los semidioses que conocían la historia y agacharon la cabeza para no dar explicaciones a quienes les miraban.
Se rió.
-¿En serio? Mira alrededor, chaval.
Cerré los puños.
-Sois bastante presuntuoso, señor Ares, para ser un tipo que huye de estatuas de Cupido.
- Tu chico busca la muerte Poseidón - vio a su hermano el rey del olimpo y este solo suspiro viendo de reojo a su hijo que solo sobaba su mano la cual estaba mejor que antes ya no la tenía vendada.
- ya me di cuenta - respondió el Dios con resignación pues esto recién empezaba.
Tras sus gafas de sol, el fuego ardió. Sentí un viento cálido en el pelo.
-Volveremos a vernos, Percy Jackson. La próxima vez que te pelees, no descuides tu espalda.
Aceleró la Harley y salió con un rugido por la calle Delancy.
-Eso no ha sido muy inteligente, Percy -dijo Annabeth.
- Y ¿cuando es que el chico ha hecho algo inteligente? - se burlo Atenea ya no destruiría de forma física al chiquillo pero si buscaría desprestigiarlo delante de su hija que ella vea que no es bueno para su vida además que aún quería hablar con cierta diosa, Annabeth frunció el ceño.
- Cuando me salvó de las furias, cuando ahogó a las arañas y elaboró un plan para sacarnos de ahí mientras yo tenía pánico ahí mostró ser inteligente y solo es el principio madre - espeto la chica levantadonse y enfrentandola la diosa la vio mal por su osadía mientras Poseidón veía a Atenea con enojo igual que sus hijos y el resto de la sala, Percy se mantuvo callado no sabia como reaccionar pero estaba feliz de que ella lo defienda, la chica al ver que su madre no diría nada más se volvió a sentar indignada de como se portaba la diosa.
- bien Annabeth bien- aplaudía Thalia y los demás le siguieron - Así se hace - Afrodita estaba más que feliz veía un gran futuro ahí cuando todos se calmaron un poco Apolo siguió con una sonrisa ante el rostro de su hermana que era de indignación pura.
-Me da igual.
-No quieras tener a un dios de enemigo. Especialmente ese dios.
- Oh vaya que sí lo tuve - murmuró Percy recordando lo que vendría después y la maldición del Dios que esperaba no fuera afectarlo en el futuro pero sonreía porque su amiga lo había defendido y los hermanos de él estaban igual la chica si que se estaba comportando bien ahora la veían con interés tal vez no era tan malo que estuvieran juntos.
-Eh, chicos -intervino Grover-. Detesto interrumpiros, pero...
Señaló al comedor. En la caja registradora, los dos últimos clientes pagaban la cuenta, dos hombres vestidos con idénticos monos negros, con un logo blanco en la espalda que coincidía con el del camión: «amabilidad internacional.»
- Esta por irse el camión sigan a las llantas digo a los conductores - bromeo Leo y algunos rieron estaban felices por lo ocurrido antes mientras la diosa seguía con el rostro de indignación.
-Si vamos a tomar el expreso del zoo -prosiguió Grover-, debemos darnos prisa.
No me gustaba, pero no teníamos opción. Además, ya había tenido suficiente Denver. Cruzamos la calle corriendo, subimos a la parte trasera del camión y cerramos las puertas.
- Eso bien aléjense ya de ahí- apresuro Ariadna sonriendo ella era amable pero por alguna razón la diosa de la sabiduría ya no era de su agrado desde hace mucho tiempo por las actitudes que solía tener.
- Si que se vayan de una vez - susurró Poseidón - No sea que aparezca algo más- estaba preocupado por su hijo aún no habían hablado de lo de ayer y eso de que ande durmiendo cada capítulo no estaba bien.
Lo primero que me llamó la atención fue el olor. Parecía la caja de arena para gatos más grande del mundo.
Todos en la sala hicieron una mueca de asco en especial los de la misión del libro recordando esa parte.
El interior del camión estaba oscuro, hasta que destapé a Anaklusmos.
- Y desde ahí la usa como linterna - sonrio Piper recordando cuando la usaron en el ninfeo aunque luego recordó lo demás e hizo una mueca.
- ¿Qué pasó reina de la belleza? - pregunto Leo a su lado y ella solo negó con la cabeza para prestar atención de nuevo a la lectura.
La espada arrojó una débil luz broncínea sobre una escena muy triste. En una fila de jaulas asquerosas había tres de los animales de zoo más patéticos que había visto jamás: una cebra, un león albino y una especie de antílope raro.
Los amantes de la naturaleza incluyendo los dioses vieron con indignación al libro y Apolo sintió sus miradas ahora recordaba lo que había olvidado.
- Solo yo me olvido de algo así- murmuró haciendo un puchero después fruncio el ceño - Dejen de mirar así al libro que aquí no están esos animales - espeto viendo mal a todos los que miraban el libro y algunos apartaron la vista - A la próxima lee Dioniso - se quejó y siguió antes que el Dios pudiera quejarse.
Alguien le había tirado al león un saco de nabos que claramente no quería comerse.
- Mortales imbeciles - masculló Dioniso olvidando lo dicho por Apolo - Debería cortarles la cabeza a todos - masculló entre dientes mientras su esposa trataba de calmarlo y no era el único que parecía querer hacer eso.
La cebra y el antílope tenían una bandeja de polispán de carne picada.
- Esos humanos son unos estúpidos - chirriaba los dientes artemisa - Seguro no tienen cerebro - sus cazadoras estaban tan indignadas como su señora y asentían a sus palabras al igual que muchos en la sala mientras apretaban los puños oh como deseaban tener a esos del camión ahi para darles una lección.
Las crines de la cebra tenían chicles pegados, como si alguien se hubiera dedicado a escupírselos.
El ambiente de la sala era de hostilidad hasta Apolo había fruncido el ceño por lo descrito en el libro.
- Cuando esos camioneros lleguen a mi reino tendrán su merecido se los aseguro - sonrio de forma siniestra Hades y muchos asintieron.
- Te aseguro que van a llegar pronto - prometió Artemisa apretando su arco - Yo les enseñaré unas cuantas cosas sobre el trato de animales - sus cazadoras asintieron incluida Thalia que estaba más que furiosa igual que Grover quien recordaba muy bien ese viaje.
Por su parte, el antílope tenía atado a uno de los cuernos un estúpido globo de cumpleaños plateado que ponía: «¡Al otro lado de la colina!»
- Yo les voy a hacer al otro lado de la colina mortales idiotas - mascullaba Demeter mientras fruncía el ceño ella amaba todo lo que tenía que ver con la naturaleza y su hija estaba igual que su madre.
- Tranquilas que ellos pagarán- aseguró Hades calmando a su esposa y hermana estas asintieron la diosa del cereal no estaba siempre contenta con su hermano por lo del robo de su hija pero sabía que el cumpliría con lo que prometía.
Al parecer, nadie había querido acercarse lo suficiente al león, y el pobre bicho se removía inquieto sobre unas mantas raídas y sucias, en un espacio demasiado pequeño, entre jadeos provocados por el calor que hacía en el camión. Tenía moscas zumbando alrededor de los ojos enrojecidos, y los huesos se le marcaban.
- Eso es un horror pobre animal - lamento Afrodita mientras Hefestos trataba de calmarla.
- Artemisa yo te ayudaré a cazar a esos - aseguro Ares y la diosa de la caza asintió entre más tortura recibieran era mejor.
-¿Esto es amabilidad? -exclamó Grover-. ¿Transporte zoológico humano?
- A ellos son los que deberían transportar así a ver si les gusta - masculló Demeter con odio puro por esos conductores.
Seguro que habría salido otra vez a sacudirles a los camioneros con su flauta de juncos,
- Es que eso quería hacer - murmuró un Grover muy molesto recordando ese viajecito igual que Annabeth y Percy.
y desde luego yo le habría ayudado, pero justo entonces el camión arrancó y el tráiler empezó a sacudirse, así que nos vimos obligados a sentarnos o caer al suelo.
- Más bien solo caer - se lamentó Annabeth frotando su espalda igual que Grover y Percy.
Nos apiñamos en una esquina junto a unos sacos de comida mohosos, intentando hacer caso omiso del hedor, el calor y las moscas.
Los tres de la misión compartieron una mueca de asco recordando ese olor algunos más hicieron lo mismo solo imaginando como debería de oler eso.
Grover intentó hablar con los animales mediante una serie de balidos, pero se lo quedaron mirando con tristeza.
- Los pobrecillos estaban tan mal que no querían ni hablar - se lamentó Grover mientras Annabeth y Thalia lo abrazaban para que no se sienta tan mal ante ese recuerdo.
Annabeth estaba a favor de abrir las jaulas y liberarlos al instante, pero yo señalé que no serviría de nada hasta que el camión parara.
- Es verdad lo mejor era esperar - concordó Teseo - Al menos hasta que el camión se detuviera- muchos asintieron a sus palabras tanto dioses como semidioses.
Además, me daba la sensación de que teníamos mucho mejor aspecto para el león que aquellos nabos.
- Seguro que si - río Leo - Ustedes debían lucir apetitosos a sus ojos - sonreía con malicia mientras los de la misión contuvieron un escalofrío pues el León si los había visto como simple alimento.
Encontré una jarra de agua y les llené los cuencos, después usé a Anaklusmos para sacar la comida equivocada de sus jaulas. Le di la carne al león y los nabos a la cebra y el antílope.
- Eres muy bueno Percy - halago Lady Hestia al muchacho el cual solo sonrió no creía merecer el halago porque solo hizo lo que cualquier otro en sus cinco sentidos hubiera hecho en esa situación.
Grover calmó al antílope, mientras Annabeth le cortaba el globo del cuerno con su cuchillo.
- Ya les voy a poner yo un globo en... - comenzo a maldecir Dioniso mientras su esposa trataba de calmarlo la verdad que este capítulo estaba molestando a más de uno con tanto maltrato a los animales.
- De verdad que algunos humanos se pasan de ... - dejo la frase inconclusa Belerofonte pues se veía que quería poner a esa introducción más bonitas palabras sobre donde esos señores del camión se podían meter sus globos igual que Dioniso que estaba apretando los brazos de su trono mientras Ariadna le daba besos en la mejilla calmando un poco su ira.
Quería también cortarle los chicles a la cebra, pero decidimos que sería demasiado arriesgado con los tumbos que daba el camión.
- Es verdad - asintió poseidón- Pudieron herir o matar a la pobre cebra si llegaban a hacer eso - muchos asintieron eso pudo ser riesgoso - Pero tuvieron buena intención- le sonrió a su hijo y este asintió, todavía lo tenía preocupado por tantos peligros pero se alegraba de que fuera bueno con los animales.
Le dijimos a Grover que les prometiera a los animales que seguiríamos ayudándolos por la mañana, después nos preparamos para pasar la noche.
- Si es mejor que descansen y estén bien para seguir con su misión- aprobó Perséfone sosteniendo algunas flores en su mano y mostrandoselas a su madre para que esta consiga distraerse y calmarse por lo leído, Hades miraba a su esposa con una sonrisa, la amaba mucho aunque Demeter nunca quisiera ver eso y es verdad que el en un principio la engañó pero sabía que Perséfone aceptó esto y que ella conocía lo de la comida antes de comerla y aún así lo hizo.
Grover se acurrucó junto a un saco de nabos; Annabeth abrió una caja de nuestras Oreos con relleno doble y mordisqueó una sin ganas; yo intenté alegrarme pensando que ya estábamos a medio camino de Los Angeles. A medio camino de nuestro destino. Sólo estábamos a 14 de junio. El solsticio no era hasta el 21. Teníamos tiempo de sobra.
Los de la misión contada comenzaron a reír muy fuerte por lo último que dijo Apolo los demás los quedaron viendo interrogantes pero ellos no dijeron nada así que los demás optaron por seguir con la lectura.
Por otro lado, no tenía idea de qué debía esperar. Los dioses no paraban de jugar conmigo.
- No es un juego muchacho las misiones son algo serio - aseguro el rey del olimpo mientras los semidioses solo resoplaron, los dioses en serio parecían jugar con ellos usándolos como peones en sus encargos y batallas eso ya los tenía un poco cansados solo seguían admitiendo esto porque sus líderes seguían creyendo en los dioses porque de no ser así habrían abandonado eso hace mucho porque los dioses la verdad es que no se comportaban bien la mayor parte del tiempo.
Por lo menos Hefesto había tenido la decencia de ser honesto: había puesto cámaras y me había anunciado como entretenimiento.
- Y un excelente entretenimiento- sonrió divertido Apolo y los semidioses fruncieron el entrecejo ellos no le veían lo divertido - Me hubiera encantado ver eso en Hefestos TV- y muchos dioses asintieron de acuerdo con él, los semidioses suspiraron y después decían que eran asuntos serios las misiones.
Pero incluso cuando aquéllas aún no estaban rodando, había tenido la impresión de que mi misión era observada. Yo no era más que una fuente de diversión para los dioses.
- Y lo más seguro es que si lo hayan estado haciendo - murmuró Annabeth frunciendo el ceño pues todos parecían saber lo que hacían en ese viaje - Pero tal vez no quien creíamos- Thalia la alcanzó a escuchar y la vio a ella a Grover y a Percy ella tenía el sentimiento que si que alguien les vigiló y estaba casi cien por ciento segura que fue Cronos a través de Luke suspiró con tristeza recordándole.
-Oye -me dijo Annabeth-, siento haber perdido los nervios en el parque acuático, Percy.
-No pasa nada.
-Es que... -Se estremeció-. ¿Sabes?, las arañas...
La sola mención de estas hizo que los hijos de la diosa tengan un escalofrío mientras está fruncía el entrecejo como odiaba a la madre de esos bichos.
-¿Por la historia de Aracne? -supuse-. Acabó convertida en araña por desafiar a tu madre a ver quién tejía mejor, ¿verdad?
- No - gruñó Atenea - Fue convertida en eso por su altanería de creerse mejor que un Dios cuando solo era una estupida mortal - masculló con odio absoluto mientras que los de la misión futura evitaron mirarla para no sentirse más culpables sabían que a eso se había enfrentado Annabeth en esa prueba aunque ella no se los había querido decir ellos lo suponían por toda la telaraña.
Annabeth se aferró a Thalia y a Grover buscando refugio en ellos algo le decía que conocería en persona a ese monstruo y la idea no le hizo ninguna gracia ellos intercambiaron miradas y le dieron Consuelo a la rubia más allá Percy apretaba los puños tenía la sensación que algo malo pasaba con ese monstruo que algo le iba a hacer a alguien que el quería y eso no le gustó, Jason acarició su espalda tratando de calmarlo.
Annabeth asintió.
-Los hijos de Aracne llevan vengándose de los de Atenea desde entonces. Si hay una araña a un kilómetro a la redonda, me encontrará. Detesto a esos bichejos. De todos modos, te la debo.
- Atenea querida debes buscar otra manera de vengarte de los que no te respetan - dijo Demeter viendo a su sobrina esta solo fruncio el entrecejo y la miró mal.
- Ese castigo está bien para esos mortales, porque le dio su merecido - exclamo la diosa con demasiada calma - Ella se jactaba de tejer como una araña y en eso la convertí- sonrio con suficiencia mientras Annabeth sintió un escalofrío igual que sus hermanos.
- Pues mira lo que hiciste con Medusa - comentó Apolo sin levantar la vista del libro ignorando la mirada de odio por parte de la diosa - Y ahora ves ataco a tu hija - continúo y la diosa suavizó la mirada - Y hay que ver a cuantos más le hizo lo mismo solo porque tu le convertiste en eso - terminó el Dios y al diosa no pudo replicar el tenia razón había hecho dos monstruos que querían vengarse de ella a través de sus hijos.
Los hijos de la diosa evitaron mirar a su madre y no sentirse mal de que su venganza los terminen perjudicando a ellos.
-Somos un equipo, ¿recuerdas? -dije-. Además, el vuelo molón lo ha hecho Grover.
- Y de verdad que molo - concordaron Los Stoll y Leo sonriendo como niños traviesos y Hermes les miraba con orgullo.
- A mí me late que este tiene que ser legado mío- reía el Dios de los ladrones y Hefestos levantó la mirada de su trabajo vio al Dios y luego a su hijo pero no emitió opinión alguna.
Pensaba que estaba dormido, pero desde la esquina murmuró:
-¿A que he estado total?
- Lo estuviste- corearon los de la sala haciendo sonrojar al sátiro aunque también sonreía.
Annabeth y yo nos reímos. Sacó una Oreo y me dio la mitad.
-En el mensaje Iris... ¿de verdad Luke no dijo nada?
- Sigo pensando que fue mejor que no me dijeras demasiado de ella - sonrio Annabeth que ya estaba más tranquila de la mención de Aracne.
Mordisqueé mi galleta y pensé en cómo responder. La conversación del arco iris me había tenido preocupado durante toda la tarde.
- Y no es para menos con todo lo que te dijo Luke - dijo Quirón acariciando su barbilla y viendo a Percy el notó que Luke de verdad quería que Percy terminara en el inframundo y que de paso desconfiara en sus acompañantes solo para que terminen mal.
-Luke me dijo que él y tú os conocéis desde hace mucho. También dijo que Grover no fallaría esta vez. Que nadie se convertiría en pino.
- No fue culpa de Grover aquello - resalto Thalia antes de que su padre comenzara a ver mal al sátiro, ella no comprendía aún la actitud de Luke estaba bien que ella no quisiera a su padre pero la idea de traicionarlo se le hacía extraña.
Al débil resplandor de la espada era difícil leer sus expresiones.
- Pues si quieres saberlo tenía una expresión de tristeza recordando a Thalia y ese viaje- dijo la chica rubia mirando el piso mientras Thalia pasaba una mano por su espalda y le sonría ella devolvió el gesto y Percy solo suspiro no le gustaba verla triste.
Grover baló lastimeramente.
-Debería haberte contado la verdad desde el principio. -Le tembló la voz-. Pensaba que si sabías lo bobo que era, no me querrías a tu lado.
- Tu no eres bobo Grover - dijeron los amigos del sátiro al mismo tiempo, Thalia le dio un coscorrón.
- para que se te vayan quitando esos pensamientos - espeto ella y los demás rieron un poco.
- Que ya se me han quitado - se sonaba la cabeza - Recuerden que eso es pasado para mi - Thalia seguía sonriendo.
- Pues es igual por si te quieren volver - Grover bufo ante las palabras de ella aunque la verdad esos sentimientos si que estaban regresando con la lectura pero no lo iba a admitir en especial con ella cerca.
-Eras el sátiro que intentó rescatar a Thalia, la hija de Zeus.
- Y ahí va de nuevo con lo de hija de Zeus - rodo los ojos Thalia - Ya había quedado bien claro quien era mi padre Perce, deja ya de repetirlo - el rodo los ojos ahora.
- Que no es mi culpa que digan mis pensamientos - bufo y los demás rieron por su expresión el se recostó contra Jason y resopló esto era difícil y nadie parecía entender cuanto, claro como no eran los pensamientos de ellos.
Asintió con tristeza.
-Y los otros dos mestizos de los que se hizo amiga Thalia, los que llegaron sanos y salvos al campamento... -Miré a Annabeth-. Erais tú y Luke, ¿verdad?
- Hiciste un buen análisis chico - sonrió Ariadna al chico este hizo lo mismo mientras cierto Héroe solo desviaba la mirada y suspiraba.
Annabeth dejó su Oreo sin comer.
-Como tú dijiste, Percy, una mestiza de siete años no habría llegado muy lejos sola. Atenea me guió hacia la ayuda.
La diosa sonrió le alegraba saber que no dejó sola a su hija y que tampoco viajó sola hasta el campamento aunque si le preocupó que estuvo en peligro al estar sola en las calles.
Thalia tenía doce; Luke, catorce.
- A los doce - susurró Zeus el sabia que esa era la edad donde más le buscaban los monstruos a los mestizos vio de soslayo a su hija se preguntó si el estuvo observando su camino, el podía ser todo lo severo, arrogante y orgulloso que quisieran, pero seguía siendo su padre, luego frunció el ceño porque se supone que tenía a su hermano pero ahí no lo mencionaban ¿Donde estaría su otro hijo?.
Los dos habían huido de casa, como yo.
Hermes se veía preocupado y miraba con atención el libro ¿qué hacía su hijo solo en las calles? ¿Desde cuándo andaba con la hija de su padre? ¿Por qué estaba en las calles? levanto la mirada y se topó con la de su padre que parecía preguntarse lo mismo y luego los dos volvieron a mirar el libro que sostenía Apolo.
Les pareció bien llevarme. Eran... unos luchadores increíbles contra los monstruos, incluso sin entrenamiento.
Padre e hijo sonrieron sus hijos se las habían apañado bien para sobrevivir al menos eso lo agradecían, mientras Thalia prefería no ver a su padre pues también recordaba antes de encontrarse con Annabeth en el camino la casa del viejo, el castigo que le habían impuesto, aún le parecía injusto lo que le hicieron.
Viajamos hacia el norte desde Virginia, sin ningún plan real, evitando monstruos hasta que Grover nos encontró.
El mencionado sonrió y las chicas igual, fue bueno que el sátiro llegara por ellos aunque el final no fue de lo mejor.
-Se suponía que tenía que escoltar a Thalia al campamento -dijo Grover entre sollozos-. Sólo a Thalia. Tenía órdenes estrictas de Quirón: no hagas nada que ralentice el rescate.
La mirada de Atenea y Hermes se centraron en el centauro que los quedó mirando - Fueron órdenes especiales del señor Zeus - aclaro él- No tenía idea en ese momento que ella iba acompañada tampoco - los dioses asintieron pero aún así no les agrado saber que sus hijos no entraban en la lista de prioridades del sátiro.
Verás, sabíamos que Hades le iba detrás, pero no podíamos dejar a Luke y Annabeth solos.
Zeus le envió una mirada envenenada a su hermano mayor el cual la devolvió sin pena alguna pero se detuvieron al ver la mirada de advertencia de sus esposas y Hestia.
Pensé... que podría llevarlos a los tres sanos y salvos. Fue culpa mía que nos alcanzaran las Benévolas.
Zeus apretó el perno en su mano y miró fulminante al sátiro y este se encogió en su asiento mientras Thalia le devolvió la mirada a su padre y este volteó no quería que ella le tenga más odio del que ya de por sí se veía que le tenía.
Me quedé en el sitio. Me asusté de vuelta al campamento y me equivoqué de camino. Si hubiese sido un poquito más rápido...
- No fue tu culpa - Apostilló Thalia viendo al sátiro- No había nada que pudieras hacer, sabes bien porque nos demoramos- el sátiro asintió pero aún así eso no le quitaba la culpa que aún sentía pero que prefería no demostrar.
-Ya basta -lo interrumpió Annabeth-. Nadie te echa la culpa. Thalia tampoco te culpaba.
La nombrada asintió y miró con advertencia al sátiro quien trago saliva y sonrió temeroso.
-Se sacrificó para salvarnos. Murió por mi culpa. Así lo dijo el Consejo de los Sabios Ungulados.
- Los de ese consejo son una Skata - gruño Thalia y los griegos le dieron la razón, los romanos solo la vieron sin entender lo que había dicho la chica.
-¿Porque no pensabas dejar a otros dos mestizos atrás? -dije-. Eso es injusto.
- Apoyo a Percy - dijo Thalia y Annabeth asintió a ella también le parecía injusto como el consejo había tratado a su amigo.
-Percy tiene razón -convino Annabeth-. Yo no estaría aquí hoy de no ser por ti, Grover. Ni Luke. No nos importa lo que diga el Consejo.
- Exacto- dijeron todos aquello que conocían al sátiro y le tenían estima mientras en su Jaula el Augur gruñía pues cada ves veía a los romanos juntarse más con los griegos el no quería eso.
Grover siguió sollozando en la oscuridad.
-¡Menuda suerte tengo! Soy el sátiro más torpe de todos los tiempos y voy a dar con los dos mestizos más poderosos del siglo, Thalia y Percy.
- Y eso que todavía te faltaban - bufo Nico y Grover solto un quejido, sólo él podía haber encontrado a todos los hijos de los tres grandes o era muy especial o muy torpe, ahora no lo sabia muy bien.
-No eres torpe -insistió Annabeth-. Y eres más valiente que cualquier otro sátiro que haya conocido. Nómbrame alguno que se atreva a ir al inframundo. Seguro que Percy también se alegra de que estés aquí.
- Exacto eres un sátiro muy valiente no todos ellos arriesgarían tanto por sus protegidos - halago Hestia y muchos dioses asintieron a sus palabras Grover se sonrojó y annabeth le picó la mejilla.
- Ves no soy la única que piensa así- le sonreía a su amigo y este hizo lo mismo y vio a sus demás amigos y estaban igual era afortunado de tener buenos amigos.
Me dio una patada en la espinilla.
Percy se sobo el pie recordando ese golpe mientras Annabeth sonreía maliciosa y Thalia reía de la cara de Percy igual que los demás.
-Sí -contesté, aunque lo habría dicho incluso sin la patada-.
El chico miró mal a Annabeth y ella se encogió de hombros - Lo hecho hecho está- él solo negó con la cabeza y los demás seguían riendo de su suerte.
No fue la suerte lo que hizo que nos encontraras a Thalia y a mí, Grover. Eres el sátiro con más buen corazón del mundo. Eres un buscador nato. Por eso serás el que encuentre a Pan.
- Fueron unas palabras muy bonitas joven héroe- sonrio Demeter al chico y este asintió pero no dijo nada más.
- El solo se pone filosófico cuando nadie lo escucha - reia por lo bajo Annabeth y Thalia le vio extrañada mientras Grover le sonrió a Percy.
- Y fui quien lo encontró - susurró con tristeza Grover aún recordaba a la perfección el día que lo encontró y le dio su bendición, Rachel agachó la cabeza y suspiró recordando lo mismo los demás solo se los quedaron viendo, Hermes también se puso triste después de todo Pan era su hijo.
Oí un hondo suspiro de satisfacción. Esperé que Grover dijera algo, pero sólo volvió más pesada su respiración. Cuando empezó a roncar, me di cuenta de que se había dormido.
-¿Cómo lo hará? -me asombré.
- Nosotros nos preguntamos lo mismo - dijeron los Stoll, Leo y Chris mientras los demás parecían preguntarse lo mismo después de todo hace un momento estaban conversando además que el lugar era horrible como para dormirse tan rápido, Thalia en cambio ahogaba una risita ahora comprendía lo que decía Annabeth.
-No lo sé -repuso Annabeth-. Pero ha sido muy bonito eso que le has dicho.
-Hablaba en serio.
- Lo sabemos - aseguraron los que más le conocían, el solo les sonrió como respuesta, ellos sabían que el siempre era sincero con lo que decía de sus amigos además que no era bueno con las mentiras.
Guardamos silencio varios kilómetros, zarandeados contra los sacos de comida. La cebra comía nabos. El león lamía lo que quedaba de carne picada y me miraba esperanzado.
- Te veía como la cena - reia Leo- aunque seguro tiene buen gusto porque los monstruos por algo te quieren comer tanto - comenzó a meditar sobre esto - ¿A que sabrá Percy? para que se lo quieran comer con tanto ahínco- se quedó viendo al azabache como planeando algo para saber su sabor hasta que Piper le dio un golpe en la cabeza.
- No asustes al niño Leo - regañaron al mismo tiempo Piper y Jason luego se vieron y sonrieron mientras Leo se sonaba la cabeza.
- Ustedes no aprecian mi brillante mente - se quejó entre dientes mientras se acomodaba para seguir escuchando la lectura.
Annabeth se frotó el collar como si estuviera concentrada pensando.
- Eso hacía- convino ella tomando el collar entre sus manos - Cada vez que pienso mucho en algo lo hago por inercia- los que la conocían asintieron era verdad le habían visto hacerlo en especial antes de los capturas de bandera.
-Esa cuenta del pino -le pregunté-, ¿es del primer año?
Annabeth se llevó la mano a la cuenta nombrada y sonrió, Thalia la vio entre sus manos e hizo lo mismo.
Miró el collar. No se había dado cuenta de lo que estaba haciendo.
- Si a veces no noto que lo hago - dijo ella sin despegar la vista de su collar.
-Sí -contestó-. Cada agosto, los consejeros eligen el evento más importante del verano y lo pintan en las cuentas de ese año. Tengo el pino de Thalia, un trirreme griego en llamas, un centauro con traje de graduación... Bueno, ése sí que fue un verano raro...
- Ya lo creo - sonrió Quirón y los que estuvieron en esa ocasión hicieron lo mismo, los demás se quedaron con la incógnita de que habrá sucedido ese año.
-¿Y el anillo universitario es de tu padre?
-Eso no es asunto... -Se detuvo-. Sí. Sí que lo es.
- Creí que había llegado el momento de decírselo después de todo el me salvó la vida - susurró la chica solo Thalia y Grover la oyeron.
Thalia recordó que con ella y Luke fue lo mismo, al principio no les quiso decir nada pero después de unas cuantas batallas se los contó todo como si tuviera miedo de no poder decirlo después.
-No tienes que contármelo.
-No... no pasa nada. -Inspiró con dificultad-. Mi padre me lo envió metido en una carta, hace dos veranos.
Atenea prestó atención quería saber más acerca del mortal que debería haber cuidado a su hija pero no lo estaba haciendo.
El anillo era... En fin, su mayor recuerdo de Atenea. No habría superado su doctorado en Harvard sin ella... Bueno, es una larga historia.
Atenea asintió así eran los hombres que ella buscaba, con una gran mente hambrienta de conocimiento por eso no se explicaba como es que no quiso cuidar de su hija que era otra mente brillante.
En cualquier caso, dijo que quería que lo tuviera. Se disculpó por haber sido un estúpido, dijo que me quería y me echaba de menos. Quería que volviera a casa y viviera con él.
- Debiste aceptar sus disculpas niña - regalo Hestia a la chica y Atenea la vio mal ella no tenia porque corregir a sus hijos, Annabeth no dijo nada sabia lo que venía después.
-Eso no suena tan mal
-Sí, bueno... El problema es que me lo creí. Intenté volver a casa aquel año académico, pero mi madrastra seguía como siempre. No quería que sus hijos corrieran peligro por vivir con un bicho raro.
- No eres ningún bicho raro - dijo Hestia frunciendo el ceño esa señora no sonaba muy amable para criar niños y en especial una semidiosa - Ella no tenia porque tratarte así, pero aún así debiste intentar llevarte con ellos después de todo eran tu familia - Annabeth solo respiro hondo sabía que tenía razón y que debió intentar llevarse más con su madrastra y hermanastros.
Los monstruos atacaban. Peleábamos. Los monstruos atacaban. Peleábamos. No llegué a las vacaciones de Navidad. Llamé a Quirón y volví directamente al Campamento Mestizo.
- Debieron dialogar más- le sonrió Hestia y Atenea estaba que no podía más.
- Deja de hablarle así a mi hija ellos le trataron mal tenia todo el derecho de no querer tratar con esa gente - masculló la diosa aunque en realidad quería gritarle y Hestia agacho la cabeza ella no debía meterse en la vida de los semidioses y lo sabía porque no eran sus hijos.
- Lady Hestia tiene razón- salió en defensa de ella la propia Annabeth aunque muchos dioses parecían querer hacer lo mismo pues se veían molesto con Atenea por la forma en que trató a Hestia - Yo debi portarme mejor, ellos si me quieren ahí a pesar de todo, a diferencia de otras que aprecian más los monumentos que la vida de una persona - Atenea no dijo nada solo vio a su hija perpleja por haber salido en defensa de la diosa del hogar en vez de la de su madre, la chica se volvió a sentar y Hestia le regaló una sonrisa igual que los demás dioses.
-¿Crees que podrás vivir con tu padre otra vez?
No me miraba a los ojos.
-Por favor. Paso de autoinfligirme daño.
- Ya no pienso así- murmuró Annabeth con una suave sonrisa de verdad esperaba estar mejor ahora con su padre, madrastra y hermanastros.
-No deberías desistir -le dije-. Deberías escribirle una carta o algo así.
-Gracias por el consejo -me dijo fríamente-, pero mi padre ha escogido con quién quiere vivir.
- Y a escogido vivir conmigo también- sonrio la chica a todos y ellos devolvieron la sonrisa estaban felices de que ella lo volviera a intentar muchos de ellos ya no lo habían intentado más y sí lo habían hecho no resultaba bien por eso se alegraban por ella y que al final todo estuvo mejor.
Guardamos silencio durante unos cuantos kilómetros.
-Así que si los dioses pelean -dije al cabo-, ¿se alinearán del mismo modo que en la guerra de Troya? ¿Irá Atenea contra Poseidón?
- Siempre - aseguraron Ambos dioses y los demás asintieron sabían que ellos siempre estarían en bandos contrarios más que nada por Atenea, sus hijos solo resoplaron mientras Annabeth y Percy solo se vieron y sonrieron.
Annabeth apoyó la cabeza en la mochila que Ares nos había dado y cerró los ojos.
-No sé qué hará mi madre. Sólo sé que yo lucharé en tu bando.
Atenea vio al libro y luego a su hija con el ceño fruncido, la chica solo sonrió y se encogió de hombros para luego ver a su amigo que también le sonrió.
-¿Por qué?
-Porque eres mi amigo, sesos de alga. ¿Alguna otra pregunta idiota?
- Deberías estar de mi lado soy tu madre - inquirió la diosa mirando a su hija y luego miró a los demás que esquivaba sus miradas porque aunque no lo admitieran ellos solo harían lo que Annabeth ordenara sin importar que era su madre, Apolo para evitar cualquier cosa continuo leyendo pues al parecer la chica no pensaba contestar y la diosa se estaba enfadando.
No se me ocurría qué decir. Afortunadamente no tuve que hacerlo. Annabeth se había dormido.
- Awww la viste dormir - arrullo Afrodita y con esto también se oyó un gruñido muy audible de parte Atenea eso no le gustaba nada su hija estaba eligiendo al engendro de su tío y había dormido junto a él, los demás dioses no dijeron nada pero los hermanos de Percy sonreían porque veían sonrisas picaras en algunos semidioses y vieron a su hermano que estaba sonriendo y a la chica, no hacían mala pareja se decían.
Yo tuve problemas para seguir su ejemplo, con Grover roncando y un león albino mirándome hambriento, pero al final cerré los ojos.
- Ese León te tenía ganas - movia las cejas sugerentemente Teseo y los que entendieron largaron risitas - Seguro tu futura novia tiene competencia- los demás rieron más mientras Percy los veía extrañado.
- ¿Futura novia? - cuestiono Annabeth frunciendo el ceño mientras Thalia aguantaba una carcajada ella podía notar los celos en su tono de voz.
- ¿Voy a conseguir novia? - pregunto un desconcertado Percy no se creía que consiga novia apenas y tenía amigos pero una novia.
- Si hermanito y según me dijeron es muy linda - siguió el juego Orión tomándolo por los hombros y Annabeth fruncía más el ceño.
- ¿Ella está aquí? - ladeó la cabeza viendo a su hermano.
- Si ella está aquí pero no te la podemos presentar por ahora - sonreía traviesa Afrodita mientras Atenea parecía querer arrancarles la cabeza a los críos de su tío por insinuar que su hija era novia de eso en el futuro.
- Oh bueno - fruncio el ceño, mientras Annabeth miraba inquisitivamente a todas las chicas de la sala quien sería la novia de su amigo aunque no entendía porque le preocupaba eso sacudió la cabeza, Thalia hacia esfuerzos descomunales igual que muchos para no reír por la rubia.
La pesadilla se inició
- Oh no - se escuchó murmurar a los semidioses se veía que odiaban mucho esos sueños y Percy vio de soslayo a Thalia sabia que sueño venía estaba seguro que era el de ella.
como algo que había soñado antes un millón de veces: me obligaban a realizar un examen oficial metido en una camisa de fuerza.
- Eso no es algo que debería soñar un niño - fruncio el ceño Hestia igual que muchas diosas, pensando en que tan maltratada estaba su mente para haber soñado que lo tomaban por loco, Thalia en cambio lo fruncía porque eso le sonaba de algo.
Los demás chicos estaban saliendo al patio y el profesor no paraba de decir: «Venga, Percy. No eres tonto, ¿verdad? Agarra el lápiz.»
Todos tuvieron que tomar un largo y profundo respiro para no molestarse por lo dicho en el libro ya que a más de uno le habían tratado de tonto y no era bonito repetirlo en tus sueños los dioses vieron la acción en sus hijos y no les gustó porque si se sentían identificados era por una razón y no era buena.
Y entonces el sueño se desviaba de su camino habitual.
- y ¿cuál es el camino habitual de ese sueño? - pregunto un confuso Leo el había tenido sueños parecidos y quería saber si terminaban igual.
- Que el maestro comenzaba a reírse de mí- murmuró el chico pero todos podían oírle porque estaban en silencio - yo intentaba soltarme pero no podía y luego los demás volvían a burlarse más- respiro hondo no le gustaba recordar esa clases de sueños y Leo le mando una mirada comprensiva sus sueños eran igual el no pensó que Percy que solía verse tan seguro y valiente pudiera parecerse a él en eso y no era el único que le veía así más de uno había tenido esos sueños porque la vida de los semidioses con los mortales no es fácil, sus padres intercambiaron miradas de preocupación no era bueno que ellos comprendieran eso, Poseidón era el más preocupado pues su hijo era el del sueño descrito.
Miraba hacia el pupitre de al lado y veía a una chica sentada allí, también con camisa de fuerza. Tenía mi edad, el pelo negro y revuelto, peinado a lo punk, los ojos verdes y tormentosos pintados con lápiz oscuro, y pecas en la nariz. De algún modo, sabía quién era: Thalia, hija de Zeus.
Todas las miradas se dirigieron a una sorprendida hija de Zeus que parecía no saber que decir, dirigió su mirada a Percy y se levantó de forma solemne todos le veían esperando sus palabras como un discurso o algo así ella se aclaró la garganta.
- ¡Salgo más que todos ustedes! y eso que era un árbol - se jactó ella riéndose y señalando a todos, los demás se echaron a reír su hermano negaba con la cabeza y su padre le veía incrédulo mientras los demás dioses también reían - A excepción de los ojos si soy yo primito - sonreía con suficiencia Thalia.
- En verdad soño con ella - Annabeth estaba sorprendida no había querido creer lo que decía su amigo y lo vio este solo asintió ahí estaba la prueba el la había visto antes.
Ella forcejeaba con la camisa de fuerza, me lanzaba una airada mirada de frustración y espetaba:
-Bueno, sesos de alga. Uno de los dos tendrá que salir de aquí.
- Aww ya te llamaba por apodos en tus sueños - Apostillo Afrodita mientras veía la reacción de Annabeth que fue fruncir el ceño y mirar de soslayo a su amiga para luego negar con la cabeza.
- Creo que soñé algo parecido - susurraba Thalia sin prestar atención a la diosa del amor aunque sus hermanos si que lo hicieron y se quedaron mirando a la diosa luego a los chicos y se toparon con una Annabeth algo molesta y entendieron lo que quería hacer la diosa.
«Tiene razón -pensaba yo en el sueño-. Voy a volver a esa cueva. Voy a darle a Hades mi opinión.»
- Primero no soy yo - hablo con tranquilidad el Dios mientras se acomodaba su túnica- Y segundo tu hijo está buscando llegar a mi reino y no irse hermano - vio a Poseidón que solo suspiraba y luego miraba a su hijo y al libro.
- Creo que me voy resignando o buscando una Bonita cueva submarina- susurro el Dios y Percy se escondio detrás de Jason la idea no le atraía.
La camisa de fuerza se desvanecía. Caía a través del suelo de la clase. La voz del maestro se volvía fría y malvada, resonando desde las profundidades de un gran abismo.
Apolo se detuvo y volvió a leer en silencio esa parte, todos se lo quedaron viendo el fruncio el ceño.
- Muy poderoso o legado romano - susurro para continuar leyendo, Hermes que era el más cercano y lo alcanzó a oír le vio y luego al muchacho que seguía oculto detrás de Jason las opciones de Apolo eran las más probables.
-Percy Jackson -decía-. Sí, veo que el intercambio ha funcionado.
Estaba otra vez en la caverna oscura, los espíritus de los muertos vagaban alrededor. Oculta en el foso, la cosa monstruosa hablaba,
- Padre - murmuraron en un jadeo los hijos de Cronos los demás dioses ni se inmutaban eso no era bueno.
pero esta vez no se dirigía a mí. El poder entumecedor de su voz parecía dirigido hacia otro lugar.
-¿Y no sospecha nada? -preguntaba.
Otra voz, una que me resultaba conocida, respondía a mi espalda:
-Nada, mi señor. Está totalmente en la inopia.
- El es quien tiene el espía- dijo Hermes y los semidioses que sabían quién era evitaron mirarlo y sus hijos griegos apretaban los puños agachando la cabeza recibiendo conford de parte de sus amigos, los dioses no notaron esto por el estupor en el que se hallaban al entender que el trataba de levantarse.
Yo miraba, pero no había nadie. El que hablaba era invisible.
- También estaba soñando seguramente - susurro Apolo sin despegar los ojos del libro.
-Un engaño tras otro -musitaba la cosa del foso-. Excelente.
En la sala la temperatura había bajado desde el comienzo de la voz del foso, los semidioses se abrazaban entre sí, los romanos pensaban que debieron decirles de esto, ellos solo se enteraron al final de todo.
-En serio, mi señor -decía la voz a mi lado-, hacen bien en llamaros el Retorcido, pero ¿era esto realmente necesario? Podría haberos traído lo que robé directamente...
- Eso lo confirma es padre - dijo Demeter con un deje de preocupación mientras Hestia corría a buscar refugio en sus brazos.
- No es bueno que el despierte - murmuraba la diosa tomando la forma de una niña de cinco años mientras Demeter la abrazaba.
- Lo sabemos hermana lo sabemos - susurró Hades a la pequeña y suspiró de verdad que habría sido preferible que el fuera el causante de todo en vez de lo del foso.
-¿Tú? -se burlaba el monstruo-. Has mostrado tus límites con creces. Me habrías fallado por completo de no haber intervenido yo.
Muchos fruncieron el ceño en especial Atenea que no entendía bien a qué se refería ¿qué intervención? era notorio que había enviado a un semidios para robar el Rayo y tal vez el casco pero ¿por qué intervino si ya lo tenía?.
-Pero, mi señor...
-Haya paz, pequeño sirviente. Estos seis meses nos han rendido mucho.
Los semidioses jadearon Luke había estado engañandolos medio año, medio año fingiendo que todo estaba bien.
La ira de Zeus ha aumentado. Poseidón ha jugado su carta más desesperada. Ahora la usaremos contra él.
Poseidón y Zeus intercambiaron una mirada y luego vieron al chico que se frotaba un ojo y pestañaba, su padre quería usar al chico.
Pronto obtendrás la recompensa que deseas, y tu venganza. En cuanto ambos objetos me sean entregados... Pero espera. Está aquí.
- Eso lo confirma - dijo atenea - Son dos objetos los robados - todos se la quedaron mirando los que no sabían la historia se preguntaban cuál sería el otro objeto, los que si lo sabían o lo habían deducido le mandaron una mirada de soslayo al Dios del inframundo que sentía que el objeto robado era suyo.
-¿Qué? -El sirviente invisible de repente parecía tensarse-. ¿Lo habéis convocado, mi señor?
- Han notado la presencia del muchacho en el sueño - suspiro Persefone ella si notó las miradas a su esposo y le preocupaba que le fueran a robar también.
-No. -El monstruo centraba toda la fuerza de su atención en mí, dejándome inmóvil en el sitio-. Maldita sea la sangre de su padre: es demasiado voluble, demasiado impredecible. El chico ha venido solo.
- Aún así eso no explica muchas cosas - susurro Apolo interrumpiendose, los demás dioses también estaban pensativos por ese hecho en especial el Dios de los mares quien veía a su hijo que estaba muy tranquilo para alguien con THDA, su hijo ¿podía ser legado de alguien más? cabia esa posibilidad porque era verdad que sus hijos eran poderosos pero este estaba demostrando ser mucho más que eso.
Los hermanos de Percy también lo estaban mirando en especial Orión que estaba a su lado, ellos no recordaban poder moverse en sueños y no sabían de alguien que lo hiciera al menos sin entrenamiento, Reyna pensaba lo mismo ella podía hacer que el sueño sea como ella quería pero fue después de mucho tiempo que lo hizo, sonrió la idea de que el siga en el pretorado seguía sonando cada vez mejor aunque aún habían asuntos que arreglar, como lo del Augur que aunque las moiras no quisieran la legión ahí presente debía castigarlo.
Percy veía que todos estaban en silencio y que algunos lo estaban mirando eso no le gustó y se removió incómodo en su asiento y vio al Dios del sol que estaba ensimismado en sus pensamientos- Señor Apolo puede seguir por favor - pidió o más bien suplico para que dejen de observarlo y el Dios Accedió.
-¡Imposible! -gritaba el sirviente.
- No, para Percy no lo es - susurro Reyna que estaba viendo que el chico era bastante especial, más de lo que aparentaba.
-¡Para un débil como tú, puede! -rugía la voz. Entonces su frío poder se volvía hacia mí-.
- Uh le dio en el ego - sonrió Thalia que ella conocía a Luke y sabía que eso no le gustaría y luego vio a Percy y la mano, una idea cruzó por su cabeza - Envidioso - frunció el ceño ahora entendía más y no le gustó, Annabeth solo se la quedó mirando pero no dijo nada.
Así que... ¿quieres soñar con tu misión, joven mestizo? Pues te lo concederé.
Todos vieron el libro expectantes querían saber que es lo que quería mostrarle el titán a Percy pues la primera vez le mostró a su madre para tratar de convencerlo y que se una a él.
La escena cambiaba.
Estaba de pie en un enorme salón del trono con paredes de mármol negro y suelos de bronce.
- Mi reino - se sorprendió Hades, su padre tenía acceso a su reino y se lo estaba mostrando al muchacho de su hermano, Perséfone y Demeter intercambiaron miradas también reconocieron el lugar, Nico veía el libro con interés sabia que era la sala de trono de su padre y Hazel presto atención ella no recordaba ese lugar pues solo estuvo ahí para su juicio antes de los campos Asfodelos.
El trono, vacío y horrendo, estaba hecho de huesos humanos soldados.
- Mi trono no es horrendo - sonreía socarronamente el Dios causando escalofríos en más de uno - Es solo la personificación de lo que les espera en la muerte si han sido malos - algunos temblaron ante la idea de ¿cuán malo tienes para ser parte de su trono el resto de la eternidad?, El Dios comenzó a reírse de forma escalofriante al ver sus rostros y Demeter lo golpeó en la cabeza.
- Asustas a los semidioses - espeto la diosa del cereal señalando a los jóvenes que estaban con miedo viendo al Dios excepto claro por sus hijos Nico lo veía con una sonrisa y Hazel preocupada por el miedo que él estaba causando, el Dios se sobo la cabeza pero seguía sonriendo le gustaba causar miedo, aunque había otros que tampoco estaban temblando uno era Frank tal vez porque abrazaba a Hazel, otro era Percy el ya había estado abajo con el Dios y la risa no era nada comparado con la presencia que sintió en esa ocasión lo mismo pensaban Annabeth y Grover.
De pie, junto al pedestal, estaba mi madre, helada en una luz dorada reluciente, con los brazos extendidos.
- Le mostró a donde debía llegar - fruncio el ceño Hades dejando de sonreír, porque su padre tenía tanto interés en que el chico llegara ahí, parecía que quería que el acabe con el muchacho... eso era, abrió los ojos y vio a su hermano que al parecer comprendió lo mismo - El quiere que yo destruya a tu muchacho -
- Para que yo te ataque - contestó Poseidón y Atenea los vio a los dos ella había llegado a la misma conclusión la pregunta era ¿Cómo? y ¿Por qué? todos estaban sorprendidos por eso y ya querían saber más del tema, los de la misión intercambiaron miradas tal vez si no hubiera sido por lo del hotel habrían llegado a esa conclusión antes.
Intentaba acercarme a ella, pero las piernas no me respondían. Estiraba los brazos para alcanzarla, pero sólo para comprobar que se me estaban secando hasta los huesos.
- Solo estaba mostrándote lo que el quería que vieras - dijo Hermes sintiendo algo en su pecho desde que nombraron al sirviente de Cronos, tenía un mal presentimiento y no era el único, Apolo podía sentir la preocupación que tenía pues no sonreía y no parecía planear alguna travesura o broma.
Esqueletos sonrientes con armaduras griegas se cernían sobre mí, me envolvían en una túnica de seda y me coronaban con laureles que olían como el veneno de Quimera y me quemaban la piel.
- Quiere acabar con él, antes de que sea una amenaza - susurro Hera viendo de soslayo al muchacho a ella no le agradaban los semidioses porque eran recordatorios vivientes de las aventuras de los dioses, pero sabía que el olimpo no podría seguir en pie sino fuera por ellos, comenzó a analizar al chico sino era una amenaza era un arma valiosa esperaba que fuera lo segundo.
La voz malvada se echaba a reír.
-¡Salve, héroe conquistador!
Desperté con un sobresalto.
- Era lo mejor chico - recomendó Hefestos viendo al hijo de poseidón que parecía cansado pero no quería demostrarlo, se frotaba los ojos y se acomodaba a cada momento evitando dormirse al sentir la mirada del Dios y su voz había parado y solo asintió.
Grover me sacudía por el hombro.
-El camión ha parado -dijo-. Creemos que vendrán a ver los animales.
- Es lo más probable - comentó Artemisa también preocupada por el posible despertar de su abuelo y que estuviera usando semidioses para conseguirlo.
-¡Escóndete! -susurró Annabeth.
Ella lo tenía fácil. Se puso la gorra de invisibilidad y desapareció.
- Cualquiera la tendría fácil con esa gorra - reía Leo - Seria bueno tener más de esas u objetos parecidos - murmuró y comenzó a realizar anotaciones, sus hermanos le vieron interesados igual que su padre.
Grover y yo tuvimos que escondernos detrás de unos sacos de comida y confiar en parecer nabos.
Todos estallaron en risas imaginanolos como nabos mientras Grover enrojecia, Percy solo sonreía y sin que nadie lo notara metió un trocito de ambrosía esperando que le quite el cansancio y evitando así las preguntas que querían hacerle algunos y que obviamente no quería contestar o porque no sabia la respuesta o porque no podía.
Las puertas traseras chirriaron al abrirse. La luz del sol y el calor se colaron dentro.
-¡Qué asco! -rezongó uno de los camioneros mientras sacudía la mano por delante de su fea nariz-. Ojalá transportáramos electrodomésticos.
- Ojalá no transportarán nada - masculló Demeter arrugando la nariz.
- Tal vez deberían transportar cerebros y quedarse con algunos - sugirió Perseo y muchos asintieron esos del libro necesitaban cerebro y tal vez corazón o sentimientos.
- O tal vez también un baño - susurro Ananbeth que había estado más cerca de ellos y apestaban peor que los animales y Grover le dio la razón el también los olió.
-Subió y echó agua de una jarra en los platos de los animales-. ¿Tienes calor, chaval? -le preguntó al león, y le vació el resto del cubo directamente en la cara.
- Pero será posible - los ojos de Dioniso estaban que refulgian de ira se mostraban en ellos la locura, imágenes de gente matándose entre sí debido a sus colapsadas mentes o convirtiéndose en animales para luego atacarse entre sí y morir lentamente.
- Amor tranquilízate- susurro Ariadna a su esposo pues los mestizos le veían con temor y el Dios apartó la vista de ellos pues hasta sus hijos le veían con miedo - Ellos pagaran no te preocupes - el Dios del vino asintió claro que pagarían de eso el se aseguraría y no era el único que pensaba así muchos dioses trataban de calmarse para no asustar a los mestizos, Apolo decidió leer para ver si esto acababa de una vez.
El león rugió, indignado.
-Vale, vale, tranquilo -dijo el hombre.
- Tranquilo vas a estar tu cuando te convierta en un animal y te de cacería- murmuraba artemisa y sus cazadoras parecían pensar lo mismo por las sonrisas maliciosas de sus rostros.
A mi lado, bajo los sacos de nabos, Grover se puso tenso. Para ser un herbívoro amante de la paz, parecía bastante mortífero, la verdad.
- Los sátiros pueden llegar a serlo si se trata de defender la vida de animales indefensos o de la naturaleza en sí- explicó Hestia desde el regazo de Demeter se la veía cansada por toda la preocupación de su padre y el ambiente tenso que se vivía en la sala.
El camionero le lanzó al antílope una bolsa de Happy Meal aplastada.
Nico hizo una mueca igual que los presentes eso no estaba bien los animales no debían comer eso, pero el hijo de Hades también se sentía mal por que Happy meal era lo que más le gustaba de Mcdonald.(N/A: Happy Meal es con el nombre que se conoce a las cajitas felices de Macdonald)
Le dedicó una sonrisita malévola a la cebra.
-¿Qué tal te va, Rayas? Al menos de ti nos deshacemos en esta parada. ¿Te gustan los espectáculos de magia? Éste te va a encantar. ¡Van a serrarte por la mitad!
- Yo voy a aserrarlos a ellos en muchos pedazos - gruño Poseidón su mirada prometía dolor mucho dolor para esos camioneros, el color de sus ojos mostraba un mar enfurecido arrastrando todo a su paso envolviendo a cada ser que encontrara llevándolo al fondo para ser aplastado por la presión y estrangulado por las algas mientras los tiburones cercenan su piel, al notar esto sus hijos corrieron al Dios e intentaban calmarlo.
- Papá basta- susurro Percy con una voz calmada que trajo al Dios de vuelta y veía fijamente a su padre, esa mirada la conocía bien, era la suya, el chico no le tenía miedo, esa mirada tan calmada como el mar antes de que se convirtiera en un tsunami y el Dios entendió que debía tranquilizarse si no quería verle desplegar su poder porque el haría cualquier cosa por defender a esos jóvenes incluso si era pelear contra su propio padre, le sonrió no quería que el hiciera eso y tampoco quería lastimar a nadie lo levantó y lo sentó en su regazo para que sigan con la lectura, el muchacho solo suspiro con resignación ese era el precio a pagar porque el no se salga de control.
Los demás hijos del Dios suspiraron de alivio y se sentaron a sus lados, el resto de los presentes habían tenido miedo pues la mirada del dios no era buena, la de ningún Dios pero en especial la del a la mención de la cebra los hizo estremecer, Apolo más tranquilo porque también temió que su tío se salga de control continuo leyendo.
La cebra, aterrorizada y con los ojos como platos, me miró fijamente.
No emitió sonido alguno, pero la oí decir con nitidez: «Por favor, señor, liberadme.» Me quedé demasiado conmocionado para reaccionar.
- ¿Hablas con los animales? - pregunto una hija de ceres.
- Solo con los caballos o equinos creo - respondió Percy el no hace mucho lo había descubierto así que no sabía con exactitud hasta que punto hablaba con ellos.
- Con todos los equinos hijo - aseguro el Dios de los terremotos sosteniendo a su hijo y este solo lo veía - como la cebra, los caballos, los pegazos, los hipocampos también y todas las criaturas marinas - el chico asintió.
- eso explica mucho - murmuró pero muchos le oyeron y esperaban una explicación el suspiro - Cuando iba a los acuarios siendo más pequeño oía voces y no sabía de donde venían así que tal vez eran de los peces - muchos asintieron.
Se oyeron unos fuertes golpes a un lado del camión.
El camionero gritó:
-¿Qué quieres, Eddie?
Una voz desde fuera -sería la de Eddie-, gritó:
-¿Maurice? ¿Qué dices?
-¿Para qué das golpes?
Toe, toe, toe.
Desde fuera, Eddie gritó:
-¿Qué golpes?
Nuestro tipo, Maurice, puso los ojos en blanco y volvió fuera, maldiciendo a Eddie por ser tan imbécil.
- Los dos son un par de imbéciles - masculló Aquiles y muchos estuvieron de acuerdo con el antiguo héroe hasta algunos dioses.
Un segundo más tarde, Annabeth apareció a mi lado. Debía de haber dado los golpes para sacar a Maurice del camión.
- Excelente estrategia hija - le sonreía la diosa a la chica pero esta ni siquiera le prestó atención solo se abrazaba a Thalia y a Grover la diosa se sentía incómoda aún un poco indignada por lo anterior pero estaba viendo que su hija comenzaba a detestarla no le agradaba.
-Este negocio de transporte no puede ser legal -dijo.
-No me digas -contestó Grover. Se detuvo, como si estuviera escuchando-. ¡El león dice que estos tíos son contrabandistas de animales!
- No podía ser de otra manera - negó con la cabeza Ariadna - Esos seres son de lo peor - estaba abrazada a su esposo tratando de no alterarse para que su esposo tampoco lo haga pero el le daba la razón esos seres eran de la peor calaña.
«Es verdad», me dijo la voz de la cebra en mi mente.
-¡Tenemos que liberarlos! -sugirió Grover, y tanto él como Annabeth se quedaron mirándome, esperando que los dirigiera.
- ¿Por qué yo? - pregunto el chico ahora que podía pues en su momento no pudo hacerlo.
- Porque era tu misión- contesto la rubia y el fruncio el ceño.
- Era de todos tres - replicó él pues aunque ellos lo vieran como el líder no se sentia así y eso le recordaba otras cosas que había escuchado como que el era el líder de los del campamento tanto griego como romano aunque no había pensado en ello seriamente.
- Tu fuiste el que habló con el oráculo así que eras el líder de esa misión- explicó el entrenador de héroes y Percy resopló pero no dijo nada el no se sentía líder no quería ser líder solo uno más.
Había oído hablar a la cebra, pero no al león. ¿Por qué? Quizá se debiera a otra disfunción cognitiva...
- Así es cada uno de ustedes posee una disfunción cognitiva que les permite hablar con el animal sagrado de su padre o madre divino - explicó Hera con una voz monótona y cansina pero aún así los semidioses prestaron atención y asintieron algunos comenzaron a recordar haber escuchado algún animal pero no imaginaron que fuera por eso (N/A: *saca el papelito donde anotó el significado* El querido Google nos dice que una disfunción cognitiva es un desorden que afecta al conocimiento o a la cognición es decir a la función integradora de la corteza cerebral eso quiere decir que el cerebro de los semidioses está más desarrollado que el nuestro y por eso pueden hablar con animales *guarda el papelito* gracias por leer)
Quizá sólo podía entender a las cebras. Entonces pensé: caballos. ¿Qué había dicho Annabeth sobre que Poseidón había creado los caballos? ¿Se parecía una cebra lo suficiente a un caballo? ¿Por eso era capaz de entenderla?
- Exacto al ser el creador de ellos mi descendencia puede comunicarse con ellos - asintió el Dios de los mares y sus hijos sonreían les agradaban esos poderes, Annabeth sonreía su amigo era listo y eso le llevó a pensar que aún no descubría quién era su novia y comenzó a observar a las chicas en la sala.
La cebra dijo: «Ábrame la jaula, señor. Por favor. Después yo me las apañaré por mi cuenta.»
- Espero que lo hayas hecho muchacho - fijo su vista en el Hestia y el asintió claro que lo había hecho y ella sonrió le agradaba cada vez más el nuevo héroe igual que a muchos en la sala.
Fuera, Eddie y Maurice aún seguían gritándose, pero sabía que volverían en cualquier momento para atormentar otra vez a los animales.
- Tienen que hacerlo ahora que están fuera para obtener la Victoria- dijeron Holly y Laurel al mismo tiempo y sonrieron mientras los demás aprobaban ese plan y los de la misión sonreían.
Empuñé la espada y destrocé el cerrojo de la jaula de la cebra. El pobre animal salió corriendo. Se volvió y me hizo una reverencia con la cabeza. «Gracias, señor.»
- Aún no entiendo porque me llamaba señor a cada rato - susurró el azabache frunciendo el ceño, viendo al libro pensando en aquello.
Grover levantó las manos y le dijo algo a la cebra en idioma cabra, una especie de bendición.
- Era una bendición para que llegue a salvo es lo más seguro - dijo Dioniso ahora más calmado al ver que los animales serían liberados y Grover le sonrió después de todo el era su Dios.
Justo cuando Maurice volvía a meter la cabeza dentro para ver qué era aquel ruido, la cebra saltó por encima de él y salió a la calle.
- Bien - victorearon los de la sala al saber que la cebra ya estaba a salvo y ahora solo faltaban dos más.
Se oyeron gritos y bocinas. Nos abalanzamos sobre las puertas del camión a tiempo de ver a la cebra galopar por un ancho bulevar lleno de hoteles, casinos y letreros de neón a cada lado. Acabábamos de soltar una cebra en Las Vegas.
Muchos rieron imaginando la escena de la cebra corriendo libre por la muchedumbre de personas.
Maurice y Eddie corrieron detrás de ella, y a su vez unos cuantos policías detrás de ellos, que gritaban:
-¡Eh, para eso necesitan un permiso!
- ¿Necesitan permiso para correr tras la cebra? o ¿Necesitan permiso para que la cebra corra libre? o ¿Necesitan permiso para transportar a la cebra? o ¿es la cebra la que necesita permiso para llevar a esos dos gordos? - pregunto Leo y muchos se lo quedaron mirando extraño hasta que hizo la última pregunta y se rieron, así le gustaba a Leo que todos rían era mejor así, el sentimiento de culpa le llegó recordando que no estaban dos de los que llamaba amigos pero casi no se notó o eso pensó porque si capto la atención de Percy quien luego miro a Thalia ella sintió la mirada y el volvió a mirar a Leo ella entendió se levantó y lo golpeó en la cabeza - ¡Oye! -
- Ni rastros de culpa dije - sentencio y se volvió a sentar mientras el otro se sobaba la cabeza y los demás seguían riendo aunque no sabían que era eso de la culpa.
El resto de los de la misión futura intercambiaron miradas y se acomodaron bien en sus asientos ellos no vieron culpa en Leo pero estaba visto que Thalia si y la hija de Ares sonreía y los veía, ellos se sentían en peligro, Jason dejó a Perseo y se fue a lado de su novia.
- ¿Thalia leyó muy bien a Leo o lo estoy imaginando? - susurro a Piper y Leo.
- Creo que más bien me leyó alguien más- señalando discretamente hacia Percy que solo miraba al libro - Me parece que me miro un instante antes de que tu hermana me golpeara -
- Uno ya no puede ni sentir culpa tranquila- se estremeció Piper aunque sonreía, no le agradaba que la fueran a golpear pero por alguna razón se sentía mejor era como si esos dos estuvieran ahí vigilándolos, Jason la abrazó y sonreía igual el sentía lo mismo.
- Es como si estuviera aquí el del futuro- río bajito - diciéndonos que no tuvimos la culpa de nada - Leo asintió y sonrió la primera sonrisa sincera desde que llegó el sentía lo mismo.
-Este sería un buen momento para marcharnos -dijo Annabeth.
-Los otros animales primero -intervino Grover.
- Si primero liberen a los demás- dijo Teseo sonriendo mirando hacia las semidiosa ya que si no podía tener a la mujer que amo bien podía conseguir otra pues sabia que Ariadna era feliz con el Dios del vino.
Rompí los cerrojos con la espada. Grover levantó las manos y les dedicó la misma bendición caprina que a la cebra.
-Buena suerte -les dije a los animales. El antílope y el león salieron de sus jaulas con ganas y se lanzaron juntos a la calle.
- Bien al fin liberaron a todos- asintió Feliz Afrodita que a ella no le gustaba eso del encierro de los animales ni que los exhiban como trofeos decía que no iban bien con la moda.
Algunos turistas gritaron. La mayoría sólo se apartaron y sacaron fotos, probablemente convencidos de que era algún espectáculo publicitario de los casinos.
- En Las Vegas se ven cosas muy raras se los aseguro yo - sonrió divertido Hermes y Apolo lo vigilaba de reojo al menos ya sonreía pensaba el Dios del sol parecía que el sentimiento anterior por ahora lo había abandonado.
-¿Estarán bien los animales? -le pregunté a Grover-. Quiero decir, con el desierto y tal...
- Teniendo la bendición no tendrán problema- Aseguro Artemisa ella era la que más sabia de los peligros que podían correr los animales en los lugares desérticos así que si ella aseguraba que estarían a salvo le creían.
-No te preocupes -me contestó-. Les he puesto un santuario de sátiro.
-¿Que significa?
-Significa que llegarán a la espesura a salvo -dijo-. Encontrarán agua, comida, sombra, todo lo que necesiten hasta hallar un lugar donde vivir a salvo.
Dioniso asintió aprobando lo hecho por el sátiro del libro.
-¿Por qué no nos echas una bendición de ésas a nosotros? -le pregunté.
-Sólo funciona con animales salvajes.
-Así que sólo afectaría a Percy -razonó Annabeth.
- ¡Eh! - se quejó el azabache pues la mayoría asentia a lo dicho por Annabeth en el libro y esta se mataba de risa junto con Thalia después se les unieron el resto de los chicos.
- Bueno Grover entonces también se las puedes echar a estos - Katie señaló a los stoll estos protestaron dejando de reír pues Miranda aprobaba esto.
- A este también Grover - pidió Piper y Leo le vio entre ofendido y divertido mientras todos los demás reían.
- A mí novio también échale una de esas seguro funciona - espeto Clarisse y Chris solo se quejo pero luego sonrió besando su mejilla.
- Bueno Grover que tienes muchos candidatos para lanzar esa bendición- sonreia Nico - Así que sumemos uno más a la lista - señaló a Frank este fruncio el ceño y Hazel no pudo evitar reír, el se la quedó viendo.
- Perdón amor pero con tus poderes puede que si funcione- susurro ella a su oído y el solo nego con la cabeza el ambiente ahora estaba tranquilo eso era bueno pensaba Percy y se recostó contra su padre.
- ¿Te sientes cansado? - pregunto Poseidón viendo a su hijo este nego con la cabeza y siguieron escuchando.
-¡Eh! -protesté.
-Es una broma -contestó-. Vamos, salgamos de este camión asqueroso.
- Si ya salgan de ahí que seguro se les pego ese horrible olor - arrugó la nariz Afrodita y muchos de sus hijos y Piper solo suspiro.
Salimos a trompicones a la tarde en el desierto. Debía de haber cuarenta y cinco grados, así que seguramente parecíamos vagabundos refritos, pero todo el mundo estaba demasiado interesado en los animales salvajes para prestarnos atención.
- Debemos agradecer eso - dijo grover - Imaginen que nos hubieran prestado atención la de preguntas que nos harían- muchos asintieron eso era mejor.
- Si hubiera sido un problema y muchas preguntas que contestar - se acomodó en el asiento Annabeth.
Pasamos junto al Monte Casio y el MGM. Dejamos atrás unas pirámides, un barco pirata y la estatua de la Libertad, una réplica bastante pequeña pero que me provocó la misma añoranza.
Nico frunció el ceño esas calles se le hacían conocidas, como si el las hubiera visto pero sacudió la cabeza y sacó esas ideas no podían estar justo por esa parte de Las Vegas.
No estaba seguro de qué íbamos buscando. Tal vez sólo un lugar donde librarnos del calor por unos instantes, encontrar un sandwich y un vaso de limonada y trazar un nuevo plan para llegar a Los Ángeles.
- Pobrecillos deben seguir con hambre - arullo Afrodida observando a sus parejitas veía a su hija que ahora estaba abrazada a su amigo y a su novio sintió que ella no estaba muy feliz en ese momento como si algo le faltara y veía que desviaba la mirada a Annabeth y a Percy y algunos más hacían lo mismo eran miradas discretas hacia ellos se veía que extrañaban a sus amigos la diosa suspiró esperaba que pronto todos fueran felices.
Debimos de girar en el lugar equivocado, porque de repente nos encontramos en un callejón sin salida, delante del Hotel Casino Loto.
- No se acerquen ahí- advirtieron Hades y Nico al mismo tiempo ambos tenían rostro de preocupación y los demás se lo quedaron viendo, los de la misión se miraron entre sí y luego al Dios y a su descendencia.
- Esto ya pasó- fue todo lo que contesto Grover, Hades suspiró con cansancio y Nico contuvo un escalofrío recordaba vagamente ese lugar Will le abrazó al sentirle tan tenso, el hijo de Hades no se quejó ni le alejo, Apolo continuó.
La entrada era una enorme flor de neón cuyos pétalos se encendían y parpadeaban.
Hades veía de reojo a los de la misión y también a su hijo, en este instante el pequeño Nico estaba ahí en el casino pero no podía decir nada ni seguir sobresaltadose así o Zeus sospecharía que ahí es donde lo tiene y no sabía como iba a reaccionar el no podía permitir que mataran a sus niños ahora, aunque estaba visto que no pudo hacer mucho salvandolos una de ellas no estaba ahí, se sintió triste y vio a sus dos hijos le alegraba que por lo menos una de ellas tenía una segunda oportunidad su niña se la merecía y podía sentir la mirada de Zeus sobre él pero después la apartó esperaba no volver a desesperarse.
Nadie salía ni entraba, pero las brillantes puertas cromadas estaban abiertas, y del interior emergía un aire acondicionado con aroma de flores: flores de loto, quizá. Jamás las había olido, así que no estaba seguro.
- El olor los va a atraer al lugar y nunca más podrán salir a menos que alguien vaya por ellos - susurró Nico y Will apretó su mano, los de la misión se veían en silencio les había costado salir de ese lugar, Annabeth veía agradecida a Percy igual que Grover después de todo si no fuera por él seguro se habrían quedado eternamente.
El portero nos sonrió.
-Ey, chicos. Parecéis cansados. ¿Queréis entrar y sentaros?
- Ese hotel suena sospechoso - susurro Reyna frunciendo el ceño igual que los demás, nadie te invitaba a entrar en un lugar y peor en el estado que se encontraban los chicos en ese momento, Atenea también pensaba y repasaba lo descrito Hotel, flor de Lotto, te atienden sin tener buen aspecto, abrió los ojos con sorpresa comprendiendo donde se hallaban, vio a su hija ¿cómo había salido de ahí? porque era seguro que entraron la otra pregunta era como es que Hades lo sabía desde antes por algo se había alterado y gritado igual que su hijo... hijo que debía estar muerto pero estaba aquí y venía del futuro, se acomodó en su trono ahora entendía como es que estaba el chico aquí.
Por otra parte no notaron como Poseidón ligeramente había mirado hacia Hades cuando gritó y que ahora abrazaba más a Percy, el sabía donde estaban los hijos de su hermano, vamos que los pequeños no tenían la culpa de la profecía, vio de reojo a Zeus este parecía o hacia como que no vio la alteración de Hades ante el nombre del Hotel esperaba que no dijera o hiciera nada después.
Durante la última semana había aprendido a sospechar.
- Hazle caso a ese instinto - aconsejo Aquiles - Siempre es bueno que estén alerta y sospechen de todo - los jóvenes asintieron ellos no podían fiarse de nadie y vieron a cierto Augur enjaulado de reojo de nadie.
Suponía que cualquiera podía ser un monstruo o un dios. No se podía saber. Pero aquel tipo era normal.
- Seguro porque no lo era - dijo Atenea - Seguro son lotofagos una antigua tribu griega que se alimentaba de flores de loto que te hacen perder la memoria mientras la sigas consumiendo - todos se quedaron tensos eso no sonaba bien pero bueno sabían que sus amigos salieron de ahí así que estaban tranquilos por lo menos no los iba a atacar ningún monstruo.
Saltaba a la vista. Además, me sentí tan aliviado al oír a alguien que parecía comprensivo que asentí y le dije que nos encantaría entrar.
- No debieron hacer eso - nego con la cabeza Demeter y los tres simplemente suspiraron ellos daban consejos y demás pero los que habían pasado por eso eran ellos no los otros además era su primera misión estaba perdonado ser ingenuo ¿no?.
Dentro, echamos un vistazo y Grover exclamó:
-¡Uau!
- Ya los atraparon - nego con la cabeza Nico el era que más sabía de ese hotel por su paso en él aunque no lo recordaba bien.
El recibidor entero era una sala de juegos gigante. Y no me refiero a los comecocos cutres o las máquinas tragaperras. Había un tobogán de agua que rodeaba el ascensor de cristal como una serpiente, de una altura de por lo menos cuarenta plantas. Había un muro de escalar a un lado del edificio, así como un puente desde el que hacer puenting. Y cientos de videojuegos, cada uno del tamaño de una televisión gigante. Básicamente, tenía todo lo que se te pueda ocurrir.
Los ojos de todos los chicos se comenzaron a iluminar cada vez más a la mención de cada cosa y por su puesto las chicas también estaban emocionadas claro que algunos tenían otras razones más que jugar, querían saber como funcionaba todo y que otros juegos había hasta Hermes y Apolo estaban entusiasmados las diosas solo negaban con la cabeza por su comportamiento.
Vi a otros chicos jugando, pero no muchos. No había que esperar para ningún juego. Por todas partes se veían camareras y bares que servían todo tipo de comida.
- Ese lugar suena increíble- concedieron los jóvenes de la sala excepto por aquellos que ya habían estado ahí.
- No lo es - gritaron los cuatro al unísono, pero Zeus veía con interés a uno de ellos y luego al padre de este que simplemente le ignoraba, pero no dijo nada.
-¡Eh! -dijo un botones. Por lo menos eso me pareció. Llevaba una camisa hawaiana blanca y amarilla con dibujos de lotos, pantalones cortos y chanclas-. Bienvenidos al Casino Loto. Aquí tienen la llave de su habitación.
- No debieron entrar ahí- susurró Poseidón viendo a su hijo este solo le sonrió como disculpa después de todo lo estaba preocupando demás, no quería hacerlo pero que podía hacer ya había hecho todo lo del libro.
-Esto, pero... -mascullé.
-No, no -dijo sonriendo-. La cuenta está pagada. No tienen que pagar nada ni dar propinas. Sencillamente suban a la última planta, habitación cuatro mil uno. Si necesitan algo, como más burbujas para la bañera caliente, o platos en el campo de tiro, lo que sea, llamen a recepción. Aquí tienen sus tarjetas LotusCash. Funcionan en los restaurantes y en todos los juegos y atracciones.
- Les estaban dando de todo... la memoria me parece lo de menos en ese caso - murmuró Travis y Katie que lo alcanzó a oír le golpeó en la cabeza.
- La memoria es importante - estaba con el ceño fruncido mirándole fijamente con sus ojos verdes, Travis solo sonrió y asintió y su hermano negó con la cabeza.
Nos entregó a cada uno una tarjeta de crédito verde.
Sabía que tenía que tratarse de un error. Evidentemente pensaba que éramos los hijos de algún millonario. Pero acepté la tarjeta y pregunté:
-¿Cuánto hay aquí?
- ¿Cuanto tenia la tarjeta? - pregunto interesado Hermes viendo a los chicos y al sátiro ellos intercambiaron miradas y señalaron al libro como respuesta, Nico esquivó la mirada del Dios pues también le vio - Apolo lee rápido- veía con interés el libro igual que sus hijos.
-¿Qué quiere decir? -inquirió con ceño.
-Quiero decir que... ¿cuánto se puede gastar aquí?
Se rió.
-Ah, estaba bromeando. Bueno, eso mola. Disfruten de su estancia.
- Quiero saber ya cuanto tiene- e quejo el Dios de los ladrones como niño pequeño y sus hijos asentían esa tarjeta sonaba interesante los demás solo rodaron los ojos.
Subimos al ascensor y buscamos nuestra habitación. Era una suite con tres dormitorios separados y un bar lleno de caramelos, refrescos y patatas. Línea directa con el servicio de habitaciones. Toallas mullidas, camas de agua y almohadas de plumas. Una gran pantalla de televisión por satélite e internet de alta velocidad. En el balcón había otra bañera de agua caliente y, como había dicho el botones, una máquina para disparar platos y una escopeta, así que se podían lanzar palomas de arcilla por encima del horizonte de Las Vegas y llenarlas de plomo. Yo no creía que aquello fuera legal, pero desde luego molaba. La vista de la Franja, la calle principal de la ciudad, y el desierto era alucinante, aunque dudaba que tuviera tiempo para admirar la vista con una habitación como aquélla.
Algunos de los presentes silvaron eso sonaba impresionante y muy divertido ya querían ellos que en sus misiones haya hoteles así mientras los de la misión solo resoplaron no iban a negar que si todo estuvo muy bonito y todo pero gracias a ese hotel casi fallan en su misión.
-¡Madre mía! -exclamó Annabeth-. Este sitio es...
-Genial -concluyó Grover-. Absolutamente genial.
- Exacto - corearon algunos de los presentes entre ellos algunas chicas.
- ¿Que no entienden que les están lavando el cerebro con toda esa atención? - pregunto Lou Ellen incrédula ante tanta fascinación aunque no podía negar que se escuchaba fascinante los que habían coreado la vieron y luego entre ellos y se encogieron de hombros ella rodo los ojos con cansancio pues hasta algunos hijos de Atenea estaban entre los que corearon y se suponía que ellos eran los listos.
Había ropa en el armario, de mi talla. Puse cara de extrañeza.
- Lou Ellen ese lugar suena como lo mejor del mundo es inevitable que más de uno piense que es genial por más que atrofie tu memoria- le dijo Malcom y a ella le tocó asentir el lugar se escuchaba bien para todo lo que ya habían pasado.
- Si pero recuerden que los pueden tener ahí para toda la eternidad- acotó Polux bebiendo una coca igual que su padre muchos de los jóvenes se quedaron pensando en ello.
Nico frunció el ceño lo que dijo Polux era verdad pudieron estar ahí toda la eternidad, él y su hermana salieron porque Alecto los sacó pero ¿que los saco a ellos? y dedicó su mirada a Percy que parecía impasible pero movia su mano jugando con su bolígrafo y por un instante sus miradas se cruzaron y le sonrió, el ojinegro desvió la mirada y Will notó que sus mejillas tomaron algo de color, algo pasaba ahí.
Tiré la mochila de Ares a la basura. Ya no iba a necesitarla.
Todos esperaban ver la acción del Ares de la sala ante la mención del deshecho de su regalo esperando tal vez que se queje, les grité o algo pero el simplemente chasqueó la lengua este capítulo estaba siendo aburrido y sus hijos opinaban igual, primero tanto drama por los animales y ahora solo la descripción de un hotel y juegos, no había batallas, no monstruos, aburrido.
Cuando nos marcháramos, podría apuntar otra a mi cuenta en la tienda del hotel. Me di una ducha, que me sentó fenomenal tras una semana de viaje mugriento.
- Obviamente les iba a sentar así si debieron estar todos mugroso - arrugó la nariz Drew - Debieron buscar bañarse antes - las hermanas de esta rodaron los ojos.
- Claro es que hay muchas duchas públicas por toda la ciudad ¿verdad Drew? - ataco Piper con una voz súper dulce que a Afrodita no le gustó y a la mencionada tampoco - Tal vez tu puedas hacerles un mapa marcandolas total las conoces todas - sonrio mordazmente, mientras Drew se ponía roja de la ira o vergüenza en verdad ella no había ido a misiones así que no podía decir mucho.
- Porque no mejor guardas silencio Reina del basural te crees mucho ¿Por qué has ido a dos simples misiones? - contra atacó con desdén - Cualquiera podría haberlo hecho querida - arqueo una ceja viéndole despectivamente.
- Al menos ella a ido a dos misiones y no se la pasa arreglándose el cabello todo el santo día como si su vida dependiera de ello - masculló Annabeth no sabia muy bien porque pero sentía que debía apoyar a Piper, Drew puso cara de odio.
- Mejor tu cállate cara de libro y ve a buscar un padre que si te quiera- gruño ella y el resto de la sala quedó en silencio ataco a quien no debía y un punto muy sensible.
- Drew cierrate la boca- ordenó Afrodita y la chica obedeció el poder de su madre era mucho más poderoso que el de nadie, una Annabeth enfurecida era detenida por Thalia, Grover y Piper - Me disculpo por la actitud de mi hija - expresó con suma seriedad Afrodita no le gustaba que sus hijos actuaran así y menos que atacaran a la gente, Percy se bajo de los brazos de su padre camino despacio hasta Annabeth se acercó a su oído susurro unas palabras que hicieron sonreír a la rubia los demás se lo quedaron mirando, el regreso no sin antes dedicarle una mirada de muerte a Drew y se volvió a sentar con su progenitor, Los dioses en especial una veían con fastidio a la chica que optó por agachar la cabeza avergonzada y con algo de miedo por la mirada de su pequeño líder de campamento, Apolo decidió leer para acabar con esto.
Me cambié de ropa, comí una bolsa de patatas, bebí tres Coca-Colas y acabé sintiéndome mejor que en mucho tiempo.
- Eso no es comida niño - regaño Demeter viendo al muchacho que solo sonreía.
- Esa coca cola más el THDA de un semidios solo es una bomba de tiempo - comentó Hera con mucha calma los semidioses intercambiaron miradas si ellos sabían que el azúcar solo los ponía más alerta pero es que quien se iba a resistir a eso su voluntad era débil.
En el fondo de mi mente, algún problemilla seguía incordiándome. Habría tenido un sueño o algo... tenía que hablar con mis amigos. Pero estaba seguro de que podía esperar.
- Desde el momento en que tomaron la tarjeta su memoria comenzó a ver afectada entre más pasen ahí peor se pondrá- dijo Atenea con una voz fría que hizo estremecer a algunos y no era para menos alguien había atacado verbalmente a su hija y por más que la diosa del amor pidió disculpas eso no bastaba así que ella vería que la insolente niña de Afrodita pagará, y la diosa del amor no era tonta ella sabia que Atenea no se iba a quedar tranquila así que iba a vigilar a su hija y a protegerla por más que esta fuera un fastidio porque seguía siendo su hija.
Salí de la habitación y descubrí que Annabeth y Grover también se habían duchado y cambiado de ropa. Grover comía patatas con fruición, mientras Annabeth encendía el canal del National Geographic.
- Espera espera - detuvo Chris al señor Apolo que se lo quedó viendo con una ceja alzada entre molesto y divertido - Con todos los canales que hay ¿vas y Pones ese? ¿te volviste loca? - veía incrédulo a la rubia que solo sonreía con superioridad.
- Esos canales emiten programas muy interesantes y educativos, la TV no es solo para ver programas absurdos de comedia o concursos - siguió sonriendo las palabras de Percy la habían animado mucho y Chris solo resoplo no se creía como alguien podía desperdiciar el tiempo en la valiosa TV viendo eso, en cambio a su lado Clarisse solo rodaba los ojos por la cara de indignación que mostraba su novio y los hermanos de este que estaban con una mano en el pecho como dolidos a este gesto se les había sumado Leo, Apolo sonrió y leyó.
-Con todos los canales que hay -le dije-, y tú pones el National Geographic. ¿Estás majara?
- Mi novio piensa como un Percy de doce - puso cara de horror Clarisse viendo a su novio - Creo que Dioniso no hizo un buen arreglo con él- los que sabían de que hablaba se rieron.
- ¡Ey! que yo estoy bien cuerdo - se quejó él y ella solo sonrió socarrona mientras los demás seguían riendo, cuando pararon porque los que no sabían les veían sin comprender la lectura se retomo.
-Emiten programas interesantes.
-Me siento bien -comentó Grover-. Me encanta este sitio.
- Ya no pienso lo mismo- susurro Grover ya que por ese hotel casi se desata la guerra.
Sin que reparara siquiera en ello, las alas de sus zapatillas se desplegaron y por un momento lo levantaron treinta centímetros del suelo.
- Las zapatillas mostraban la felicidad que sentías- reía Hermes por la mención de sus zapatillas mientras Grover trago saliva a la mención de ellas con estos libros estaba recordando esa sensación de volar con ellas y ahora no le parecía agradable para nada.
-¿Y ahora qué? -preguntó Annabeth-. ¿Dormimos?
- Annabeth - dijo con voz dolida Leo - En un lugar así sería un crimen dormir - se llevó una mano al pecho - Tienen que explorar todo el lugar, jugar - los ojos le brillaban con emoción.
- Sigan leyendo ya lo perdimos - exclamo Piper viendo a su amigo que balbuceaba palabras apenas entendibles con la mirada en el techo.
Grover y yo nos miramos y sonreímos. Ambos levantamos nuestras tarjetas de plástico verde LotusCash.
-Hora de jugar -dije.
- Exacto - corearon casi todos en la sala los que no lo habían hecho pusieron los ojos en blanco exasperados.
No recordaba la última vez que me lo había pasado tan bien. Venía de una familia relativamente pobre. Nuestra idea de derroche era salir a comer a un Burger King y alquilar un vídeo. ¿Un hotel de Las Vegas de cinco estrellas? Ni hablar.
- Muchos de nosotros tampoco podríamos darnos esos lujos - suspiro una hija de Hecate y muchos asintieron ese hotel se oía demasiado bien claro quitando lo de él borra memoria, los dioses se miraron entre sí ellos eran dioses bien podían hacer algo con respecto a eso y vieron a Zeus que estaba con la mirada indiferente, los dioses dejaron de mirarle y solo sonrieron tristes a sus hijos se alegraban al menos de ahora tenerlos cerca eso ya era algo.
Hice puenting en el recibidor cinco o seis veces, bajé por el tobogán, practiqué snowboard en la ladera de nieve artificial y jugué a un juego de realidad virtual con pistolas láser y a otro de tiro al blanco del FBI.
A la descripción de los juegos y videojuegos los jóvenes estaban con la boca abierta y prácticamente babeando en especial los hijos de Hermes y Leo aunque este último más bien babea porque esto le generaba muchas ideas y sacó su libreta anotandolas sus manos se movían a una velocidad impresionante.
Vi a Grover unas cuantas veces, pasando de juego en juego. Le encantó el cazador cazado: donde el ciervo sale a disparar a los sureños.
Grover sonrio a modo de disculpa a algunos que le vieron algo incómodos por ese juego pero las cazadoras y algunos dioses como Dioniso y Artemisa aprobaban ese videojuego de hecho hasta se veían interesados en jugarlo.
Vi a Annabeth jugar a juegos de trivial y otras cosas para cerebritos. Tenían un juego enorme de simulación en 3D en el que construías tu propia ciudad y, de hecho, veías los edificios holográficos levantarse en el tablero. A mí no me pareció gran cosa, pero a ella le encantó.
- Esos juegos suenan magníficos- comento Sophie hermana de Annabeth y sus hermanos asentían y a la rubia le brillaron los ojos recordando ese juego.
No sé en qué momento me di cuenta de que algo iba mal.
- No has caído totalmente en su hechizo - se sorprendió Atenea y vio al hijo de poseidón que estaba recostado en su regazo y no le prestaba atención solo jugaba con su bolígrafo entre sus dedos ¿Como era posible que no cayera totalmente bajo el efecto del casino?.
Probablemente fue cuando reparé en el chico que tenía a mi lado en el tiro al blanco de realidad virtual. Tendría unos trece años, pero llevaba ropa muy rara. Pensé que sería hijo de algún imitador de Elvis. Vestía vaqueros de campana y una camiseta roja con estampado de tubos negros, y llevaba el pelo repeinado con gomina como un chico de Nueva Jersey en la fiesta de principio de curso.
Los dioses fruncieron el ceño esas características de ropa no eran de ninguna época que ellos recordaran, prestaron más atención al libro.
Jugamos una partida juntos y dijo:
-Cómo enrolla, colega. Llevo aquí dos semanas y los juegos no dejan de mejorar.
«¿Cómo enrolla?»
- ¿No es un término común? - pregunto Ariadna con interés a los hijos de su esposo estos negaron con la cabeza.
- ¿Que quiere decir como enrolla? - pregunto Hermes desconcertado.
- Pues algo así que como te envuelve, que está demasiado adictivo - explico Malcom y el Dios asintió Atenea hizo lo mismo pero con una sonrisa orgullosa de su hijo aunque este tampoco le veía igual que Annabeth.
Más tarde, mientras hablábamos, dije que algo «desentonaba» y me miró sorprendido, como si nunca hubiera oído la palabra. Se llamaba Darrin, pero en cuanto empecé a hacerle preguntas, se aburrió de mí y regresó a la pantalla.
- Ese Darrin no es de su tiempo ¿verdad? - pregunto Apolo con su característica sonrisa que iluminaba la sala y los de la misión asintieron.
-Eh, Darrin.
-¿Qué?
-¿En qué año estamos? -le pregunté.
Puso ceño.
-¿En el juego?
-No. En la vida real.
- Ese Darrin es extraño ¿Por qué te iba a interesar el año en el juego? - fruncio el ceño Dakota mirando a Percy este solo se encogió de hombros tampoco lo sabía.
Tuvo que pararse a pensarlo.
-En mil novecientos setenta y siete.
- Varios años más adelante que nosotros- asentía Afrodita - Con razón que la moda que traía no me sonaba de nada - sonreía complacida ya sabía la moda de esa época futura y más allá al ver los modelos de ropa de los jóvenes presentes y los que les pregunto a sus hijos.
-No -dije, y empecé a preocuparme-. En serio.
-Oye, tío, me das malas vibraciones. Tengo una partida que atender.
Después de eso, me ignoró por completo.
- Ese chico es un maleducado - se molesto Hestia y Demeter le dio la razón.
Empecé a hablar con los demás, y descubrí que no era fácil. Estaban pegados a la pantalla del televisor, o al videojuego, o a su comida, o a lo que fuera. Encontré un tipo que me dijo que estábamos en 1985; otro, que en 1993. Todos aseguraban que no llevaban demasiado tiempo, sólo unos días, como mucho unas semanas. En realidad ni lo sabían ni les importaba.
- Todos ellos estaban muy embriagados en lo que los lotofagos les ofrecían- comento Persefone - Es una suerte que en ti no haya sido tan fuerte esa adicción- le sonrió al chico este hizo lo mismo y ella miró a los hijos de su esposo sabía que el pequeño Nico estaba ahora en ese lugar así que examinaba con detenimiento preguntándose cómo fue que salió de ahí lo mismo hacia su padre el simplemente ignoró las miradas también había ignorado las conversaciones acerca de eso total después se enterarían.
Entonces se me pasó por la cabeza: ¿cuánto tiempo llevaba yo allí? Parecía sólo un par de horas, pero ¿cuánto había sido? Intenté recordar por qué estábamos allí.
- Vamos chico tu puedes has memoria - alentaba Hermes totalmente metido en la historia igual que sus hijos y Leo, los demás solo negaban con la cabeza divertidos.
íbamos a Los Ángeles. Teníamos que encontrar la entrada del inframundo. Mi madre... Por un horrible instante me costó recordar su nombre. Sally. Sally Jackson. Tenía que dar con ella. Tenía que evitar que Hades causara la Tercera Guerra Mundial.
- Muy bien un aplauso para el chico - seguía divertido el Dios mientras sus hijos aplaudían pero los que más lo hacían eran los Stoll y Leo.
- Has recuperado tu memoria eres tan afortunado- se secaba lágrimas falsas de orgullo Leo y los demás reían divertidos, Jason en cambio hacia una mueca la amnesia no era divertida y Percy también la hizo no había sido divertido no acordarse del nombre de su madre.
Encontré a Annabeth aún construyendo su ciudad.
-Venga -le dije-. Nos marchamos.
No hubo respuesta. La sacudí por los hombros.
-¿Annabeth? -Pareció molestarse.
- Uyyy - murmuraron con simpatía los griegos y Percy asintió no lo iba a admitir pero en ese instante la mirada de ella le dio miedo y ella solo negaba no era para tanto.
-¿Qué?
-Tenemos que irnos.
-¿Irnos? ¿De qué estás hablando? Si acabo de construir las torres...
-Este sitio es una trampa.
- Salgan de ahí pero a la de ya - advirtió Orión y todos asintieron.
No respondió hasta que volví a sacudirla.
-¿Qué pasa?
-Escucha. Tenemos una misión, ¿recuerdas?
-Oh, Percy, sólo unos minutos más.
- Esta con la arquitectura no piensa escucharte - hizo una mueca Malcom el era quien más conocía a Annbeth de sus hermanos y sabía cuánto podía obsesionarse con eso, Percy vio hacia el y luego a la rubia y tenía que estar de acuerdo porque si que le costó sacarla de ahí.
-Annabeth, aquí hay gente desde mil novecientos setenta y siete. Niños que no han crecido más. Te inscribes y te quedas para siempre.
-¿Y qué? -replicó-. ¿Te imaginas un lugar mejor?
- Esta absorta con la arquitectura no te prestará atención por más que le expliques - comento Sophie ella no conocía mucho a su hermana pero como hija de Atenea sabia que cuando ellos se ponían a hacer algo no lo iban a dejar fácil.
La agarré de la muñeca y la aparté del juego.
-¡Eh! -me gritó, e intentó pegarme, pero nadie se molestó siquiera en mirarnos. Estaban demasiado absortos.
La obligué a mirarme a los ojos.
-Arañas. Enormes arañas peludas -le dije.
- Esa es una buena estrategia - susurro atenea viendo al chiquillo que ahora estaba molestando con Teseo picandose uno al otro, el chico no parecía ser tan tonto pero sacudió la cabeza no no no ella debía deshacerse de él.
Eso la estremeció y le aclaró la mirada.
-Oh, santo Olimpo -musitó-. ¿Cuánto tiempo llevamos...?
- Ya lograste despertarla eso es bueno - sonrio Rachel y Percy asintió mientras Annabeth le vio atentamente ella sintió la mirada dejó de sonreírle a Percy y se ocultó con Reyna quien solo fruncio el ceño por su reacción.
-No lo sé, pero tenemos que encontrar a Grover.
Tras buscar un buen rato, lo vimos jugando al cazador cazado virtual.
-¡Grover! -llamamos.
El contestó:
-¡Muere, humano! ¡Muere, asquerosa y contaminante persona!
- Eso así se habla - gritaron Ares y Dioniso los demás se lo quedaron viendo mientras que Clarisse, Jason, Piper y Leo sonrieron eso les recordó al entrenador Hedge ¿dónde estaría ese sátiro? Nico, Hazel y Frank también lo recordaron pero ellos solo hicieron una mueca ese sátiro les preocupaba con eso de andar diciendo que mataría a todos.
-¡Grover!
Se volvió con la pistola de plástico y siguió apretando el gatillo, como si sólo fuera otra imagen en la pantalla.
- No recordaba eso lo siento - se disculpó el nunca haría eso en verdad.
- Tranquilo fue por el juego lo se - lo tranquilizo Percy mientras picaba con su dedo la mejilla de Teseo que hacía lo mismo el padre de ellos les veía con una sonrisa.
Miré a Annabeth, y entre los dos lo agarramos por los brazos y lo apartamos. Sus zapatos voladores desplegaron las alas y empezaron a tirar de sus piernas en la otra dirección mientras gritaba:-¡No! ¡Acabo de pasar otro nivel! ¡No!
- Siempre será así, siempre habrá otro nivel para seguirte envolviendo más y más en ese lugar - comentó aburrida Hera ya quería que esta lectura termine aunque seguía feliz de que el arrogante de su hijastro ya no esté y luego fijo su vista en sus nuevos hijastros esperaba que no sean como él.
El botones del Loto se acercó presuroso.
-Bueno, bueno, ¿están listos para las tarjetas platino?-Nos vamos -le dije.
-Qué lástima -repuso él, y me dio la sensación de que era sincero, como si nuestra partida le doliese en el alma-. Acabamos de abrir una sala nueva entera, llena de juegos para los poseedores de la tarjeta platino.
- Quieren atraparlos de nuevo con la nueva tarjeta - supuso Michael centurión de la primera cohorte y algunos asintieron habían llegado a la misma conclusión.
Nos mostró las tarjetas. Sabía que si aceptaba una, jamás me iría. Me quedaría allí, feliz para siempre, jugando para siempre, y pronto olvidaría a mi madre, mi misión e incluso mi propio nombre. Jugaría al francotirador virtual con Darrin el Enrollado por los siglos de los siglos.
Muchos se quedaron pensativos el pudo simplemente quedarse ahí y no ser el de la profecía, no combatir con nadie, ser feliz, vivir en la inopia sin monstruos pero es obvio que lo dejo, Apolo lo vio de reojo se veía que el chico pensaba más en otros que en si mismo pero ¿Hasta que punto? siguió leyendo.
Grover tendió un brazo hacia la tarjeta, pero Annabeth le pegó un tirón y la rechazó.-No, gracias.Caminamos hacia la puerta y, a medida que nos acercábamos, el olor a comida y los sonidos de los videojuegos parecían más atractivos. Pensé en nuestra habitación del piso de arriba. Podíamos quedarnos sólo por esa noche, dormir en una cama cómoda y mullida por una vez...
- Aumentaron seguramente la magia del lugar para que no lo abandonen - aventuró Reyna y hubo sentimientos por parte de algunos dioses, ella sintió una mirada encima suyo y buscó a su propietario o propietaria encontrándose con Annabeth que la analizaba esto la incomodó un poco pero no lo demostró.
Salimos a toda prisa del Casino Loto y corrimos por la acera. Era por la tarde, aproximadamente la misma hora del día que habíamos entrado en el casino, pero algo no cuadraba. El clima había cambiado por completo. Había tormenta y el desierto rielaba por el calor.
- Han pasado algunos días seguro - comento Belerofonte mientras sostenía a Teseo que quería despeirnar a Percy pues este había hecho lo mismo con él y ahora reia.
Llevaba la mochila que me había dado Ares colgada del hombro, cosa rara, pues estaba seguro de que la había desechado en la habitación 4001, pero de momento tenía otros problemas de que preocuparme.
- La mochila regresó a ellos - fruncio el ceño Atenea eso le sonaba extraño ¿Por qué la mochila había vuelto?.
Fui hasta el quiosco más cercano, miré la fecha de un periódico. Gracias a los dioses, seguía siendo el mismo año en que habíamos entrado. Después reparé en la fecha: 20 de junio. Habíamos pasado cinco días en el Casino Loto.
- Se quedan sin tiempo - exclamo Zeus y vio a los de la misión- más les vale que lo hayan logrado - apretó su perno contra si y los demás rodaron los ojos es obvio que lo habían logrado o no estarían todos ellos ahí.
Sólo nos quedaba un día para el solsticio de verano. Un día para llevar a buen puerto nuestra misión.
- Fin del capítulo- anuncio Apolo poniendo una marca en el libro - ¿Leemos otro? -
- Primero vamos a comer algo y a estirar las piernas - propuso Hestia levantándose del regazo de Demeter y todos asintieron.
- Mis disculpas mis señores quisiera hablar con ustedes un momento - les pidió Respetuosamente Reyna a Zeus, Ares y Poseidón.
(N/A: dato curioso Lina: hilo de la vida en griego, justo el que le cambiaron a él, Adara: belleza Sheley_Ehuan de wattpad gracias por el nombre, así que ahora Herc es hilo de la vida bella)
